Road to Ninja
Capítulo 41: Epilogo en una historia inconclusa.
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-¿Acaso él era quien creo que es? -Sasuke asintió.
-No hay duda, ese es mi hermano Itachi.
-Ya veo, eso quiere decir que Kabuto lo ha traído de vuelta con el Edo Tensei. Sin embargo, él paso sobre nosotros sin reparar en nuestra presencia… ¿Crees que haya logrado librarse del control de Kabuto o aun estará…?
-Hn, eso es lo que vamos a comprobar.
Sin nada más que decir, ambos dieron un salto y comenzaron a seguir los pasos del difunto Uchiha; no paso mucho tiempo para que ambos pudieran verlo a pocos metros delante de ellos y solo entonces, Sasuke miró brevemente a Sakura, quien asintió a su vez. Los pulmones de Sasuke tomaron aire y después, soltaron las palabras.
-¡Detente, Itachi!
-Sasuke y Sakura, ¿he? Parece que es parte del destino encontrarnos de nuevo en cada ocasión que alguien me regresa a la vida. Sin embargo no tengo tiempo para emotivas reuniones… -Él les miró de reojo por sobre el hombro sin detener su paso.- Hay un asunto que requiere de mi total atención y sería mejor para ustedes marcharse y no interferir.
-Para tu mala suerte y para confusión nuestra, los tres vamos aparentemente hacia la misma dirección. Sin embargo me es extraño que no te percatases de nosotros pocos metros atrás… En ese entonces pudiste detenernos o algo así.
-Entiendo que estas acostumbrada a ser el foco de atención, Sakura Hime pero no es que no los notase, tal y como he mencionado, no tengo tiempo que perder. Creí que recordarían la conversación que tuvimos aquella vez y deducirían por sí mismos lo que estoy a punto de hacer; creí que luego de eso, ambos volvarían sus pasos a otra parte pero no fue así. Son un par de cabezas huecas, insistentes y molestos… -Sasuke gruñó.
-¡Basta de tonterías! ¿Qué haces aquí? ¿Hacia donde te diriges?
Itachi guardó silencio por largo rato y cuando parecía que Sasuke explotaría con desesperación, el mayor de los Uchiha soltó un largo suspiro de cansancio.
-Parece que no podre deshacerme de ustedes, ¿he?
-Eso es innegable Itachi-san, así que ahora, ¿puedes decirnos hacia donde te diriges y cómo es que estás moviéndote sin ataduras? Dudo mucho que Kabuto Yakushi te deje sin alguna clase de correa luego de insistir tanto en tenerte como su muñeco de indias para la guerra. –Itachi medio sonrió.
-¿Ya lo notaste? Impresionante, aunque no esperaba menos de ti, Hime… Tienes razón, inicialmente controlaba mis movimientos pero no mi conciencia, fue así que Kabuto nos llevó al frente hasta toparnos con los jinchuriki faltantes en el gedo mazou.
-Te encontraste con Naruto y el jinchuriki del hachibi.
-Así es, Sasuke… La verdad es que no planeaba liberarme de ese modo pero fue una oportuna coincidencia que fuese precisamente con Naruto Uzumaki con quien me encontrase. –Sasuke ladeó el rostro con gesto confuso.
-¿Qué demonios intentas decir con eso? ¿Qué rayos tiene que ver Naruto con que tú estés actuando por tu cuenta?
Un salto dio una breve pausa a sus palabras próximas, mientras los orbes de su hermano menor le mantenían atrapado, observándole con fijeza y el eje de la duda en sus ojos. El ex Akatsuki dio un rápido parpadeo, sintiéndose un tanto abochornado aunque no lo demostró en lo absoluto; en sus ojos, cansados de la vida que hubiese cargado anteriormente, solo se reflejó el cariño y preocupación constante que existía en el interior de Itachi hacia aquel que sería su más grande tesoro, lo único amado que le quedaba y que siempre había sido su motor de vida: Su hermano menor, Sasuke. Sakura no pudo evitar un ligero cosquilleo en su estómago al presencial el fiel y enorme amor que los Uchiha podían profesar a sus semejantes; ahora era claro para ella el porqué de la locura sádica parcial y la incontrolable sed de venganza que Sasuke profesaba a la aldea. Los Uchiha eran seres que amaban con un fervor inigualable, tanto que al perder lo que ellos consideraban amado, ese gran sentimiento los arrastraba a las profundidades de la oscuridad. Una parte de ella tuvo conflicto, ¿debía sentir admiración por ese amor, por ese sentimentalismo que ellos eran capaces de expresar pese a su fría personalidad? ¿O debía sentir tristeza por el cruel destino al que estaban atados los Uchiha, pues su mejor arma era a su vez su mayor debilidad? Itachi redujo el paso y se posicionó lado a lado con su hermano a quien dio una ligera sonrisa socarrona.
-Hace tiempo atrás, mucho antes de que nuestra batalla tuviese lugar, me encontré con Naruto en uno de los tantos viajes que hizo en compañía de otras personas para darte búsqueda… En ese entonces no comprendía como alguien como él podía estar siguiéndote constantemente para hacerte regresar, ¿Qué era lo que este chico pensaba con respecto a ti, como para negarse a dejarte marchar en ese mal camino que tomaste por elección propia? Ni siquiera yo como tu hermano había intentado interferir, ¿Por qué él sí? –Itachi miró al frente y sonrió, recordando al rubio Uzumaki con todo el vigor de su dorada esencia.- Ese día vi en sus ojos que solo él podría hacerte ver la verdad que yo tal vez no podría. Le pregunte "¿Qué significa Sasuke para ti?" Y él respondió: "Yo considero a Sasuke mi mejor amigo y también… Lo veo como un hermano" Y solo entonces confié a Naruto la mayor de las responsabilidades que podía otorgar: Te deje a su cargo, Sasuke y estoy seguro de que él no faltara a su palabra.
-No estés tan seguro, hermano, lo que he decidido ya no puede revocarse. Él no puede hacerme cambiar al respecto de ello… -Itachi sonrió de medio lado.
-Solo responde esta pregunta y así sabremos si me equivoco: ¿Qué tan seguro estas de eso, hermano?
Para satisfacción del mayor, Sasuke no formuló respuesta alguna: ningún gruñido de inconformidad ni una mordaz palabra que le contradijera… Nada más allá de la duda que se reflejó en sus oscuros ojos y el silencio que se hizo presente mientras su mirada se perdía de vuelta al frente, incapaz de seguir observando a Itachi, incapaz de sentirse seguro sobre sus propias convicciones con respecto a las capacidades de Naruto. Algo en él, en lo más profundo de su alma, le decía que era el Uzumaki el único capaz no solo de darle pelea sino también el único capaz de apaciguar su odio y hacerlo entrar en razón; desde el principio, ambos parecían estar unidos por un lazo invisible e indescifrable que los llevaba de amigos a enemigos y que en su jugarreta, el destino los mantenía de alguna u otra forma conectados. No importaba por donde lo viese, Naruto y él eran como la contraparte del otro; eran sin lugar a dudas como el yin y el yang, uno era quien vivía en la luz, el otro quien vivía en las sombras y que en sus diferencias, eran capaces de unirse y crear grandes cosas.
Sakura resopló con ligereza tras sus pasos, viendo la espalada de los hermanos Uchiha por delante suyo con nostalgia, preguntándose si algún día el menor de los mismos podría dejar de lado el dolor y avanzar hacia el maravilloso mundo que esperaba del otro lado de la oscuridad: ese mundo lleno de la paz, el amor y la tranquilidad que el alma errante de Sasuke tanto necesitaba. Entrecerró los ojos y no supo porque, pero en su mente se proyectó la imagen de su alterna junto a la imagen de un Sasuke menos sombrío pero notablemente feliz. Particularmente, deseaba que su propia historia y la de la verdadera Sakura en verdad fuesen así. Itachi soltó un largo suspiro y tras ello, su faceta volvió a la seriedad nata de los Uchiha a la par en que su sharingan aparecía en sus orbes y miraba un solo punto por delante de ellos.
-Escuchen con atención: En este momento, estamos llegando al escondite donde yace Kabuto…
-Ya entiendo, planeas detener el Edo Tensei. –Itachi asintió a su hermano.
-Existe una barrera que supone impedir el paso a cualquiera que desee entrar a ese lugar pero no será un problema para mi. Ya que no puedo decirles que marchen de regreso y dando por sentado que los dos parecen querer seguirme pese a tener otro objetivo en mente, les advierto que la pelea puede ponerse difícil. –Detuvo sus pasos siendo imitado por los otros dos. Sakura y Sasuke dieron un respingo al mirar el lugar al que Itachi señalaba.- Es en aquel lugar… Por lo que parece, destruyeron lo poco que quedaba de esta región para pasar totalmente desapercibidos. No queda nada de los vestigios de ese antiguo templo. ¿Qué sucede, porque los dos se han puesto tan pálidos?
-Este es el lugar que hemos estado buscando, hermano y al cual nos dirigíamos desde el principio.
-¡Esto debe ser una broma! ¿Qué vamos a hacer ahora? ¡No se suponía que ese bastardo estaría en este lugar! ¿Qué si ya sabe mi identidad, que si Kabuto ha descubierto el espejo?
-¿Qué espejo?
-¡Tsk! Para que Sakura pueda regresar, tenemos que encontrar un espejo que yace dentro de ese templo… O lo que queda de él. Dudo mucho que la sacerdotisa este viva dadas las circunstancias en que se encuentra el lugar y el hecho de que Itachi tiene razón, al parecer si hubo alguien que sobreviviese, con la llegada de Kabuto seguramente ahora está muerto. –Sakura enrojeció de ira y gruñendo, comenzó a andar en círculos sobre la rama.
-¡Demonios, esto sí que es fabuloso! Todo se ha ido al carajo, terminaré encerrada en este sitio sin poder mover un puto dedo para ayudar a mi gente gracias a que ese estúpido tipo se le ocurrió venir y apoderarse del lugar donde yace el único artículo que puede ayudarme a volver. ¡Simplemente magnifico!
-¿Quieres dejar de ser tan molesta y calmarte? No puedo pensar con tanto escándalo.
-¡¿Cómo me pides de me calme, shannaro?! ¿Es que no lo ves, Sasuke? Kabuto pudo haber dado con el espejo y seguramente para este momento mi única salvación debe encontrarse esparcido sobre el suelo en millones de pedazos. Si no hay sacerdotisa y no hay espejo, no existe forma de volver. ¡Estamos jodidos, jo-di-dos!
-Te equivocas, Sakura-Hime.
Sakura y Sasuke detuvieron su posible tentativa de conflicto ante las palabras de Itachi quien seguía con la vista fija sobre la rocosa montaña frente suyo. Sakura se acerco un poco a él con el gesto lleno de credulidad.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Ototo, usa tu sharingan y dime si puedes ver lo mismo que yo.
Sasuke frunció sutilmente el ceño pero no objeto nada, activando el poder de su línea sucesoria y haciendo exactamente lo que el mayor pedía. Sus ojos se ensancharon con la misma rapidez con que su cuerpo dio un respingo, alentando más la duda que surgía en la pelirosa Haruno.
-¿Puedes verlo, Ototo?
-Si, puedo verlo. –Sakura gruñó.
-¿Alguno de ustedes podría decirme que cojones pasa? ¿Qué es lo que ven con su sharingan, Sasuke?
-Existe una cámara inferior bajo la superficie en que el chakra de Kabuto reside. A su alrededor gira una clase de chakra que hace imperceptible su ubicación exacta ante los ojos de cualquiera pero para un Uchiha... Es imposible que algo como eso escape de nuestros ojos.
-Aun con el sharingan, la percepción de esa energía es algo difícil de mantener. Al parecer solo aquellos que hemos despertado el mangekyo sharingan pueden percibirlo con alguna ligera dificultad. Puede ser que Kabuto no sepa de la existencia de ese lugar… -Sakura dio un respingo.
-Eso quiere decir que existe la posibilidad de que el espejo se encuentre oculto en ese sitio. ¿Eso es lo que piensas, Itachi?
-En efecto, eso es lo que creo. No hay algo que confirme que realmente se encuentra en ese sitio pero tampoco existe algo que contradiga esta teoría. En cualquier instancia, entrar a ese lugar resultara ser todo un reto tomando en cuenta el aumento en el chakra de Kabuto, es necesario vencerlo antes para así acercarnos a esa cámara sin arriesgar que este obtenga o destruya la reliquia que están buscando. –Itachi observó a su hermano y a la pelirosa Haruno.- No me agrada la idea de involucrarlos en esta pelea pero dadas las circunstancias, me parece que no tengo otra alternativa más que ayudarlos. Así que entraremos y pelearemos contra Kabuto; obtendremos ese espejo, liberaremos el Edo Tensei y detendremos de una vez esta guerra absurda.
Con una afirmación rotunda por parte de los dos más jóvenes, Itachi, Sasuke y Sakura continuaron su camino; escalaron con rapidez la enorme estructura y al llegar al punto exacto, el cuerpo de Itachi fue cubierto por un chakra rojizo que pronto tomo forma. Sakura parpadeó con sorpresa y una sonrisilla nerviosa se formó en sus labios al reconocer aquella gigantesca criatura que había aparecido cubriendo el cuerpo de Itachi y que era tan similar a la que vio en algún momento en Sasuke: Susano se alzó con fuerza y dirigió su puño contra la barrera que impedía el paso, destruyéndola completamente ante ellos. El ex Akatsuki avanzó con tranquilidad por el pasillo de la caverna siendo seguido prontamente por su hermano menor; Sakura los miró perderse en la oscuridad del lugar y titubeó en seguirlos, insegura por primera vez de sus capacidades de combate. Ese poder que ambos le habían permitido ver iba más allá de su fuerza, ella jamás lograría estar a su nivel, ¿en que podría ser de ayuda? Agitando su cabeza, Sakura alejó de ella cualquier pensamiento negativo, retomó la cordura y tras un breve suspiro se adentró en el lugar.
Sus calzas repiquetearon con forme avanzaba y la oscuridad poco a poco fue tornándose menos espesa, dejándole ver con cierta claridad el lugar donde se encontraba su enemigo. Sus orbes se encontraron de lleno con las espaldas de los hermanos Uchiha, quienes a su vez mantenían una postura tensa ante el ser que se suponía era Kabuto Yakushi. Una vez detuvo su paso, Sakura no pudo evitar fruncir el ceño al observar como el hombre encapuchado se giraba con lentitud a ellos; la piel pálida y escamosa adoptó un brillo platinado y sus orbes amarillos cual serpiente se encontraron con los suyos, con un destello de sádica diversión de por medio. Sakura se vio tentada a retroceder pero obligó a su cuerpo a permanecer en su sitio y sus orbes se desviaron un poco a la tierra bajo los pies del ex sirviente de Orochimaru. La serpiente que sobresalía por sus espaldas –como su fuese alguna clase de cola– mostró los colmillos al visualizar a los shinobi que peleaban a favor de la alianza; Yakushi Kabuto los observó desde su posición mientras una sonrisa de expandía por su rostro y relamió sus labios lascivamente.
-¡Bienvenidos! He estado esperando por ustedes.
La pelirosa sufrió un escalofrió ante sus palabras sin embargo desechó prontamente la inseguridad que quería invadir su cuerpo y sus ojos adoptaron un brillo de desafío, diciéndose a sí misma que aquel no era tiempo para dudar pues existían cosas que debía hacer; era su deber ir y ayudar a su gente, era su deber salvar a Sakura de las manos de Menma y pelearía sin importar el riesgo, la princesa de Konoha no podía fallar, por ella, por todos sus seres amados y por el bien de ambos mundos no podía perder. Itachi se lanzó contra Kabuto siendo seguido a la par por Sasuke y Sakura, quien en un último momento tuvo una extraña sensación invadiéndole el pecho.
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"–L-Lo siento mucho, Sakura Hime, he fallado…"
Mientras se sumergía, sus sentidos fueron despertando, captando el sin fin de sonidos a su alrededor… Gritos desgarrando el silencio, armas chocando entre ellas, el pestilente olor de la sangre y el fuego calaron en sus fosas nasales y la detonación de explosiones… Abrió sus ojos, confundida y sus pupilas se dilataron al ver el lugar en que estaba. Konoha, su apreciada aldea brillaba con el rojo carmesí de la destrucción; la imagen golpeó duramente contra su interior, era tal y como lo hiciese antaño, aquella trágica noche donde lo perdió todo. Sus pies aterrizaron con ligereza y supo inmediatamente que lo que veía era parte de alguna clase de proyección del otro universo pues los cientos de personas que huían intentando salvar su vida, atravesaban su cuerpo sin notar siquiera que ella estaba presenciándolo todo. ¿Aquello era un sueño? No entendía muy bien, pero parecía que en algún momento entre la interacción de sus memorias con la presencia del poder del sharingan, su cuerpo y mente habían tocado un punto muerto donde concibió el sueño y era eso, aparentemente, lo que la tenía en ese lugar. Miro una vez más a su alrededor, atareada por el tumulto de sensaciones y sucesos que le rodeaban.
-¿Quién está haciendo todo esto? –Susurró, titubeante.
Sus pasos comenzaron a ser más rápidos, llevándola a correr las calles de su aldea, distinguiendo prontamente a sin fin de marionetas volar por los aires, atacando y destruyendo a diestra y siniestra sin alguna clase de contemplación. Se detuvo algunos minutos y siguió observando a su alrededor, buscando la mínima señal de alguno de sus conocidos o de su alterna pero no los vio por ninguna parte. Su mirada fue a parar a una de las marionetas que algún shinobi logró derribar y la examinó, luego de ello dio un rápido respingo al reconocer aquella marca rojiza que yacía sobre la estructura de la muñeca sin vida.
-El escorpión rojo, Akazuna no Sasori… ¿Porque él haría algo así? Acaso Akatsuki ha…
Repentinamente un estruendo estremeció el suelo bajo sus pies y la hizo trastabillar, obligándola a dejar sus pensamientos de lado. Percibió como el chakra del pelirrojo que hasta ese instante se había sentido frió y oscuro, resplandecía nuevamente con la misma energía con que siempre la reconocía aunque pronto disminuyo; las marionetas que andaban por la aldea cayeron sin vida, indicando que su maestro fue derrotado. ¿Pero por quién? Otro estruendo le hizo sujetarse a una pared cercana y se sorprendió cuando luego de ese le siguieron tres más y sin perder más tiempo, condujo sus pasos al lugar de donde provenía aquella inmensa fuerza.
Luego de algunos segundos observó a la lejanía un enorme cráter que detuvo su marcha abruptamente, aquel agujero era inmenso y estaba justo sobre el lugar donde se encontraba la torre hokage. Reanudo su marcha, deseando saber quiénes eran los causantes de ese destrozo pero una nueva explosión la hizo detenerse. La onda de energía de ese golpe la hizo perder el equilibrio y cayó al suelo, donde tuvo que asirse con fuerza al borde del cráter para no salir volando; cuando todo paso, se incorporó ligeramente e intentó enfocar con sus ojos a las personas que yacían en el interior del cráter.
"–Él está usándole, está engañando a Menma…"
-¿Sakura-chan… M-Me… Menma?
Sus orbes jade podían ver con claridad como su alterna se mantenía de pie frente al pelinegro Namikaze, quien tenía una mueca de socarronería y maligno deseo mientras sus orbes brillaban de un oscuro anhelo hacia la mujer que tenía frente suyo. Sakura Hime reconoció esa mirada como la que en alguna ocasión él le dirigiese a ella pero con un mayor afán que con el que pudiese haberla mirado… Entendió entonces que Menma sabía la verdad, él sabía que aquella chica frente suya no era ella sino su alterna pero eso no fue lo sorprendente, no, lo sorprendente y problemático del asunto vino cuando sus ojos notaron la oscura sombra que se cernía algunos metros tras el joven jinchuriki. Sakura Hime jadeó con fuerza, con el palpitar de su cerebro quemándole y regresando a ella los recuerdos dolorosos provocador por la intervención de ese hombre.
¡Él era Óbito Uchiha, el desgraciado que vino a joderle la vida no solo a ella, sino a todos sus seres amados!
Su mente comenzó a confundirse, ¿no se suponía que aquel hombre estaba muerto? ¡Ella lo sabía, había visto el cadáver que los Ambu recuperaron luego de que Itachi Uchiha le asesinara! ¿Entonces como era que estaba ahí, tras de Menma cómo lo hubiese hecho la noche de la liberación del Kyuubi? En ese preciso instante, el hombre de la máscara naranjada desvió su atención a ella como si pudiese verla a pesar de que su forma en ese mundo solo era una proyección momentánea y aunque la máscara no le permitió verlo, supo que ese tipo le sonreía con malicia y burla tan solo por el brillo y curvatura que su sharingan adquirió a través del agujero de su mascareta. Solo entonces Sakura comprendió todo: Óbito Uchiha era el hombre tras la guerra en el mundo real y si estaba en aquel momento junto a Menma, no significaba otra cosa que el hecho de que estaba planeando usar al Namikaze para llevar a cabo el fin definitivo de ambos universos.
Todo al mismo tiempo durante un ritmo distinto en ambos mundos.
Gruñó con enojo y se preparó para gritarle un par de improperios nada comunes de su persona pero su atención volvió a fijarse en la joven pareja al escuchar la voz de Sakura-chan, quien parecía gritarle algo a Menma mientras sus manos brillaban en un exorbitante chakra azulado; en sus ojos y postura, Hime no reconoció a la chica frágil que creyó ver la primera vez en su único encuentro… Ante ella y haciendo frente a un poderoso enemigo, estaba una mujer que podía competir fácilmente con su viva imagen, demostrando una fiereza y disposición al combate envidiable y única; sin embargo y fuese lo que fuese que le dijera, el Namikaze parecía divertirse de escucharla, se comportaba como un cazador que admira a su presa, provocándola y esperando el momento exacto para atraparla. Su comparación no fue errónea: Luego de una simple palabra por parte del Namikaze, Sakura-chan se lanzó a él con toda la intención de golpearle, sin embargo no contó con que una de las fieles criaturas zorro de Menma se acercase con sigilo a ella y le inmovilizara en alguna clase de tela, evitando así su movimiento y manteniéndola por fin en las garras del enemigo.
Fue entonces que vio la figura del Sasuke que ella amaba precipitarse a su lado, con la misma estupefacción con la que ella miraba la escena frente a sí y también supo que él sabía la verdad sobre el cambio dimensional, ¿estaría ayudando a Sakura-chan, cómo lo hacía el Sasuke vengador con ella? Menma rió con fuerza a la par en que aquella criatura bajo su servicio cubría con por completo a la alterna pelirosa quien intentaba zafarse de su agarre; Sakura Haruno, la ninja médico, fue levitando junto a Menma hasta encontrarse lado a lado con Tobi quien volvió a mirar en su dirección con mayor diversión que la primera vez aunque sucesivamente, su mirar fue a parar en la Sakura que Menma había atrapado, dejando en claro con su oscura y sádica mirada que haría sufrir a esa mujer hasta darle muerte antes de llevar a ese mundo a la extinción total.
-N-No, deténganse. ¡No! ¡Sakura-chan, Sakura-chan!
Sus gritos no fueron escuchados pero en la misma línea de tiempo, el espacio comenzó a desquebrajarse, así como hace un espejo al caer al suelo, fragmentándose en miles de pedazos ha su alrededor. Gritó una y otra vez pero fue ignorada mientras Konoha y el resto del lugar se desvanecía ante sus ojos; en un torrencial de espirales, Sakura Hime les vio desaparecer con su alterna como rehén y entonces la oscuridad volvió a cubrirla por completo, dejándola caer en un silencioso y caótico agujero negro que la llevaría de vuelta a la realidad. Antes de despertar del sueño y en plena caída, sus oídos fueron inundados por la suplicante voz de su alterna, llenando su alma de una amargo sentimiento que al despertar, la llevarían a buscar una solución rápida para regresar a casa.
" –…Hime-sama, por favor… Ayúdame…"
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Sakura abrió sus ojos precipitadamente, parpadeó y se incorporó, encontrándose prontamente con la oscuridad de un calabozo. Miró a su alrededor con la respiración un tanto pesada por el nerviosismo que sentía al recordar los eventos que la llevarían a ese sitio. Bajó su mirar un poco y se encontró con el par de frías cadenas que ataban sus piernas a la mohosa pared, las tomó y jaloneó un poco, intentando arrancarlas de la misma pero le fue imposible; convocó a su chakra a aparecer pero nunca respondió su llamado, ¿Qué habían hecho con su chakra? En ese preciso instante, la puerta metálica algunos pasos frente a ella se abrió con un rápido rechinido y la presencia que entró a través de ella, erizó su piel hasta la médula bajo la atenta mirada azulada de su captor.
-¡Esto sí que es una sorpresa! No esperaba que nuestra dulce conejilla despertara tan pronto.
-…M-Menma…
Él sonrió de medio lado, disfrutando totalmente de la situación en que tenía a la pelirosa; a su lado y algunos pasos tras suyo, Sakura pudo divisar a una mujer que le fue prontamente conocida y sus ojos se ensancharon de la impresión al reconocerla. La chica que en sus sueños se presentase como una sacerdotisa, yacía inmóvil tras del Namikaze, mirándola con cierto misterio entre sus pupilas y una ligera sonrisa en sus labios. Menma se adentró en la celda y sosteniéndola por la barbilla, alzó el rostro de Sakura para que le mirara atentamente; en su mirada azulada se reflejó el brillo del deseo y el deleite de su temor hacia él.
-¿Has tenido un lindo sueño? ¡Realmente eso espero! Por qué posiblemente no vuelvas a soñar con la libertad con que acostumbras. –Su pulgar acarició su quijada con suavidad, entrecerrando los ojos con malicia, que ahora brillaban de rojo carmesí.- Bienvenida al mundo que a partir de ahora se volverá tu único hogar, Sakura-chan. Vamos a pasarla muy bien juntos… ¿No lo crees?
El sueño estaba por convertirse en una cruel pesadilla.
La pelea que decidirá el rumbo de ambos mundos se precipita; Sakura, Sakura Hime y el resto de sus compañeros, deberá hacer frente a los designios del destino en el último tramo de la historia.
"ROAD TO NINJA: PARADOX OF WAR"
…Continuara…
¡Pues bien! Hemos llegado al final de la historia y que, a su vez, es el inicio de otra. Antes de dar una explicación, me disculpo por el retraso... Decidí hacer una secuela debido a que la historia realmente es bastante larga y aun queda bastante por trabajar, así que cuando vi la cantidad de capítulos reales que acumularía el fic de continuar en uno solo, sinceramente me pareció excesivo para un historia. Digamos que a mi parecer, una historia como esta no debe pasar más de 41 capítulos por lo pesado que suele ser el tratamiento de la trama; es por ello que deje esta primera parte hasta este capitulo y presentare a ustedes una segunda parte donde se terminará la historia de una vez por todas. Espero que no les moleste esto y que se den la oportunidad de leer la siguiente parte de Road to Ninja en la que ya estoy trabajando :3 Quiero agradecerles de todo corazón a todos y todas las que estuvieron constantemente siguiendo la historia, comentando o bien agregando a favoritos y alertas; esta historia es uno de los trabajos en los que creo yo, he puesto más esfuerzo tanto en la narrativa como en la estructura misma de los acontecimientos y soy feliz de saber que recibió una buena aceptación por parte de ustedes los lectores: Muchas gracias y hasta pronto.
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