Road to Ninja
Capítulo 11: Lo que vale la pena.
.
Sakura despertó tranquilamente, como pocas veces había hecho en su mundo. Miró a su alrededor y sonrió al ver un rayo de luz escabullirse por la ventana. Se levantó de un salto y se encamino hacia su closet, empezando a sacar su traje ninja. Por primera vez dormía sin tener alguna pesadilla. Bajando al primer piso, entró con lentitud a la cocina y sus ojos se fijaron en Hatake Kakashi, quien tenía sobre puesto un mandil –como si fuese su madre– y le servía el almuerzo. Percatándose de su presencia, el peli plateado sonrió debajo de su máscara.
-Buenos días, Sakura… ¿Cómo dormiste? –Ella tomó asiento a la mesa.
-Hmp, bien.
Kakashi suspiró, enterrando sus palillos en su tazón de arroz una vez se sentó a la mesa. Tener una conversación normal con esa chica sí que era difícil. El almuerzo comenzó a pasar en completo silencio. Kakashi la miró varias veces, hasta que carraspeó para llamar su atención.
-Por cierto, en unas horas iremos a buscar a Naruto e iremos por algo de ramen. Me preocupa su estado de ánimo. Seguramente está deprimido…
-Hn, no entiendo porque. No sé qué acontece con ustedes aquí, pero Uchiha parece ser una amenaza… ¿Por qué se preocupa tanto por lo que pueda pasarle? ¿Por qué debería molestarle que sea condenado? Una escoria menos en el mundo ¿no crees? –Una sombría mirada fue lo que recibió de Kakashi.
-¿Una escoria menos he?… Bueno, no espero que lo entiendas pero por tu bien, no vuelvas a hablar de lo que desconoces. Ni frente a mí, ni frente a Naruto. ¿Entendido?
Sakura lo miró ponerse en pie con aburrimiento y prosiguió con su alimentación, indiferente, sin darle una respuesta al jounnin que salió de la cocina con rumbo a su habitación. Los pasos de Kakashi se perdieron escaleras arriba y entonces, Sakura detuvo sus movimientos, mirando sin emoción alguna el tazón vacío del cual anteriormente se alimentaba. Realizó una mueca y entrecerró sus orbes. ¿Qué era con exactitud lo que no comprendía? Al caer el medio día, partieron con rumbo al hogar de Uzumaki Naruto.
En el transcurso del camino y escuchando sus calzas ninjas repiqueteando al impactar contra el suelo, Sakura observó de reojo a Kakashi sin detener su marcha. Desde que habían hablado por la mañana, él había impuesto alguna clase de "ley del hielo", diciéndole lo suficiente y comportándose un tanto distante. Lo ignoró al principio pero al final terminaba molestándole. Se sintió incomoda por el hecho de tomarle importancia a ese detalle; no le interesaba mucho lo que Kakashi pensara ni mucho menos lo que le sucediera a ese Naruto o al Uchiha. Entrecerró sus orbes y se preguntó por qué simplemente no podía dejar el maldito asunto en paz. A pesar de todo, había algo que le impedía mantenerse indiferente y le introducía una fastidiosa necesidad por entender la situación de esas personas. Hizo un puchero y después, habló.
-¿Y bien, como se supone que se comporta su adorada alumna? -Kakashi la miró por primera vez.
-Generalmente, es muy amable. Saluda a todo el mundo, realiza las compras necesarias, administra bien su dinero aunque alguna que otra ocasión se da sus pequeños gustos. Su rutina no es muy amplia, se la pasa de su hogar al hospital.
-¿Hospital?
-Ella es médico ninja, así que apoya como tal en el hospital. Turnos constantes y pesados si me preguntas… Pero le gusta ayudar a los demás, por eso nunca se queja. –El jounnin parecía sonreír bajo su máscara.- Sakura es una buena chica, aunque a veces agresiva e ingenua, pero su corazón es amoroso y enorme. Esa es su mayor virtud y su debilidad, también.
-En pocas palabras, todo lo contrario a mí.
-Sí, me temo que así es.
Ella volvió su mirada al frente, bajo la atenta mirada de Kakashi.
-… Ella… ¿Cómo es con él? Hablo de ese chico, Naruto…
-¡Oh! Pues… Naruto es un chico muy hiperactivo y torpe, frecuentemente se mete en líos y de algún u otro modo siempre logra hacerla enojar. Pero su enojo es porque se preocupa por él… ¡No es como si Sakura fuera dulce del todo con Naruto! Sin embargo, le tiene un cuidado y cariño especial. Puede parecer que no es así, pero te aseguro que es todo lo contrario.
-Hmp, parece ser que él es muy querido por todos.
-Lo es, se lo ha ganado. Naruto tiene una gran personalidad que termina por gustarle a todo el mundo.
Con aquello, Sakura guardo silencio y desvió la mirada de Kakashi; aquellas palabras fueron como un triste y firme recordatorio dentro de sus memorias, era preferible dejarlo hasta ahí, no necesitaba más información de la que había obtenido. Por ahora, claro está. Soltó un suspiro, a lo menos había logrado que Kakashi suspendiera su indiferencia para consigo.
-¡Bien! Llegamos.
Sakura se detuvo junto al sensei y observó la estructura de departamentos frente a ellos, giró su atención a Kakashi, que se dedicaba únicamente a seguir observando el edificio.
-Hn, ¿Ahora qué?
-¿Ahora que, de qué? –Ella gruñó.
-No pretenderás quedarte de pie aquí hasta que por arte de magia, él salga y nos vea ¿O sí? –Kakashi rió sutilmente y ella frunció el ceño.- ¿De qué diablos te ríes? ¿Qué es tan gracioso?
-¡De nada, no te preocupes! Y no, no pretendo quedarme aquí a esperarlo, tengo muchas cosas que hacer como para pasarla comiendo ramen. –Sakura ladeó el rostro, sin entenderle.
-¿Qué quieres decir?
Kakashi alzó su mano y con cierta fuerza, lanzó una pequeña piedra que recogió en el camino hasta dar contra una de las puertas del tercer piso. La pelirosa frunció el ceño, observándolo gritar el nombre del rubio con fuerza, sin comprender que era lo que él planeaba. Después de aquello, Kakashi se giró a ella con cierto aire burlón y realizó un par de sellos.
-Quiere decir que no seré yo quien pase el día con Naruto. Lo dejo todo en tus manos, Sakura-chan, suerte.
-¡¿He?! ¡E-Espera…! -En una diminuta explosión, Kakashi desapareció del lugar.
-¡Pero quien carajos…! ¿S-Sakura-chan?
Uzumaki Naruto, quien había salido de su profundo sueño ante un llamado irritante, ahora le miraba sorprendido desde el balcón que daba a su casa. Ella miró a sus lados nerviosamente, sin saber cómo diablos salir de la situación y sin escape, alzó tensamente su mano y pretendió actuar normal.
-…H-Hola.
-Sakura-chan… ¿Has sido tú quien llamo a la puerta?
-¡Por supuesto que no!
-Ya veo, por un momento me pareció escuchar a Kakashi-sensei ´tebayo.
-S-Seguro fue uno de esos niños de la academia.
-Sí, supongo que sí. Entonces, ¿qué haces por aquí, Sakura-chan? ¿Sucedió algo?
-¡N-No, para nada, en lo absoluto! –Contestó, moviendo frenéticamente sus manos de forma negativa.- ¡La verdad, no sé qué rayos hago hablando contigo!
-Oh… Ya veo.
Tensos minutos de silencio acompañaron a ambos jóvenes después de aquello. Sakura se sentía del peor humor posible, que bajeza la de Kakashi de dejarle en tan embarazosa circunstancia. Mientras tanto, Naruto se encerró en sus pensamientos que volvían al mismo punto de partida que el día anterior: Sasuke. ¿Cómo estaría él? ¿Qué sería de su situación? A pesar de los pocos días que llevaba en prisión, él se estaba muriendo de ansiedad ¿Cuánto tiempo tendría que esperar para que la vieja Tsunade le diera noticias sobre el teme?
Sakura detuvo su ataque nervioso de golpe, observando sorprendida la faceta de seriedad profunda que Naruto había adoptado; entreabrió los labios, los ojos del rubio ya no mostraban el brillo de hace unos momentos. Viendo aquello, ensanchó sutilmente sus orbes jade. Él estaba sufriendo. Inexplicablemente, ver a ese rubio tan apagado y triste, le causaba una sensación de preocupación enorme. No entendía muy bien las cosas que sucedían o ni mucho menos quería formar parte de ello; sin embargo, le disgustaba el estado en que Naruto se encontraba, sin conocerlo, algo le recordaba tanto a Menma y ciertamente, -debía admitirlo- alguien con semejante luz no debía perderse en la oscuridad. No aquí, no otra vez. Naruto parpadeó, saliendo de sus pensamientos y viéndose bajo la atenta mirada de Sakura.
-¡B-Bueno, yo…! C-Creo que regresare a la cama.
-¿Quieres acompañarme a comer ramen? –Naruto se sonrojó furiosamente.
-¿Q-Que dijiste, Sakura-chan? ¿Estas… Invitándome a salir?
-Solo supuse que querrías venir, en lugar de quedarte encerrado en tu casa, aunque el Ichiraku ahora sea un carrito ambulante…
Naruto la miró impresionado por breves segundos, hacia bastante tiempo que no iba a Ichiraku y más, si denotaba el hecho de que era precisamente Sakura quien le proponía acompañarle. Entrecerró los ojos, dudando que responder; Sakura dio un largo suspiro, girándose ligeramente en dirección contraria, preparándose para partir. Sus orbes jade se clavaron en él al observarlo por sobre su hombro, con un brillo incitante.
-¿Qué dices entonces, Naruto?
Una sincera sonrisa se mostró en los labios del Uzumaki.
-Horas después-
-¡Que sabroso estuvo todo ´tebayo!
Sakura miró a Naruto con una ligera sonrisa de lado, observándolo recostado sobre la hierba mientras ella estaba sentada a su lado. Cuando le hizo aquella propuesta, nunca pensó que podría ser capaz de pasar el día con él y sin embargo, no se arrepentía de haber cometido semejante imprudencia. Tal y como había dicho Kakashi, Naruto tenía una personalidad bastante única que lograba ser agradable para todo aquel que tuviese contacto con el rubio. Podía ser torpe, atrabancado y muy ruidoso pero su amabilidad, sentido de lealtad, respeto y alegría, opacaban todo lo anterior.
Era extraño, pero empezaba a verle lo bueno a eso de su viaje dimensional. Dando un suspiro, siguió el ejemplo de Naruto y se recostó, mirando el azul del cielo; cada que lo observaba sentía tranquilidad, aunque cada vez que desviaba la vista, la realidad le golpeaba con dureza, recordándole que no tenía derecho a guardar esperanza alguna. Pero en ese instante era tan distinto. A diferencia de su mundo y estando en compañía de Naruto, se sentía capaz de expandir sus horizontes y atreverse nuevamente a tener esperanza.
-…Naruto, cuéntame que te preocupa. -Él se incorporó.
-¿Por qué preguntas eso? Ya lo sabes, Sakura-chan… ¡¿No me digas que no lo recuerdas?!
-Tsunade… s-sama… Ella dijo que podía sufrir algo de amnesia.
-¡¿Amnesia?! ¡Maldito Tobi, cuando lo vea…!
La pelirosa sonrió burlonamente y se felicitó por ser tan buena mintiendo, aunque ella odiaba que le mintieran; pero en esa ocasión, mentir era la única forma segura de permanecer en ese mundo sin causar algún dilema. Además nadie podía culparla, después de todo, las mentiras son solo una más de las conductas naturales del ser humano. Naruto se rascó la nuca con frustración, buscando la manera más adecuada de empezar. Mirando a la lejanía el trio de troncos del campo de entrenamiento, Naruto se permitió recordar con nostalgia los buenos tiempos de su niñez.
-Nosotros tres: Tú, Sasuke y yo, fuimos elegidos para ser un grupo… El equipo 7, fue ahí donde todo empezó para nosotros.
-Hn, no entiendo a qué viene la formación de nuestro equipo.
-Tiene todo que ver. Ustedes se volvieron mis amigos, mi familia… Sasuke era el más aclamado por la multitud femenina y aunque duela, era un tipo muy fuerte y hábil… aún lo es. Para mí era frustrante verte cada día, Sakura-chan, supongo que era inevitable conociendo tus sentimientos hacia él…
¿Acaso dice… que Sakura está enamorada de él? Realizó una mueca ante esa insólita idea, sin duda, algo malo sucedía con su contraparte como para que se rebajara al nivel de las locas fanáticas del Uchiha. ¿Será que en este mundo, soy una retrasada mental?
-…Fuera de eso, lo único que yo deseaba era ser fuerte para lograr convertirme en Hokage y ser reconocido por la aldea. Todos a mí alrededor me odiaban por llevar al kyuubi conmigo… Ese dolor, esa soledad… Sin duda fue lo primero que me ligó a Sasuke, quien sufría igual que yo. Los tres formamos lazos muy fuertes. Pero, tiempo después… Todo se perdió.
Él entrecerró sus orbes, tristemente y Sakura sintió el propio sabor amargo de los recuerdos de su equipo. Naruto apretó sus puños sobre el césped.
-Deseo reconstruir el equipo 7, con todos sus miembros unidos como debimos ser, como debimos quedarnos. Sustituir el dolor y el odio, con felicidad y amor.
-…Naruto, ¿qué es Sasuke para ti, como para preocuparte tanto por él? –Él sonrió.
-Sasuke es mi mejor amigo, el primero… ¡Y juro que voy a salvarlo de la oscuridad que le ata, dattebayo!
Sakura desvió la mirada, el sentido de lealtad de Naruto era insuperable. Alguien como él no debería sufrir, no debería ser dañado, no debería perder su sonrisa… Alzó la mirada, admirando la determinación del jinchuriki; él deseaba salvar a las personas que consideraba importantes, a tal punto, de hacer lo que fuese necesario para asegurar su bienestar. Se incorporó, sentándose y sus orbes jade le miraron con profunda decisión.
-Te entiendo, Naruto y te ayudaré… El equipo volverá a estar unido, haré lo que pueda para que sea así.
-Ambos lo haremos, Sakura-chan… ¿En una promesa?
-Sí, es una promesa.
.
Tsunade golpeó su frente contra el escritorio, frustrada al límite; simplemente no sabía cómo hacer para que el torpe de Uchiha cooperara con ellos y así salvarle de la muerte segura a la que –por sobre todo- era merecedor. Gruñó y se reclinó contra el respaldo del sillón, cubriendo sus ojos con el antebrazo, sólo un milagro podría salvarlo ahora.
-Esto no tiene solución…
-¿Así que duermes mientras estas en el trabajo? ¡Qué Hokage tan decepcionante!
Tsunade dio un sobresalto, encontrándose con la repentina presencia de Sakura en la oficina sentada en el marco de la ventana. Se levantó ligeramente de su asiento y le apuntó acusadoramente y con notable enojo.
-¡Tú, maldita mocosa! ¿Sabes acaso lo que es saludar? ¡Casi muero de un susto, no ocultes así tu chakra otra vez! –Sakura simplemente sonrió con burla mientras ella volvía a sentarse.- ¿Y bien? ¿Qué rayos quieres aquí, antes de que te saque a patadas por asustarme?
-Háblame de la situación de Sasuke.
-¿Qué?
-Explícame lo que Kakashi dice no comprendo, cuéntame el misterio que rodea a este equipo y sus miembros… Quiero saber porque Sasuke está en prisión y por qué terminó así.
-¿Por qué quieres saberlo? Es decir, ¿para qué saberlo?
-Muy pocas veces me veo inmiscuida en cosas ajenas a mí, he perdido el interés en lo que existe en este mundo… Hoy fue diferente, algo despertó mi interés. –Sus ojos brillaron con decisión y firmeza.- Kakashi, Naruto, el curso de tu mundo… Quiero entenderlo todo. Explícame para poder comprender.
Las promesas eran importantes para todo el mundo, daban seguridad de las cosas y contraían un fuerte compromiso que se tambaleaba constantemente entre la verdad y la mentira; en su vida, prometer era algo a lo que consideraba sagrado, era un compromiso que debía llevarse a cabo a como diese lugar, siempre y cuando, existiera una buena razón para hacerlo. Ese era el motivo por el que estaba ahí, pidiendo información cuando se había dicho que no se involucraría en nada de los asuntos de ese sitio, porque había algo por lo que valía la pena hacerlo.
Y la razón era simple, después de todo, alguien como Naruto se merecía ver hecho realidad su deseo.
Hola, hola, ¿cómo han estado? Espero que bien, particularmente quiero pedir disculpas por mi retrazo, los ultimos días no han sido nada buenos en mi vida, así que no tuve ni tiempo u espacio ni para escribir o publicar la continuación. :S De todo a todo, ¿qué les ha parecido? Agradesco que continuen conmigo en esta historia y ya saben, cualquier duda, comentario, sugerencia o queja, por favor, haganmela saber a través de un review ;) Nos veremos en la próxima publicación, ¡Mañana es día de pachanga, que despedimos el año viejo, disfrutenlo Dattebayo!
