Como notaron, comenzaran a ocurrir cosas inesperadas, Rukia revelo que la razón de sus malestares es por su embarazo e Ichigo se entero de la forma menos ortodoxa y en la peor condición. Ok! La historia la quiero entornar en un contexto dramático, con un toque de tristeza y desesperación (principalmente para la Fresita u.u)
Incluso ya tengo pensando que un nuevo personaje aparezca (recuerden que NO me estoy apegando ni al manga ni al anime, así que ofrezco disculpas por cambios radicales en las personalidades o cambios en algún personaje).
En pocas palabras, el giro de la historia se vera un poco más de drama (espero poder lograrlo ^^)
ღRukia_Kღ
::::::::::::::::::::::::::::::
Capítulo 11: Furtivos
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::
La vio caer en los brazos de Renji, también vio como Orihime y Hanataro inmediatamente corrieron hacia ella para curarla. Y antes de poder pronunciar palabra alguna, ya estaba rodeado por la Unidad de Fuerzas Especiales, donde la Capitana Soi Fong le apuntaba directo al corazón con Suzumebachi, advirtiéndole que si se atrevía a mover algún musculo lo envenenaría con su Nigekki Kessatsu, dos veces, para asesinarlo.
Al mismo tiempo, Orihime, Hanataro, Isane y Unohana hacían todo lo posible por mantener con vida a Rukia, pues dado su condición previa al nuevo ataque, no estaban seguros de salvarla a ella y al bebé. También, Uryu, Chad y Renji los cubrían para alejarlos de cualquier amenaza.
― ¡Tsk! Soi Fong, déjame ver a Rukia.
― ¡Ja! ¿De verdad crees que te dejare acercártele? ―lo miraba fríamente. ―El Comandante Yamamoto me envió para encarcelarte.
―Capitana Soi Fong. ―Byakuya caminaba hacia ellos, dejando un rastro de sangre tras sus pasos.
―No se meta Capitán Kuchiki. ―lo veía de reojo.
―Se metió con el honor de la familia Kuchiki, es claro que me concierne. Si van a encarcelarlo háganlo en mis calabozos.
―Por supuesto que no. ―no dejaba de amenazar a Ichigo con Suzumebachi. ―Tengo órdenes directas, lo encerrare en mi división.
―Enciérrenlo bajo mi custodia, y tu decide el castigo.
― ¡Maldita sea! Luego deciden si me matan o no, ¡Déjenme ver a Rukia! ―el ojiambar sujeto de la muñeca a la pequeña shinigami, aventándola para darse paso.
Rápidamente se acercó a donde Rukia yacía inconsciente. Chappy no dejaba de llorar y acercar su rostro al de la ojivioleta para verla. Uryu, Chad y Renji observaban la desafortunada escena, aun cubriendo las espaldas de quienes la curaban: Ichigo se hinco sin quitarle la vista de encima, recorriéndola de pies a cabeza, atreviéndose a traspasar la barrera de Orihime solo para acariciar el vientre de la shinigami. No le importo que Soi Fong le colocara el aguijón en la yugular, ni las palabras de Byakuya lo inmutaron:
―Kurosaki, te advertí que dejaras a Rukia en paz.
―Lo dije y lo sostendré: ¡Me importa un maldito carajo tener a todo el Seireitei en mi contra!, no renunciare a Rukia. ―lo vio sobre su hombro. ―Y ahora menos que me dará un milagro de vida.
―Eso si la criatura sobrevive. ―Soi Fong realmente era fría.
―Soi Fong. ―Yoruichi le alejo su aguijón del cuello del ojambar. ―Deja de ser tan arrogante y cruel. ―su tono de voz y su mirada indicaron que estaba molesta. ―Niño Byakuya, tampoco puedes ser inhumano con tu propia hermana, menos con tu…
―No te atrevas a decir otra palabra, Shihoin Yoruichi.
Ukitake poso su mano en el hombro del ojivioleta con el afán de calmarlo, logrando que se callara por algunos minutos, recordándole que su hermana estaba en peligro. Mientrasntanto, Unohana miro a Isane con afán de asegurarle que posiblemente podrían ayudar a Rukia, por lo que le pidieron a Orihime y a Hanataro que descansaran un poco pues la curación llevaría horas, quizá días. Esto llamo la atención de todos, robándoles una sutil sonrisa de alivio; incluso de Renji, quien se sentía a morir tras su descontrolada actitud.
Orihime se interpuso entre los Capitanes e Ichigo para pedirles que lo dejaran estar con Rukia, por lo menos hasta que saliera de peligro. Yoruichi hizo lo mismo al dedicarle una fría mirada a Soi Fong, quien no tardo en acceder a tal petición pero bajo la condición de que ella misma lo vigilaría hasta ese momento. En cuanto a Byakuya, él se limitó a recordarle a la Capitana que en cuanto todo acabara llevara a Ichigo a sus celdas.
::::
::::
::::
::::
Con ayuda de su Santen Kesshun, Orihime pudo mover a Rukia hasta la habitación donde se encontraban, previo al caos. Desde luego, Ichigo no se separó ni un instante de la ojivioleta, al igual que Chappy, ambos observaban detenidamente como los pequeños rasguños y heridas sanaban por completo. El único problema era la herida del pecho, pues la hoja de la zanpakuto le atravesó completamente el torso, lo que dificultaba un poco la recuperación.
Y mientras que Renji se sentó a lado de Uryu y Chad, tratando de dejar de culparse, hicieron acto de presencia el Capitán Hitsugaya Toshiro junto a su Teniente Matsumoto Rangiku. Yoruichi ya imaginaba la razón de su visita:
―Capitán Hitsugaya, Teniente Matsumoto, ¿Qué los trae aquí? ―cruzo los brazos y sonrió sarcásticamente.
―Capitán, estamos en medio de una curación muy delicada. ―Unohana bloqueo el paso hacia Rukia.
―Lo sabemos, Capitana Unohana, pero estamos aquí por órdenes directas del Comandante: tenemos que esperar junto a la Capitana Soi Fong, hasta el fin de la curación, para escoltar a Kurosaki Ichigo a las celdas. ―Toshiro mantenía su semblante sereno y calmado.
―Si opone resistencia estamos autorizados a liberar las zanpakutos para detenerlo, ya que se nos avisó que aún se deja dominar por su hollow interno. ―Rangiku se mostraba fría, algo inusual en ella.
―Comprendemos, pero esto tardara horas. ―la morena también bloqueaba el paso a la shinigami.
Los amigos de Ichigo se quedaron en silencio ante las complicaciones en las que se estaba metiendo, a causa de un orgullo familiar, de un amor por que tendría que luchar constantemente y por proteger la vida de un nuevo ser a costa de la suya. Es increíble el rumbo que tomo la situación, Quién lo diría, que de un compañerismo ineludible, a una amistad, a un cariño y empatía, brotara un amor… un amor odiado poco a poco por el mundo del que ella proviene.
::::
::::
::::
::::
Ya era de madrugada y los únicos despiertos eran Unohana, Isane e Ichigo, y por más que la Capitana le insistiera en que fuera a dormir, el ojiambar se negaba, únicamente quería verla y acariciarle su vientre. Aquella tierna escena la presencio Toshiro, al entreabrir un ojo y observar al shinigami sustituto, "Kurosaki Ichigo, ¿Por qué aun no controlas a tu hollow interno?... eso te hubiera evitado todo este problema", fue lo último que pensó antes de dormir de nuevo.
Ukitake se había retirado pues su enfermedad empeoro por cusa de tanto estrés, por lo que Kiyone y Sentaro se lo llevaron hasta su mansión para dejarlo descansar. Por su lado, Orihime despertó con el fin de sustituir a Isane y proseguir con el tratamiento de curación, pues Hanataro estaba realmente exhausto. Mientras se acomodaba, pudo ver como Chappy se quedó dormida a un lado de la cama, estirando su brazo para no soltar la mano de su shinigami. También pudo ver la triste mirada en Ichigo, mismo que no dejaba de ver a Rukia.
―Kurosaki, debes descansar. ―estaba a un lado de Chappy.
―Lo siento, Inoue, no puedo dormir. ―tenía su mentón recargado sobre sus puños. ― ¿Crees… que se salve? ―toco el vientre de Rukia.
―Hay muchas probabilidades de que así sea. ―Unohana intervino en la conversación. ―No te preocupes, los dos estarán bien. ―su sonrisa era más sombría que alegre. ―Pero… deberá reposar varias semanas para poder asegurarnos de que no perderá al bebé.
― ¡Tsk! Eso quiere decir que tendrá que quedarse aquí. ―apretó los dientes.
―Sí. ―suspiro. ―Si va al mundo de los vivos y usa el Gigai, lo más probable es que el producto no resista, ya que aún no cuenta con energía espiritual propia para soportar cambios.
El silencio otorgo el beneficio de una vaga respuesta, pues los gestos de Rukia los tomo por sorpresa: su frente estaba cubierta de perlas liquidas, sus manos temblaban al igual que sus piernas y movía su cabeza a los lados. Parecía que intentaba gritar o alejarse de algo, o de alguien. Esa reacción duro algunas horas, hasta que abrió sus ojos repentinamente junto a un agudo "No".
::::
::::
::::
::::
Yacía en el vacío, desnuda, hecha ovillo y viendo a la nada oscura. No tenía idea de donde estaba o porque estaba ahí, solo le importaba estar inmóvil, sin pronunciar alguna palabra y sin la intención de buscar a alguien más. Sus ojos permanecían inanimados, solo parpadeo un par de veces al ver una figura blanca acercarse a ella: caminaba lentamente, y podía distinguir una sonrisa burlona dibujada en aquel blanco rostro.
―Kuchiki Rukia, la responsable de que en el mundo interno de mi Rey dejara de llover.
― ¿Quién… eres tú? ―veía borroso, incapaz de distinguir nítidamente su rostro.
―Eso me entristece, creí que preferirías estar conmigo que con ese inútil. ―la sujeto con fuerza del brazo, levantándola. ― ¡Ey! Ya entiendo por qué él desea fervientemente preservar su mundo interno. ―se acercó a ella, como si la fuera a besar. ―El viejo Zangetsu me tiene cansado, lo malo es que soy parte de él. ―suspiro.
― ¿Eso que tiene que ver conmigo? ―intentaba soltarse, pero se sentía débil y con falta de equilibrio.
―Nada, solo quiera desahogarme. ―la abrazo por la cintura. ―Kuchiki Rukia, no sabes cuánto he esperado por conocerte en persona.
El hollow blanco comenzó a besarle el contorno de su cuello, de sus hombros, estiro su brazo para lamerlo hasta llegar a su yugular y respirar suavemente hasta su boca y robarle un beso. Se pensaría que la ojivioleta lo rechazo, sin embargo no fue así: Rukia dejo que la acariciara, que la besara y le arrebatara interminables suspiros y estremecimientos. En realidad le encantada la idea de estar con él.
―Shinigami, responde, ¿Lo amas?
― ¿De quién hablas? ―levanto sus brazos para quedar a merced de él.
―Del Rey, ¿Lo amas lo suficiente como para darle la espalda a tu mundo? ―se aprovechó del momento y acaricio ávidamente los pequeños y firmes senos de la ojivioleta.
― ¡Hah! ¿Mi… mundo? ―estaba tan absorta en el placer que le brindaba que no prestaba atención a que estaba poniendo en riesgo tres vidas, incluida la suya.
―Responde, Kuchiki Rukia. ―le susurró al oído mientras le besaba la oreja. ―Contesta.
― ¡Hah! ―se sonrojo al sentir como sus manos de deslizaban a su intimidad, ya deseosa por hacerlo suyo. ―No entiendo, ¡Hah! ¿De quién hablas? ―se arqueo al sentir aquellos hábiles dedos mimarla hasta lo más profundo de su ser.
―Seré más claro… si respondes que sí, te dejare en paz. ―le volteo hacia él para colocarla sobre su firme virilidad. ―Si respondes que no, serás mía y mi Rey será destruido por mis propias manos.
―Su nombre, dime su nombre. ―le pedía entre jadeos. ― ¡Hah! ―cerro con fuerza los ojos al sentir como la penetraba con fuerza. ― ¡Hah! ―lo abrazo del cuello.
El hollow blanco la hizo pedirle varias veces el nombre de la persona que había olvidado, aunque primero deseaba disfrutarla tanto como le fuera posible. Y todo porque entendió y se extasió al saber una de las razones por las que Ichigo deseaba protegerla a toda costa. "Mi estúpido Rey, ¿Con que te encanta la desbordante pasión con que te hace el amor?"
― ¡Hah! ―la sujetaba con más fuerza de su cintura para mantenerla unida a él.
― ¡Hah! ―movía su cadera al ritmo de las rudas estocadas. ― ¡Hah!... dime… ¡Hah!... su nombre.
― ¿Aun no lo recuerdas?
―No. ―mantenía los ojos cerrados.
―Kurosaki… ―le susurro al odio. ―… Ichigo.
Bruscamente Rukia abrió los ojos y se apartó de él. Su rostro denotaba turbación, dolor y vergüenza, ¿Por qué lo olvido?, ¿Cómo pudo traicionarlo de ese modo? y ¿Cómo enmendaría esa grave falta?
―Bien, ¿Responderás ya? ―le sonreía burlonamente.
―Ichigo… ―dijo para sí misma. ―… yo. ―lo vio a los ojos. ―Yo amo a Ichigo.
―Sabia respuesta, shinigami, aunque debo informarte que soy parte de él.
― ¡Tsk! ¿Qué quieres decir? ―lo veía con odio.
―Te guste o no, ambos somos uno solo. ―se acercó para acariciarle el vientre. ―Y también es parte de mí. ―se esfumo poco a poco, no sin antes reírse del juego de la vida.
―Espera… ―al ver que no le respondía se mortifico. ―No, no… ¡No!
Despertó bañada en sudor, mirando fijamente a la pared y jadeando en un intento de recuperar el ritmo natural de su respiración. Todos, incluso Toshiro, Rangiku y Soi Fong despertaron al escuchar el grito de la ojivioleta; y los primeros en tranquilizarla fueron Ichigo y Chappy.
Cuando Ichigo intento atravesar la barrera, Hanataro lo detuvo mientras observaba a la shinigami con preocupación. Cada uno de los presentes se absorto ante aquella inusual reacción, pues generalmente el pelinegro no se atrevería a negarle algo a Ichigo. Aun así, las únicas en darse cuenta del porqué, fueron Unohana, Isane y Yoruichi. Es así que, la morena secundo el atrevimiento del shinigami, sin mencionar que Rukia aun trataba de recobrar el aliento para hablar calmadamente. Pero ella únicamente sollozaba y mascullaba, entre dientes, que no permitiría que nadie lastimaría a su bebé:
―Rukia, escúchame, ¿De que estas hablando? ―Ichigo intentaba mantenerla acostada.
―Señorita Rukia, quédese acostada, su herida se abrió de nuevo, si no la curamos puede desangrase. ―Hanataro no hallaba la manera de sanarla.
― ¡No, no dejare que nadie dañe a mi bebé! ―aferraba sus manos a su vientre.
―Kuchiki, ¿Qué te sucede? ―Orihime se angustio.
― ¡Señorita Rukia! ―Chappy sujetaba con fuerza las muñecas de la ojivioleta.
―Ichigo, creo saber porque Rukia se comporta así. ―Yoruichi poso su mano sobre el hombro de él.
Al tener su atención, incluyéndola de los demás presentes, la morena se apresuró a explicarle que en el instante en que su hollow blanco atravesó a Rukia con Zangetsu, este pudo hacer contacto con ella. La impotencia del ojiambar se dejó ver cuando golpeo, con su puño, la pared y al preguntar las razones que su alter ego tendría para acercársele a Rukia.
La respuesta oscilaba entre lo simple y lo complejo, pues Yoruichi le explico que dentro de él existían Zangetsu y el hollow blanco, los cuales eran uno solo cuando él se encontraba en completo equilibrio; sin embargo, cuando esas dos entidades espirituales notaban que su psique y su estabilidad emocional pendían de un hilo, ambos adoptaban posturas drásticas, e incluso poco ortodoxas, para hacerlo reaccionar.
― ¡Tsk! ―ciño aún más su ceño. ―Ve al punto, ¿Rukia que tiene que ver en todo?
―Simple. ―miro a la ojivioleta. ―Tu hollow se aprovechó de tu inestabilidad para apoderarse de tu conciencia, de tu mundo interno.
― ¿Por qué querría matarme? Sí acaba conmigo también sería su fin.
―Comprende, él lo sabe de sobra. ―lo vio fijamente a los ojos. ―Apuesto a que te ha retado psicológicamente y cuerpo a cuerpo.
―Sí.
―Bien, Zangetsu se encarga de hacerte entender tus debilidades para que veas tus fortalezas. En resumen, detesta verte inestable. ―cruzo sus brazos. ―En cambio, el hollow busca la forma de que te atrevas a sacar tu instinto asesino, tu lado irracional para que luches encarecidamente, y los métodos que usa son más personales.
― ¿Personales?
La voz de Rukia hizo que desatendiera la conversación con Yuroichi. Hanataro y Orihime estaban aliviados de poder haber cerrado nuevamente la herida del pecho, aunque Unohana aun quería mantenerla en curación otras horas más.
―Ichigo. ―se podía ver el miedo en su mirada. ―Yo…
―Rukia. ―la abrazo tan fuerte como el delicado cuerpo de la shinigami resistía.
―El hollow… ―se aferró a él. ―el hollow blanco… ―levanto la mirada. ―él y yo… no sé si fue un sueño o no pero…
― ¿Te hizo algo?
―Me hizo suya.
La gravedad de lo que dijo superaba más de un nivel; mientras Ichigo apretaba los dientes y se aferraba más a la shinigami, Yoruichi y Unohana se dedicaron una mirada antes de mediar la situación que desataría la furia del pelinaranja.
― ¡Tsk! ¿Cómo es eso posible? ―Renji se colocó a lado de la ojivioleta.
―Kuchiki, estabas inconsciente. Además Yoruichi acaba de explicar que probablemente el hollow aprovecho ese punto débil para entrar a tu mundo interno. ―Uryu no quería que un nuevo alboroto se propagara.
―Es verdad, Rukia. El hollow te hirió en el pecho con Zangetsu para poder filtrarse en tu mundo interno. ―a juzgar por su expresión se diría que cavilaba algo más.
― ¿Sabes algo más de lo que debamos enterarnos? ―Ichigo la veía sobre su hombro.
―Rukia, ¿Dijiste que te hizo suya?
―Sí. ―la veía detrás del hombro de Ichigo.
―Unohana, ¿Entonces…
―Seguramente. ―la Capitana se acercó a ellos. ―Esto es difícil de comprender pero hay un problema ante nosotros. Rukia, al parecer el bebé que esperas tiene las mismas probabilidades de ser dominado por un hollow interno, al igual que Ichigo.
― ¿Quieres decir que será un problema para la Sociedad de Almas? ―Toshiro abrió demasiado los ojos. ― ¡Tsk! Eso quiere decir que no debemos permitir que…
― ¡Ni si quiera lo digas, Toshiro! ―la furia con la que lo miro y le grito asusto incluso a Soi Fong.
Rangiku se posiciono para desenfundar su zanpakuto, Toshiro mantuvo la compostura y Soi Fong sujeto del brazo a Ichigo para llevarlo hasta las celdas. Para su mala suerte, él se resistió, facilitándoles las cosas a la Teniente y a los Capitanes presentes al retenerlo a la fuerza frente a un confrontamiento; no sin antes desenvainar las espadas y chocarlas un par de veces.
Toshiro le aconsejaba que se calmara y que fuera por las buenas a las celdas, de ese modo podrían tener indulgencia con él y regresarlo al mundo de los vivos; pero Ichigo se reusaba, ya que al preguntar qué harían con Rukia y su bebé, cuando lo expulsaran de la Sociedad de Almas, obtuvo por respuesta que lo más seguro era acabar con la potencial amenaza.
Rukia estaba absorta, observando como peleaban entre si y escuchando el horrendo destino que le tenían deparado a su bebé. Eso la devasto y la angustio demasiado, tanto que se volvió hacia Hanataro en busca de alguna respuesta positiva que salvara la vida de ese ser que crecía dentro de ella. A lo cual, el shinigami se obligó a cavilar sobre la probabilidad del nacimiento de una nueva amenaza para el Seireitei; la respuesta fue algo desconsoladora: Hanataro le confirmo que los riesgos eran demasiado altos, ya que si el hollow fue capaz de adentrarse en su mundo interno, sería capaz de hacerlo en el del bebé. Y no solo eso, sino que su energía espiritual sería el doble de fuerte, siéndole más fácil vencer y controlar el cuerpo de su portador.
Aquellas palabras la devastaron, el miedo le recorría cada fibra de su piel; sin embargo eso no le fue suficiente para permitir que su propio hermano, ni el Seireitei, interfirieran en la vida de su hijo. No, claro que no, por más que le explicara Unohana o Yoruichi que lo que Hanataro menciono fuera verdad, Rukia estaba dispuesta a enfrentarse a la Corte de las Almas Puras para proteger al hijo de Ichigo, el amor de su vida.
Esa frase la grito, causando por un instante la distracción de quienes chocaban espadas. Por supuesto, Ichigo no evito sonreír y mostrarles a sus adversarios que también estaba dispuesto a encarar a todos los escuadrones por salvar a Rukia y a su hijo. Eso irrito a Soi Fong, pues le parecía una ridiculez proteger un riesgo para el bienestar de la Sociedad de Almas; a Toshiro le impaciento que las cosas se estuvieran dificultando más de lo que pensaba. Sencillamente las cosas se tornaban peligrosas para Rukia e Ichigo.
Las palabras de Toshiro sobraron, no importo cuantas veces les explico la peligrosidad del nacimiento de ese bebé, los amantes se reusaban a deshacerse del fruto de su amor. Es así que, Ichigo lanzo un Getsuga Tensho, levantando una enorme nube de polvo, para distraer a todos los presentes y cargar a Rukia y sacarla de aquel sitio. Al disiparse el polvo, Soi Fong envió enseguida una unidad en su búsqueda, Toshiro le dio órdenes precisas a Rangiku de que llamara a su escuadrón y ayudaran a la segunda división, además de reclutar a las divisiones once, tres y novena para facilitar la captura de los amantes fugitivos.
Yoruichi se mostró aliviada y furiosa al percatarse de que habían escapado. En cambio a Orihime, Uryu, Chad y Hanataro les preocupaba la situación, incluso Chappy lloraba de la angustia al no saber que le ocurriría a su shinigami. Por su lado, Renji no dejaba de apretar los dientes y los puños de coraje, no dejaba de culparse de haber incitado aquel problema, por lo menos hasta que Unohana se le acercó con la intención de hacerlo entender que la gravedad de la situación se debía al descontrol del hollow que Ichigo aún no vencía, sin mencionar que no contaban con que Rukia estuviera embarazada.
::::
::::
::::
::::
Su shunpo era mejor de lo que esperaba, tanto que ya se habían alejado del área del Seireitei. Lo único que le importaba era alejarse lo más posible y cuidar de no mover demasiado a Rukia, siendo que aún se encontraba débil y sus heridas no habían sanado completamente.
La shingami lo guio hasta su viejo hogar, ubicado en el distrito 78 del Rukongai, "Perro Colgado": una vieja choza hecha pedazos y abandonada. Era el único lugar que conocía, además del monte Koifushi en Hokuan, en el que podían estar a salvo. Una vez a dentro, Ichigo intento de acomodar viejas mantas con la intención de improvisar una cama en la que Rukia pudiera descansar un poco más. Le pesaba verla respirar con dificultad y sin poder conciliar el sueño, pues ella aun temía soñar de nuevo con el hollow de Ichigo.
Mientras tanto, en la cuarta división, se hacían recuentos de los daños. Byakuya hizo acto de presencia tras la alerta emitida para todas las divisiones; se mostró sereno, pero en su interior no cabía del disgusto por la desaparición de su hermana y aquel latente peligro. El ojivioleta envió a su división a ayudar en la búsqueda y captura de su hermana y el shinigami sustituto.
―Vivos o muertos, me da igual. ―le daba la espalda a uno de sus oficiales.
― ¡Capitán! ―Renji se interpuso en la orden.
―Si no vas con tu escuadrón y los buscas, olvida el puesto de Teniente y piensa en vivir en el Rukongai o en las celdas como un traidor. ―lo veía sobre su hombro.
―Teniente Abarai, ¿Contamos con su ayuda? ―el oficial esperaba nervioso.
― ¡Tsk! Como diga, Capitán. ―apretó los dientes y acepto. Sin embargo, eso le abrió una nueva oportunidad de encontrarlos y ayudarlos.
En cuanto Renji y su escuadrón se retiraron, Byakuya estuvo por formar parte de la brigada de búsqueda, pero Yoruichi lo retuvo para advertirle que no se arriesgara a hacer algo de lo que pudiera arrepentirse.
―No me hables de tonterías. ―la veía fijamente a los ojos.
―Niño Byakuya, las probabilidades son altas, pero existe la forma en que lo domine sin problemas.
― ¿Quién lo garantiza?
―Urahara Kisuke. ―tenía a su lado una mariposa infernal. ―Todo este tiempo mantuve comunicación con él. Está al tanto de la situación y sabe un método para arreglar las cosas.
― ¡Hum! No me interesa oírla. ―no le dio oportunidad, simplemente le dio la espalda y se retiró.
Sin más remedio, se apresuró a reunir a los amigos de Ichigo, incluyendo a Chappy, con la finalidad de informarles sobre una alternativa que solucionaría el problema. Por supuesto, quisieron saber más a detalle el método que Urahara transmitió y rápidamente les explico, tomando como punto de partida el origen de Ichigo:
― ¿Kurosaki Isshin era un shinigami? ―Uryu no daba crédito. ― ¿Y su madre una quincy?
― ¿Entonces Urahara puede hacer que Ichigo selle el hollow, al igual que lo hizo aquella vez?
―Sí, Orihime. ―los veía atentamente. ―Solo que, él debe aceptar quedarse para siempre.
― ¿Qué Ichigo se quede? ―Chad se impresiono un poco. ― ¿Pero qué hay de su familia?
―Isshin recupero su energía espiritual, por ende es un shinigami de nuevo, por ese lado no hay problema.
Yoruichi prosiguió explicando que Ichigo debía sellar, al igual que su padre, al hollow, pero la diferencia radicaba en que en esta ocasión él tendría que renunciar a su vida humana para quedarse en la Sociedad de Almas y proteger el sello. Al principio todos se mostraron renuentes a esa drástica decisión, pero Chappy fue quien rompió con el disgusto al mencionar que esa decisión no les correspondía a ellos. Alego que los únicos que podían decidir eran Rukia e Ichigo.
Uryu y Chad se vieron unos segundos y coincidieron en que la pildorita tenía razón; y Hanataro, antes de irse con su división, les menciono que él buscaría la forma de ayudarlos. El ambiente era tenso y viciado, pues al mirar a su alrededor solo habían shinigamis movilizándose para encontrar a los amantes fugitivos. Sin mencionar una nueva amenaza presente: Kenpachi Zaraki y su Teniente Kusajishi Yachiru. Ambos estaban rebosantes de sed de lucha, especialmente el Capitán de la onceava división que no dejaba de intentar encontrar el inestable reiatsu de Ichigo. Yoruichi sabía que nada lo detendría, por lo que les dijo los chicos que era mejor irse por su cuenta y buscar a ese par de idiotas.
::::
::::
::::
::::
En el trascurso de la noche, improviso una fogata, frente al umbral de la choza, de ese modo Rukia podría estar calientita y mantenerse despierta como quería. Él ojiambar no dejaba de verla y preguntarse si lo que estaban haciendo era lo correcto, aun así sus ganas por estrecharla entre sus brazos y oler su delicioso aroma lo hacían recapacitar y olvidar asperezas.
―Rukia, ¿Estas bien?
―Sí, solo tengo un poco de frío. ―se abrazaba a sí misma y ocasionalmente se soplaba sobre sus manos al frotarlas. ―Lo siento. ―miraba fijamente las llamas.
― ¿Lo dices por tu sueño, verdad? ―la abrazo.
―Sí. ―una lagrima surco su mejilla. ― ¡Tsk!
―No fue real, solo se aprovechó de tu subconsciente. ―la hizo verlo a los ojos. ― ¿Estabas en tu mundo interno?, ¿Viste a Sode no Shirayuki?
¡Claro!, en ningún momento vio a su zanpakuto. Rukia sintió que un gran peso se iba de sus hombros. Las lágrimas que derramo ya no eran de miedo y vergüenza, eran de alivio. Animada, se atrevió a preguntarle si sabía por qué el hollow intentaba adueñarse del bebé; obteniendo por respuesta la misma pregunta.
Lo más que pudo hacer era abrazarla, y analizar su situación: "Seguramente todo el Seireitei está detrás de nosotros". En cuanto Rukia lo noto distante lo zarandeo un poco para que dejara de estar en las nubes, y tras una breve discusión Ichigo la sujeto de los brazos para verla a los ojos y preguntarle lo que no le permitieron:
― ¿Desde cuándo lo sabias?
Bajo la mirada y se sonrojo. ―Días antes de que entrenaras con Yoruichi y Urahara. Te lo iba a decir en nuestra primera cita.
―De haberlo sabido antes. ―la acerco más a él.
Conversaron bastante tiempo. Él le aseguraba que de haberlo sabido antes habría hecho lo imposible por evitar las complicaciones en las que se encontraban, pero las cosas no ocurrieron de ese modo. Ahora varias divisiones de la Corte de las Almas Puras estaban tras sus cabezas. Aun así, él le prometió hasta el cansancio que la protegería a ella y a su bebé; ya los adoraba y amaba más que a nada en el mundo.
::::
::::
::::
::::
Enviaba a su escuadrón por rutas poco usuales de búsqueda, incluso los envió a distritos del Rukongai con bajas probabilidades de ofrecer un escondite. Sin embargo, los oficiales seguían su mandato, ¿Cómo refutar al Teniente?, ¿Cómo? Si no sabían que lo hacía con intención para ayudar a sus amigos.
Las cosas marchaban bien hasta que Kira se acercó a él para cuestionarlo sobre sus estrategias de búsqueda. Y no solo él, también Hisagi, Ikkaku y Yumichika; los tres lo abordaron con el fin de sacarle la razón por la cual entorpecía y alentaba las cosas. Renji trato de evadir, lo más que pudo, el interrogatorio, aunque fue en vano ya que Ikkaku se reparó rápidamente en lo obvio:
― ¡Tsk! ¿La estas protegiendo?, ¿Acaso aun la amas? ―estaba irritado. ― ¡Vamos, Renji! Después de lo que hizo la pequeña Rukia ¿Aun tienes la esperanza de que este a tu lado?
― ¡Tsk!
Renji no soportaba lidiar con esos sentimientos encontrados; Ikkaku tenía razón al decir que ella nunca volvería a sus brazos, sin mencionar que otro hombre la había hecho suya en todos los sentidos. Y a pesar de ello, se mantenía firme en ocultar información, si es que llegaba a encontrarlos primero. Fueron en vano las advertencias y amenazas de Yumichika, Renji no dio su brazo a torcer.
Hisagi y Kira lo aislaron de aquel par para comentarle algo que le quitaría un peso de encima: ellos no estaban del todo de acuerdo con asesinar a Rukia y a Ichigo, aunque mantenían sus dudas en cuanto a su hijo. Es así, que le comentaron que ayudarían a llevarlos directamente con Hanataro y Orihime para cuidar de Rukia, pues creían en la posibilidad que Unohana le informo a Yamamoto: sellar el hollow.
―Si el Comandante lo sabe, ¿Por qué aun quiere acabar con ellos?
―No confía completamente en esa opción, por eso queremos ayudarte. ―Hisagi lo veía con una fría mirada.
―Confía en nosotros Abarai. ―Kira poso su mano en su hombro. ―Te ayudaremos.
Dudo al tener que confiar en Hisagi, pues no había convivido lo suficiente con él; sin embargo, el hecho de que Kira estuviera involucrado lo hizo bajar la guardia y arriesgarse, pues entreno con él en la Academia y los conocía lo suficiente para saber el nivel de lealtad que brindaba.
Tras acceder a su repentina ayuda y de cerrar el trato, ambos Tenientes se dispersaron y deliberadamente sabotearon las rutas de búsqueda, con la intención de darle más tiempo al pelirrojo de encontrar a sus amigos. ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones? Simple, ambos confiaban en la credibilidad del shinigam sustituto, pues el hecho de haberlos enfrentado para salvar a Rukia les fue suficiente para saber el grado de nobleza y lealtad podía ofrecer, a cualquiera de ellos.
Se les dificulto un poco, pero al cabo de algunos días lograron mantener la búsqueda al mínimo dentro de un escaso perímetro. Incluso la Capitana Soi Fong y el Capitan Toshiro se vieron obligados a ampliar, personalmente, el rango de búsqueda. Sin mencionar que Byakuya ya sospechaba que algo no andaba bien, y pese a las constantes peticiones de Ukitake, este decidió buscar en las zonas más peligrosas del Rukongai.
Mientras tanto, Yoruichi, en su forma gatuna, guio a Orihime, Uryu y Chad hasta las afueras del Seireitei, pues estaba segura de que Rukia llevo hasta el distrito 78 a Ichigo. Mientras avanzaban y se escondían de los oficiales y capitanes, la gatita les relato la historia de la ojivioleta, dando razón del porque los estaba encaminando hasta ese peligroso lugar.
Para su suerte, Yoruichi pudo sentir un leve golpe de energía espiritual, la cual se desvaneció casi enseguida, que provenía de un par de minutos de donde estaban. Y no solo eso, también reconoció, al igual que los demás, que partencia a Ichigo.
Afortunadamente llegaron a tiempo al lugar del que provenía el reiatsu, pues al estar a unos cuantos metros tropezaron con el ojiambar, quien se veía alterado.
―Ichigo, ¿Dónde está Rukia? ―la gatita lo veía desde el hombro de Orihime.
― ¡Tsk! ―apretaba sus dientes. ―Ella… está muy mal.
Orihime se dio cuenta de lo que decía, pues logro sentir los leves palpitares de la shinigami y del bebé. Esto la alarmo, pero en lugar de preocuparse recordó lo que Unohana, Isane y Hanataro le enseñaron, así podría ayudar a su amiga.
::::
::::
::::
::::
Las horas se hicieron días, transcurriendo lentamente y trayendo consigo inconvenientes. Cuando Rukia conciliaba el sueño se empapaba de sudor, su cuerpo ardía en fiebre, no dejaba de tocar su vientre y emitía gestos de dolor. Ichigo se preocupó, no sabía usar el Kaido, no había nadie que pudiera ayudarlos y si salía en busca de Orihime o Hanataro lo más seguro es que se encontraría con alguien y comenzara una pelea. Solo le tranquilizaba que ya no soñaba con su hollow, dándole la razón de que solo toco la superficie de su mundo interno para asustarla.
Comenzó a desesperarse tanto que libero un poco de energía espiritual, llamando la atención de la ojivioleta; misma que abrió, dificultosamente, sus ojos con el afán de dedicarle una mirada asesina.
― ¡Tsk! Oculta tu reiatsu ―gemía de dolor. ―Nos encontraran,
―Lo siento. ―se acercó a ella. ―No te esfuerces. ―no comprendía que le ocurría pues sus heridas estaban cerradas y sus huesos ilesos.
La angustia estaba a punto de hacerlo explotar, pero una voz lo distrajo de su frustración: era Orihime, junto a sus amigos, quien corría hacia él preguntándole done estaba Rukia. De alguna forma logro mover su mano, señalándole el interior de la vieja choza; la ojigris lo paso de largo para ir directamente con la shinigami.
―No te preocupes Kuchiki, te ayudare.
― ¿Inoue? ―apenas podía abrir los ojos, y lo único que visualizaba era nebuloso.
Se encargó rápidamente de cubrirla con su Soten Kisshun. No transcurrieron ni un par de minutos cuando la ojigris suspiro de alivio, causando que todos preguntaran la razón de su despreocupación donde, claro, el más interesado era Ichigo. Orihime, con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, les dijo que Rukia solo había cogido un resfriado, y de lo único que debían asustarse era por conseguir alimentos para ayudarla a recuperarse.
Ichigo se relajó, momento que Yoruichi aprovecho para llamarlo y explicarle los movimientos de los escuadrones que los buscaban, junto a ellos estaban Uryu y Chad completando detalles. Mientras tanto, Chappy se quedó dormida a un lado de Rukia, misma que mostraba rápidamente mejoras: ya no sudaba, ya no se retorcía sobre el viejo futón, ni gemía de dolor, solo descansaba apaciblemente. Sólo un par de horas después, Orihime salió con los demás para decirles que Rukia ya se encontraba mucho mejor, por lo que decidieron ir en busca de comida. Sin embargo, un extraño ruido, que se aproximada desde unos tupidos arbustos, los alerto.
::::::::::::::::::::::::::
ღRukia_Kღ
