Gracias a todos quienes siguen mi Fic ^^
Lamento mucho no responder los review T^T pero el tiempo no me alcanza, pero aun así agradezco su interés en la historia.
Recuerden que no me estoy basando en el manga ni en el anime :3
Los personajes lo tomo prestados, para crear esta historia alternativa, pues son propiedad de Tite Kubo


Capítulo 14: Recuerda

La sujetaba con fuerza por los hombros, sacudiéndola esporádicamente al querer hacerla reaccionar, pero cada vez que mencionaba su nombre ella se alteraba y gritaba con más fuerza. En cierto punto, no aguanto más y la soltó, oportunidad que ella aprovecho para salir del agua, coger la manta y pararse a lado de Ashido.

―Se… señorita… Rukia ―aún estaba al otro lado del pequeño lago. ―, ¿Qué le pasa?, ¿Acaso no nos recuerda? ―su expresión era de angustia.

―Rukia. ―solo susurro su nombre al bajar la cabeza y la mirada.

Al verlo en ese estado de conmoción, Ashido recapacito y le dijo a Rukia que se fuera a la choza y se vistiera para poder hablar con Ichigo y Hanataro.

― ¿Quiénes son ustedes? ―dejo de apuntarle con la espada.

― ¡Eh! Somos ―bajo la cabeza, pero seguía viéndolo a los ojos. ―, Kurosaki Ichigo y Yamada Hanataro.

―Déjame hablar con ella. ―Ichigo aún no salía del agua. ―Tú la encontraste, debes saber porque no nos recuerda. ―alzo su vista, era gélida y penetrante.

Un frío recorrió su espina dorsal, pues aquella mirada que le dedicaba el ojiambar denotaba desesperación y un extraño vacío en su interior. Esa misma mirada le recordó así mismo al perder a su familia. Quería negarse, pero al notar la preocupación de ambos shinigamis no tuvo más remedio que darles una mano para tratar de convencer a Rukia de hablar con ellos, siendo que las condiciones en que se reencontraron no fueron las idóneas.


Después de que la soltara, el miedo no dejaba de recorrer cada fibra de su cuerpo. Aquel nombre le resonaba en la cabeza como si una abeja se hubiera introducido dentro de su cabeza. Tenía la vaga idea de salir corriendo para evitar a aquel joven pelinaranja y a Ashido, siendo que el miedo y la angustia la estaban hastiando. Pero, justo al vestirse, los tres varones entraron a la choza haciéndola sentir arrinconada pues solo había dos pequeñas ventanas flanqueando la única puerta.

―Yuki, tranquila ―Ashido dejo a un lado la espada y caminaba lentamente hacia ella. ―, no quieren hacerte daño. ―aunque su voz sonara normal, no la convenció.

―Aléjense de mí. ―alzo su brazo derecho para marcar distancia. ―Y deja de decirme Yuki.

―Rukia, ese es tu nombre. ―Ichigo se mantenía en el umbral de la puerta.

―Su nombre completo es Kuchiki Rukia ―los ojos de Hanataro parecían un par de charquitos a causa de las lágrimas estancadas―,¿Olvido que la familia Kuchiki la adopto?

"Adopción, ¡Tsk! Más recuerdos que recuperar", no decía nada, solo los miraba con vacilación al ser bombardeada de nueva información que asimilar. Los tres se mostraban calmados, como si acecharan aun venado al cual están a punto de atacar; pues Rukia así se comportaba, como un animalito al cual van a devorar.

―No me han dicho quiénes son. ―los veía detenidamente―Son… son shinigamis, ¿Cierto?

―Sí lo somos, al igual que… ―el pelinaranja interpuso su brazo frente a Hanataro.

―Es cierto, somos shinigamis. ―la veía fijamente―Él es Yamada Hanataro y yo soy Kurosaki Ichigo. ―le sonrió forzadamente.

―Y he de suponer que me conocen y quieren ayudarme, ¿No? ―parpadeo.

―Aunque parezca extraño, sí. ―dio un par de pasos―Danos tiempo para ayudarte a recuperar lo que perdiste.

―Mis recuerdos. ―susurro al bajar la mirada.

Ashido no estaba muy convencido de que ambos shinigamis se quedaran siquiera cerca de su choza, pues algo en su interior le aseguraba que tarde o temprano la alejarían de su lado. Sin embargo, muy a pesar de sentir algo por Rukia, deseaba verla estable, quería conocer a la verdadera mujer que estaba frente a ellos.


A pesar de ir con tranquilidad llego justo a tiempo para ver tres figuras acercarse a una vieja choza, en los límites del bosque, y notar que uno de ellos era nada menos que Ichigo. "Kurosaki Ichigo, ¿Qué hace en este sitio?", especulo dos posibles opciones: la primera, que ayudaron a aquel hombre y este les correspondería con alimento y techo por esa noche; y la segunda, que hubieran obtenido alguna pista que los llevara a Rukia. Como ambas posibilidades eran altamente factibles, Byakuya decidió investigar un poco más, de ese modo tomaría cartas en el asunto de ser la segunda opción la acertada.

Nunca pensó que, al seguir los pasos de Ichigo y Hanataro, se contraria con algo más que posibilidades. Como las únicas ventanas estaban al frente, se aseguró de acercarse lo suficiente para no ser descubierto y poder escuchar:

"―No me han dicho quiénes son. Son… son shinigamis, ¿Cierto?

―Sí lo somos, al igual que…

―Es cierto, somos shinigamis. Él es Yamada Hanataro y yo soy Kurosaki Ichigo.

―Y he de suponer que me conocen y quieren ayudarme, ¿No?

―Aunque parezca extraño, sí. Danos tiempo para ayudarte a recuperar lo que perdiste."

Abrió mucho los ojos de la impresión al reconocer la voz de su hermana pequeña, sin mencionar el hecho de que, aparentemente, tenía amnesia. No planeaba irrumpir en la conversación, pero los impulsos le ganaron y se apareció detrás de Ichigo:

― ¿Rukia? ―su mirada era templada.

―Byakuya ―Ichigo lo veía estupefacto―, ¿Qué haces aquí?

― ¡Tsk! Otro más. ―Rukia sintió escalofríos al ver alojivioleta, así que se recargo contra la pared, como si esta la fuera a proteger― ¿A cuántas personas debo conocer? ―apretaba los dientes.

― ¿Quién eres? ―Ashido adoptó una postura defensiva. ―¿Conoces a Yuki?

Afirmo lo que necesitaba saber, una, que su hermana estaba a salvo, y dos, que efectivamente tenía amnesia. Y lo que más lo disgusto es que la llamasen de otro modo. Es su pequeña hermana, ¿Quién se creía aquel hombre para cambiárselo?:

― ¿Yuki? ―no miraba a Ashido. ― ¿Apenas la encontraron? ―tampoco veía a Ichigo, solo a su hermana.

―Sí. Fue una casualidad. ―estaba a unos pasos detrás de él―Byakuya, perdió la memoria, tenemos que ganarnos su confianza para poder ayudarla y sacarla de aquí.

― ¿Por qué?

―Tan solo vela, está nerviosa y agresiva. ―alzo unpoco la voz.

―Lárguense de aquí. ―Rukia no soportaba más la situación―Dejen de estar hablando de mí como si no existiera o fuera un animal herido.

―No lo eres, solo eres una persona a la que queremos recuperar. ―es voz provenía de entre las sombras a fuera de la choza.

― ¿Renji? ―Ichigo reconoció la voz.

Entro a paso lento hasta estar junto a Hanataro. Escucho solo el final de la conversación. Se dio cuenta de que estaba solo al despertar por culpa de la sed. Bendita, sed. Cayó en la cuenta de que Byakuya debió ir solo a averiguar el origen de aquel grito. Y helo allí, viendo cara a cara a la mujer que todos buscaban desesperadamente, ya fuera para matarla, encarcelarla o protegerla.

Rukia se mantenía contra la pared buscando con la mirada una forma de zafarse del pesado ambiente. Su incomodad era tal que Ashido se puso a la defensiva nuevamente y les exigió salir, pero Renji no estaba dispuesto a dejar volver a dejar sola a Rukia.

―Lo siento, tenemos que llevarnos a esta señorita. ―paso de largo a Ichigo, Byakuya y Ashido.

Al tener cerca de la ojivioleta, el pelirrojo la sujeto de la cintura y la cargo como si de un costal de harina se tratara. Y pese a los constantes golpes, gritos y los bruscos movimientos de sus extremidades, Rukia no lograba hacer que la soltara.

Ichigo abrió demasiado sus ojos al ver como la había cogido y la sacaba del lugar sin miramientos, pero tuvo que reaccionar rápidamente para impedirle el paso a Ashido, quien corrió para empuñar su vieja espada contra Renji.

―Déjanos ir. ―el pelinaranja se interpuso entre Renji y Ashido.

― ¡Ahhh! No pelen. ―Hanataro movía velozmente a los lados su cabeza―Se supone que veníamos a ayudar a la señorita Rukia.

―No te entrometas. ―Byakuya también se interpuso al paso del ojiclaro―Nosotros la cuidaremos. ―por el rabillo del ojo vio como Renji ya se alejaba con Rukia.

― ¡Tsk!, ¡Ni siquiera saben lo que tiene o que le paso estos días!, ¿¡Sabían que estaba embarazada, y que perdió a su bebé!? ―alcanzo su espada y lanzo una firme estocada contra Ichigo.

Su cuerpo tardó en reaccionar al escuchar la maldita verdad. En fracción de segundos, Ichigo yacía arrodillado, tapando con su mano la herida que Ashido le ocasiono en el hombro, tratando de asimilar aquellas crudas palabras. La sangre brotaba cual río desembocado, así que Hanataro no tardo en moverse para curar la profunda herida.

Byakuya también se enmudeció al escuchar que su hermana había perdido lo que más defendía. En mili segundos recordó que algún momento él deseo que ese ser no se interpusiera en el nombre y el honor de la familia Kuchiki. Sin embargo, al ver lo destrozado que Ichigo estaba, y al darse cuenta de las condiciones en las que estaba Rukia, se avergonzó a si mismo ante la estupidez que había cometido. Así que, para salvar su honor y el de su hermana, alejo toda duda y opto por resarcir las cosas. Fue así que hizo a un lado a Ashido con el Bakudo Rikujokoro, aprisionándolo con los seis barrotes de luz, dándoles tiempo de salir de la choza.

La impotencia de Ashido era tal que profirió un fuerte grito de dolor. El hecho de que le arrebataran a Rukia sin titubeos lo encolerizo. Solo le quedaba esperar a que el Bakudo perdiera efecto.


En cuestión de segundos la cargo por la cintura y la hecho al hombro, soportando los gritos, los golpes y los violentos movimientos. Le dejo todo a Ichigo y a su Capitán para correr de vuelta a su campamento improvisado, únicamente para alejarla de su aislamiento. Era tal la pelea que Rukia le daba que no le quedó más remedio que sujetarla, de las muñecas, con lacinta de su uniforme.

― ¡Déjame ir!, no quiero ir con ustedes ni con Ashido.―cerro con fuerza los ojos y comenzó a sollozar.

―Rukia… ― ¿En serio no recuerdas nada? ―se sentó frente a ella.

―No. ―mantenía la cabeza y la mirada bajas―Solo, recuerdo golpearme con fuerza contra algo muy duro, y al despertar nada tenía sentido.

― ¡Tsk! ―apretó los dientes― ¿Tampoco recuerdas al idiota de Ichigo? ―sonrió forzadamente.

― ¿Ichigo? ―levanto la vista.

El silencio los envolvió por un buen rato, ¿Qué pensaban ambos? Ninguno daba indicios de querer dar su brazo a torcer. Para alivio de ambos los shinigamis se encontraban cerca, aunque la ojivioleta no evito distinguir que uno de ellos caminaba con dificultad, pues se recargaba sobre el más pequeño de los tres.

― ¡Tsk! Idiota ¿Te dejaste lastimar? ―Renji reprendía al pelinaranja.

―Estoy bien, solo fue una herida en el hombro. ―entrecerraba un ojo a causa del dolor.

―Es profunda, tengo que curarlo para que no pierda más sangre. ―Hanataro mostraba calma.

Rápidamente lo recostó para curarlo. Mientras tanto, Byakuya no tardo en notar que Rukia estaba atada, orillándolo a preguntarle a Renji la razón. Esta era su oportunidad, estaba fastidiada de que no la tomaran en cuenta, así que interrumpió al pelirrojo para vociferar su forzada retención. Gesticulaba, gritaba y pataleaba con el fin de que se cansaran de ella y la dejaran ir, pero en su lugar recibió una acción inesperada por todos los presentes. Ichigo no dejo que Hanataro terminara de curarlo, únicamente para hincarse ante Rukia, abrazarla y llorar sobre su vientre.

― ¿Eh? ―sus músculos no respondían, incluso su corazón latía con rapidez y tuvo la necesidad de llorar a su lado, pero se contuvo al tragarse el nudo en la garganta― ¿Por qué me abrazas?

Ichigo la estrechaba con más fuerza, sin dejar de humedecerle la ropa con sus lágrimas pues su corazón estaba desgarrado –mejor dicho, su corazón fue violentamente arrancado-. Musitaba en voz baja el nombre de la ojivioleta, al igual que una corta frase que llamo la atención de ella, "Nuestro Bebé".

Tenía los ojos muy abiertos, temía parpadear o incluso hablar. Y pese a sus ganas de llorar se vio en la necesidad de preguntarle que sabía de su bebé, especialmente por qué decía "nuestro".

― ¿Tú… nombre es… Kurosaki, cierto? ―como sus manos estaban atadas detrás suyo no podía corresponder el tacto.

― ¡Tsk! ―apretó los dientes para ahogar el llanto. ―Sí.―aferro sus manos contra la ropa de ella, a la altura de la cintura.

― ¿Por qué lloras sobre mí? ―entrecerró los ojos.

Ichigo levanto la cabeza para verla a los ojos. Y al sujetar su rostro entre sus manos, un estremecimiento recorrió cada célula de su cuerpo, terminando hasta el corazón que aun latía con impaciencia. Paralelamente, un difuso recuerdo albergo su memoria: el rostro de ese joven, que ahora lloraba frente a ella, estaba iluminado con una enorme sonrisa.

― ¡Ah! ―movió a los lados su cabeza para sacudir las imágenes.

No la soltaba, aun la sujetaba de la cintura ahorcando el viejo kimono que Ashido le había dado. Al mismo tiempo, Renji libero las manos de Rukia, y Hanataro no tuvo más remedio que esperar y presenciar la nostálgica escena. Era increíble que incluso Byakuya mostrara tolerancia ante los acontecimientos, pues solo admiraba el suceso.

―Rukia. ―su voz era casi un susurro― ¡Tsk! ¿Es verdad? ―la miraba a los ojos.

― ¿De qué hablas? ―sobaba sus muñecas.

―Tú… estabas… ―entrecerró los ojos.

―Por favor ―poso su dedo índice en la boca de él―, no lo digas. ―pequeños charquitos de agua se formaban en sus ojos.

― ¡Tsk! ―su cuerpo se paralizo. ―Entonces es cierto―instintivamente la abrazo y sollozo nuevamente sobre su pequeño hombro.

Rukia, parpadeo algunas veces antes de comprender que ocurría. Tenía tan abiertos los ojos que podría decirse que por eso le lloraban los ojos, pero no era así. La ojivioleta no sabía porque entendía el dolor de aquel joven, aun así, algo insegura, lo abrazo.

―Yo… aun no te recuerdo ―era sincera―, pero algo en mi corazón se inquieta, como el revuelo de las alas de un ave, al estar contigo. ―sin parpadear seguía llorando. ―Iré con ustedes.

Los tres varones se impresionaron ante aquel inesperado cambio de parecer de Rukia. ¿Por qué su repentino cambio de opinión?... Que más daba, lo que importaba era no dejar escapar la oportunidad de llevarla lejos de sus perseguidores y de ayudarla a recuperar sus recuerdos.


Después de un par de horas las barras de luz se disiparon. Así que Ashido se preparó para salir en busca de Rukia. Su decisión no la cambiaria nadie, ni siquiera aquellas dos figuras que bloqueaban salida del otro lado de lumbral. A decir por sus gestos y sus reacciones corporales, el ojiclaro se disgustó.

― ¿Qué quieren?

―Queremos que nos digas unas cosas y nos retiraremos. ―su mirada era gélida, y a pesar de su estatura y su juventud, denotaba imponencia― ¿Has visto a unos shinigamis por aquí?

Al verlos detenidamente se dio cuenta de que pertenecían a los altos rangos de los shinigamis pues uno portaba un Haori y la otra persona un emblema en su hombro. "¿Por qué están importante Yuki para ellos?". ¿Qué podía hacer? Sencillamente debía responder a su pregunta.

―Estuvieron aquí cuatro shinigamis. ―los veía fijamente.

― ¿Y a una chica? ―Rangiku tomo la palabra―Es pequeña, menuda, cabellera negra y corta, ojos color violeta y azul.

― ¿Una chica? ―trato de hacerse el desentendido, sin éxito.

―Por favor, no nos hagas perder el tiempo. ―Toshiro dio un paso hacia él. ―Si viste a cuatro shinigamis es porque seguramente estaban tras la pista de esa chica o―lo vio con detenimiento― sabes algo de ella.

―De acuerdo. ―se acercó a los shinigamis―Cuando estaba en el bosque encontré a ―vacilo antes de pronunciar su nombre―… esa chica que mencionan. Vi que se movía a una gran velocidad así que me interpuse en su trayectoria para frenarla, pero ambos salimos disparados contra un muro de roca.

― ¿Y la trajiste aquí? ―la ojiazul se mantenía dónde estaba― ¿Qué ocurrió con ella?

Les relato brevemente lo ocurrido con Rukia: el golpe en la cabeza, la amnesia, la pérdida de su bebé, el encuentro con los shinigamis y su riña al querer impedir que se llevaran a Rukia. Por unos momentos, el silencio los envolvió. Rangiku y Toshiro no dejaban de mirarse al saber que la ojivioleta había perdido aquello que tanto defendía y puso a casi todo el Seireitei en su contra.

Murmuraron algunas cosas antes de que Rangiku saliera de la choza, a la misma dirección en la que Ashido vio que se llevaron a Rukia. Y al estar a solas con el shinigami alvino, la tensión no tardo en presentarse. Toshiro cruzo los brazos, tomo una bocanada de aire y miro fijamente al joven delante de él.

― ¿Sabías que esa chica es una shinigami?

―Sí. Era obvio por el uniforme negro que vestía.

― ¿Por qué no la llevaste al Seireitei? No importaba que hubiera perdido la memoria.

Ashido caminaba hacia él mientras respondía que al principio no podía dejarla salir, ya que la médica de la zona prohibió que se moviera algunos días a causa de la pérdida del bebé. Sin embargo, en ese corto tiempo, admitió sentir algo por esa mujer.

―Ya veo. ―asimilaba las cosas―Entonces los shinigamis los encontraron y se la llevaron a la fuerza, ¿Me equivoco?

―No. Yo tenía… tengo la intención de conquistar el corazón de… ―apretó los dientes y los puños.

― ¿Kuchiki Rukia?

―Para mí es Yuki.

―No importa cuántas veces lo repitas, el nombre de esa shinigami es Kuchiki Rukia. ―le dio la espalda para ir por donde Rangiku―Si vas a pelear por ella ―lo vio sobre su hombro―Te aseguro que no te será fácil.

El pequeño shinigami se desvaneció, dejando a Ashido con sus esperanzas pendiendo de un fino hilo. "No importa cuántas veces me digan que es una shinigami, ni que su nombre no es Yuki… No la alejaran de mí.". Cogió su vieja espada, se cubrió con una capa y se encamino por el mismo rumbo en el que ella se encontraba.


"Siento el reiatsu de Kuchiki, Abarai y Yamada cerca de aquí, ve a investigar, seguramente tengan a Kuchiki Rukia con ellos. Te alcanzare en poco tiempo". Siguiendo al pie de la letra la orden de su Capitán, Rangiku no tardó en dar con sus colegas. Lo primero que vio, antes de acercarse, fue al shinigami sustituto abrazando a la pequeña Rukia.

― ¿Dónde está el Capitán Histugaya? ―Byakuya la veía por el rabillo del ojo.

― ¡Vaya! Estoy segura de haber ocultado mi energía espiritual. ―se acercó a ellos―Vendrá en unos momentos. ―miraba fijamente la tierna escena. ―¿Es verdad que no recuerda su vida?

―No. ―Renji les dio la espalda―Nos costó trabajo traerla aquí, y gracias a Ichigo podremos llevarla al Seireitei.

―Me alegra que hayamos sido nosotros quienes los encontramos.

― ¿Cómo dieron con nosotros? ―Hanataro se paró a lado de la ojiazul.

Básicamente, ambos buscaban pistas que los llevaran hacia Rukia para poder llevarla con Unohana, en condición de prisionera. Sin embargo, las cosas se les complicaron al seguir pistas falsas, como el encuentro de Ichigo con Soi Fong y la intervención de Yoruichi, pues el hecho de que se enfrentaran era un indicador de que Rukia estaba cerca o con ellos. Aun así, prosiguieron con sus pistas hasta toparse con Renji y Byakuya, quienes su inquietud por averiguar el paradero de la ojivioleta en una zona poco habitada les pareció extraña, así que investigaron el perímetro.

― ¿Entonces por qué no los vimos? ―Ichigo se volvió hacia Rangiku.

―Porque mi Capitán no vio pertinente entrometerse. Lo tuvieron todo bajo control, salvo la herida que te causo. Sabíamos que Hanataro te curaría.

― ¡Ahhh! Cierto. ―movió de arriba abajo sus brazos―Ichigo, deja que termine de sanar tu herida, aún está sangrando.

Rukia miro la rajada que Ichigo tenía en el hombro e inmediatamente lo tumbo en el suelo para que el pelinegro se encargara del resto.

― ¡Ash! Rukia, no tenías que ser tan agresiva. ―el pelinaranja cerró un ojo por el dolor.

―Pues lo siento. ―cerro los ojos y cruzo sus brazos.

―No te enfadaste. ―sonrió y le acaricio su mejilla.

― ¿Hum?

―Te dije "Rukia" y no te molesto.

La ojivioleta bajo la mirada y poso sus manos sobre la mancha desangre que Ichigo le había dejado en el kimono. Lo cierto es que, a pesar de no recordar su nombre, ni quien era, no le disgustaba que le dijeran "Rukia" –al contrario que con Yuki- pues la abrigaba cierta calidez en su pecho cuando pronunciaban ese nombre.

Dejo que Ichigo cogiera su mano y la entrelazara mientras estaba siendo sanado. "¿Por qué dejo que me toque y me mire de esa forma?", lo veía sonreírle. Se cuestionaba su anterior actitud reacia y su docilidad repentina. Pero al cerrar los ojos visualizo aquella blanca y burlona sonrisa frente a ella, haciéndola estremecerse y abrir excesivamente los ojos. Aunque quisiera, no lograría ocultar su preocupante reacción ante Ichigo –pues ella no recordaba que ya había tenido esa reacción frente a él-, por lo que él se levantó para sujetarla por los hombros:

― ¿Lo viste? ―no parpadeaba.

― ¿Eh? ―alzo la mirada. ― ¿A quién? ―se aferraba a los brazos de él.

―A mi hollow.

― ¿Tú… hollow? ―parpadeo algunas veces antes de comprender a quien se refería―Su sonrisa es mordaz. ―sus órbitas oscilaban raudamente.


No habían visto a Ichigo desde que lo zafaron de su problema con Soi Fong, aunque eso no dejo de inquietar a Yoruichi. Estaban escondidas en un almacén, planeando su siguiente movimiento, cuando una de las paredes colapso, levantando una nube de polvo. Al disiparse, Orihime pudo ver que Chad se incorporaba y se sacudía la playera.

― ¿Chad? ―se desconcertó al verlo regresar a la pelea como si nada hubiera ocurrido.

―Ahí esta Ishida. ―Yoruichi señalaba con la mirada a uno de los techos.

La pelea comenzó al cruzarse por el camino de algunos oficiales de la onceava división -algo ebrios-, que buscaban involucrarse en alguna lucha. Ya pesar de darles batalla a los chicos, ambos lograron noquearlos.

― ¿Qué hacen aquí?, pensamos que estarían en el Rukongai buscando a Kuchiki o a Kurosaki.

―Sí, pero Yoruichi prefirió regresar al Seireitei para vigilar de lejos a Soi Fong. ―la ojigris se acercaba a Uryu para revisar sus heridas.

―Ya veo. ―miraba para todos lados―Tenemos que movernos de aquí.

―Vayamos a la mansión de Byakuya. ―la morena se acercaba sigilosamente a la orilla de una pared―Conozco varias entradas que él y su seguridad ignoran, ahí podremos descansar y salir al Rukongai en algunos días.

Asintieron y se encaminaron al punto designado. En todo el camino, Uryu noto que Orhime no deshacía la tristeza de sus ojos. Era obvio que le dolía pensar en que Rukia quizá haya perdido a su bebé, y lo mal que Ichigo se pondría si eso ocurría. Aun así, el ojiazul la sujeto de la mano, le sonrió y con la mirada le expreso que no tenía por qué preocuparse.


Rangiku tumbo otra vez a Ichigo para que el pequeño pelinegro terminara de sanarlo, mientras que ella abrazaba con fuerza a la ojivoleta para calmarla. El evidente miedo, reflejado en los ojos de Rukia, atrapo la atención de Renji, quien estuvo por correr hacia ella cuando Byakuya interpuso su brazo para bloquearle el paso. Incluso Hanataro se sentía un poco intranquilo al verla en ese estado de conmoción, a excepción de Toshiro y Byakuya, quienes observaban cada acción de la chica.

―Ella necesita llorar. ―Rangiku la mantenía abrazada―Y necesitamos llevarla enseguida con la Capitana Unohana. ―vio por el rabillo del ojo a Ichigo. ―No es normal que siga viendo al hollow de Ichigo, se supone que solo toco la superficie de su mundo interior.

― ¡Tsk! Rukia. ―Ichigo trato de levantarse de nuevo.

―Renji, sujeta a Kurosaki. ―Byakuya cerró los ojos y cruzo los brazos.

Si vacilar, Renji sujeto los brazos de Ichigo, y pese a los gritos y la resistencia del pelinaranja pudo mantenerlo quieto. Por supuesto, el shinigami sustituto no dejaba de retorcerse al querer liberarse pues le angustiaba que Rukia no reaccionara, ya que no dejaba de temblar ni de ocultar su rostro entre sus manos. Miles de imágenes llegaban de golpe a su mente, aturdiéndola e impacientándola por querer recobrar su pasado.

―Matsumoto. ―Toshiro se sentó a un lado de ellas―Quédate con ella toda la noche.

―Sí Capitán. ―la ojiazul intentaba calmarla.

― ¡Tsk! Díganme, ¿En verdad me llamo Rukia? ―se recargo en el pecho de la ojiazul―su voz era temblorosa y casi inaudible.

Antes de que alguno respondiera, Byakuya afirmo que efectivamente ese era su nombre. Y no solo eso, sino que era su hermana menor, bautizándose así como un miembro de la familia Kuchiki. Se arrodillo frente a ella y cogió su mano para entrelazarla con las suyas. Esto hizo reaccionar a la ojivioleta, quien no dejaba de temblar. Así que, Rangiku le confirmo todo con la intención de hacerla reaccionar:

― ¿Eres mi… hermano? ―entrecerró los ojos.

―Sí. ―acerco su mano a su mentón. ―Eres mi hermana menor, Kuchiki Rukia.

Las pupilas se le dilataron, su ritmo cardiaco se estabilizo y su cuerpo dejo de temblar. "¿Cómo podría ser aquel solemne hombre ser mi hermano mayor?" La duda se incrustaba en el reflejo de sus ojos. Aun así, poco a poco comenzó a sentir su cuerpo aletargado hasta que perdió la conciencia en un apacible sueño. Y antes de que alguien se alarmara por eso, Hanataro explico que el peso de las emociones que Rukia sobrellevo debieron agotarla, siendo que no sabían si había ocurrido algo que la provocara antes de su repentino encuentro, lo cual explicaría su repentina somnolencia.

―Rukia… ―el pelinaranja no dejaba de verla dormir a un lado de Rangiku.

―Ichigo, ella estará bien. ―Hanataro dejaba salir un río de lágrimas―Lo siento. ―se limpiaba con la manga de su uniforme.

― ¿Hum?, ¿Por qué lloras? ―Renji se desconcertó.

―Lo siento, es que yo ―bajo la mirada―… deseaba tanto que las eñorita Rukia fuera mamá.

Cada uno de los presentes enmudeció. Especialmente Ichigo, quien estiro su mano para tocar la de Rukia e imaginar cómo hubiera sido el rostro de aquel hermoso ser que se había ido.


Tardo un par de horas llegar hasta donde Rukia había sido arrastrada a la fuerza. Su decisión de llevársela se empaño al ver una triste escena: aquella mujer de la que comenzaba a enamorarse yacía en los brazos de la shinigami rubia. No dejaba de temblar y de sujetar la mano del shinigami ojivioleta, mientras que Ichigo luchaba por levantarse del suelo para estar con ella.

― ¡Tsk!

Estrujo fuertemente el mango de su espada, aun envainada, para contenerse de salir y aprovechar el momento de distracción de todos los presentes. "Yuki, no te dejare sola", estaba por salir de entre los árboles cuando logro escuchar que el ojivioleta le afirmaba que era su hermana menor, Kuchiki Rukia.

El golpe de la realidad fue tan fuerte que sintió como su corazón se detenía lentamente. Estaba perdiendo a una hermosa mujer que no logro conquistar, y eso era lo peor. No tuvo la oportunidad de hacerla suya más allá de aquel imprevisto contacto sexual.

Presencio toda la escena hasta que ella cayó dormida en los brazos de la shinigami rubia. Y tras ver como la acurrucaban entre ella e Ichigo, Ashido no tuvo opción más que esperar alguna oportunidad. Por lo que se acomodó sobre un tronco, y recargó su cabeza, dejando que el sueño lo albergara rápidamente, sin dejar de apretar la mandíbula y los puños.


Las escabullidas de Yoruichi fueron un éxito. Los cuatro ingresaron, por la parte trasera, a la mansión de Byakuya. Los pasadizos que menciono la morena asemejaban un enredado y complejo laberinto, pero aun así ella logro guiarlos hasta una desatendida habitación.

― ¡Wow! Para estar deshabitada esta habitación es muy elegante. ―Orihime veía maravillada cada rincón del cuarto finamente adornado con los tatamis más finos, al igual que sus decoraciones y pinturas.

―Sí, la familia Kuchiki goza de una buena posición social y económica. ―Yoruichi acomodaba los futones que saco del armario.

―Espero que Ichigo la encuentre antes que nosotros ―Uryu sonreía levemente―, si nosotros la vemos antes podría enfadarse.

―Sí. ―la ojigris bajo la mirada y sonrió.

Chad los ánimo al decirles que no importaba quien la encontrara antes, siempre que tuviera excelente salud, Ichigo se alegraría. A esto, Yoruichi remato al afirmar que Ichigo era un testarudo que no permitiría dejar inconclusa la búsqueda de Rukia, por lo que podrían estar más que seguros que la encontrarían tarde o temprano.


Después de curar a Ichigo, Hanataro se quedó profundamente dormido, al igual que Rangiku, junto a Ruka. Los únicos despiertos eran el pelinaranja, Renji, Byakuya y Toshiro. El silencio retumbaba en sus tímpanos, al punto en que parecían reventar a cusa de aquel pitido interminable haciendo eco en sus oídos.

―Kuchiki. ―el shinigami alvino mantenía los ojos cerrados―Aquel hombre nos dijo algo que nos inquietó. ―entreabrió un ojo para ver a Rukia.

― ¿Qué? ―Byakuya estaba cruzado de brazos.

―Nos contó todo. ―ahora veía al ojivioleta―Incluso que perdió a subebé.

Tanto Ichigo como Renji abrieron demasiado sus ojos, sus pupilas titilaban impacientes y sus puños no podían apretarse más al igual que sus dientes. El pelirrojo se volvió hacia Toshiro para cuestionarlo si Ashido había comentado algo más, pero la negativa lo dejo en la misma situación de impotencia.

―Unohana tiene que revisarla. ―veía por el rabillo del ojo a Hanataro.

―Toshiro, Hanataro… ¿Él puede revisar a Rukia? ―los ojos de Ichigo deseaban centellear de esperanza.

―Capitán Hitsugaya para ti. ―si pudiera, lo mataría con la mirada―Kurosaki, no creo que sea buena idea. ―su voz era glacial― ¿Qué es lo que quieres?, ¿Qué aquel hombre te haya mentido?

―Quizá… ―se arrodillo y estiro sus brazos para aferrar sus dedos en la tierra.

―Que Hanataro la revise. ―Byakuya se paró a lado de su hermana.

―By…Byakuya… ―el ojiambar sonrió sutilmente.

―Ichigo ―Renji poso su mano en su hombro―, sí Hanataro confirma que Rukia ―trato de no desviar la mirada―ya no está embarazada, ¿Qué pretendes hacer?, ¿De que serviría sufrir aún más con eso?

Ichigo bajo la cabeza y observo sus dedos hundirse en la seca tierra. Sonrió forzadamente y reprimió algunas lágrimas. Aun así, su voz era firme y determinante. Aseguro que eso lo destrozaría, pero aún tenía a su lado a la mujer que ama, dándole así una segunda oportunidad de continuar con sus vidas.

Aquellas palabras se clavaron tanto en el corazón de Renji como en el de Byakuya, mismo que no dejaba de pensar en la sonrisa de su amada Hisana. Aun no se sentía seguro de sonreír, pues de cierta forma la culpa lo carcomía al pensarse como culpable de la desdicha de su hermana menor. Tanto, que recordó aquellas palabras que el anciano le dijo: "…si me permite darle mi opinión, debería dejar que la señorita Kuchiki se enamore, no importa que sea de alguien del Rukongai. Después de todo ella proviene de ese lugar, al igual que su difunta esposa."

―Rukia es una mujer fuerte y sana. ―les dio la espalda―Estoy seguro de que podrá concebir nuevamente ―vio a Ichigo sobre su hombro―, a un nuevo integrante de la familia Kuchiki.

Quien diría que el ojivileta tendría un lapsus emotivo. Incluso Toshiro se impresiono de las palabras que acaban de oír. Y no era para menos, pues Byakuya era muy conocido por su temperamento, su gélida seriedad y sobretodo su orgullo ante todo.


Muy temprano, antes de que Rukia despertara, Hanataro se preparó para revisarla y verificar su condición. No tardó más de cinco minutos en dibujar una sombra en sus ojos y su semblante, reafirmándoles a los demás que Ashido decía la verdad.

―Lo siento, Ichigo. ―Rangiku tenía a la ojivioleta recargada sobre su regazo.

― ¡Tsk! ―la forma en que se tensó y gesticulo denotaba desconsuelo.

A pesar de que la herida se abrió de nuevo, Toshiro no podía perder tiempo para movilizarse y regresar al Seireitei.

―Abarai, carga a Kuchiki y protégela. ―comenzó a repartir las tareas―Hanataro, ve junto a Kurosaki y asegúrate de que no se encuentre con alguien que inicie alguna pelea. ―Matsumoto, Kuchiki, nosotros cubriremos sus espaldas por si acaso.

―Al llegar iremos directamente a mi mansión. ―Byakuya les aseguró que ahí estarían seguros.

Una vez establecidas las rutas de llegada, y de infiltración, todos salieron disparados hacia su destino. Todo el alboroto llamo la atención de Ashido, quien despertó justo en el momento en que los shinigamis esfumaron al emplear el shunpo.

― ¡Ash! ―golpeo su puño contra el suelo. ―Debo alcanzarlos. ―sinmás demora, corrió hacia el Seireitei.


En medio del camino hacia el Seireitei, Rukia despertó. Lo primero que visualizo fue el barrido del paisaje debido a la velocidad del shunpo de quien la cargaba, Renji. Su mirada estaba fija hacia delante, dándole oportunidad a la ojivioleta de verlo. Una ligera punzada se atornillaba en su memoria, pues al verlo detenidamente la envolvieron vagos recuerdos de un niño sonriéndole, ofreciéndole dulces, corriendo junto a ella.

― ¡Ah! ―parpadeo algunas veces―Tú… ―susurro.

Sacudió la cabeza y se tallo los ojos antes de abrirlos demasiado. Otras escenas se desenterraban, las de un joven que veía el Seireitei junto aella, aquel joven que estaba a su lado entre mucha gente, el mismo que le sonrió cuando ella se alejó.

― ¿Renji? ―aferro sus manos al uniforme de él.

― ¿Qué? ―detuvo su paso para verla, sin parpadear―Rukia, ¿Dijiste… dijiste mi nombre?

―Sí. ―una sutil sonrisa se dibujó en su rostro mientras lo abrazaba.

Renji correspondió el abrazo, ¿Era cierto?, ¿Ya comenzaba a recobrar sus recuerdos? De ser así, el shinigami debía enfrentar la realidad: Kurosaki Ichigo en la vida de aquella pequeña mujer, a quien aún amaba ya doraba.


ღRukia_Kღ (L. Ro)