Road to Ninja

Capítulo 17: Esa noche…

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Las olas del mar golpeaban fuertemente contra el navío metálico que trazaba rumbo hacia las tierras más lejanas y desconocidas dentro del territorio del Rayo. Naruto cerró sus orbes, disfrutando de la refrescante brisa del mar y que, aparentemente, causaba espantosos mareos en Guy-sensei. De no ser por el constante sonido que provocaba el vómito de la bestia verde, seguramente, podría decir que estaba disfrutando el viaje. Yamato se acercó a él, recargando ambos brazos contra la baranda del barco.

-¿En qué piensas?

-Sólo estoy algo emocionado… ¡Ya quiero encontrarme con ese pulpo dattebayo! –Yamato sonrió.

-No falta mucho, cuando menos lo esperes llegaremos.

Volviendo la vista al frente, sus ojos observaron con fijeza el movimiento de las olas; si bien estaba ansioso de comenzar con el nuevo entrenamiento, no iba a negar que también estuviese nervioso. Enfrentarse al Kyuubi no sería tarea fácil, pero daría todo de sí para lograr su objetivo. No importaba si fallaba la primera vez, hasta que Tsunade enviara el llamado que solicitase su presencia en el inicio de la guerra, podría seguir intentándolo cuantas veces fuesen necesarias para someter al zorro demoníaco. La oscuridad comenzó a caer y la primera estrella de la noche apareció en el firmamento.

-Ya está por anochecer, sería bueno que comiéramos algo antes de dormir.

-Sí, iré en unos minutos.

-De acuerdo. Nos veremos en el comedor, iré a ayudar a Guy-sempai a separase de ese extremo del barco. –Comentó Yamato, dejándole solo.

Desvió la vista, enfocando su atención sobre todo aquello que dejaban atrás a cada momento. No había tierra firme, hacía mucho que la dejaron atrás; nada más que la imponente y extensa plenitud del mar… El aire movió su rubia cabellera con fuerza por unos instantes hasta que su movimiento se volvió relajado. Naruto aplicó un poco más de fuerza a su agarre sobre la baranda mientras se preguntaba cómo estaría su equipo y que tan cerca o lejos, estarían de llegar a la guarida de Madara. Realizó una muy sutil mueca, y deseó con todo su ser que nada saliese fuera del plan que su querida Sakura-chan propuso para toda esa misión.

Que allá, donde fuese que estuviesen, se encontrasen a salvo.

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El atardecer había caído prontamente, obligando al grupo a detenerse para descansar. Sasuke se tumbó bajo un inmenso árbol, observando al resto integrarse para revisar los mapas y demás preparativos del viaje. Cruzó sus brazos sobre el pecho y entrecerró sus orbes, pensativo, sin poder evitar que su mente le mostrase el extraño rostro sin emotividad que Sakura había mostrado cuando habló de su sueño. O mejor dicho, las suaves pero enigmáticas palabras que soltó en su última frase. No, es solo que recordar siempre me trae terribles pesadillas. Ese era el motivo por el cual él evitaba a toda costa dormir y no era precisamente porque no desease hacerlo, pero los fantasmas de su pasado no podían permitirle conciliar un sueño tranquilo. Toda su vida, inclusive en sus sueños, todo era una horrible pesadilla. No podía hacer mucho para remediar eso, después de todo, nada de lo que hizo podía borrarse de la noche a la mañana; nada de lo que Itachi sufrió, ni lo que Danzou y el consejo planeó, nada de lo que su destino trazaba podía eliminarse.

-Mira esto, Kakashi-sensei. Nosotros nos encontramos aquí y según nuestros datos, aquí está la guarida de Tobi…

-Significa que adelantamos mucho camino.

-Sí, al parecer la falta de Naruto nos dio ventaja. –Sai rió.

-Es notable. Después de todo, Naruto suele retrasarnos a cada instante entre sus descansos y sus horarios para la comida. Aun si le hubiésemos presionado, en estos instantes aun estaríamos a un par de días para llegar.

-Tienes razón, sin embargo, a pesar de la rapidez la cosa ha estado algo… Aburrida. –Siseó Kakashi, sonriendo bajo su máscara.- Estoy tan acostumbrado, que ya extraño a Naruto.

Sakura sonrió de medio lado, tomando un par de troncos, apilándolos y sucesivamente, encendiéndolos con un jutsu de fuego. La llamarada fue pequeña pero lo suficiente para iluminar una pieza importante sujeta al cuello de la pelirosa que, ni Sai ni Kakashi, pasaron desapercibida. Cuando Sakura tomó nuevamente asiento junto a Kakashi, el jounnin alargó su mano y sujeto el brilloso artefacto. A la vista de todos, quedó expuesto un sencillo colguije con una gema rosada.

-¿Y esto? Nunca te lo había visto, ¿es nuevo?

-No. Lo tengo desde hace… mucho tiempo. –Kakashi la soltó, mirando a su alumna, curioso.

-¿Tiene forma de una flor de cerezo he? Queda bastante bien contigo. ¿Quién te lo ha dado?

-¡Quién lo diría, fea! ¿Es acaso uno de los regalos de tus últimos pretendientes? Ten cuidado, chico vengador, puede que un día de estos ella deje de ser soltera.

Sakura rodó los ojos, casi del mismo modo en que Sasuke lo hizo ante la insinuación tan jodidamente absurda para ambos. Kakashi ladeó nuevamente el rostro, sin duda esos dos se parecían bastante. La cena no tuvo mucha relevancia más allá de la poca participación que el Uchiha tuvo en ella. Entrada la noche, todos se dedicaron a dormitar a excepción de Sakura, quien se había propuesto para la vigilancia. En soledad, sus ojos se enfocaron en el pelinegro que a leguas mantenía sus parpados cerrados pero sin dormir realmente. Su conducta le recordaba mucho a su propia forma de ser y le incomodaba, pero, cuando veía lo sombrío que se mostraba con cada paso que los acercaba a la guarida donde residía el cuerpo de su hermano… No podía evitar preguntarse que sería lo que rondaría por su mente en esos instantes.

Sasuke gruño por lo bajo, sabía perfectamente que esa molestia estaba observándole. En verdad se alegraba de que en poco tiempo podría dejar de soportar tanta estupidez andante a su lado; la guarida estaba cada vez más cerca, eso era un buen augurio para su ya limitada paciencia y a su vez, comprobaría que tan capaz era Konoha para cumplir su palabra… Ya no podía esperar, ese viaje retrasaba la ejecución de los ancianos del consejo, debían terminar ese asunto y volver para darle fin a esos bastardos. Y luego de ellos, konoha caería. Un golpe demasiado ligero llegó a su hombro, sacándole de sus pensamientos y al abrir sus ojos, se topó con Sakura ya sentada a su lado.

-¿No puedes dormir? Has estado bastante distante… Más de lo normal, claro. ¿Sucede algo?

-Lárgate.

-¡Hn! Tú no me das órdenes. De hecho, soy tu superior y como tal, puedo hacer o estar donde me plazca. –Comentó desafiantemente, logrando que Sasuke se sorprendiera un poco.- Pero si en verdad lo quieres, tal vez deberías intentar obligarme… Eso si los supresores de chakra te lo permiten.

-¡Tsk! Sólo cállate. –Sakura sonrió de medio lado.

-Lo haré, aunque déjame decirte que dejarte sin palabras, es una victoria que disfruto bastante.

Él le miró fijamente por primera vez desde que ella se acercó, analizando detenidamente su rostro: de estructura fina pero con notables rasgos que resaltaban el hecho de que ya no era una niña; sus orbes miraban al frente con profunda tranquilidad, como si en verdad el hecho de estar próximos a un inmenso peligro no le preocupase en absoluto; su cabello era largo, aunque poco menos cuidado que como lo recordaba. Todo en ella parecía haber cambiado de la noche a la mañana, aunque algo no podía asimilarlo perfectamente.

Y era esa jodida actitud suya, ¿desde cuándo Sakura sonreía de esa manera tan arrogante? ¿Cuándo fue que aprendió a usar perfectamente el sarcasmo y la ironía? No sólo era astuta y demandante, sino también desafiante y grosera. ¿Qué sucedió con la chica inútil que pretendió atacarle hace unos días? Pero por sobre todo, aquellas miradas tan desoladas y tristes que siempre le acompañaban… Le era intrigante, tan estúpidamente intrigante como para hacerlo sentir siquiera el más mínimo estivo de OBTENER una respuesta. O terminar inmiscuido en un convenio con la hoja, se repitió mentalmente. Soltó un gruñido, enfadado por lo que haría.

-Ese plan tuyo… ¿funcionara?

Como un resorte, Sakura giró su rostro hacia él, parpadeando de incredulidad.

-¡¿T-Tú acabas de hacerme una pregunta, para entablar conversación?! ¡Vaya, vaya! No eres tan asocial como parece ¿he?

-Estúpida.

-¡Oye, no puedes culparme! Sabes que eso fue es algo, impactante, creo yo… Sobre tu pregunta, estoy segura de que todo saldrá bien, aunque sólo es una expectativa. Como shinobi, nuestras vidas están en constante peligro… A ciencia cierta, ninguno de nosotros sabe que sucederá. Si nos descubren, todo terminara.

-Hmp.

-Sé que es una misión suicida, estoy arriesgando sus vidas y también, podría darle rienda suelta a la guerra que se avecina. –Sasuke la observó, sintiéndose algo cohibido con la profundidad de esos pensamientos.- Es decir… Esta responsabilidad no es más grande que otras con las cuales he cargado, tengo mucha determinación en cumplir con éxito esta misión pero… La posibilidad de fallar es indiscutible.

-Deberías detener todo antes de que suceda algo peor.

Kakashi se removió ligeramente, induciendo a ambos jóvenes a guardar silencio, como si se tratase de un secreto que nadie más debía saber. Ella, por la premisa de que aquella había sido una bajeza suya, un mal cálculo, una acción que no tenía relevancia y que, fingiría después, no ser de su agrado; él, con la excusa de recolectar más datos que le ayudasen a entender el cambio tan drástico en esa chica, evitando a toda costa que la misma o los demás, supiesen que se rindió a la grata facilidad con la que conversaban… Bueno, al menos Sakura hablaba, pero él prestaba su total atención. Cosa que en su infancia había hecho pocas veces, por no decir que ninguna.

Sasuke se preguntó entonces si sería así de fácil relacionarse con ella en su niñez, tal vez si se hubiese mostrado pre dispuesto a conversar sobre cualquier cosa siendo él quien propusiera un tema a discutir, posiblemente, su relación con Sakura hubiese sido más llevadera. Agitó la cabeza negativamente soltando un bajo bufido de exasperación, reprendiéndose por volcar sus pensamientos a cosas que se suponía ya no le eran importantes. Sakura rompió el silencio al suspirar, alegando que tenía que volver a la fastidiosa vigilancia mientras se ponía de pie. En medio de aquello, los orbes de Sasuke se entrecerraron entorno a ella.

-…No vas a retroceder. Aun con todo el riesgo, no lo harás.

La pelirosa parpadeó rápidamente, manteniendo una extraña serenidad junto al Uchiha. Por un momento, Sasuke pensó que Sakura contestaría de un modo mordaz, de la forma en que hacia cuando el torpe de su remplazo soltaba cualquier frase dirigido a ella. No fue así. Al cabo de unos segundos, los labios de la pelirosa esbozaron una sonrisa que le dejó perplejo y confundido.

-Tienes razón. A pesar de todos los riesgos, confió en que podre sobrellevar la misión. Sai y Kakashi-sensei… Son algo palurdos, pero son bastante fuertes, eso basta para asegurar victoria. –Le comentó, sacudiendo sus ropas.- Puede que no lo parezca, pero siempre pienso en todo los factores buenos y malos de una misión antes de llevarla a cabo y, aun si es solo hay un uno por ciento de probabilidades de éxito, lo haré.

-Eso terminara por matarte… O por matar a los demás.

-Puede que sí, pero tú mejor que yo debe conocer la capacidad de sus habilidades, ¿no es así? Además, si ellos no son suficientes, aun esta mi capacidad… Además de una carta maestra. -Ella alzó su mano y con su dedo índice le apunto directamente, logrando que Sasuke ensanchara los orbes ante la alusión sin reservarse ni nada.- Tú eres nuestra base, Sasuke y si no eres capaz de lograrlo, todo acabara. Todos, incluyéndome, confiamos plenamente en que no nos defraudaras… Tenlo en mente.

Y sin más, dio un salto hasta llegar a la copa de los árboles. Sasuke fue incapaz de no componer una mueca de total pasmo. El constante susurro de su suave voz llamándole por su nombre por primera vez en todo este tiempo, parecía imborrable en su mente. En ese instante, por breves segundos, algo en su interior fue capaz de sentir nuevamente la calidez del brillo de la luz que años atrás le alcanzase. En su interior y sin que él fuese consciente de ello, ese brillo hizo mella en seguir su plan para destruir la aldea. En silencio, como oyente infraganti, Kakashi realizó una muy sutil sonrisa al cubrirse un poco más con las sabanas. Lo que aconteció aquella noche entre sus alumnos sin duda, resulto ser demasiado interesante.

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-Aquí es…

Zetsu observó a su alrededor con cierto asco ante las ruinas en las que se encontraba aquel templo, tal vez, había sido mala idea acompañar a su líder a ese lugar luego de lo acontecido con Kabuto. Madara caminó confiadamente entre los escombros y maleza, retirando las telas rotas que cubrían el mítico objeto que tanto había resguardado aquella sacerdotisa que ahora, no era más que un viejo recuerdo de una mortal batalla. Admiró con su sharingan el casi intacto espejo frente a él y su mano tocó el cristal, solemnemente. Zetsu se acercó, curioso.

-¿Qué es este lugar? Parece un chiquero…

-Este chiquero, fue antiguamente la aldea de Ise… Y este sitio, es su templo, o lo que queda de él. En alguna ocasión estuve por aquí… -Zetsu rió.

-¿Hablas de cuando creías en este mundo y en tonto-Kashi…?

El enmascarado no dio respuesta alguna, más allá de un seco monosílabo.

-…En aquel tiempo, cuando este sitio aún estaba en sus tiempos de gloria, se hablaba de una leyenda viviente. -Comentó, girándose a mirar a su compañero.- La leyenda decía que en este sitio, se encontraba un portal que conectaba con otro universo similar pero distinto al nuestro.

-Las leyendas son precisamente eso: Leyendas.

-Las leyendas se forman de una realidad que pocos conocen, pero que no deja de ser verdad.

-En otro aspecto, ¿por qué este sitio esta así? –Zetsu negro suspiró.

-Fue destruido durante la tercera gran guerra ninja, la batalla arrasó con este lugar… Muy pocos saben de él y otro muchos, ya lo han olvidado.

-Ya veo, pero aun así sigo sin entender por qué rayos estamos aquí.

Su sharingan se fijó en el pedazo mutilado del cristal y una sonrisa afloró bajo la máscara de espiral. Zetsu realmente estaba confundido, las actitudes del líder eran bastante extrañas.

-Veras, Zetsu, cuando comencé a liderar Akatsuki y en uno de mis tantos recorridos nocturnos, volví a aquí… Por alguna razón, entre al templo e inspeccione las ruinas; será suerte quizá o el destino ¡Quien sabe! El caso es que en un sótano oculto bajo este recinto, encontré este pergamino…

Madara sacó de su capa un pergamino que incluso a distancia, denotaba una gran antigüedad.

-En su interior se encontraba aquella historia magnífica: Decía que en algún tiempo, Rikudou Sennin creó no solo un mundo, sino otro alterno al primero y que durante mucho tiempo, cuidó de ellos a través de un portal que le permitía viajar de uno a otro. Este espejo es el portal…

-¿Pero y eso que? ¿Qué tiene esto que ver con el Tsukiyomi Limitado?

-Tiene todo que ver. La esfera que uso, está hecha del trozo que no se encuentra en ese espejo. –Siseó el lado negro, para confusión del blanco.

-¡¿Qué?!

-No lo creí al principio pero me tomé la molestia de darle profundo análisis. Basándome en varios estudios que hice a la teoría del tiempo y espacio, obtuve varias hipótesis posibles pero aun con eso, todo parecía una locura… -Volvió su vista nuevamente al espejo cubierto en polvo.- Sin embargo, decidí comprobar mi teoría y efectivamente, logré activar accidentalmente el portal… Aunque por breves instantes. Pero eso me llevo a entender que usar el tsukiyomi no sólo tenía una función…

Miró a sus colegas y a través de su sharingan les hizo participes de su investigación.

"–El sharingan es descendencia de poder del Rikudou o mejor dicho, del Rinnengan… Como tal, su poder es grande aunque riesgoso para sus usuarios. Sin embargo, en cuestión al Tsukiyomi que plantea la creación de un nuevo mundo llevándolo a una ilusión eterna proyectando su poder en la luna con la ayuda del Juubi, también supone un modo de abrir este portal… Aquel día tome una parte del espejo y cree estas esferas, pero no era suficiente simplemente usar el poder del Sharingan…."

En su relato, Tobi podía recordar vívidamente la frustración y el tiempo invertido en su investigación. Imágenes donde algunas de sus pruebas fallaban, otras donde se ocupaba no solo de conducir y ser partícipe de Akatsuki, sino también, de las noches en que secretamente continuaba con sus pruebas. Zetsu estaba notablemente interesado y atraído, no conocía aquel interés casi obsesivo que el líder enmascarado tenia a pesar de ser como su sombra. Madara continúo.

"–Necesitaba algo más, una cantidad inagotable e incomparable de poder y eso, pronto me dio una respuesta: Los Bijuu. Al igual que nuestro plan original, el sharingan necesitaba proyectar su poder apoyado por el chakra de los monstruos de cola… Fue así que en la esfera deposite muy poca cantidad del chakra que recolectamos de los Bijuu que Akatsuki fue capaz de atrapar y entonces lo logré, las esferas abrían un conducto dimensional."

Zetsu blanco realizó una exclamación de total sorpresa, mientras el lado negro reía guturalmente.

"–Sin embargo, había complicaciones. Recolecte más información: Otra parte de la leyenda dice que una vez que alguien viaja a su mundo opuesto, nunca podrá regresar al suyo."

-¡¿Qué?! ¿Pero entonces como era que Rikudou lo hacía?

Tobi se materializo a su lado, rompiendo con la ilusión.

-Rikudou Sennin podía hacerlo por su infinito poder, la sacerdotisa era la única además de él que podían abrirlo.

-Así que es ahora, lo único que permite un viaje dimensional es tu Tsukiyomi…

-Así es, yo puedo regresar por medio de mi Kamui… Sin embargo, para que el efecto de mi jutsu se rompa y permita regresar a la persona que fue su víctima, debe romperse el médium.

-La esfera, ¿he? Entonces la mocosa pelirosa nunca regresara. En todo caso, es un alivio. De haberlo usado con el jinchuriki jamás podríamos obtener al kyuubi. –Madara negó.

-Te equivocas, Zetsu… Si hubiésemos enviado a Naruto, su otro yo hubiese sido capaz de venir aquí y tomar su lugar. De algún u otro modo, podríamos haber obtenido al kyuubi alternativo. Enviarlo era solo una forma de terminar con las esperanzas de los shinobi y así, nos sería más fácil dominar este lugar con el Tsukiyomi. –Alzó sus manos, para después empuñarlas.- Después, únicamente abría de viajar al otro mundo y repetir la historia. ¡Imagínalo, ambos mundos serían nuestros! Pero eso ya no es posible, ahora que esa estúpida se interpuso, me veo en la necesidad de seguir con la guerra. El kyuubi de Naruto posiblemente no sea mío, pero conseguiré destruir este cruel mundo.

-Entonces, necesitamos terminar las cosas aquí antes de ir por el otro universo.

Madara soltó una sutil risa, encaminándose a la salida del recinto y miró la extensión del terreno alrededor de ese monte.

-No necesariamente. Puedo manejar perfectamente ambos casos… He observado por un tiempo ese sitio, el otro contenedor del Kyuubi será fácil de manipular. Él es tan influenciable como lo ha sido Sasuke. –Comentó, comenzando a descender con Zetsu siguiéndole desde atrás.- Moveré los hilos de una nueva guerra en ese segundo mundo a través de ese chico, así será más fácil terminar con todo de una vez por todas.

-¿Y la chica?

-No hay de qué preocuparse. La alternativa será tomada por loca y la verdadera caerá muerta en algún lugar. No me parece alguien importante, de hecho, se ve que carece de talento ninja, además no parece ser muy inteligente que digamos…

-Tal vez no deberíamos subestimarla.

-¡Al contrario, Zetsu!... Esa chica ni siquiera es una molestia.


Como se prometió, dejo el capitulo 17 a ustedes, ojala sea de su agrado ;) Cualquier comentario, duda, sugerencia o queja, pueden hacerla saber con un review :D