Disclaimer: los personajes le pertenecen a J. K. Rowling, excepto los de creación propia.


El domingo había amanecido frío y gris. Pronto llegarían las primeras nevadas del invierno y el aire congelado del norte. Los adornos otoñales ya habían desaparecido del castillo, aunque los estragos de la fiesta del viernes todavía podían percibirse. Sobre todo en Dominique, que aún no acababa de recuperarse de la resaca.

Ataviadas con gruesos jerséis y guantes de lana, seguimos a la riada de gente que salía del castillo para dirigirse al campo de Quidditch. Como muchos de ellos, nosotras también llevábamos banderines y bufandas rojas y doradas. No obstante, también había una gran cantidad de alumnos ataviados con los colores verde y plata. Cuando por fin logramos salir del castillo por las puertas, nos encogimos al notar el frío y el fuerte viento que nos despeinaba.

— Con este viento va a ser aún más difícil jugar. —las palabras de Leah sonaron ahogadas contra la bufanda.

— En momentos como este agradezco ser una negada en el Quidditch. — suspiró Maya, que a pesar de llevar la bufanda de nuestra Casa, había traído un banderín de los colores de la Casa de su novio. Leah, que hasta entonces no se había fijado en ese detalle, la miró con ojos divertidos.

— ¿Para qué llevas una bandera de Slytherin, si tu novio ni siquiera juega en el equipo? — Maya se encogió de hombros.

— Es para demostrarle que a pesar de ser un Slytherin, le quiero tal y como es. — Leah y yo reímos ante tal exageración. Aunque siempre había habido rivalidad entre aquellas dos casas, la enemistad no era ni de lejos tan fuerte como años atrás. — Deberías hacer lo mismo Cam, a fin de cuentas, Leo sí que juega en el equipo.

— Ya, pero Leo no es mi novio. —contesté tranquilamente. Durante los dos días posteriores a la fiesta, Leo y yo nos habíamos visto con frecuencia, compartiendo algún beso de vez en cuando. Sin embargo, había decidido tomármelo con calma, y al parecer, Leo, que era un chico bastante perspicaz, había intuido mis intenciones y se había comportado como un caballero, dándome el espacio que tanto necesitaba y adaptándose al ritmo que yo marcaba.

— El viernes por la noche no parecías pensar lo mismo. — dijo Leah con una sonrisa torcida. Puse los ojos en blanco. Desde que nos vieran besándonos, éramos el blanco principal de las bromas de los Gryffindor. James incluso había acabado por bautizarle como Golden Retriever, y a pesar de haberle hecho saber que aquel mote me molestaba y haber discutido por sus bromas continuas, James seguía refiriéndose a Leo con ese apodo.

— Os recuerdo que no fui la única que acabó con alguien esa noche, ¿por qué sólo bromeáis sobre mí? — solté un quejido lastimero. Habíamos llegado hasta las gradas, que se habían llenado casi por completo por los alumnos de Hogwarts y sus profesores. Por todos lados se podían ver destellos de dorado y verde. La multitud ensordecedora agitaba los banderines con emoción, a la espera de que saliesen los jugadores de los vestuarios.

— Porque tú has sido la última en llegar y por lo tanto te toca a ti sufrir. — sentenció Leah mientras nos dirigíamos hacia donde el clan Wotter se había sentado. Entre ellos también pude ver a Rose, que era de la casa Ravenclaw y con la que no había tenido mucho contacto, a su hermano Hugo, a la pequeña de la familia, Lily, y a algunas caras más conocidas como Louis y Héctor. — Si te hubieras criado en nuestra familia serías inmune a las bromas.

— Dios me libre. —dije con un suspiro exagerado, provocando que las otras dos se riesen.

Con cuidado de no pisar a nadie, caminamos por las gradas y nos sentamos. Lily, que se encontraba a mi derecha y vestía los dos colores para apoyar a sus dos hermanos, me dedicó una sonrisa dulce y mellada. Contemplé el sorprendente parecido que tenía con Albus y James y le sonreí de vuelta.

— ¡BIENVENIDOS ALUMNOS Y ALUMNAS AL PRIMER PARTIDO DE LA TEMPORADA! — Rhys Jordan exclamó desde el puesto de comentarista. Las gradas aullaron con entusiasmo en respuesta. — ¡HOY VEREMOS JUGAR A LOS ETERNOS RIVALES! ¡GRYFFINFOR CONTRA SLYTHERIN! — McGonagall, de pie detrás del muchacho, controlaba con oídos atentos las palabras que salían de la boca de Jordan. — ¡Y AHÍ TENEMOS A LOS JUGADORES DE SLYTHERIN!

De los vestuarios salió el equipo de verde saludando hacia las gradas. Aplaudí con ganas al ver a Albus y a Leo caminando juntos tras su Capitán. Junto a los aplausos, también se podían oír abucheos por parte de los Gryffindor.

¡Y POR EL OTRO LADO LLEGA EL EQUIPO ROJO Y DORADO!

De igual manera que los Slytherin, los jugadores de nuestra Casa se dirigieron hacia el centro del campo saludando y sonriendo. Aplaudimos con fuerza cuando vimos a Dominique y Roxanne, que al parecer no podían disimular el nerviosismo.

Bennett, profesora de vuelo de los alumnos de primero y árbitro, se colocó entre los dos equipos, les murmuró las reglas básicas del juego y les recordó qué tipo de comportamientos estaban prohibidos en el campo. James apretó la mano que el Capitán de Slytherin le ofrecía y finalmente la profesora Bennet abrió el maletín que contenía las pelotas. La snitch emprendió el vuelo al instante y desapareció de vista. Los vítores de las gradas aumentaron en volumen a medida que la expectación por el partido crecía.

¡Y EMPIEZA EL PARTIDO! — los jugadores se elevaron sobre sus escobas y, concentrados, se dedicaron a empeñar sus papeles. — ¡ESTE AÑO EL VIENTO NO ESTÁ A NUESTRO FAVOR, PERO ESO NO IMPEDIRÁ QUE GRYF… QUE LOS JUGADORES LO DEN TODO EN EL CAMPO!

Dominique tomó posesión de la Quaffle y se dirigió hacia los tres aros con la pelota bajo el brazo. Con un lanzamiento certero consiguió atravesar el círculo con la pelota y levantó los brazos en señal de victoria.

¡DIEZ PUNTOS PARA GRYFFINDOR!— comentó Jordan entusiasmado, que tenía una preferencia clara por el equipo de su Casa.

Pasados los primeros veinte minutos de partido, estaba claro que Gryffindor iba en cabeza, con un marcador de 90-20. El viento impedía oír bien los comentarios de Jordan, y más de un jugador había estado a punto de caerse de la escoba. El esfuerzo por mantenerse sobre la escoba y por luchar contra el viento se notaba ya en sus caras. James buscaba con frustración la snitch escurridiza que hasta ahora no se había dejado ver.

Vitoreamos con entusiasmo cuando Nathan Davis, otro de los Cazadores de Gryffindor, marcó otro tanto. Roxanne, a su vez, desvió una de las Bludger hacia uno de los Cazadores de Slytherin, dejándolo aturdido durante unos minutos. De repente vimos como James y el Buscador del equipo contrario, Archie Hart, se inclinaban sobre sus escobas y se dirigían en paralelo hacia la snitch a una velocidad vertiginosa. Todos los ocupantes de la grada desviamos la vista para no perdernos un detalle de aquel duelo.

¡PARECE QUE LOS BUSCADORES HAN ENCONTRADO YA LA SNITCH!

Conteniendo el aire, todos los espectadores nos inclinamos para poder ver mejor los movimientos de los Buscadores. Con las escobas casi pegadas, James y Hart estiraron los brazos tanto como pudieron para coger la snitch. Tras unos segundos de absoluta tensión, en los cuales incluso el resto de jugadores había dejado de jugar para observar la carrera entre los dos Buscadores, tanto James como Hart se pararon en seco. Con los nervios a flor de piel esperamos cualquier gesto que nos aclarase cuál de los dos había logrado atraparla. Finalmente, Hart levantó el brazo en un gesto de triunfo. En la mano, la snitch batía las alas pesadamente. Los alumnos de Slytherin prorrumpieron en vítores y aplausos.

¡FIN DEL PARTIDO AMIGOS! — exclamó Jordan, claramente molesto. — ¡A PESAR DE LA VENTAJA EN PUNTOS QUE TENÍA GRYFFINDOR, GANA SLYTHERIN 170 A 100!

Los jugadores del equipo verde se acercaron a su Buscador para felicitarlo y celebrar la victoria. James, abatido, bajó volando hasta el suelo, donde el resto del equipo intentó consolarlo en vano.

— Qué lástima, si hubiésemos marcado ocho puntos más hubiésemos ganado a pesar de todo. — Leah suspiró y se levantó de la grada. Todos la imitamos y comenzamos a seguir a la gente que ya abandonaba el campo.

— Vamos a esperarlos a los vestuarios. — Maya se dirigió hacia las puertas de los vestuarios, donde el equipo se cambiaba en esos momentos, y todo el grupo la seguimos para apoyar a nuestro equipo derrotado.

— ¿Habéis visto la cara que ha puesto James? — susurró Louis para que los jugadores no le escuchasen a través de la puerta. — Ha estado a escasos centímetros de conseguir la snith. — Asentimos con pesar. Todos sabíamos cómo de importante era el Quidditch para él y sus aspiraciones a dedicarse profesionalmente en cuanto se graduase.

Los miembros del equipo rojo abandonaron cabizbajos uno a uno de los vestuarios. Cuando salieron Dominique y Roxanne las abrazamos al ver lo abatidas que estaban. James salió el último y se dejó abrazar por Alisa, que también lo había estado esperando. Sin saber muy bien que decir, murmuramos frases de consuelo y ánimo a los tres jugadores. Sin embargo ninguna de nuestras palabras parecía mejorar su estado de ánimo.

— No te preocupes James, sólo es el primer partido y habéis perdido por muy poco. Podréis remontar fácilmente en el partido contra Ravenclaw. — le dije con una sonrisa intentando animarlo. James, que todavía seguía entre los delgados brazos de Alisa, apenas levantó la vista para mirarme.

— Estarás contenta Mila, al fin y al cabo tu novio ha ganado. — James me miró con resentimiento en los ojos. Sorprendida por la crueldad que desprendían sus palabras, lo miré con tristeza sin poder creer que el siempre amable y bromista James me estuviese hablando así. — Aunque a decir verdad tu Golden Retriever no es de los mejores Guardianes, teniendo en cuenta que le hemos metido 100 puntos.

Por el rabillo del ojo pude ver como Alisa sonreía divertida. El resto del grupo permaneció sumido en un silencio incómodo, sorprendidos también por la reacción de James. Dominique carraspeó intranquila. Negándome a concederle el placer de mostrarle cómo me había afectado su tono de voz, parpadeé para esconder las lágrimas y lo miré con los labios apretados.

— Vete a la mierda Potter. — Me di la vuelta indignada y me marché sin hacer caso a Maya, que me gritaba para que volviese.

Echando humos y más dolida de lo que quería reconocer, entre en el castillo, donde me encontré al equipo de Slytherin, que celebraba con sus compañeros su primera victoria. Entre los jugadores divisé a Leo, que sonreía abrazado a Albus. Intentando desprenderme del enfado me dirigí hacia ellos, que me recibieron con una sonrisa.

— Felicidades chicos, habéis jugado muy bien. — abracé a Albus, que sobrecogido por la emoción de la victoria, rió encantado.

— Gracias Cam. — Albus me miró interrogante al detectar en mi mirada las emociones que intentaba ocultar. Qué chico más perspicaz, pensé con pesar, negando ligeramente para hacerle entender que no era nada.

— En realidad ha sido todo gracias a Archie. — Leo me abrazó por la cintura y me besó ligeramente en los labios. Con los ojos cerrados, le correspondí algo avergonzada por la gente que nos rodeaba. Albus nos miró con una sornrisa. — Vamos a hacer una fiesta en la Sala Común para celebrarlo. ¿Te apuntas? — dijo Leo despegándose de mí.

— Claro. — asentí distraída y observando como el resto de los alumnos de Slytherin seguía abrazando a sus jugadores y lanzándolos al aire. — Supongo que Maya también vendrá. — Después de conversar durante un rato más, me despedí con un beso de Leo y dejé a los dos Slytherin con sus compañeros para que siguiesen celebrando.


Sentadas en la Sala Común tras la cena, el ambiente general entre los Gryffindor seguía siendo lúgubre. Roxanne y Dominique se habían retirado ya a dormir, a pesar de ser temprano, para descansar tras el extenuante partido. James, con el que no había cruzado una palabra en todo el día, se había retirado a un rincón junto a alguno de los miembros del equipo para repasar los errores que habían cometido durante el partido y plantear nuevas jugadas. De vez en cuando lanzaba miradas hacia donde Maya y yo estábamos sentadas, pero yo me había propuesto ignorarlas y tratarlo con la máxima frialdad posible.

— Creo que ya tendríamos que ir yendo hacía las mazmorras. — dijo Maya levantándose perezosamente del sofá. Con un ligero asentimiento, e ignorando de nuevo la mirada que James nos lanzaba, me levanté del sofá y me dirigí hacia el retrato detrás de Maya.

Charlando de cualquier tontería que nos viniese a la cabeza, llegamos hasta la entrada de la Casa Slytherin, que permanecía abierta. La música y el jolgorio de los alumnos se oían de forma amortiguada.

Nada más entrar nos encontramos con Albus y Aiden esperándonos. Sonriendo, nos dejamos guiar por ellos hacia el centro de la Sala Común. Estirando la cabeza para poder ver mejor, busqué con los ojos la cabeza rubia de Leo.

— ¿Dónde está Leo? — pregunté cogiendo el vaso que Aiden me ofrecía.

— Ha subido un momento a las habitaciones. — contestó Albus distraído.

Maya y yo comenzamos a movernos al ritmo de la música con cierta timidez, incómodas y sintiéndonos algo fuera de lugar entre tanto Slytherin.

— Hay que reconocer que las fiestas de James le dan mil vueltas a esta. — dijo Maya contemplando como varios de los miembros del equipo de Slytherin se subían a una mesa medio borrachos para dar un discurso.

— No quiero ni oír su nombre. — molesta, mantuve la mirada fija en los chicos que continuaban con su discurso.

— No sé qué mosca le ha picado hoy. — Maya frunció el ceño— Quiero decir, aunque no soporta perder, no suele saltar así. Normalmente es mejor perdedor. —encogiéndome de hombros, sin querer seguir hablando de él, le di un largo trago a mi bebida.

— ¿Sabes Maya?, me da igual. Estoy un poco harta de sus cambios de humor. Y también de su insoportable y posesiva novia. —dije recordando lo mucho que al parecer le había divertido nuestra pequeña discusión ante los vestuarios.

La rubia se encogió de hombros sin saber muy bien qué decir y se giró para decirle algo al oído a Aiden. Con algo de mal humor contemplé por fin como Leo bajaba sonriéndome por las escaleras del dormitorio de los chicos y se dirigía hacia nosotros. Le correspondí con otra sonrisa y reí cuando los chicos que se habían subido a la mesa lo agarraron por los hombros y le insistieron a gritos que hiciese un striptease para las seguidoras del equipo. Tras negarse repetidamente entre risas, Leo finalmente consiguió llegar hasta nosotros y con un beso en la mejilla me saludó.

— Una pena, me hubiese gustado ver ese striptease — bromeé con una sonrisa torcida. Leo sonrió también, su característico hoyuelo apareciendo junto a la boca.

— Cuando quieras. Pero solo en privado, claro. — Riéndose suavemente me cogió por la cintura y se inclinó para besarme. Cerrando los ojos me dejé hacer.

Tras un rato bailando pegados e intercambiando besos. Leo me guió hasta uno de los sofás.

— Cam, ¿sabes que dentro de dos semanas hay una salida a Hogsmeade? — me preguntó una vez ya nos habíamos sentado.

— Ahá. —murmuré distraída mientras observaba como los jugadores insistían esta vez a Albus para que se desnudase.

— ¿Te gustaría que fuésemos juntos? — con timidez me miró a los ojos.

— ¿Me estás pidiendo una cita, Hughes? — pregunté coquetamente. Leo soltó una carcajada y con los dedos recorrió una de mis mejillas.

— Sí, y espero que aceptes. —dijo más atrevido ahora.

— Claro. Me encantaría. — Leo se inclinó para besarme con más intensidad que antes. Una vez nos separamos le sonreí y miré el reloj que mi madre me había regalado a los quince años y que desde entonces llevaba siempre en la muñeca. — Será mejor que me vaya a dormir. Mañana es lunes y hay que madrugar. — dije con un deje molesto en la voz. Resignada, me levanté y fui a buscar a Maya.

Con un último beso, Leo se despidió de mí y salimos por la puerta, no sin antes ver de reojo como Albus, con un par de copas encima, comenzaba a quitarse la camiseta provocativamente, causando que más de una de las espectadoras gritase con deleite.


Nota de autor: Parece que en vez de estudiar, Camila se pasa los días de fiesta en fiesta jajajaja.

De nuevo, Mila y James han tenido un pequeño encontronazo. ¿Os habéis dado cuenta de que cuando Camila se enfada con él, sólo lo llama por su apellido? No dudéis en comentar qué os ha parecido el capítulo.

Atención: anoche la inspiración llamó a mi puerta y tengo pensado escribir otro fic, si todo va bien, en cuanto acabe este. Si al final me convence la historia que tengo pensada, a lo mejor os doy una pista sobre qué tratará en próximos capítulos J