Road to Ninja
Capítulo 21: Agonía.
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Mundo Alternativo
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Sus ojos jade se abrieron lentamente, parpadeando para acostumbrarse a la oscuridad dentro de su habitación y después, al recorrer con la mirada el cuarto, cayó en cuenta de que no se encontraba sola. Se incorporó con lentitud sobre la cama, sujetando su rostro con una de sus manos, sintiéndose extrañamente mareada y confundida. Su acompañante se mantuvo en el mismo rincón, silencioso, evitando a toda costa encontrarse con la mirada de la haruno al fijar su atención en la lluvia fuera del lugar como si se tratase de lo más interesante del mundo.
-Sasuke-kun…
-No debiste despertar, como puedes ver, la lluvia no va a parar. Debiste continuar durmiendo.
-¿Qué sucedió anoche?
-Te desmayaste luego de… lo que dije.
-Ya veo. ¿Has estado toda la noche ahí? –Él asintió. Sasuke se puso en pie, acercándose a las puertas corredizas.- No dormiste nada ¿cierto? Tienes pronunciadas ojeras.
-No es nada, no suelo dormir bien de todas formas.
Eso era cierto, desde la ocasión en que le vio por primera vez en Suna, las marcas que se dibujaban bajo sus ojos no eran otro signo que la evidencia clara de la carencia de descanso en el cuerpo del Uchiha. En aquel entonces no le presto mucha atención y no era porque no le preocupase, sino que en ese entonces aun sentía pavor de acercársele. Después de todo, la última vez que se encontró con el verdadero Sasuke estuvo a nada de morir, así que no era fácil simplemente olvidarlo de la noche a la mañana. Pero ahora, no sabía con exactitud qué era lo que mantenía con insomnio al amigable pelinegro como para dejarle aquellas profundas y muy visibles bolsas en los ojos.
Sasuke por su parte no paraba de pensar en la información de la que se había enterado la noche anterior. Esa chica que reposaba sobre la cama no era su preciosa Sakura y sin embargo, la sentía tan real que le costaba mucho resignarse a la idea de que ella no pertenecía a su mundo. Esta Sakura era exactamente todo lo que él quería proteger, lo que deseaba ver en su Hime, todo en ella representaba lo que su Sakura perdió, lo que aún vivía y ocultaba en su interior, dejándolo morir lentamente para frustración suya. Soltó un suspiro, cruzando sus brazos sobre el pecho; no importaba nada de eso ahora, lo que debía pensar era el modo de regresarlas a ambas a su respectivo mundo antes de que cualquier cosa le pasase a su Hime… O a la linda y tierna florecilla con quien compartía la habitación.
Sus pensamientos se borraron cuando se dio cuenta de que Sakura se había puesto en pie, caminado hasta detenerse frente a él para tomar su mano y conducirlo hacia su cama. Ella le empujó suavemente una vez estuvo al borde de la cama y no pudo evitar sonrojarse cuando Sakura le ayudo a recostarse, manteniéndose sentada a orillas del colchón, mirándole con seria preocupación. No se atrevió a moverse, paralizado y sin saber cómo reaccionar; sólo en una ocasión había estado en esa cama, una noche que posiblemente fue el peor y a su vez, el mejor error de su vida.
-¿Q-Qué haces?
-Debes dormir un poco, Sasuke-kun, mantenerte así hará que te enfermes.
-¡N-No bromees! ¿Qué pasa si tus tíos entran y me ven aquí he? ¡Tendré constantes turnos de servicio comunitario! No, ahora mismo me levanto.
-¡He dicho que no, Shannaro!
Sakura se dejó caer sobre él, quien intentó quitársela de encima sin éxito alguno pues sorprendentemente, ella tenía una fuerza mucho mayor a la suya. ¡Vamos! Que ahora si se sentía extraño. En particular, era común para él permitirse ser débil para dejar que su Hime ganara en toda ocasión en que se enfrentaron en batalla o inclusive, cuando solía fastidiarla con sus acosos; sin embargo, con esta chica en verdad había tenido que usar su fuerza para no dejarse someter pero no fue suficiente. No, la Sakura alternativa era un hueso duro de roer cuando hablaban de fuerza bruta. Así fue entonces que terminó postrado en la cama teniéndola encima suya y sin poder moverse pues sus manos eran sujetas por las de ella, con una fuerza tal que casi creyó que llevaba esposas o sogas en sus muñecas. Bufó luego de un rato de fija observación por parte de la pelirosa.
-¿Qué miras?
-A ti. Estoy esperando a que te duermas.
-¡No voy a hacerlo en una cama que no es mía, en una casa que no es mía y mucho menos contigo sobre mí!
-Entonces tendrás que resignarte, Sasuke-kun, porque no pienso dejarte ir a ninguna parte hasta que esos ojos tuyos descansen un poco y tu cara adquiera un mejor tono. –Él se sonrojó.
-D-Deja de hacer eso…
-¿He? ¿Hacer que, Sasuke-kun?
-¡Eso mismo, deja de llamarme de ese modo, con ese sufijo maldición! –Desvió la mirada, nervioso y fatigado.- E-Escucharte llamarme así me provoca serios escalofríos…
-¿Escalofríos, dices?
-Si. Así que deja de hacerlo ¿entiendes? –Ella soltó sus manos.
-Ne, ¿no será que te pones así porque te pongo nervioso, Sasuke-kun…?
El rojo que se apodero de su masculino rostro se asemejo tanto al de un tomate que Sakura no pudo evitar soltar una carcajada. ¿Cuándo fue que Sasuke podía perder la imagen de ese modo? Mientras él trataba de justificar su sonrojo torpemente, Sakura le miró enternecidamente por sus reacciones; desde que se enamoró perdidamente de Sasuke Uchiha, deseo ser la causante de cualquier sonrisa, risa e incluso sonrojos u enojos que el joven vengador pudiese tener y grabar así cada una de las facetas que él pudiera mostrarle. Otro sueño frustrado, pero ahora que podía verlos en ese chico alternativo, quiso creer con toda su alma que en su mundo aun habría la oportunidad de que Sasuke pudiera expresar aquello y viviera feliz, sin las cadenas del odio atado a cada extremidad.
Sasuke parpadeó incomodo por la situación pero a la vez, sintiéndose en la necesidad de estar así un poco de tiempo más. Hacía mucho tiempo que no estaba así de cerca y en contacto con ella, prácticamente, Hime interpuso un muro impenetrable para que él lograse pasar a sus terrenos. No era para menos y no la culpaba tampoco, después de lo que había hecho, era entendible que no le quisiera dentro de su vida y lógico, que él mismo se odiara y culpara por lo mismo. Suspiró, mirándola fijamente ahora sin ninguna clase de nerviosismo en su cuerpo.
-¿Puedo preguntarte algo, Sakura-chan? ¡No, es decir…! ¿Está bien si sigo llamándote así? ¿Te molesta?
-Haces muchas preguntas tontas, ¡por supuesto que puedes hacerlo! Y me refiero a ambos casos, Sasuke-kun… -Él respingo y ella sonrió, divertida.- ¿Sabes? Deberías ser más directo y seguro con las cosas, aunque debo decir que es lindo verte así de tímido.
-Y-Ya… Cambiando de tema, ¿tienes alguna idea de cómo regresar?
-No, ni idea alguna. Tobi uso una extraña esfera con la que supongo aumento el poder de su jutsu.
-Tal vez ese sea el secreto por el cual pudo enviarte aquí. Si pudiéramos apoderarnos de ella, posiblemente regresarías a tu mundo pero en la circunstancia actual debemos descartar esa posibilidad. –Ella asintió.
-…La verdad es que las posibilidades de encontrar una forma para romper este jutsu son casi nulas. Ya empiezo a perder la esperanza de volver a casa.
-Supongo que extrañas muchas cosas.
-Si… Extraño ver a mis padres, a mis amigos. El hacer rondas en el hospital y golpear de vez en cuando la cara de Naruto cuando me saca de mis casillas. Extraño tantas cosas de la niñez, añoró muchas cosas para el futuro y sin embargo… -Su mirada se volvió melancólica, perdiéndose en la camiseta negra que cubría el pecho de Sasuke.- Una vez que has perdido algo, nunca lo recuperas. El presente es todo menos amable, es cruel, dañino y no depara absolutamente nada bueno ni seguro para nosotros.
Los ojos del Uchiha se enfocaron en ella, siendo consiente de como Sakura se sujetaba a sus ropas con fuerza, insegura de todo; algo nuevo surgió en su interior, un deseo aun mayor por protegerla y asegurar su felicidad, algo que por obviedad no obtendría en su mundo de origen. Entrecerró sus orbes, acariciando con cierta duda su cabellera rosada, esa chica le provocaba un sinfín de sentimientos y emociones tan intensas como las que su Hime era capaz de provocar. Cerró sus ojos e inhaló con fuerza para llenarse de su fragancia femenina, no podía creer que estaba comenzando a dudar sobre lo que sentía… Aun sabiendo que ella no pertenecía a ese sitio, a conciencia de que no era más que la Sakura alternativa que se asemejaba a una ilusión, ¿por qué su corazón latía desbocadamente por ella?
Siendo ambas la misma persona, ¿él podría enamorarse de alguna de las dos, o en su defecto, amarlas a ambas al mismo tiempo? Ellas diferían entre sí: con esta chica se sentía pleno y en la capacidad de abrirse enteramente, recibiendo la misma confianza en respuesta. Ahora si estaba seguro de que el destino buscaba joderle la vida dándole a decidir a cuál de las dos en verdad amaba. Realizó una mueca repentinamente exaltado. ¿Desde cuándo él estaba seguro de amar a la Sakura alternativa? ¿Estaba diciendo que lo que llevaba sintiendo por su Sakura-Hime no significaba nada? Maldijo con toda su fuerza al mentado Tobi, por ponerle en semejante conflicto. Abrió de nueva cuenta sus ojos, recargando su mentón sobre la coronilla de su cabeza rosada.
-Cuando me citaste dijiste que nosotros necesitábamos tu ayuda. Supongo que por el "nosotros" te referías a la aldea ¿no?
-No exactamente, pero cerca. Cuando dije aquello me refería a los miembros del equipo: Sakura-san, M-Menma y tú. –Sasuke frunció el ceño, a la defensiva.
-¿Por qué te empeñas en preocuparte por nosotros? No nos conoces y tal vez para ti sería mejor no involucrarte en esto y sin embargo… Lo de anoche, lo hiciste con tal de que confiara en ti. Pretendes que te cuente lo que paso ¿verdad? –Ella asintió, alzando su mirada a él.- No sé para qué quieres saberlo, no entiendo o mejor dicho, no imagino para que usarías eso. Lo que nos pasó… No es agradable de oír y estoy seguro de que lo sabes. ¿Entonces porque querer escucharlo?
-En mi mundo… Las cosas no marchan para nada bien. Lo que puedas decirme posiblemente no me sorprenda, he visto tantas tragedias que dudo mucho que la suya cause algún estrago incorregible en mí en comparación con lo que ha dejado en ustedes.
Sasuke ladeó ligeramente el rostro, observando su monótona gesticulación.
-…Siempre quise ser un ninja, quería demostrar que podía hacer grandes cosas… Tuve muchos problemas con las niñas y niños de la academia porque se burlaban de mi enorme frente. Así conocí a Ino y, debo admitirlo, al verla sentía mucha envidia… Ella era fuerte y bonita. Comparado con eso, yo no era nada. –Comentó, sonriendo brevemente, cruzando sus manos sobre el pecho de Sasuke y recargando su mentón sobre ellas.- Luego me unieron a un equipo, el famoso equipo siete… Naruto, Sasuke, Kakashi-sensei y yo. Naruto y… he, tu otro yo, siempre competían, algunas veces peleaban infantilmente pero cuando unían sus fuerzas eran invencibles.
-¡Hn! Seguro que el otro yo le pateaba el trasero, ¡además de ser popular con las chicas!
-Bueno, de hecho, Sasuke-kun es… ¿Cómo decirlo? Demasiado serio para su bien social. ¡Pero de que era popular con las chicas lo era! Aunque él no perece tener interés alguno en las mujeres y esas cosas…
-¡¿Qué? ¡En verdad, que desperdicio de tiempo!
-No puedo culparlo, él está en medio de cuestiones difíciles.
-¿Qué quieres decir? –Ella tardó en responder.
-….Nada en particular, déjalo.
Sasuke entrecerró sus ojos, intuyendo con notable fuerza la mala vibra que aquellas palabras contenían por detrás y dudaba mucho que la cosa con su alterno fuera una simple cuestión de malos pasos. Sakura suspiró y cerró sus ojos, sintiéndose demasiado relajada.
-Todo marchaba bien hasta cierto punto, claro. Incluso Sasuke se veía… feliz. Pero no paso mucho para que todo cambiara. Un día alguien vino y entonces lo rompió todo; rompió al equipo envenenando la mente de uno de nosotros. Ninguno se esforzó por algo realmente y Naruto, quien sí lo hizo, sufrió con el peso que cargaba dicha responsabilidad. Yo hui y cometí error tras error…. Ahora tenemos una oportunidad de recuperar todo, por eso debo volver.
-¿Cómo puedes tener fe en algo que está perdido? No lo entiendo, volver con toda esa situación solo te dará más dolor y sin embargo, quieres regresar a ello. ¿No acabas de decir que lo que se pierde nunca se recupera? ¿Entonces por qué?
-Porque todos tienen salvación, porque en casa me esperan esos problemas y no puedo huir de ellos o realmente moriré en desesperación. Lo perdido es irremplazable sin duda pero eso no evita que las personas se esfuercen en traer de vuelta aquello que aun parece tener salvación a pesar de que no sea precisamente idéntico a lo que anhelábamos. Es egoísta, pero en mi egoísmo existe el deseo de ayudar a aquello que me es preciado y mantenerlo, con sus viejos o nuevos tintes.
Él desvió la vista sintiéndose nuevamente incomodo de su cercanía, en aquellos instantes se percataba de una verdadera amenaza en sus palabras: los ideales de esa mujer perturbaban inquietantemente sus propias concepciones del mundo y del vivir diario, en la forma en que sobrellevaba sus penas y el cómo lidiaba con el dolor. Sakura le confundía, le llevaba a una concientización espeluznante pero razonable a la que no quería entrar. Él estaba lo suficientemente roto como para permitirse salir de su propia inmundicia, el mundo luminoso que representaban las esperanzas de ella en solucionar la situación de Hime, Menma y la suya, era un paraje desconocido del cual temía. Era tanta su desilusión que intentar ver un simple brillo de esperanza le era irreal y preferían quedarse ahí, en la oscuridad y evitarse más pesares.
Y por la cantidad de años que llevaban viviendo en aquella situación podía deducir que desde el primer instante en que la dolorosa realidad golpeo sus vidas, tanto Hime, como Menma y el mismo, pretendieron avanzar por un sendero plegado de espinas que llevaba consigo un viaje astral hacia su propia protección interna y que les impedía salir del mismo para explorar la claridad de otros caminos. Un extraño fenómeno causado por una simple y sencilla razón: la realidad era aún más dolorosa y verlo de frente, vivirla, experimentarla, fue demasiado para sobrellevarla a tan corta edad. Cada uno sufrió en un grado diferente y a su vez, en su extraña interacción, se lastimaron, se traicionaron; ligaron sentimientos que no se atrevieron a admitir y al final, las diferencias acrecentaron sus propios agujeros negros, consumiéndolos hasta dejarlos varados en aquella problemática en la que se volvían conformistas a pesar del sufrimiento.
Se engañaban para evitar la realidad a costa de una ficciosa vida que no dejaba de dolerles pero que era, al menos, en menor medida que la verdadera pero que les mantenía atados a la levedad de la inexistencia y la infelicidad. ¿Llegaría el día en que alguno diese el primer paso y abriese sus ojos a la aceptación del mundo real, para pretender vivir en el realmente y enfrentar el problema sin temor alguno? ¿O simplemente seguirán así, viendo los años pasar mientras se consumen en la infinita porquería en la que se empeñaban en subsistir? Eran tan desalmados y miedosos, pero más que eso, ellos eran ridículamente masoquistas; estaba harto de reprocharse, de culparse, de mantenerse estático y fingir que todo estaba bien así.
¿Pero que podía hacer él al respecto? Nada, porque aun en semejantes cavilaciones existía la duda y temía al progreso, al mundo, a ver su propio reflejo, a desvendarse los ojos junto a sus compañeros; a enfrentarse y adoptar nuevos ideales para hacerse con un próspero futuro, a intentar reparar los trozos rotos de sus vidas. Sasuke Uchiha en verdad le tenía miedo a la luz y ese temor le ataría eternamente a la mediocridad: él sería incapaz de salir. Soltó un largo suspiro sintiéndose repentinamente desolado mientras sus orbes se volvían aún más oscuros.
-Entiendo perfectamente lo que dices y me alegro mucho de ustedes puedan alcanzar la estabilidad que siempre desearon. Pero nosotros, Sakura-chan… No somos como ustedes y por lo tanto, al igual que el reflejo que proyecta un espejo, somos su lado imperfecto. -Volvió a mirarla y sonrió nostálgicamente al reconocer que un poco de su antiguo yo se reflejaba en ella.- Debo agradecer tus buenos deseos pero no hay nada que puedas hacer. No podemos salir, es tarde, demasiado tarde… Lo que pasó ya no tiene arreglo alguno.
Ella alzó sus manos hasta colocarlas a cada costado de su afligido rostro, acariciando sus mejillas suavemente mientras él buscaba silenciosa e inconscientemente un salvavidas al indomable mar de sensaciones, recuerdos y tristezas que le ahogaban cada día más en sus profundidades.
-Si algo me ha ensañado vivir en mi propia oscuridad, Sasuke-kun, es que aun en medio de todo siempre brilla una diminuta luz… Aun con estos ojos llenos de desesperación, aun puedo ver que existe esperanza de recuperarlo todo. Y yo… ¡Yo quiero creer en ella una última vez! ¿Por qué tu no?
-Porque no será igual… De hecho, en ambos casos no será nada similar a lo de antes.
-No importa. ¡Si es diferente, si no es completamente idéntico a antes, no me importa! Si en eso poco que conseguimos logramos vivir en paz, si con eso logramos salvarle, ¡entonces, peleare por ello! –Sasuke parpadeó, sorprendido por sus palabras.- ¿No crees que vale la pena intentar lo que este a nuestra mano, por más imposible o inútil que parezca, con tal de obtener un porvenir donde todos tus seres queridos, incluyéndote, estén felices? ¿Tú qué piensas, Sasuke-kun?
Ante sus ojos, la joven frente a si se alzaba como la más brillante y perfecta luz de la esperanza que jamás hubiese visto; una que, particularmente, le arrastraba y le sacaba de su oscuridad… Vacilante, Sasuke anhelaba alzar su mano y tocar aquella oportunidad que Sakura le ofrecía. Una visión donde sus vidas se reformaran, donde Menma no fuese un criminal y el mundo buscase la paz… Y él guardo silencio, creyendo por última vez en esas palabras que prometían remediar lo que parecía perdido. Al igual que Sakura, lucharía por recuperar aquel futuro robado por la tragedia.
Un futuro donde pudiese verla sonriendo de verdad.
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-¿Akatsuki?
Menma miró a Tobi, que observaba desde una lejana esquina al chico pelinegro, que se divertía de la mejor manera con alguna de sus propias cortesanas. Aun le costaba trabajo creer que aquellas ruinas que alguna vez en su mundo se tratasen de un templo antiguo, en aquel momento se levantasen como una bella fortaleza llena de una poca servidumbre sometida por el jinchuriki del kyuubi, siendo sus prisioneros y esclavos. Volvió su vista a una de las lejanas ventanas, escuchando los gemidos de la mujer con que el muchacho compartía el lecho.
-Sí, ¿la conoces?
-Akatsuki… La organización cuyos secretos aun para mí son indescifrables. No sirven a nadie a no ser que tengan un pago razonable, podría decirse que se trata de un grupo de mercenarios. Sin embargo hay muchas cosas que giran en torno a sus relaciones con ciertos líderes que me hacen dudar de su supuesta reputación.
-Entonces, ¿qué relación tienes con ellos?
-Ninguna provechosa al menos… De hecho, muchas de las aldeas los han contratado, ofreciéndoles grandes sumas de dinero si logran rebanarme la cabeza. –Siseó Menma, abriendo las piernas de aquella chica.- Alguna vez intente que se unieran a mí pero lo rechazaron sin siquiera dudarlo
-M-Menma-sama… ¡Ah!
-Mencionaste algo respecto a sus tratos con líderes… ¿Quieres decir que Akatsuki puede estar al servicio de alguna aldea o nación es específico a pesar de que su "apariencia" indica lo contrario?
-S-Si, exactamente. ¡Hm!... Tengo la ligera sospecha de que están aliados con… C-Con Konoha y el estúpido de Riosuke, el suplente del yondaime.
-¿Tienes pruebas?
-No sé… si se le pueda llamar así, p-pero te aseguro que entre mi estancia en la aldea y por las pocas ocasiones en que he rondado fuera de sus paredes… ¡Agh! –Sujetó las caderas de la chica, aumentando la velocidad de sus movimientos.-…He visto y escuchado, c-ciertas cosas que me indican que mis sospechan no están del todo equivocadas.
-M-Más fuerte, Menma-s-sama, ¡hum!
-¡Tsk! ¿Podrías decidirte entre contestarme o follarte a la puta que tienes contigo? Es molesto…
Menma le miró por sobre el hombro, dando una fuerte embestida a la chica que gimió alto, provocando que Tobi volviese a gruñir para satisfacción del más joven que únicamente continuo con su "labor", dejando en claro que no iba a detenerse ni en una ni en la otra cosa. La lluvia pareció acrecentar, signo de que no pararía hasta pasadas un par de horas. La mujer se retorció con deleite bajó los espasmos de las intromisiones del pelinegro que ocupo su atención ahora sobre los senos de la misma, succionando. Otro gemido y Tobi se removió en su sitio con incomodidad.
-¡De cualquier modo! Si es así, tal vez deberíamos andar con cuidado. Ellos pueden volverse una molestia en cualquier momento, después de todo, tiene ninjas muy poderosos. –Menma rió.
-¡N-No bromees! Esos tipos no son nada c-comparados conmigo.
-¿No te preocupa ni un poco? Puede que tengas una gran ventaja, pero si se unen con alguna de las potencias y vienen por ti, probablemente logren darte una paliza. –El muchacho frunció el ceño, sin ser visto por Tobi.- Si subestimas a tus rivales, un día se volverán contra ti y cuando menos te des cuenta te cortaran la cabeza y la expondrán ante todos en señal de triunfo.
"-…Subestimar a tu rival es una de las cosas que un ninja nunca debe olvidar, si lo haces, ten por seguro que perderás la vida. Así que no vuelvas a hacerlo a menos que desees morir como un completo idiota, ¿entendiste, Menma?"
Menma gruñó con molestia al escuchar la voz de un recuerdo pasado y desquitó su enojo con la chica pelirroja, mordiéndola en el cuello, deseando internamente que el dolor provocado lo sufriese la chica de su memoria. Ella se quejó entre dolor y placer, sintiendo un poco de su chakra diluirse en el cuerpo de su compañero; la sangre brotó y fue bebida por él hasta que saciado, se irguió nuevamente, relamiendo sus labios cual fiera hambrienta, obligando a la chica a cambiar de posición al jalonear su larga cabellera. Volvió a introducirse, suspirando de pura satisfacción al hacerlo.
-Te equivocas, Tobi, no los subestimo. Solamente se la capacidad de mis habilidades… Pero si eso llegase a pasar, ¿por qué preocuparte así? Después de todo, eres un extraño en este mundo.
-Hn, pareciera que ni siquiera aprecias tu propia vida.
-Mi vida, si logro o no mis objetivos, todo eso no tienen la más mínima importancia. Aunque no lo niego, hare lo que este en mi poder que mi meta se vea hecha antes de que me rebanen el cuello. –Comentó, moviéndose nuevamente con fuerza dentro de ella.- Si muriera, ¿a quién le pesaría? ¿Importaría realmente? L-La muerte es sólo una cosa que anhelo con todo mí ser… ¿Pero que se le va a hacer, si no existe nadie que pueda vencerme?
-Ya veo. Debo irme… Regresare en unos días, necesito atender otros asuntos de la misma importancia que estos.
-…Te veré luego entonces. ¡Agh, si…!
Tobi bufó y se desvaneció como siempre en constantes espirales, técnica nata de su ojo. El silencio era roto únicamente por los jadeos y la caída de las gotas de agua contra la tierra; Menma sopesó la sensación de melancolía y vacío que acometió contra su pecho e incómodo, pero más que nada molesto consigo mismo, la obligó a moverse a la par suya, sin delicadeza y rudamente, sin importarle si le dolía o no. Maldijo a Tobi un par de veces hasta que la susurrante voz del demonio dentro de él sustituyo aquellos sentimientos por la nada. Menma sonrió de nueva cuenta, ahora con ironía y burla, acercándose al oído de la chica.
-…D-Dime, ¿tú crees que mi muerte tendría relevancia alguna? En este cruel mundo… ¿H-Habrá alguien que pueda entenderme? ¡Yo lo dudo mucho! –Ella jadeó.
-… C-Casi… Estoy por llegar…
-¡Lo vez! Justo a eso me refiero… Los humanos, somos seres repugnantes y egoístas, q-que solo buscamos satisfacer n-nuestras propias necesidades a c-costa del dolor de otros… E-Estoy solo desde el principio, caí en la desesperación muy joven. –Entrecerró sus orbes, su cuerpo comenzó a tensarse con fuerza.- ¡Joder! U-Una vez que te consume la oscuridad, no queda más que aceptar con gusto la d-depravación y disfrutar de los placeres que pueda darte. ¿N-No es así, Karin…?
La joven respondió únicamente con el gran gemido provocado por el orgasmo que arrastró, de igual forma, al pelinegro al máximo clímax. La observó respirar dificultosamente sin ninguna emoción aparente, a pesar del reciente gozo, al final y como siempre volvía a sentir que nada podría llenar el vacío que le acompañaría durante toda la vida. Dejándose caer sobre el colchón, Karin se levantó temblorosa y tras una reverencia, le abandono a su soledad. Bufó con desinterés, después de todo, la única función que ella tenía –además de serle fuente de chakra– era abrir sus piernas y dejarle complacer su lujuria hasta que se aburriera o llegase al orgasmo. Enfocó su vista en el techo, sus ojos carecientes de brillo alguno miraron la nada de su lastimosa soledad.
-Vivir o morir, qué más da. Yo… Ya lo he perdido todo.
Hola a todos! Muchas gracias por sus comentarios, en verdad alegran mi vida, ¿que les parece el capitulo de esta ocación? Por otro lado, quiero asegurar que el fic es SasuSaku, sin embargo, la presencia del ligero MenmaSaku es necesario... Hay personas que ya han notado la frecuente tendencia de Sakura-Hime a recordar a Menma o comparar frencuentemente a Sasuke con él, pero esto es planeado y necesario, además de que es una forma en que Saku oculta sus verdaderos sentimientos. Pero todo esto lo verán conforme avance el fic, de hecho, una vez vean el resto de la historia, comprenderan todo :3 Por ahora, me retiro, agradeciendoles el que continuen siguiendo la historia y bueno, si tienen quejas, sujerencias u opiniones, estoy dispuesta a recibir sus review :D
