CAPITULO 51

En los últimos meses de convivencia juntos, Kurt Hummel había aprendido muchas cosas sobre Blaine Anderson. Poco quedaba de aquel chico que fumaba bajo las gradas de la escuela y que se metía en problemas cada día. No, Blaine Anderson es una persona responsable ahora, aunque todavía tenga esa apariencia de chico malo.

Una de las cosas que Kurt aprendió sobre Blaine es su pasión por la música. Por supuesto sabía que Blaine cantaba en el coro de su antigua escuela y que su voz era cálida y suave. Pero lo que no sabía era que en realidad el chico tenía un don para la música. Desde su debut como cantante solista en el bar, Blaine había estado componiendo canciones a diestra y siniestra, cada vez que tenía un tiempo entre coche y coche en el garaje de su suegro. A pesar de que las propinas sumadas al sueldo que obtenía por su trabajo en el pub eran mucho mayor que lo que podía cobrar en la tienda de Burt, el chico no quería dejar ese trabajo. Creía que era una traición hacia Kurt y su padre, asique mantuvo ambos empleos. Centavo a centavo, Blaine estaba ahorrando para un futuro junto a Kurt y su bebé, aunque a veces terminaba muerto de cansancio.

En ese tiempo, Kurt también aprendió mucho de sí mismo. No solo su cuerpo había cambiado, sino que había tenido una transformación espiritual y mental. Su verdadero 'yo' siempre iba a estar latente y el nunca cambiaría quién es. Pero no podía superar el hecho de que llevar una pequeña vida dentro de su vientre estaba cambiando por completo la suya propia. Un pedacito suyo y de Blaine que crearon a partir de un momento de lujuria y pasión. Aunque sus sueños no se cumplirían en un futuro cercano, nunca llamaría a su hijo un error y no cambiaría nada de lo que vivió. Él ama su vientre, le encanta acariciarlo suavemente con la yema de sus dedos, sentir el movimiento de su bebé bajo la palma de su mano. Pero lo que más le gusta de su panza es la atención que recibe de Blaine. La manera en que besa la piel estirada al lado del ombligo y cuando le habla como si estuviera hablando directamente con su hijo.

Otra de las cosas que Kurt descubrió de sí mismo es que le encanta el sexo. Si, el sexo. Claro que eran las hormonas quienes actuaban cuando estaba… bueno, caliente. Su obstetra, la doctora Dawson le había explicado que ese deseo sexual iba a despertar en cualquier momento, y era cierto. Kurt no podía estar cerca de Blaine sin querer tirarse encima de él y besarlo hasta que no pudieran sentir sus labios. Le resultaba difícil satisfacer sus necesidades, su enorme vientre le impedía hacer determinadas posturas sexuales y Blaine no quería lastimarlo. Asique Kurt siempre se quedaba con ganas de más.

Necesitaba consejos y no sabía quién se lo podía dar. Las únicas mujeres que habían estado en su lugar eran Carole y Charlize, su suegra, y por más confianza que tenga con ellas, no podía preguntarles acerca de este pequeño 'problemita' que le causaban sus alteradas hormonas. Podía leer algunos blogs en Internet, pero parecía dejarlo con más dudas. ¿Libros sobre embarazo? Si, había leído uno, pero no respondía sus preguntas.

"Masturbación". Fue la respuesta de Quinn cuando Kurt la llamó por teléfono. El chico embarazado se ruborizó ante la palabra, nunca lo había hecho antes, a decir verdad. De todas maneras decidió tomar el consejo de su amiga y probarlo.

Un sábado a la noche, cuando a Blaine le tocaba cantar, se sentía con ganas de tocarse, y lo hizo. Comenzó dándose un baño tibio, para relajar los músculos y cuando terminó se acostó en la cama desnudo. Suavemente, comenzó a explorar su cuerpo con sus manos, sintiendo la piel tibia bajo la palma de su mano. Con dos dedos acarició sus pezones sensibles, hasta dejarlos erguidos y duros. A medida que sus manos bajaban por su cuerpo, los latidos del corazón se aceleraban dentro de su pecho.

Con la respiración acelerada, comenzó a tocar los labios vaginales, y se sentía muy bien. Animándose a más y como Quinn le había dicho, Kurt rozó su clítoris haciendo que todo su cuerpo se estremezca de placer. Con dos dedos de su mano derecha, presionó ese punto, mientras gemía. Ya estaba bastante mojado, asique con su misma humedad, la utilizó para lubricar sus dedos y trazar círculos pequeños. Al principio había sido lentamente, pero luego había aumentado la velocidad, hasta que se retorcía sobre las sábanas con desesperación. Gemidos de placer y éxtasis inundaban la habitación, cuando Kurt se estaba acercando a su climax. Sintió llegar al punto máximo de su orgasmo, con los muslos temblorosos, la piel mojada por el sudor y el corazón palpitando dentro de su caja torácica. Las patadas de su bebé lo hicieron volver a la realidad luego de algunos minutos post orgasmo.

"Wow" Murmuró Kurt con una sonrisa placentera en su boca. Había sido su primer orgasmo causado por él mismo y se sentía maravilloso. Claro que nunca cambiaría el sentimiento de tener a Blaine dentro de él pero esta experiencia había sido muy buena para él. Luego de otra rápida ducha, se vistió y se acostó a dormir exhausto y satisfecho.

Cuando Kurt le contó a su novio lo que había hecho, Blaine se había excitado con la idea de ver a Kurt dándose placer a sí mismo. Kurt le había hecho un show mientras se masturbaba, y Blaine estaba encendido al mismo tiempo que acariciaba su propio miembro. Los dos habían llegado juntos al orgasmo, pero sin tocarse, solo mirando el uno al otro masturbándose.


La decisión de pasar las últimas semanas del embarazo en la casa de Burt, se debió a que una noche Kurt había tenido contracciones falsas. No fueron muy fuertes pero el chico estaba solo de treinta semanas y era demasiado pronto para tener su bebé. A pesar de que la doctora le había dicho que por su condición de hombre, la fecha estimada de parto era a las treinta y seis semanas de embarazo. Todavía su bebé no estaba lo suficientemente desarrollado para dejar el vientre de su padre.

Asustado, Blaine habló con Burt y decidieron que lo mejor era que ellos pasen las próximas semanas en la casa Hummel-Hudson. Incluso acordaron que también pasen los primeros días del bebé en la misma casa, donde Carole podía ayudar a Kurt con cualquier cosa que el bebé necesite.

Al principio Kurt se había negado, él quería que la casa donde su bebé duerma por primera vez sea en el departamento que comparte con Blaine y en la cunita que había pertenecido a su novio cuando era pequeño. Burt había desistido de la idea de comprar una cuna nueva para su casa en la habitación de Kurt y en cambio accedió a que trajeran la cuna del departamento para instalarla en el antiguo cuarto del chico embarazado. Kurt también le pidió a su padre que permitiera a Blaine dormir con él, y Burt se lo concedió. Kurt entonces aceptó la propuesta. Pero cuando había llegado a la casa de su padre, se sintió como cuando era un niño otra vez, al final estaba muy feliz de volver a vivir con su padre, madrastra y hermanastro, aunque sea por un par de meses.

Kurt estaba siendo extremadamente mimado por Carole, en la casa de su padre, ella le daba todo lo que quería y cuando quería. Además le contaba su experiencia en el embarazo y aconsejaba al chico sobre muchas cosas. Le enseñó la manera correcta de cambiar los pañales a su bebé, como debe prepararle la mamadera y como ordenar el bolso que llevará al hospital para no olvidarse de nada. Blaine se sentía muy bien de estar de vuelta en esa casa, hacía feliz a Kurt y lo mantenían entretenido mientras él estaba trabajando ya sea en la tienda o cuando cantaba en el bar las noches de los fines de semana.

Los repentinos cambios de humor de Kurt volvían locos a todos, en especial a su novio. Blaine suspiraba y se guardaba todo con tal de complacer a su novio embarazado, sabía que eran las malditas hormonas las que hablaban y actuaban por él. En un momento, Kurt le pedía que lo abrazara para dormir, pero a los minutos lo estaba echando de la cama porque Blaine le respiraba en la oreja y lo exasperaba, y al siguiente lo llamaba para que duerman juntos otra vez.

Los dolores de cintura no lo dejaban encontrar una posición cómoda para dormir, y a veces casi ni dormía. Kurt lloraba por todo, cuando veía películas románticas, cuando no podía colocarse los zapatos por la hinchazón de sus pies, e incluso lloraba cuando Finn se comía el último trozo de pastel de manzana que Carole le había preparado. Le dolían las piernas, la espalda y le costaba respirar. El bebé tenía apoyada la cabeza sobre su vejiga y eso lo hacía orinar mucho, y con las piernitas empujaba las costillas y el diafragma de Kurt. No podía estar demasiado tiempo de pie, ni demasiado tiempo sentado. Kurt era una montaña rusa de emociones.

Blaine amaba ver a Kurt hinchado con su hijo en el vientre, pero no veía la hora de que su bebé naciera para que el antiguo y dulce Kurt volviera.


Blaine abrió la puerta del cuarto de Kurt, en la casa de Burt. Había vuelto de trabajar en la tienda y necesitaba una ducha, en un par de horas tenía que estar en el bar. Los viernes en la noche, eran los días en que más gente asistía al lugar y era el mejor momento para recibir más propina. Antes de que pudiera entrar, Kurt se abalanzó sobre él, rodeándole los hombros con sus brazos.

"Te extrañé" Murmuró Kurt con la cara enterrada en el cuello de su novio.

"Hey… yo también te extrañé" Le contestó Blaine, mientras le devolvía el abrazo. Kurt levantó la cabeza y le besó los labios efusivamente. "Mmmm… Kurt…" Blaine intentaba hablar entre besos. "¿Qué… qué sucede?" Preguntó una vez que Kurt se había alejado para tomar aire.

"Te necesito, Blaine. Te necesito ahora" Kurt contestó, sin apartarse ni un milímetro del cuerpo de su novio. Tenía las mejillas sonrojadas y las pupilas dilatadas.

Blaine sonrió, Kurt se veía simplemente hermoso. "¿Ahora? Están tus padres abajo, y Finn" Le dijo con dulzura mientras acomodaba un mechón de cabello que caía con gracia en la frente de Kurt.

"No me importa." Le contestó y volvió a besarlo. "Voy a estar callado, lo prometo" Le dijo haciendo un puchero totalmente adorable.

¿Quién puede resistirse a eso?, pensó Blaine antes de cerrar la puerta con llave y volver a besar a su novio.

Ambos chicos se desnudaron mientras seguían besándose apasionadamente y posando sus manos en cualquier lugar que pudieran alcanzar en el cuerpo del otro. Blaine se acostó en la cama y Kurt se sentó a horcajadas sobre su regazo. Esta era la posición más cómoda en la que podía estar Kurt con su enorme vientre de treinta y seis semanas.

Kurt detuvo a Blaine cuando iba a tocarle su sexo, Blaine lo miró sorprendido. "No, nada de juego previo. Te quiero dentro mío ahora" Le dijo con seguridad. Blaine acomodó su miembro duro y palpitante entre los pliegues de la vagina de Kurt. El chico embarazado levantó su cadera sobre la de Blaine mientras apoyaba las manos sobre el pecho de su novio para caer más profundo sobre su miembro.

Con un gemido de los dos, Blaine ya estaba completamente dentro de su novio. Con la respiración acelerada, Kurt miró a Blaine y le dio una pequeña sonrisa, mientras Kurt intentaba levantarse del regazo de su novio, las manos de Blaine acariciaban tiernamente los costados del vientre de Kurt.

Kurt se sentó de nuevo sobre el pene de Blaine, haciendo que la cabeza de su miembro golpee dentro suyo de la manera más deliciosa. Cuando Kurt quiso volver a levantarse, las piernas no le respondieron.

"Vamos, amor. Te ves tan caliente así" Blaine le decía.

Pero Kurt no podía moverse. Intentó tirando su cuerpo hacia atrás y apoyando las manos en el colchón detrás de la espalda, pero tampoco podía levantar su cadera. El peso de su vientre estaba haciendo más difícil todo y Kurt quería llorar porque ni siquiera podía tener sexo.

"¿Kurt?" Preguntó Blaine cuando vio a su novio que no se movía. "Kurt, vamos, bebé…" Insistió Blaine. Kurt llevó las manos a su cara y sollozó fuerte. Blaine se asustó al verlo así. "¿Kurt? ¿Amor… que sucede? ¿Te estoy haciendo daño?" Le preguntó con preocupación mientras se incorporaba apoyándose sobre sus codos en la cama.

El chico embarazado negó con la cabeza mientras seguía llorando detrás de sus manos sobre su rostro. "No" Respondió. "No puedo." Dijo todavía sin mirar a Blaine.

Blaine trató de sentarse, haciendo que la penetración sea más profunda. Kurt gimió de placer. "¿Qué es lo que no puedes?" Le preguntó dulcemente mientras le quitaba las manos de la cara.

"¡No puedo moverme, Blaine!" Contestó Kurt frustrado.

"No tenemos que hacerlo si no quieres" Le dijo Blaine suavemente mientras secaba las lagrimas de las mejillas de su amor con los pulgares. Aunque Blaine se moría de ganas de tener sexo con su novio, no quería ser el único que lo disfrute. Si esto le estaba haciendo daño o haciendo sentir mal de alguna manera a Kurt, entonces no lo harían.

"Si quiero" Respondió Kurt mirando a su novio. Blaine le dio una sonrisa y le tomó la cara para darle un tierno beso en la comisura de sus labios.

"Está bien, vamos hacerlo de otra manera ¿de acuerdo?" Kurt asintió. Blaine ayudó a su novio a levantarse y salió de dentro de Kurt. "Ven, acuéstate aquí." Indicó mientras se paró al lado de la cama y e indicó al otro chico donde debía posicionarse, había colocado unas almohadas para que su novio descanse su cintura. El pene de Blaine estaba duro apoyado sobre su estómago, con gotas de pre semen y Kurt no podía dejar de mirarlo y desearlo con todo su cuerpo.

"¿Así?" Preguntó Kurt, con la voz ahora más tranquila, pero sorbiendo por la nariz de vez en cuando y con la cara manchada por las lágrimas. Sus piernas quedaron colgando en el borde la cama, Blaine se paró en medio de ellas.

Blaine se mordió el labio, Kurt se veía tan divino así. "Eres… hermoso, Kurt… tan perfecto" Le dijo mientras se sostenía sobre sus brazos de cada lado del cuerpo de Kurt. Bajó el cuerpo, sin apoyar su peso sobre su novio e inclinó la cabeza para besarle el cuello. "Te amo" Le susurraba entre beso y beso, haciendo un camino húmedo hacia el pecho de Kurt, luego sobre su esternón y bajó hasta su vientre, depositando pequeños besos.

A pesar de que a Kurt le encantaba cuando Blaine estaba así de cariñoso, necesitaba tenerlo dentro ruyo ya mismo. "¡Blaine!" Se quejó Kurt.

"Lo sé, lo siento. Es que… no puedo creer que falte tan poco para que nuestro bebé este aquí, con nosotros…" Blaine le decía mientras acariciaba el estómago de Kurt. "Lo puedo ver… tendrá tus ojos, y tu color de cabello y-"

"¡Ahora Blaine!" Le gritó Kurt, casi olvidando que su familia se encontraba bajando las escaleras.

Blaine le dio un último beso en el ombligo de su novio y acarició la piel de los muslos un par de veces hasta empujarle las piernas para que queden abiertas hacia él. El sexo de Kurt estaba frente suyo, rosado y brilloso de la humedad, Blaine se moría de ganas de pasar la lengua entre los labios. Pero reprimió las ganas al ver lo necesitado que está su novio en este momento.

Se sobó un par de veces su pene y lo posicionó en la vagina de su novio y lentamente lo penetró. Kurt dejó salir un suspiro de alivio al sentirse lleno, se aferró con fuerza a las sábanas debajo suyo cuando Blaine comenzó a moverse dentro y fuera de su cuerpo.

Las manos de Blaine fueron a parar a las caderas de Kurt, mientras aceleraba sus embestidas. La piel de Kurt brillaba por el sudor, tenía los ojos cerrados y el labio inferior entre sus dientes. Blaine no podía creer como Kurt se veía tan erótico y tierno al mismo tiempo, con su vientre enorme y la cara arrugada de placer.

Kurt subió las piernas hasta apoyarlas en los hombros de Blaine, haciendo que la penetración sea más profunda. Los dos querían gemir fuerte, diciéndose todo lo que estaban sintiendo en ese momento, pero no podían, nadie debía escucharlos.

"Oh Dios… tan cerca" Balbuceaba Kurt en voz baja mientras arqueaba la espalda lo más que podía. Sus muslos temblorosos y el calor en el vientre le estaban indicando que estaba llegando a su orgasmo.

"Ven, amor… ven para mi" Indicó Blaine. Una de sus manos dejó la cadera de su novio y se trasladó a su clítoris, frotándolo sin dejar de embestirlo profundamente. Ese fue el detonante y unos segundos después Kurt vino alrededor del pene de su novio con un grito ahogado por su propia mano. No pasó mucho tiempo para que Blaine descargue su semen dentro de Kurt susurrando con fuerza su nombre, queriendo gritarlo a los cuatro vientos.

Los dos permanecieron acostados uno al lado del otro, recuperándose del mejor orgasmo que habían tenido en meses.

Blaine volteó la cabeza para mirar a su novio. "¿Te sientes bien?" Le preguntó.

"De maravilla" Le contestó Kurt con una gran sonrisa, levantó su mano y corrió un rizo rebelde y sudado de la frente de Blaine.

Blaine le devolvió la sonrisa, se inclinó y le besó la mejilla antes de pararse de la cama para tomar un baño. Quería a Kurt para que se duchen juntos, pero en la casa de Burt, eso era imposible.

La sonrisa de Kurt se desvaneció en cuanto Blaine cruzó la puerta. Se sostuvo el vientre y se sentó en la cama, de repente sintiéndose raro. No sabía cómo explicar esa sensación, pero estaba seguro que significaba.

Su hijo estaba por nacer.


Hola! Perdón por la espera…

Tuve como un bloqueo con ambas historias, pero aquí actualicé esta con un capítulo más largo para compensar, espero que les haya gustado. En el próximo SE VIENE EL BEBÉ KLAINE!

Bueno…nada más que agregar… a no ser que quieran mi opinión sobre el capitulo navideño de Glee… no me hagan empezar con eso porque no termino más. En fin… me guardo la opinión.

Gracias a todos por leerme! No me abandonen!

Besossss!