Road to Ninja

Capítulo 28: Entes de un mismo ser

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Cubierto por una incandescente luz, el alma de Itachi se desprendió de su cuerpo real y se desvaneció en un rayo disparado hacia el techo mientras su cuerpo caía deliberadamente pero fue detenido a tiempo por su hermano, quien lo recostó sobre el suelo. Sakura prácticamente se dejó caer sobre los brazos de Sai, exhausta hasta los límites y este a su vez, la levantó con cuidado y le condujo hacia un improvisado sillón dentro de la estancia donde terminó por recostarla. Sasuke se puso en pie y se mantuvo silencioso por mucho tiempo, analizando cada cosa que escuchó de su hermano mayor; la fuerte respiración de Sakura y las palabras preocupadas de su remplazo le trajeron de regreso a la realidad, obligándole a girarse para ver lo que sucedía.

No pudo evitar sorprenderse al ver a la pelirosa respirar con demasiada dificultad, el sudor ahora era mucho más evidente al igual que el constante temblor de su cuerpo, su piel que de por sí ya era pálida ahora lo era aún más y por su fuera poco, ante sus ojos, podía ver claramente como la piel suave y sin ninguna clase de marca comenzaba a dejar ver la abertura de algunas ligeras cortaduras sobre ella. Sai la miró de pies a cabeza, no sabía qué hacer, no sabía qué demonios le estaba pasando a su compañera. Sakura se quejó y miró con dificultad a Sai, sujetándole por el hombro.

-E-Escúchame… Sai… D-Debes irte. -Él negó, sujetando su mano.

-¡¿Pero qué dices?! ¡¿Qué está pasándote?!

-E-El Edo Tensei consume mucho chakra, con la interrupción de Kabuto, tuve que u-utilizar mucho más de q-que se me tenía permitido… D-Deprisa, b-busca a un ninja médico, uno b-bueno… Rápido.

-Tú eres el mejor ninja médico que conozco, Sakura… -Ella rió.

-E-Entonces estoy jodida... Se ha abierto.

Fue entonces que Sakura removió una de sus manos que cubría una zona bajo su ceno derecho y ahí, ambos pelinegros pudieron apreciar la enorme mancha de sangre que comenzaba a extenderse por su ropa. Alterado por ese hecho, Sasuke no se preocupó en lo absoluto en mantener la seriedad y se acercó a ellos, intentando pensar en algo que pudiese ser de ayuda y sin rodeos, se quitó la parte superior de su traje ninja, la enrollo y la colocó en ese sitio que Sakura parecía querer ocultar de ellos en un principio. Ni Sai ni Sakura le prestaron la menor atención a este hecho, inmersos en sus propias discusiones pero Sasuke intervino una segunda vez.

-Tenía entendido que la Hokage era médico.

-¡Sí, lo es, pero ella está lejos ¿recuerdas?! En estos momentos está en el Rayo y llevar a Sakura hasta allá sin alguna clase de tratamiento previo terminaría por matarla. –Sasuke gruñó.

-¿Y qué hay de la tipa pelinegra, la que organiza las tropas?

-¿Shizune? ¡Cierto, Shizune-san es alumna de Tsunade-sama! Seguro ella puede ayudarnos. E-Escucha, Sakura, iré a buscar antes de que se le ocurra partir ¿De acuerdo? No me tardo, aguanta. –Comentó Sai, levantándose e intercalando su mirada con la puerta y el Uchiha.- No me agrada dejarla contigo, pero no tengo opción… Cuídala, ¿entiendes? Te lo advierto, si la abandonas y muere…

-¡Tsk! Solo lárgate.

-Bien, te la encargo…

Luego de que Sai se fuera a toda velocidad en búsqueda de Shizune, la habitación quedo en un tétrico e incómodo silencio solo interrumpido por la casi errática y doliente respiración de Sakura bajo la atenta mirada del Uchiha, que aún no podía entender como era que siempre terminaba arriesgándose de ese modo por él. Naruto y ella siempre hacían locuras, siempre estaban detrás de él como un perro tras su amo. Ella se quejó con dolor y Sasuke apretó un poco más su ropa contra la herida; ahora que lo pensaba, no tenía ni una mísera idea de cómo esa chica pudo terminar con una herida de semejante calibre. No era necesario descubrirla de sus ropas para saber que era de un tamaño grande, con solo ver la sangre que estaba expulsando bastaba para imaginárselo.

Frunció el ceño, molesto de solo pensar en quien sería capaz de hacer un daño como aquel a la pelirosa, es decir, ¿Qué no Naruto estaba cerca para protegerla? ¿En qué momento fue que permitieron que saliese herida? Sakura era una persona problemática que siempre se metía en problemas mucho mayores de los que podía controlar, probablemente esa herida la ganó en alguna pelea y aun si eso lograba justificarlo, simplemente no podía hacerse a la idea de la magnitud que debió tener esa batalla para causarle algo así. Se abofeteo mentalmente, ¿por qué estaba preocupándose por ella en primer lugar? Sus pensamientos fueron cortados de golpe ante la sutil risa que salió de los labios de Sakura.

-D-Debí imaginar que esto pasaría… M-Mi madre lo decía siempre, que algún día mi imprudencia iba a terminar por matarme.

-Yo también te lo dije… Si sabias que algo así pasaría, ¿Por qué tomar el riesgo?

-Creí haber dejado eso muy claro a-antes. Pero esa no es la cuestión en este momento, sino otra cosa… P-Por ejemplo, ¿Qué haces tú aquí, Sasuke? –Él le miró, sin entender la pregunta.- No lo entiendo, dijiste que destruirías K-Konoha, esta es tu mejor oportunidad de ello y aun así… E-Estas aquí, conmigo. ¿Por qué?

Sasuke no respondió absolutamente nada, dedicándose a desviar su atención a sus manos que presionaban contra el cuerpo de Sakura y eso se debía a que realmente no sabía porque no la había abandonado para cumplir con lo que dijo a su hermano mayor. Ella estaba ahí, indefensa y frágil como en su niñez, herida como muchas otras ocasiones y él… Él estaba ahí sintiéndose en la responsabilidad de protegerla, de velar por su mejora, porque de alguna jodida forma sentía que se lo debía… Ahora que lo pensaba, incluso sin tener alguna razón siempre había estado al pendiente de que saliese intacta de cualquier daño.

Sin embargo, al igual que en ese preciso instante, había sido él quien más daño le había hecho y de que maneras lo hizo: la abandonó aun cuando intento detenerle, estuvo a nada de matarla varias veces cuando vino a buscarle para intentar una y otra vez hacerle entender que la venganza no era el camino correcto. Y fue un bastardo, porque aunque Sakura gritara, él nunca se prestó a escucharle. Itachi tenía razón, Naruto, Kakashi y Sakura siempre estuvieron a su lado restregándole en la cara que no estaba solo y que podía volver a ser feliz… Pero no pudo verlo, se negó a verlo y ahora cargaba con la culpa de su propio error. Era un renegado, un asesino y el causante de toda esa porquería; y a pesar de ello, Sakura estaba aferrándose a la esperanza de que él aun podía salvarse.

-¿…Por qué has hecho todo esto? –Susurró para sí, aunque ella logró escuchar.

-¿D-De que serviría? ¿Crees que si lo sabes… eso t-te ayudara a decidir qué camino tomar a partir de ahora?

-No lo sé. –Admitió.

Tras sus palabras, la pelirosa desvió su mirada al techo sobre ellos, analizando cada palabra que Sasuke emitió: él en verdad estaba haciendo un esfuerzo por mirar el mundo desde otra perspectiva que no fuera la del odio y el sufrimiento. Supo entonces que no se había equivocado, Sasuke en verdad necesitaba oír a Itachi y ahora que lo hizo, solo necesitaba un último empujón. Cerró sus ojos e inhaló aire con profundidad, perdiéndose lentamente en sus memorias y la imagen sonriente de su torpe compañero de equipo atrajo todas sus emociones.

-M-Mentiría si te dijera que lo hice por el contrato o por cualquier otra razón, pero la verdad es que no se con exactitud porque, simplemente no pude i-ignorarte. Por muy estúpido que s-suene, la única cosa que se perfectamente es que me era imperdonable d-dejar que te condenaras.

-Eso es absurdo. Yo ya… -Ella negó sabiendo lo que diría.

-Si fuera como dices… T-Ten por seguro que en este instante no estarías pensando seriamente en todo lo que dijo Itachi ni haciendo esto. E-Estas cambiando y eso, para mi desgracia, me alegra. A si al menos si me m-muero, no tendré ningún cargo de conciencia, t-tu hermano no me matara cuando le vea en el i-inframundo y estaré satisfecha de s-saber que mi intento sirvió de algo.

-…No vas a morir…

-¿C-Cómo estas tan seguro? S-Si no fuese a morir, ¿entonces por qué d-demonios me parece que has hablado conmigo mucho más de lo que lo hiciste en toda tu vida? S-Se sinceró, eso es una jodida alucinación.

Aunque lo intento, Sasuke no sentía ninguna clase de enojo hacia ella, quien reía con notable dificultad ante su reacción pese a su deteriorado estado físico; Sakura era alguien alegre y que sonreía aun en las situaciones más críticas para no causar un revuelo mayor. Anteriormente eso podría haberle hecho sentir aliviado pero no era así, aun cuando pasaron muchos años, Sakura seguía siendo tan jodidamente masoquista, ¿de dónde rayos saco esa habilidad suya de soportar tanto dolor? ¿Cómo podía ser tan noble como para aceptarlo? Sakura por su lado y tras terminar de burlarse del Uchiha, volvió a una extraña serenidad, producto de la compañía de aquel alternativo hombre a su lado; viéndolo ahora como era, Sasuke no era tan malo como todo el mundo lo pintaba y debía admitirlo, le agradaba, se sentía capaz de acercarse y congeniar perfectamente con él.

Un nuevo ataque de tos provocó que Sakura se removiese con dolor, al tiempo en que intentaba evitar que la sangre que expulsaba de su boca cayese sobre las manos de Sasuke, la cosa se estaba poniendo demasiado grave, ni en su anterior ocasión usando el Edo Tensei había sufrido tanto como ahora. Sin previo aviso, una de las manos del pelinegro subió hasta su mejilla, inspeccionando su temperatura que ya había bajado bastante como para hacerlo chasquear la lengua con molestia. Sakura tragó saliva y cerró sus ojos, frunciendo el ceño pero sin borrar la poco elocuente sonrisilla que apareció en sus labios; ese gesto era tan dulce y familiar para ella, le remontaba a un acontecimiento especial como trágico en su vida.

-¿Sabes? En verdad quería que tuvieras lo que te prometimos. E-Esperaba con todo mí ser que Itachi aceptara mi propuesta pero al parecer, inclusive aquí los muertos piensan distinto a los vivos. Quería retribuirte del dolor, quería que todo funcionara por el bien de Konoha, por el de Naruto, por el tuyo… P-Pero también por mí propio bien. –Parpadeó, y sus ojos se cristalizaron, a punto de llorar.- S-Siempre he dicho que lo que se pierde nunca se recupera, pero tenía fe en que esto no pasaría. N-No sé qué hice mal y no quiero que las cosas empeoren de la misma forma en que paso en… e-en mi hogar. Pero es tarde, no p-pude cumplir mi promesa y ahora todo se derrumbara… otra vez.

-Cállate, no hables de cosas que desconoces. –Ella suspiró.

-Créeme, de verdad entiendo lo que es e-esa clase de dolor… Supongo que es por eso que me siento familiarizada contigo. H-Has sufrido como lo he hecho yo. Las pesadillas nos acosan, una y otra vez y… Nos o-obligan a permanecer todas las noches en vela para no ver la realidad. Y d-duele… Duele saber que la poca esperanza que s-somos capaces de ver se nos escapa entre los dedos, como arena, como el aire y el agua.

-¡Dije que ya basta! ¡¿Cómo demonios pretendes que te crea, si tú lo tienes todo?! ¡Solo eres una mocosa mimada, una que cree que puede entenderme pero que no ha experimentado el dolor! –Alzó su mirada furiosa, fijándose en los tristes ojos de Sakura que se incorporó ligeramente.- Mentirosa, ¡Dices falacias una y otra vez; ingenua y estúpida mujer, solo eso eres! Y te odio… ¡Realmente odio verte y escucharte ahora porque…!

Sasuke detuvo sus palabras justo a tiempo antes de decir lo que pensaba realmente... No puedo ignorar el hecho de que no estas mintiendo… Ella no reparó en su abrupto silencio y procedió a reprochar también.

-¡¿Y quién d-demonios te crees tú para decirme que no lo entiendo?! ¡N-No me conoces, nunca lo has intentado, maldición! Tú no lo sabes, tú no has visto ni s-sentido lo que es la verdadera desesperación de ver como t-tu mundo entero se derrumba… ¡Eres tu quien no sabe nada, Sasuke, tu nunca estas enterado de nada fuera de ti mismo!

Sasuke ensanchó sus ojos, sorprendido de que Sakura se expresara de esa manera con él, a quien siempre le mostró su cara sumisa y resignada; le hablaba con tanta ira comprimida y no pudo evitar sorprenderse de que alguien con tanta luz cayese en la oscuridad. ¿Qué había pasado en todo ese tiempo que estuvo ausente? ¿Cuándo fue que Sakura cambio? Sintió repentina culpa y desolación al saber que realmente no conocía a su ex compañera ni una pisca, se sentía de lo peor al gritarle y discutir sobre estupideces cuando estaba casi al borde de la muerte por su causa. ¿Qué tan bastardo y estúpido podía ser para seguir comportándose de aquel modo con la persona que más se preocupaba de él? ¿Desde cuando se permitía sentirse de ese modo con respecto a ella?

Ante el silencio del Uchiha, Sakura gruñó y se recostó nuevamente sobre el sillón apretando las mandíbulas con excesiva fuerza para calmar no solo su humor, sino también para soportar de alguna forma el dolor que sentía; luego de eso sintió un mareo profundo y enfocó con dificultad al pelinegro de nueva cuenta. No estaba siendo sincera del todo y en lugar de eso, provocó una discusión que no tenía nada que ver con lo que Sasuke había pedido en su momento; entrecerró los ojos y comenzó a respirar con mayor dificultad, tal vez tenía miedo de descubrirse, de que él pudiese ver la profundidad de sus razones e intentase acercarse para herirla una vez más. Cerró sus ojos con parsimonia, sintiendo la presión que las manos de Sasuke tenían sobre su vieja herida y no pudo evitar sonreír; para sorpresa del pelinegro, ella colocó sus pequeñas manos sobre las suyas, que estaban demasiado frías y temblorosas.

-Escúchame atentamente p-porque no creo poder repetirlo otra vez ¿entiendes? A-Ahora eres libre de elegir lo que quieres hacer y sea lo que sea, c-creo firmemente en que escogerás seguir a nuestro lado. I-Itachi tiene razón, a tu alrededor hay personas que se preocupan por ti, que te estiman y que están dispuestos a llegar a c-cualquier circunstancia con tal de alcanzarte…

-…Sakura….

-Hazte un favor y d-deja toda la porquería de la venganza, estas personas que están junto a ti dispuestas a entenderte si te das la pauta de a-abrirte con ellas aunque sea un poco y sé que al menos una de ellas, terminara por ofrecerte la p-paz que tu vida necesita. Eres libre y no pienso imponerte nada con lo que d-diga, pero ten en mente que si eliges continuar por el camino que has recorrido desde que dejaste Konoha, t-terminaras aún más solo y créeme, si piensas que estas sufriendo estas equivocado. –Él le miró confuso e intentó contestar, pero no se lo permitió.- E-Eres mucho más que solo odio, Sasuke, es por eso que N-Naruto y los demás no se dan por vencidos contigo. Será difícil pero aun los tienes a todos ellos… Ellos no van a a-abandonarte, no te traicionaran, n-no van a hacerte más daño… Vive, eso es lo que Itachi, t-tus padres y tus amigos seguramente desean para ti.

Sasuke no supo que contestar, totalmente pasmado ante sus palabras. En ese instante, Sakura sintió que el cuerpo le pesaba y dolía menos, parecía que todo a su alrededor comenzaba a desvanecerse ante su vista, cansada y un tanto borrosa; observó a Sasuke y a las otras personas que irrumpieron en la habitación, parpadeó, a pesar de ver que Kakashi, Sai y Shizune le hablaban, sus oídos eran incapaces de escuchar algún sonido proveniente de ellos. Cerró lentamente sus ojos, lo único que quería era dormirse y dejar de pensar; a su alrededor, un sinfín de murmullos comenzaron a penetrar su mente en un llamado incesante que deseaba transportarla a otro lugar. No puso resistencia alguna para acudir a ella.

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-¿Estás ahí? ¿Puedes escucharme?

Sakura parpadeó repetidamente, estando recostada en medio de un espacio en blanco que poco a poco comenzaba a tomar forma; se puso en pie y estas aterrizaron sobre algo similar al pasto, tembló ligeramente al darse cuenta de que se trataba del mismo escenario de su pesadilla anterior. La voz volvió a llamarla, pero esta vez no se trataba de la sacerdotisa. Esta voz era cálida, suave y le incitaba cierta confianza, a tal grado, que sin siquiera pararse a pensarlo caminó por el lugar siendo guiada por aquella melodiosa voz. No supo cómo ni cuándo, pero su entorno cambió a una totalmente oscura, donde solo podía distinguir un extraño muro de cristal frente suyo y el agua bajo sus pies.

-¿Puedes oírme…?

-Te escucho. ¿Dónde estás?

En medio de las sombras y detrás del muro, visualizó una sombra, oculta en la oscuridad.

-…Aquí.

-¿Quién eres tú? No soy capaz de verte con claridad.

-Entonces deberías acercarte un poco más. –Ella bufó.

-Tal vez tú también deberías hacerlo.

El silencio acompañó los breves instantes en que esas palabras fueron aceptadas sin necesidad de palabras por sus cerebros. Seguido de sus palabras, caminaron a la par hacia el frente y poco a poco, Sakura fue capaz de ver perfectamente a la persona que se encontraba tras el muro de cristal; sus orbes se abrieron con total impresión, casi de la misma forma en que hizo la otra persona y se miraron fijamente por largo rato, sin saber que decir o que hacer al verse de aquella manera por primera vez.

-I-Imposible, ¿tú eres…? -Siseó ella.

-¿Sakura-Hime?

Frente a frente, ese era el primer encuentro de las dos Sakura.

Sus orbes jade se miraban entre ellas, inspeccionándose una y otra vez de la cabeza a los pies, denotando sus virtudes y diferencias de sí mismas a través del cuerpo del otro; cabello corto y otro largo, ojos vacíos y melancólicos que se topan con unos vívidos y expresivos; una chica que se siente tímida y nerviosa frente a una que es segura e intimidante. Sin embargo siguen siendo la misma persona, pues aun con todas sus diferencias mantienen un mismo nombre, una misma secuencia de rasgos, la misma voz y por supuesto, la misma sorpresa de toparse de aquel modo. Sakura-san sonrío de medio lado, relajando totalmente su postura ante la otra.

-¿Así que tú eres mi otro yo, he? Realmente no esperaba toparme contigo en… estas circunstancias.

-Y-Ya veo, tú en verdad eres Sakura-Hime, ¡Esa mujer tenía razón! –Sakura-san ladeó el rostro.

-¿Mujer?

-Si… Una mujer vino a visitarme en mis sueños, habló de cosas extrañas y me dijo que había una forma de contactarme contigo. Y eso solo podía lograrse a través de los sueños.

-¿Sueños, una mujer? ¡Imposible! ¿Hablas de una extraña sacerdotisa?

-¡¿La has visto?! –La otra asintió.

-…Solo una vez y me temo, que no recuerdo con exactitud lo que dijo. Solo había muerte y destrucción a mí alrededor… Pero si algo no he olvidado además de eso, es que ella mencionó algo sobre los sueños.

-Por lo que dices, más que un sueño fue una pesadilla.

-Hn, lo fue y por lo que dices, es posible que ella ocasionara las pesadillas que he tenido desde que llegué a tu mundo.

Sakura bajó la vista por breves instantes, preguntándose porque aquella sacerdotisa torturaba a su alterna cuando era consciente de que esa chica ya había sufrido demasiado como para que intentase comunicarse con ella mandándole semejantes pesadillas. Apretando las mandíbulas y armándose de un poco de valor, volvió a alzar la vista, no era momento de encerrarse en esas ideas sino de hablar de otros asuntos mucho más importantes y que eran, la principal razón de que ambas se encontrasen en ese lugar.

-Siento mucho que lo hiciera de ese modo, pero no nos queda mucho tiempo, este lugar suele ser muy inestable. ¿Lo sabes verdad?

-Si, después de todo este sitio está formado por nuestro tiempo de inconciencia… Una vez que el cuerpo despierte, esto desaparecerá y posiblemente nosotras no seremos capaces de hablar otra vez hasta que volvamos a dormir. Aunque tengo una duda, si tu estas aquí, ¿significa que…?

-…Ambas estamos durmiendo a la par, es decir al mismo tiempo en un diferente lapsus del curso de cada dimensión.

-Entonces deberíamos apresurarnos, no sé qué tanto podamos mantenernos así. Aunque, por lo que me pasó, creo ser yo la única que no debería preocuparse por eso. –La otra pareció intentar preguntar al respecto, pero se lo impidió.- ¡De todas formas! La pregunta más concreta es por qué me has llamado y qué busca esa mujer al reunirnos aquí. ¿Lo sabes?

-Un poco. Antes de que ella viniera a verme, el Tío Riosuke… ¡Es decir! Tu tío encontró un antiguo pergamino que tenía escrita una antigua leyenda que explicaba precisamente lo que nos está pasando. Yo… Escuché que tu padre solía contarte esa historia cuando eras niña.

La Sakura alterna ensanchó sus ojos y luego de eso realizó una extraña mueca de ironía mezclada con frustración, casi con cierta pena.

-¿Así que ya lo sabes, he? No esperaba que te lo dijeran.

-No es como si no me fuese a dar cuenta tarde o temprano… Soy despistada, pero no tan tonta como parezco. -La otra entrecerró los ojos.

-Sí, supongo que sí. ¿Qué más te han dicho sobre mí?

-Yo… N-No mucho, lo poco que se sobre ti lo he deducido y ciertamente no me resuelve nada con respecto a sus paradigmas. No sé más que la muerte de Papá y Mamá; y la forma en que sobrellevas la responsabilidad de proteger la aldea. –Mintió y la otra suspiró.

-Hn, menos mal, empezaba a preocuparme.

-F-Fuera de eso, Riosuke planificó una misión para dirigirnos al templo que cuenta la historia pero ciertos acontecimientos nos lo han impedido por ahora. Sin embargo y no me preguntes como, pero ella sabía que lo habíamos encontrado y que planeábamos ir allá; aseguró que tú aun no caías en cuenta de este dato y que quería que le ayudase a mostrarte la verdad.

-¡Ya veo! Ahora entiendo por qué mis primeras pesadillas me recordaban sucesos de mi niñez donde… Papá estaba constantemente hablándome de esa absurda historia. –Siseó, colocando una mano bajo su mentón.- Te envió a buscarme después de explicarte que los sueños son un medio de interacción entre nuestro subconsciente que, a final de cuentas, sigue siendo el mismo pese a estar dividido entre dos personas. ¿No es así?

-¡Si, eso fue lo que dijo! Créeme, cuando desperté pensé que nada de eso era real pero… algo me decía que no se trataba solamente de un sueño incoherente.

-Pues me alegra que no lo ignoraras, es por ti que ahora se el significado de esos sueños y sé que debo hacer ahora para regresar. –Sakura sonrió ligeramente.

-No he hecho nada realmente, después de todo, estaba desesperada por no saber cómo encontrar una solución que cuando ella me lo dijo, no pude simplemente no intentarlo. Seguro tu harías lo mismo, ¿no? Calcular las posibilidades de éxito y fiarnos aunque sea de un uno por ciento de ello, eso es suficiente para intentarlo. –Rió ligeramente, siendo correspondida por una silenciosa sonrisa de arrogancia de Sakura-san.- De cualquier modo, me advirtió que no tenemos mucho tiempo, tanto mi mundo como el tuyo está siendo acechado por un peligro inminente… Y eso está comenzando, las cosas no están del todo bien, Sakura-san, es imprescindible que volvamos. No puedo entrar en detalles pero si no logramos detener esta situación…

-…Todo se perderá en la desesperación.

Sakura sintió con notable preocupación ante ese hecho, le hubiese gustado decirle a Sakura-Hime que Menma estaba fuertemente involucrado en esa tragedia que se aproximaba a su mundo pero no quería preocuparla, ya vería la forma de encargarse de que ello. Viéndola con el gesto pensativo y los ojos cerrados mientras meditaba las cosas, no pudo evitar sentirse un poco mal de mentirle con respecto a la información que contenía o que estaba decidida a saber con respecto a ella y su pasado. Tal vez no debía hacerlo pero en verdad quería ayudar, y si se lo decía, mostraría una barrera defensiva similar o peor a la que mostró cuando le dio por enterado de que conocía del fallecimiento de sus padres. Si luego de resolver tanto enredijo dimensional se lo podía decir, lo haría y afrontaría las consecuencias.

-Dime, Sakura-Hime, ¿recuerdas con todo detalle la historia? –La otra bufó, ofendida.

-¡Por supuesto que sí! Yo escuché esa historia casi a todas horas durante la mayor parte de mi infancia, no haberla aprendido de memoria sería sacrilegio. Me encargare de investigar más al respecto con esto… ¿Ustedes ya tienen una localización del lugar?

-No, aun no, pero esperamos hacerlo pronto.

-De acuerdo, haremos lo siguiente. Dentro de tres noches volveremos a reunirnos, la hora más específica para ello sería entre las 9 u 10 de la noche, eso nos dará algo de tiempo para recolectar información por ambas partes y de paso, aseguraremos una cantidad de tiempo de sueño adecuado para compartirla entre nosotras en este espacio. ¿De acuerdo? –Sakura asintió. Ella por su parte, cruzó sus brazos.- Si de algún modo alguna de las dos no estuviese aquí en ese instante, daremos un mitin de 24 horas para reestablecer nuestra conexión; si aun con eso no se presenta, daremos por sentado que algo malo está sucediendo y detendremos los planes hasta que seamos capaces de entrar en contacto. Ojala y no sea la ocasión, o las cosas podrían severamente empeorar si no nos damos prisa.

-Concuerdo rotundamente, es un hecho… Por otro lado, S-Sakura-Hime…

-¿Qué?

-M-Mis amigos, ellos… ¿Cómo va todo? –Sakura-san sonrió de medio lado.

-No voy a mentirte, Sakura, la guerra está por dar inicio rotundamente, ambos ejércitos están movilizándose para ello. Sin embargo, todos tus seres queridos se encuentran en perfectas condiciones, despreocúpate.

-¡Qué bien! Menos mal que está a salvo.

-Por cierto, me he enterado de ciertas cosas respecto a ti, especialmente el curioso dato de que estás enamorada del estúpido de Uchiha Sasuke ¿es verdad?

La pelirosa se sonrojó inmediatamente, mientras balbuceaba sin dar una respuesta concisa y aunque al principio le causo gracia, una vez que ese nerviosismo desapareció para ser sustituida con dolor y tristeza bien reflejada en sus orbes jade y gesticulaciones, Sakura-san pronto se dio cuenta de que algo más atormentaba a su alternativa. Era irónico, pero reconocería aquella mirada donde fuese y aun sin preguntar, se dio por sobre entendido que al igual que ella, Sakura había sufrido a causa de Sasuke. Recordó algo que salió a flote de la boca de Sai, donde decía que Sasuke había estado a punto de matarla en demasiadas ocasiones, ¿sería aquello cierto? ¿Qué clase de daño y vivencias compartieron esas dos personas? Suspiró, de algún modo, no quería preocupar a su otro yo haciéndola revivir el pasado pues sabia lo doloroso que era recordar sucesos de ese calibre y para disipar el aura pesimista que giraba en torno a ellas, se permitió dar una información que podría renovar su entusiasmo.

-¿Sabes? No debería decirte esto, pero puede que para cuando vuelvas, haya una enorme sorpresa esperándote.

-¿He? ¿De qué hablas, de que se trata? –La otra sonrió, burlonamente.

-Si te lo digo dejaría de ser una sorpresa, ¿no es así? Ya estoy en los preparativos de ello aunque aún falta asentar un poco las cosas… Pero créeme cuando digo que de cumplirse lo que planeo, la más emocionada y sorprendida en ello serás tú. ¡Ni te lo imaginas! Ojala pudiera ver tu cara en ese momento, sería divertido.

-¡Q-Qué cruel, Sakura-Hime!

La pelirosa alternativa se permitió reír sutilmente mientras veía a Sakura quejarse y lamentarse consigo misma, moviendo las manos de un lado a otro como si estuviese hablando con alguien más que no era precisamente ella. Sonrió con cierta tranquilidad, era extraño pero pese a ser su primera interacción, sentía una gran empatía con ella a tal grado que se mostraba y comportaba de una forma que solo tenía cuando se encontraba con Ino. Tal vez y sin pensarlo, aquella chiquilla podría terminar siendo considerada como su amiga o algo por el estilo, de ser así, ya podría presumir de no ser tan asocial y contar con dos amigas confiables con las cuales contar.

De la nada, el agua bajo sus pies retumbó, al igual que las paredes que aumentaron el sonido gracias a su eco; el agua se agitó notoriamente a la par de una nueva replica, obligándolas a afianzar un poco su peso y fuerza para no caer. Otra replica más y de la superficie acuática comenzaron a emerger estallidos que arrojaban más agua, apareciendo con más frecuencia a cada instante de ambos lados del cristal. Las dos se acercaron torpemente hasta quedar espalda con espalda, teniendo el cristal como un punto de apoyo y tras girarse, sus manos quedaron unidas sobre la transparente superficie.

-¡¿Q-Qué demonios está sucediendo?!

-¡El lugar está colapsando, significa que una de las dos está por despertar! ¡Sea como sea, no olvides nuestro pacto, ¿entiendes, Sakura?!

Su respuesta fue un grito, pues el agua estaba subiendo de nivel, impactando fuertes olas contra ellas al tiempo en que las sumergía poco a poco; se miraron a los ojos, una con miedo y la otra con firmeza, aquella era una promesa que ambas debían de cumplir. El agua comenzó a llegarles al rostro aunque ellas intentaban por todos los medios elevarse un poco más. Sakura-san miró a su alterna, sintiendo repentina nostalgia y alegría, después de toda esa chica era una versión suya que no tenía la sombra de un trágico pasado como el suyo. Se sintió repentinamente mal, sabiendo que tal vez aquella sería la primera y última vez que se verían

-Lo siento, Sakura… Te mentí, no sé si sea capaz de venir otra vez.

-¿D-De que hablas?

-En estos momentos debo estar agonizante, posiblemente no despertare jamás. –Dijo, soltándose del cristal.-…Si yo no volviera, confió en que lograras salvarlos a todos.

-¿De qué rayos hablas? N-No, ¡Espera!

Sakura la miró con horror, viendo que ante sus ojos, la pelirosa alterna comenzaba a expulsar sangre de un costado del pecho con lo que algo del agua a su alrededor se teñía de rojo; Sakura-san suspiró con resignación, seguramente moriría y simplemente sintió que todo volvía a perderse en la oscuridad. Lo último que escuchó, fue su nombre exclamado fuertemente por su otro yo.


Hola! Dejo a su disposición el capitulo 28. ¿Que les parece? Sakura Hime es cada vez más conciente de que sus actos son impulsados por una fuerza mayor que no tiene nada que ver con el deber, sino con sus propios sentimientos. Aunque sigue negandose a hablar sobre su pasado... ¿Que opinan de la interacción de las dos Haruno? La cosa ira poniendose cada vez más intensa ;) Nos veremos en la siguiente ocasión, ¡gracias por leer y comentar!