Road to Ninja

Capítulo 34: Unificación.

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-¡¿Pero qué…?!

Sakura cubrió sus ojos ante la explosión que arremetió contra su hogar, aunque para su fortuna, la estructura de la casa no mostraba signo de querer derrumbarse, por lo cual estaba hasta cierto punto segura. Levantándose con cierta dificultad, observó con horror lo que se desarrollaba en las calles de Konoha: Varios hombres vestidos con túnicas negras y con un estampado de nubles rojas saltaban por los tejados en varias direcciones, causando destrucción con interminables explosiones o bien, asesinando a civiles y ninjas a su paso. Pero el shock mayor se lo llevó cuando vio a la distancia a Itachi Uchiha vistiendo dicha indumentaria y dirigiéndose hacia el lugar donde su padre estaba: la torre hokage. Un par de jounnin –de los cuales Sakura reconoció como unos de los que cuidaban su casa– se acercó a ella para auxiliarla.

-¡Sakura-Hime, ¿se encuentran bien?!

-A-Algo así, ¿Qué es lo que está sucediendo?

-Al parecer, Akatsuki nos ha dado la espalda, ellos están atacando la aldea. –Sakura viró su mirada a la lejanía. El ninja miró a su colega.- Por el momento, es nuestro deber evacuarla junto al resto de la aldea y… ¿Sakura Hime?

Contra todo pronóstico y sin siquiera escuchar las peticiones de los ninjas, Sakura salió corriendo a todo lo que sus pies podían dar, esquivando a las personas que huían en dirección contraria e inclusive, logrando evadir a los atacantes de Akatsuki con eficacia y rapidez. Su respiración se agitaba con cada segundo, casi del mismo modo en que hacia su corazón que latía desbocado ante el mal presentimiento que invadía su interior con cada paso que la acercaba a la torre hokage. Apretó las mandíbulas con nerviosismo, ese día sus padres le habían dejado sola en casa y temía, temía que alguno de los dos estuviese en peligro. Al alzar la vista algunos metros adelante, pudo ver a Itachi causando una explosión en el aclamado ventanal por el que su padre solía mirar la aldea y gritó el nombre del Uchiha con furia.

Sin embargo una explosión detuvo sus pasos, lanzándola hacia algún extremo de la callejuela y dejándola inconsciente por breves minutos.

Al despertar y estando parcialmente sorda, Sakura se puso en pie y avanzó, trastabillando de vez en vez, hasta conseguir llegar a su objetivo. Un poco más lúcida y consiente, pudo percatarse del enorme agujero en la oficina de Kishashi y de la cual, pudo observar un poco de lo que sería una pelea entre Itachi y sus padres. Sintió una adrenalina inigualable, impulsada por la preocupación hacia esas personas tan importantes para ella y sin mediación, sin tomar medidas en caso de algún riesgo, la pelirosa salió disparada hacia el interior de la torre, corriendo con la mayor prisa que sus débiles piernas le permitían. Ya en el corredor escuchó un grito y arremetió contra la puerta de la oficina con apuro y preocupación.

Al entrar, vislumbró a su padre con una enorme herida sobre el pecho y a su madre, sosteniéndole a su costado. Sakura entró en un estado de shock mientras miraba a Itachi sin creer lo que estaba viendo y sin embargo, al Akatsuki no pareció importarle mucho y en la breve sonrisa socarrona, Sakura sintió que ese hombre no era el Itachi al que ella apreciaba. Los padres de la Haruno la miraron con espanto y fue Mebuki quien reaccionó con prisa ante su presencia.

-¡¿Por qué demonios has venido, Sakura?!

En ese instante, una explosión intervino en su diálogo y el silencio se expandió en Konoha; los Haruno condujeron su mirada hacia la gran bestia que había aparecido repentinamente algunos metros frente a la torre hokage: El Kyuubi estaba libre. En medio dela impresión, el zorro acumuló energía y lanzó contra ellos una inmensa esfera oscura; para cuando Kishashi y Mebuki reaccionaron al peligro ya era demasiado tarde. Sakura no escuchó en absoluto lo que su madre y su padre dijeron luego de correr hacia ella, cubriéndola con su presencia mientras juntos realizaban alguna clase de jutsu. Una luz lo cubrió todo y Sakura cayó en la inconciencia.

El impacto fue tal que no quedo nada de la estructura de la torre.

Lentamente Sakura abrió sus ojos, viéndose a sí misma protegida en alguna clase de esfera de chakra; cuando alzó la mirada se encontró con la deplorable figura de sus padres, quienes con duras penas se mantenían en pie y mantenían firmes sus manos frente a ella, de modo que eran ellos quienes producían el chakra que le había salvado la vida del enorme ataque del Kyuubi. Mebuki y Kishashi cayeron al suelo a los pocos segundos frente a ella, llevando la mayor parte de su piel carbonizada y sangrante. El poder del Kyuubi era incomparable, de modo que su jutsu no sería suficiente para salvarlos a los tres y por lo cual, tanto Mebuki como Kishashi tomaron la elección de proteger únicamente a su hija. Saliendo del shock inicial, Sakura se acercó a ellos y les miró con desesperación, con la impotencia y temor de aquel que nunca ha visto una desgracia.

-N-No… ¡Papá, Mamá! No, no debieron p-protegerme… ¿Qué hago, qué hago?

-N-No hay nada que hacer, Sakura-chan…

-¡No hables, mamá! Guarda tu energía, ¿sí? ¡s-seguro están por venir a ayudarnos!

-Es tarde, pequeña… Ni m-mamá ni yo aguantaremos mucho. L-Lo siento mucho, princesa, parece que no podré cumplir ninguna de mis promesas… No podré verte c-cuando ingreses a la escuela.

-…N-No digas eso, papá… Van a recuperarse…

-…Te amo mucho, Sakura-chan, mamá y papá siempre te han amado. S-Sentimos mucho no haber entendido a tiempo y t-también tener que dejarte en estos momentos… ¡Oh, Kami, he sido una madre horrible!

-No lo eres… E-Eres la mejor mamá, mi mamá, así que no digas cosas así.

Kishashi encaminó una de sus manos a su cuello y arrancó con poca delicadeza lo que fuese un colgante de flor de cerezo, mismo que después ofreció a su hija quien no aceptó el presente, optando por aferrarse a su mano. Mebuki no pudo evitar sonreír cansadamente al ver su propia mano presa de la de su hija, tal y como hacía con la de su esposo, era tan testaruda como ella. Sakura comenzó a temblar, procurando sujetar la mano de sus padres con fuerza, deseando no dejarlos ir y que todo lo que estaba pasando fuera únicamente una pesadilla; una pesadilla que terminase y que al despertar, sus padres estuvieran sanos y salvos, casi de la misma forma en que Konoha debía estar. Pero no era así y eso le produjo un dolor inmenso, pues sabía lo que sucedería, podía sentir la cada vez mayor frialdad en las extremidades de sus padres. Era inminente y ella, siendo solo una niña, no podría impedirlo.

-Procura ser una buena niña, v-vive feliz y como tú quieres, Sakura-chan; esfuérzate en la academia y no dejes que n-ningún chico se sobrepase contigo, b-busca al menos uno que quiera casarse y cumplirte ¿E-Entiendes? –Comenzó Mebuki, quien ya estaba cerrando sus orbes a la oscuridad.- Que sea guapo e inteligente, que de preferencia no se parezca a tu p-padre y por sobre todo, que te a-amé tanto o más de lo que nosotros te queremos. ¿Sabes? Ahora que lo pienso… seguramente serás…una kunoichi e-excepcional…

-…No, por favor… -Kishashi suspiró.

-…Perdónanos, p-princesa… p-perdona…

El silencio fue ensordecedor y frio, tanto como las manos ahora sin vida a las que Sakura se aferraba como si con ello pudiese mantener a sus padres con ella. Sus ojos bañados en lágrimas observaron la aldea, viendo la ausencia del Kyuubi pero la presente marca de destrucción que a su paso había dejado: los edificios estaban completamente destruidos, algunas personas estaban atrapadas en los escombros y muchas otras, demasiadas, manchaban las calles con su sangre… Mujeres, niños, hombres, todos ellos víctimas de la catástrofe y en su estupor, pudo verlo, a un hombre de mascara al que reconoció como Óbito Uchiha desapareció en un instante. Su temblor se intensificó una vez que su mente comenzó a ver la realidad de su entorno y gritó, sucumbió ante el dolor por primera vez con ira y desesperación, desgarrando con su lamento los oídos de aquellos que lograron escuchar su llanto.

Algo de su ser murió junto a sus padres, su corazón registraría la primera grieta de su vida.

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-Es un gusto verle recuperada Hime-sama…

-Hn

Sakura miró de reojo a los shinobi frente a ella y que le acompañaban en la reconstruida oficina de la torre hokage, a su lado estaba su tío, que la miraba con total tristeza. Habían pasado algunos días desde el ataque del Kyuubi y Konoha aún seguía recuperándose de la tragedia, para sorpresa de todos, el consejo estableció que, a falta de un candidato digno de la sucesión, sería el hermano del difunto Kishashi quien sería nombrado Hokage a fin de mantener una estabilidad política, alegando además de que eran los únicos que podían hacerse cargo de la joven Haruno. Bajo su mandato, la aldea avanzaba con rapidez en la reconstrucción y sin embargo, era la reconstrucción emocional de su sobrina la única cosa que él no podía solucionar.

La muerte de sus padres había afectado mucho a Sakura, a tal grado que los primeros días luego de esa noche fueron difíciles para el hospital pues la niña se negaba a comer, a tomar sus medicamentos y a dormir por las pesadillas que arremetían en su mente. Sin embargo pasadas algunas semanas pareció asimilar las cosas y cambio radicalmente, ahora estaba recuperada físicamente en un cien por ciento pero ya no había más sonrisas, no más risa ni ápice de felicidad en sus gestos o miradas… Sakura había cambiado, ahora era fría, indiferente y se limitaba a vivir de una forma extrañamente vacía. Riosuke suspiró y volvió a la realidad.

-¿Alguna otra cosa que deban informarme?

-…El hijo de Minato ha despertado. Al parecer sobrevivió de nuevo al encierro del Kyuubi.

-En verdad que ese niño es sorprendente… Debió morir cuando Óbito extrajo al biju y aun así se mantuvo vivo hasta que su padre lograse vencer al Akatsuki y volviese a encerrar en su interior a la bestia. –Sakura frunció el ceño ante la mención de Akatsuki.- Sin duda se trata de algo extraordinario… Una persona normal no podría sobrevivir, Menma-chan es un caso único.

-¿Qué tiene que ver Menma en todo esto? -Riosuke y el resto miraron con confusión a Sakura.

-¿Lo conoces?

-Algo así… Él dijo algo que no comprendí muy bien en ese entonces... ¿Él era…?

-Así es, Sakura-chan. Sus padres lo convirtieron en un jinchuriki al momento de nacer.

-Entonces él libero a la bestia… –Riosuke negó.

-Los Uchiha son capaces de controlar al zorro mediante el sharingan, Óbito era uno de ellos y él fue quien liberó a la bestia en Konoha.

Sakura guardo silencio, pensativa y para sorpresa de todos, sus labios se abrieron únicamente para dar una orden.

-Llévenme con él.

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-¿Cómo te sientes, Menma-chan?

Kushina acarició la cabellera oscura de su hijo con ternura mientras sus ojos se humedecían al verlo mirarle y asentir lentamente, como si con ello respondiese afirmativamente a su pregunta. Minato miraba desde la distancia a Menma, sin saber si había hecho lo correcto al volver a introducir en su interior al Kyuubi… En el momento en que lo vio en el suelo, un temor insoportable paralizó todas las funciones de su cuerpo y sin embargo, luego de percatarse de que seguía vivo, el alivio de no haberlo perdido le hizo derramar amargas lágrimas. Contra todo pronóstico, Minato pensó alocadamente que en esas condiciones aun podía encerrar al Kyuubi; dudo por largos instantes pero resolvió que si su hijo lograba zafarse por segunda vez de la muerte, probablemente todos le considerasen un héroe.

Para la aldea fue sorprendente el como Minato venció al líder de Akatsuki con su rasengan y después, volvía a convertir a su hijo en el jinchuriki del nueve colas. Contraproducente para la familia Namikaze fue el hecho de que muchos culparan a Menma de la destrucción, reanudando así con las agresiones y repudio hacia su persona. Que le dejasen vivir fue solo por la deuda que tenían con Minato… Algo que le desagrado bastante pues él no era un héroe, su hijo lo era y parecía que nadie lograba entender ese hecho. De cualquier modo, ahora era vital mantener alejado a todo el mundo de Menma, a fin de que no le causaran más pesares.

-¿Recuerdas algo de lo que paso? ¿Óbito te dijo algo? –Preguntó Minato luego de un rato.

-No recuerdo nada, ya te lo dije, ¿acaso eres es estúpido, sordo o qué?

-¡Menma-chan, no te dirijas a si a tu padre!

-¿Y por qué no? No es hasta que estoy a nada de morir que comienza a comportarse como un padre. Él volvió a convertirme en un monstruo, me regresó al odio de la aldea… ¿y pretenden que lo perdone y sigamos como si nada? ¡Al demonio con eso!

Justo cuando Minato planeaba explicarle a su hijo, la puerta de la habitación se abrió y dio paso al actual Hokage quien entró a la estancia acompañado de una pequeña de cabello rosado y ojos jade. Menma se sentó repentinamente, mostrándose impresionado de la presencia de Sakura y luego, como un baldazo de agua fría, cayó en la realidad de su visita: Sakura Haruno era la hija del difunto Hokage y su esposa, mismos que habían muerto tras un ataque de la bestia, SU bestia, aquella que se liberó por su estupidez. El silencio fue tenso y Sakura se acercó hasta sentarse aun lado del pelinegro quien respingó nuevamente, asustado de su cercanía.

-L-Lo siento, Sakura… Lo de tus padres, lo de la aldea… ¡Yo tuve la culpa, todo paso por…!

-…No lo es.

Menma le miró confundido, casi de la misma forma en que los demás hicieron tras escuchar sus palabras; por otra parte, Sakura miraba con fijeza a Menma, con un cierto deje de reproche en sus orbes, pero ningún rastro de odio en ello.

-No es tu culpa, no vuelvas a decir algo así de nuevo.

-No entiendo, ¿cómo puedes decir eso cuando yo…? –Sakura suspiró.

-¿Recuerdas cuándo nos conocimos? Tú dijiste que había algo malo en tu interior, dijiste que las personas huían por que tenían miedo de ti y yo te respondí que no me parecías alguien malo… Y eso no a cambiado, ni antes ni ahora ni en un futuro, yo sigo creyendo que no eres malo. –Menma enfureció.

-¡¿Qué no soy malo?! ¡Soy el jinchuriki del Kyuubi! ¡Soy quien lleva dentro de sí a la jodida criatura que mato a tus padres, fue por mi estupidez que lo liberaron! Deberías odiarme, ¡aborréceme, maldita sea! ¿Por qué no puedes entender? ¡Odio la lastima y no la quiero de ti, ni de nadie! S-Soy un ser horrible, un monstruo, solo eso… Debí morir, ¡debieron dejarme morir!

Un golpe en su cabeza le hizo callar abruptamente, dejándole sorprendido cómo por enésima vez; Minato y Kushina no daban crédito a la conducta de la princesa de Konoha quien había propinado semejante golpe a su hijo. Si no había ido a culparle, ¿Por qué se presentaba? ¿Qué era lo que la pelirosa estaba pensando? Riosuke por otra parte se mantenía tranquilo, era la primera vez en días que su sobrina daba muestras de algún sentimiento distinto a la soledad y el dolor.

-¡¿Cuántas veces debo decirte que no hables así, shannaro?! Sé cómo te sientes pero eso no te ayudara en nada. Eso… no va a traer a mis padres de vuelta… Una vez que has perdido algo, jamás lo recuperas. El punto aquí es que no te culpo de nada, mi tío me ha contado todo y no siento ni una pisca de rencor hacia ti, aunque medio mundo suponga que has sido tú, ambos sabemos que no ha sido así…

-…S-Sakura…

-No quiero que te culpes, eres el único aquí que me entiende, ¿entiendes? Todos en la aldea me miran con lastima, dicen que ya no tengo mucho que ofrecer y ríen, ríen de mi dolor… En el funeral todos me dijeron: lo siento, pero no encontré nada de ese sentimiento reflejado en su voz, ni en su cara, ni en sus ojos… Nada… -Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.- P-Pero tú me has dicho que lo sientes aun cuando no eres culpable y lo has dicho con verdadero pesar. ¡Tu no me miras con lastima, en verdad te duele tanto como a mí! En este mundo… En este asqueroso y cruel mundo solo te tengo a ti, Menma-chan…

Contra cualquier pronóstico que los adultos pudiesen tener, ante sus ojos se presentó el escenario menos esperado: Menma se había arrojado sobre la pelirosa, abrazándola como si su vida dependiese de ello y lloró como un niño temeroso de sí mismo. Para Sakura y Menma, fue el momento en que ambos encontraron a alguien en quien creer y confiar, aquel individuo que se convertiría en su primer vínculo real.

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-¿Qué sucederá ahora, Nii-san?

Itachi soltó un sonoro suspiro mientras retiraba la venda que cubría la herida que Óbito haría en él para evitar que interfiriera en sus planes y que le había acompañado algunos días tras la tragedia de Konoha. El hecho de que no se diese cuenta antes de las intenciones del mismo había causado una tragedia que jamás creyó ver, ¿para que se mantenía como vigilante en las sombras si no podía siquiera prevenir algo como eso? Frustrado y enfurecido, Itachi únicamente pretendió guardar la calma, ya vería el momento de que Óbito pagase lo que había hecho. Por otro lado, Sasuke estaba más preocupado por el retroceso que el ataque del Kyuubi traería a sus planes para detener y eliminar a Danzou. La muerte de Kishashi no era coincidencia, era obvio que el consejo planeó todo con anticipación luego de lograr infiltrarse en la Akatsuki. Eliminar al Hokage daba apertura a que en determinado tiempo existiese un cupo para un candidato; el que Riosuke Haruno fuese hokage solo era una estrategia para asegurar que nadie lo tomase hasta que Danzou lo viese necesario.

-Este ataque ha sido solo la primera parte de lo que Danzou planea… Ahora que no existe un Hokage como tal, Riosuke tendrá que lidiar con todo lo que Kishashi casi logró terminar. Las naciones vendrán con más fuerza contra Konoha y si Riosuke no logra sobrellevar la carga…

-No habrá más opción que una destitución de elección popular entre los miembros del consejo y líderes de los clanes de la aldea… Y por mayoría, el único que será apto para el puesto será Danzou. –Completó Sasuke; Itachi asintió.

-Debí haberlo imaginado… Danzou ha matado a dos pájaros de un tiro: a Kishashi-sama y a la Akatsuki. Ahora seremos perseguidos como criminales y no solo ante Konoha, sino ante el resto de las aldeas, por lo cual nos será más difícil intervenir. Sin embargo, es consiente que para ascender primero debe eliminar a Akatsuki… Sabe que somos peligrosos.

-¿Entonces cuál es el plan a seguir?

-No hay de otra, Sasuke, Akatsuki se convertirá en un grupo de caza recompensas y lo aceptaremos como tal… -Sasuke respingó.

-Itachi, sabes que si ustedes lo aceptan sin siquiera intentar demostrar inocencia, sus nombres será puestos en el libro bingo y ninguno podrá volver a sus hogares… Tú no podrás…

Itachi golpeó la frente de su hermano con sus dedos índice y medio, lo suficiente para distraerlo de sus pensamientos. Sasuke se quejó y lo miró con enfado, al tiempo en que Itachi se levantaba y colocaba sobre suyo la característica capa de Akatsuki. Ambos detuvieron sus pasos en el marco de la puerta que daba al patio y por el cual, se facilitaba un escape sin ser detectado por la vigilancia de la aldea.

-Se lo que piensas, Sasuke y soy consciente de lo que sucederá pero ya no hay marcha atrás. Si queremos detener el golpe de Danzou y… Vengar el clan, debemos hacer sacrificios. Personalmente estoy comprometido en aceptar no volver a este hogar si con ello puedo protegerlo… Por otra parte, Akatsuki y sus miembros son fieles a la causa que los fundó y en las sombras, protegeremos a la aldea a cualquier precio.

-Entonces sería conveniente que entablases una conversación con Riosuke, puede que con su ayuda podamos terminar lo que su hermano empezó. –Itachi asintió.

-Es buena idea, mientras más aliados mejor. Puede que el Hokage provisional pueda retrasar la destitución el tiempo suficiente para que nosotros podamos darle una cucharada de su propia medicina a Danzou… Me será difícil, pero dejo en tus manos la organización del momento en que pueda acercarme a Riosuke.

-No te fallaré, Nii-san.

Itachi realizó un par de sellos y en su mano apareció un cuervo que prontamente se abalanzó sobre el menor, reposando sobre su hombro derecho con tranquilidad y obediencia ante Sasuke.

-Con la situación me será difícil venir con la misma frecuencia, puede incluso que no nos veamos en mucho tiempo, pero esta ave nos mantendrá en contacto donde sea que me encuentre… -Sasuke asintió con una mirada afligida. Itachi sonrió y removió sus cabellos con cariño.- El tiempo de nuestra revancha esta próxima, Ototo, solo espera un poco más. Cuídate y procura mantenerte a salvo, ¿entiendes?

Sasuke asintió con firmeza, como todas las veces en que prometía a su hermano hacer lo que fuese necesario para mantenerse con vida dentro de la aldea en que el consejo asechaba cual aves de carroña cualquier insinuación de peligro de su parte; Itachi desapareció de un salto y en soledad, el menor supo que el tiempo que pasase para verse libre de ataduras sería como una eternidad que solo le dejaba saber a ciencia cierta que él, Uchiha Sasuke, habría de vivir en soledad y con los fantasmas de su pasado suprimidos en su interior, donde pelearía por no ser consumido por la desesperación del odio y la oscuridad. Y las semanas pasaron, dejando que la oscuridad de aquella noche trágica pasara de largo, dando ápice a la luz de un amanecer que prometería un lúgubre y sombrío futuro para la historia de Konohagakure…

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Pero antes, los tres personajes céntricos de esta historia debían reunirse.

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Aquella mañana, los alumnos de la academia ninja que lograron convertirse en gennin se reunían con el único propósito de dar un nuevo paso hacia su camino por convertirse en verdaderos ninjas. Las sorpresas que recibirían no esperarían mucho para suceder. Muchos de los adolescentes se mantenían callados, algunos otros conversaban pero eran las féminas las únicas que armaban un alboroto ya muy común para todos cuando se sabía la razón o mejor dicho, la persona por la que lo hacían.

-¡Sasuke-kun, eres tan lindo!

-No tanto como lo son ustedes, señoritas.

El grupo de niñas alrededor de Sasuke gritoneó con emoción ante sus palabras, que gracias a los años, sonaron tan convincentes pese a ser palabras sin ninguna emoción real por parte del Uchiha. Aquello solo era algo de la gran cortina que representaba el papel que Sasuke interpretaba para la aldea, ese era el Sasuke Uchiha que pasaría desapercibido ante todos, inclusive para sus predadores hasta que llegase el momento de mostrar su verdadero rostro y clamar por justicia. Sin prestar mucha atención a las chicas que seguían hablando y hablando sin parar, Sasuke miró al chico que yacía en el último lugar de la fila de su lado derecho, aquel al que inclusive sin conocer y en su infancia, catalogaría como su rival: Namikaze Menma había vuelto a la academia hacia un par de semanas atrás.

El pelinegro Namikaze miraba sin interés alguno las afueras de la academia, reposando su mejilla serenamente sobre una de sus manos en una pose que aunque no se dijera en colectivo, le daba un aire de misterio y galanura que competiría con la suya, de no estar empañada por la imagen peligrosa que todos tenían del jinchuriki del Kyuubi. No era tonto para no saber que su hermano había tenido algo que ver en ello, no por nada el día en que ese chico se presentó por primera vez en su clase, su azulada mirada se había posado directa y únicamente sobre él con un mensaje claro y conciso: Estoy aquí por gracia de tu hermano. Si bien no entendía por qué Itachi abogaría por él en la conversación que le organizó con Riosuke para que dejasen regresar a la escuela a ese esperpento, no iba a cuestionarlo al respecto en lo absoluto pues algo que su hermano hacía, aun sin explicación lógica, siempre tenía un motivo de ser. Hasta ahora y para su suerte, Menma no parecía estar realmente interesado en volverse un ninja e inclusive en ese momento, estaba por debajo de él, quien se suponía era el chico despreocupado y sin habilidad de la academia.

Una sonrisa de autosuficiencia –que enardeció a la horda de jovencitas a su alrededor– se formó cuando observó a la bestia Namikaze dormitar en la misma posición que antes; tal vez había exagerado al pensar que ese niño sería alguien peligroso para él, un Uchiha de poderes inigualables. Carcajeó internamente de su torpeza, ¿Cómo era que ese chico de 11 años podría ser su rival, si ni siquiera era la mitad de lo que vio en ese niño durante el entrenamiento de shuriken? Ignorándolo al fin y prestándose a dar más halagos a las niñas, Sasuke dio por zanjado que Menma no representaría nada importante en su vida, ni como rival o compañero. Sin embargo, la entrada del profesor y la compañía que venía con él le harían cambiar pronto de opinión.

-Clase, quiero presentarles a la que será su nueva compañera y que nos honra con su presencia por ser hija de los héroes de la aldea… ¿Quisiera presentarse, Hime-sama?

La niña, cuyo cabello era rosado, dio un paso firme al frente captando rápidamente la atención no solo del grupo entero, sino particularmente del Uchiha y el Namikaze, que no pudieron evitar mirarla con cierto asombro al reconocerla. La pelirosa se mostró seria e impasible, reluciendo con orgullo lo que sería su traje ninja de un color rosado y con el símbolo de su familia bien macado en la faldilla de la misma. La respiración de cada uno de los alumnos pareció contenerse al unísono cuando ella separo sus labios dispuesta a hablar por fin.

-Hn, soy Haruno Sakura, un placer.

-¿Haruno? ¡¿Eso quiere decir que…?! –Iruka asintió ante la voz de un alumno.

-En efecto, niños, ella es la hija de Kishashi Haruno, Yondaime hokage de Konoha.

Y Sasuke no pudo escuchar más, ni los susurros ni las altas exclamaciones de emoción y sorpresa que el resto soltó, pues su intención estaba únicamente puesta en ella, la niña que alguna vez visitaría su hogar y que casualmente, también formaba parte de sus enemigos épicos de la infancia. ¿Quién iba a decir que esa niña sería la hija del hokage? Sucesivo a su asombro, su actitud cambió a una más analítica mientras la veía avanzar sin mediación hacia él. ¿Sería posible que ella le reconociese y desease entablar una amistad? ¡Por Kami, que repudiaba la idea! No iba a negar que la chica se había vuelto una belleza, de hecho y siéndose sincero, Sakura con cada año parecía volverse aún más llamativa y linda ante los ojos de todos.

Incluso él, fuera de su papel como un play boy, era consciente de lo atractiva que era y de lo mucho que lo sería a una edad mayor. Ella seguía caminando sin despegar sus orbes jade del frente y con un porte firme que la hacía ver mucho más imponente de lo que fuese en su niñez; pasos tranquilos pero seguros, demostraban en ella una firme decisión y control de sus actos, algo que pocos podían presumir tener. Una parte de él declinó la idea de rechazarla en caso de acercarse, incluso se encontró deseando que Sakura se detuviera frente a su lugar y le pidiera, hacerse a un lado para sentarse con él. Sin embargo, para cuando Sasuke estaba seguro que ella se detendría ante él, Sakura desvió su camino y con un breve saludo fue recibida sin reparo ni malas palabras por Menma.

-Llegas tarde, mujer.

-Culpa a Riosuke, ha sido el quien olvido dar mis papeles a la academia… -Dijo ella, tomando asiento a su lado.

-Entonces me temo que tu tío sufrirá mi ira, ¿sabes lo aburrido que he estado? ¡Las clases son un infierno!

-Lo importante es que ya estoy aquí, puede que las cosas se pongan más interesantes.

-Contigo a mi lado seguro lo será…

Y para sorpresa de todos, Menma sonrió y la pelirosa que hasta el momento se había mostrado indiferente y fría, reía en un tono melodioso y suave; lo sorprendente del cuadro era la familiaridad que existía entre esas dos personas a las que ninguno terminaba por creer que estuviesen juntos en tan amena y amable compañía. Para las niñas, Menma pareció menos peligroso pero si más atractivo; para los niños, Sakura casi fue confundida con una adorable criatura venida del cielo; la verdad era que de entre todas las reacciones o pensamientos que ese amistoso encuentro entre la pelirosa y el ojiazul pudiesen provocar, eran las del joven Uchiha las más importantes que resaltar.

Sasuke no apartaba la mirada de ese par y aunque sus gestos no expresaban nada en particular, eran sus ojos los que reflejaban todos sus pensamientos: Para él resultó aberrantico el que esas dos personas se encontrasen a tan solo metros de distancia, era irónico que sus dos potenciales rivales fraternizaran de ese modo, era casi como una burla. Pero más que ese hecho, era la actitud de la chica la que más mella hizo en sus pensamientos, ¿Qué tenía Menma como para que le ignorase por completo a él, Sasuke Uchiha, quien era considerado el más apuesto de grupo? ¿Por qué no le miro, acaso no le recordaba? Observó como Menma acariciaba sus cabellos rosados con intención de fastidiarla y su quijada se apretó con fuerza cuando Sakura hizo un dulce puchero, mostrando sus mejillas sonrojadas y una tímida sonrisa en sus labios.

En ese momento sus ojos se encontraron brevemente con los de ella y el tiempo pareció detenerse para el Uchiha, que sintió su estómago en una vertiente de emociones difíciles de controlar pero que lograron calmar su ira ante la efímera atención de sus orbes jade y que, en conjunto, solo le dejaron en claro una cosa: Quería a esa chica. No sabía la forma en que la anhelaba; tal vez solo era un capricho motivado por una recién avivada rivalidad con Menma; tal vez un deseo por someterla ante él y probar que aun si era la hija del hokage no era nada ante un Uchiha; pudiese tratarse de un reto personal ante la aparente indiferencia que ella presentó ante su persona al desviar su atención únicamente al Namikaze o inclusive, podía tratarse de un verdadero sentimiento romántico a ella que no se atrevería a aceptar por ahora.

Lo único cierto era que tendría a Sakura Haruno solo para él.

Fue entonces que Iruka-sensei indicó que daría a conocer a los integrantes de los equipos gennin que a partir de entonces andarían bajo la supervisión de un Jounnin y explicó de paso, que aun si Menma y Sakura recién se había integrado, por cuestiones ajenas a su puesto, ambos habrían de pasar directamente a esa etapa sin tener ninguna clase de retraso escolar a causa de ello. Cosa que causó mayor indignación en Sasuke y en la mayor parte del grupo, que consideraron injusto que ellos fuesen personas "especiales". Uno a uno, los equipos fueron conformándose hasta que llegó la hora de nombrar a las personas que conformarían el séptimo equipo.

-El equipo 7 estará integrado por Uchiha Sasuke, Haruno Sakura y Menma Namikaze.

Ninguno dijo nada, limitándose simplemente a mirarse rápidamente entre ellos y levantándose, casi instantáneamente, para encaminarse a lo que sería el salón donde conocerían a su futuro sensei. Una vez en dicha aula, cada uno pareció encerrarse en sus propias cavilaciones: Sasuke pensó que era una total vileza del destino haber terminado en el mismo equipo que esas dos personas, una ventaja que vislumbro de aquello fue la cercanía que tendría con el recién objeto de su deseo pero a su vez, la desventaja es que tendría a su "rival de amores" interfiriendo en sus planes de conquista; Sakura sintió que tal vez hubiera sido mejor que le dejasen únicamente junto a Menma, puesto que tener a Uchiha Sasuke ahí no le estaba produciendo una sensación muy agradable, más allá de la reputación del chico, Sakura se sentía extrañamente ansiosa de compartir palabras o de tener un combate donde pudiese ver las habilidades que el hermano de Itachi pudiera tener; Menma por otro lado, no pudo evitar tener la señalación de que Sasuke amenazaría totalmente su vínculo con Sakura y que, tal vez, el hermano de Itachi sería nada más y nada menos que su peor enemigo.

-Tal vez debería hacerle una broma al mentecato del nuevo sensei, hace media hora que debió haber llegado…

-Ni se te ocurra, Uchiha, nos meterás a problemas.

-Deberías escuchar a Sakura, no es buena idea molestar al hombre que nos instruirá por casi el resto de nuestras vidas. –Sasuke les ignoró, trepó sobre un banquillo y colocó un borrador en la puerta, de modo que este cayera al ser deslizada.- Además, ¿crees que un jounnin caerá ante algo tan simple e infantil como eso? ¡Es absurdo!

-Bueno, nada quita intentarlo ¿no es así? Al menos si lo esquiva, nos daremos una idea de que tan hábil o fuerte es.

Menma y Sakura fueron incapaces de refutar pues en ese preciso instante la puerta se abrió y para impresión de los jóvenes, el borrador dio exactamente sobre la cabellera plateada de un extraño peliblanco que usaba una máscara oscura que cubría su rostro. El jounnin, que había entrado energéticamente al salón, rápidamente se puso de cuclillas y comenzó a soltar un montón de susurros lamentosos que repetían una y otra vez lo injusto que era ser golpeado por un borrador al empezar su labor como sensei del equipo. El trio se dedicó a guardar silencio, contemplando la escena frente a ellos hasta que Menma soltó una risotada burlesca.

-!No creí que funcionaria pero debo admitirlo, Sasuke, ha sido buena!

-No me gusta presumir de mis buenas habilidades pero acepto tus halagos.

-¡No deberías sentirte tan orgulloso de esto, shannaro! –Gritó Sakura, dándole un ligero golpe en la cabeza.- Y tu Menma, no lo alientes, ambos deben guardar respeto a su superior.

-S-Si/Si…

Repentinamente el hombre del suelo se levantó y abrazó a la pequeña pelirosada, que pataleo para soltarse sin lograr su objetivo, terminando por resignarse de mala gana a los apapachos del jounnin que parecía haberse recuperado totalmente de su depresión inicial gracias a los comentarios de la hija del hokage. Menma y Sasuke compartieron una mirada de frustración ante la luminosidad y entusiasmo que emitía su actual sensei.

-Esa ha sido una buena broma, pilluelos, me han tomado desprevenido y los felicito, al parecer ya están trabajando en equipo, eso facilitara las cosas durante los entrenamientos y misiones que el equipo 7 pueda tener. –Comentó, alzando su pulgar y sujetando a su vez a la pelirosa con a otra mano.- Soy Hatake Kakashi, su nuevo sensei y a partir de ahora espero nos llevemos bien. ¡Que la llama de la juventud se encienda en sus corazones, mis queridos alumnos!

El trio de adolescentes únicamente pudo soltar un suspiro de frustración anticipada, así comenzaban sus días como gennin. Un play boy sin talento ninja, una niña con complejo de princesa, un chico bestia y un sensei ridículo con serios problemas de bipolaridad… Sin duda, el equipo 7 sería el más peculiar e entrañable de todos.


Capitulo 34, up! Agradezco a todos aquellos que comentaron en capitulo anterior y también a los que agregan la historia a sus favoritos y alertas, especialmente a la persona que me dio aviso del garrafal error que cometí al subir un capitulo que no era el que debía subir :P Hasta este momento, ¿que impresiones tienen sobre las memorias de Sasuke, Sakura hime y Menma? ¿Que es lo que ustedes piensan que desato todo este enredo entre ellos? Aun nos quedan cosas por saber y lo peor esta por venir, aunque eso tal vez les de respuestas sobre por que las cosas terminaron así entre el equipo siete alterno... Más precisamente entre Sakura Hime y Charasuke :3 Recuerden que si tienen alguna queja o sugerencia, pueden hacérmelo saber a traves de un review. ¡Nos veremos luego!