Road to Ninja
Capítulo 38: Incierto amanecer
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-…Has despertado.
Sakura parpadeó confusamente, reconociendo la voz de la persona que le acompañaban en la carpa. Impasible y con lentitud se incorporó hasta quedar sentada en el diminuto catre, enfocando su vista únicamente a sus propias manos aferradas a la sabana que le cubría, incapaz de mirar a los ojos al sujeto que ahora sabía la verdad de su persona; Sasuke Uchiha le miraba atentamente algunos pasos lejos de ella, manteniéndose de brazos cruzados ante Sakura. El silencio fue tenso y ninguno sabía con exactitud qué era lo que debía decirse luego de lo que había pasado hasta que fue la pelirosa quien lo rompió, suspirando largamente.
-¿Has visto todo lo que querías?
-Hmp
-… ¿Y qué piensas hacer ahora? ¿Me desenmascararas frente a la alianza? ¿Me mataras, te decidirás por destruir Konoha luego de que te engañase y te llevase a una travesía con un resultado nulo…? Si, seguramente eso es lo que estás pensando hacer y no me extraña en lo absoluto. –Carcajeó socarronamente pero sin afán de alegría.- El Sasuke Uchiha de este mundo es un vengador, apuesto a que no tolera que le mientan ¿he? Está bien, puedes hacer lo que desees… Ahora no hay nada que te ate para hacer lo que quieras. La yo de este instante no tiene nada que perder…
Sasuke se acercó silenciosamente a ella sin despegar sus oscuros ojos de su persona hasta detenerse totalmente frente a la pelirosa que, aun así, no alzó su mirada a él. Si el pelinegro le mataba en ese momento su dolor se terminaría, aunque lamentaba no haber podido ser de ayuda para su otro yo; aunque pudiese ser que con su muerte, la Sakura de ese mundo regresase… Cerró sus orbes con una extraña y aberrantica tranquilidad ante su incierto futuro, dadas las circunstancias ya no deseaba pelear, se sentía tan avergonzada y vacía; recordar su pasado al fin le había llevado a la tan ansiada caída que predijo durante su conversación con su verdadero sensei aquel día de lluvia. De algún modo y por muy masoquista que fuese, el saber que moriría a manos de Sasuke… Realmente la hacía muy feliz. Él alzó su mano y Sakura esperó con ansiedad un ataque que jamás llegó… La mano que se suponía debería estar atravesando alguna parte de su cuerpo reposó sobre su rosada cabellera y le acarició, como en su niñez habría de hacer su padre; su rostro se alzó automáticamente mirándole con los ojos ensanchados y con la confusión bien marcada en sus gesticulaciones. Por su parte, Sasuke simplemente le observó por algunos minutos –que bien para Sakura fueron horas– para luego bajar aquella mano y golpear con dos de sus dedos, la frente de la Haruno.
-…No podía creer que tú hablases sobre el dolor con tanta firmeza… Pero ahora lo entiendo. Tú comprendes lo que es sufrir y quisiste ayudarme porque comprendes mi dolor… Y yo…
Algo en el interior de Sakura reventó, llenándola de amarga ira y reproche.
-¿P-Por qué estás diciéndome esto? …Se supone que deberías odiarme, ¿Por qué? ¡¿Por qué demonios siempre eres tan confuso?! ¡Te odio, a ti más que a nadie! ¡Te metiste en mis memorias ¿y ahora quieres expiarte por ello?! ¡Bastardo, insensible!… ¿Por qué estas intentando destruirme todo el tiempo? –Bajó la vista pero él alzó su rostro sujetando su mentón; Sakura evitó observar fijamente sus ojos.- E-Es injusto… Todo en este mundo parece estar constantemente al acecho, recordándome que mi dolor jamás se desvanecerá… Aun si intento ayudarles, termino por echar todo a perder. Y luego vienes y me miras de ese modo tan… Comprensivo… Casi hasta parece que dices las cosas con sinceridad.
-Hn, lo hago.
-Eso no es posible. No importa que tan convincente puedas escucharte al hablar, sigues siendo un desconocido para mí, uno que es la viva imagen del hombre que me traicionó… No, no puedo creerte… El que digas todas estas cosas y te comportes tan amable conmigo… No puedo confiar en algo así otra vez para terminar de nuevo rota.
-Yo no soy él.
-¿Lo crees así?
Sakura sonrió con malicia y sus orbes se encontraron al fin con los orbes oscuros de Sasuke, quien distinguió perfectamente el despecho que iba a expresar; la que hablaba en ese momento era la joven que se había manchado con la oscuridad del odio y el sufrimiento, la niña que deseaba buscar un momento justo para sacar el veneno que le había estado consumiendo durante largos años. Ella se deshizo del agarre sobre su mentón con un ligero movimiento de cabeza y alzó el rostro con socarronería mientras sus ojos lo miraban sin reflejo alguno en sus orbes jade.
-Se todo lo que has hecho… No eres una blanca palomita ¿he? No solo te largaste de tu aldea sino que también traicionaste e intentaste asesinar a tus amigos… Dices no ser como él pero parece que ambos tienen una habilidad en común: la traición. Ambos son unos traidores que engañan y ven por sus propios beneficios sin pensar en las consecuencias que eso traerá, que se no se detienen en su arrogancia y mienten para conseguir lo que desean de los otros para luego desecharlos como basura… -La pelirosa sintió satisfacción al ver el semblante del Uchiha oscurecerse ante sus palabras.- Sasuke me traicionó, me utilizó y me desechó, ¡Y todo lo ha hecho por mera diversión!... Ahora dime, "Sasuke-kun", ¿Qué es lo que tú le has quitado a "Sakura-chan"? ¿Cuánto tardará para que ella sufra lo mismo que yo? Ella te ama, no hay duda alguna de ello… Pero tú no eres capaz de apreciar eso, no lo hiciste en tu niñez ¿cómo demonios creí que lo harías en tu adolescencia?... ¿Cuántas veces la has humillado, subestimado y herido?... ¿Cuántas veces has tratado de asesinarla?
-Estas entrando en un terreno peligroso… Te lo advierto.
-Sea como sea, sabes que tengo razón: Tú y él no son diferentes. No importa cuanto lo niegues, no importa si hay un universo o situación distinta de por medio, el resultado es el mismo… Mentirás, traicionarás y destruirás sin contemplación, ese es tu camino. –Sus ojos llamearon con furia entorno a Sasuke.- A Konoha, a Naruto, Kakashi y Sakura-chan… ¡Vas a destruirlos a todos! ¿Y sabes a quién le tocara la peor parte? ¿Sabes quién será la persona que sufrirá más? ¡Tú vas a terminar por matarla, terminarás por romper a Sakura-chan con tus propias manos!
Sakura no pudo reaccionar a tiempo para evitar lo que vendría: sin esperarlo, Sasuke había sujetado con fuerza su mentón y la acerco a él, uniendo sus labios con rudeza, besándola con furia y terquedad. Al primer instante no reaccionó, impresionada de aquel acto hasta que sintió la lengua del moreno lamer los suyos, intentando de algún modo hacerla abrir su boca para darle acceso; Sakura comenzó a rebatir contra él usando sus manos para alejarlo de ella empujándole por el pecho e intentando, a la vez, zafarse del agarre que el Uchiha tenía para mantener sus bocas unidas. Pero él no se dio por vencido, debía comprobar algo y dada la brutal insistencia de sus labios, Sakura terminó permitiéndole profundizar el contacto.
Los orbes de Sasuke se mantenían abiertos, observando cada detalle de aquella chica sin dejar de arremeter con fuerza contra sus suaves labios ahora carmesí debido a sus movimientos. Sus oídos la escucharon jadear en medio del potente beso; sus ojos grabaron el furioso sonrojo que sus pálidas mejillas adquirieron con el paso de los segundos; su cuerpo sintió a la perfección sus diminutas manos aferrarse con fuerza a su ropa… Sintió su propia necesidad de ella cuando dejo de sujetarla por el mentón y aseguró su unión tomándola por la nuca; sintió su propia respiración agitarse y también sintió la reconfortante sensación que provenía de saber que ella estaba respondiéndole de la misma forma. Entrecerró ligeramente sus orbes entorno a ella y su mente distorsionó la imagen de aquella chica para presentarla ante sí de una forma más familiar y deseada –inconscientemente– para él: Su cabello rosa era mucho más corto, sus jadeos sonaban un poco más suaves y sus mejillas se encendían con un rojizo aún más dulce y apetecible para sus ojos, tan similar al que ya había visto con frecuencia en su niñez. Sasuke no besaba a Sakura Hime, la hija del Yondaime Hokage; Sasuke besaba a Sakura Haruno, la chica molesta que había terminado por ser su compañera de equipo y la única en todo el mundo que aun con todas sus traiciones no había dejado de amarle.
Un último segundo de fantasía y abandonando sus labios volvió a la realidad.
El Uchiha controló sus reacciones y se dedicó a mirar a la pelirosa con su mente analizando las cosas: Mientras la hija del hokage intentaba recuperar el aliento, Sasuke pensó que aquella chica le atraía mucho, demasiado tal vez y eso lo supo desde el primer instante en que se apareció ante él en aquella celda luego de su captura; era consiente que con el paso de los días y durante la travesía en que se vio inmiscuido para recuperar el cuerpo de su hermano, aquella sutil atracción se había vuelto más fuerte y era por eso, por ser precisamente una cara de la molestia Haruno que no conocía, que tuvo un extraordinario deseo por saber de lo que no conocía sobre Sakura. Su conducta, su forma de hablar, su postura… Todo en ella le era nuevo, jamás había visto esa cara de la molestia y sí, eso explicaba perfectamente por qué le molestaba tanto el hecho de que le tratase tan distante e indiferente al principio del tratado; eso explicaba por qué le molestaba el que dijera que le provocaba asco el besarlo durante la infiltración a la guarida Akatsuki; eso explicaba del por qué se sentía seguro y fiel a ella.
No se trataba de que todo aquello fuese provocado por la Sakura alterna, sino que era provocado porque él había creído que ella era la Sakura de su mundo.
Ahora que sabía la verdad tras ese beso, Sasuke estaba seguro de lo que en verdad sentía con respecto de su ex compañera y eso le preocupó. ¿En qué momento fue que aquella molestia logró colarse en su interior como para ganarse un sitio de relevancia tan grande en él? ¿En qué momento, el vengador Uchiha había permitido que Sakura Haruno hiciese mella en su corazón? ¿Hace cuánto que esto había sucedido y porque hasta ahora él terminó siendo consciente de ello? La pelirosa alterna le miró y en sus orbes jade, Sasuke encontró la respuesta mientras fruncía ligeramente el ceño ante ello: No importaba si había roto lazos, no importaba cuanto había proclamado no tener emociones ni cuantas veces había intentado atacarla por considerarla un estorbo… La realidad es que Sakura Haruno fue importante para Sasuke Uchiha desde el principio. En su infancia Sakura fue el incentivo que despertaba un instinto de protección, el motivo de su fuerza y la figura de su debilidad; en su adolescencia, representó un estorbo por ser todo de lo que se sentía indigno, de todo lo que temía tener y perder de nuevo, por ser lo único que podía darle la paz que él se negaba a aceptar cegado por el odio y la venganza. Absolutamente todos sus actos, buenos o malos, tenían su origen en Sakura y lo que la misma significaba para su propio ser. Chasqueó la lengua y la observó de nueva cuenta con cierto enojo y reproche de por medio, si esa chica alterna no se hubiese metido en su camino él podría haber seguido engañándose. Bufó y maldijo muchas veces, ¿Qué se suponía que debía hacer con todo eso ahora?
-Debe ser una puta broma…
-¡¿P-Por qué demonios hiciste eso, Uchiha de mierda?! ¡Casi muero de asfixia, shannaro!
-Hn, no es algo que te importe. Además no deberías quejarte, no parecías muy incómoda por ello. –Sonrió de medio lado al verla sonrojarse de nueva cuenta.- De hecho, dijiste que podía hacer lo que quisiera, ¿no? Pues bien, ya he hecho lo que quería.
-E-Eres un… ¡Eres un maldito y despreciable hijo de puta!
Sakura se lanzó sobre él para golpearlo pero no tuvo tiempo de ello pues Sasuke interceptó su movimiento sujetándola por las dos manos y atrayéndola de nueva cuenta a él, de modo que mientras con una mano aferraba sus dos manos, la otra yacía sobre su cintura. Sakura se sintió un tanto mareada ante la refrescante fragancia masculina que podía sentir directamente del pecho de Sasuke, dado a que su cercanía provocaba que su rostro diese directamente contra su torso y no supo si sentía calor por el enojo o por la vergüenza. Él se mantuvo serio mientras observaba la nada sobre la improvisada carpa donde residían y su mente divagó de nueva cuenta en la compleja verdad de la alterna Sakura y la situación que mantenía a la verdadera Sakura prisionera de un mundo ajeno al suyo. Soltó un suspiro de fastidio y chasqueó la lengua como por enésima vez al sentir como la hija del hokage comenzaba a intentar golpearle aún bajo su agarre.
-¿Podrías dejar de moverte como un gusano y quedarte quieta? Intento pensar.
-¡Ni loca, no volverás a aprovecharte de mí! ¡¿Y a quién le dices gusano, Shannaro?!–Sasuke rodó los ojos.
-Aun si eres la alternativa, sigues siendo una molestia.
-¡No me llames así y guárdame respeto, desgraciado!
-Te ayudare… -Sakura se paralizó.
-¿A-Ayudarme? ¡Alto, alto! Acaso… ¿E-Estas diciendo que me ayudaras a volver a casa?
-Hmp, así es.
-¿Por qué harías eso? ¿Kakashi y Tsunade tienen algo que ver con esto?
-Hn, esos dos no tienen nada que ver en mi decisión… Aquella noche viniste a mí para ofrecerme ese trato, me ofreciste una oportunidad para compensar mi pérdida, tanto que incluso arriesgaste tu vida para devolverme a mi hermano… -Exclamó liberando las manos de Sakura pero sin alejarse de ella en ningún momento.- Estoy en deuda contigo y voy compensar lo que has hecho por mí devolviéndote el favor. Solo así… Tal vez así pueda compensar un poco de todo el sufrimiento que has vivido y también… del que le he provocado a ella…
Sakura no pudo evitar sentir que su corazón latía desbocadamente luego de aquellas palabras, ese hombre no solo se había disculpado con ella por haber visto sus recuerdos, sino también por lo que su otro yo había hecho con ella y más aún, estaba intentando remediar su dolor con su apoyo… Pero más importante aún, Sasuke estaba haciendo todo aquello porque por primera vez en mucho tiempo, él quería remediar todo el daño que le había provocado a su alterna –aunque no lo admitiese en voz alta, tal y como había hecho al susurrar la última parte de su dialogo–; en sus ojos, Sakura Hime vio que en lo más profundo de su alma, Sasuke estaba ofreciéndose a ayudarla no por su "deuda" sino por la "deuda" que tenía con Sakura-chan. Él estaba intentándolo, Sasuke Uchiha estaba cambiando. Y no supo si sus lágrimas fueron provocadas por los sentimientos encontrados o porque se encontraba conmovida con las acciones que Sasuke estaba dispuesto a hacer ahora que veía la verdad tras sus emociones. Silenciosamente, Sasuke la acercó un poco más a él y cubrió su frágil persona con sus brazos con notable torpeza. Fuera de la tienda y sin que ninguno de los dos jóvenes lo supiese, Kakashi Hatake miraba el azul del cielo con una ligera sonrisa bajo su máscara oscura, reconfortado de que la pelirosa al fin pudiera liberarse.
Silenciosamente se encaminó de regreso a donde los shinobi de la alianza se reunían para recibir indicaciones y partir definitivamente a la guerra, pensando que luego de tantas penurias, era justo y necesario que Sakura Hime liberara de su interior todo aquello que le aquejaba, desahogase por primera vez luego de tantos años reprimiéndose con la persona en la que posiblemente encontraría un sincero apoyo y que, sin duda alguna, sería siempre el único amor de Sakura Haruno.
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Gaara miró a la distancia encontrándose con la multitud que se aglomeraba en las tierras de la aldea del Rayo, luego condujo su mirada brevemente sobre el resto de los Kages, que seguían comentando el plan de batalla mientras que otros ninjas –De los cuales identifico a uno como el padre de Shikamaru Nara– alzaban una esfera acuosa que les ayudaría a mantenerse atentos a los movimientos de sus enemigos y propios soldados durante le pelea. Una vez que se alejó de los ventanales y se acercó a ellos, el Tsuchikage habló.
-¿Qué sucede muchacho, estas arrepintiéndote? –Gaara negó.
-…La batalla está por iniciar, ¿cree que en verdad sea conveniente dejarlos fuera de ella?
-¿Te refieres a mi hermano y al chico de Konoha?
-Así es, Raikage. Conozco a Naruto y sé que él querría ayudarnos con todas sus fuerzas, siento que hasta cierto punto estoy traicionándolo por confabular y enviarlo lejos de aquí con mentiras. –Tsunade se acercó, sujetándole del hombro.
-Entiendo cómo te sientes pero esto es lo mejor. Gaara, esta guerra… ¿Por qué crees tú que los mantenemos fuera de esto?
-Esta guerra es para protegerlos, si los perdemos todos los planes de Madara se volverán una realidad y todos nosotros estaremos perdidos. –Comentó la Mizukage mirándose las uñas, para luego conducir su mirada a Tsunade.- No conozco a ese chico Naruto pero por la forma en que hablan de él, me parece que él es un chico muy importante para ustedes… Y no me creo que sea por el biju que lleva en su interior. ¿No es así?
-Así es y es por eso que no me arrepiento de haberle mentido, si con ello puedo mantener a salvo a ese chico ruidoso. Él y Jiraiya cambiaron mi vida, me trajeron a Konoha para volverme Hokage, he vivido muchas cosas y créeme que Naruto representa lo más preciado no solo para mí, sino para toda mi aldea. No dudo de su fuerza y compromiso, sé que él se sacrificaría para protegernos pero no puedo imaginarme lo atroz que sería verle a merced de Madara… Lo sabes, ¿no es así, Gaara? Sabes lo que sucedería si Madara extrae su biju.
-Sí, eso lo sé muy bien…
-Es hora, Kazekage… Eres el encargado de dar el discurso motivacional. Siendo el más joven, aun me sorprende que todos se inclinasen a elegirte para ello. –Siseó el Raikage, cruzando sus brazos.
Gaara asintió, ¿Cómo no se le había ocurrido? Ciertamente todos tenían razón, él consideraba a Naruto como su mejor amigo y aun si no le preguntasen estaría dispuesto a cualquier cosa para mantenerlo a salvo; era gracias a él que se había reformado, que logró encontrarle un nuevo sentido a su vida que era consumida por el odio y la venganza, Naruto le mostró lo que era la amistad y la solidaridad entre personas. Por ello y muchas cosas más, entendía el que los otros kages sugirieran enviarle lejos, todo era para mantenerlo a salvo, para proteger a una persona que daba todo por asegurar el bienestar de los otros. Con una mirada llena de decisión, caminó al frente de los Kages hasta que se asomó fuera del extenso balcón donde la gigantesca horda de shinobi produjo una fuerte exclamación; buscó las palabras adecuadas mientras observaba con desagrado como algunos ninjas mantenían discusiones fuertes que pendían entre su nacionalidad y sucesos pasados, gruñó y haciendo uso de su arena disipó los conflictos de la masa. Respiró hondamente y se mostró de forma imponente frente al resto, aquello que pronunciarían sus labios sería únicamente la verdad, su propio sentir y forma de ver las cosas…
En ese momento no sería Gaara, el Kazekage de la arena, no sería el cruel chiquillo que Konoha temería durante los exámenes chunnin ni tampoco sería un enemigo o persona indiferente para el resto de ellos; en ese momento hablaría en nombre de la Alianza Shinobi, un chico que pretendía proteger a su mejor amigo y unificar a el resto para pelear por una idea revolucionaria que destruiría las barreras que delimitaban sus regiones, que borraría el odio y que traería la paz a todos los rincones del mundo. Aquel día sucedería el cambio y las naciones se unirían para pelear por su mundo, para pelear hasta la muerte si era necesario para procurar un futuro para ellos y sus sucesores.
Era el momento de pelear en conjunto para proteger lo más importante para ellos.
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-¿Qué es todo ese alboroto?
Sasuke parpadeó ligeramente en dirección a la pelirosa que se mantenía a medio vestir mientras su mirada intentaba de algún modo ver a distancia que era lo que sucedía fuera de su carpa, aunque eso fuera prácticamente imposible; cerró los ojos y enfocó su mente en pensar en cualquier otra cosa que en la falta de ropa en la parte superior del cuerpo de la pelirosa y de todo lo que con esa breve mirada había podido apreciar. ¿Es que esa chica no conocía lo que era el pudor? ¿Es que acaso lo hacía solo para joderlo? Si, seguramente la segunda opción era la correcta para esa conducta tan despreocupada. Sakura por su parte realizó un puchero al verse completamente ignorada por el Uchiha y tras una ligera maldición hacia el mismo, procedió a rebuscar entre el bolso con ropa que había encontrado en la carpa alguna prenda que fuese de su agrado. Por un segundo, sus manos se detuvieron en el montón de "harapos" y entrecerró ligeramente sus orbes, recordando lo que había acontecido algunos instantes atrás con cierta nostalgia de por medio. Deseando de algún modo que cuando volviera a casa, hablar con su Sasuke fuese igual o mucho más fácil que con su alterno y así, además de arreglar sus asuntos, podrían unirse y sacar de una vez por todas a Menma de la fosa de destrucción a la que este mismo se había aprisionado.
Al cabo de algunos instantes encontró una ramera de red muy parecida a la que usaba por debajo de su chaleco rojizo y sonrió de medio lado, satisfecha al comprobar que era justo de su talla al colocársela con cierto cuidado de no lastimar su cuerpo. Acomodo su equipo de herramientas sujetando dicho bolsillo en su pierna y otro en su cadera, para luego sujetar su cabello en una coleta alta y proceder sucesivamente a girarse de nueva cuenta a Sasuke, quien se mantenía de pie justo al lado de la apertura de la carpa. Sus orbes jade admiraron su perfil y no se negó a reconocer que incluso si ese tipo era el alterno de su compañero de equipo, el Charasuke de su mundo seguía pareciéndole mil veces más hermoso; el Uchiha la miró una vez que ella se acercó a él y le entregó sin miramientos una bandana que en su placa metálica llevaba grabado "shinobi".
-¿Qué es esto?
-Es lo que te identificará como elemento de la alianza. –Sakura rodó los ojos.
-Vaya, ahora incluso los ninjas tenemos intenciones de imponer modas con artículos tan sofisticados como estos. ¿Qué sigue? ¿Unas mallitas decorativas? ¿O alguna clase de moderno aparato que nos permita comunicarnos a enormes distancias con tan solo apretar sus botones?
Sakura pasó por su lado hablando entre dientes al salir de la tienda, siendo seguida de cerca por Sasuke quien no pronuncio palabra alguna más allá de un monosílabo, aunque en sus labios se asomó lo que sería una ligera sonrisa de diversión pues aun si no lo dijera en voz alta, él también había llegado a una conclusión como aquella. Caminando lentamente hacia su nuevo destino, la Haruno notó que Sasuke se mantenía a la par de su paso, andando lado a lado con ella a una corta distancia y no pudo evitar sentirse cómoda con su cercanía; luego de aquel acercamiento tras el allanamiento de sus memorias, algo entre ellos surgió convertido en otra cosa. Tal vez Sasuke le llamaría estorbo, tal vez ella le llamaría debilidad pero Naruto, seguramente, le llamaría confianza. Y supo que esa última opción era la más acertada para definir la recién interacción que tenía con el Uchiha, ambos habían visto las heridas del otro y compartían muchas cosas en común al respecto… De igual modo en que había pasado con Naruto, Sasuke y Sakura habían establecido un lazo de amistad que los ayudaría a enfrentar los retos que se presentasen a partir de ese momento: ganar la guerra y regresarla a su mundo, sin duda serian un reto difícil de afrontar.
Sus pensamientos fueron cortados de golpe cuando ambos llegaron al sitio donde anteriormente se agrupase las fuerzas de la alianza y que, actualmente, se encontraba totalmente en abandono contando únicamente con su presencia y la de su sensei, Hatake Kakashi, quien leía despreocupadamente su libro en medio del terreno. Sasuke y Sakura se miraron brevemente entre ellos por el rabillo de sus ojos, siendo la pelirosa la primera en avanzar directamente al peliblanco con la duda y extrañeza bien plantada en su rostro. Kakashi cerró su Icha Icha Paradise una vez tuvo a la Haruno frente a él, recibiendo de igual modo al Uchiha algunos segundos después con una movimiento impersonal de mano.
-Llegan tarde…
-Kakashi, ¿Qué es lo que paso aquí? ¿Dónde están todos?
-De camino al frente de batalla, por supuesto. De hecho, mi verdadero yo también va en camino al frente del escuadrón pero me ha dejado a mí para guiarlos hacia nuestra ubicación.
-Hmp, un clon ¿he? Típico de él. –Sakura gruñó tras las palabras de Sasuke.
-¡¿Y porque demonios no nos avisó antes?! Dudo mucho que el discurso del Kazekage fuese lo suficientemente emotivo como para olvidarse de nosotros.
-A decir verdad, Gaara dijo cosas bastante… Inspiradoras, supongo. Pero tienes razón y a la vez no la tienes.
-Kakashi fue electo como capitán de uno de los escuadrones. –Exclamó Sasuke.
-Ya veo, así que es por eso por lo que no pudo venir a buscarnos.
El clon los miro del uno al otro una vez, guardó su libro y entrecerró su único ojo visible con cierta diversión de por medio; Sakura frunció el ceño al sufrir un escalofrió espantoso al identificar que ese tipo tenía algo más que decir y que eso, no sería algo bueno para ella.
-A decir verdad… No quisimos interrumpir. Aunque siendo sincero, no esperaba que ustedes fuesen tan sensibles y tiernos, pero claro, se nota que los dos sacan su lado más romántico cuando no están en público ¿he? Mira que besarse de esa forma tan jodidamente caliente… ¿Quién lo diría?
La mirada picardía que les dedicó logró sonrojar a la pelirosa y hacerla evitar de toda forma posible mirar a Sasuke, quien no pareció darle importancia a las palabras del Hatake aunque Sakura estaba que se moría por asesinar al clon de su alterno sensei. ¿Qué tenía ella como para que Kakashi disfrutase de ponerla en situaciones tan vergonzosas como esas? ¡Ella era la hija del hokage! ¿Era mucho pedir ser tratada con más respeto? Golpeándose sutilmente la frente y pasando pesadamente su mano por el rostro, Sakura se distanció del Uchiha tres pasos hacia el otro lado para evitar más malentendidos y dicho hecho, provocó contraproducentemente una risa del ninja copia.
-¿Qué es tan gracioso, Kakashi? Dependerá de tu respuesta si vives o mueres.
-Créeme cuando digo que sería un placer morir una y mil veces por verte tan sonrojada y nerviosa ante mi insinuación hacia tu emparejamiento con Sasuke. ¿Es acaso que ha pasado algo en mi ausencia de un grado totalmente íntimo? –Sakura enrojeció de nueva cuenta y el sensei entrecerró los ojos zorrunamente.- Oh…. Ya veo. ¡Ustedes sí que no pierden el tiempo ¿he?! Pero no se preocupen, tienen mi bendición para poner en practica cada una de las tácticas que el icha icha Paradise pueda proporcionarles.
-¡Y una mierda viejo pervertido, deja de decir estupideces, shannaro!
Sasuke ignoró el alboroto que Sakura estaba haciendo, aunque no por eso disminuyo en su decisión de que haría pagar al verdadero Hatake el bochorno que le estaba haciendo pasar. Si bien la verdad era que no había pasado algo entre ellos del nivel que Kakashi insinuaba, no dejaba de existir el hecho de que él la había besado de una forma bastante apasionada y más, si tomaban el hecho de que aun si intento evitarlo, sus ojos no pudieron evitar darse el lujo de mirar de vez en vez la piel que la pelirosa exponía durante el tiempo en que procedió a vestirse. Gruñó molesto, se sentía todo un pervertido y lo peor era que esa mocosa tenía la culpa de que él sufriese semejantes vergüenzas por ser tan descuidada, confianzuda y nada moralista como para vestirse ante su presencia. Suspiró y volcó sus pensamientos a los asuntos que eran importantes en esos momentos, moviéndose rápidamente para intervenir entre sus dos acompañantes, sujetando a Sakura por la cabeza para alejarla del clon de Kakashi, quien resopló burlonamente.
-Gracias, Sasuke, estoy seguro de que eres el único que puede calmar a esta fiera, si sabes a lo que me refiero…
-¡Tsk! Déjate de idioteces, ¿Qué se ha resuelto? –El sensei recobró la seriedad.
-Todo será como lo planeamos al principio. Las tropas marcharan en diferentes grupos para enfrentarse a nuestros enemigos en distintos campo de batalla; Sakura y tu estarán en el mío, eso nos permitirá marchar sin ningún problema hasta la aldea de Ise, será entonces en esa ubicación donde nuestros caminos se separaran… -Comento, mirando a Sakura, quien ya estaba tranquila y le observaba con atención.- Una vez estemos cerca de Ise podrás seguir tu camino en compañía del verdadero Kakashi para ir directamente al templo de la sacerdotisa…
-Entiendo.
-Bien, entonces partamos.
-¡Hmp!/¡Entendido! –Exclamaron Sasuke y Sakura.
Y tras ello, el trío partió con velocidad hacia el campo de batalla con una nueva misión por cumplir. En silencio y permaneciendo tras sus dos compañeros de viaje, Sakura Hime entrecerró un poco los ojos con culpabilidad y nervios, recordando con tortuosa fidelidad las palabras que escucharía durante su breve lapsus de inconciencia en su mundo de las ideas. Tal vez debía decírselos, tal vez debió mencionarlo desde el primer momento al despertar… Tal vez, era mejor esperar un poco, ver como avanzaban las cosas y si no se creía capaz de resolver las cosas por sí sola, entonces les diría la verdad. Miró la espalda de Sasuke y sucesivamente la de Kakashi realizando una mueca de frustración; la verdad y luego de todo lo que había compartido con ellos, temía que no pudiese mentirles por mucho tiempo.
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-¡No podemos dejarte ir, Naruto! ¿Es que no lo entiendes?
El rubio Uzumaki entrecerró sutilmente la mirada entorno a la figura de aquel a quien considerase su primer acercamiento a la confianza a una persona: Iruka-sensei, quien se mostraba desesperado ante la situación e intentaba retenerlo en la isla en la que se suponía debía practicar hasta dominar el chakra del Kyuubi. Hasta hace poco cayo en cuenta y en concordancia con Bee, Naruto se hizo consiente de que la pelea por la sobrevivencia del mundo había comenzado y por consiguiente, ambos jinchuriki unieron fuerzas y rompieron la barrera que les impedía salir de la isla de entrenamiento para enrolarse junto a sus compañeros en la batalla. Sin embargo y de entre todos los shinobi que pudieron enviar para detenerle, fue Iruka a quien nunca espero. Naruto realizó una mueca y cerró los ojos, pensativo, mientras Killer Bee se preparaba para huir a la menor distracción del grupo de ninjas frente a ellos.
-Entiendo lo que dices, Iruka-sensei… Entiendo que ustedes se preocupen pero no puedes evitar que me vaya. Esta guerra… Mis amigos están allá, peleando, ¡arriesgando su vida! Y no puedo simplemente quedarme de manos cruzadas sin saber que a sido de ellos, ¡quiero pelear a su lado, quiero protegerlos, dattebayo! –Iruka quiso rebatir pero la seria mirada del Uzumaki le detuvo.- Eres alguien importante para mí, Iruka-sensei… Eres mi primer lazo, hoy en día tengo muchos amigos y colegas a los que aprecio y es por ello que no puedo permitir que me dejen atrás… No de nuevo. Me hice la promesa de proteger a mis amigos y no fallaré…
-N-Naruto… ¿Tú…?
-Y lo lamento, Iruka-sensei, porque voy a desobedecerte y si para cumplir con mi promesa debo enfrentarte entonces lo haré.
Contra todo pronóstico, Iruka sonrió felizmente sin despegar la mirada de la mascada ninja que anteriormente le arrojase a Naruto.
-Entonces que así sea.
Los ninjas cargaron contra los portadores de bestias de cola, quienes no se atrevieron realmente a tocar a sus compañeros, limitándose a esquivarlos y apresurar sus pasos hacia el bosque, donde por su velocidad lograron perder al resto. Iruka no presionó y no se movió de su sitio, el resto le imito luego de ver partir a los jinchuriki, con un sentimiento de nostalgia de por medio. En efecto, sus órdenes habían sido retenerlos en esa isla hasta el término de la guerra pero todos sabían perfectamente que nadie podría interponerse en el camino de Uzumaki Naruto y siéndose sinceros, la presencia del rubio en la guerra representaría un hecho crucial en el curso de la misma. Iruka miró a la distancia y ensanchó un poco más su sonrisa; esperando que Naruto leyese la breve carta que había dejado para él en su bandana. A varios kilómetros de su posición, Killer Bee y Naruto andaban por los arboles rápidamente para dirigirse directamente al corazón de la batalla; sin embargo, el jinchuriki del ocho colas miraba las espaldas del Uzumaki quien tras haber encontrado algo en su bandana, le había pedido un poco de espacio para leerla en silencio. Su preocupación aconteció cuando algo en la postura del joven rubio cambió, a su alrededor giraba un aura melancólica; aceleró un poco su paso y se mantuvo a la par del rubio.
-¿Sucede algo, chico?
-No… No sucede nada, viejo. Solo acabo de recibir un hermoso regalo…
Bee no pronunció palabras y asintió solemnemente, manteniéndose al margen de cualquier comentario que pudiera ocurrírsele decir ante las lágrimas que asomaban por los orbes azules de su compañero; la nostalgia se convirtió en alegría y la alegría en bravura, los sentimientos que florecieron en Naruto se fortalecieron, le dieron más fuerza y mientras sujetaba su bandana a su frente, sus ojos brillaron de nueva cuenta con renovada luz casi del mismo modo en que su cuerpo se iluminó al entrar de nueva cuenta al modo Kyuubi.
-¡Apresuremos, Viejo bee, dattebayo! –Killer Bee asintió con renovada energía.
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-Puedo sentirlo… Al fin salieron de su escondite, interesante.
Madara miró el cielo y alzó su mano, cubriendo el sol con su palma como si con la misma intentase alcanzar al astro solar; sus orbes portadores de dos kekegentai, se entrecerraron con malicia y socarronería a la par en que su mano se cerraba, simulando que ahora el sol habría sido destruido ante su poder… Así como haría con el destructivo y corrosivo mundo en que vivía, en ese mundo donde ella había muerto… A sus espaldas, los otros seis jinchuriki revividos por el Edo Tensei, esperaban las órdenes para movilizarse luciendo los mismos ojos que su impuesto dictador. Una sonrisa floreció por debajo de la máscara de Tobi.
-Es hora de ir tras los últimos miembros de mi colección.
¡Volví! Ya deben estar cansados de mis disculpas pero insisto en ellas pero ya estoy mejor de salud, lo que significa que ya podré escribir con más frecuencia aunque hay otro problemilla... XD Poco a poco nos acercamos al final... ¿O no? ¡Quien sabe! Estoy teniendo ciertas dificultades sobre el curso final que tomará la historia; hasta el momento, la solución que le encuentro al dilema puede terminar por ser para muchos de ustedes algo... inesperado... y jodidamente molesto también jajaja No diré más para proteger mi integridad :D Por otro lado, ¿que les pareció el capitulo? Creo que quedo demostrado que incluso con el montón de oscuridad que habita en Sasuke, en el existe un lado semi-sentimental, aunque él mismo no lo acepte. (Una parte de mi siente que he hecho algo de OC con él :S) Ojala sigan conmigo por el tiempo que le reste a este fic y bueno, ¿que más puedo decirles que no sepan? Agradezco sus comentarios y ya saben que si tienen una queja, sugerencia, hipótesis, comentario u demás, yo estaré al alcance de un review XP
