Se internó en la oscuridad del túnel principal, enfocando su chakra para poder detectar el menor movimiento en su alrededor. Una ligera sombra comenzó a hacerse visible en el túnel. Detuvo su paso a mitad del camino, afilando su mirada con peligrosidad; frente a él apareció un grupo de Zetsu blanco, que no pudieron omitir un sonido conjunto de impresión ante su presencia. La indiferencia era su punto fuerte, pero la paciencia no; si esa cosa no creía su historia, lucharía entonces. Apretó ligeramente las mandíbulas, a sabiendas de que el chakra que podía usar era demasiado limitado.

-¿U-Uchiha Sasuke…? ¿En verdad eres tú?

-Hn

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Road to Ninja

Capítulo 25: Miedos y promesas.

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En silencio, Sasuke observó a los Zetsu con total indiferencia mientras su mente maquinaba toda clase de situaciones de contingencia en caso de que el plan fallase. Uno de los Zetsu se acercó un paso, mirándole analíticamente de pies a cabeza, como si su presencia se tratase de alguna clase de alucinación.

-No pareces mentir… La forma de tu chakra no está alterada, tú eres Sasuke.

-¿Dónde está Tobi?

-Está fuera de la guarida, tardara un tiempo en venir. –Contestó otro.

-¿Cómo es que has logrado escapar y venir hasta aquí?

-No tengo porque decírtelo. Fuera de mi camino, quiero ver el cuerpo de mi hermano.

-¿El cuerpo de Itachi Uchiha? ¿Para que deseas verle? –Sasuke gruñó.

-Debo implantarme sus ojos, ahora muévete.

Avanzo unos pasos y un tercer Zetsu se movió a la par de sus movimientos. Sasuke le miró furibundo, estaban colmando su paciencia con bastante facilidad. Zetsu pareció notarlo y se mostró un tanto nervioso, al igual que sus demás copias.

-Si ese es el caso, es indispensable que uno de nosotros vaya contigo pues el trasplante será doloroso y requerirás de apoyo para ello. Sin embargo, necesitamos algunas cosas antes de proceder a implantarte sus ojos.

-¡Tsk! No necesito nada de ustedes, puedo hacerlo solo. –Zetsu afiló su mirada.

-¿Por qué tanta reticencia a tener nuestra ayuda? ¿Hay algo que estés ocultando?

Sasuke guardó silencio sin saber muy bien qué diablos contestar o mejor dicho, sabiendo que tenía demasiadas respuestas posibles pero que ninguna lograría convencer a esas criaturas que, a leguas, ya se mostraban a la defensiva con él. Empuñó su mano dispuesto a acumular chakra en ese sitio y concretar un intento de chidori; era inevitable y ya lo decía él, ese plan de entrar mediante el diálogo no sería posible. Pelear era la única forma de salir con vida ahora y eso era lo que haría. Fue en ese instante, cuando la tensión sería rota con el millar de las aves y los fortuitos gritos de batalla de los Zetsu, que un nuevo chakra se hizo presente justo a tiempo para detenerlos.

-¡Sasuke-kun, te encontré, ¿Cuánto ibas a tardarte?!

Frente a ellos y sujeta al brazo de Sasuke se encontraba Karin, la chica que integraba el equipo del mismo nombrado Taka y que, en su momento, fue atravesada por el Uchiha durante su batalla con Danzou. Él le miro con total impresión pero ella solo se concentraba en restregar su mejilla contra su brazo. Los Zetsu estaban igual o más confundidos que Sasuke.

-¿K-Karin?

-¿Qué haces tú aquí, pelirroja?

-¡¿Qué no es obvio?! Logré escaparme de las sucias garras de los shinobi de Konoha, aunque no me alimentaban mal no podía soportar el terrible y asqueroso olor de su chakra, ¡Ugh! –Comentó, girándose de frente a Sasuke y mostrando su espalda a los Zetsu.- Cuando estaba por escapar pude sentir el hermoso chakra de Sasuke-kun y le salve. ¿No es así, Sasuke?

-¿Pero que no intento asesinarte?

-¡E-Eso es indudable, es un jodido maniaco de mierda, bastardo! ¡Por días enteros quise patearle hasta que lamiera la suela de mis pies para pedirme perdón! –Gritoneó Karin, luego la furia fue sustituida por melosidad.- P-Pero él es tan bello y fuerte… Además cuando le liberé, me pidió que colaborara para traspasarle los ojos de su hermano, ¡Dijo que le era indispensable mi presencia! Moeh… ¿No es lindo?

-…Le has perdonado entonces.

-¡En efecto, planta mutante! Ahora estoy de su lado, ¿No es así, Sa-su-ke-kun?

Al pronunciar su nombre de ese modo, Karin alzó su mirada a él y por un instante, Sasuke pudo jurar que los ojos rojizos de la Karin se tiñeron de un verde jade demasiado familiar para él. Gruñó, no sabiendo si solo era su imaginación o el destino le jugaba una broma, pero por el momento tomar esa ruta era la más segura para obtener el cuerpo de Itachi. Alzó la vista y comenzó a avanzar hacia el primer Zetsu, deteniéndose frente a él con notable amenaza.

-¿Dónde está? –Zetsu tragó saliva.

-…Sígueme, e-en este momento te llevare a él.

Dejando al resto de los secuaces de Madara continuar su camino, Sasuke fue encaminado por Zetsu a una habitación resguardada en las entrañas de la guarida Akatsuki. Al adentrarse, fueron capaces de observar el cuerpo inerte del mayor de los Uchiha reposando tranquilamente sobre una especie de mesa/altar de madera, limpio y vestido con unas ropas similares a las que le vio en aquella mortal batalla. Apretó las manos en puños hasta que sus nudillos se volviesen blanquecinos mientras se encaminaba hasta detenerse frente a Itachi; respiró hondamente, retomando la compostura y volviendo a la seriedad del momento, se giró y miró a Karin.

-Es hora, apresúrate.

-Tan malhumorado como siempre, ¡deberías aprender a ser más amable! Pero no importa, así te quiero. –Sasuke gruñó y luego miró a Zetsu.

-Lárgate.

-…Sé que es lo que deseas pero debo negarme, puede que mi presencia sea de utilidad. Además, ¿Qué no te preocupa que esta mujer, quien hasta hace poco aseguro desear matarte, este a solas contigo? No voy a arriesgarme a que Tobi sepa que tras volver has sido herido por alguna de las artimañas de esa chica.

Con la paciencia totalmente destruida, Sasuke estuvo a nada de darle muerte a ese estorboso hasta que fue interrumpido por los labios de Karin, que se había arrojado sin aviso alguno contra él, acorralándole entre su cuerpo y la mesa donde reposaba su hermano. La unión de sus labios se volvió apasionada, demasiado intima para alguien tan asocial como él pero de alguna manera, aquella boca que le invitaba a dejarse convencer no le era desagradable. Contra cualquier pronóstico y aun en shock, correspondió con la misma fuerza con que ella le besaba, sintiendo indescriptibles emociones dentro de su cuerpo y que se asemejaban a la emoción y adrenalina de las batallas. Cuando se hubo separado, Karin giró su total atención a Zetsu, quien les miraba totalmente aturdido y nervioso.

-Me parece que no hay mucho de lo que puedas ser útil en este momento, esperpento. Sería mejor que nos dieras un tiempo a solas… –Siseó bajando un poco el cierre de su ropa y relamiendo sus labios con lujuria.- Yo me encargare de todo aquí, si necesito tu apoyo lo hare saber, pero antes… Sasuke-kun y yo tenemos… Ciertos asuntos que resolver antes.

-D-De acuerdo, yo… Estoy yéndome.

-No regreses por aquí pronto ni se te ocurra espiarnos, Sasuke-kun es tímido y no tolerara que andes de chismoso escuchando nuestra candente conversación.

Zetsu no profirió nada y se apresuró a dejarles en soledad, aquello sería una de las cosas que intentaría borrar de su mente desesperadamente ¿desde cuándo Sasuke Uchiha se permitía semejantes cosas? Por otro lado, Sasuke concentro sus sentidos en asegurarse de que Zetsu no estuviera cerca, un suspiro y ahora únicamente estaban ellos dos. De la nada y con brutalidad, su boca fue cubierta por una frágil mano pero que en su calidez fue capaz de reconocerla. Bajó su mirada pocos centímetros y se encontró cara a cara con la mente maestra del plan que le llevaría a esa situación: Sakura Haruno le miraba con ojos llenos de enojo y un gesto de desagrado.

-…Una palabra al respecto de lo que sucedió al resto y te mato.

Sakura removió su mano, mientras Sasuke le miraba con total impresión y con lo cual, únicamente pudo ponerse más furiosa.

-Tú eras Karin… Entonces tu acabas de… –Ella gruñó.

-Sí, te bese, ¿algún problema? Tsk, créeme, me fue tan desagradable como lo fue para ti. ¡Demonios! Fue el momento más desagradable y tenso de mi vida. –Sasuke se sintió ofendido.

-Hn, no era eso lo que parecía.

-¿Así? Pues déjame decirte que tu percepción de la realidad esta tan jodida como tu cerebro de maniático vengador. Creo que aquí eres el menos indicado para hablar. ¿No crees?

-…Mentirosa, lo disfrutaste. –Ella bufó con ironía.

-¿No me digas? ¡Es absurdo! ¿Por qué insistes en que me gusto? Sí que eres un ególatra… Créeme, Uchiha, lo que paso no solo fue lo más repulsivo que me he visto obligada a hacer por asegurar el éxito de mis planes, sino también algo que preferiría hacer con todos, incluyendo animales, antes que contigo.

Sasuke realizó una mueca de enojo incomprensible mientras la veía encaminarse y mirar el cuerpo de su hermano con detenimiento, algo en su comentario no le agrado en nada y más cuando podía asegurar que al besarse, había percibido que ella disfrutaba del contacto tanto como él había terminado haciéndolo. De repente su mente detuvo todo pensamiento, ¿Pero porque se molestaba tanto de que ella opinase que le era repulsivo? ¿Por qué demonios estaba pensando en su beso con Sakura? ¿Cuándo fue que confirmo que disfruto de sus labios rosados? ¿Era el saber que fue Sakura quien en realidad le beso, lo que le hacía sentir tan vivo? Gruñó y frunció el ceño, desechando rápidamente semejantes idioteces que no eran otra cosa que, precisamente, idioteces. Lo único bueno que aquella mujer estaba haciendo era el asegurarse de que saldrían de allí con su hermano a cuestas y, por ende, de lo único que se permitiría disfrutar era de los beneficios del trato que Sakura le ofrecía.

Lo que aconteció en ese momento lo olvidaría pronto.

Sakura por su parte miraba a Itachi con alguna clase de nostalgia en su mirada, aquel que debía ser llamado héroe y que murió como un villano estaba frente a ella, inerte pero con un esplendor digno de aquel que ha sufrido y que obtiene al fin la paz. Acarició inconscientemente su rostro, mientras su mente se llenaba de vagos recuerdos sobre Itachi, aquel que le enseño pocas cosas pero importantes a su vez, aquel que era amable y cariñoso con todo mundo y que sería su admiración (además de su padre, claro está). Aquel que de los ideales pacifistas se convirtió en un frio asesino y peligroso desertor de la aldea, aquel hombre que seguía siendo alguien lleno de misterios indescifrables para ella, para el mundo e inclusive, para el mismo hermano menor al que abandono en soledad de por vida.

Era extraño, pero ese cuerpo sin vida le transmitía tanta calidez que casi podría decir que veía al Itachi de su mundo y ciertamente, ahora sabiendo la verdad de este hombre, se sentía realmente agradecida por lo que hizo por su aldea. Mirando a su costado, observo las tensas pero tristes gesticulaciones del Uchiha menor y no pudo evitar sentir que su corazón se acongojaba un poco al reconocer que, aun en su estupidez, Sasuke solo era una víctima más; aquel dolor que sus orbes oscuros reflejaban secretamente le dejaban ver el peso que llevaba a cuestas como un ancla del cual era incapaz de escapar sin apoyo y en ese momento, la cadena del ancla podía ser rota de completar el pacto que le hizo. Dando un par de pasos atrás, Sakura tomó un pergamino que cargaba en su estuche de armas y al extenderlo sobre el suelo, aquello logró llamar la atención de Sasuke, quien fue capaz de ver un sello irreconocible.

-¿Qué es eso?

-Esto, es lo que nos permitirá llevarnos a tu hermano lejos de este chiquero y de regreso a su hogar.

-¡Tsk! No seas idiota, sabes que no era a lo que me refería. –Ella gruñó.

-¿Sabes? Empiezo a creer que en lugar de poner tu cabeza en el culo de Sai, terminare poniéndosela a uno de esos raros bichos blancos de hace rato. ¡Eres irritante! Esto de ver a tu hermano sí que te pone tenso, así que tranquilízate antes de que decida noquearte y dejarte con la duda. -Suspiró y relajó su postura para evitar complicar los nervios del Uchiha.-…Esto que ves, es un sello que me hará posible guardar el cuerpo de tu hermano, con lo cual nos evitaremos cargar con su peso. Seria riesgoso que alguien le dañara o que lo perdiéramos, ¡Peor aún si tomamos en cuenta que llevarlo cargando podría causar que nos atrapen!

-Hn, ya veo.

-Bien, ahora, ¿puedo proceder su excelencia, o es que tiene otra exigencia con los medios de transporte?

-¡Cállate y has lo que tengas que hacer!

Con una sonrisa socarrona, Sakura se puso en pie y cortó muy ligeramente el dedo de Itachi, extrayendo un poco de su sangre y que, sucesivamente, dejo caer sobre el pergamino. La tinta emitió luz y tras un rápido sello, Sakura estampó su mano sobre el mismo y el cuerpo de Itachi se esfumó en una explosión de humo. Tras un suspiró, Sakura cerró el rollo y se lo arrojó a Sasuke quien le miró interrogante por cierto lapso de tiempo. Sakura miró el pergamino con una extraña seriedad melancólica de por medio, como si estuviese recordando algo.

-Llévalo tú, eres el único que puede protegerlo como se debe.

Él no pronunció palabra alguna, no solo porque no supiese que decir, sino porque en ese instante y de entre las paredes apareció un enorme número de Zetsu blanco con claras intenciones de entrometerse en su escape. Sakura gruñó al ponerse de pie, al parecer y tras dejar su transformación, ellos pudieron percatarse de su mentira. Ambos chocaron sus espaldas en alguna tradicional forma de colaboración en las tácticas de combate ninja. Zetsu les miró furibundo.

-Ya lo sabía, esa chica me parecía demasiada extraña… Y tú, Sasuke, parece que ahora estas del lado de Konoha. ¡Tobi te asesinara!

-Hn, no te equivoques. No estoy del lado de nadie, ni de Tobi ni de Konoha. –Sakura carcajeó.

-Por ahora, Sasuke… No voy a permitir que vuelvas a irte. –De reojo, pudo ver la ligera tensión que él sufría tras su comentario.- Por ahora, ¿Qué te parece si nos divertimos un rato?

Sasuke observó con cierta impresión el enorme chakra que comenzó a emanar de la pelirosa y admiró la confianza que inspiraba su fiera mirada y segura postura de combate; era como ver a una notable guerrera mostrarse con superioridad nata sobre sus enemigos que retrocederían con temor de solo ver su porte. Sakura alzó el mentón y miró con desafío a los Zetsu; Sasuke a sus espaldas hizo lo mismo, manteniéndose cerca de ella y sintiéndose cómodo a su lado, como si supiera que Sakura sería una colega de pelea similar a como en su niñez lo fue Naruto. Algo en esa actitud indomable y valiente de pelea le inspiraba demasiada confianza y orgullo de ella.

-¡Vamos, Sasuke!

-¡Hn!

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Kakashi observó con su único ojo visible y una notable gota de frustración cayendo por su nuca lo que sería el alboroto causado por sus alumnos. Desde la lejanía y en compañía de un enfurecido Sai, la destrucción de una parte de la guarida de Akatsuki se hacía cada vez más evidente por la enorme masa de humo que sobresalía a la superficie. Ambos eran capaces de deducir lo que sucedía y también sabían que la mayor parte de semejante acción era causada por la joven pelirosa, quien parecía no medir el uso de su chakra para hacer a diestra y siniestra contra los indefensos Zetsu que resguardaban la guarida.

-Esa mujer… ¿Qué demonios está pensando haciendo tanto alboroto? ¡Con tanto ruido incluso Madara podría escucharlo a kilómetros de aquí!

-Ya, ya… No podemos culparla. Seguir el plan tal como se pretendía ya era inútil, esos Zetsu lo echaron a perder y Sasuke no es alguien a quien se le pueda confiar las cuestiones de paciencia. Si intervenía o no, el resultado sería el mismo, pelear sería inevitable tarde o temprano.

-Debo admitirlo, Kakashi-sensei… Sakura me ha sorprendido.

-Si, a mí también. Realmente no esperaba que tuviese semejante plan de contingencia, ¡es más! Nunca creí que pudiese visualizar esta situación y se antepusiera a ella con tal eficacia. Además claro de recopilar información sobre la compañera de Sasuke, la peliroja esa… Sin duda un plan muy elaborado y afortunado, diría yo.

-Al parecer la fea se ha vuelto una caja de incontables sorpresas. ¡Endemoniada mujer!

Kakashi sonrió bajo su máscara, se sentía orgulloso de todo lo que la alterna Sakura era capaz de lograr y que, en su interior, sentía que su verdadera alumna podía mostrarle algún día. Suspiró y se puso en pie, aun si lo de Sakura había sido sorprendente, el hecho de que Sasuke se apegase al plan sin intentar traicionarlos y estuviese en ese instante colaborando como compañero de pelea con la pelirosa era algo totalmente impresionante, mucho más de lo que la haruno alterna pudiese hacer. Con ello en mente, el sensei del equipo no pudo retomar la seriedad y borrar de sus labios aquella grata sonrisa: Sasuke podría estar cambiando.

-Sai, invoca el ave en este momento, por favor.

-¿Es tiempo de hacer nuestra aparición?

-En efecto. Ya viene siendo tiempo de volver a la aldea.

Ambos vieron como dos diminutas figuras salían de un salto de entre el humo, uno de ellos se mantuvo quieto en el aire mientras su compañero realizaba un par de sellos y conducía una llamarada intensa de fuego sobre los túneles de la guarida de Madara, dejando escuchar algunos de los lamentos de los pocos Zetsu que seguramente aún quedaban con vida. Luego de ello, Sasuke y Sakura se perdieron en la espesura del bosque y prontamente, alzando vuelo sobre una hermosa ave de tinta, Sai y Kakashi fueron a su encuentro: La misión había terminado.

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-Eres muy amable, Sakura. Demasiado como para que siempre te muestres tan sola…

Dulce y serena, llena de calidez y sabiduría; todo eso contenía aquella amable voz que corría a través de sus oídos. Sus ojos jade se abrieron observando la nada del espacio pero que se asemejaba bastante al hermoso azul del cielo. Aquella voz le llamaba en medio del lugar, irreconocible y sin origen al cual ella pudiese referirse. Miró a su alrededor pero fue en vano, al parecer la única cosa tangible y real era su misma persona.

-¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?

-Es un punto muerto existente en el interior de una persona, su mundo de las ideas, el único conducto espiritual que rompe las barreras del espacio y el tiempo.

-¿Quién eres? ¡Muéstrate! Si esto es un ataque, ten por seguro que te eliminare ¡Pelea!

-¿Pelea? Eso es precisamente lo que quiero evitar.

El espacio se distorsionó y le mostró un sinfín de atrocidades, una aparente secuencia de sucesos que acontecerían al mismo tiempo pero que ella podía relacionar con uno u otro mundo. Observó por ejemplo la magnitud de la batalla que Naruto y las cinco naciones ninjas enfrentarían contra una enorme creatura con un Sharingan y diez colas, vió morir a cientos de ninjas y sopesó la muerte de personas con las que tuvo relación; a sus espaldas y al girarse, pudo ver ahora cosas que le serían más familiares, ahí, en ese espacio, pudo ver a Menma sobre la misma bestia que anteriormente despertó en la otra escena. Sus ojos se abrieron con horror al ver como su aldea era destruida sin reparos en una sola explosión, sangre y cuerpos se amontonaron bajo los pies de Menma, quien reía con felicidad mientras uno de sus ojos proyectaba un sharingan y una maligna sombra a sus espaldas que no pudo reconocer.

-¿P-Pero que…?

-Esto sucederá si no logramos hacer un cambio a la situación de ambos mundos. Debes resolverlo todo, ayúdalos, ayúdate… Busca en tus recuerdos la manera de regresar y duerme, porque en los sueños podrás encontrar las respuestas que necesitas para cambiar el destino del mundo.

-¡¿De qué hablas?!

-Encuentra el modo de regresar a tu mundo y encuéntrate con tu otro yo. Si ambas no son capaces de lograrlo…

El tumulto de gritos y lamentos a su alrededor le agobiaron y pronto se vio a si misma sobre los cadáveres de sus compañeros; su cara demostró horror, Ino, Riosuke, Sasuke… Todos ellos bajo sus pies como cadáveres que le iban sumiendo bajo ellos. Desesperada intento zafarse pero no podía, las manos de los inertes cuerpos le jalaban, tironeaban de ella hacia el fondo mientras Menma le miraba con notable tristeza pero a su vez, con una sádica satisfacción de por medio. Alguien le llamaba en ecos pero su pánico no le permitía responder, la pesadilla le tenía atrapada y sin salida. Entonces y al mirar de nuevo su propio cuerpo, Sakura respingó con temor al ver sus manos bañadas en la sangre de sus colegas, tembló, viéndose ahora dentro de un lago lleno del rojo escarlata donde flotaban ahora todos los cuerpos pero específicamente uno que golpeo frente a su estómago. La voz reiteró cruelmente sus palabras.

-…Todos morirán.

Ahí, sus orbes vieron su propio cuerpo sin vida alguna.

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-¡No!

-¡Sakura, despierta!

Sus ojos se abrieron rápidamente y levantándose de golpe, Sakura se percató de que su maestro estaba a su lado; Sasuke observo desconcertado las reacciones de su ex compañera, ella se miraba el cuerpo con pavor mientras removía de ellas algo que no tenían, sin tomarle importancia a las palabras de su Sensei o del vago de su reemplazo. En sus ojos pudo ver la carencia del brillo pero la firme presencia de una vívida imagen ilusoria que nublaba sus sentidos, como una alucinación que le atrapaba fuera de la realidad y por alguna extraña razón se vio a punto de acercarse y hacer algo que la despertara de ese lapsus, hasta que Kakashi pareció exasperarse y disculpándose de antemano, comenzó a zarandearla de una forma brusca. Miró como Sakura parpadeaba constantemente mientras su respiración comenzaba a normalizarse pero seguía siendo sonora y pesada; sus ojos volvieron a brillar, hecho irrefutable de que ahora estaba consciente de la situación y sin embargo, su cuerpo temblaba sin inhibición, con un temor desconocido. El sensei del equipo suspiró con alivio y alzó su mano para tocar su frente, en un gesto de clara preocupación. Por su parte, Sai y Sasuke observaban todo desde una distancia prudencial sobre el ave de tinta.

-¿Te encuentras bien, Sakura?

-S-Si… No es nada, ya paso. Estoy bien… ¿Qué hice? –Kakashi frunció el ceño.

-Estabas durmiendo tranquilamente pero de la nada comenzaste a gritar, intentamos despertarte pero cuando te incorporaste no reaccionabas. ¿Sucedió algo, que viste en tu sueño?

-N-No lo sé, no entiendo que fue todo eso pero… Escuche una voz que decía disparates pero al siguiente instante… –Condujo su mano a su rostro, con ansiedad.- Vi sangre, y destrucción…. ¡M-Mis manos estaban bañadas en su sangre! Y-Yo…

Kakashi acarició su cabellera mientras la veía intentar calmarse por completo, algo en ese sueño la había impactado tanto como para poner a la fría Sakura en ese estado. Miró a sus dos colegas de viaje y se sintió un tanto frustrado al darse cuenta de que poco a poco la verdad sobre su alumna alternativa estaba cerca de ser inevitablemente develado y él no podía controlarlo, todo se estaba saliendo de las manos. Sai le miro con profunda duda y preocupación antes de hablar.

-Deberíamos parar… Sakura no se ve nada bien. –Kakashi negó.

-Es innecesario, se pondrá bien en un rato, solo necesita descansar un poco más.

-¿Pero qué dices? ¡Mírala! Está al borde de un colapso mental. Necesita tomar un descanso, seguramente la altura afecto su sueño y es lo que la tiene así… -Sai miró a su compañera, que seguía temblando.- No, creo que es más conveniente bajar. Voy a aterrizar en aquel punto para que Sak…

-¡Ni se te ocurra hacerlo, pintor de quinta!

Sakura alzó la mirada, intentando mostrarse fuerte cuando no era así; si Sai se detenía, posiblemente la cosa se pondría peor porque tendría que alejarse de Kakashi, quien era el único capaz de calmar sus pesadillas desde que llego a ese mundo. Lo miró fugazmente, sujetándose a su chaleco verde, en su mundo siempre sufría pesadillas de aquella índole y para evitarlas se restringía a si misma del sueño, por lo cual siempre se mostraba de malhumor; sin embargo, cuando durmió la primera noche en casa del ninja copia y sus pesadillas volvieron a atacarla, Kakashi había venido a ella y le había tranquilizado hasta el punto de conciliar el sueño. A partir de entonces, él se había vuelto una medicina contra sus temores y poco a poco, dejo de tener pesadillas o recuerdos, todas ellas se habían detenido… hasta este momento.

-¿Estas segura, Sakura? –Ella asintió.

-No te preocupes, S-Sai… Estaré bien, solo, s-solo no te detengas o pateare tu t-trasero hasta que no allá un mañana. Quiero llegar a la aldea de una vez por todas.

-Ya la has oído. Hagamos lo que dice o nos matara a golpes a todos.

Ante las palabras de Kakashi, Sai simplemente asintió, desistiendo. Sasuke notó, al igual que su reemplazo, que el ataque de nervios no era algo común de Sakura pero que aparentemente era algo que Kakashi sabía de antemano, pues ahora se encontraba susurrándole palabras al oído que lograban calmar a la pelirosa quien, a su vez, se aferraba a su sensei de una forma algo poco convencional. Era como ver a un padre cariñoso que hablaba con su pequeña hija, víctima de sueños que le perturbaban pero que tenían una relación en común conocida por ambos. Sai pretendió ignorar aquello y centro su atención al camino; Sasuke, en cambio, permaneció con sus orbes fijos sobre ellos, registrando todo con meticulosa y hambrienta curiosidad. Por otro lado, a los ojos de Kakashi, Sakura estaba tan indefensa e insegura como salía estarlo su verdadera alumna.

-Ya está, Sakura, solo ha sido un sueño.

-¡Losé! Pero fue tan jodidamente real… Me sentía ahí, presente. Ya se habían detenido pero algo… algo los trae de vuelta. ¿Qué es lo que quieren decirme? –Kakashi le ayudó a recostarse sobre su pecho.- No lo entiendo… Por eso odio recordar, por eso detesto las pesadillas… Porque terminan siendo un mal augurio.

-Deja de pensar en ello, es mejor que descanses un poco.

-Tengo miedo de volver a dormir…

-No va a pasarte nada, Sakura. Ha sido solo un mal sueño… Duerme. –Ella obedeció y se permitió cerrar sus ojos.- En los sueños no hay nada que pueda herirte, no es real.

Sakura apretó los labios con fuerza, reprimió las lágrimas que amenazaron ferozmente con salir de sus ojos y en secreto, movió sus labios sin emitir sonido alguno para que Kakashi no la escuchase, pero los ojos de Sasuke decodificaron sus palabras. Los sueños no me hieren… me están matando, sensei. Algo realmente extraño estaba pasando y ahora quedaba claro para él: ellos dos guardaban un secreto, uno que deseaban nadie supiera y que, si lo veía bien, podía considerarse un punto de ataque en caso de que intentasen engañarle. Y Kakashi, quien alzó la mirada y se topó con los orbes ónix de Sasuke lo supo, supo que el Uchiha sería una amenaza; a partir de entonces tendría que mantenerlo vigilado pues en sus ojos, podía vislumbrar el brillo de la decisión, él sabía que ocultaban algo y ahora, no pararía hasta enterarse de ello.

Al cabo de unas horas de vuelo, que se había acelerado gracias a la disimulada preocupación del ex miembro de Raíz por el estado de la pelirosa, a la lejanía el grupo pudo apreciar lo que era la aldea de la hoja aun en reconstrucción. Al aterrizar, fueron testigos de una notable y poco normal movimiento en ella y con cierta suposición de que aquello solo significaba algo importante, Kakashi los llevó –Luego de cargar a Sakura en su espalda y de que Sasuke se colocase nuevamente la capucha- a donde posiblemente podrían obtener respuestas, solo esperaba que Shizune no estuviese igual de ocupada que el resto. En su camino se cruzó con Kiba quien venía montado sobre Akamaru y por la forma de su saludo, era evidente que sabía de su llegada y que les había dado encuentro por decisión propia.

-¿Qué está sucediendo, Kiba?

-Los cinco Kages han ordenado la movilización de todos los shinobi de las distintas naciones con dirección a la aldea del rayo donde formaremos el ejército de la alianza y empezaremos el ataque. Por lo que parece, Madara también ha tomado sus cartas y está en movimiento…

-Eso quiere decir que la guerra ha comenzado.

Sasuke entrecerró sus orbes ante la afirmación de Sai y el silencio de los otros dos, si la guerra había comenzado era obvio que retrasarían el convenio que tenían planeado con él para centrarse en la batalla contra Madara y si en dicha circunstancia, pretendían contar con su apoyo sin darle beneficio alguno por adelantado, Sasuke ya tenía preparada su negativa a participar en la guerra. Los repentinos pero sutiles movimientos de Sakura a espaldas de Kakashi llamaron la atención de los otros, la pelirosa se alzó ligeramente sobre el hombro del jounnin aun con algo de desorientación por el sueño. Kiba le miró, extrañándose de su gesto cansado.

-No te vez muy bien, Sakura. ¿Te paso algo?

-Para nada, digamos que las alturas no son lo mío. Por otra parte, ¿dijiste… que la guerra comenzó?

-En efecto, no a pasado mucho desde el aviso pero como ven, aun estamos preparando algunos recursos para llevar con nosotros que serán utilez. Shizune a estado monitoreando todo y esperamos comenzar el viaje hoy mismo.

-Por lo que dices, supongo que partiremos por la tarde y viajaremos durante toda la noche sin descanso para estar en la aldea del rayo a más tardar mañana por la mañana.

-Así es Kakashi-sensei…

-¿Dónde esta Shizune? –Cuestiono Sakura.

-La vi encaminándose a la tienda donde están los equipos médicos para darles instrucciones, si te apresuras tal vez la alcanzes antes de que se mueva de nuevo a otra sección. Debo irme, nos veremos luego, tengo que ayudar con las proviciones.

Tras la partida de Kiba, Sakura bajo de la espalda de Kakashi y con renovada energía tomo rumbo donde Shizune seguida por sus compañeros de viaje. Sasuke caminaba tras ella, escuchando con atención lo que comentaba al sensei del equipo 7; no podía creer que una chica que hasta hace unas pocas horas atrás estaba en pánico e histeria total cambiase radicalmente su faceta a una seria, decidida y que claramente se reflejaba en su forma de andar y hablar. Se mostraba tan fuerte y segura de sí misma, pero él había sido testigo de su fragilidad interior, una fragilidad que le era desconocida, que la hería y que por ser ella quien la portaba, le provocaba curiosidad. ¿Qué podía hacerla comportarse de ese modo? ¿Había sido siempre así? ¿Qué era lo que atormentaba a la única persona dentro del team 7 que no se sumergía en la soledad?

-… ¿Lo notaste, no es así?

Sasuke miró a Sai que estaba algunos pasos tras de él. El pintor miró cautelosamente al frente, donde Sakura caminaba lado a lado de Kakashi varios pasos delante de ellos.

-Desde que llego, hay algo que no termina de encajar. Ella ha cambiado y no creo que sea algo "normal", algo en el ataque que recibió de Madara debe estar haciendo efecto en Sakura.

-Hmp, ¿Deberías decirme esto?

-No, no debería. Eres un enemigo potencial y sin embargo, aun con eso, no dejas de ser su compañero… Te he observado y sé que tienes dudas, te interesa lo que está sucediendo más allá de su convenio. –Sasuke gruñó.

-No seas estúpido, lo que le pase a esa molestia o a cualquiera de ustedes no es mi problema. Lo único que me mantiene atado para no asesinarlos a todos son los supresores en mi cuerpo. –Sai entrecerró los ojos con furia contenida. Él sonrió, socarronamente.- Deberías agradecerle, es por esa chica de la que ahora desconfías que Konoha aún sigue en pie y créeme, si ella falla, voy a encargarme de que todos ustedes caigan junto con Sakura.

Sai sujeto con fuerza el antebrazo de Sasuke, deteniéndolo rápidamente y condujo su pequeña katana a él; en una fracción de tiempo, el ataque fue detenido por la mano de la pelirosa que habia aparecido justo a tiempo para bloquear el arma de Sai con un Kunai. Sasuke no se inmuto por una u otra cosa, pero bajo la atenta mirada de Kakashi, el Uchiha estaba únicamente esperando el instante presiso para dar un certero golpe al ex ambu pues aun si era imperceptible para Sai, aun en la mano derecha del pelinegro existían rastros de lo que pretendía ser un Chidori.

Sakura alzo la mirada amenazadoramente, soportando la fuerza que Sai imponía sobre el Kunai, era claro que él no deria su brazo a torcer y sin lugar a dudas, una pelea seria la única forma de parar su arranque de ira. Sai recargo su peso al frente para hacerla retroceder pero Sakura no era para nada débil y logro estar a la par con él. Un ligero empujon y tras la diminuta separación de sus armas, ambos comenzaron a batallar, chocando el filo del objeto que empuñaban; para ese entonces ya era imposible que el resto de los residentes de la aldea no detuviesen sus actividades para observarles, notando la furia con la que Sai atacaba a la joven pelirosa que no parecía tener ninguna clase de dificultad al seguirle el paso.

Entonces en un breve instante, una socarrona sonrisa afloro en los labios de la pelirosa y después de ello, la conmoción se apodero del lugar. Los ojos de Sasuke fueron incapaces de no ensancharse al ver como su ex compañera de equipo esquivaba la espada de Sai, moviéndose con más rapidez hasta que golpeo su estómago y le obligo a soltarla; sucesivamente dio una secuencia de golpes a puño cerrado sobre Sai y para asegurar su victoria, dio un salto y con una patada a la altura de su rostro, el nuevo miembro del equipo 7 quedo derribado sobre el suelo. El silencio fue testigo de una pelea donde aquella chica conocida entre ellos por su debilidad y amabilidad, se mostraba fuerte e imponente, habilidosa como ninguna otra ocasión. Sai se levantó con dificultad y la observo con cierto dolor en sus ojos, cerró su puño contra el suelo con mayor ira.

-¿Por qué…? ¡¿Por qué demonios le defiendes?!

-Porque no iba a permitir que ninguno de los dos saliese herido. Él pudo haberte asesinado con solo asentar un golpe pero también, ya fuese por tu arma o por tu muerte, en estos momentos él estaría siendo linchado por todos nuestros colegas shinobi alrededor. –Sakura se giró y comenzó a alejarse, Sai se puso en pie con torpeza.- Sabes perfectamente que él es importante, no solo para la guerra, sino también para Naruto. Si le dañaras, ni él ni Kakashi te lo perdonarían… Ni yo tampoco.

-No lo comprendo… Él no se interesa por ustedes, no va a cambiar y si el plan falla, les traicionara de nuevo. ¿Cómo pueden tenerle tanta fe? ¿Qué te impulsa a seguir aferrándote a él?

Sakura detuvo sus pasos mientras el viento movía su largo cabello; mirándole por sobre su hombro, le dedico una triste pero sincera sonrisa.

-Por qué hace mucho tiempo me jure que no volvería a perder a nadie que me fuese importante… Le prometí a Naruto también que traería a Sasuke de regreso y no pienso romperlas de ningún modo. -Ella solo suspiró con cierto cansancio.- Por ello, ten en mente que no permitiré que nadie interfiera con mis planes. Ninguno de ustedes será herido mientras este aquí, sea cual sea la razón, llegaremos juntos a una solución y cumpliré mi promesa en algún momento… Solo eso.

Sin una mirada de por medio para Sai que fue auxiliado por Ino, Sakura prosiguió su camino pasando en medio de Sasuke y Kakashi sin emitir palabra alguna pero con sus orbes fijos firmemente al frente. Las actividades del resto se reanudaron en medio de cuchicheos que acompañaron los silenciosos pasos del Uchiha, que veía la espalda de su compañera nuevamente mientras le seguía con un extraño sentimiento de por medio, sin dejar de lado el aumento de la incomprensión que ella terminó provocado con sus palabras. Fue entonces que se toparon con Shizune quien venía saliendo de una carpa junto a varios ninjas a los que Kakashi reconoció como médicos; la pelinegra se acercó a ellos con rapidez.

-¡Chicos! Me alegra tanto que estén de vuelta. ¿Cómo les fue con la misión? –Sakura sonrió de medio lado.

-Como era de esperarse de nosotros, un éxito absoluto.

-Me alegra escuchar eso. Tsunade-sama estará encantada de ello una vez que se lo digamos al llegar a Kirigakure. Pero por el momento, debemos apresurarnos, la guerra está encima. Han pasado muchas cosas desde su partida.

-¿Qué cosas? –Cuestionó ahora Kakashi.

-Un miembro de Akatsuki atacó a Naruto durante su entrenamiento con Killer Bee, el jinchuriki del Hachibi pero lograron detenerle.

-¿Naruto está bien? –Ella asintió.

-En efecto, no te preocupes. Pero la cosa no termina ahí… Lamentablemente, hace unos momentos llegó la notificación de que Anko ha desaparecido, al parecer fue atacada junto al resto de su equipo durante la misión de rastreo para encontrar a Tobi. –Bajó el rostro, con cierta tristeza.- Madara se ha movilizado y según se nos ha informado, ahora cuenta con el Rinnengan y no solo eso, cuenta con el apoyo de Kabuto Yakushi y un ejército de miles de Zetsu. Además, Yamato…

-¿Qué sucede con Tendo?

-Él ha sido capturado, Kabuto ha raptado a Yamato y suponemos que es por sus células del primer hokage que lo han hecho, es por ello que los Zetsu se han multiplicado. Lo siento…

Sakura cerró los ojos escuchando el muy ligero chirrear que los guantes de Kakashi provocaron al ser estrujados con fuerza, entendía como debía sentirse, en situaciones como aquellas nunca deja de ser doloroso saber que tus colegas están perdidos en manos de sus enemigos. Las cosas estaban complicándose y la guerra ya estaba dando inicio, debía darse prisa y terminar con el pacto; si lo hacía y lograba darle a Sasuke lo prometido, él se uniría a ellos y podría ayudarles en la batalla. Entonces y una vez asegurando la carta maestra que Sasuke representaría en la pelea contra Tobi, podría centrarse en sus propios asuntos y dejar aquel mundo. Abrió sus ojos, dejando sus manos descansar sobre sus caderas y miró con seriedad a Shizune.

- Shizune, ¿sabe de algún edificio que ya este reconstruido que este desocupado por ahora?

-Además de las casas de los civiles, la torre hokage y el hospital, creo que ninguno… Pero las antiguas instalaciones subterráneas de Ambu si lo están, hace poco que las desalojaron para apoyar en con el viaje. Necesitamos todo el apoyo que sea posible.

-Bien, eso nos servirá.

-¿Para qué quieres ir a ese lugar?

La voz de Sai dejó entre ver su presencia en la conversación, acompañado de la rubia Yanamaka que miraba con cautela a su amiga y también, de paso, al encapuchado a quien el joven pintor le indicaría anteriormente ser Uchiha Sasuke; Sakura les miró por breves instantes sin mostrar alguna clase de intención de responder su pregunta pero luego de ello y tras cruzar sus manos ahora sobre su pecho, condujo sus palabras al resto con notable seriedad en su voz.

-No podemos perder más tiempo, voy a finalizar el trato con Sasuke y ese sitio es el lugar indicado para ello.

-¿No deberíamos esperar las ordenes de Tsunade? –Sakura negó.

-No hay tiempo, es imprescindible que esto se resuelva cuanto antes. No olvidemos que el objetivo principal de ello es que Sasuke se uniera a nosotros y es precisamente eso lo que haremos.

-P-Pero…

-Sakura tiene razón, Shizune, Sai… No podemos darnos el lujo de desperdiciar tiempo. –Intervino Kakashi.- Tal y como se dijo antes, necesitaremos de toda la ayuda posible para detener a nuestro enemigo.

-…Entonces te llevare allá. –Sakura miró a Sai.

-Estas demasiado servicial, eso es extraño viniendo de tu parte.

-No estoy conforme con muchas cosas de este plan pero tus palabras son muy parecidas a las que Naruto me dijo una vez… Así que he decidido dejar mis dudas y seguirlos, yo también soy parte del equipo 7, no voy a dejar que me excluyan así como así. –Sakura bufó, divertida.

-Ya veo, es bueno ver que se te ha pasado el periodo, al menos así no tendré que patearte el trasero de nuevo.

-Eso no sucederá ni en tus mejores sueños, mocosa engreída.

Sakura y Sai compartieron una sonrisa de reconciliación, luego de eso, sus orbes jade se encontraron entonces con los del Uchiha, que se mantuvo expectante de sus palabras. Kakashi sintió nostalgia de ver como su alumna maduraba, si bien esa pelirosa era un ente alternativo, estaba seguro de que su verdadera alumna llegaría a mostrarse de aquella manera tal y como había prometido hacía varios años atrás. Sakura afiló su mirada con verdadera decisión.

-Es hora, Sasuke… Voy a traer a tu hermano de vuelta.

.

-¡Malas noticias, Tobi!

Madara giró su atención a su secuaz, el original Zetsu blanco y que parecía bastante apurado ante sí; sus ropas habían cambiado, al igual que aquella mascara que cubría su rostro y que mostraba a través de sus dos orificios un Sharingan y un Rinnengan, el ultimo obtenido del difunto Nagato tras su pelea con Konan. Suspiró, ¿es que acaso en ese sitio también tenía que soportar estupideces? Primero Menma en el otro mundo y ahora lo que Zetsu le diría, simplemente todos eran demasiado molestos. Zetsu trago saliva comprendiendo que Tobi no estaba de buen humor.

-¿Qué sucede ahora, Zetsu? Más vale sea algo importante…

-E-Es la guarida, hemos sido atacados.

-¿Quiénes?

-No me lo vas a creer, pero fue Sasuke… Uchiha Sasuke y no venía solo. Él venía acompañado de la pelirosa, la chica alternativa. –Habló dudosamente Zetsu, sintiendo la fría mirada de Tobi sobre él.- N-Nos engañaron y destruyeron parte de la guarida, ¡incluyendo a mis copias! Por suerte, no sabían de los millones que ocultábamos debajo… Y además se lo llevaron.

-¿Se llevaron que, Zetsu?

-A Uchiha Itachi, ellos robaron su cuerpo.

En ese instante, Madara soltó un fuerte puñetazo a la pared más cercana de aquella cueva donde residía su "provisional" guarida, logrando abrir un pequeño pero considerable socavón en la roca; Zetsu no pudo evitar tensarse con temor, su negligencia podría costarle la vida, después de todo, sabía que Madara no tendría ningún interés en conservarle teniendo al Zetsu negro a su lado. Tobi dejo la oscuridad de la cueva y salió al exterior, observando el bosque frente a él.

-Maldita mocosa… Al parecer resultaste ser una verdadera molestia. ¡No sé qué diablos estas planeando pero no tendrás tiempo de nada! Ya viene siendo hora de borrarte del mapa de ambos mundos de una vez por todas, antes de que comiences a interferir demasiado en mis planes.

De la oscuridad, aparecieron seis sombras más que se posaron a su lado, mostrando en sus ojos la misma similitud que Tobi; los antiguos jinchuriki cazados por Akatsuki estaban de pie, bajo las ordenes de quien alguna vez sería llamado Óbito Uchiha y que ahora, representaba el mayor enemigo de la actual era shinobi. Una peligrosa sonrisa se formó bajo la máscara, mientras sus dos ojos brillaban con sadismo y odio profundo.

-Sin duda voy a matarte, Haruno Sakura…


Hola a todos! Gracias por sus comentarios en el capitulo anterior, me alegran el día y me hacen saber que mis esfuerzos por continuar este fic deben continuar. Un abrazo a los que agregaron a favoritos y alertas. Por otra parte, poco a poco vamos profundizando en la relacion de Sasuke y Sakura Hime ¿no creen? Sasuke esta cada vez más interesado en lo que oculta Sakura y creanme, la cuestion se pondra muy MUY dificil :3 Los invito a dejarme un review para saber su opinion respecto a la historia y espero contar con ustedes en la siguiente publicación, ¡By bye chuuuu!