Entre dos mundos

Capítulo 20: Las palabras prohibidas.

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Mundo Alternativo

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Tobi observaba a su nuevo conejillo de indias pelear contra esa shinobi, aquella que en su interior también poseía un poderoso bijuu. A leguas se notaba que Yugito estaba al borde del desmayo, ¡no era para menos! Menma atacaba fieramente, sin piedad, dejando graves heridas que manchaban de sangre el suelo y la vestimenta de la rubia mujer. Ni aun con sus habilidades tan renombradas por las aldeas, Yugito hacía mínima competencia contra el jinchuriki del Kyuubi.

Para deleite del líder de Akatsuki, las técnicas de combate de ese mocoso eran tan perfectas que ni siquiera requería de esfuerzo alguno o del uso de su chakra –O el del Kyuubi– para enfrenarse contra cualquier oponente. Era como ver a un formidable predador arrojarse sobre las indefensas y torpes presas que intentaban salvarse al luchar a sabiendas de que su contrincante no solo les supera en fuerza, sino también en inteligencia y por sobre todo, en el amor al combate que corría por naturaleza por sus venas. Cruzó sus brazos mientras veía a la distancia como en su desesperación, la chica liberaba su verdadera forma como jinchuriki; el gran tigre de llamas azuladas rugió con fuerza, levantando la arena, ondeando la capa azulada del otro Uzumaki que únicamente sonrió con burla bien plantada en su rostro.

-¿Qué no sabes rendirte nunca, Matatabi? Las mujeres sí que son testarudas. –Rápidos sellos, un poco de sangre e invocó siete seres con máscaras de zorro.- Ya me he cansado de este aburrido juego, terminemos con esto ahora.

Las criaturas atacaban una tras otra contra la enorme constitución del bijuu azulado que atacaba de igual forma, aunque con menos eficacia. La verdad era que no importaba que tanto se esforzó en responder la agresión, para cuando la bestia pareció caer en cuenta de que no tenía salvación, la derrota vino a ella una vez que Menma realizó su último y primer ataque real hasta el momento. El Sharingan memorizó aquella nueva forma del Rasengan y brillo de emoción al ver la devastación de la técnica. Al final de la explosión, apareciendo de entre el polvo y los escombros a su alrededor, Menma caminaba con porte dominante arrastrando por el cabello a la kunoichi. Tobi aplaudió, teniendo al pelinegro frente suyo.

-Felicidades, capturaste al dos colas con una ridícula pero magnifica facilidad digna de elogiarse.

-¡Hn, tonterías! Todo este teatro armado por esta insignificante mujer es tan patético. –Siseó, alzando a la chica hasta cargarla sin delicadeza por sobre su hombro.-…Que pensara que lograría vencerme, ¡es una completa estupidez!

-Por lo que veo, conseguir al resto de los Jinchuriki será mucho más sencillo de lo que imaginé. Entonces, Menma-kun, ¿Qué haremos ahora? –Cuestionó, poniéndose en pie.

-¿No es obvio? Iremos tras los restantes bijuu.

Menma comenzó la travesía, siendo seguido por Tobi, quien sonreía debajo de su máscara complacido y sintiéndose afortunado de tenerlo bajo su control, siendo un arma infalible para que todo marchase como planeaba. Sin duda, "una bestia hecha para pelear y vencer" era la descripción perfecta para Menma.

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Riosuke revisaba con atención cada uno de los estantes de aquella biblioteca. Oculta de la luz, una antorcha era la única iluminación posible y estando fuera del conocimiento del mundo, los rollos, libros y tesoros ninja más míticos se mantenían con una gruesa capa de polvo sobre ellos; esa cámara subterránea sólo estaba en conocimiento de los Hokage, quienes tenían el deber de custodiar dicho lugar, protegiendo tan valiosa colección y al mismo tiempo, manteniendo en total secreto su presencia del pueblo.

No muchos de los antiguos Hokage habían bajado a ese sitio, pero él lo había hecho para buscar cualquier información que pudiese serle útil. Leía y leía, pero nada en esos textos ayudaba a su necesidad de encontrar respuesta a la situación de su sobrina. Al cabo de unas horas y totalmente frustrado, arrojó el libro grueso y viejo que anteriormente leía y soltó un suspiro, sujetándose la cabeza. Tal vez no fue tan buena idea quedarse esa noche en la torre Hokage.

-¡Demonios! No puedo creer que baje hasta aquí para nada.

Con otro suspiro, procedió a sentarse y dejando la antorcha cerca de si, Riosuke recargó su espalda contra la rocosa pared y cerró sus orbes. La verdad era que no sabía con exactitud por qué había ido a ese lugar; ciertamente la información contenida en aquel sitio era invaluable e histórica, sin embargo, mucho de su contenido hablaba del tiempo en que Rikudou pisaba la tierra, además de las miles de leyendas que se contaban sobre el mismo. ¿Qué rayos estoy buscando? El viaje dimensional de Sakura era algo que increíble, dudaba mucho que alguno de esos documentos escribiera sobre ello. No pudo evitar preguntarse qué habría hecho su hermano, Kishashi, en su lugar. Poniéndose en pie, Riosuke se encaminó a la salida, estar más tiempo ahí no tenía sentido alguno.

"¿Recuerdas la historia, esa de la que Saku-chan te habla tanto, hermano?"

Riosuke detuvo su paso, recordando la fría noche en que su hermano dijo aquello y con rapidez, giró sobre sus pasos presurosamente a los estantes traseros del lugar, removiendo libros y rollos. Con fuerza, empujó el mueble que cayó al suelo levantando el polvo y cubriendo todo con la nube de humo que se creó con su caída. Riosuke cubrió sus ojos, tosiendo constantemente y al cabo de unos instantes, abrió sus ojos y miró la diminuta puerta secreta oculta bajo los muebles que había removido.

Agachándose, tomó el mango de la puertilla y jaló, hasta que pudo abrirla. En su interior, encontró un par de pergaminos que parecían ser incluso un poco más viejos que el resto de los que se coleccionaban en esa biblioteca. Tomándolos entre sus manos y dejando cerrada nuevamente la biblioteca subterránea, sus orbes se iluminaron y supo que lo que cargaba en sus manos, lograrían encontrar una respuesta. Traería y a su vez, enviaría, a su adorada sobrina de regreso al lugar donde pertenecía.

"Te mostrare la cámara donde lo encontré y verás que esta historia, es una realidad."

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-¿Y bien? Estoy aquí como lo pediste.

Sakura soltó un rápido suspiro de nerviosismo, mientras observaba al alternativo Sasuke Uchiha recargado contra lo que sería el balcón de su habitación. Aquella pose de brazos cruzados y mirada intimidante, le recordaban mucho al muchacho del que se enamoró cuando era tan sólo una niña intentando convertirse en ninja. Condujo una breve mirada al interior de su habitación, cerciorándose de que su tía seguía dormida, quedando evidenciada por la falta de luz que usualmente se colaba por debajo de la puerta de su habitación. Menos mal que Riosuke decidió quedarse en su oficina esa noche para adelantar todo el trabajo que dejo pendiente con los recientes acontecimientos.

-Viniste… ¿Qué no dijiste que sería difícil a causa de mi tío?

-¡Je! Con lo que dijiste, no me importaría romperme los huesos con tal de estar aquí.

-Ya lo veo.

-Entonces, habla.

-Bien… Lo que voy a decirte es algo... impactante, así que te pido que no te pongas histérico ni nada de esas cosas que pudiesen despertar a mi pariente, ¿entiendes? –Él bufó.

-¡Oh vamos! ¿Qué podrías decirme que me cause esas cosas? Déjate de tarugadas y dilo ya.

-De acuerdo.

Sakura comenzó su relato, iniciando principalmente por presentarse con el joven Sasuke y procediendo sucesivamente a contarle que venía de un mundo alternativo, que de algún modo Sakura-san y ella cambiaron de lugar y que ahora, necesitaba de toda su ayuda para encontrar la manera de regresar cada quien a su mundo. Obviamente al terminar, la cara de Sasuke era todo un poema de impresión y credulidad, que mostraba que no terminaba de creerle del todo. Entonces, Sakura le comentó un poco de lo que sucedía en su mundo y al terminar nuevamente, Sasuke únicamente podía decir que se sentía al borde de la risa.

-¿E-Enserio? ¡Pff, no juegues, eso es tan absurdo!

-¡No estoy bromeando! Estoy diciéndote la verdad, pero parece que para ti todo es una broma ¿no?

-¿Y qué esperabas? Hablas de la existencia de mundos y gente alterna que más que verdad, parece un cuento de hadas… ¿Y esperas que realmente crea que tú eres la otra Sakura, que viene de otro mundo? ¡Por kami-sama!

-¡Lo sabía! Sabía que esto pasaría… Bien, no me queda opción. ¡Pídelo!

-¿Pedir? ¿Pedir que? –Ella gruñó.

-¡Pide una prueba que te demuestre que miento o que digo la verdad! Una cosa que sólo Hime-sama pueda hacer… ¡Una marca o que se yo, lo que sea!

-¿Estas segura? ¿Lo que sea?

Ella asintió convencida de lo que decía. Sasuke la miró por largo rato, sin una pizca de emoción que le permitiera saber qué era lo que pasaba por su mente. Él se alejó de la baranda y caminó hacia ella, que nerviosa por su cercanía retrocedió hasta toparse con las ventanas corredizas de su habitación. Su vacía y oscura mirada le provocó fuertes escalofríos, aunque no sabía si eran por temor o por gusto. Sasuke alzó una mano y la colocó al costado de la cabeza de Sakura, recargándola en la ventanilla, aprisionándola de algún modo.

-Lo preguntare una vez más y por última vez, Sakura… ¿Lo que sea?

Por la forma en que la nombró, la manera en que la miraba y retenía, sin duda, logró que Sakura dudara en responder. ¿Qué tanto abarcaba "lo que sea"? ¿Daría apertura a cualquier cosa, sin reclamar o retroceder en su decisión? ¿Qué tanto estaba dispuesta a hacer para probar que decía la verdad? Tragó saliva con dificultad, entreabriendo sus labios temblorosos, alzando su vista para enfocarse únicamente en los orbes oscuros de Sasuke, que no parecía inmutarse si la respuesta fuera positiva o negativa. Sus ojos adquirieron un brillo decisivo.

-Si… Lo que sea.

Él únicamente entrecerró un poco sus orbes, enigmático, con un peculiar brillo en sus ojos. ¿Qué era lo que Sasuke tenía en mente hacer? De la nada, Sakura dio un sobresalto al ver como Sasuke tomaba con su mano libre el cierre de su chalequillo rojo, bajándolo lentamente, sin apartar la vista de su rostro. Bajó la vista sin creerse del todo lo que él estaba haciendo, intentando por todos los medios disipar todos sus nervios para que Sasuke pudiese mostrarle la dichosa marca que, al parecer, era visible si abrían su chaleco.

El aire frio no ayudo mucho a mantenerla bajo control una vez que el Uchiha se acercó aún más, procediendo a introducir su mano dentro de aquella ramera de red que usaba. Apretó las mandíbulas y las manos, sonrojándose notablemente, siendo consiente del suave toque que él realizaba a su plano vientre. Ella cerró fuertemente los ojos mientras Sasuke subía lentamente, tocando su piel hasta toparse con lo que supuso, sería su sujetador.

-…S-Sasuke-kun, espera.

-Ya es muy tarde para arrepentirte, ¿no dijiste que lo que fuera estaba bien?

-P-Pero…

-Dijiste que lo pidiera, que demostrarías que no se trataba de una broma o mentira, permitiéndome comprobarlo. -Siseó, escuchándola jadear sutilmente.-…Y créeme, a este punto, no voy a detenerme hasta comprobar que hablas con la verdad.

Sakura inhaló aire fuertemente, sintiéndose temblorosa, al tiempo en que su sonrojo aumentaba una vez que él se abrió paso en el interior de su sujetador. Nunca se imaginó que aquello fuese posible, nadie conocía la piel que escondía debajo de su ropa hasta ese momento y de esa indiferente y extraña forma. De niña y aun en su adolescencia, Sakura soñó que el único al que le permitiría llegar a ese punto sería precisamente al último Uchiha; había imaginado la ternura del momento, un escenario con velas y sin fin de cursilerías románticas que existían para las parejas perfectas. Notablemente la esperanza murió cuando él cayó en la oscuridad de la venganza y sin embargo, ahí estaba él frente a ella, tocándole. Pero no estaba para nada bien, lo que deseo con todo su ser se presentaba en esta ocasión como su peor miedo.

No había romanticismo, no era el cuadro que tanto quiso ver realizado, ese donde ambos volvían a encontrarse después de tantas tragedias y podían al fin vivir felices juntos. Pero él no era su Sasuke-kun y mucho peor, ni siquiera sabía que intenciones tenía él con ello. Un sutil hipeó surgió de sus labios, no iba a retroceder, no si con eso podía ganarse su confianza. No si con eso podía volver a ver a Naruto, a Sasuke y demás amistades. Pero sentía que acababa de traicionar a su corazón. Sasuke detuvo su mano justo algunos centímetros por debajo de uno de sus senos –el derecho para ser precisos– como si estuviera acunándolo, observando las lágrimas que comenzaron a caer de los orbes de Sakura, ocultos tras sus parpados; admiró lo firme de su decisión al dejarle hacer a plena libertad sin retroceder en ningún momento. Sasuke bajó su rostro, hasta que su boca quedo cerca de su oído izquierdo.

-Te creó, sé que dices la verdad. Aquí, fue justamente en este sitio… -Siseó él, observando desde su posición el lugar que su mano sujetaba.-…Es aquí donde debería estar la marca de la herida de aquella vez…

-¿H-Herida…?

Sasuke asintió, alejándose un poco de ella, retirando lentamente su mano de ese lugar. Sakura entreabrió sus ojos, notando que la mano de Sasuke dejaba su pecho, sin embargo, se posicionaba ahora sobre su vientre de nueva cuenta. Sasuke la sintió temblar ante su tacto y una sonrisa melancólica y culpable afloró en sus labios. Sakura alzó la vista y su rostro no pudo evitar mostrar el temor que surgió al ver lo que reflejaban sus ojos. Los labios de Sasuke se volvieron una tensa línea recta.

-La herida que Menma le provocó cuando quiso asesinarla.


¡Hola! ¿Cómo estan? Espero que tengan un lindo día y ojala el capitulo también sea de su agrado, si es así o si no lo es, haganmelo saber a través de un review. Agradesco a todos los que apoyan la historia, estoy esforzandome y espero pronto, tal vez cuestion de días, que las actualizaciones sean por lo menos dos veces en una semana :3 De nueva cuentra gracias a todos y espero verlos la siguiente publicación ;)