CAPITULO 63
Blaine bajó de su motocicleta rápidamente y corrió hacia la puerta trasera del bar. Ignorando a las camareras que lo saludaban, corrió hacia donde estaba Kevin sentado, solo, en una mesa del medio del salón.
"¡Kevin! Llegue, ¿Dónde están los productores?" Pregunto mirando hacia a todos lados buscando a los hombres, pero no los veía por ningún lado, agitado por correr y ahora asustado de no verlos.
Kevin levantó la mirada, se veía furioso. "Se fueron, Blaine" Le dijo con voz fría. "No te esperaron y se fueron de aquí, llevándose el contrato con ellos"
Los ojos de Blaine se abrieron gigantes, los colores de la cara habían desaparecido por completo y su respiración y corazón se agitaron. Había perdido la oportunidad. La oportunidad de hacer felices a Kurt y su hijo.
"¿Q-que? No… no puede ser." Balbuceaba Blaine, deseperado. "Oh Dios, no… esto no puede estar sucediéndome" Blaine se refregaba el rostro con la manos, como quieriendo despertar de una pesadilla. Horrible pesadilla.
Kevin suspiró. "Escucha, Blaine. No sé que te hizo retrasarte…" Kevin dijo levantando la mirada hacia el chico. Blaine abrió la boca dispuesto a explicarle, pero Kevin levantó la mano para que no diga nada. "Eso ya no importa. No volverán, este tipo de personas son así. Si no tienes tiempo para ellos, entonces no vales la pena."
Blaine quería explicarle, había una razón por la que tuvo que retrasarse. Quería hablar con los productores. Pero no podía, porque ellos no estaban allí y ni siquiera tenía sus números telefónicos.
"Es que… oh Dios." Blaine se sentía frustrado, se acercó a la mesa donde estaba sentado Kevin y se apoyó en ella con ambas manos. "¿No hay nada que pueda hacerse? Necesito explicarles. Tyler, mi bebé, lloraba y-" Pero las palabras de Blaine fueron interrumpidas otra vez por Kevin, que negaba la cabeza fervientemente. Ya enojado, Blaine golpeó la mesa con su puño. "¡Pero tu eres mi representante!" Le gritó, ganándose una fuerte mirada del hombre. "Tu tienes que hacer algo." Dijo ahora mas calmado.
Kevin frunció los labios y levantó una de sus cejas. "Bueno… en realidad…" El hombre se paró de su silla lentamente, sin apartar los ojos de los de Blaine. "Si… hay algo que puedo hacer." Dijo mientras se acercaba hacia el chico.
"Genial." Blaine dijo, poniéndose cade vez más nervioso a medida que Kevin se iba acercando a él. "Entonces… hazlo…" Kevin ahora estaba a solo un paso de distancia de Blaine. El chico tragó audiblemente cuando sintió la colonia del hombre tan cerca suyo. "… por favor" Pidió en voz baja.
Kevin largó una pequeña carcajada. "Podría hablar con ellos." Dijo simplemente.
"Eso… sería… fantástico" La voz de Blaine se hacía cada vez más baja, casi susurrando. No sabía lo que le estaba sucediendo a su cuerpo, pero ya podía sentir como su respiración y corazón se aceleraban ante la cercanía del hombre.
Otra vez Kevin sonrió, y esta vez sus ojos dejaron de clavarse en los de Blaine para mirar su boca. "Lo haría, sí. Pero tú…" Kevin señaló con su dedo índice la nariz de Blaine. "…tendrás que ganártelo" Dijo sonriendo socarronamente.
Blaine frunció el ceño sin entender. "¿Ga-ganarmelo?" Preguntó desconcertado.
Kevin asintió con la cabeza y no dijo nada más. El cuerpo de Blaine comenzó a temblar cuando de la nada, Kevin bajó su mano por el cuerpo del chico y la colocó en su entrepierna.
"Ganartelo. Ya sabes a lo que me refiero" Kevin contestó muy cerca de la cara de Blaine, dándole un guiño mientras apretó la entrepierna del chico.
Blaine se quedó sin habla al ver y sentir lo que estaba ocurriéndole en ese momento. Kevin, un hombre guapo y con experiencia en la vida estaba tocándolo. Y hacía tanto tiempo que Blaine no tenía sexo con Kurt que sin quererlo su cuerpo estaba reaccionando a los apretónes que Kevin le estaba dando a su miembro. Blaine tuvo que sostenerse de la silla que estaba a su lado cuando las piernas habían comenzado a temblarles.
"¿Qué… haces?" Preguntó Blaine, ahogando un gemido cuando Kevin comenzó frotando su pene de arriba abajo sobre sus jeans. Blaine tragó y cerró los ojos por un segundo para volver a abrirlos y ver el rostro de Kevin y su petulante sonrisa.
"Oh, Blainey…" Suspiró Kevin mientras no dejaba de mover su mano disfrutando de la cara de placer que Blaine intentaba ocultar en vano. "¿Sabes? Yo se sobre la anatomía de tu… novio" Dijo en voz baja. "También sé que tu eres gay, Blaine"
Ante la mensión de Kurt, Blaine intentó quitar la mano de Kevin de su cuerpo, pero era imposible. Es decir, su cerebro le había enviado el mensaje, pero su cuerpo parecía no querer responderle. Como Blaine no reaccionó, Kevin seguía sobándole su miembro que se hacía cada vez más duro dentro de sus pantalones. Gotas de sudor habían comenzado a caer sobre la frente y sienes del chico.
"Y como gay que eres, supongo que extrañabas esto…" De pronto, Kevin había agarrado la mano de Blaine que estaba apretando con fuerza el respaldo de la silla, y lentamente la colocó sobre su propio miembro ya duro como una roca.
"Oh Dios…" Murmuró Blaine, mientras cerraba los ojos ante la sensación de la dureza y la grandeza del pene de Kevin.
"Eso es niño bonito." Susurró Kevin. Tal como hacía con su mano sobre el pene de Blaine, Kevin sostenía la muñeca del chico moviéndola sobre su erección. "¿Hace cuanto no sentías una polla en tu manos, eh? ¿O en alguna otra parte de tu cuerpo, quizás?" Susurró en su oído, y Blaine gimió. "Tu me das lo que quiero y yo te consigo esa audición"
Blaine es un chico gay. Pero él también había estado con unas cuantas chicas, aún así no se consideraba bisexual. A Blaine le atratían las personalidades, sin importar el género. Claro, que antes se acostaba con todo aquel que se le insinuaba, sea chico o chica, y él lo hacía solo por el hecho de pasar el rato y divertirse pero nada más. Todo eso cambió cuando conoció al verdadero Kurt, a la persona detrás de la fachada que había logrado formar.
Es cierto, se había enamorado de Kurt a primera vista. Pero más se enamoró al conocerlo en profundidad, al hablar con él y a pasar tiempo a su lado cuando se habían reunido en varias ocaciones para hacer su tarea de francés, hace casi un año atrás. Nada que ver tenía su anatomía o el hecho de que podía llevar un hijo, eso es un regalo extra. Kurt lo cambió, le cambió la vida. Le hizo volver a creer que se puede tener esperanza, que se puede lograr ser feliz y soñar con un futuro. Kurt es su alma gemela, su otra mitad y su todo. Él ama a Kurt cada día más, y ama a su hijo. Ama a ese pequeño individuo que ambos hicieron juntos, producto del amor.
Por eso… ¿Qué es lo que está haciendo? ¿Hecharía todo a perder por este tipo que se está tirando encima suyo?. ¡Al diablo con el contrato!, pensó mientras abría los ojos y quitaba la mano con brusquedad de la entrepierna de hombre.
"¡NO!" Gritó enfurecido y caminó unos cuantos pasos atrás, para alejarse de Kevin. El hombre borró enseguida sus gestos de placer de su rostro, para volver sus ojos sombríos.
"¡¿Qué crees que estás haciendo, Blaine?!" Gruñó el hombre. "¡Sabes que yo soy el único que podrá ayudarte con los productores!"
A medida que Kevin daba pasos adelante para acercarse a Blaine, Blaine retrocedía y negaba con la cabeza.
"¡No me importa! ¡No quiero nada de tí si viene así!" Le gritó mientras seguía caminando de espaldas y se acercaba a la puerta de salida. Kevin se quedó parado ahí, mirándolo como un desquiciado.
"Si cruzas esa puerta, Blaine Anderson, ten por seguro que nadie jamás te contratará y nunca vivirás en New York" Le dijo Kevin, gruñendo cada palabra que salía de su boca.
Blaine se rió sin ganas. "No me importa." Fue lo último que dijo antes de girar y salir del bar, corriendo hacia su motocicleta, orgulloso de lo que había hecho.
