CAPITULO 58
Blaine despertó con el sonido más maravilloso y dulce que podía escuchar. Sonrió medio dormido ante los ruiditos de succión de su hijo recién nacido y la voz de Kurt susurrando tan baja, como si estuviera compartiendo con su bebé un secreto que nadie más que ellos podía escuchar. Blaine miró a su novio, sentado a su lado, con la espalda recta apoyada contra el respaldo de la cama, sosteniendo a Tyler cerca de su pecho, el bebé amamantando. Con los ojos cerrados, todavía por el sueño, Blaine se acercó a Kurt, su rostro hundido entre la cadera de su novio y la almohada, pasó un brazo por la cintura del otro chico y suspiró.
"Hey… buen día" Kurt dijo al notar el movimiento, su hijo aún alimentándose. "Lo siento, ¿te despertamos?"
Blaine negó con la cabeza, sin despegar su cara del cálido hueco que había encontrado, de cierta manera lo hacía sentirse más cerca de su hijo. La cabeza del bebé había quedado sobre la suya, asique cuando el chico levantó su rostro de la cadera de Kurt se encontró directamente con la cabeza del bebé. Adormilado, Blaine miró a su hijo comiendo y besó su cabecita. El olor a bebé inundó sus fosas nasales y el corazón le dio un fuerte latido dentro de su pecho. Este niño y Kurt eran la razón de su existencia y la única cosa que valía la pena en su vida.
La semana había transcurrido tranquila, Blaine había salido a trabajar todos los días como siempre en la tienda de Burt, dejando a Kurt en casa de su padre junto a Carole. Ella había sido de gran ayuda para ambos y el bebé. Durante la madrugada era Kurt quien alimentaba al bebé, pero Blaine también se despertaba para cualquier ayuda que su novio necesitara. Kurt siempre le decía que no hacía falta, debía pasar por eso el mismo, pero Blaine le decía que quería colaborar también. Afortunadamente, Tyler era un pequeño ángel que no lloraba mucho y si lo hacía era por razones específicas.
Ahora con un poco más de experiencia, Kurt quería volver al departamento que ellos compartían. Su hogar. A pesar de que amaba estar de vuelta en casa de su padre y Burt adoraba tenerlo en casa, Kurt quería comenzar su vida de padre con su propia familia. Asique hoy era el día en que volvería al apartamento y estaba muy ansioso.
"¿Qué hora es?" Preguntó Blaine, su voz amortiguada por la tela de los pantalones de pijama de Kurt.
"Hora de volver a casa" Kurt le contestó, sonriendo. Con la mano que no estaba sosteniendo a su hijo, Kurt acarició el cabello despeinado de su novio, enredando los dedos en los revueltosos rizos negros, pensando en cómo se vería Ty con unos rulos como esos.
Blaine levantó la cabeza y miró a Kurt, mientras él limpiaba la boca de su bebé, una gota de leche había caído en su barbilla.
"¿Tan pronto? ¿No podemos tener un último desayuno aquí?" Blaine volvió a colocar la cabeza en ese lugar en la cadera de Kurt "Extrañaré los pancakes de Carole" Murmuró en voz baja, casi inentendible.
"Si, si podemos" Kurt decía mientras colocaba a su bebé sobre su hombro y le daba pequeñas y suaves palmaditas en la espalda del niño.
Blaine se dio vuelta y se estiró un poco. "¿Y si desayunamos en la cama?" Dijo a través de un bostezo mientras estiraba los músculos de sus brazos.
"No vamos a desayunar en la cama, Blaine" Dijo Kurt determinante. Blaine comenzó a pararse e hizo un puchero mirando a su novio hacer lo mismo, con el bebé todavía sobre su hombro. En los últimos días, Kurt había aprendido a manipular a su bebé muy bien, Blaine también lo había hecho, pero siempre con más delicadeza por miedo a lastimarlo.
"¿Por qué no? Él siempre desayuna en la cama" Blaine señaló al bebé en los brazos de Kurt, haciendo una broma.
"Eso es porque él come donde yo esté" Kurt levantó al bebé de donde estaba sobre su pecho y colocó la cara del niño frente a la suya. "Además…" Dijo con voz de bebé. "…este bebé es mi principito y tiene privilegios" Kurt dijo sonriéndole al bebé. Las manitos de Tyler estaban juntas y las tenía en su boca, Kurt le besó las manos y luego frotó la punta de su nariz con la pequeñita de su hijo. La respuesta de Tyler fue abrir la boca, Kurt lo interpretó como una sonrisa y siguió jugando así con su bebé.
Blaine moría de amor al verlos así. Su hijo había crecido en la última semana y ahora reaccionaba a muchos estímulos, como cuando le hablan o juegan con él. Casi siempre era abriendo la boca, como si estuviera riéndose, o tratando de imitar los gestos que le hacían.
Sin querer quedarse afuera de la hermosa escena, Blaine caminó hacia ellos. "Así que ser principito tiene sus privilegios, ¿eh?" Dijo envolviendo los brazos alrededor de la cintura de Kurt desde atrás, para mirar de frente a su bebé, que hacía esos ruiditos tan tiernos.
"Por supuesto." Respondió Kurt y miró a Blaine que ahora tenía el mentón apoyado en su hombro. "¿Celoso?"
Blaine sonrió y le dio un beso en la mejilla. "Claro que no." Dijo. "Porque si este pequeñito…" Blaine señaló con el dedo la naricita de Ty, haciendo que los ojos del bebé se crucen. "… es un principito, quiere decir que yo soy tu rey." Blaine apretó la cintura de su novio. "Y eso quiere decir que mis privilegios son mayores" Dijo con una voz baja y profunda, con los labios rozando la oreja del otro chico. Kurt se estremeció ante la voz sensual de su novio y se sonrojó.
"Blaine… Ty está aquí" Dijo sonriendo.
"No entiende ni una sola palabra de lo que decimos"
"De todas maneras, Blaine. Y no creo que-"
De pronto, Finn abrió la puerta de la habitación "¡Hey, chicos! Genial, están despiertos…" Dijo el chico asomando la cabeza dentro de la habitación. Kurt, Blaine y Tyler saltaron por el susto y afortunadamente el bebé no lloró, pero si abrió los ojos grandes, Kurt lo abrazó cerca.
"¡Finn! ¿Podrías golpear antes de entrar?" Kurt regaño a su hermanastro, mientras acariciaba la espalda de su bebé. Blaine revoleó los ojos, podría extrañar la comida de Carole y extrañar ver deportes con Burt, pero de ninguna manera extrañaría las interrupciones de Finn.
"Lo siento" Se disculpó el chico levantando una mano. "Dice mamá que el desayuno está listo."
"Gracias, Finn" Dijo Kurt sonriéndole, después de todo ama a su hermanastro como si fuera de su propia sangre.
"Dense prisa, ¡hay pancakes!" Finn cerró la puerta bruscamente, de la misma manera en la que había entrado.
"Será mejor que me dé una ducha" Kurt dijo, dándose vuelta en los brazos de su novio. "¿Podrías cambiarle el pañal a Ty?" Le pidió mientras le entregaba el bebé a Blaine.
"Seguro" Contestó Blaine tomando al niño en sus brazos. Kurt le dio un pequeño beso en la frente del bebé y uno en los labios de Blaine antes de dirigirse al baño.
"Muy bien, principito, hora de cambiarte el pañal real" Blaine dijo a su bebé, que lo miraba con ojos enormes. Tomó el bolso del bebé y acostó a Tyler en la cama.
En los últimos días, Blaine había aprendido a cambiarle el pañal a su hijo, como así también a vestirlo sin dañarlo y a darle la mamadera. Blaine estaba muy contento y orgulloso de sí mismo.
"¿Seguro que estarás bien?" Preguntó Blaine por billonésima vez esa noche. "No quiero irme y-"
"Blaine, ya te lo dije, estaré… estaremos bien" Le contestó Kurt, otra vez, colocando una mano sobre el hombro de su novio.
Ya instalados nuevamente en su departamento, los chicos debían seguir con su vida normal. Esta noche era la primera noche en que Kurt se quedaría solo con Tyler, ya que Blaine tenía que ir a cantar en el bar.
Blaine lo miró preocupado. "Sabes que puedo renunciar y buscar otro trabajo que sea de día y que no tenga que dejarte solo"
"Amor, por favor ya hablamos de esto." Kurt decía acariciando ahora ambos hombros de Blaine, para que se relaje. "Otro trabajo de día implica dejar el garaje de mi papá. Además, tu amas cantar, yo lo sé" Le dijo con una sonrisa.
"No. A mí me gusta cantar, yo te amo a ti y a Tyler" Corrigió el chico.
Kurt inclinó la cabeza ante las palabras de su novio. "Aww" Murmuró, se acercó y le dio un pequeño beso en los labios. "Lo sé, cariño. Pero es que cantar en el bar te deja más dinero del que puedes juntar en una semana en algún otro trabajo. Necesitamos ese dinero ahora más que nunca y tu disfrutas de cantar, es la combinación perfecta" Se encogió de hombros Kurt, tratando de convencer a su novio, esas mismas palabras que le había dicho más temprano. Blaine suspiró, Kurt tenía razón. "Además, serán solo dos horas ¿verdad?"
Blaine tenía pensado renunciar porque no quería dejar a Kurt con el bebé solos en la noche, pero Kurt no se lo permitió. Por eso, Blaine y Rob, uno de los dueños del bar, llegaron a un acuerdo. La propuesta de Blaine era cantar la mitad de las canciones para volver a casa temprano. Al principio, Rob no estaba de acuerdo, pero entonces Blaine le dijo que si no aceptaba entonces tenía que irse. El hombre lo pensó, Blaine atraía gente al bar y más gente significaba más dinero, y como Rob es muy ambicioso, aceptó. Pero aceptaba si Blaine cantaba, además de viernes y sábados, los domingos también. De mala gana Blaine le dijo que sí y ambos sellaron su acuerdo con un apretón de manos.
"Puede ser que se extiendan a tres horas" Blaine le dijo, sobre todo para hacer cambiar de parecer a Kurt, advirtiéndole que puede ser que sea más tiempo el que esté fuera.
"No importa, Blaine, es lo mismo, llegarás a casa temprano" Kurt le dijo, sabiendo que el horario de un bar depende de la noche. "No te preocupes."
Blaine suspiró y miró a su novio a los ojos. "Sabes que puedes llamarme, dejaré de cantar si lo haces y vendré corriendo hacia aquí. Llevaré el teléfono conmigo arriba del escenario" Kurt asintió con la cabeza, eso también era parte del acuerdo con Rob. "Tienes el teléfono de Lucy, también. Ella acudirá más rápido que yo" Otra vez, Kurt asintió.
Lucy, la vecina de enfrente había quedado sola en su apartamento, pues su abuela, la Sra. Thompson, había muerto hacía algunas semanas. Kurt se sentía muy mal por la mujer que había quedado sola, y también había lamentado mucho la muerte de la anciana. A pesar de que la Sra. Thompson lo confundía con una chica y lo llamaba 'Courtney', el chico se había encariñado con ella. La anciana siempre le preparaba tartas, pasteles y comidas deliciosas que Kurt comía con ganas para saciar sus antojos. Muchas veces, Kurt se quedaba con ella en su casa cuando Lucy trabajaba para hacerle compañía mientras la Sra. Thompson tejía ropa para el bebé de Kurt. La anciana le había dicho que se sentía como una bisabuela del niño y por eso ella quería consentirlo cuando nazca, Kurt le había sonreído a la mujer. "Por supuesto que serás su bisabuela" Le dijo Kurt, tomando la mano arrugada de la mujer, ella le sonrió agradecida.
Luego de un sermón de Blaine hacia Kurt, sobre cómo va a ser lo posible para llegar antes de la horas predicha y a quién llamar en caso de urgencia, Blaine tomó su chaqueta y su mochila y se fue, no sin antes darle un beso a su novio.
Ahora solo, Kurt pensó en lo que podría hacer. Antes que nada, fue a su cuarto para comprobar a su bebé. Tyler dormía por primera vez en la cuna que había pertenecido a Blaine y que había restaurado para el niño. Kurt apoyó los codos en el borde y miró dormir a su hijito. Sonrió enorme al verlo, su bebé era la cosita más adorable y tierna del mundo y Kurt estaba feliz de tenerlo en su vida. No se arrepiente de haber pospuesto su futuro por quedarse en casa a cuidar de su bebé. No. Porque Tyler era su mundo entero, su presente y su futuro.
Cuando terminó su mini show en el bar, Blaine corrió hacia los camarines para tomar sus pertenencias y volver a casa con su familia. Apenas abrió la puerta, fue recibido por unos brazos delgados.
"¡Felicidades, papá!" Nicky dijo, apretando sus brazos alrededor del cuerpo de Blaine.
"Gracias" Contestó Blaine, devolviéndole el abrazo a su amiga.
La chica se separó de él y lo miró con entusiasmo. "Tengo que conocer a mi sobrino"
"¿Sobrino?"
"Claro que sí, soy su tía Nicky" Dijo ella, colocando sus manos sobre a cintura, nunca borrando la sonrisa de su rostro.
Blaine se rió, ella le hacía acordar a Rachel, a veces. "Puedes venir a casa cuando quieras" Dijo él.
"Que bien. Debe ser el bebé más hermoso del mundo si se parece a ti y a tu novio"
"Lo es" Afirmó Blaine.
En ese momento, alguien se asomó por la puerta y se aclaró la garganta, llamando la atención de los dos cantantes.
Blaine se volteó y miró quien estaba detrás de él. Kevin.
"Blaine… ¿podemos hablar?"
Kurt se colocó el pijama, se hizo palomitas de maíz y se recostó en el sofá a mirar una maratón de Project Runway, decidió esperar despierto a su novio. Tyler estaba limpio y con el estómago lleno, asique dormiría por mucho tiempo.
Pero después de dos capítulos del reality de moda, los ojos de Kurt comenzaron a pesarle y sin quererlo se quedó dormido en el sillón.
Un par de horas después, Kurt fue despertado por Blaine, quien le dio un beso en la mejilla y lo ayudó a meterse en la cama.
Blaine se recostó detrás de su novio, abrazándolo cerca de su pecho. Su cabeza daba vueltas pensando en las palabras que Kevin, el hijo del dueño del bar, le había dicho. Blaine levantó la cabeza y miró el rostro pacífico y dormido de su novio, luego su mirada fue hacia la cuna donde su bebé estaba durmiendo, pensando en cómo cambiaría sus vidas si aceptaba la propuesta de Kevin. Decidió que se lo diría a Kurt en la mañana, por ahora era mejor relajarse, sintiendo a Kurt dormir en sus brazos.
