-¡Riosuke-san!
El Haruno observó a Itachi, quien cubría su identidad gracias a una capucha oscura y vieja que, dada la actual situación, encajaba perfectamente con la estética social y la decadencia de la aldea. Itachi miró con total impresión alrededor, sin creer absolutamente nada de lo que estaba sucediendo, ¿Cuántas veces tendría que ver su amada aldea arder en llamas? ¿Cuánto más dolor y pérdidas debían soportar? Riosuke sujetó su hombro y lo trajo de vuelta a la realidad, haciendo que Itachi le mirara con atención; por las frías y angustiosas gesticulaciones del hokage provisional, supo que lo que diría a continuación no sería muy grato.
-Tengo una misión que encomendarte, a ti y a Akatsuki.
-¿De qué se trata?
-…Debes traer a Menma-Kun de inmediato.
-¿A Menma…? ¡Riosuke, no me digas que él…! –Riosuke asintió.
-Ya es tarde para ayudarlo… Debemos detenerlo para que no cause más daño y…
En ese instante, ambos pudieron escuchar el terrible grito que venía desde el interior de la ardiente Konoha y que Itachi ubicó prontamente como la voz de su hermano; su preocupación aumentó una vez que esos lamentos fueron continuos y en su percepción, podía notar la pronta extinción de un chakra bastante familiar para él. Itachi miró al Hokage y viceversa, prontamente, ambos corrieron en aquella dirección guiados por la voz de Sasuke. Una vez ahí, la escena llenó de horror su interior. Sasuke yacía con Sakura contra su cuerpo, cuya sangre manchaba su pecho y el de su propietaria. Riosuke no pudo soportarlo y tras tomarla en sus propios brazos, comenzó a llorar desesperadamente, ordenando a diestra y siniestra que si había algún medico cerca se aproximara y auxiliara a su sobrina. La lluvia comenzó a caer del ensombrecido cielo. En medio de aquel paraje, los pocos aldeanos que quedaban dentro de la aldea dejaron de huir para observar con horror lo que pasaba; en medio de aquel paraje, Kakashi fue incapaz de contener las lagrimas al ver a sus alumnos matarse entre ellos, Minato y Kushina fueron incapaces de perderse en el dolor de la perdida. Itachi observó a su hermano, quien ahora se mantenía de pie con su rostro fijo en las ardientes estructuras de la aldea que a pesar de ser bañadas con la lluvia, seguían tan vívidas como en un principio, como si ese fuego fuese el del mismo infierno.
En ese instante, Sasuke se giró a su hermano mayor y sus orbes, tan alegres y cargados de emociones se apagaron y se mostraron únicamente con el ferviente brillo amenazante de su poder visual, uno que al menos Itachi nunca había visto. El Sharingan se revelo ante él, como una figura de estrella de seis picos, prueba de que su pequeño hermano ya no era un niño; prueba de su madures, de su dolor y de su futura desventura; Itachi sabía que su hermano había caído y que sería imposible detener su parcial sed de sangre que clamaba dentro de él. Sin mediar una palabra más, ambos hermanos se despidieron silenciosamente para no verse de nuevo… Los cuervos entonaron sus graznidos y el silencio arremetió contra Konoha luego de su partida, mientras la lluvia de agua y cenizas danzaba sobre ellos, como los pétalos marchitos y sin vida de las flores de otoño.
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Road to Ninja
Capítulo 36: Traición.
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-¿Uh, d-donde…?
Sakura abrió sus ojos con absoluta parsimonia y lentitud, sintiéndose prontamente fuera de lugar, como si prácticamente nada de lo que estuviese cerca fuese real. Miró con sus orbes jade la gran cantidad de tubos y demás cables sujetos a su cuerpo, observó las blancas paredes de la habitación y la cama de sabanas de seda en la que yacía; el aire meció sus cabellos al entrar por la ventana abierta del lugar y Sakura vio la imagen de lo que parecía ser un hermoso sueño: Ahí, fuera de ese cuarto, estaba una gloriosa y brillante Konoha. Se puso en pie con dificultad y caminó temblorosamente hasta lo que sería un espejo en la parte izquierda del cuarto, deshaciéndose de los cables de los aparatos que le monitoreaban y activando, sucesivamente, un incesante y molesto ruido que a sus oídos sonó como la mejor música. Sus ojos se ensancharon y sus manos tocaron su rostro con frenesí, incrédula del reflejo que ese espejo le devolvía. En ese preciso instante la puerta se abrió y por ella, entraron Tsunade y Riosuke.
-…S-Sakura-chan, ¿Cómo te sientes? –Ella les miró por sobre el hombro.
-Tío, ¿Qué significa… e-esto? ¿Q-Qué es lo que s-sucede…?
Riosuke entrecerró los ojos, evitando que las lágrimas de alegría corriesen por sus mejillas mientras observaba a su querida sobrina despierta al fin. Frente a sus ojos, Sakura Haruno no era más una niña de 12 años, sino que se había convertido en una bella jovencita de 15 años. Él se acercó a ella con lentitud hasta tomarla por los hombros y besar su frente, rindiéndose ante la emoción; Sakura no rechazó el contacto, tampoco correspondió, únicamente miró todo como si se tratase de un nuevo y desconocido mundo al cual llegaba por primera vez. Tsunade también lloró a la distancia y Riosuke le miró con enorme ternura a través de las gruesas lagrimas.
-Bienvenida de regreso, Sakura-chan, hemos estado esperándote durante largo tiempo.
-¿E-Esperándome
-Así es, han pasado tres años y medio desde que caíste en coma.
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-Es tan irreal…
Sakura miró la aldea desde su posición en aquella incomoda y oscura esquina cerca de su cama en la que había permanecido de vez en cuando desde que abandonó el hospital. La lluvia se había desatado y caía suavemente sobre los techos de las casas como si fuesen copos de nieve, dándole un toque más lúgubre a sus propios pensamientos; luego del golpe mortal que Menma le dio y con grandes dificultades, los pocos médicos de Konoha habían logrado estabilizarle pero como un efecto secundario al ataque había caído en un estado de coma. Durante el tiempo en que durmió, la aldea logró ponerse en pie de nueva cuenta al mismo tiempo en que los médicos hacían de aquel inmenso agujero bajo su ceno una visible y palpable marca que, si bien no le causaba ninguna clase de repulsión o malestar por dañar su cuerpo, únicamente le hacia hincapié en el suceso trágico de aquella noche. Menma se había vuelto un asesino que vagaba por el mundo destruyendo a diestra y siniestra sin contemplación, causando estragos en otras aldeas que terminaban por culpar a la hoja de sus actos y aumentaban su odio hacia Konohagakure.
Entrecerró sus orbes, que se volvieron unas cuantas fracciones más oscuros que de costumbre al recordar las recientes discusiones entre el hokage provisional y los aun vivos miembros del consejo sobre el Namikaze: Ellos planeaban darle caza, ficharlo en el libro bingo y deshacerse de él de una vez por todas. Frunció el ceño y acarició su mejilla derecha por enésima vez en la semana, recordando el ardor del golpe y las crudas palabras que Minato Namikaze pronunció en su contra; él le dijo un sinfín de palabras altisonantes, todas ellas capaces de doblegar a cualquier persona por su fuerza y grado de ofensa, sin embargo, a Sakura lo que más le dolía era saber que Minato tenia razón: Ella era la culpable de todo. A penas seis semanas desde que despertó convertida en toda una adolescente de 15 años y pese a la alegría que todos parecían experimentar de verla con vida, para ella la vida simplemente se estaba convirtiendo en un infierno. No solo lidiaba con la presión política, sino también con la expectativa social de los sucesos ocurridos y que no se cansaban de murmurar lo lamentable que se veía la princesa de Konoha luego de recibir semejante traición de su mejor amigo; lidiaba con la enfermedad de Kushina tras la pérdida de su hijo y sus exigencias por ayudarle a salvarlo, lidiaba con las peticiones de sus compañeros de generación que proclamaban que Menma merecía castigo; lidiaba con el odio y desprecio de Minato Namikaze, quien ya llevaba demasiadas ocasiones golpeándole en cada ocasión que se encontraban.
Con la mirada perdida en su sufrimiento, Sakura se puso en pie y caminó como una autómata hacia el pequeño buro de su habitación, abriendo un cajón y extrayendo del interior uno de sus kunai. Una de sus manos lo sujetaron al aire mientras la otra mostraba sin impedimento su muñeca, su mirada enfocó el punto exacto donde sus venas palpitaban en aquella zona; estaba cansada de esa vida, no podía hacer nada, nadie parecía poder entenderla, nadie comprendía su dolor y la orillaban a la oscuridad de una fuerte depresión de la que Sakura temía no podría escapar de continuar viviendo. El kunai bajó a gran velocidad con toda la disposición de atravesar su carne y hacerla sangrar hasta la muerte; sin embargo, una presencia se hizo presente, deteniendo su movimiento con impresionante velocidad.
-No te metas en esto, Sasuke. ¡Suéltame!
-¡¿Es que estás loca?! ¡No te permitiré hacer semejante estupidez!
-¡¿Qué puedes saber tú al respecto?! ¡¿Cómo podrías entenderlo?! ¡Deja de fingir que te importa, maldita sea! –Ambos comenzaron un forcejeo por la obtención del kunai.- Tú no sabes cómo duele, tu no estas cargando con la perdida, ¡Tú no puedes entenderlo, simplemente no sabes nada!
Al escuchar sus palabras y tras fruncir el ceño, Sasuke fue capaz de arrebatarle el kunai a la par en que conseguía derribarla suelo. Ella se mostró totalmente furiosa mientras lo observaba desde el suelo y él, sin embargo, no pudo evitar mirarla con tristeza y sincera preocupación; aunque una parte de él rugía con enojo ante las acciones que Sakura había pretendido hacer instantes atrás; apretó su mano entorno al mango del kunai y sus ojos mostraron un sutil rastro de ironía y dolor que Sakura supo ver claramente, poniéndola repentinamente consiente de sus palabras.
-Te equivocas, Sakura, yo también se lo que es perder lo que más amas. –Ella desvió la mirada al suelo.
-No me mires así… No me mires con tanta lastima y compasión. ¡No necesito que me hagas sentir más miserable de lo que ya soy!
-Sería incapaz de hacer algo como eso, ambos conocemos el dolor y la soledad… Y lo sabes.
-… ¿A qué has venido, Sasuke?
Él se agachó hasta quedar a su altura, arrojando lejos el kunai en su mano luego de que Sakura desviase radicalmente el tema hacia su presencia su aquella habitación. Sakura lucia demacrada y cansada, sin vida y le desagrado la idea de verla tan vulnerable, tan rota y triste a causa de Menma; realizó una mueca de disgusto, ella no debía perder esa brillante luz que giraba a su alrededor. Desde que despertó, Sasuke la había observado a la distancia, incapaz de acercarse para consolarle porque él jamás había sabido cómo hacer aquello; sin embargo, cada día crecía en él la frustración de ver a aquella dulce flor marchitarse con el paso de las semanas hasta convertirse en la lamentable muñeca rota que yacía frente a sí. Una de sus manos tocó su mejilla pero ella nunca subió la vista a su rostro.
-¿Por qué…?
-Porque ya no lo soporto. Los aldeanos hablan sin parar de cosas que desconocen, siento la lastima con la que ellos me ven al pasar; ¿Qué se supone que debo hacer? Todo esto se me ha salido de las manos… -Siseó para sí misma, ocultando su rostro entre sus rodillas.- Todos y cada uno de nuestros compañeros quieren asesinarlo, quieren que confabule contra la vida de Menma y no puedo permitirlo.
-Sé que es difícil, Sakura y entiendo tu sentir… Pero Menma ha llegado demasiado lejos, posiblemente ya no exista salvación para él. Lo que te hizo, lo que hizo contra la aldea… Todo eso no se olvida nunca. –Ella respingó.
-…Lo sé pero aun ahora, aun en ese instante en que me ataco… Pude verlo, Sasuke, él no quiere hacer nada de esto. Desde que Tobi apareció, el zorro ha ganado más cabida en el interior de Menma y ahora le domina por completo; está usando sus debilidades, tergiversa la realidad aprovechándose de su dolor. Él no puede escapar solo, ¡por eso debemos ayudarlo! Él siempre ha estado solo, está asustado de sí mismo a causa de lo que el Kyuubi le ha hecho padecer. –Sus orbes se empañaron y gruesas lagrimas corrieron por sus mejillas.- Si la gente al menos se permitiera conocerlo en verdad, ¡si al menos yo…! Demonios, ¿Por qué no me di cuenta antes de todo esto? Esto es mi culpa… Menma siempre estuvo a mi lado, estuvo ahí para salvarme de caer y yo… ¡Yo no pude ayudarlo, no pude hacer lo mismo por él!
Sasuke envolvió su cuerpo con sus brazos y la atrajo a su pecho, dándole el calor que necesitaba para desahogar todo el dolor que llevaba acumulando en su cuerpo; Sakura se aferró a él, vulnerable, dependiendo de él como hace un moribundo a cualquier migaja de esperanza. Su llanto era lastimero y causo en Sasuke un enorme pesar, aquella era una nueva y desconocida aceta de Sakura, una que jamás creyó ver y que se desearía que jamás volviese a repetirse. La estrechó más fuerte, susurrándole palabras tiernas para que se calmase y surtio efecto pero aun así, ninguno fue capaz de alejarse del otro.
-Esto no es tu culpa, Sakura.
-Lo es, Sasuke, todo esto es mi culpa… Si tan solo hubiera sido sincera con él sobre mis sentimientos… Si tan solo hubiese podido salvarlo. No quiero que muera, Sasuke, no quiero perderlo… Menma es nuestro mejor amigo. –Sakura se separó y alzó su rostro a él.- Ayúdame a hacerlo regresar al chico que era antes de que esto pasara… Por favor, tráelo de vuelta, solo tú puedes hacerlo.
-…No me pidas algo como eso.
-Tú eres su mejor amigo, sé que eres el único ahora que puede hacerle entrar en razón. ¿Qué tengo que hacer para que me apoyes? ¡¿Es que acaso tú también quieres…?!
-¡Yo no desee que esto pasara, yo no quiero que le asesinen pero tampoco quiero perderte a ti en el intento de traerlo de vuelta! ¡¿Es que no lo entiendes?! –Gritó ahora Sasuke, encolerizado, sujetando el rostro de la chica con sus dos manos.- ¡No quiero perderte, no quiero verte sufrir! ¡Si hago lo que me pides, ¿quién te protegerá en mi ausencia? ¿Qué pasaría si Menma regresa y termina lo que empezó?! No puedo… ¡No voy a perderte ahora!
Y luego de eso, sus labios se unieron a los de ella que correspondió su inexperto beso con fuerza y desesperación, consumiéndose frenéticamente en las emociones que ese rudo contacto provocaba a sus cuerpos. El mundo se esfumó lentamente mientras la ira y el dolor eran remplazados por la tranquilidad y las cálidas sensaciones, a la par en que sus cuerpos se amoldaban al otro, exigentes, necesitados de más contacto. El beso se detuvo, permitiéndole a ambos mirarse fijamente, sintiendo el cálido aliento del otro ante su cercanía; el fuego ardía en sus miradas, una llama que crecía impulsada por los sentimientos que ambos tenían por el otro y que tras ser ocultados por tanto tiempo al fin se mostraban renuentes al anonimato y surgían con fuerza para arrojarlos a un abismo de pasión y lujuria incontrolable. Sasuke acarició su labio inferior mientras la miraba con profunda admiración; ella por su parte cerro sus ojos acalorada y suspiró, recibiendo en respuesta de nueva cuenta los labios del Uchiha.
Lentamente su cuerpo fue desnudado y acariciado con agilidad, las manos del pelinegro tocaban su piel con la ternura nata de un amante de ensueño que al fin lograba tener a la mujer de sus mayores anhelos entre sus manos; gimió y enunció su nombre mientras se desasía de la molesta ropa del chico y acariciaba con cierto titubeo, el masculino cuerpo del Uchiha. Ninguno tenía conocimiento en la práctica del sexo, ninguno de los dos sabía a ciencia cierta cómo actuar y sin embargo ambos se complementaron y descubrieron juntos a dejar el bochorno y la torpeza tras suyos; aprendieron a darse placer mutuo, siguieron sus instintos y luego de la primera penetración, encontraron el ritmo adecuado para moverse en sincronía para satisfacer el hambre que tuvieron del otro. Se aferraron al despliegue brutal de lujuria que arremetió contra ellos, moviéndose más rápidamente a cada segundo hasta que la cúspide del placer orgiástico hizo temblar sus espíritus, llevándolos por breves instantes al maravilloso y desconocido paraíso dentro del acto al que llamaban hacer el amor.
En silencio, Sasuke se encargó de transportarlos a la acogedora cama de la pelirosa, donde las palabras se volvieron innecesarias y las miradas suficientes para transmitir entre ellos todas las emociones que sus bocas no se atrevían a decir; a ese punto era imposible negarse que no sentían algo por el otro, ahora era más que claro que Sasuke no la consideraba un simple capricho y también era claro que Sakura no lo consideraba un cero en su mundo. Él se acercó un poco y acaricio sus rosados cabellos con lentitud mientras Sakura se acurrucaba un poco más cerca suyo, incapaz de no mantenerse en contacto con el cuerpo de su compañero. La amargura de la realidad arremetió contra la conciencia de Sasuke, recordando las acciones a las que estaría sujeto a hacer para mantener protegida a su linda compañera y que, ahora que había tenido sexo con ella, le sería aún más doloroso. Pero no se preocupaba por él, sino por ella.
-¿Esto está bien, Sakura…? Yo no soy un buen hombre, no soy lo que tú te mereces y aun así me has dejado llegar a este punto, ¿Por qué?
-…Desde el primer momento en que te vi supe que existía algo en tu persona que sería un riesgo para mi… Me convencí de que ese sentimiento no era más que solo desprecio, aun cuando formamos equipo me obligué a creer que no me importabas. ¿Pero sabes? Al final, en lugar de desaparecer, ese sentimiento creció más y más… Al principio no podía creerlo pero algo en mí siempre me dijo que algo como esto terminaría por pasar, algo en mi interior grita que este es mi lugar. -Sucesivamente se alzó y beso a Sasuke, sonrojándolo ante aquel tierno acto.- Por más que me alejé, tú te acercabas; por más que me resistí, tú me doblegabas; por más que intente olvidarte, tú te hacías más presente… Terminé por ser incapaz de no sentirme feliz de tus palabras y gestos, de tus atenciones, de tu compañía y cuando supe lo que era… Debí decírtelo, debí decírselo a Menma pero tenía miedo… Al final el resultado fue el mismo… Ha sido por mi culpa que todo esto ha sucedido.
-No digas cosas como esas, nada de lo que sucedió es tú culpa. Hay cosas que son imposibles de evitar y lamentablemente la de Menma es una de ellas.
-¿Le odias?
-…Una parte de mi lo odia… Pero otra parte de mí sigue considerándolo mi amigo.
-…Sé que es egoísta, Sasuke, pero necesito que me apoyes. No podemos permitir que lo asesinen, Menma debe pagar sus crímenes de la forma correcta… Derramar su sangre no servirá de nada y solo prolongaremos este círculo de odio en el mundo ninja. Mi fuerza no es suficiente para detenerlo, mi poder no basta… Por eso prométeme que me ayudaras, que no permitirás que Riosuke o el consejo hagan algo en su contra… Por favor. -Sasuke la besó rápidamente y compuso una ligera sonrisa en sus labios.
-De acuerdo, Sakura… Haré lo que este a mi poder para ayudarte.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo. Ahora descansa, mañana nos espera un nuevo día… Te amo y siempre lo haré. Me temo que me será imposible alejarme de ti ahora más que nunca…
Ella sonrió con calidez y enorme felicidad, tanto que Sasuke obligó a sus pupilas a grabar aquella imagen en su memoria para no olvidar aquella dulce luz que Sakura era capaz de mostrar debido al amor que tenía por él y que no dudaba, que él hiciese algo similar por la Haruno. Acercándola a sí mismo, el Uchiha besó su cabello una y otra vez hasta que Sakura se quedó dormida; su mirada se oscureció, entrecerrándose con desdicha y gran tristeza entorno a la frágil figura junto a él. Y Sasuke se dedicó a velar su sueño, a contemplar su armoniosa paz y dulce tranquilidad, a disfrutar por primera y última vez de aquella intima cercanía con la mujer a la que amaría por toda su vida. Las cosas tienen un orden, las heridas nunca desaparecerán, se mantendrán fijadas en sus cuerpos durante toda una eternidad y los llevara a la locura, a la insatisfacción, a un sendero desconocido y tenebroso por el cual Sasuke no estaba dispuesto a recorrer nuevamente; temía tomar ese camino, temía cumplir con sus tratados y perder de nueva cuenta lo que más amaba. Ya había pasado en más de una ocasión, acatar con el deber y seguir el camino correcto por consecuencia traía una serie de infortunios: Al igual que como paso con Itachi al proteger la aldea y terminar por sacrificarse al exilio, al igual como paso con Menma al creer que podía dejar sus temores y terminar por ser sometido a su oscuridad, al igual que pasaría con Sakura si continuaba con la idea de salvar a Menma…
-Realmente… No sabes cuán doloroso será apartarte de mí.
En silencio y tras largas horas, Sasuke se incorporó de la cama y procedió a vestirse, el amanecer llegaría en un par de horas más y aunque su corazón deseaba quedarse con ella, no podía aferrarse a algo que nunca podría ser. Su elección ya estaba tomada y el camino que recorrería a partir de entonces ya estaba trazado, no había vuelta atrás, haría lo que fuera necesario con tal de mantener a su Hime a salvo a costa de su sufrimiento. Antes de partir se acercó a la pelirosa y beso su labios repetidas veces durante su sueño, después y como en un soplido de viento, Sasuke se desvaneció en medio de la oscuridad.
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-¿Qué has dicho?
Sakura observó con notable sorpresa al grupo de ninjas frente suyo y que se reunían en uno de los pequeños parques dentro de Konoha. La lluvia los empapaba pero ninguno de ellos parecía molestarse con ello, las noticias que hasta hace poco fueron dictadas por Riosuke y el consejo se habían esparcido por toda la aldea como pólvora y sin embargo, únicamente ella, la hija del hokage, era la última en enterarse del asunto. Ahí estaban pues los llamados nueve novatos –Descontando a Hinata, Menma y Sasuke– enfrentando a la pelirosa con una verdad que ella no terminaba de creer, intentando hacerla ver que aquella noticia era irrevocable y necesaria. Sakura tragó saliva y los miró a todos rápidamente, crédulamente.
-No es cierto… Eso no puede ser posible. –Chouji dio un paso al frente.
-Es cierto, Sakura… El hokage en conjunto con el consejo, han incluido el nombre de Menma en el libro bingo y han decretado sentencia de muerte directa para él en caso de su captura. Sinceramente me cuesta creer que tu tío no te dijese nada, así que… Bueno, creímos que era mejor decírtelo nosotros antes de que te enterases de un modo menos… agradable.
-¿Menos agradable? ¡Nada de esto puede ser agradable, ni un poco! Debe ser mentira. Ellos no pueden…
-Claro que pueden, Haruno-san, el poder del consejo y el del mismo hokage siempre se a usado con el fin de proteger la aldea, y es en pro de esa función que se ha decidido proceder para solucionar el problema. –Comentó ahora Tenten, sobando una de las heridas sobre las mejillas.-"Debido a sus crímenes contra la aldea y demás naciones, que no solo ponen en riesgo la seguridad nacional sino la internacional, Namikaze Menma debe ser eliminado." Esas fueran sus palabras, no más no menos.
-Menma-san esta fuera de control, ¿Cuánto tiempo tardara para que ataque a Konoha o a cualquier aldea de nuevo? ¿Cuántas vidas estarán en peligro si dejamos que continue con vida? Sakura-san, eres la hija del yondaime y necesitamos que te comportes a la altura de ese hecho.
-¿Qué es lo que estas intentando decir con eso, Shino? –Kiba suspiró.
-A que debes resignarte ante la idea de salvarlo. Llegados a este punto, es claro que nadie podrá hacerlo entrar en razón y como shinobi debemos seguir las ordenes que se nos dan para asegurar la vida de millones de personas inocentes… Sakura Hime, tu eres la única persona que esta a la altura de su fuerza… -Él camino hacia ella y le sujetó por los hombros. Sakura miró el suelo, comenzando a entender lo que el chico perro quería darle a entender.- La aldea necesitara de tu fuerza ahora más que nunca, será difícil teniendo en cuenta lo que Menma y tu fueron en la infancia pero ahora eso debe dejar de existir, debes comprometerte con el deber al que te somete tu nacimiento y también, irónicamente, tu destino.
-¿Escuchas lo que estás diciéndome? Prácticamente estas diciendo que debo asesinar a mi mejor amigo.
-En efecto, así es. –Sakura enfureció.
-¡Y una mierda lo haré! Todos ustedes, ¿en verdad están a favor de cumplir esa orden? ¡Menma es nuestro compañero, no podemos rendirnos, no así! –El pervertido Neji se rascó la nuca con impaciencia.
-¡Eso ya no importa! ¿Es que no lo entiendes? Es cierto que Menma era nuestro amigo, nos ayudó a cada uno de nosotros en algunas ocasiones… ¡Demonios, si incluso me respaldo cuando me descubrieron espiando a las chicas en el baño de aguas termales! Pero el chico que conocimos no es el mismo que ataco la aldea la última vez… Sakura hime, debes aceptar que luchar por Menma es una pérdida de tiempo y enfócate en lo que es primordial.
-¿Y que se supone que es lo primordial? ¿Matarlo? ¡Por Kami! No sé qué demonios es lo que ha pasado con todos ustedes como para rendirse a la idea de que ya no existe esperanza para él y ciertamente no me importa lo que ustedes o Konoha o mi estúpido tío quieran, ¡No voy a permitir que hagan esto, yo no voy a rendirme, maldición!
-En verdad eres una molestia…
Sakura escuchó aquella voz y se giró con emoción al ver a su compañero Sasuke acercándose a ella con lentitud hasta detenerse algunos metros tras suyo. Ella le sonrió sutilmente, confiando ciegamente en que ahora que él estaba presente, podrían hacer entrar en razón al resto y recibir su apoyo para salvar a Menma tal y como lo habían prometido la noche anterior. Sin embargo, las cosas no saldrían en lo absoluto como ella pensaba. Sakura se volvió al frente con renovada fuerza.
-Es bueno que hayas llegado, Sasuke, ¿lo sabes, no es así? Lo que el consejo y Riosuke han declarado…
-Si, lo sé….
-Ha sido improvisto pero estoy segura de que aún podemos ir y convencerlos de lo contrario, si lo hacemos juntos…
-No te confundas, Sakura, no he venido aquí a hacer algo como eso. –La Haruno se giró a mirarlo, confundida. Sasuke en cambio metió sus manos dentro de sus bolsillos.- En efecto, estoy enterado de lo que los altos mandos han declarado contra Menma…Y debo decirte que estoy totalmente de acuerdo con ello.
Sakura quedo totalmente inmóvil mientras su cerebro intentaba asimilar las palabras de Sasuke sin llegar a creerlas. El Uchiha se acercó a ella a paso agraciado, con un aire burlón rodeándole y se detuvo una vez estando frente a frente con ella, quien no pudo hacer más que guardar silencio y mirarle con esperanza. Sasuke alzó una de sus manos y sujetó su mentón, acariciando su barbilla con su dedo pulgar. Sakura parpadeó rápidamente, consiente ahora del agarre tan suave que el Uchiha tenía sobre ella y automáticamente sujetó aquella mano con la suya, cálidamente, creyendo ilusamente que lo que había escuchado se trataba de un mal chiste. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Sasuke ante su tacto y apretó las mandíbulas con fuerza ante lo que haría.
-E-Es mentira, ¿no es así?
-Me temo que no lo es, Sakura, esta vez no se trata de una broma. –Ella dejo de sonreír.
-P-Pero… Lo prometiste, tú d-dijiste que…
- Pobre e inocente Sakurita… ¿En verdad creíste cada una de las palabras que dije la otra noche? ¡Que ilusa eres! Nadie se arriesgaría a comprometerse con una idea tan descabellada como esa. –Carcajeó sutilmente, sujetando también con su otra mano el rostro de Sakura, quien ya había aflojado un poco su agarre sobre la suya.- La verdad es que nunca he tenido la intención de ayudarte, Menma es… ¿Cómo decirlo? Oh, si, un enemigo… Se ha metido en mis intenciones todo el tiempo y más que eso, es un jodido asesino, no hay motivo para que intente ayudarlo.
-…No… E-Eso no es cierto… ¿Acaso tú… lo que dijiste, lo que sucedió anoche…?
-Todo fue un engaño, una estrategia para tenerte accesible para mí.
Ante sus palabras y con los ojos totalmente abiertos de par en par, Sakura dejó caer su mano a su costado pesadamente, sin fuerza, casi del mismo modo en que cayo su esperanza hacia la oscuridad de la desesperación; casi del mismo modo en que lo hicieron los pedazos rotos de su corazón, uno a uno, abandonando su lugar para terminar por dejarle vacía e incompleta. Irónicamente, pensó, que si bien el agujero que Menma dejo en su cuerpo ya estaba relleno, el agujero que se había formado en su interior –Más concretamente en su corazón– jamás podría llenarse con nada. Sasuke la encerró en un abrazo, recargando su rostro sobre el hombro derecho de la pelirosa, donde deposito un suave beso.
-¿Por qué, Sasuke…?
-Porque es así como las cosas deben ser… Realmente, desde el primer momento en que te vi supe que debía tenerte. ¡Fuiste todo un reto! Pero al final no eres tan especial ni diferente del resto de las mujeres, al final sucumbiste y te entregaste a mí de la forma más hermosa que jamás tuve. Tu cuerpo, tu alma, todo en ti me pertenece y ahora que ya te he tenido, nadie podrá decir que la hija del hokage es un premio inalcanzable. –Subió en un camino de besos hasta su oído, con una delicadeza y cuidado que no encajaba con sus palabras.- ¿En verdad creíste que te amaba? ¡Por kamisama, que ridícula eres! Nada de lo que sucedió se trató de amor, ninguna de mis palabras, ninguna de mis promesas, ninguna de mis acciones pasadas fueron hechas con amor… Lo único que tenías para ofrecerme era el placer de tu cuerpo y ahora lo tengo.
-¡Sasuke-san, ya basta! –Gritó Lee.
-¡Oh, vaya! Parece que otro iluso enamorado tuyo quiere salir en tu defensa pero me temo que llegas tarde, cejotas, ya no tiene mucho que darte que sea de verdadero valor ahora que me he robado su dulce inocencia.
-¡Deja de burlarte de esto, lo que dices no tiene nada de gracioso, Sasuke no Baka! –Gritoneó esta vez shikamaru.
Una corta risa y como si se tratase de una jodida broma, Sasuke se inclinó hasta besar los labios de la pelirosa que no rehuyó de su contacto pero tampoco fue participe del acto, su mente estaba perdida y sus ojos, que no reflejaban absolutamente nada, estaban inundados en lágrimas que corrieron con fuerza y sin meditación a través de sus pálidas mejillas. Neji, Shino, Kiba; ni tenten, lee, shikamaru, Ino u Chouji pudieron ocultar el malestar que sentían al ver los hombros de la pelirosa temblar bajo el agarre de Sasuke, producto de los actos del mismo Uchiha y las de sus propias palabras. Todo aquello era tan aberrante que les costaba creer que realmente estuviese pasando. Luego de unos minutos, Sasuke abandonó sus labios y le soltó, volviendo a colocar sus manos dentro de los bolsillos en su pantalón y mirando a la Haruno con gran seriedad e indiferencia.
-Ha quedado todo muy claro, ¿no es así? Nada de lo que paso entre nosotros significó algo para mí. –Siseó pasando de ella y caminando con decisión hacia el resto de sus compañeros.- Todo lo que paso fue por capricho mío, sería bueno que dejaras de creer en los cuentos de hadas, Sakura…
-Eres un bastardo, Sasuke, ¿Cómo es que puedes hacer algo así?
-Porque se me da la gana, Kiba y deja de meterte en los asuntos que no son de tu importancia. Ahora bien, dejemos de pensar en cosas estúpidas y vayamos con el Hokage para ofrecernos como habíamos pactado como miembros para la caza de Menma.
-Esta vez tienes razón, Uchiha, pero eso no significa que no deberás responder ante Riosuke por lo que le has hecho a Sakura-san. –Comentó Lee, apretando los puños con ira comprimida mientras miraba de reojo a la Haruno metros tras suyos.- No voy a perdonártelo y aun si me llaman soplón, le diré lo que ha pasado a Riosuke para que pages por lo que has hecho.
-Lo que hagas no me interesa, cejotas, eres libre de acusarme si quieres… Eso si estas consiente de que al decirlo, automáticamente habrás declarado ante toda la aldea que Sakura Hime es una chica fácil y arruinado, por consiguiente, su reputación.
Esta vez, lee fue incapaz de no guardar silencio y darle al Uchiha la razón.
-Si ya no hay nada más que decir, vámonos ya.
Sasuke avanzó sin contemplación al frente siendo seguido por el resto, aunque con cierta reticencia por parte de Ino y Lee, que no estaban muy de acuerdo con dejar sola a Sakura en ese lugar en semejante estado. Sin embargo y considerando la situación, ambos se marcharon para no incomodarla. En soledad, las lágrimas de Sakura se confundieron con la lluvia que empapaba su cuerpo frágil y cansado, el frió no era nada comparado con lo desolada que se sentía por dentro… ¿Cómo es que había sido tan tonta para no verlo antes? Sus manos cubrieron su rostro y su cuerpo se convulsiono con mayor fuerza mientras el espacio se llenaba de sus dolorosos gemidos, ¿Qué era lo que había hecho para merecer eso? ¿Tan poco valía, era así como todo el mundo la veía realmente? Ella había sido respetada pero ahora no era nada, no valía nada porque se mostró débil y eso era lo que Sasuke aprovecho para acercarse a ella.
Sus sentimientos eran su peor debilidad.
"Sakura, ¿es que acaso no lo ves? ¡Él te está engañando, está jugando contigo!" Sakura escuchó fielmente las palabras que Menma le dijo alguna vez. "¿Crees realmente que sus palabras y tiernas acciones contigo son porque realmente siente alguna clase de amor por ti?" Su temblor comenzó a disminuir y sus gemidos cesaron. "Él no sabe que es amor, solo conoce la traición y la ambición de cumplir un mero capricho pasajero: tú." Él tenía razón, cada cosa que dijo era verdad y fue tan tonta como para engañarse a sí misma por segunda ocasión. Desde niña le había quedado claro que el mundo y las personas son crueles y egoístas, que todo el mundo gustaba de burlarse y herir a los demás para sus propios fines, ¿entonces cómo es que se permitió olvidarlo? ¡Menma se había convertido en lo que era como consecuencia de esa terrible verdad! Había sido tan tonta e ilusa, ahora ya no existía nada que salvar porque ella misma se encargó de perderlo todo. "No debes llorar… Estas personas, este mundo, todos ellos no valen tus lamentos." Su cuerpo dejo de sacudirse automáticamente ante ese recuerdo. "Este mundo es como un agujero negro que solo busca alimentarse de nosotros, nos hace sufrir y nos empuja a la eterna soledad…" Ella siempre había estado sola, siempre luchado sola, ¿Qué le impedía seguir adelante del mismo modo? "Nos arrebata lo que más amamos y a cambio solo recibimos dolor y desesperanza."
La lluvia alentó un poco pero no dejo de car sobre Konoha y en el silencio que invadía la aldea, el corazón de Sakura cambió y emitió un rugido profundo, lleno de ira y rabia contra el mundo y las personas que tan cruelmente le habían traicionado. No había nada en que creer, no había nadie en quien confiar, solo existía la fuerza que la soledad te da ante ese oscuro y cruel mundo al que ella se enfrentaba día a día; su postura encorvada y derrotada se irguió de nuevo, con fuerza y desafío a la par en que sus manos dejaban de ocultar su rostro, el cual Sakura mostró sin ningún ápice de sentimiento de por medio más allá de la frialdad de sus ojos y la indiferencia de sus gesticulaciones llenas de nada. Menma había tenido razón aquella vez, los nueve novatos y Sasuke también tenían su parte de razón: ella era ingenua ante un mundo que no tiene nada de bueno.
Pero eso ya no volvería a ser así, la inocente Sakura había muerto al fin.
Disculpen la tardanza! Tuve algunas complicaciones de salud y no había podido escribir absolutamente nada U.U De igual manera agradezco a todos los que comentan y siguen la historia, ojala el capítulo fuese de su agrado. Prometo que la siguiente actualización será mucho más pronto de lo que imaginan ¡Hasta luego!
