Disclaimer: los personajes y la historia pertenecen íntegramente a J. K Rowling , exceptuando los de creación propia.
Era una tarde de sábado de mediados de octubre. Maya, Leah y yo nos encontrábamos en la Sala Común despatarradas en los sillones. Los elfos domésticos se habían encargado de encender la chimenea, pues el clima ya había refrescado. Por todo el castillo comenzaba a notarse el ambiente otoñal y, con Halloween a la vuelta de la esquina, ya se podía apreciar alguna calabaza y murciélago decorando los pasillos.
Contemplé el pergamino que tenía delante desesperada por encontrar algo de inspiración. Miré a mis compañeras y pude comprobar que ellas también escaseaban en ideas.
— ¡Esta redacción de Historia de la Magia me está matando! —explotó finalmente Maya. Todas asentimos sintiendo la misma exasperación que la rubia.
El retrato de la Sala Común se abrió y por él entró el equipo de Quidditch de Gryffindor. Entre ellos se encontraban Dominique y Roxanne con cara de cansancio, que jugaban de Cazadora y Bateadora respectivamente. Las dos chicas se acercaron y se sentaron junto a nosotras.
— ¡James se está pasando con los entrenamientos! Como se nota que se acerca la temporada. —suspiró Roxanne arrellanándose más en el mullido sofá.
Observaron como James, el Capitán del equipo desde que el anterior Capitán se graduase dos años atrás, se acercaba al tablero de anuncios con un pergamino en la mano. Lo clavó con dos chinchetas y se alejó para hablar con sus amigos.
— ¿Qué es eso? —preguntó Leah curiosa.
— Son las fechas de los partidos. El primero lo jugamos a principios de noviembre contra Slytherin.
— ¿Vuestro primo Albus juega en el equipo de Slytherin, no? — recordé el chico de quinto tan parecido a James.
—Sip. Siempre que hay una comida familiar se ponen a discutir sobre Quidditch y qué Casa es mejor. —Contestó Dominique molesta— Los dos odian perder así que los partidos contra Slytherin se convierten en verdaderas carnicerías.
Intentamos continuar con nuestra tarea de Historia, pero todas estábamos demasiado distraídas. Maya se marchó poco después a una cita que tenía con su novio de Slytherin, Aiden. Mientras continuaban charlando, el grupo de James se acercó a donde estaban.
— Dime Mila, —sonreí ante el mote que James me había puesto y que sólo él utilizaba— ¿juegas al Quidditch?
— ¿Quién no juega al Quidditch?
— Me refiero a que si jugabas en el equipo. —contestó poniendo los ojos en blanco.
— Jugué en el equipo de la Casa Dardavich a partir de mi cuarto año.
— ¿En qué posición? —preguntó interesado.
— Cazadora. ¿Y tú?
— Aparte de ser el Capitán del equipo, —hinchó el pecho y sonrió con fanfarronería— soy un excelente Buscador.
—¡Qué humilde y sencillo eres Potter! —dije entre risas. Instantes después James se unió riéndose también.
— Es una pena que el equipo esté lleno, me hubiese gustado verte jugar.
— Gracias, a mí también me hubiese gustado jugar con Gryffindor. — La verdad es que echaba de menos el Quidditch y la libertad que sentía al volar sobre una escoba. — Pero aunque hubiese habido una vacante, se la hubiese cedido a alguien que la pudiera disfrutar más tiempo. Al fin y al cabo sólo voy a estar un año aquí. —murmuré apenada.
— Bueno, siempre podemos echar un partido amistoso. —me dio un codazo cariñoso.
— Claro, cuando quieras. —James se despidió de nosotras y salió de la Sala Común junto a sus amigos. Me acerqué un poco más a las chicas para volver a unirme a la conversación.
— Creo que es hora de asumir que nunca acabaremos esta redacción — dijo Leah dejando de lado su pergamino y sus libros. Una lechuza comenzó a arañar con la pata una de las ventanas de la sala y uno de los chicos que se encontraba más cerca la dejó pasar. La lechuza entró con un aleteó y se posó en el brazo del sillón en el que estaba sentada. Cogí el trozo de pergamino anudado a su pata y acaricié el plumaje del animal como signo de agradecimiento.
Querida Camila,
Tu madre se alegró mucho al enterarse de que te habían seleccionado en Gryffindor. Aquí te echamos mucho de menos, incluso Martina, aunque se niega a admitirlo. Nos ha encantado saber que has hecho un grupo de amigas tan extraordinario, quizás este verano puedas invitarlas a venir aquí y así tu madre y yo las podemos tener el placer de conocerlas.
¿Cómo van las clases? ¿Te estás portando bien? Lo sé, me comporto como el padre sobre protector que soy hasta en cartas. Ayer nos llegaron tus regalos. Tu madre se emocionó mucho cuando recibió el banderín de Gryffindor y Martina está muy feliz con los artículos Weasley que le enviaste. Por la carta que nos llegó ayer del director de Bellver, parece ser que ya los ha estrenado en su clase de Astronomía. — Reí al leer sobre las travesuras de mi hermana trece añera — Esperamos con ganas tu próxima carta. Tu madre te envía recuerdos.
Diego.
— ¿Una carta de tu familia? —preguntó Dominique desde el otro sofá
— Ahá. Luego les contestaré. —me guardé la carta en el bolsillo del jersey y llevé la lechuza hasta la ventana para que se pudiese marchar. — ¿Por qué no vamos a dar una vuelta? Me muero del aburrimiento.
Todas nos levantamos deseosas por dejar de lado las tareas. Salimos de la Sala Común y nos encaminamos por uno de los pasillos hacia los jardines. Aunque fuera no hacía demasiado buen tiempo, queríamos estirar las piernas y tomar un poco el aire. Mientras caminábamos a lo largo de un pasillo lleno de aulas, nos paramos sorprendidas al ver cómo una pareja se besaba apasionadamente en una de las aulas.
Roxanne se detuvo junto a la puerta, nos hizo un gesto con la mano para que no hiciésemos ruido y asomó la cabeza cuidadosamente. Dominique, Leah y yo nos asomamos por detrás de la pelirroja. En el aula dos chicos se besaban en la oscuridad, ajenos a todo y de vez en cuando se susurraban palabras tiernas. Entrecerré los ojos para intentar reconocer a los amantes y ahogué un grito cuando descubrí que el chico rubio era nada más y nada menos que Louis Weasley. El chico más alto y moreno que lo abrazaba había resultado ser Héctor, que también pertenecía a sexto.
Gesticulé hacia las demás para alejarnos de allí, pues no me sentía cómoda espiando a dos personas en una situación tan íntima. Cuando ya nos encontrábamos un par de metros más adelante, me giré para ver que Dominique estaba algo pálida e inusualmente callada. Con cuidado intenté abordar el tema.
— ¿Sospechabas algo? — Dominique sacudió la cabeza sin acabar de creer lo que había visto instantes atrás.
— Alguna idea tenía… pero siempre pensé que Louis simplemente no había encontrado a la chica especial. Supongo que en el fondo lo sabía pero me negaba a creerlo.
— Pues yo siempre lo supe. —Soltó Roxanne— Siempre se sentía incómodo cuando las chicas le iban detrás, y más de una vez lo atrapé mirando a algún chico. Creo que siempre se ha sentido muy solo y con miedo a admitir lo que realmente es.
— Pareces muy afectada Dom —Leah le acarició un brazo intentando consolarla. — ¿Te molesta la… orientación sexual de Louis?
— ¡No! ¡Por supuesto que no! —Respondió rápidamente— Es mi hermano y le quiero pase lo que pase. De hecho su sexualidad no me importa en lo más mínimo. Es simplemente que… pensé que Louis me lo contaba todo. Me hubiese gustado saberlo por él y no por haberlo pillado morreándose en la oscuridad de un aula. —Dominique me miró— ¿Tú sabías que Héctor era gay?
—Sí, siempre ha sido muy abierto con su homosexualidad. Estuvo saliendo un año con un chico de su mismo año, hasta que se enteró de que su novio se había estado acostando con medio equipo de Quidditch. —Sonreí a Dominique intentando tranquilizarla— No te preocupes Dom, Héctor es un gran chico y cuidará muy bien de tu hermano. —Dominique asintió distraída.
— Creo que deberías hablar con él. —Dijo Roxanne— Y no te enfades con él por no habértelo contado. No debe de ser fácil salir del armario dentro de una comunidad tan pequeña como la nuestra. — Aunque la comunidad mágica no tenía ningún prejuicio contra los homsexuales, al ser un círculo tan estrecho donde prácticamente todos se conocían (y más dentro del colegio Hogwarts), los gays como Louis solían ser bastante discretos.
Seguimos hablando del tema mientras retornábamos a la Sala Común. Dominique permaneció pensativa durante toda la tarde pero parecía más relajada que antes. Al cabo de un rato volvió Maya de su paseo con Aiden y en seguida la pusimos al corriente de los hechos entre susurros. Maya se quedó sorprendida al principio, pero al cabo de unos instantes admitió que algo sí que había intuido. Cuando tocaron las ocho bajamos hacia el Gran Comedor para cenar.
— Id sentándoos. Voy a decirle a mi hermano que después quiero hablar con él.
Todas asentimos y nos dirigimos a nuestra mesa. Desde lejos observamos como Dominique caminaba hasta la mesa de Hufflepuff y se inclinaba para susurrarle en la oreja a Louis. Su hermano asintió intrigado y Dominique se acercó hacia donde estábamos.
— ¿Qué tal ha ido? —preguntó Maya.
— Bien, creo que no sospecha que me he enterado.
— Ya nos contarás. —dijo Roxanne para zanjar el asunto. Nos pusimos a comer la sopa de calabaza, el puré de patatas y el pastel de carne tan típicos del otoño. Hablamos de varios temas durante la cena hasta que, como siempre, volvimos al tema de los chicos.
— ¿Tenéis pareja ya para el baile de Halloween? —preguntó Maya, que obviamente iría con su novio.
— A mí me lo ha pedido Edward Bailey de Ravenclaw—suspiré con envidia al acordarme del atractivo chico al cual Dominique se refería.
—Qué suerte Dom. —Dominique como siempre nunca sufría de escasez de atención masculina. —Yo de momento no tengo cita y sólo quedan dos semanas para la fiesta. — Contesté resignada— Ya tengo asumido que iré sola.
—No digas tonterías, ¿A quién no le gustaría ir con la atractiva y exótica alumna española?
—Hablas de España como si fuese un paraíso tropical a millas de aquí. Pero gracias por lo de atractiva. —divertida miré hacia Leah y Roxanne. — ¿Vosotras qué?
— No eres la única sin pareja Cam. —Contestó Roxanne— Aunque creo que me lo va a pedir Nick Booth. Lleva días sin quitarme el ojo de encima.
— ¿Quién es Nick Booth? —pregunté, pues todavía no había conseguido aprenderme los nombres de todos los alumnos.
—Un Gryffindor de sexto. Tuvimos un breve romance el año pasado.
—Yo no llamaría "romance" a un lío de una noche. —Leah estalló en carcajadas. — Yo iré con Seth.
Nos quedamos mirando a Leah sin caer en quién era aquel tal Seth. Leah puso los ojos en blanco como si fuese la mayor obviedad del mundo.
—El chico que conocí en la fiesta de James. Va a Hufflepuff.
— ¡Ah!, ¿Vais en serio? —pregunté curiosa, recordando el chico que había estado rondando a Leah durante la fiesta de bienvenida y los días posteriores.
—No lo sé, de momento estamos conociéndonos. Luego ya veremos qué pasa.
— Yo creo que ya os conocisteis bastante durante la fiesta. No dejasteis de darle a la lengua en toda la noche. Literalmente. —dijo Roxanne con una risita para vengarse de la anterior broma de Leah.
Después de cenar subimos hasta la Torre de Gryffindor y nos sentamos en algunos de los sillones de la Sala Común. Las chicas continuaron hablando sobre la fiesta de Halloween. Yo en cambio cogí un trozo de pergamino para contestar la carta que había recibido aquella mañana.
Querida familia,
Aquí en Hogwarts ya se empieza a notar que Halloween se acerca. Como en España esta festividad no es tan típica, imagino que no estaréis tan emocionados por la llegada de esta fecha. Ya están comenzando los preparativos para la fiesta, aunque al parecer yo soy la única sin pareja.
Cambiando de tema. Los Weasley-Potter me han invitado a pasar las Navidades en la Madriguera (así llaman a su casa). Así que, por favor, durante esas dos semanas escribidme a esa dirección. No sabéis lo mucho que os extrañaré a vosotros y a los abuelos durante esos días. ¿Qué tal le va tercero a Martina? ¿Ha hecho ya las pruebas para entrar en el equipo de la Casa Henestrosa? El equipo de Gryffindor estaba completo por lo que no pude entrar como Cazadora, pero al menos podré ir a animarlos. El próximo partido es contra Slytherin, el eterno rival de Gryffindor. Dominique dice que va a ser muy sangriento. Estaré esperando vuestra respuesta.
Dad recuerdos a toda la familia y cuidaos.
Un beso, Camila.
Subí hasta la Lechucería antes de que llegase el toque de queda y le anudé la carta en la pata a una de las lechuzas. Cuando volví a la Sala Común me despedí de mis amigas (Dominique ya se había marchado para hablar con su hermano) y subí a la habitación para descansar.
Nota de autor: En este capítulo han tenido un protagonismo especial Louis Weasley (siempre me lo he imaginado en Hufflepuff y con tendencias homosexuales) y Héctor. No dudéis en decirme lo que os ha parecido el capítulo y en plantear ideas si queréis. Gracias de nuevo por leer.
