Historia original, sin finalidad de lucro. 100% IchiRuki
CONTENIDO LEMON (Soy amateur en escribir Lemon, así que espero les guste mi primer intento)
Los personajes y escenarios los tomo prestados pues pertenecen a Kubo Tite.
Si haces uso de mi historia FAVOR DE DARME LOS CRÉDITOS CORRESPONDIENTES, GRACIAS!
Facebook: KuchikiRukiaIchiRuki
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¿Qué ocurre cuando dos mundos se encuentran y crean confusiones en los sentimientos y deseos de una shinigami y un humano? ¿Qué pasa si de una pasión nace el amor? Y no cualquier amor, sino uno que va más allá de lo que pudieron haber imaginado pues el mundo del que ella proviene declara la guerra contra el amor que él profesa.
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Capítulo 7: Afín
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Durmió muy poco, pero lo suficiente para mantenerla despierta durante el entrenamiento del siguiente día. Básicamente la siguiente semana prácticamente vivían en el campo de entrenamiento, pues solo salían de ahí para cenar y dormir un poco. Por lo mismo, Ichigo y Rukia casi no se topaban, pues aun los mantenían alejados en su preparación, viéndose únicamente a la hora de cenar, pero la ojivioleta evadía la mirada y se retiraba demasiado rápido; aun con los berrinches que Kon le armaba para que se quedara.
Yoruichi comenzaba a creer que ese par de tontos estaban distanciándose nuevamente, por lo que le propuso a Urahara que por lo menos un día entrenaran juntos, bajo la excusa de ver sus potenciales, sus fallas y mejoras.
―Bien, tenemos un poco más de una semana que están desarrollándose y mejorando sus técnicas, pero esta ocasión lo demostraran enfrentándose el uno con el otro. ―Urahara los veía con una irónica sonrisa.
―Imposible, aun no domino bien el arte de la espada y menos he sacado todo el potencial de Sode no Shirayuki. ―la ojivioleta se mostró disgustada y ansiosa.
―Velo como una oportunidad de ver cuáles son los huecos que debes llenar para mejorar tu relación con tu zanpakuto. ―la morena poso su mano en el pequeño hombro de Rukia. ―No le temas a Zangetsu, créeme, él no te hará daño.
― ¿Están seguros de que es buena idea de que me enfrente con Rukia? ―Ichigo noto la agitación de la ojivioleta.
―Ya les dije que solo será esta ocasión, así que dejen de quejarse y pónganse en posición para que el combate empiece. ―Urahara golpeo con su bastón la cabeza del pelinaranja.
― ¡Auch! ¡No tenías por qué hacer eso sombrerero loco! ―una venita estaba por reventar de su frente.
Se posiciono, aun sobándose la zona golpeada, en frente de Rukia listo para recibir el primer ataque, ya que no quería ser él quien comenzara todo. Sin embargo, los segundos se tornaron eternos al notar que ella no lo haría.
― ¡Rukia, empieza! ―Yoruichi la obligo a atacar.
― ¡Hado #33, Sokatsui! ―la ojivioleta reacciono con lo mejor que tiene, su Kido.
Ichigo se sorprendió del nivel de fuerza espiritual que invertía en sus ataques, además de alternar los conjuros para dejarlo sin oportunidad de responder. En ese instante agradeció que Urahara lo obligara a entrenar junto a Ururu, Jinta y Tessai, pues su shunpo mejoró notablemente, ayudándolo a evadir los más posibles ataques que ella le lanzaba. Él estaba consciente de que Rukia es buena en combates cuerpo a cuerpo y con el Kido, sin embargo al emplear la espada era un poco lenta, así que la obligo a responder con su zanpakuto al escabullírsele hasta quedar frente a frente.
― ¡Tsk! ―entrecerró los ojos al sentir el gran peso de él sobre ella. ― ¿Cómo lograste llegar hasta mí?
― ¿Sorprendida? ―le sonrió al mismo tiempo que la obligo a defenderse con la espada.
―Maldito.―no le permitiría hacerla retroceder. ― ¡Tsk!
― ¡Ey! Sé que eres mejor. ―se apartó un poco de ella. ―Te lo demostrare. ―rápidamente dejo fluir su reiatsu para liberar su Bankai.
―Ese maldito, ¿Quiere asesinarme o qué? ―hablo para sí misma. ― ¡Bakudo #61, Rikujokoro!
―Lo siento, no me alcanzo. ―se apareció detrás de ella a punto de atacarla con su Getsuga Tensho.
Rukia se pasmo por un mili-segundo, aun así logro alejarse de él y llamar a Sode no Shirayuki.
―Mae, Sode no Shirayuki, Tsugi no mai, ¡Hakuren!
― ¡Tsk! ―por fracción de segundos estuvo a punto de ser acuchillado por cientos de cuchillos de hielo. ―Te dije que eres buena.
― ¡Hado #31, Shakkaho!
Mientras ellos proseguían con su entrenamiento, Yoruichi se percató de que Rukia aún mantenía su corazón confundido, por lo cual era evidente que no le sería fácil hacerla desarrollar y liberar por completo el poder de Sode no Shirayuki. Además de que, ocasionalmente, le gritaba instrucciones para que evitara valerse del Kido y respondiera más con su zanpakuto. Mientras que, Urahara solo provocaba a Ichigo para distraerlo y reprenderlo porque no se concentraba completamente en la pelea.
Se llevaron más de medio día en el entrenamiento y el agotamiento ya los embargaba por completo, así que en un momento de distracción, por parte del pelinaraja, Rukia rezo el conjuro de la Prisión de Luz de Seis Barrotes para someterlo y rematarlo con su primera danza: Tsukishiro.
Ichigo se pasmo al notar lo bien que Rukia podía responder en situaciones donde las decisiones definitivas pueden hacer cambios asombrosos.
― ¡Ah! ¡Ah! ―jadeaba. ―Maldición, Rukia, Pudiste matarme. ―se recargaba sobre sus rodillas e intentaba recuperar aire.
―Si lo hubiera querido estarías congelado. ―cogió la toalla que Chappy le ofreció. ―Aunque no lo parezca, puedo controlar las danzas y determinar si el enemigo únicamente se congele o muera dentro del hielo.
― ¿En serio? ―la vio fijamente. ―Rukia, ¿Entonces por qué te da miedo usar la zanpakuto?
La ojivioleta se paralizo ante la pregunta, removiéndole viejos recuerdos. Al único que le había contado sobre la forma que el Teniente, de la treceava división, murió era a Renji. "Debe saberlo, él más que nadie":
―Porque yo mate a Kaien con mi espada. ―bajo la mirada y la cabeza.
― ¿Qué? ―no creía lo que le dijo. ―Debes tener una buena razón para haberlo hecho. ―la cogió de los hombros suavemente.
―Ichigo.―sujeto su mano para hacerla aun lado. ―Te contare todo. ―le hizo una seña para que lo siguiera fuera del campo desértico y de la tienda.
―Espero que con eso esa niña ya pueda sacar todo su poder. ―Yoruichi los veía alejarse.
Al estar afuera, lo hizo subir al tejado para poder sentir el gélido viento. Le dio la espalda, al acuclillarse en una orilla y abrazar sus piernas, antes de contarle la triste historia de cómo asesino a su teniente, al hombre que, cree, aun ama.
El ojiambar escucho atento cada palabra de la ojivioleta, no interrumpió ni cuestiono nada durante la anécdota. Únicamente observó cómo lloró y se limpió, ocasionalmente, con el dorso de su mano o con la manga del Kimono. Y cuando termino de relatar aquella fatídica noche, la única respuesta que dio Ichigo fue estrecharla entre sus brazos.
Rukia recordó cuando le relato la misma historia a Renji y la incomodidad que le causo al obligarla a corresponderle sus sentimientos. Pero esta vez todo era distinto, cuando el ojiambar la abrazo una electrizante sensación recorrió su columna vertebral y una intensa tranquilidad le permitió dejarse abrazar. Le gustó la forma en que su cuerpo se estremeció al escucharlo susúrrale, en el odio, que él también dejaría en sus manos su corazón.
―Kaien murió feliz entre tus brazos, salvaste su honor. ―hundió sus labios en el cuello de la shinigami.
―Yo no lo veo así. Soy una asesina. ―oculto su rostro en los brazos del él.
―Para él fuiste y serás siempre quien cuide de su corazón. ―la cogió del mentón para hacerla verlo. ―Ahora, yo quiero ser ese en quien puedes depositar toda tu confianza.
―Ichigo. ―se ruborizo y cerró los ojos al sentir los suaves labios de él en los suyos.
Kon estaba dispuesto a armarle un alboroto a Ichigo por estar a solas con su querida Rukia, pero en su lugar se pasmo al ver como ella le correspondía el beso. El peluche estuvo a punto de vociferar pero Chappy le cubrió la boca para que no interrumpiera, además de que le conmovió ver que su shinigami se estaba dando la oportunidad de no forzar una sonrisa más.
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Cuando termino de devorar casi toda la cena, Yoruichi adopto su forma gatuna para vigilar a Rukia e Ichigo, pues no quería que se escaparan de nuevo y perder días de entrenamiento. Así que trepo el árbol para tener una mejor visión: un repentino abrazo, por parte de ella, que tumbo al ojiambar en el tejado, quedando boca arriba y con la pequeña mujer encima de él. Aunque, su atención se desvió un segundo al notar que Chappy apresaba a Kon evitando que interrumpiera aquel momento.
La gatita sonrió y bajo de nuevo a la tienda muy satisfecha, lo que llamo la curiosidad de Urahara por saber su favorable reacción, a lo que la morena se limitó respondiendo que posiblemente Rukia ya no se limitaría a desatar todo el poder de su zanpakuto.
― ¡Vaya! Hasta que Kurosaki hace bien las cosas. ―dijo antes de retirarse adormir.
―Descansa, Kisuke. ―Yoruichi le sonrió antes de cerrar la puerta corrediza.
― ¡Uff! Esa mujer sabe cómo enloquecerme. ―encendió su pipa antes de ir a su habitación.
Cuando la pequeña estancia quedo vacía, Chappy bajo para atar a Kon y taparle la boca con un poco de cinta, de esa forma no molestaría a Rukia. Estaba por buscar un sitio donde esconderlo cuando escucho como los shinigamis entra al lugar, por lo que se puso tan nerviosa que casi la descubren. Finalmente aventó a Kon a la habitación de Jinta, pues su puerta estaba abierta, y ella se metió bajo la manta de su futón.
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"¿En verdad me ama? o ¿Solo me desea?" , se atormentaba en cada segundo que mantenía sus labios unidos a los de él. La duda le carcomía a pesar de las caricias, los besos, las entregas y las promesas. Estaba decidida a darle fin a la maldita incertidumbre, así que al separarse lo vio fijamente a los ojos para cuestionarlo:
―Ichigo.
― ¿Pasa algo? ―acariciaba su mejilla.
― ¿Qué sientes por mí? ―se apartó un poco de él. ― ¿Amor? O ¿Deseo?
― ¿Eh? ―le sorprendió lo directa que fue.
―Por favor, dímelo. ―bajo la mirada.
―Rukia―la levanto del mentón para que lo viera otra vez. ―No niego que al principio negaba la existencia de amor hacia ti, por lo que el deseo era más fuerte.
―Ya veo. ―cogió su mano para alejarla de su rostro.
―Espera, aun no acabo. ―se acercó un poco a ella. ―Después de lo que hemos vivido puedo asegurarte que aun te deseo, pero el amor esta ganado.
Los preciosos ojos violetas de la shinigami se iluminaron ante la confesión de su amante, pues eso le ayudaba a convencerse aún más de que un nuevo amor podía alojarse en su corazón. Repentinamente lo tumbo en el tejado al abrazarlo y lloro un poco sobre su pecho.
―Rukia, ¿Estas bien? ―la abrazaba.
―Empezare a estar bien. ―se aferró a la ropa de él.
―De acuerdo. ―la dejo estar por un rato más de esa forma antes de bajar a descansar.
Minutos después, mientras bajaban, Ichigo le proponía a Rukia pasar aquella noche juntos, pero antes de obtener respuesta escucharon un extraño ruido que los distrajo de sus planes pasionales.
― ¿Hum?, ¿Qué fue eso? ―se adelantó para averiguar que provoco el ruido. ―No hay nadie, todas la luces estaban apagadas.
―Creo que es mejor que descansemos.
―Pero… ―se volvió a verla con tristeza.
―Debemos descansar, además… ―se rasco la cabeza. ―…no estamos solos y Chappy debe estar dormida. ―se ruborizo.
― ¡Ok! ―la sujeto de la cintura y se encorvo un poco para darle un beso de buenas noches.
―Duerme bien, Ichigo. ―sonrió y se apartó de él.
―Hasta mañana, Rukia.
Al estar en la seguridad de su habitación, Rukia suspiro profundamente antes de quitarse el kimono y quedarse únicamente con el juban (ropa interior). Y en el instante en que su cabeza toco la almohada, Chappy le espanto el sueño cuando comenzó a interrogarla sobre su situación sentimental con el testarudo shinigami sustituto:
―Chappy, se supone que deberías estar dormida. ―se volvió para verla.
―Lo siento señorita, pero tengo curiosidad. ―parpadeo suplicante.
― ¡Ok! ―entrecerró los ojos con enfado. ―Pues… ―oculto su boca, con su puño, al fingir un poco de tos. ―… al parecer ya somos pareja. ―se ruborizo al decirlo en voz alta.
― ¡Pyon, Pyon! ―arrojo la manta a un lado y brinco sobre el futón. ―Lo sabía, lo sabía, ya son amantes.
― ¿Eh? ―se incorporó para calmarla. ― ¡Shhh! Cállate, los despertaras. ―la sujeto de los hombros. ― ¿Cómo que amantes?, ¿De dónde sacaste eso?
―Pues, lo leí en una de las revistas que tienen aquí; decía que si dos personas se atraen son amantes.
― ¿Pero qué demonios lees? ―la veía con desconcierto y disgusto.
―En serio, decía que solo cuando dos personas comparten tiempo juntos se les considera amantes.
― ¿Amantes?
―Sí, dos personas que están realmente enamoradas. ―sonreía de oreja a oreja. ― ¿Hum? Por cierto, señorita Rukia, ¿Usted ha estado íntimamente con él?
Rukia se petrifico ante la indiscreta pregunta de su pildorita, e inmediatamente le cubrió la boca y le indico que se bajara la voz antes de cuestionarla sobre el porqué le había hecho semejante pregunta.
―Demonios.―susurraba. ― ¿Por qué preguntas eso? ―parecía que fuego emergía de sus ojos.
―Pues, en la revista leí que muchas veces las parejas que se aman suelen tener relaciones.
―¡Uff! ―cerro los ojos. ―Chappy, mejor duérmete ya.
―Lamento si la moleste señorita. ―bajo la mirada y una nubecita negra le llovía sobre la cabeza.
―Note preocupes Chappy, solo ya no me hagas esas preguntas y mucho menos se las comentes a alguien. ―le revolvía el cabello.
―Está bien.
En seguida ambas se acostaron, viéndose la una a la otra, listas para dormir, aunque la ojivioleta no dejaba de sonreír ante la picara propuesta que Ichigo le había hecho antes de ser interrumpidos. Además, la pregunta de su pildorita la había dejado ciscada, haciéndola cuestionarse su nueva condición de amantes y no por el hecho de ser infieles, más bien por el filológico hecho de que entre ambos existe el amor y el deseo.
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Un par de pataditas en su rostro le espantaron el sueño y malhumorándolo, estaba dispuesto a armar un alboroto a quien lo haya despertado, sin embargo la burla ocupo el lugar del disgusto al ver a Kon amarrado y con una cinta en la boca:
― ¿Quién te amarro? ―decía entre risas.
― ¡mnmnmn! ―intentaba gritar a través de la cinta.
―De acuerdo, ven. ―le arranco de un solo jalón la cinta, provocando que el peluche gritara como loco.
― ¡Ahhhh!, ¡Maldito Ichigo!, ¡¿No podías quietármela con más delicadeza?! ―le mostraba sus dientes de felpa
―Guarda silencio o si no te dejare amarrado todo el día. ―le propino un coscorrón.
― ¡Nee-san!, Iré con mi hermosa nee-san para que me ayude. ―ya se encaminaba a la puerta pero el ojiambar lo detuvo.
―Ni te atrevas a meterte a su cuarto. ―lo levanto a la altura de su rostro para verlo amenazadoramente. ―No quiero que le hagas algo pervertido.
― ¡Tsk! Te odio. ―hizo ademan de ignorarlo y se dejó desatar. ―Por cierto, Urahara quiere que vayas al campo de entrenamiento. ―estiraba sus pequeñas extremidades. ― ¡Ahhh! Se siente bien ser libre. ―salió de la habitación buscando a Ururu para que le diera algo de comer.
― ¿Tan temprano? ―sin chistar se vistió para ir con el ojigris.
Mientras salía del cuarto pudo ver como Rukia daba la vuelta por el pasillo que conducía al cuarto subterráneo, "¿Hum? ,¿Por qué nos querrá tan temprano en el entrenamiento?", pensó al mismo tiempo que seguía, a una distancia considerable, a Rukia hasta el punto de encuentro.
Una vez en el sitio, se acercó a la shinigami para preguntarle si Yoruichi la había mandado llamar y si sabía la razón por la cual debían estar ahí a esa hora, pero fue en vano pues la ojivioleta tampoco sabía la razón:
―Simplemente Yoruichi, en su forma gatuna, fue a despertarme para indicarme que viniera aquí.
―Ya veo. ¿Qué estarán planeando ese par de locos? ―hizo una mirada de desconcierto e impaciencia.
Seguían esperando a sus maestros cuando de pronto una voz, que los llamaba, los obligo a voltear a las escaleras solo para ver que Orihime, Uryu y Chad iban hacia ellos. Mientras la ojigris corría a ellos, no dejaba de agitar la mano y de sonreír.
― ¡Kurosaki, Kuchiki!
―I…Inoue.―la veía con algo de miedo por la forma en que se acercaba. ― ¿Qué hacen aquí?
―Vinimos a entrenar con ustedes. ―sin aviso abrazo a la pequeña shinigami. ―Me da mucho gusto verte.
―Pero nos vimos hace un par de semanas. ―le correspondió el fuerte abrazo.
― ¡Eh! Inoue, ¿Urahara les dijo que vinieran? ―Ichigo veía como Rukia sufría con tanto cariño de su amiga. ―Creí que entrenarían por su cuenta.
―No seas tonto, Ichigo. Los trajimos aquí para que se apoyen los unos a los otros, es otra forma de medir sus avances. ―Yoruichi caminaba detrás de Uryu y Chad.
―Kurosaki, no tendré piedad en el entrenamiento. ―el ojiazul se acomodaba las gafas.
― ¡Hum! No me sorprende que digas eso Ishida. ―Ichigo lo veía con desagrado.
―Uryu entrenara contigo, Orihime y yo entrenaremos con la pequeña Kuchiki. ―Chad levanto el pulgar.
― ¿Y yo por qué con este relamido? ―señalo exasperado a Uryu.
―A mí tampoco me gusta la idea, pero es lo que Urahara y Yoruichi indicaron.
― ¡Ash! Dejen de pelear, y comencemos a entrenar. ―la morena jalo las orejas de ambos chicos y los obligo a encaminarse a donde Urahara los esperaba. ―Bien, vamos, nosotros entrenaremos donde siempre.
― ¡Ok! ―la ojivioleta se encamino junto a Orihime y Chad hasta donde Yoruichi.
Rápidamente la morena les explico la función que adoptarían para ayudar a Rukia a desarrollar y explotar todo su potencial, sin dejar de lado la oportunidad de hacer lo mismo con sus propias habilidades. Chad se encargaría de explotar el poder de Sode no Shirayuki, mientras que Orihime se encargaría de ayudarla a mejorar su habilidad en las Artes Demoníacas, al exigirle que no rezara los conjuros. Gustosa, Orihime fue la primera en comenzar un combate entre su Shun Shun Rikka y el Kido de la shinigami. Y, aunque al principio, Orhime dudaba mucho en contraatacar a Rukia, limitándose a rechazar el Kido con su Santen Kesshun, esta fue reprendida por la shinigami:
― ¡Tsk! Inoue, no te cohíbas, atácame también. ―jadeaba de cansancio.
―Pero… ―junto sus manos a la altura de su corazón. ―… no me gusta hacer daño.
― ¡No seas tonta, no estás aquí para hacerme daño, estas aquí para que ambas saquemos lo mejor de nuestro poder! ―sin chistar le lanzo un nuevo ataque. ― ¡Hado #31, Shakkaho!
― ¡Kuchiki! ―sus ojos se abrieron como platos. ― ¡Koten Zanshun!
Por fin Orihime respondió con su técnica de ataque y aunque débil, a causa de su nulo instinto asesino, logro que fuera el inicio del progreso de su fortalecimiento. Prosiguieron así por casi más de una hora, pues poco a poco la shinigami incitaba a la ojigris a no dejar de usar su técnica de ataque, haciéndola usar muy poco su defensa.
Solo tuvieron unos minutos de descanso antes de continuar con lo que dejaron pendiente, y a Yoruichi le preocupaba un poco el hecho de que, a pesar de que el avance fuera significativo en ambas, no hubiera tiempo suficiente para el perfeccionamiento de la zanpakuto.
Por ese día lo dejara de ese modo, pues el estresarla más no serviría de nada, lo que la consolaba era que sus sentimientos estaban cada vez más estables.
―Bien, es suficiente, ya podemos descansar. ―la morena aplaudió un par de veces.
― ¡Ah! De acuerdo ¡Ah! ―Rukia jadeaba de cansancio.
― ¡Ahhh! Muero de hambre. ―Orihime apretaba su pansa. ―Ya hace ruiditos. ―dejo un momento de silencio para que todos oyeran como rugía su estómago.
― ¡Hum!, ¡Vaya, Inoue! Sí que tienes hambre. ―Chad la veía con curiosidad.
― ¡A cenar! ―la morena se alejó, con el puño en alto por la alegría de comer.
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Las reglas eran simples, mientras el quincy trataba de usarlo de alfiletero, con sus millares de flechas, Ichigo debía manejar a la perfección el shunpo al mismo tiempo que contraatacaba. Esto causo la exasperación del pelinaranja pues le reclamo a Urahara el por qué no fue mejor Yoruichi quien le enseñaba a manejar el shunpo si ella es la experta en la materia.
― ¡No te distraigas Kurosaki! ―usaba su mano como megáfono. ―Yoruichi esta con la pequeña Rukia ahora. Además, se supone que ella te enseño lo básico cuando te entreno para que desarrollaras el Bankai en tres días, ¿Lo olvidaste? ―su tono era burlón.
― ¡Tsk! Maldito sombrerero loco.
― ¡Presta atención Kurosaki! ―Uryu le lanzaba una nueva avalancha de flechas.
― ¡Ahhh! ―respondió con el Getsuga Tensho. ― ¡Maldito Ishida!
― ¡Libera el Bankai! ―Urahara le gritaba desde lo alto de una de las rocas.
― ¡No me digas que hacer!
Era obvio que Urahara le pidiera que liberara el Bankai, pues usualmente Ichigo es tan impulsivo que lo libera desde el inicio de la batalla. Aunque, también le exigió que lo hiciera pues su shunpo mejoraba considerablemente cuando liberaba a Tensa Zangetsu.
El avance de ambos era más rápido que el de Rukia con Orihime y Chad, pues al termino de ese día Ichigo por lo menos ya dominaba, casi por completo, el shunpo. Sin embargo, detuvieron el entrenamiento de ese día para ir a cenar, pues el tiempo se les fue volando.
―De acuerdo, vayan a comer. ―el ojigris se encaminaba a la salida. ― ¡Oh! Justo a tiempo, ahí van los demás. ―miraba como Yoruichi y los demás salían del campo.
―Rukia.―el pelinaranja vio la ropa sucia de la shinigami
―Se nota que se esforzaron mucho. ―Uryu hacia lo mismo con Orihime.
― ¡Hum! Pero… ―vio con desconcierto a Chad. ―… él va como si nada, se ve más fresco que una lechuga.
―Porque él no entreno hoy con Rukia, lo hará mañana.
― ¿Entonces para que lo hicieron venir hoy?
―Obvio, para que viera la forma de combate de Rukia para que así pueda obligarla asacar todo su potencial. ―Urahara comenzó a caminar.
―Tranquilo Kurosaki, no te matare. ―Uryu palpo el hombro del pelinaranja al pasarlo de largo.
―Gracias.―lo veía con enfado ante la burla.
Cuando los tres llegaron al comedor enseguida se sentó a lado de Rukia. Deseaba preguntarle cómo le había ido con Orihime, pero con todos ahí se cohibió, haciéndose torpe ante los nervios y causándole daños colaterales a la shinigami: derramo té sobre sus piernas por lo que la quemo un poco; estornudo y le escupió un poco de arroz en la mejilla; cuando pasaba la jarra de sake, a Yoruichi, la dejo caer sobre su cabeza, bañándola con el licor; entre otras cosas. Kon y Chappy estaban más furiosos que la misma Rukia, y pese a todos los intentos de disculpa, Ichigo no evito ser acosado por ambos.
Orhime, Chad y Uryu se mostraban divertidos al igual que sus anfitriones; les causaba gracia el ver pelar de forma cómica a Ichigo con Kon y Chappy, la única que se limitó a reír un poco antes de retirarse fue Rukia.
―Lo siento, ir a bañarme. ―se levantó para observar su kimono empapado de té y sake.
―El agua ya debe estar caliente, Jinta hace un buen trabajo calentando el baño. ―Urahara sonrió.
―Toma, así podre lavar tu uniforme. ―Ururu le dio una yukata.
― ¡Eh! Gracias, Ururu.
―Descansa Kuchiki. ―Orihime le hacía un gesto con la mano y le sonreía.
―Hasta mañana Kuchiki. ―Chad hacia a un lado su cabello de la cara.
―Duerme bien. ―Uryu se acomodó las gafas.
―Buenas noches. ―salió del lugar.
Cuando la shinigami se había ido a darse un baño, Ichigo había dejado de pelear con Chappy y Kon, quien se encaminaba al cuarto de baño hasta que el ojiambar lo detuvo. En ese momento, Orihime lo miro para preguntarle cómo iban las cosas entre ambos; esto llamo la atención de todos los presentes, en especial de Kon. El pequeño peluche no dejaba de gritarle que pretendía con Rukia, pero Ichigo lo ignoro para responderle a Orihime que aparentemente las cosas iban mejor, sin embargo temía que ella cambiara de idea.
―No cambiara de idea. ―Yoruchi cogía otra jarra de sake. ―Ella comienza a estar segura de que en verdad la amas, lo único que debes hacer es seguir demostrándole esa verdad.
― ¡Oh!, ¡Y sí que lo hace! ¡Pyon! ―Chappy se levantó su dedo índice.
―¿Hum? ¿De qué hablas Chappy? ―la ojigris la veía con curiosidad.
― ¡Oh, oh! Mi señorita me matara. ―recordó la advertencia de Rukia. ―Lo siento, no debí hablar.
―Chaaappyyy.―la morena, un poco ebria, la abrazo con la intención de que le dijera lo que sabía.
― ¡Nooo! ¡No puedo decir nada! ¡Pyon! ―deshizo el abrazo y salió corriendo a su habitación.
― ¡Tsk! No dirá lo que sabe. ―se malhumoro al perder un buen chisme.
La diversión y la bebida continuaron un rato más, tiempo idóneo para que nadie se percatara de que Ichigo se había escabullido, poco después, detrás de Chappy. Ni siquiera Kon se dio cuenta por estar atrapado en un tortuoso abrazo por parte de Yoruichi, misma que cantaba a todo pulmón junto a Orihime. Incluso Uryu y Chad cantaban los coros de las canciones de las chicas, mientras que Ururu tocaba un shamisen, creando el ambiente de una Casa de Té. Pero no fue hasta que Urahara ya deseaba dormir que dio un fuerte aplauso para llamar su atención y dar por terminada la velada:
― ¡Ok! Vayan a descansar, mañana les espera otro arduo día de entrenamiento. ―Urahara rodeo su cuello con el brazo de Yoruichi. ―Tessai, ayúdame a llevarla a descansar.
―Sí jefe. ―rodeo su cuello con el otro brazo de la morena.
Cuando se la llevaron, los demás siguieron el ejemplo y se retiraron: Orihime compartiría la habitación con Rukia y Chappy, mientras que Uryu y Chad, quienes se llevaron a la fuerza a Kon, con Ichigo, pues ya no habían habitaciones disponibles. Cuando los varones entraron a la habitación del ojiambar se vieron entre si preguntándose en qué momento dejo de acompañarlos en la cena.
― ¡Uff! Kurosaki, ni creas que te esperare, ya me dormiré. ―Uryu comenzó a acomodar su futón.
―Bueno, no creo que le haya pasado algo, ya nos habríamos dado cuenta, ¿O no? ―Chad imito al ojiazul.
―Sí, ha de estar por ahí pensando tonterías, vamos a dormir.
― ¡Ey! ¡¿Por qué me ataron de nuevo?!
―Porque probablemente querrás escabullirte a la habitación de Kuchiki e Inoue. ―Uryu le lanzo un zapato para callarlo.
Entre los berrinches de Kon, ambos chicos lograron conciliar el sueño sin darle demasiada importancia a lo que su amigo estuviera haciendo en quien sabe qué lugar.
Por otro lado, cuando la ojigiris entro a la habitación se encontró con Chappy algo pensativa y hecha ovillo sobre el futón. Se abrazaba las piernas y recargaba su mentón sobre las mismas, esto desconcertó a Orihime por lo que le pregunto a la pildorita que le ocurría. La pronta respuesta fue que le preocupaba que Rukia no se diera la oportunidad de ser feliz y la angustia porque se la llevasen a la fuerza a la Sociedad de Almas, a esto, su oyente le sostuvo la mano y la consoló afirmándole que Ichigo no permitiría que la alejasen de él ni de sus amigos. Chappy se calmó un poco al escucharla, por lo que no dejo de abrazarla un buen rato, hasta que Orihime la detuvo para que la ayudase a preparar los demás futones y esperar a Rukia.
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Rukia aun escuchaba las risas y los murmullos de sus amigos, lo cual extrañamente la relajaba pues el saber que la apoyaban le gratificaba enormemente. Entre sonrisas comenzó a quitarse la ropa perfumada en sake y se sentó en el pequeño banco de madera para mojarse con el agua caliente, que Jinta le había preparado, dispuesta a disfrutar de un poco de tranquilidad antes de proseguir con el entrenamiento del siguiente día. Enjabono y limpio su delicado cuerpo hasta que decidió que era momento de meterse en la tina y dejarse envolver por el embriagante vapor, cargado de un exquisito aroma e cerezos blancos.
Estaba tan serena que no se percató de una insistente mirada detrás del biombo dentro del cuarto de baño. Rukia estaba recargada en la pared y mantenía los ojos cerrados, sin llegar a dormir, ignorante de lo que está ocurriendo ahí dentro, únicamente se percató de la presencia de alguien cuando aquella persona hizo ruido al intentar meterse en el agua en la que ella reposaba:
― ¡¿Quién demonios…?! ―parpadeo al ver quien la asusto.
― ¡Shhh! No quiero que sepan que salí de la cena. ―el pelinaranja tenía un pie dentro de la bañera.
―Ichi…Ichigo…―se maravilló al ver la magnificencia del cuerpo de él. ― ¡Oh! ―no sabía que hacer al presenciar nuevamente la virilidad de quien la hacía feliz en toda la extensión de la palabra.
―Rukia.―metió el otro pie y se agacho para quedar cara a cara. ―Rukia. ―la abrazo.
Rukia sentía que su corazón latía frenéticamente y repentinamente se detenía, haciendo dolorosa la experiencia de evitar tener un encuentro con el hombre que se acercaba, al punto de oprimir sus pequeños senos con sus bien formados pectorales. Su cuerpo temblaba, de ansias, de nervios, de miedo y pasión, solamente sentía las caricias de Ichigo, a través del agua, en sus delicadas piernas. Podía percatarse que aquella mano se deslizaba peligrosamente a cierta zona que la descontrolaría.
―Espera, Ichigo. ―lo aparto un poco con ambas manos.
―Sabes que es lo único que no puedo concederte, Rukia te deseo más que nada en este mundo.
Ichigo acariciaba la pierna de la shinigami, mientras que con la otra se sostenía en la pared para no perder el equilibrio, además de flanquearla para evitar que huyera del lugar. Deslizaba cuidadosamente sus dedos por su pantorrilla, sus muslos, su cadera, su cintura hasta llegar a sus senos. Le fascinaba sentir aquellos montículos, firmes, sensibles y hermosos entre sus manos, que parecieran resguardaban algo frágil. Seductoramente la beso para distraerla de sus hábiles movimientos, con su mano, para juguetear un momento con su delicada feminidad. Con un leve movimiento circular de su dedo índice se propuso arrancarle suspiros y estragos a Rukia, misma que enseguida respondió con ligeros espasmos, rodeándolo del cuello para evitar hundirse en el agua a causa de las continuas vibraciones en su cuerpo. Estaba encantando de hacerla estremecer, por lo menos hasta que la shinigami lo abrazo con ambas piernas y, sujetándolo aun del cuello, lo acerco para susurrarle al oído que la hiciera suya, pues ese fuego de gozo la estaba enloqueciendo.
―Quiero que realmente lo disfrutemos. ―junto su frente a la de ella. ―Tu cuerpo es están exquisito.
― ¡Hah! Ichigo, hazme el amor. ―seguía estremeciéndose a causa de los jugueteos del ojiambar en su feminidad. ―Ichigo. ―instintivamente sujeto la virilidad de su amante para incitarlo al placer.
― ¡Hah! Rukia. ―cerro los ojos cuando una electrizante sensación recorrió cada fibra de su piel.
La ojivioleta busco sus labios para invitarlo a probar sus desesperados deseos por estar con él. Con una mano lo provocaba mientras que con la otra delineaba cada cicatriz y cada bien trabajado musculo de su amado. Sonreía entre los besos al notar que estaba logrando su objetivo, pues la magnífica virilidad con la que jugueteaba estaba adoptando una mayor rigidez, indicándole que el momento de estar con él estaba por llegar.
―Ichigo, hazme el amor. ―entre abrió los ojos para verlo. ―Ichigo. ―su voz era realmente seductora.
―Rukia.―no dejo de acariciar el seno derecho de la shinigami, tampoco freno los besos.
―Hazme tuya. ―le susurró al oído antes de que la acallara con otro beso.
―Te deseo. ―articulaba mientras colocaba su imponente cadera entre las piernas de ella. ―Rukia, no tienes idea de cuánto te deseo.
―Demuéstramelo.―se acomodó a modo de que embonara perfectamente. ―Demuéstramelo.
―Si eso quieres. ―no dejaba de expresar su necesidad por ella.
El estar dentro del agua le hizo las cosas más fáciles, pues gracias a la inagotable fuente de lubricación, Ichigo logro penetrar a Rukia sin problemas; incluso sin arrebatarle un agudo gemido de placer. Los vaivenes eran diferentes, pues el movimiento de sus cuerpos, al brindarse su dosis de pasión y lujuria, se descontrolaban por el oleaje del agua producido por las estocadas de él y el seductor movimiento de cadera de Rukia para que él se adentrara aún más en ella.
El inicio fue realmente dócil, suave y tranquilo pues ambos deseaban explorar sus cuerpos, acariciarse y besar cada punto sensible que los extasiara aún más. Ichigo no dejaba de mordisquear y besar los soberbios senos de la shinigami, le fascinaba provocar estremecimientos en ella. Y otra prueba de ello era que seguía jugueteando con aquella feminidad, pues no paraba de dibujar frenéticamente círculos que causaban más de un gemido de deleite a su amante.
No dejaba de arquearse bajo de él, le encantaba que la tocara, que la besara y la hiciera sentir que podía tocar el mismo infierno a causa de sus, cada vez más descontroladas, embestidas. El desquicio, nacido de aquellos habilidosos dedos en su pequeño clítoris, de aquella lasciva boca y lengua que mimaban sus senos, era cada vez más insoportable.
― ¡Hah! ―no lo soportaba más, así que se colocó de tal forma que quedo sentada en él.
― ¡Hah! ¿Qué haces? ―cerro los ojos y la abrazo.
―Hacerte mío. ―Rukia se levantó ligeramente para después repentinamente clavarse nuevamente en aquel miembro, aun deseoso de proseguir con aquel baile.
― ¡Tsk! Rukia. ―capto la intención.
La sujeto de la cintura lo más fuerte que sus húmedas manos se lo permitieron y así poder penetrarla con mayor rapidez. Rukia no se quedó atrás, alternaba el subibaja que él realizaba con un vaivén que los estimulaba aún más. El agua caía abruptamente, por los bordes de la bañera, al ritmo de su desenfrenado encuentro.
― ¡Hah! ¡Hah! ―cerro con fuerza sus ojos y abrió su boca para dejar salir los imparables gemidos y jadeos. ― ¡Hah! Ichigo… Ichi…go ¡Hah! ―se aferraba a su cuello.
― ¡Hah! Eres mía ¡Hah! ―no la soltaba de su fina cintura. ―Aun no puedo… creer que eres mía.
―Ichigo.―dejo escapar una lagrima, ¿De dolor, placer? Quizá de ambas. ― ¡Hah! ―levanto la cabeza dejando al descubierto su pálido cuello.
―Maldición.―no resistió besar aquella nívea y suave piel. ― ¡Hah!
Ichigo interrumpió de la nada su ya avanzado encuentro sexual, únicamente para salir de la bañera y sacar a Rukia. Esto la descontrolo pues la lava, que sustituyo su sangre, la carcomía por proseguir con su encuentro, y antes de que protestara, Ichigo la cargo para colocarla entre la pared y su musculoso cuerpo para acomodarse otra vez entre sus piernas:
― ¿Ichigo? ―lo veía con algo de miedo.
―Te necesito, te deseo. ―la abrazo al mismo tiempo que la penetraba nuevamente. ―Rukia.
― ¡Hah! ―con ambas piernas lo abrazo por la cadera para ayudarlo con las estocadas.
― ¡Hah!
Estaba más frenético, más apasionado y parecía como si el hecho de no hacerla suya realmente lo enloquecería. En cada embestida, Rukia hacia bailar su fina cadera para complementarse con Ichigo. No solo era el vapor resguardado por el onsen lo que nublaba su juicio, también era la vehemencia provocada por su necesidad de tener encuentros eróticos con aquel vigoroso hombre.
― ¡Hah! Ichigo… Ichigo… ¡Hah!
―Espera… ¡Hah!... espera. ―sabía que el momento culminante estaba por hacerse presente.
― ¡Hah! No… Ichi… ¡HAH! ―su cuerpo se estremeció completamente, lo prensó fuertemente con sus piernas y su feminidad se contrajo a tal grado que aprenso el miembro de Ichigo de tal forma que lo obligo a expulsar la prueba de su delirio.
― ¡Tsk! Rukia. ―no podía zafarse de las piernas de ella. ― ¡HAH! ―no pudo evitarlo, al escuchar el gemido de ella y disfrutar la cálida sensación del orgasmo buscado, él dejo que la prueba de su satisfacción la embargara.
― ¡Hah! ―jadeaba de cansancio y calor, además de que aún lo abrazaba con ambas piernas.
― ¡Hah! ―cogió el mentón de ella para que lo viera a los ojos. ―Rukia.
― ¡Ufff! ―parpadeo.
―Te amo. ―no la dejo responder pues le dio un tierno beso.
Rukia abrió completamente los ojos ante lo que había escuchado. En todo el encuentro, al igual que los dos anteriores, solo le había dicho que la deseaba, que la necesitaba carnalmente. Y aunque le había dicho que la protegería, incluso de su propio hermano, ella se limitaba a recibir el apetito sexual de quien no aseguraba amar, pues aun amaba a otro hombre. Sin embargo, al escuchar esas palabras y verlo a los ojos se convenció de que le decía la verdad: la deseaba, pero la amaba aún más.
― ¿Es verdad? ―sus manos tocaban sus mejillas.
―Claro que sí. ―junto su frente a la de ella. ―Eres hermosa, eres deseable, ―le beso la punta de la nariz. ―fuerte, decidida y delicada al mismo tiempo.
―No es verdad. ―bajo la mirada con tristeza.
―Sí lo eres. No por nada Renji sigue enamorado de ti y… ―suspiro. ―… Kaien se enamoró también.
―No me enorgullece eso, aunque realmente lo ame no pretendí jamás hacerlo separarse de su esposa.
―Lo sé, no tienes la culpa de eso. Sencillamente sucedió.
―Ichigo.―lo abrazo con fuerza y sollozo un poco.
―No importa cuántas veces tenga que repetírtelo o demostrártelo para que te convenzas de que es cierto. ―acariciaba su cabello aun mojado. ―Te amo, te amo.
Aquella seguridad termino por disipar las dudas y confusiones de Rukia, únicamente le faltaba poder pronunciar las mismas palabras que Ichigo le repetía. Y no era porque no lo sintiera, más bien era porque nunca le dedico esas palabras a quien amaba, por lo menos no en voz alta.
Ichigo disfrutaba acariciar la elegante figura de su amada, quien se secaba las lágrimas con el dorso de su mano. Las risas y el pudor se hicieron presentes después de que su encuentro se realizó, aun así le gustaba delinear, con calma, aquellos preciosos senos, delinear la piel de su cintura, sus hombros, su cuello, sus labios. Rukia hacia lo mismo: trazaba con la yema de sus dedos cada uno de los músculos de su amado, dibujar corazones con el agua que cubría su piel, besar cada una de las cicatrices visibles de su pecho, cuello y brazos. Ambos admiraban la obra de arte de la que podían complacerse exclusivamente cada vez que quisieran.
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Gracias por leer mi Fic ^.^
ღRukia_Kღ (L. Ro.)
