CAPITULO 54

Kurt está temblando. No sabe si es de miedo o ansiedad, no puede descifrar el sentimiento. Ambas manos aprietan otro par. Una gota de sudor recorre su frente, viaja hasta su mejilla y cae en sus ropas. El dolor en su parte baja lo está matando y la enorme mano que sentía masajear su espalada no estaba ayudando. Los sonidos de la habitación se oían lejos y como de debajo del agua. Quería que todo pase, quería estar en su casa, durmiendo o viendo algún reality show, tranquilo y sin dolor. Pero no. Ahí estaba él, a pocos minutos de convertirse en padre, y una sola cosa tenía en mente. Blaine.

Blaine lo abandonó, se olvidó de él y lo dejó para siempre. No quiere compartir su vida con él y con su hijo. No sabría qué hacer si Blaine renunciaba a ellos. Claro, tenía a su propio padre y Carole, pero no es lo mismo. Él quiere compartir su hijo con Blaine. Con nadie más que con Blaine Devon Anderson. Pero no había rastros de su novio por ningún lado.

"Kurt" Escuchó una voz y abrió los ojos llenos de lágrimas. "Kurt, es el momento, no podemos esperar más"

"No…" Se negó a ello rotundamente. "No lo haré si Blaine no está aquí" Dijo, o pensó, no estaba seguro.

"Kurt, cariño…" Una suave voz sonó cerca de su oído, no podía distinguir de quién era. "No es algo que puedes elegir, el bebé está llegando y tienes que trabajar para ayudarlo a nacer." Esa voz, Carole, se dio cuenta Kurt, le dijo.

"Pero…" Kurt seguía negado. "No puedo hacerlo si él no está aquí" Su vista se aclaró y podía distinguir cada rostro que lo rodeaba. De un lado estaba Carole, apretando su mano derecha, y del otro su padre apretaba la mano izquierda. Frente suyo la Dra. Dawson y a su lado la enfermera, Kurt recordaba su rostro, pero no su nombre.

"Escúchame, Kurt…" Esta voz era alta y se escuchaba como que si estuvieran por reprenderlo. "Debemos ir a la sala de parto ahora mismo. No quiero asustarte, pero…" Kurt miró a la Dra, Dawson hablarle como si fuera un niño pequeño a quien sus padres regañan por no querer comer sus verduras. "…si no lo hacemos ahora, entonces tu bebé correrá peligro." Los ojos de Kurt se abrieron grandes y su corazón comenzó a correr muy rápido dentro de su pecho, más rápido que hace un segundo. "¿Estás listo?" Preguntó ella amablemente, como si no fuera nada lo que acababa de decirle.

No, quiso decir Kurt. ¡Por dios! Él no estaba para nada listo para enfrentarse a lo que se venía, la parte más difícil, pero tenía que hacerlo, su bebé corría peligro. "Si" Dijo suavemente y en apenas un susurro, no creyó que los demás lo habían escuchado, asique repitió la palabra y movió su cabeza para asegurarse que los demás hayan entendido. "Si"

La Dra. Dawson sonrió. "Muy bien. Arriba, entonces." Con las piernas temblorosas, Kurt fue ayudado por una enfermera y Carole para sentarse en una silla de ruedas. El chico nunca soltó la mano de su padre y de su madrastra. Lentamente fue arrastrado hasta la sala de parto, él miró en todas direcciones para buscar a Blaine mientras era dirigido por el pasillo, pero no lo veía por ningún lado.

"¿Kurt, quieres que alguien te acompañe?" Pregunto la Dra. Dawson antes de cruzar la puerta blanca con ventanas redondas que conduce a la sala de parto. No era algo que se solía preguntar, por que casi siempre era el padre del bebé quién acompañaba a la madre, pero con Kurt es diferente.

"Blaine" Susurró Kurt sin apartar la mirada de su vientre, y sus lagrimas comenzaron a caer. La Dra. Dawson, Carole y Burt compartieron una mirada, sintiéndose mal por Kurt. El Sr. Hummel asintió con la cabeza hacia su esposa.

Carole le dio media sonrisa a su marido y se inclinó para hablar con Kurt, que seguía llorando. "Yo entraré contigo, ¿de acuerdo?" Le dijo dulcemente mientras acariciaba el cabello sudoroso de su hijastro.

Kurt no quería a nadie más que a su novio con él, pero si Blaine no estaba allí, no quería tampoco pasar por esto solo. Asintió con la cabeza a su madrastra mirándola a los ojos. Luego desvió la mirada hacia su padre, suplicante. El hombre se arrodilló al lado de la silla de su hijo.

"Hijo…" Burt tomó el rostro de su hijo con amabas manos, podía ver claramente en sus ojos el dolor y la angustia. "Todo estará bien, ¿de acuerdo? Tu madre estaría tan orgullosa de tí" Besó la mejilla húmeda de Kurt. "Te amo mucho, hijo."

"Yo… yo también, papá" Dijo Kurt en una voz tan baja que casi ni él podía escucharse.

"Es hora, Kurt" Dijo la Dra. Dawson.

Kurt miró a su padre por última vez y luego al pasillo, pero Blaine no estaba ahí.


El frío viento de la noche soplaba en su rostro, se sentía como si mil alfileres se clavan en su piel, pero no le importaba. No le importaba no llevar su casco y pasar todos los semáforos en rojo y violar todas las reglas de tránsito, tenía que llegar de cualquier manera.

Las luces del hospital estaban cerca y aceleró su motocicleta para llegar más rápido. Dios, que no sea tarde, pensaba. Haberse equivocado de hospital lo retrasó cuarenta minutos, esta vez no podía perder el tiempo. Estacionó su motocicleta, cerca de la puerta, donde el estacionamiento estaba prohibido. Ni siquiera miró atrás cuando alguien le gritó que no podía dejar su vehículo ahí. ¿Apagó el motor? No se acordaba, pero no podía retroceder, no ahora.

Corrió hacia adentro, ignoró el vestíbulo y siguió su camino hasta donde sabía que podría estar su novio. Conocía esa área del hospital de memoria, había estado allí muchas veces antes cuando acompañaba a Kurt a las citas con la doctora.

Se le paró el corazón cuando dobló una esquina y vio a Burt y Finn, sentados en unas sillas. Corrió hacia ellos.

"¡¿KURT?!" Gritó cuando se paró delante de ellos, trataba de recuperar la respiración, pero la adrenalina y los nervios no se lo permitían.

Burt y Finn levantaron sus cabezas al escuchar al chico. "¡Blaine! ¡¿Dónde diablos estabas?!" Finn le dijo mientras se paraba de su asiento.

"¿Kurt… donde… donde…?" Intentaba decir, pero no le salían las palabras.

"Está en la sala de parto, cruzando la puerta" Indicó Burt hacia las puertas dobles que antes había cruzado Kurt en la silla de ruedas. Blaine interpretó eso como una invitación y caminó hacia allí rápidamente, dando grandes zancadas para llegar más rápido. "¡Blaine! ¡No puedes entrar allí" Le gritó Burt, pero el chico no escuchó y abrió las puertas.

Y lo vio. Kurt estaba recostado en una camilla con las piernas abiertas y respirando fuerte. La doctora estaba entre sus piernas, y Carolo tomándole la mano a su lado.

"¡KURT!" Llamó Blaine y todas las personas que se encontraban en la sala voltearon a verlo.

Kurt miró hacia su costado y vio a su novio parado en la puerta de la sala, una sonrisa de alivio se dibujó en su cara, a pesar de todo el dolor y sufrimiento que estaba sintiendo por tener que expulsar a su hijo de su cuerpo.

"¡Blaine! Llegaste" Dijo Kurt entre jadeo y jadeo.

Blaine quiso acercarse a él, pero una mano en su pecho lo detuvo. "Hey, no puedes estar aquí, muchacho. Espera afuera." Dijo una enfermera, bastante malhumorada.

"Pero… es mi novio, tengo que estar a su lado y-" Blaine dejó de hablar cuando escuchó un grito desgarrador que venía de Kurt. La enfermera ya lo estaba empujando hacia afuera, pero él se resistía, quería llegar al lado de su novio.

"Blaine… no te vayas, por favor" Suplicó Kurt, mientras ejercía fuerza.

"¡Puja, Kurt!" Indicó la doctora. Luego ella miró a Blaine, asustado, tal vez más asustado que Kurt. "Está bien, Grace, déjalo entrar. Prepáralo" La mujer autorizó a que Blaine se quede y Kurt no podía estar más feliz.

"¿Dónde estabas, Blaine?" Dijo Kurt apretando los dientes y ejerciendo fuerza.

"Una vez más, Kurt. Lo estás haciendo muy bien. Veo su cabeza" Dijo la doctora y Kurt sonrió, faltaba cada vez menos para conocer a su bebé.

"Lo siento, amor. Es que… me equivoqué de hospital y no sabía…" Blaine intentaba decir mientras la enfermera le colocaba una cofia en el cabello y un camisolín azul.

"Cállate Blaine y ven a ver nacer a tu hijo" Le gritó la doctora. Blaine bajó la cabeza y lentamente se acercó hacia la camilla, se paró al lado de la cabeza de Kurt. No quería ver lo que estaba pasando entre las piernas de su novio. El olor en la sala lo estaba mareando, pero eso no importaba en ese momento.

"Viniste, Blaine… creía que nos habías abandonado" Kurt susurró en un descanso de tanto pujar. Se recostó en la camilla y miró a Blaine con ojos llorosos.

"Nunca, mi amor… nunca." Contestó Blaine pasando una mano por el cabello sudoroso de Kurt y dándole un beso en la frente. Kurt sonrió, una sonrisa cansada que demostraba que estaba dando todo de sí.

"¡Muy bien, Kurt! ¡Puja una vez más y saldrá la cabeza!"

Blaine tomó la mano de Kurt y besó sus nudillos suavemente, mientras Kurt le apretaba con fuerza y pujaba inclinándose hacia adelante.

"Vamos, bebé. Vamos, amor tu puedes." Susurró Blaine en su oído y ayudó a Kurt a inclinarse, con una mano en su espalada.

"No puedo, Blaine. No puedo…" Kurt dijo recostándose otra vez en la camilla. Era tan difícil para él mantener el ritmo, estaba tan cansado y adolorido, quería que esto termine pronto, pero no tenía las fuerzas suficientes.

"Si, puedes, cariño. Lo estás haciendo muy bien hasta ahora" Carole le dijo dulcemente. Kurt le sonrió, estaba tan agradecido de tenerla a su lado, ella es como su madre.

"Kurt, dame tu mano" Le dijo la doctora. Kurt lo miró confundido. "Vamos, dame tu mano. Esto te dará fuerzas."

La doctora Dawson extendió su mano enguantada, manchada con sangre y otros fluidos, Kurt soltó la mano que sostenía Carole y tomó la de la doctora sin importarle lo sucia que podía estar. Ya estaba cubierto de sudor, sangre y lágrimas, no le importaba ensuciarse un poco más. La doctora tiró de la mano de Kurt hasta que el chico tuvo que volver a sentarse, y la llevó entre sus piernas, donde la acción se estaba desarrollando. Con su mano temblorosa, Kurt sintió algo blando, caliente, viscoso y resbaladizo.

"Oh por Dios" Susurró Kurt con lágrimas en los ojos.

"¿Sientes eso, Kurt? Ese es tu bebé, y cuando pujes un par de veces más saldrá completamente y podrás verlo." Asombrado Kurt no podía parar de llorar al sentir a su bebé en su mano por primera vez. "No puedes rendirte ahora, Kurt, falta muy poco." La doctora Dawson soltó la mano de Kurt. "¡Puja!". Y Kurt lo hizo, por su bebé.

Blaine besó la mejilla de su novio y Kurt lo miró a los ojos. "Sentí a nuestro bebé, Blaine, lo sentí" Dijo Kurt con la voz ronca de tanto gritar.

"Lo se, amor" Sonrió Blaine, apretó la mano de Kurt con fuerza. "Eres tan valiente. Te amo" Y antes de que Kurt pueda responder, la doctora Dawson habló.

"Una vez más, Kurt y tu bebé ya saldrá." Kurt pujó una vez más, pero de pronto la cara de la doctora cambió y arrugó el entrecejo. "¡ESPERA, KURT! ¡NO PUJES!" Gritó alarmada.

"¡¿Qué sucede?!" Preguntaron a la vez Carole y Blaine, preocupados. El corazón de Blaine se aceleró dentro suyo.

Kurt intentó no pujar, pero era difícil, ya que el cuerpo se lo estaba pidiendo. Sin embargo dejó de hacerlo y en cambio se desesperó al no escuchar a la doctora que le responda a sus preguntas sobre el bebé.

"¡Doctora, por favor! ¿Qué le pasa a mi hijo?" Preguntó suplicando Kurt.

La mujer hizo algunos movimientos, que ellos no podían ver. "Nada grave, el cordón umbilical se enredó en su cuello, pero no le apretó. Asique no te preocupes, no es nada." Explicó la doctora, y el alma volvió al cuerpo de Kurt. "Ahora si, Kurt. ¡Puja con todas tus fuerzas!"

Kurt pujó con toda las fuerzas que podía sacar de su cuerpo exhausto y dolorido, sabía que era el último esfuerzo y entonces sí, su hijo estaría en sus brazos.

De pronto, todo dolor de su cuerpo se fue y el sonido más hermoso del mundo inundó la sala. Kurt se recostó en la camilla y cerró los ojos, escuchaba voces de fondo y manos que lo tocaban, pero solo tenía oídos para ese sonido, el llanto de su bebé.

"Lo hiciste, amor, lo hiciste. Nuestro bebé está aquí. Te amo, te amo" Blaine le tomó el rostro y le besó los labio tiernamente, Kurt sonrió y abrió los ojos para responderle, pero no podía emitir ningún sonido coherente.

"Felicitaciones, cariño. Fuiste muy valiente, estamos orgullosos de ti" Sentía como Carole le acariciaba el cabello y besaba su frente.

"Kurt, aquí está tu bebé" La enfermera se acercó a él sosteniendo al recién nacido, envuelto en una manta blanca. Con ayuda de Carole y Blaine, Kurt se sentó y abrió los brazos temblorosos, la enfermera le entregó a su hijo y lo apoyó en su pecho.

Kurt lo sostuvo fuerte en sus brazos y lentamente apartó la mantita y reveló la cara de su bebé. Era tan pequeño y hermoso, Kurt no podía creer que esa personita sea suya. Ellos ignoraban a la gente de alrededor, para la pequeña familia no existían.

"Hola" Dijo suavemente al ver el rostro enrojecido de su bebé. Con lágrimas cayendo de su mejilla y mojando la tela que cubría a su hijo, el chico pasó el dedo suavemente por la piel de la cara de su hijito. "Hola, hijo." Susurró otra vez, el niño ya no lloraba, sino que estaba calladito, mientras escuchaba la voz de su padre, la misma voz que lo acompañó nueve meses.

Blaine miró a su hijo en los brazos de su novio y podía morir de amor en ese instante que moriría feliz. Pasando un brazo por los hombros de Kurt, el se sentó al lado de su novio y con la otra mano que le quedaba libre, tocó la cabecita de su hijo, sin apartar la mirada. Quería decir tantas cosas, pero no podía, no en ese momento, estaba muy abrumado por la situación. Lo único que pudo hacer es besar la sien de Kurt, quien no podía apartar la mirada de su hijo, y acariciar el bracito de su bebé.

Soy padre, pensó. Este es mi hijo y yo soy su padre.


Hola a todos!

Por fin nació el bebé! Que difícil fue escribir este capítulo!. Repito: NO soy médico, no soy madre, asique traté de hacerlo lo más real posible.

Espero que les haya gustado! Gracias por leerme! Besosssss!