Entre dos mundos
Capítulo 22: Indicios del caos.
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Mundo Alternativo
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Entre sueños, la pelirosa casi pudo jurar que escuchaba la voz de alguien llamándole, además del constante aporreo sobre su puerta.
-¡Sakura, abre por favor!
Quiso ignorarlo pero fue inútil una vez que cayó en cuenta de que se trataba de la voz de Riosuke, estaba en severos problemas; se incorporó intentando por todos los medio no despertar a su compañero de equipo y viéndolo ahí, plenamente dormido, Sakura se olvidó del mundo. Sasuke dormía con un rostro que demostraba la tranquilidad y el placer de poder descansar realmente tras varias noches de insomnio. Sus pestañas le daban envidia, eran tan hermosas pero no tanto como lo era su rostro y sus preciosos ojos negros que te invitaban a inmiscuirte en sus secretos. Su cabello resaltaba entre la almohada rosada en la que reposaba su cabeza y en su ligera forma despeinada, le daba un toque de sensualidad aún más grande del que ya tenía.
Sus facciones tranquilas, con los labios ligeramente entreabiertos y un muy pero imperceptible sonrojo, dejaba a los ojos de Sakura una fabuloso espectáculo donde su vista le permitía ver a un Sasuke que parecía demasiado tierno y delicado, como un niño que necesita de cuidados y cariño. No fue sino hasta que la puerta se abrió repentinamente que ella volvió a la realidad y para entonces ya era muy tarde: Riosuke Haruno hacia acto de presencia en la habitación manteniéndose totalmente estático, con la boca abierta y los ojos ligeramente ensanchados pero que no se despegaban ni un momento de la cama donde su linda sobrina estaba montada sobre el play boy de Sasuke Uchiha.
-¡¿Pero qué demonios…?! –Sakura se puso rápidamente en pie.
-¡Hablemos fuera!
Sacándolo a una velocidad similar a la de la luz, Sakura se encontró con Riosuke fuera de la habitación, intentando que este no regresase a ella y matara al pobre de Sasuke. Se sintió realmente estúpida: Sasuke se lo había advertido y aun así se creyó la tonta idea de que nadie se daría por enterado de su reunión. Ella había esperado que su tío lléguese a casa, sí, pero jamás pensó que vendría directamente a su cuarto a buscarla; eso despertó parte de su ser racional y le permitió encontrar una salida a tan jodida situación mientras continuaba con los forcejeos para retener al Haruno mayor. En un rápido movimiento y cuando parecía que Riosuke volvería a gritar, Sakura bloqueó su boca con su mano, señalando con la otra que debía guardar silencio.
-Deja de armar este alboroto, ¿quieres? Despertaras a Sasuke-kun y de paso a mi tía. Se lo que quieres saber, te lo explicare. Pero primero debes prometer que te calmaras, por favor, ¿puedes hacerlo? –Susurró.
Después de un breve asentimiento, Sakura libero su boca. Riosuke procedió a cruzar sus manos sobre su pecho, claramente enfurecido.
-Estas en graves problemas, señorita Sakura Haruno, así que espero que lo que vas a decirme sea importante. Que ese mocoso este en tu habitación es una carta que por obviedad, no te traerá nada bueno.
-Losé y pido disculpas de antemano, tío y debo aclarar que si ha de haber alguien a quien castigar deberé ser yo. Yo le cite ayer, es por eso que está aquí, no es culpa de Sasuke-kun.
-¿Le defiendes? ¿Sasuke-kun? ¡¿Desde cuándo le llamas así, desde cuando esa confianza?!
-Desde que él se disculpó conmigo, Sasuke-kun me trajo de regreso y me pidió perdón. –Riosuke ensancho sus orbes.
-No puedo creerlo… Ese chico es demasiado orgulloso para pedir disculpas pero en tu mirada, demonios, parece ser cierto. Sin embargo eso no quita el hecho de que es inapropiado… ¡Qué diría…!
-¡¿Inapropiado, inapropiado para quién?! ¿Para ti, para mí o para la apariencia que pretendes levantar entorno a Sakura-san? –Riosuke dio un respingo, sorprendido de la furia en la voz de Sakura.- No sé qué es lo que pensaste pero acusar de cosas y adelantar futuros cuadros antes de escuchar las razones es de mal gusto. Puede funcionarte con Sakura-san pero no conmigo.
-Eso no… Eso no es lo que quise decir.
-Pues parecía que así era.
El silencio fue breve pero cargado de pesadez, los mordaces comentarios de sakura no eran más que una realidad que Riosuke se negaba a aceptar del todo porque sabía perfectamente que se avergonzaría de su jodida tendencia a proteger una reputación "digna" para su sobrina frente a una sarta de gente a la que únicamente le interesaba ver los defectos de aquella chica y su tragedia. Luego de un suspiro, Sakura sostuvo la mano de su tío con calidez y ternura, mirándole con seriedad pero comprensión a la vez.
-Ayer al regresar junto a Sasuke-kun, le pedí que viniera a verme por la noche y me aproveche de que no estarías en casa; le conté la verdad, tío, le dije quién era y él me creyó. –Un ligero escalofrió recorrió su cuerpo al recordarlo.- Me dijo algo impactante y que aún no logro entender, pero que fue algo que marco el cuerpo y el alma de Sakura-san…
-Ya veo, él te hablo de su herida. –Ella asintió.
-…A causa de ello me desmaye pero él se quedó y cuido de mí. ¡Además estaba lloviendo, por kami, no iba a echarlo así! Él no durmió en todo ese tiempo, así que lo obligue a que se recostara y durmiera… Me costó trabajo pero lo logré, creo que verlo así durante un rato me produjo sueño y así fue que terminamos así. ¡Sé que es difícil de creer pero no te miento!
Sus palabras murieron en su boca cuando Riosuke poso uno de sus dedos sobre sus labios; el Haruno le sonrió y procedió a alzar su mano para acariciar su cabello rosado.
-Eres demasiado sincera, Saku-chan… A diferencia de mi sobrina, tú no parases ser buena mintiendo y al parecer, cuando no mientes, revelas todo como si fueses transparente. No castigaré a ninguno de los dos, tranquila, pero para la próxima intenta o que se marche o que se quede pero sin que yo me llegue a dar por enterado. ¡Y que no duerma en la misma cama que tú, Shanmaro (1.1)!
-Gracias por entender… Ahora, ¿venias a buscarme por algún motivo en especial? Porque de no ser por tus golpes que querían derribar la puerta, seguramente no me hubiese despertado en horas.
-¡Cierto! Creo que encontré algo que podría ayudarnos a hacerte volver a tu mundo pero no hablaremos aquí, vamos a la torre hokage, necesitas verlo con tus propios ojos.
En ese instante la puerta de la habitación se abrió, revelando a un ligeramente somnoliento Sasuke que les miró con determinación pese a su faceta desarreglada, además de que respiraba agitadamente, producto seguro de que se había levantado improvistamente. Sakura se sonrojó pero intento disimularlo un poco con sorpresa.
-¡Sasuke-kun! ¿Has escuchado todo? –Él asintió.
-¡Y-Yo también voy!
-Oye, chico, eso que corre por tu barbilla… ¿Es saliva? –Sasuke toco la zona, descubriendo que era cierto lo que Riosuke decía.
-¡¿He?! ¡Demonios, ¿cómo fue que no me di cuenta?!
Ambos Haruno no pudieron evitar sentir una gota de sudor frio recorrer su nuca.
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Menma caminaba despreocupadamente en alguna parte de las lejanas tierras del oriente, estando cerca de llegar a donde se encontraba la aldea de Suna y donde, por ende, encontraría a su próxima presa: Gaara, el jinchuriki del Sukaku. Una sonrisa de autosuficiencia se formó en sus labios, aquel bijuu no le daría problema alguno al ser el inferior de entre las bestias de colas. ¿Qué podría hacer Gaara para impedirle obtener su poder? Nada, en lo absoluto. Aunque Tobi le explicó que no era necesario capturarlos y que bastaba con solo una porción de su chakra, la verdad era que si quería asegurarse de que nadie interfiriese en sus planes, debía obligatoriamente exterminar a los demás jinchuriki. Así al menos si llegase el momento en que todos debieran unirse para enfrentarle, no tendrían un incentivo que les diera esperanza contra la magnitud de fuerza que era su kyuubi.
-Una vez que te tenga, Sukaku, solo quedara el Hachibi… y entonces, todo terminara.
A la lejanía pudo divisar lo que sería las grandes murallas de la ciudad y casi pudo sentir la victoria cosquilleando en sus dedos hasta que de la nada, el suelo arenoso cobró vida y comenzó a succionarle dentro de ella. Confió en que podría librarse pero pronto se dio cuenta de que no fue así, intento una y otra vez, pero lo único que lograba era sumergirse más en la arena. Sintió su garganta seca y cada uno de sus orificios comenzaba a escocerle con la entrada de la arena en ellos; la asfixia era inevitable pero le era inconcebible la idea de morir así, sin siquiera saber cómo fue que no podía escapar de algo tan simple como las arenas movedizas.
Cuando pareció que la oscuridad y el dolor le consumirían por completo, despertó.
El ojiazul miró a su alrededor estando arrodillado sobre la arena, donde varias gotas de su propio sudor caían; no había nada excepto su propia presencia en aquel lugar, ¿pero que no hasta hace unos instantes la aldea de Suna estaba a plena vista? Se puso en pie, confundido, no llevaba mucho tiempo caminando bajo el imponente sol, ¿habría sido aquella alucinación parte del calor? Frunció el ceño a sabiendas de que no era así, aquello fue provocado por algo más. Cerrando sus ojos, Menma aguardo en silencio, agudizando sus sentidos al máximo para detectar a su enemigo hasta que en una fracción de tiempo, algo emergió de las arenas.
Abriendo sus ojos fue capaz de anticipar el golpe y esquivarlo con total eficacia: la criatura hecha de madera y con cola de escorpión salió de su escondite, produciendo el repiqueteo inconfundible de las marionetas. A través de los agujeros de su máscara, pudo distinguir el fino brillo de los hilos que manipulaban a la marioneta; alzó la vista, descubriendo una criatura blanquecina volando varios metros sobre él y entonces entendió lo que le sucedido hace pocos instantes. Gruñó con furia cuando las personas que montaban aquel ser dieron un salto y aterrizaron frente a él.
-¿Ustedes otra vez? ¡Pero que fastidio!
-Créenos, nosotros también lamentamos el tener que verte de nuevo, monstruo. –Menma miró al pelirrojo.
-¡Vaya, vaya! Esta es la primera vez que escucho a Akasuna no Sasori, el gran escorpio rojo, completar una frase entera sin estar dentro de una de sus marionetas. Aunque considerando al travesti rubio que te acompaña, no me extraña que te ocultes con frecuencia para mantenerte alejado de tanta platica absurda.
-¡Habla cuanto quieras, mocoso, pero no puedes negar que mi hermoso arte te ha tomado desprevenido, jum! –El rubio llamado Deidara, alzó sus manos y le permitió ver la lengua de la boca que salía de las palmas de sus manos.- ¡De no ser por la recompensa que Suna nos dará por proteger a su jinchuriki, en estos momentos estarías muerto, jum!
-En tus mejores sueños, simples humanos como ustedes no significan más que basura ante mí.
-…Esa no es la forma de saludar a un viejo conocido, Menma-kun.
El líder de los tres avanzó un par de pasos, despojándose del sombrero que le protegía del agobiante sol; el enmascarado frunció el ceño, un tanto nervioso por la presencia de aquel temible pero cercano hombre frente a sí. Él otro compuso una mueca que aparentaba en indicio de una rara y confusa sonrisa.
-…Creí que Minato-san y Kushina-san te había enseñado modales.
-¡Nh! Esas personas no son nada para mí, así que ahórrate tus disparates.
-No has cambiado nada… Aun te comportas como todo un bastardo.
-Eso es lo que soy y no hay forma de que cambie. –El otro suspiró, cansado.
-Losé y es lamentable, tenía tanta fe en ti pero no fuiste capaz de soportar la tentación… Es una pena. ¿Qué te ha parecido experimentar el dolor de la proximidad a la muerte, Menma? Es en este instante en el que debes salir huyendo.
-¿Así que has sido tu quien me ha sumergido en aquella ilusión? ¡Tsk! Debí haberlo deducido antes, solo tú podrías haberme frenado con tu temible habilidad ocular tan comparada con la del mismo Uchiha Madara… Solo un asesino como tú podría hacerlo.
-Esta vez voy a detenerte, Menma. –El mencionado aumentó su chakra.
-Puedes intentarlo, Uchiha Itachi.
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-¿Qué es esto?
Riosuke le miró por sobre el hombro, estando cerca del ventanal que le permitía observar la aldea; Sakura se mantenía en el escritorio siendo acompañada por Sasuke y teniendo extendido sobre la mesa un antiguo pergamino. El hokage provisional se dio la vuelta y cruzo sus brazos sobre el pecho pero contrario a lo que esperaba, Sasuke se adelantó en hablar.
-Dime que es una broma ¿quieres? Simplemente no puedes decirme que esto realmente es posible.
-No puedo responder concretamente algo pero si se encuentra en ese pergamino y tomando en cuenta la situación de nuestra dulce Saku-chan, es muy posible que sea verdad.
-No me lo creo, todo lo que el viejo Kishashi decía… ¿era verdad? No, es decir… debe tratarse de una puta pesadilla. -Sasuke se jaloneó el cabello con exasperación.
-¡¿Alguien quisiera explicarme de que rayos hablan?! Esta conversación es de tres y ustedes la vuelven de dos. –Ambos hombres se disculparon con la pelirosa, que únicamente respiro profundamente.- De acuerdo, primero: qué demonios es este rollo, y segundo: qué tiene que ver mi padre… es decir, el de Sakura Hime en esto.
-Antes de eso, Saku-chan, ¿alguna vez tu padre… bueno, mi hermano alterno, te contó una historia en particular con frecuencia? –Sakura parpadeó confundida.
-¿He? S-Supongo que sí, o tal vez no… Ha pasado demasiado desde entonces. ¿Pero qué tiene que ver?
-Cuando Sakura era pequeña, el viejo Kishashi solía contarle una historia… Una y otra vez, sin distorsionarla y con demasiado afán para un hombre de su edad. A Hime le encantaba escucharlo… Kishashi-san era un aventurero, le encantaba buscar objetos míticos y descubrir nuevas cosas… Eso hasta que se volvió hokage, claro. -Explicó Sasuke, sonriendo muy ligeramente.
-Sin embargo, durante su última excursión mi hermano fue capaz de encontrar ese pergamino… Aunque nunca me revelo cómo fue que lo obtuvo, decidió guardarlo en la biblioteca secreta de esta torre.
-¡Espera! ¿Sabías que existía semejante documento y hasta ahora lo dices? ¡Usted sí que es un fracaso de Hokage!
-¡P-Pero como te atreves, mocoso de pacotilla, no me tientes o hare tu vida miserable con 300 horas de servicio, Shanmaro! Además no puedes culparme… Hasta hace poco recordé que Kishashi me lo dijo, de eso ya han pasado años. ¡¿Cómo esperabas que lo recordara así como así, baka?! –Recobrando la compostura, Riosuke enfocó su mirada sobre el pergamino.- Él me dijo que esa historia no era un simple cuento, que era verdad y que debía prometerle que guardaría el secreto del confinamiento de ese pergamino, él creía que un día sería útil… Por ello lo conservó.
-Pues no se equivocó, toda la historia está plasmada aquí… Y será útil para ayudar a su hija.
-¿De qué habla la historia, Sasuke-kun? –Él alzó el pergamino.
-…Cuentan que Rikudou Sennin creo nuestro universo pero a la par, creo otro mundo alterno al nuestro. Decía que era posible viajar entre ellos a través de un espejo bajo el cuidado de una sacerdotisa; aquel que pudiera viajar tomaría el lugar de su alterno y a su vez, este el del otro.
-¡Que suerte! Si dice como viajar, también debe decir como regresar.
-No precisamente, Saku-chan. La historia dice que aquel viajero que logre realizar el cambio dimensional y su otro yo, no podrá volver nunca a su mundo de origen.
Sakura ensanchó sus orbes, horrorizada, ¿eso significaba que jamás podría volver a casa con sus amigos y familia? Apretó las mandíbulas y bajó la vista mientras se sentaba en la silla más próxima al escritorio, derrotada. Sasuke acercó su mano y le sujetó por el mentón, alzando su rostro a él, dejándole ver la aflicción en sus orbes jade. Riosuke se sorprendió de la delicadeza con la que Sasuke tocaba a Sakura pero no dijo nada al respecto; por su parte, el Uchiha limpió una lagrima fuera de sus pálidas mejillas. Sakura hipeó, soltando más lagrimas mientras sujetaba con sus manos la ropa de su compañero.
-¿E-Eso es cierto…?
-Así es, sin embargo, no todo está perdido… Aunque el texto no lo deja ver claramente, es obvio que tiene impresa la forma de volver. La única persona que podía abrir el porta además del Rikudou era la sacerdotisa. Debemos ir a ese templo, encontrarla y pedirle que habrá el portal.
-Hay una cosa que aún no tomas en cuenta, mocoso, ¿Qué acaso no lo ves? No quiero verte triste, Saku-chan, pero hay que ver la realidad como es: ya han pasado demasiados años, es casi imposible que esa mujer siga con vida.
-Tal vez sea cierto, Riosuke-sama, pero también existe la probabilidad de que legara el cuidado del portal a alguien más. Tal vez familiares o discípulos… ¿Quién sabe? Puede que valga la pena intentarlo…
-Mi tío tiene razón, Sasuke-kun, créeme que quiero ir e intentarlo pero… ¿Y si no hay esperanza? ¿Qué pasa si realmente no hay nada? Si no puedo volver… ¡¿Qué pasara conmigo?!
El silencio dejo en evidencia que la posibilidad de volver a su mundo pendía de un diminuto y delgado hilo; Sasuke cerró sus ojos y al abrirlos, se inclinó frente a ella, de modo que sus estaturas parecían estar a la par –Aunque Sasuke un poco por debajo de ella, que se mantenía sentada- y así poder verla a la cara. Sakura le observó con sus ojos enrojecidos y cansados; verla así le provocaba terribles sensaciones que no quería revivir, verla derrotada nunca había sido algo agradable para él. Esa chica frente a sí era la única que logró despertar la esperanza en la búsqueda de una solución a sus dilemas; ella era la prueba de que su Hime aun podía volver. Sakura siempre debía mantener su jovialidad, la oscuridad era algo que no cuadraba en su personalidad.
-…Escúchame con atención, Sakura y escúchalo bien porque seguramente no volveré a repetirlo. En esta circunstancia, no importa cuánto tiempo me lleve, no importa si debo recorrer miles de kilómetros o si debo ir al mismo infierno para traer a esa mujer de regreso a nuestro plano… Voy a encontrar la forma de llevarte de regreso a tu hogar. Y si no es posible, aún tengo una segunda opción, así que no debes preocuparte.
-…G-Gracias, Sasuke-kun… -Riosuke suspiró.
-¡Shizune!
-¿Sucede algo, Hokage-sama? –Comentó la pelinegra, entrando a la oficina.
-Por favor, tráeme al resto del equipo 7, ¡Oh! También llama a alguno de los dos primos Hyuuga. Tengo una misión importante que darles.
Shizune asintió rápidamente y salió con la misma velocidad con la que había aparecido. Después de eso, su atención volvió donde los dos jóvenes estaban y Riosuke no pudo evitar mirarlos con tristeza, la historia entre esas dos personas ya fuese en ese mundo o en el otro, siempre había estado impregnada por las lágrimas y el dolor. Por esta ocasión colaboraría con ese chico, aunque su fe no estuviese al cien por ciento con él, después de todo aun no olvidaba que él era el mayor traidor en la vida de Sakura. No estaría demás estar atento a sus próximos movimientos. Rogaba que su hermano, donde fuese que estuviera, les brindara toda la suerte necesaria para llegar a una solución.
-Supongo que esto fue algo difícil así que sería bueno que fueses a casa y descansaras un poco, Saku-chan. Me encargare de los preparativos necesarios. Le pediría a Sasuke que te acompañara pero debe quedarse, ¿de acuerdo? –Ella asintió, Sasuke le ayudo a ponerse en pie.
-Tranquila, todo estará bien. ¡Déjalo en nuestras manos!
Sakura simplemente sonrió para ambos mientras se encaminaba a la salida, por ahora les tomaría la palabra y descansaría para ordenar sus pensamientos pero en definitiva y cuando se sintiese mejor, regresaría y los ayudaría. No se permitiría fallar, no volvería a sentirse inútil. Cuando la joven desapareció por la puerta, el silencio entre ambos hombres se volvió extrañamente íntimo para dos personas que prácticamente no eran para nada comprensivos entre ellos; demasiado para la cantidad de reproches que aun vivían dentro de uno para el otro. Riosuke recargó su peso sobre la pared mirándole con una profunda seriedad y curiosidad.
-Sé que no es de mi incumbencia pero cuando hablaste con Saku-chan, dijiste que tenías una segunda opción… ¿A qué te referías con eso? –Sasuke le miró.
-Se lo que piensa: alguien como yo no puede figurar entre sus seres más confiables después de todas las porquerías que he hecho con Hime, pero esta vez es diferente. Necesito que confié en mí. Sé que es difícil pero créame cuando le digo que mis intenciones no son lastimarla ni causarle más penas… Solo quiero ayudarla.
-Es extraño… Algo ha cambiado contigo y hasta estoy empezando a creer que suenas sincero.
-Lo soy.
-¿Por qué ahora, Sasuke? La misma oportunidad que tienes hoy la tuviste desde siempre, pero no ha sido hasta este instante que te comienzas a comportar como un adulto. Si lo hubieses hecho antes, tal vez todo esto, tal vez ninguno hubiese…
-…Si hubiese hecho esto antes, cuando no estaba convencido de nada, las cosas hubieran empeorado. Ni yo ni ellos éramos lo suficientemente consientes de las cosas, no estábamos preparados para dar los pasos suficientes para cambiar. Ninguno estaba dispuesto a arriesgarse y sufrir y por ello, caímos precisamente en un círculo continuo de dolor al que no queríamos pertenecer y lo aceptamos porque no hubo ninguno de los tres que mantuviese la esperanza después de la caída. –Lentamente encamino sus pasos hasta posarse al lado de Riosuke, mirando la aldea por la ventana con un gesto de total madurez.- Tal vez el destino quería que esto pasara para hacernos despertar, ella… Sakura lucha por sus compañeros sin importar que y me hizo ver que aún quedaba algo por lo que luchar. Quiero ayudarla y después, cuando todo vuelva a la normalidad, dedicare todo de mí para que Sakura y Menma vuelvan a la luz… Conmigo. Lucharé y esta vez no pienso abandonarlos, conseguiré que estemos juntos tal y como siempre debimos mantenernos.
-Me alegra escuchar eso.
-Sobre la segunda opción… Me temo que es algo personal. –Riosuke rió y revolvió su cabello oscuro amistosamente.
-¡Entiendo, mocoso! Te lo dejare pasar solo por esta ocasión. Con toda la sinceridad con la que hablaste hace poco, siento que ya no te odio tanto… Bueno, solo un poco.
El sobreviviente Uchiha sonrió de medio lado ante la extraña confianza que ahora parecía haber surgido entre ellos pero no le desagradaba, se sentía bien limpiar asperezas y abandonar rencores sin sentido. Jamás pensó que abrirse con las personas sería algo tan bueno o al menos, tan tranquilizador para su persona; su sonrisa desapareció, siempre tuvo por prioridad cuidar la felicidad de Sakura y falló catastróficamente en ello, hasta cierto punto, había perdido a Hime hacía mucho tiempo y sin embargo seguía firme en su decisión de quererla y cuidarla. Deseaba que ella regresara pero si no volvía, ¿Qué sucedería con él y sus sentimientos? Al igual que la Sakura alterna terminaría deprimiéndose por la situación. En su memoria aparecieron las escenas del momento en que Sakura-chan le trató con ternura, la forma en que le miraba, el calor de su tacto y la suavidad de su voz… Su corazón pálpito con fuerza nuevamente, era claro lo que significaba.
Estaba enamorándose sin remedio.
Si lograba ayudarla y recuperar a Hime, no solo podría resolver sus conflictos sino también, lograría cumplirle a su princesa, podría entregarse a ella como siempre quiso; pero si no volvía y la otra sakura se quedaba, era evidente que con el paso del tiempo –Si es que con lo poco que llevaban no era suficiente para confundirlo– su corazón no tardaría en caer en las redes del amor con ella, con quien no solo parecía haber una conexión espiritual sino también física. No era conformismo ni una forma de reemplazarla, aquello era un conflicto severo donde el único factor que le detenía era el ser consciente de que ambas eran la misma persona pero que existían en diferentes mundos y en diferentes formas que amaba de ellas. Fría y cálida, valiente y tímida; tranquila e hiperactiva, fuerte pero frágil… Todo lo que las conformaba a cada una era lo que a él más le gustaba de Sakura. Su corazón gritaba amar a Hime por lo que era, pero también amaba a Sakura-chan por la misma razón.
La verdad también le preocupaba el futuro incierto al que Sakura-chan sería enviada de regresar a su mundo: una fatal guerra donde podía ser herida era todo menos lo que él desease para ella que se merecía una vida llena de felicidad y si en su mundo nadie podía ofrecerle aquello, él podía en el dado caso de que Sakura se quedase con ellos para siempre. Entrecerró ligeramente sus ojos, decidido, había perdido a Hime provocándole contante sufrimiento hasta que se consumió; sino era posible salvarla a ella al menos lo haría con su alterna, esa era su segunda opción… Si no era posible cumplir su deseo de regresarle a su mundo, se encargaría de que cada día de su vida fuese lo más grata y plena posible.
La protegería y le daría el amor que necesitara para sonreír siempre, haría lo posible para hacerla feliz, fuese lo que fuese, cumpliría su promesa de mantenerla segura. De pronto, la improvista entrada de Tsunade al recinto gritando agitadamente el nombre del Haruno mayor rompió con los pensamientos del Uchiha, alertando no solo sus sentidos sino a su vez, los de su compañero de estancia. Tsunade estaba desesperada, casi al borde de la histeria.
-¡R-Riosuke-sama, tenemos malas noticias!
-Tranquilízate un poco, ¿qué es lo que sucede, Tsunade? –Ella tragó saliva, nerviosamente.
-Es Suna, Riosuke-sama… ¡Menma está atacándolos!
Hola! ¿Cómo estan? Espero que bien, disfrutando de las benditas vacaciones... ¿Que les parece el capitulo? Ya saben que si tienen alguna duda, queja o sugerencia, pueden hacérmela saber a través de un review.
1.1 - Sobre el "Shanmaro" , bueno, no se, la verdad me surgió la idea tras recordar que incluso Sarada (al igual que su bella madre) tiene el moto de decir una palabra como esta... Algo característico de un Haruno ¿no creen? :3
