ADVERTENCIA: A partir de este capitulo, el contenido mostrará una continuidad de interacción entre las memorias de Sakura Hime, CharaSuke y Menma.

Road to Ninja

Capítulo 32: El linaje, la venganza y la carga.

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Sasuke nació en la familia Uchiha, un clan respetado y poderoso que existía desde tiempos inmemoriales, casi de la misma época en que Rikkudou Sennin piso el mundo; de pequeño fue mimado y protegido por su hermano, a quien quiso desde el primer instante; Mikoto, su madre, era la mujer más tierna y hermosa del mundo… O al menos lo era para él. Ella siempre estaba al pendiente de su bienestar, cuidándole, amándole y dándole el ánimo suficiente para no rendirse en su primer y principal objetivo de la infancia: Llegar a enorgullecer a su padre, Fugaku. Al principio creyó inocentemente que sería sencillo ganarse su atención pero al ir creciendo, entendió que las cosas no siempre eran perfectas y que la vida siempre estaba llena de obstáculos.

En su caso mejor dicho, de un hermano mayor.

Aunque como todo niño las rivalidades entre hermano son un centro base de su existencia, para Sasuke no fue la única que encontró y él, sin siquiera conocerlos formalmente, Sasuke ya tenía en cuenta que no solo competia con su hermano, sino con otros tantos que si bien no le intentaban robarle la atención en su hogar, lo hacían en la academia y por consecuente, en toda Konoha.

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Sasuke limpió el sudor de su frente con el dorso de la mano y lanzó un par de shuriken que prácticamente no dieron en su blanco, fallando por milésimas o largas distancias. Chasqueó la lengua e intentó una vez más, pero sucedió exactamente lo mismo que la vez anterior. Sus compañeros de clase estaban algunos pasos tras suyo, intentando hacer lo mismo como parte de la practica de shuriken que Iruka-sensei le había indicado y sin embargo, muchos de ellos no prestaban atención presisamente al asunto sino a otra cosa en particular y que a él, le era poco entendible. Los ojos de todos, entre temerosos e iracundos, se enfocaban en la diminuta persona que acompañaba a Iruka-sensei varios metros a la distancia y que realizaba la misma actividad que ellos: el niño era de cabello negrusco y revoltoso de puntas, de piel pálida y ojos azules pero cuya característica más notoria eran las marcas en sus mejillas, que asemejaban a los bigotes de un gato.

Él no era adepto a ser un cotilla, siendo el mejor de la clase, tenia otras ocupaciones de las cuales preocuparse antes que escuchar chismes y sin embargo, aquel niño le llamaba demasiado la atención. Habia escuchado los rumores dentro y fuera de la academia con respecto a él, había visto como la gente le trataba en las calles cuando. Muchos la llamaban monstruo, lo miraban con desprecio y espetaban en su contra sin piedad pero a sus ojos, ese niño al que todos veían como una amenaza no le parecía en lo absoluto especial. ¿Qué podía tener él, como para que le llamasen así y obtuviese tanta atención del resto? En ese instante reparo en el hecho de que ese niño lanzaba con gran maestría sus shuriken sin siquiera detenerse a examinar el blanco, atinando en el mismo con certeza extraordinaria y recibiendo elogios del sensei.

Sintió celos repentinos en contra de ese ojiazul y es que además de poseer aparente habilidad también tenía una preferencia predilecta por el Hokage e Iruka-sensei, puesto que sabía de buena fuente –su madre, amiga de la esposa del Yondaime– que pese a que no estaba registrado en la academia, recibía en ciertas ocasiones clases y atenciones en la academia cada que se le antojase presentarse a la misma. Sus pensamientos fueron interrumpidos ante el sutil allanamiento de su espacio personal por uno de sus compañeros de aula, el torpe shikamaru.

-¿Le has visto, Sasuke? ¡Atino en todos los blancos!

-¡Tsk! No tiene nada de especial, solo es suerte de aficionado…

-No me lo parece, ¡él es realmente bueno! Incluso puede que mucho mejor que tú. –Acuso, riendo torpemente y luego guardo silencio, como analizando algo.- Aunque ahora que lo pienso, ese niño y la hija del hokage son igual de populares en la aldea, ¡pff! Parece que de ser el primero en la clase, has bajado a la tercera posición.

Un breve instante permitió que los ojos de ambos se encontracen y sucesivamente, fue el de ojos azulados quien le mostró una sonrisa de arrogancia. Sasuke apretó las mandíbulas con enojo, sintiendo rabia por aquellos dos adelantados a sí: Él les demostraría a todos que nadie estaba por encima de un Uchiha.

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Pese a esto, Sasuke realizó una lista de prioridades y relevó esa dichosa rivalidad con "las divas de Konoha" para tratarlas luego de que lograse su primer objetivo: Ser reconocido por su padre y dejar tras de sí, las hazañas de su hermano. Si bien era cierto que amaba e idolatraba a dicho hermano mayor, también y con el paso de los años, había resguardado cierto recelo hacia su héroe. Desde que comenzó a ser consciente del entorno en que vivía y al ir desarrollando distintas habilidades, se di cuenta de que sus esfuerzos siempre eran opacados por la enorme sombra que su hermano dejaba tras él. No importaba que hiciera, no importaba cuanto intentase hacer consiente a las personas de sus triunfos; estando al lado de Itachi y comparándolos con sus logros, los atributos de Sasuke eran absolutamente un cero rotundo.

Itachi era perfecto en todos los sentidos: era un genio nato, un shinobi excepcional, un hermano amoroso y comprensivo, un hijo obediente y pulcro, un hombre de buen corazón… Y eran todas esas cualidades –Especialmente las shinobi– las que volvían inferiores todos los avances que presentaba ante su padre, ante todo el clan y ante toda la aldea de Konoha. Cuando ingreso a la academia obtuvo un poco de admiración –Especialmente de las niñas– por sus habilidades pero la verdad era que no le eran suficientes para llenar el vacío que llevaba dentro. A sus seis años y medio, no tenía ningún interés hacia cualquier índole de cuestiones románticas, sin embargo, ese hecho cambio un día totalmente por breves instantes aunque fue confuso porque la persona que ocasiono ese cambio, por un segundo, se volvió lo más interesante del mundo; a sus infantiles ojos, ella apareció y se robó toda la atención que siempre dedicaba a Itachi.

Sin duda, fue un extraño y confuso momento… Porque esa atención que tuvo en esa persona surgió de dos formas: La primera, como una extraña necesidad de admiración y gusto inexplicable; y la segunda, como un producto de la envidia y coraje.

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-Yo… ¡Tsk! Mi nombre es Sasuke.

-…Sakura.

Sus ojos la observaron detenidamente, desde su peculiar color de cabello hasta el inigualable color de sus pupilas y si bien Sasuke no tenía ni la mas mínima intención de reparar en la presencia de esa persona, sus ojos le hicieron participe de lo que a pronta edad, él llamaría verdadera belleza. Aquella chiquilla le pareció inusualmente bonita, parecía una muñeca de porcelana, de esas que su madre algunas veces coleccionaba: Más allá de su fascinante mirada verdosa, su exótico cabello rosado y su piel pálida cual nieve pero con delicadas tonalidades rosadas sobre sus pómulos –Producto sin duda de alguna clase de ejercicio-; era su postura orgullosa y firme, esa aura de fuerza y confianza que le rodeaba, era esa delicada y fina hermosura de su cuerpo entero lo que le produjo una extraña sensación de maravilla al verla atentamente por primera vez.

¿Cómo ignorar a alguien tan llamativo?

Un escalofrió recorrió su cuerpo cuando sus miradas se conectaron, aunque no supo definir que era con precisión lo que ese temblor interno produjo y sin embargo, no pudo apartar su mirada por más veces que lo deseará. Y la observo por segundos, que bien parecieron horas, gravando sin intención alguna a esa niña tan peculiar y única en su mente, fascinado, atraído inexplicablemente a ella por alguna invisible conexión espiritual. Cuando ella aparto la mirada, Sasuke al fin pudo darse cuenta de lo que venia haciendo y se reprocho, internamente, de lo tonto y ridículo que se estaba comportando. ¿Desde cuando él podía ponerle más atención a una niña antes que a su adorado hermano mayor?

-Nii-san, ¿puedes ayudarme con mi lanzamiento de shuriken?

-Lo siento, Sasuke, pero en este momento estoy ocupado ayudando a Sakura-chan con su entrenamiento.

-¡¿He?! No es justo, Nii-san, siempre hacer los mismo. ¡Dijiste que me ayudarías al volver de la academia!

-Lo haremos luego, ¿sí? Ahora debo seguir con Sakura-chan.

-No es necesario, ya debo irme a casa.

Sakura se había encaminado hacia el interior de la casa Uchiha, siendo prontamente seguida por su hermano y eso, sencillamente, le produjo envidia. ¿Por qué Itachi la entrenaba? La desilusión se transformó en frustración, le era inaceptable que esa niña pudiese tener todo lo que él merecía por derecho. Siguió a su hermano y miro la despedida de Sakura desde lo lejos para asegurarse de que ella no se arrepintiera y decidiera quedarse un poco más. Para su fortuna realmente se retiró. Itachi soltó un suspiro y se giró, encaminando sus pasos escaleras arriba con claras intenciones de subir a su habitación pero fue interceptado por su hermano menor, quien parecía no estar dispuesto a aceptar un no por respuesta a sus peticiones.

-Puedes ayudarme ahora, Nii-san, ya que esa niña se ha ido, ¿no?

-Ahora no, Sasuke.

-¡¿Por qué no?! Hoy no tengo ninguna tarea más allá de practicar mi tiro con shuriken y dudo mucho que tú tengas alguna misión. No entiendo, ¿hice algo para que no quieras ayudarme un poco? –Bajó el rostro, triste y enojado.- Supongo que estas cansado de tanto entrenar con… esa rara niña… ¿La prefieres a ella? ¿Es que no soy tan bueno como esa niña para ti? ¿Te gusta acaso?

-No es eso, Sasuke, Sakura-chan no es la causa de nada y siendo sincero, realmente tengo que prepararme para una misión. Estoy algo cansado y quiero descansar, no lo hice antes porque me pareció de mala educación hacer que Sakura-chan se fuera luego de venir hasta acá para su entrenamiento… Así que deja de ponerla como una razón a tus reproches, Ototo y también deja de hablar como si fueras mi novia… Me da escalofríos.

-Ya… L-Lo siento, Nii-san, es solo que… Algunas veces siento que no soy necesario para ti o para los demás. A veces siento que nunca seré alguien que resalte en este mundo, no siento que tenga algún valor.

Itachi parpadeó con sorpresa ante las palabras de Sasuke, sintiéndose repentinamente culpable y desolado, ¿Qué era lo que él estaba haciendo mal? Sin pensarlo mucho, Itachi llegó a la conclusión de que no solo él estaba haciéndole mal a Sasuke, sino también su padre, que todo el tiempo se la pasaba comparándolos o en su defecto, ignorando a su hermano menor… Aunque su padre fuera incapaz de verlo, sus ojos podían ver claramente que Sasuke sería uno de los más grandes e importantes ninja que pudieran nacer en el mundo. Obviamente, él que era un genio sabia identificar el potencial oculto de las personas y su hermano no era la ecepción, de hecho y si le preguntaban, inclusive desde el momento en que lo vio al nacer y al tenerlo entre sus brazos por primera vez, supo de la gran fuerza que Sasuke desarrollaría en un futuro.

Fue entonces que Itachi se prometió cuidarlo, más que por el inmenso amor que desarrollo por él, por la esperanza que su hermanito representaba para todo el clan. Sasuke sería el conducto para cambiar a sus padres, a todos los Uchiha; él los llevaría al sendero correcto, traería una nueva era para todos. Aun si Sasuke seguía pidiéndole ayuda para entrenar, aun si parecía que su hermanito nunca podría estar a su altura, Itachi sabia perfectamente que en la vida de Sasuke eran necesarios los obstáculos y él fungiría el mejor, sería la piedra que explotaría todas las excepcionales cualidades de genio que su hermano tenia. Con una sonrisa, revolvió los cabellos de Sasuke de una forma enormemente cariñosa que logro sonrojar a su hermano.

-¿Sabes? Creo que aun me queda tiempo para practicar contigo. Hoy tengo ganas de vencerte de nueva por enésima vez.

-¡Ni hablar, esta vez voy a vencerte, nii-san!

-Ya lo veremos, baka Ototo.

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Luego de aquel día, Itachi y él solían pasar más tiempo juntos que antes: Durante ese tiempo se esforzó realmente en la academia, ganándose cada vez más la atención de la gente, ¡inclusive la de su papá! Realmente no esperaba que él fuese a su primer examen de ninjutsu y viera, con sus propios ojos, la intensidad que produjo su Katon… No podía pedir más de lo que ya tenía, realmente estaba feliz, las cosas parecían marchar amenamente. Y si te preguntas que paso con la niña pelirosa… Bueno, luego de aquella visita a su casa, no volvió a ver a la chiquilla más allá de una o dos ocaciones –y con amplia distancia– en la que su mamá se reunía con una mujer demasiado estricta y que sujetaba, firmemente, la mano de la rara niña. Luego, simplemente le dio carpetazo al asunto puesto que ambas, tanto la madre como la hija, no volvieron a recorrer las calles de Konoha por un largo tiempo. ¡Y que decir del niño bestia! A quien tuvo la fortuna de no volver a ver dentro ni fuera de la academia, se rumoreaba que luego de un aparente accidente, donde la bestia Namikaze estuvo implicado como victimario, este mismo fue dado por expulsado de la academia de por vida. Al menos se había desecho de uno de sus rivales, ¿no?

Poco a poco sus habilidades iban creciendo, al punto en que padre llego a reconocer durante una de las cenas en familia que le veía a la altura de Itachi y que, posiblemente, llegaría a dejarle tras de si. Decir que se paso días y días con una torpe sonrisa arrogante en el rostro era poco, pues la verdad era que su pecho estaba a nada de explotar de la felicidad… Luego de tanto tiempo, al fin estaba obteniendo el reconocimiento que necesitaba para seguir esforzándose. Sasuke se prometió que sería el orgullo de la familia, que sería tan reconocido como cualquier otro legendario ninja… Incluso más que los notorios Hokage. En ese entonces inclusive llego a desear convertirse en el primer Uchiha en llegar a ser hokage de la aldea de la hoja.

Sin embargo, la oscuridad comenzó a cernirse sobre ellos, augurando grandes pesares.

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Sasuke pegó su oreja con total cuidado de no ser descubierto a la puerta de la habitación donde sus padres hablaban en privado con su hermano. Hacia algunos meses que la aldea parecía estar en constantes ataques y aun más que eso, al parecer, su clan comenzaba a tener ciertas rencillas con la forma en que se manejaba la aldea. Si bien no era novedad que la aldea les tuviese un tanto "tachados" por la historia que su antecesor, Madara Uchiha, había impreso en la memoria de las generaciones, ahora era notorio que el consejo –y los ciudadanos– no estaban muy de acuerdos con dejarlos sin vigilancia, como si fuesen una amenaza publica de alto riesgo. Por ende, las ostilidades ya eran inevitables y eso no solo le preocupaba a él, sino también a Shisui –un amigo de su hermano– y a Itachi, quien era conocido por ser un hombre que detestaba la guerra.

Sabia por palabras de su hermano –A quien tuvo que forzar mucho para revelarselo– que el consejo estaba muy inconforme con la poca represión que el hokage, Kishashi Haruno, estaba aplicando a los Uchiha y que ahora la trifulca también estaba alcanzando al líder de la aldea, siendo otro dolor de cabeza para el jodido grupo de vejetes que conformaba al consejo. Más precisamente de Danzou Shimura, quien parecía odiar en extremo a su clan y que, al parecer, estaba deseando el puesto de Kishashi. Aunque los problemas internos en konohagakure no llegaban a una solución, para los problemas externos, el hokage había tomado medidas para evitar una posible guerra entre naciones y a esa medida le llamaron Akatsuki.

Akatsuki sería un grupo que se conformaba entre ninjas excepcionales de otras naciones –o de la propia– que fueron desterrados de sus aldeas por temor a sus habilidades –O por traiciones, o por cualquier motivo criminal–, unidos con el único fin de proteger a Konoha desde las sombras. Yo los definía como un doble de lo que era la organización Ambu… Itachi no había dudado ni un segundo en unirse a este grupo a espaldas de padre, quien ya le tenia como espía dentro de los Ambu, grupo al que el mismo pertenecía y que irónicamente, bajo las ordenes de Danzo, también le enviaban como espía de los Uchiha… Sasuke sabía que su hermano era incapaz de dañar a la aldea o a su propia familia, pero las cosas estaban poniéndose mucho peores, al grado de que orillaban a su hermano mayor a decidirse totalmente por un solo bando.

La presión era demasiada para Itachi, lo veía en las ojeras cada vez más marcadas bajo sus ojos, en el cansancio de su cuerpo, en la tristeza de sus ojos… un año y medio habían perdurado esos conflictos, ahora a sus ocho años, Sasuke era incapaz de confiar ciegamente en que su hermano jamás llegaría a la conclusión de dañar o a la aldea o a su clan. Y temía, verdaderamente temía a lo que fuese que viniese en aquella incierta tormenta de odio. Volviendo al instante real, se dedico a afinar sus sentidos, de modo que los sutiles e indefendibles susurros se volviesen palabras exactas y audibles para sus oídos.

-Asistirás a la reunión de mañana sin falta, necesitamos de toda la información que contengas para dar el golpe de estado lo más pronto posible.

-…Saldré de misión, deberán esperar. –Fugaku gruñó.

-¿Intentas decir que la Ambu es mucho más importante que tu deber para con tu clan? Tu actitud esta levantando grandes sospechas y se están comenzando a correr rumores de que tú y Shisui están colaborando con Konoha. No pasara mucho tiempo para que les acusen de traición…

-¿Y que harías… Si fuera cierto?

-¿Q-Qué dices, hijo? –Preguntó Mikoto, en voz baja.

-No deseo la guerra, el clan esta ciego de avaricia y no ve lo grave del asunto, están dispuestos a sacrificar lo que sea para obtener sus propios fines sin buscar una forma de solucionar sus inconformidades a través de una forma pacifica. El consejo es exactamente igual que ustedes. ¡Estoy harto! –Sasuke respingó, aquella era la primera vez que escuchaba a Itachi alterarse.- ¡¿Cuántos inocentes creen que morirán a raíz de esta estupidez?! En su egoísmo, incluso han terminado por arrastrar a Kishashi-sama en el conflicto y no me lo puedes negar, padre, yo se perfectamente que al igual que los Ambu, has enviado a varios atacantes anónimos para matarle a él y a su familia…

-¡Ingrato!

El golpe que sucedió al grito de su padre solo dejo clara evidencia a Sasuke de lo que había acontecido en esa habitación: Fugaku había abofeteado a su hijo favorito. A través de las paredes, sus oídos únicamente captaron el sonido del llanto de su madre. Tensos minutos pasaron para que la voz de su padre volviese a resonar.

-¿Quién te crees que eres para hablarme así? Más que tu padre, soy la cabeza de este clan y como tal me debes obediencia… Eres un Uchiha y tu deber con él es lo primero. Lo que le suceda a Danzou, a sus lacayos; lo que le pase a Kishashi Haruno o a la aldea no es nuestro problema, siempre y cuando podamos hacernos con el poder, siempre y cuando recuperemos lo que nos pertenece… Estoy dispuesto a llegar a cualquier consecuencia con tal de mantener al clan Uchiha a salvo y por encima de todos los demás. No hay nada más…

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Itachi no mencionó nada y se retiró con la orden de su padre, ni siquiera reparó en la presencia de Sasuke al salir de su hogar. Esa noche su hermano no volvió a casa y por los días siguientes sucedería lo mismo, aunque por tres motivos: el primero, para intentar obtener un respiro de tan tensas vivencias; el segundo, por las misiones tanto de los ambu como de Akatsuki; y el tercero, por la vigilancia constante que hacia hacia una persona con quien cultivaría una cierta amistad. Él cambio y los días consecuentes a esa reunión fueron lúgubres, pero no dijo nada al respecto, pensó que era mejor así y deposito toda su fe en Itachi, confiaba en que fuese lo que fuese que él decidiese hacer, no le juzgaría…

Él mejor que nadie sabia la enorme carga que llevaba a cuestas y sabia que la elección que Itachi hiciese, sería la mejor.

Mientras tanto, los ataques de otras naciones a la aldea continuaban, particularmente era Suna la que agredía con mayor frecuencia que el resto por ser vecina de la nación, a la par, Kishashi Haruno se volvió confidente de Itachi y ambos buscaban solucionar todo a través de Akatsuki que con algunos días comenzó a disminuir las agresiones a Konoha… Su nombre se fue haciendo mayor y con ello, de sus apenas dos integrantes –Itachi y Obito Uchiha– se volvieron en una organización de 9 integrantes. Y mientras la cuestión externa parecía amenizar, la interna encendía cual pólvora; era tiempo de tomar una solución e Itachi lo supo. Sasuke no se enteraría hasta después de las consecuencias de esa propuesta, pero Danzou encomendó a su hermano una misión, una que le pondría entre la espada y la pared… Una elección entre el clan y su familia o la paz y sobrevivencia de Konoha.

Esa noche, luego de que regresase de la academia, Itachi dejo en claro cuál era su decisión.

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-…Esto… N-No…

Sus orbes observaron las calles del barrio Uchiha, repletas de cadáveres, de los cuerpos de cada uno de los que integraban su clan. Niños, adultos, todos por igual estaban sin vida sobre el frió suelo, bañando las calles con su sangre. No podía creer lo que veía y un temor mayor se acento en su corazón; corrió a toda la velocidad que era capaz, sin importar si pisaba algún cuerpo en su camino. Al llegar a su hogar, lo único que Sasuke sentía era la fatídica ansiedad y el aparente desasosiego que le provocaba el silencio dentro de su casa. Llamó a sus padres y hermano, pero no hubo respuesta y tras llegar al salón principal –Donde en alguna ocasión su hermano discutiera con su padre–, teniendo su mano firmemente sobre la puerta corrediza para abrirla, su cuerpo sufrió un escalofrió previo a un mal presentimiento. Abrió la puerta e inmediatamente deseo no haberlo hecho una vez vio la horrible escena.

Dentro de la habitación, uno encima del otro y bañados en un charco de sangre, se encontraban Fugaku y Mikoto Uchiha sin signo alguno de vida.

Las lágrimas desbordaron de sus ojos, desorbitados por el impacto de ver semejante masacre y sus gemidos, inicialmente bajos e indefendibles, comenzaron a emerger de su garganta con mayor fuerza hasta convertirse en verdaderos lamentos. Fue tal el alboroto que aparentemente llamó la atención de un vigilante y este, a su vez, llamó al Hokage, que se presento en el barrio Uchiha seguido de varios ninjas más y vio con sus propios ojos la muerte de toda una estirpe. Sasuke fue sacado a la fuerza del lugar, gritando, llorando, jurando venganza a aquel que fuese culpable de su perdida… En su lamentación, fue incapaz de ver el gesto de culpabilidad que el Haruno dedico a uno de los lejanos árboles, donde un solo hombre observaba la atroz escena con ríos de lágrimas bajando por sus mejillas manchadas en sangre.

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Ese día lo perdió todo… A su madre, a su padre, su clan, a su hermano…

Paso unos días en el hospital, sin poder recuperarse del shock que la situación le estaba dejando en la mente como una secuela; Kishashi Haruno fue quien le brindo su protección, pues se sentía comprometido con aquel quien fuese el hermano menor de su mejor aliado. Le consiguió los mejores tratamientos médicos y además de hacerle compañía, le ayudo a superar un poco el dolor y la soledad de la muerte del clan… Aunque eso solo le calmaba durante el día, pues de noche, las cosas empeoraban. Las investigaciones luego de esa noche no se hicieron esperar y pronto, le dieron la noticia de que el culpable era ni más ni menos que su propio hermano, mismo del cual no se encontró ni rastro de su cuerpo, con lo que se confirmaba el crimen.

Sin embargo, nadie dio con el paradero de Itachi.

Inmediatamente luego de escuchar eso, Sasuke sufrió de un ataque psicológico y fue internado de regreso al Hospital. Para sorpresa del Hokage, y los médicos que frecuentemente le trataban para asegurar su bien mental, y tras despertar luego del letargo inducido por el ataque, su mente razono perfectamente las cosas e hilo cabos y entro en un estado de salud inusual pero extrañamente satisfactorio para los médicos. Ya no existió razón para requerir de tratamientos médicos para los ataques nerviosos y constantes pesadillas, además de los espasmos de locura parcial que habría sufrido una y otra vez durante las noches consecutivas a la masacre. El hokage le consiguió un apartamento para vivir ahí pero lo rechazó, pidiendo que le dejase volver a su hogar dentro del barrio Uchiha. No muy conforme con su elección y dado a que Sasuke no aceptaría un no por respuesta, Kishashi le permitió regresar a casa y no espero hasta el día siguiente para mudarse allá. La noche cayó en Konoha, dándole la bienvenida de vuelta a su hogar y él, a la par, dejo de lado cualquier indicio de entrar a la mansión para mantenerse de pie en medio de las calles donde en algún momento hubiese cuerpos sin vida, a la espera de una explicación.

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-Lo siento, Sasuke…

El menor se giró a sus espaldas, observando sin ninguna clase de emoción de por medio en su rostro a Itachi, quien se mantenía de pie algunos metros frente a él y teniendo aun las ropas características de los Ambu manchadas con la sangre de aquellos a los que alguna vez perteneció. El mayor no hizo ademan de acercarse, ni siquiera se atrevió a alzar la mirada hacia su ototo, solamente estaba parado frente a Sasuke, con un gesto de dolor inigualable marcado en sus facciones. En medio del silencio, Itachi lanzó hacia el su katana, con clara intención de que el menor la tomase entre sus manos; Sasuke asimilo el silencioso mensaje e hizo lo que Itachi parecía implorar. Lentamente, sus pasos se encaminaron hacia él y al estar frente a frente, Sasuke alzó la katana y el filo de la espada se mantuvo sobre la garganta del mayor.

-Quiero escucharlo… Quiero que me digas la razón por lo que lo has hecho.

-¿Piensas que servirá de algo saberlo, cuando las cosas son demasiado claras? ¿No sería mejor que consumaras de una vez la venganza que juraste apenas unas noches atrás?

-Deja de evadirlo y responde.

Itachi pareció analizarlo por breves segundos, mirando por encima de la cabellera de su hermano lo que eran las desoladas y frías calles del barrio en que alguna vez se vio a si mismo creciendo. Increiblemente y para la situación que se daba, Sasuke esperaba pacientemente por una respuesta.

-Desde que fui pequeño, sentí un profundo rencor hacia el clan por la forma tan estúpida en que pensaban y trataban a las personas… Nací e inmediatamente fui catalogado como genio, crecí en un ambiente donde el ser habilidoso fue una maldición. Entre lo que el clan quería, entre lo que padre quería, me perdi constantemente de lo que realmente importaba: mis ideales. Nunca me considere un Uchiha como tal, de hecho, desarrolle una alta lealtad hacia Konoha… -Inesperadamente, una ligera sonrisa apareció en sus labios.- Al caminar por sus calles y ver lo alegre que era todo ahí, supe inmediatamente que era lo que quería proteger. Odio la guerra, los conflictos que hieren al inocente y que son, hasta cierto punto, irracionales y fraccionan la paz.

-¿Entonces mataste a nuestros padres por que también los odiabas?

-No te confundas… Matar a nuestros padres fue lo más duro que he hecho y créeme, no importa cuanto tiempo pase, lo que he hecho me perseguirá eternamente. Amaba a mamá, amaba a nuestro padre aun con las diferencias que teníamos y no fue fácil matarlos con mis propias manos pero aun así lo hice, por que mis ideales eran primero, antes que el clan, antes que mis padres, antes que Danzou y el consejo. Cuando comenzó el conflicto entre los Uchiha y los altos mandos de la aldea, sufri un conflicto interno que me llevo a pasar noche fuera de la aldea, buscando desahogarme en los entrenamientos… ¿Recuerdas a Sakura-chan? Pues ella también formó parte de ese soporte que me mantuvo en pie durante este tiempo.

Sasuke comenzó a temblar sutilmente pero su rostro no cambio ni un ápice y sus ojos no mostraron más allá del dolor que estaba intentando retener dentro de su cuerpo. Itachi alzó la mirada al cielo estrellado, cerrando sus ojos, recordando todo lo que paso.

-…Realmente amaba a mi familia e intente de todo para evitar que esto pasara. No fue suficiente, ni shisui ni yo pudimos hacer algo para detenerlos… Akatsuki estaba ocupándose bien de los conflictos externos pero en el interior, las cosas estaban saliéndose de mis manos y para cuando me di cuenta, ya era tarde: El clan ya estaba decidiendo la fecha del golpe de estado y a su par, el consejo ya tenia lista una medida para evitarlo. –Bajo el rostro y observo a su hermano menor, quien ocultaba su mirada con su cabello.- En la mañana previa a la masacre, Danzou vino a mi y me hizo una propuesta. Él dijo que siendo un shinobi de la hoja no podía permitir que la aldea fuese atacada de este modo, dijo que si no aceptaba, sería la muerte no solo de mi clan, sino también la mía… Prometió que de aceptar la misión y una vez estuviese al mando de Konoha, me recibiría con los brazos abiertos y juntos, llevaríamos a la aldea a un nuevo orden que se fundamentaría en el terror y la obediencia.

-Ya entiendo… Aceptaste la misión, mataste al clan y ahora estas de su lado. ¿no es así?

-No del todo. Acepté eliminar al clan pero no por él, sino por mi… Soy Itachi Uchiha de la aldea de la hoja, ese era mi verdadero yo y protegería konoha a como diese lugar. Por eso lo hice y asesine a mis padres por ello… Aunque dude realmente, estuve a nada de dejarles vivos, de contarles todo pero… Ellos lo esperaban, Sasuke, ambos sabían que había elegido a la aldea y no me culparon… Padre y Madre parecieron entender al final.

-Debería matarte… ¡No por el clan, no por mis padres, sino por mi! Me lo has quitado todo… ¡Incluso te he perdido a ti, maldita sea Itachi, ¿Qué acaso no había otra solución?! –Su mano apretó su agarre y provoco una ligera cortadura en el cuello del mayor, quien no tuvo intención de moverse o evitarlo. Sasuke enfureció.- No me hubiese importado si el clan perecía, no si al menos era alguien más quien lo hiciese y me matase a mi también junto a ustedes. Comprendo perfectamente todo, Itachi, algo en mi sabia que esto pasaría pero ahora… ¡Tu ahora seras seguido como un criminal, tú no podrás volver y ayudarme a soportar la perdida!

-Yo lo quise así, Sasuke… Es el camino que elegir para protegerlos a todos, para protegerte a ti… Tú eres lo único que me queda. Kishashi-sama sabe la verdad pero le he pedido que no hable al respecto.

-¿Qué has dicho? Si él habla, el consejo será disuelto ¡ellos pagaran lo que te han hecho! –Itachi negó nuevamente.

-¿Es que no lo entiendes? Si ellos hablan y me quedo a tu lado, no pasara mucho tiempo para que nos exterminen a ambos. Ahora que soy un criminal ellos irán a buscarme, te dejaran tranquilo por un tiempo hasta que den conmigo… Sin embargo, Danzou no es estúpido y si sabe que conoces la verdad no dudara en matarte. Por ello debo irme y tu debes odiarme, perseguirme del mismo modo y matarme, solo así danzou dará por claro que aunque seas un Uchiha no serás una amenaza para sus planes.

La espada que amenazaba la vida de Itachi cayó al suelo, produciendo un sordo sonido que fue interrumpido por los breves quejidos de Sasuke, cuyos ojos estaban nublados en dolor y lágrimas.

-¡No! ¡No voy a matarte, no puedo joder! Yo vi todo, lo se todo… ¡Se que debería odiarte, cazarte como un animal y vengarlos a todos!... Pero no lo haré… Por que soy tu hermano, por que se la verdad y no voy a permitir que tu sacrificio ni el del clan sea en vano. –Sus ojos se iluminaron con ira, con deseos de justicia ardiendo en él.- Voy a vengarme de aquellos que en verdad son culpables de tu dolor, hermano… Danzou, el consejo… Van a pagar por lo que han hecho contra ti y contra la aldea que tanto amas.

-No puedes y no lo harás. Esa es mi responsabilidad, mi carga y no voy a involucrarte. Si te hieren por mi causa… Padre no me lo perdonaría, ni yo tampoco. Antes de morir, él dijo: "Aun con todas nuestras diferencias, estoy orgulloso de ti, hijo. Eres un chico amable… Itachi, cuida de Sasuke…. " Él te amaba, Sasuke, incluso más de lo que pudo hacerlo conmigo… Es por eso que no permitiré que mi promesa con él se pierda. Llevare con esto solo…

La lluvia comenzó a caer, cubriendo la desolación y dolor que los hermanos Uchiha compartían en ese momento. Ambos se miraron intensamente bajo la lluvia e Itachi no pudo evitar sorprenderse al ver la diminuta sonrisa que apareció en los labios de Sasuke, cuyo gesto de ironía era evidente a pesar de la melódica aura de soledad que acompañaba su cuerpo.

-Es muy tarde para decir eso, Nii-san… Ahora soy parte del asunto, no puedes excluirme de nuevo. No esta vez…

Sasuke supo, luego de ver a su hermano asentir bajo la lluvia, que ambos trabajarían en el asunto. La lucha que había empezado con su hermano no terminaría con la muerte del clan, ese era solo el principio de su camino a la redención, un camino en el que Sasuke se ocuparía de apoyarlo hasta que la pelea terminase con la muerte de Danzou y la paz de Konoha.

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La noche de la tragedia, Sasuke contaba aun con aproximadamente ocho años de edad y a partir de entonces, dedico su vida a fingir totalmente todo: Sus emociones, su conducta, inclusive sus habilidades y fines de vida… Tal y como Itachi pensó, Danzou y el consejo querían saber cual era su opinión al respecto sobre los actos de su hermano. Con toda la furia que sentía hacia ellos, realizó un acto que aun hoy en día, le causa nauseas: Profesó rencor absoluto a su hermano mayor. Gruñó como bestia miles de maldiciones, obligo a su cuerpo a mostrarse tembloroso de ira comprimida y juro, constantemente, que lo único que deseaba de él era su muerte. Como habían predicho, le propusieron unirse a su búsqueda de asesinato… Pero eso no era parte del plan de los Uchiha.

Contrario a ello, sus grandes habilidades fueron remplazadas por una pereza y total inutilidad auto impuesta que le bajo de los primeros puestos de calificaciones y notoriedad en la academia hasta lo más bajo, dando por hecho que el consejo y la Ambu misma dejasen de lado total interés en él. Danzou tragó el anzuelo de que el trauma de la muerte del clan había sido tal, que su propio ente había determinado no presentar ninguna cualidad digna de un Uchiha y mucho más importante, ningún indicio de despertar –o por interés o por desarrollo nato– el sharingan. La amenaza latente de mantener vivo a el ultimo Uchiha tras las murallas de Konoha se redujo a cero con la imagen que perpetuó Sasuke, el perezoso, futuramente mujeriego y nada habilidoso sobreviviente de la masacre Uchiha. Por otra parte, mientras él se dedicaba a usar esta fachada, su hermano se dedicó a mantenerse oculto –con apoyo de la organización Akatsuki– e ir recolectando cualquier información que les ayudase a derrocar al consejo.

Kishashi Haruno fue uno de sus cómplices, así que no era extraño que durante su soledad, él fuese un punto base de apoyo moral que le impulso a soportar la carga… La situación empeoro cuando en Akatsuki se dio el ascenso de un líder impuesto por Kishashi, quien no solo lo propuso para el puesto por su habilidad y aparente confianza, sino también por ser una buena fachada para proteger a Itachi y a la organización de cualquier sospecha de subordinación. El segundo integrante original, Obito Uchiha, quien era conocido por su amistad con el hijo de el colmillo blanco y a quienes todos reconocían por sus aparentes delirios mentales –producto de un accidente durante la tercera guerra ninja, mismos que se suponían ya estaban controlados–, se convirtió en el líder de Akatsuki y fue, en si, el causante de un falló mayor en el plan para derrocar al consejo.

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-¡¿Pero qué demonios?!

Obligando a sus piernas a quedarse firmes sobre el suelo, Sasuke cubrió sus ojos ante la destellante ola de bombardeos que acontecieron en la paz nocturna de la aldea. De suerte, logró escapar de los escombros y llamaradas, a la par en que se unía a las demás personas para evacuar cuanto antes el lugar. Los jounnin y demás shinobi autorizados saltaban por los tejados con una sola dirección en mente; él por su parte y logrando escapar de la vigilancia de Iruka-sensei, uno de los jounnin encargados de la evacuación, condujo sus pasos con rapidez hacia su hogar que gracias a su lejana ubicación se mantenía sin daño aparente. No necesito ni dos minutos para ver a su hermano esperándole con claro gesto de preocupación en su rostro y obvias señales de daño físico.

-¡Nii-san, ¿Qué fue lo que te paso? ¿Qué esta sucediendo?! –Gritó, acercándose a Itachi y ayudándole a mantenerse en pie.

-Obito… Él nos ha utilizado a todos. El bastardo e-estaba del lado del consejo desde el principio, le enviaron a espiarnos y no solo eso… K-Kishashi-sama debe protegerlo.

-¿Protegerlo? –Itachi asintió con dificultad.

-É-Él… Menma-kun esta…

En el preciso instante en que Sasuke pretendía preguntar qué era lo que eso último significaba, una nueva explosión se hizo presente con mucha más intensidad que el resto. El silencio luego de ello se volvió ensordecedor, tanto que los ojos de Sasuke no pudieron evitar alzarse para observar a la distancia que demonios era lo que había traído esa explosión consigo cómo para causar ese tenebroso silencio tan de repente. Fue entonces que lo vio… La imponente criatura que desataría el infierno estaba en medio de Konoha, meciendo sus colas de un lugar a otro mientras sus orbes resplandecían con lo que asemejaría al Sharingan nato de su línea de sangre.

El Kyuubi berreó con ensordecedora fuerza y la destrucción de Konoha comenzó.


Hola a todos, capitulo 32 ¡Listo! ¿Que les parece la historia de Sasuke? ¿Alguien se esperaba que la relación de los hermanos Uchiha fuese de esta forma? ¿Alguien se imagina de quien será el siguiente capitulo? Aun nos queda bastante por conocer de los alternos miembros del equipo 7, esto es tan solo... ¿Como decirlo? El principio de un todo jaja Asi que no desespere, la cosa estará poniéndose cada vez MEJOR ;) Agradezco a todos los que se toman el tiempo de comentar y leer los capítulos, sus preguntas, análisis y palabras de animo me impulsan a seguir adelante con el proyecto :D También un saludo y abrazo a quienes agregaron a favoritos u alertas. ¡Muchas gracias a todos! De igual manera, les recuerdo que si tienen algún comentario, queja, sugerencia o simplemente por expresar alguna opinión sobre el texto, pueden enviarme un review y yo lo leeré con muchisimo gusto :3