Por: ღRukia_Kღ (L. Ro)


Capítulo 15: Cómo agua entre mis dedos


Los últimos en llegar a las orillas del Seireitei fueron Renji y Rukia quienes mantenían un semblante sosegado, y a juzgar por la forma en que se miraban y hablaban daban a entender que ella lo aceptaba.

― ¿Hum? ―Rangiku se acercó a ellos. ― ¡Vaya, vaya! No pensé que cambiarías tan rápido de parecer hacia alguien de nosotros. ―se agacho a la altura del rosto de Rukia.

―Ella… casi me recuerda. ―Renji miro con especial atención a Ichigo.

― ¡Quééé! ―se asombró― ¿De verdad?, ¿Cómo ocurrió? ―le dio unas palmaditas en la corinilla a la ojivioleta.

―Deja de hacer eso. ―sujeto la muñeca de Rangiku para hacerla a un lado―Solo recuerdo vagamente a Renji. ―bajo la mirada y se abrazó con un solo brazo―Lo siento, es todo lo que puedo dar.

―No te preocupes. ―Ichigo iba hacia ella.

Sus ojos reflejaban desánimo. Era lógico, él deseaba que a quien recordara primero fuera a él, su relación y sus vivencias. Al tenerla enfrente, cogió su mano para estrecharla entre las suyas. Una mirada y una sonrisa fue lo único que le dedico antes de soltarla y darle la espalda para seguir con el plan de infiltración en el Seireitei.

―Ya lo recordaras. ―Renji poso su mano en el hombro de Rukia.

―Solo recuerdo su rostro, su sonrisa y… ―no parpadeo al recordar al hollow blanco.

―Ichigo, ¿Sonriendo? ―quiso reír, pero al ver el gesto de la ojivioleta se contuvo.

Hanataro no era el único que presenciaba los , Yumichika, Hisagi y Kira se acercaron ávidamente hacia el grupo. Desde luego, Rukia se estremeció al sentir el peso de sus reiatsus –pues aún está muy débil como para soportar mucha carga espiritual-, por lo que Toshiro les exigió que lo ocultaran por ese y otro motivo: adentrarse y evitar problemas en el Seireitei.

― ¡Tsk! ―Ikkaku se colocó a la altura de Rukia― ¿Dónde demonios la encontraron?

―Saben, eso es horrendo. ―Yumichika veía el kimono de la ojivioleta―Y no solo la ropa, también el hecho de que no nos avisaran que la habían encontrado.

― ¿Dónde la hallaron? ―Hisagi se acercó al grupo que planeaba la estrategia de entrada.

―Primero concentrémonos en crear distracciones para que no vean a Kurosaki y Kuchiki dirigirse a la mansión de Kuchiki. ―Toshiro cruzo los brazos y suspiro para relajarse.

―Capitán ¿No es más fácil que le diga a la pequeña Rukia por su nombre? ―Kira se rascaba la nuca―Al decirle por su apellido puede que haya una confusión pues el Capitán Kuchiki también está aquí.

― ¡Ash! Cállense de una vez. ―el shinigami alvino se enfadó― ¡Ok!

Los obligo a escuchar el plan, el cual se estructuraba de la siguiente forma: Al entrar, Ikkaku y Yumichika se encargarían de los oficiales de su división, así como de la sexta división; Rangiku distraería a los de su división; Kira y Hisagi a sus respectivas divisiones (la tercera y la novena). En cuanto a Toshiro, cubriría las espaldas de Renji y Rukia, así como la de Hanataro e Ichigo, pues Byakuya seria quien los guiara hasta el punto destinado.

― ¿Alguna duda?

―No. ―gritaron al unísono.

―Muy bien, que inicie el juego. ―Toshiro les dio la señal para iniciar con el plan.

Byakuya los guió por una entrada que conducía por un corto túnel, del Rukongai, hasta uno de los pasillos del Seireitei. Y los primeros en salir, e inspeccionar el área, fueron Ikkaku y Yumichika, seguidos de Kira y Hisagi.

―Todo despejado. ―Kira le informo antes de proseguir vigilando.

Rangiku le dio una señal a Byakuya para que saliera y los guiara hasta otro pasaje que condujera directamente a la mansión. Detrás de él iban Renji, con Rukia en brazos, Hanataro e Ichigo, mientras que Toshiro se posiciono como centinela.

― ¡Tsk!, Maldición. ―Ikkaku abrió los ojos al darse cuenta de quien se acercaba ansiosamente hacia ellos.

Todos se volvieron hacia la dirección de la que provenía ese salvaje poder espiritual. Zaraki Kenpachi. Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro, sus ojos destellaban sed de lucha y sangre, sin mencionar que ya envainaba su zanpakuto. Gritaba el nombre de Ichigo con suma alegría.

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Llego justo a tiempo para ver como abrían la puerta a un pasadizo subterráneo. Así que espero a que se adentraran para esperar unos minutos antes de ingresar por el mismo sitio y seguirlos hasta donde llevaban a Rukia.

―Es mi oportunidad.

Al asegurarse de que nadie lo veía, se inmiscuyo a través de la misma entrada que Byakuya había utilizado. Estaba algo oscuro y húmedo, pero eso era lo que menos le importaba. Cuando vio un tenue haz de luz se alegró de saber que ya estaba dentro del Seireitei. Ahora el verdadero reto era pasar inadvertido.

La suerte estaba de su lado. El área estaba despejada, ya que únicamente habían pasillos y muros sin ventanas o puertas, por lo que escabullirse no fue problema. Lo único que si le causaría inconveniente era averiguar la dirección en la que se habían ido los demás.

― ¿Qué fue eso? ―abrió de par en par sus ojos al inmovilizarse por culpa de una pesada energía espiritual―Es demasiado fuerte, pero si me adentro más lo primero que veré seguramente será la fuente de esta maldita energía.

Sin pensarlo dos veces se encamino hacia la fuente, con la esperanza de que Rukia se encontrara en ese punto. Lo cual no era errado. Al estar a unos metros distinguió varias figuras, entre ellas Ichigo, Rukia y un hombre que no paraba de carcajear.

― ¿Quién será ese sujeto? ―no dejaba de ver a Kenpachi.

Mientras se mantenía oculto –detrás de una pared- presencio el choque de espadas que Ichigo inicio contra Kenpachi. Se sorprendió por la forma en que ambos combatían, en especial porque noto que el shinigami veterano no liberara su Shikai, solo se valía de su disciplinado –y al mismo tiempo bestial- conocimiento de esgrima. Aunque eso no duro demasiado, pues al cabo de algunos minutos Byakuya intervino en la pelea al intentar golpear a Kenpachi con Senbonzakura; permitiéndoles a los demás alejarse.

― ¡Maldición! ―en medio del polvo y escombros se escabullo para seguirlos hasta un pasaje que el shinigami más pequeño abrió.

Cuando todos entraron, Ashido hizo lo mismo: espero un poco antes de entrar por el pasaje.

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Renji estaba dispuesto a bloquear a Kenpachi, pues Ikkaku y Yumichika no podían interponerse en el camino de su capitán. Aunque Ichigo lo sujeto del brazo y lo miro fulminantemente. Por más que el pelinaranja deseara ser él quien se llevara a Rukia, sabía que no podía ser así, pues él es quien debía cuidarle la espalda.

―Así está mejor, no quiero enfrentarme con alguien que no seas tú, Ichigo.

―Ichi, da lo mejor de ti. ―Yachiru se alejó de su capitán para dejarlo pelear a gusto.

Sin más preámbulos, Ichigo libero su Bankai y se dirigió directo a Kenpachi para golpearlo con su inigualable Getsuga Tensho. Increíblemente, el shinigami veterano lo rechazo con un solo movimiento de su espada, abalanzándose rápidamente contra su oponente para obligarlo a sacar todo su potencial, pues lo que más amaba en la vida era luchar con los más fuertes.

Rukia veía absorta la escena sangrienta, donde Ichigo ya estaba gravemente herido por la hoja del capitán. Su pecho le dolía y sentía un gran peso al ver al ojiambar en esas condiciones. Y al susurrar su nombre, Byakuya se dio cuenta de que tampoco era Ichigo quien debía pelear.

― ¡Capitán! ―Renji lo vio pasar a su lado.

―Llévate a Rukia. ―sin abrir los ojos, con su voz serena y su orgullo llamo a su fiel compañero.

―Pero…

―Shire, Senbonzakura.

La interminable nube de pétalos de cerezo se interpuso en un nuevo ataque de Kenpachi, librando a Ichigo del daño. En fracción de segundos Renji cargo a Rukia y corrió hacia donde Hanataro les gritaba que lo siguieran; Ichigo dudo antes de alejarse de la batalla, pero cuando Byakuya lo fulmino con la mirada corrió con los demás; Rangiku y Toshiro se fueron al último, para asegurarse de que nadie se quedara, salvo Ikkaku y Yumichika, quienes prefirieron quedarse con su capitán.

― ¡Es por aquí! ―Hanataro ya había abierto una entrada en el piso.

Ninguno demoro. Entraron lo más rápido que pudieron y al estar seguros de que alguien más los seguía respiraron un poco antes de ubicarse dentro de los drenajes. Su molestia por no saber moverse en aquel laberinto estaba por sacarlos de quicio, hasta que el pequeño shinigami los interrumpió para ponerlos al tanto de que él sabía cómo llegar a la mansión de Byakya.

― ¿Qué esperamos? Larguémonos de aquí. ―Renji bajo a Rukia de sus brazos.

― ¿Él estará bien? ―la ojivioleta se abrazó a sí misma y bajo la cabeza.

―No dudes de eso. ―Ichigo se le acercó un poco―Tú hermano es muy fuerte.

―Mi…hermano.

Nuevos recuerdos arrasaron con su niebla mental. No dejaban de dilatarse sus pupilas. Cuando de pronto dijo para sí misma:

―Hermano, él es mi hermano.

―Comienza a recordar, esa es buena señal. ―Toshiro los paso de largo―Tenemos que llegar rápido con la capitana Unohana.

―Todas esas imágenes en mi cabeza comienzan a tener sentido. ―miro a Hanataro―Tú, eres Yamada Hanataro. ―le sonrió―Estuviste conmigo mientras estaba en la celda.

―Señorita Rukia, me alegra tanto que ese mejorando. ―el pequeño corrió a abrazarla.

Nuevamente, Ichigo sentía que el corazón se le hacía pedazos. Por un lado estaba feliz deque ella recordara a más personas, pero lo que más lamentaba era que a él aun lo olvidaba. Desde luego, Renji se percató de ese malestar, por lo que alejo al pelinegro de Rukia con la excusa de que él era el único que podía guiarlos.

―Lo siento. ―se rascaba la nuca. ―Es por aquí.

Todos siguieron por más de media hora al pelinegro hasta una nueva puerta, la cual se hallaba en medio de una larga calle del Seireitei. Hanataro aseguro que la pared a su izquierda era la mansión de los Kuchiki, y que por ese sitio debía encontrarse otro acceso para ingresar de encubierto, pero no había terminado de dar su explicación cuando de pronto un ruido los alerto:

― ¡Tsk! Alguien más nos encontró. ―Toshiro miraba a su alrededor.

―No sean tontos ―una voz los hizo volverse a sus espaldas―, soy yo, entren por aquí, deprisa.

―Yoruichi.―Ichigo la veía con ironía.

―No tenemos tiempo. ―Toshiro soltó el mango de su espada y corrió hacia la pequeña abertura en la pared.

Todos lo imitaron. Ya dentro, la morena los guío sigilosamente hasta la habitación en la que se encontraban los demás; también les aseguro que envió por Unohana para que fuera a la mansión. Eso llamo la atención de todos, pues ¿Cómo supo que encontraron a Rukia?

―Uryu salió a investigar y sintió el reiatsu de Kenpachi, pero antes de verificarlo unos oficiales de la onceaba división iban en aquella dirección alegando que entre los infiltrados estaba Rukia.

―Ya veo. ¿Entonces porque no nos ayudó? ―Ichigo la veía con enfado.

― ¿Por qué él fue por Unohana? ―la morena los veía sobre su hombro mientras abría la puerta corrediza.

En cuanto abrió la puerta, y dejo ver a todos los involucrados en la búsqueda de Rukia, Orihime salto de alegría y se abalanzo contra la ojivioleta. Entre lágrimas y sonrisas incontrolables, la ojigris se aferraba a su amiga.

―Kuchiki, me da gusto que hayas aparecido, te hemos buscado por casi cuatro semanas.

―Lo siento. ―la veía desconcertada, sabía que la conocía. ―Yo…

―Inoue, ella tiene amnesia, apenas está recobrando sus recuerdos. ―Ichigo estaba a su lado.

Al enterarse de que su amiga había perdido la memoria quería llorar nuevamente, en cambio mostro su mejor sonrisa y le aseguro que poco a poco todos la ayudarían a que la recuperara. Además de que Chad la miro con ademan de no presionar a la pequeña shinigami.

Tras el amistoso encuentro, Toshiro estableció la seriedad al acercarse a Yoruichi y ponerle las cartas sobre la mesa al informarle que en cuanto Unohana confirmara la salud de Rukia, esta sería encarcelada bajo su vigilancia.

― ¿Por qué aun quieren encarcelarla? ―Ichigo estaba molesto―Ella ya no… ―apretó los dientes, las manos y tenso su cuerpo―… no está embarazada. Ya no tiene la supuesta amenaza a la que todos ustedes temían.

―Cálmate Kurosaki. ―el alvino se cruzó de brazos―No solo debemos asegurarnos de que este bien, también tenemos que asegurarnos de que tu hollow realmente no esté en el mundo interno de Kuchiki.

Orihime y Chad se petrificaron al escuchar que Rukia ya no estaba embarazada. Creando una reacción de dolor en el corazón de sus amigos, pues todos deseaban fervientemente que nada malo le hubiera ocurrido. El silencio los envolvió. Incluso Rukia bajo la mirada y acaricio su vacío cuerpo.

― ¿Por qué? ―con lágrimas en los ojos, corrió hacia el jardín.

Renji quería ir tras de ella, pero Yoruichi lo sujeto del brazo y negándole con la cabeza le dio a entender que quien debía ir era Ichigo, mismo que se acercó cautelosamente a su amada para abrazarla por la espalda. Mala idea, pues el cólera que abrazaba su corazón la hizo rechazarlo rotundamente, tanto que aventó sus manos a un lado y le grito que aún no lo recordaba, y que a pesar deque su corazón se calmaba al verlo eso no le garantizaba algo real.

Sin que nadie lo esperara, lo dejo de lado para correr a los brazos de Renji. Él sólo levanto los brazos y miraba a Ichigo con confusión en sus ojos. ¿Por qué aún se niega recordarlo?, ¿Por qué se refugia en el abrazo de su amigo?

―Renji, ayúdame. ―le arrugaba su uniforme entre sus manos―Ayúdame.

―Sí, lo haré, Rukia. ―la abrazo, creando inestabilidad con sus amigos.

Orihime se enfadó al ver que Rukia detestaba a Ichigo, pero aunque quisiera abofetearla y hacerla recordarlo no podía, pues Yoruichi los obligo a dejar las cosas de ese modo, por el momento.

― ¿Por qué?

―Lo siento, Orihime. No podemos obligarla, eso podría ser contraproducente. ―la morena veía con disgusto a los amigos.

―Kurosaki.―susurro al verlo viendo al suelo.

"Aun no me recuerda, aun no lo hace", rechinaba sus dientes sin dejar de apretar sus puños. Estaba por darse por vencido. En verdad esa mujer es el amor de su vida, pero ¿Qué puede hacer si ella lo rechaza rotundamente? Lo único que le queda es esperar a que lo recuerde, de ese modo las cosas volverán a su normalidad.

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Uryu la guío hasta el pasaje por donde entraron los demás anteriormente, pero algo llamo la atención de ambos al percatarse de que alguien estaba escondido. Unohana comenzó a caminar lentamente para averiguar si aquel espía se encontraba en los tejados o tras alguna pared.

―No tiene caso que te escondas, sé que no eres del Seireitei. ―se quedó quieta― ¿Cómo lograste entrar?

―Por el mismo camino que los shinigamis que están en esa mansión. ―Ashido bajo del tejado, parándose frente a la capitana.

―Ya veo. No puedes quedarte aquí, tendrás que entrar con nosotros.

― ¿Eh? Pero… ―Uryu se desconcertó.

―No hay de qué preocuparse. ―Unohana camino hacia la entrada que Yoruichi había abierto antes.

Por alguna razón, a Uryu no le convencía que aquel hombre los acompañara. ¿Acaso Unohana lo invito a propósito? Para eso debía dejarlo entrar y averiguarlo cuando tuvieran a todos enfrente.

Una vez que llegaron a la habitación donde se resguardaban, Uryu vio por el rabillo del ojo a Ashido. Tenía curiosidad por saber qué hacía en el Seireitei, además del porque tanto afán de entrar a la casa de los Kuchiki. Sus dudas se respondieron al instante, pues al entrar todos –a excepción de Orihime, Chad y Yoruichi- lo miraban con los ojos muy abiertos.

― ¡Yuki!―impulsivamente corrió hasta Rukia, quien aún abrazada a Renji.

― ¡Tsk!, ¿Qué haces aquí? ―Ichigo volvió la mirada―Déjala en paz.

― ¡Mi nombre no es Yuki, es Kuchiki Rukia! ―la ojivioleta se apartó del pelirrojo para confrontar a Ashido―Comienzo a recordar todo, y en verdad te agradezco que me hayas ayudado, pero… no corresponderé a tus sentimientos.

―Yu… ―su mirada se tornó triste―Rukia, solo quiero estar a tu lado. ―el ojiclaro caminaba lentamente hacia ella.

―Dije que te apartes de ella. ―el pelinaranja se interpuso entre ambos―Ella tiene que estar aquí.

Paralelamente, Rangiku les contó a todos la historia donde Ashido ayudo a Rukia. Todos se quedaron absortos no solo por el hecho de que ese hombre se haya enamorado de su amiga, sino de que justo al terminarse la historia escucharon que Rukia alzaba la voz:

― ¡Tú también aléjate de mí! ―cerro con fuerza sus ojos y sus puños―No te recuerdo y comienzo a creer que es mejor no hacerlo, déjame en paz aléjate de mí.―instintivamente recurrió a sus habilidades de shinigami para alejarse del lugar.

―¡Rukia! ―Ichigo quería ir tras de ella, pero Renji lo sujeto del brazo.

―Espera a que se calme, todo esto ha sido muy duro para ella.

― ¿¡Y para mí no!? También estoy sufriendo, el amor de mi vida me detesta y no puedo hacer algo para evitarlo.

―Iré a buscarla, no es bueno que este sola, alguien puede encontrarla. ―Renji dejo al shinigami sustituto con su cólera.

―Kurosaki, creo que ―la ojigris se acercó cautelosamente―vas a tener que ser paciente y volver a conquistarla.

Ichigo rechinaba los dientes, pero al escuchar esa idea de su amiga, una nueva oportunidad se abría ante él. "Enamorarla de nuevo, conquistar su corazón otra vez. No me importa tener que quedarme en la Sociedad de Almas, con tal de que Rukia este conmigo otra vez", pensó antes de acercarse a Ashido y advertirle que no le dejaría las cosas fáciles. Aunque no solo debió ocuparse del ojiclaro, pues más pronto de lo que pensaba alguien más se interpondría en su camino.

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No fue muy lejos, de hecho ni siquiera salió de la mansión. Solo se escabullo por entre los jardines hasta que se quedó en el mismo en el que medito sobre su existencia y la de su hermana fallecida, hace décadas. Se sentó en el pasto contemplando las hojas de los árboles de cerezo que rodeaban el inmenso espacio natural.

―Rukia.

―Quiero estar sola. ―se abraza a sí misma.

―Eso no puedo concedértelo. ―carcajeo un poco.

"Eso no puedo concedértelo", cavilo en esas palabras. Es cierto, ya la había oído antes, y junto a ella una serie de imágenes difuminadas le vinieron de golpe: una hermosa sonrisa, unas varoniles manos acariciando su cuerpo, risas, miradas de amor.

―Renji.―aun le daba la espalda― ¿Acaso tú y yo somos…

― ¿De que estas hablando?

―Quiero saber si nosotros seguimos siendo solo amigos. ―lo veía sobre su hombro.

―Preguntas si ¿Somos pareja? ―abrió de par en par los ojos.

―Sí. ―separó para estar frente a frente a él― ¿Somos amantes? ―poso sus pequeñas manos en el atlético abdomen del pelirrojo.

―Estas…―los nervios lo hacían tartamudear―… nosotros… tú y yo… ¡ja! Por qué pensaste…Rukia, nosotros no somos…

Antes de que terminara la frase, la ojivioleta lo sujeto con fuerza de su uniforme para hacerlo inclinarse, y mientras se para de puntitas le robo un beso. Renji no sabía qué hacer, por un lado su deseo de probar aquellos dulces labios se le hizo realidad; y por el otro, sentía culpa por Ichigo. Dudo algunos instantes antes de apartarla y verla con un dejo de ternura y dolor:

―Renji, ¿no quieres besarme? Somos pareja. ―se desconcertó.

―Por más que quiera que lo seamos, no es así. Tú… ―cerro los ojos―eres la pareja de Ichigo.

Las pupilas de la ojivioleta no dejaban de titilar, y a su corazón le costaba seguir bombeando sangre. ¿Por qué?, ¿Sera por qué algo dentro de su inconsciente le grita que es verdad? Aun así, ella prefiere ignorar a su corazón y a sus estremecimientos solo para refutarle al pelirrojo aquella falacia.

― ¡Tsk! Ese sujeto no puede ser mi pareja, sé que lo entendí cuando lloro sobre mi regazo y que acepte venir con ustedes ―agacho la mirada y la cara― sin embargo… no siento que lo amo.

Renji se petrifico al escuchar esas palabras. ¿Cómo podía decirle eso? Si ambos eran muy felices hace algunas semanas. Incluso iban a ser… -ni siquiera quiso pensar en eso-. Sin pensarlo dos veces, la estrecho entre sus brazos y le susurro que todo estaría bien.

―Quédate conmigo. No me dejes sola. ―se aferró al abrazo sin dejar de sonreír.

Y justo en medio de su abrazo, Yoruichi apareció por el tejado para llevarlos de regreso con Unohana. Es claro que la morena se disgustó al verlos de esa forma, más que nada por el dolor que le infligirían a Ichigo.

― ¡Hem, hem! Renji, Rukia, tenemos que volver. ―estaba cruzada de brazos y no dejaba de fulminarlos con la mirada.

Sin oponerse, deshicieron el abrazo pero Rukia cogió la mano de Rengi para regresar juntos. El pelirrojo le pregunto con la mirada a la morena que podía hacer para evitarlo, pues era obvio que la ojivioleta prefería estar con él, en esos momentos. ¿Qué podía hacer? Nada. Rukia ya era –evidentemente- una adulta que sabía lo que estaba haciendo. Aun así, Yoruichi se les acerco y los medio intencionalmente. Carcajeando y bromeando trato de disuadir a Rukia a que no se acercara a Renji, pero eso solo consiguió el enfado de la ojivioleta.

Por el momento nadie sospechaba del beso entre ellos –salvo Yoruichi-, por lo que al estar de vuelta se apresuraron a terminar con ese incomodo momento.

―Kuchiki, ¿Has vuelto a ver al hollow blanco, cierto? ―Unohana ya la revisaba con ayuda de Hanataro.

―Creo que sí. La última vez que lo vi todo estaba borroso para mí. Y no entiendo porque, si mi bebé ya no está conmigo. ―se acarició el vientre, estrangulando la ropa entre sus dedos.

―Señorita Rukia, lo siento mucho. ―Hanataro estaba triste.

―Eso es lo que me preocupa. Si ya no estás embarazada no es normal que lo volvieras a ver. Dime, ¿Qué estabas haciendo o que ocurrió cuando lo viste?

Ese encuentro sexual con Ashido la inhibió. ¿Cómo diría delante de su "pareja"? que estuvo con otro nombre en su lapsus de amnesia. Estaba avergonzada consigo misma, pero eso lo noto enseguida Ichigo. El pelinaranja se acercó a ella y sujeto su mano con el afán de animarla a contar todo lo que le ocurrió con su hollow. Nuevamente, mala idea. Rukia aparto su mano de la de él y vio fijamente a Renji, dispuesta a decir todo.

Sin lujo de detalle, la shinigami relato su encuentro con el ojiclaro así como su instantáneo encuentro íntimo, pues fue ahí donde vio al hollow en su interior. Ichigo sintió como su corazón se pulverizaba completamente.

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Si no hubiera sido por que el Capitán –de la séptima división- Komamura Sajin- intervino en su pelea, Kenpachi y Byakuya hubieran continuado hasta que alguno cayera mal herido o muerto. Incluso el teniente Tetsuzaemon Iba intervino con el fin de parar el pleito. Después de un par de ataques y edificios colapsados, ambos capitanes se resignaron a suspender su pelea.

― ¿Por qué pelean? ―Komamura los veía enfadado―Se supone que debemos buscar a Kuchiki Rukia y al shinigami sustituto para su encarcelamiento.

― ¡Ja! Me importa un carajo ese estúpido protocolo, yo solo quiero acabar con Ichigo.―Kenpachi enfundo su espada.

―Esto es una pérdida de tiempo. ―Byakuya les dio la espalda y se retiró, empleando el shunpo.

― ¡Uf! El capitán Kuchiki nunca cambiara. ―Komamura suspiro exasperado.

Sólo cerró los ojos para enfatizar su desaprobación ante la actitud del ojivioleta, pero al abrirlos se dio cuenta de que Kenpachi también se había ido. A esto, su teniente –Iba- le dijo que farfullo algo sobre Ichigo y se largó junto a Yachiru. Evidentemente ese par saca de quicio a cualquiera dentro del Gotei 13. Así que, al ver que no podría hacer algo más, ambos se retiraron del mismo modo que los demás.

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Nadie dice algo, solo miran expectantes a la ojivioleta –al igual que al ojiambar- en un intento de comprender el cambio radical en la actitud de su amiga. Las dudas son abrumadoras, tanto que sienten perdida la situación: ¿Por qué al único que no recuerda es a Ichigo?, ¿Por qué aun ve al hollow blanco? Y ¿Por qué siente más afecto por su mejor amigo, Renji? Y no es porque esta última cuestión la mal vieran, más bien es que no entienden su repentino cambio de parecer para con él.

Esto mataba lentamente a Ichigo, incrustando miedo, sufrimiento y dolor. El pelinaranja se apartó de todos con la intención de alejarse, pues al cabo de unos segundos su amada busco la mano de Renji. Yoruichi lo alcanzo para hablar con él, pero este se negó alegando que ya era momento de volver al mundo de los vivos:

― ¿¡Cómo puedes decir eso ahora!? ―la morena lo sujeto con fuerza de su uniforme.

― ¡No tiene caso que me quede! ―la sujeto de la muñeca para hacerla aun lado―Ella no me quiere cerca. ―deseaba llorar, pero se reprimía.

―Idiota, te necesita más que nunca. ―apretaba sus dientes.

― ¿¡No estas prestando atención!? ―señalaba con la mirada como Rukia abrazaba a Renji.

Orihime, Uryu y Chad se anonadaron ante esa muestra de afecto, en especial después de los antecedentes. Incluso Hanataro se entristeció al ver una fractura en el amor entre sus amigos. A todo esto, la ojigris se acercó a Ichigo y le exigió que no se rindiera, alegándole que no era un hombre cobarde. ¿Qué obtuvo con eso?... Ichigo la fulmino con la mirada, provocando que ella lo abofeteara. Los únicos que presenciaron ese cato fueron Uryu y Chad.

Toshiro estaba perdiendo la paciencia, por lo que separo a la ojivioleta de Renji bajo la excusa de su inevitable arresto. Sin embargo, Unohana pidió que esperaran un poco más, pues quería mantenerla en observación para averiguar el porqué de su amnesia selectiva y su visión del hollow.

―Por favor, quiero hacer todo lo medicamente posible antes de considerar llevarla con el Capitán Kurotsuchi. ―la sutil –y aterradora- sonrisa de la capitana convenció al shinigami alvino, bajo la condición de tenerla bajo arresto domiciliario.

―Matsumoto y yo nos turnaremos para vigilarla. ―se cruzó de brazos.

―De acuerdo.

Dicho esto, encerraron a Rukia en la habitación en la que Yoruichi y los demás se refugiaron antes de encontrarse con los demás. Paralelamente, Ichigo logró zafarse de las reprimendas de Yoruichi y Orihime. Aunque a medio camino se encontró con Byakuya:

― ¿Estas huyendo, Kurosaki Ichigo? ―estaban hombro con hombro, sin mirarse.

―Eso no te importa.

―Me concierne porque mi hermana está en medio. ―lo ve de reojo― ¿Eres un cobarde?

― ¡Tsk!―sus dientes y puños están demasiado apretados.

―Si te vas, dudo que la recuperes.

Con esas palabras, Byakuya lo dejo ahí parado. Incluso recordó lo que Orihime le había dicho: que conquistara de nuevo a su amada. ¿Cómo pretende hacerlo si regresa al mundo de los vivos?... ¿Qué podía hacer?, la devastación no abandonaba su corazón y su mente. La debilidad, el miedo a perderla y la inseguridad lo atormentaban. Ahí es donde un inesperado consejo, de quien menos lo esperaba, avivo sus esperanzas:

―No te rindas.

― ¿Qué?―miro sobre su hombro para ver quien le hablo.

―Comienzo a aceptar que Yu… ―sacudió la cabeza y sonrió forzadamente―Rukia no estará a mi lado. ―lo pasó de largo.

―Ashido…

―Ten paciencia. Y no olvides, será intensamente doloroso y tardado ―no se volvió a verlo―, pero ella regresara a tu lado. El hilo rojo del destino es irrompible, no importa cuánto se estire, se enrede o que alguien más se interponga ―lo ve sobre su hombro―, las almas destinadas siempre hallaran la forma de reencontrarse.―al decir eso, Ashido se alejó lentamente de la mansión y del Seireitei. ¿Qué más podía hacer? Sólo darle esperanzas al hombre con él que Rukia podría ser feliz.

El pelinaranja se quedó meditando la situación, concluyendo que lo mejor era darle su espacio a la ojivioleta y conquistarla poco a poco. Claro, si es que Renji lo permite, pues al verse correspondido caben las posibilidades de que se deje llevar por la pasión y luche por el amor que siempre guardo en su corazón.

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Desde aquella noche, el shinigami sustituto espero pacientemente. Incluso regreso al mundo de los vivos –junto a Orihime, Uryu y Chad- un poco más de un mes para ponerse al corriente en las clases, así como asegurarse de que su familia estuviera bien. Aunque no había de que preocuparse, pues Urahara los vigilaba de vez en cuando. Y cuando llego el momento de volver a la Sociedad de Almas, sus amigos prefirieron quedarse. De ese modo le darían su espacio a ambos para reencontrarse nuevamente.

Al mismo tiempo, en el Seireitei, Rukia pasó ese tiempo encerrada en la mansión. Y para alivio de Unohana y Hanataro, la shinigami no volvió a ver la manifestación del hollow de Ichigo, lo que indicaba que no necesitarían de la intervención de Mayuri. Por lo que el arresto ya era innecesario. Lo único que no progresaba era que ella recordara al pelinaranja, pues cada que Renji o alguien más lo mencionaba, ella se malhumoraba.

― ¿Por qué insistes en mencionarlo? ―le dio la espalda y se cruzó de brazos.

―Ya te lo he dicho miles de veces, ustedes… son pareja. ―bajo la mirada pero mantuvo la cabeza en alto.

― ¡Tsk! Eso es ridículo. Si fuera así, ¿Entonces por qué volvió al mundo de los vivos?―se volvió para verlo―Además… ¿Por qué estaría yo con un humano?

―Él te salvo la vida, ¿Aun no lo recuerdas?

―Nunca he estado en peligro, al menos no como para que salvara mi vida.

Renji abrió demasiado sus ojos, quedo expectante ante el nulo recuerdo de Ichigo tanto en su rozamiento como en su corazón. ¿Qué es lo que impide que lo recuerde?... Esa pregunta no se la ha hecho solo él, también Byakuya, Yoruichi y los demás. "¿Qué debería hacer?" se preguntaba el pelirrojo al mismo tiempo que la ojivioleta se acercó para abrazarlo por la cintura.

―Renji… recuerdo vagamente algo. No es muy nítido en mi memoria ―sonrió levemente―pero, estoy segura de que hemos estado juntos. ―se sonrojo y oculto su rostro en el pecho de él.

― ¿Cómo dices? ―dudo en abrazarla.

―Sí.―alzo la mirada para verlo―Sé que he estado con un sólo hombre, y sé que eres tú.

―Alto, no es así. ―la sujeto de los brazos y la aparto un poco para aclararle las cosas―Con quien has estado es con Ichigo. ―se sonrojo al decirlo―Solo has estado con él, de ese idiota era el bebé que esperabas. ―él ignoraba que había estado una sola vez con Ashido.

― ¡No, no, no! ―se aferró a los brazos de él―Era tuyo, era tuyo…

―Rukia,no es…―repentinamente, un beso lo acallo.

Rukia dejaba escapar algunas lágrimas. Al mismo tiempo, Renji luchaba por separarse de ella. Todo fue inútil. Su deseo por tenerla entre sus brazos y probar sus dulces labios por fin se cumplía, así que gradualmente se dejó llevar y correspondió el beso que aquella mujer le robo. Gradualmente, los besos se tornaban cada vez más frenéticos y apasionados, por lo que la ojivioleta lo invito a su habitación con una seductora mirada mientras lo jalaba del uniforme. Él no se opuso, la siguió sin dejar de sujetarla por la cintura y besarla.

Una vez adentro, ella cerro rápidamente la puerta tras de sí y empujo al pelirrojo al suelo. Se colocó sobre él y lo flanqueo con ambos brazos para besarlo casi lascivamente. Su boca no solo buscaba sus labios, también su lengua. Sus manos denotaban desesperación por despojarlo de su uniforme, así como de su propio kimono, el cual Renji –gustoso- abrió dejando al descubierto los firmes y pequeños senos de la ojivioleta.

― ¡Af!―solo suspira sin dejar de verlo. ―Quiero… ―se acercó a su oído―estar otra vez contigo.

―Rukia…―sabía que no era verdad; que nunca habían estado juntos.

Pero él estaba tan embriagado de lujuria, pasión y amor por esa mujer que no le importo. Simplemente dejo que la ojivioleta se deshiciera de la parte inferior de su uniforme, alzara su kimono y abriera sus lindas piernas para flanquearlo.

―Yo… ―la veía con un dejo de culpa.

―Quiero estar contigo. ―sumamente ruborizada, acerco su rostro hasta el de él.

―Espera…―la sujeto de la cintura― ¿Estas segura?

―Sí.―antes de que él dijera otra palabra, Rukia lo dejo penetrarla bruscamente, causándole un ligero gemido― ¡Hah!

Su razón se adormeció, su sentido común se esfumo y sus deseos carnales lo dominaron. Renji enloqueció y sujeto con más fuerza la cintura de Rukia para animarla a realizar un subibaja más rápido. Quería profundizarla aún más, quería empaparse de ella tanto como le fuera posible, así que la recostó boca arriba y levanto sus lindas piernas –hasta sus fuertes hombros- para penetrarla con más premura. Estaba extasiado, aun no daba crédito al hecho de hacerle el amor a esa arrogante shinigami, a esa mujer que tanto deseo por décadas.

― ¡Hah, Rukia!

―Renji.. . ―aferraba sus uñas contra su uniforme con la intención de quitárselo. ―¡Hah!

Sin demora, el pelirrojo la ayudo a deshacerse de toda su ropa, permitiéndole a la ojivioleta deleitarse con esa atlética musculatura. Una mínima parte de su conciencia le gritaba que no estaba bien estar con esa mujer, sin importar cuanto lo deseaba. Sin embargo, él no dejo de penetrarla, de hacerla estremecerse y brindarle placer; obteniendo como pago los más dulces y delirantes gemidos y jadeos de excitación. Incluso Rukia empezó a delinear las cicatrices dibujadas en cada uno de los bien trabajados músculos del hombre que jugueteaba con sus delicados senos.

"Las cicatrices… las recuerdo, recuerdo haberlas tocado cada vez que me hacia el amor", pesaba al mismo tiempo que ambos se sentaron, cara acara, para proseguir con los subibajas. La shinigami quería que él la enloqueciera de éxtasis y lujuria. De hecho, todo su encuentro sexual se acercaba peligrosamente a la culminación tan esperada. Pero:

―¡Hah! Eres mía ¡Hah! ―le susurro en el oído―Aun no puedo… creer que eres mía.

―¡Hah!... ¿Qué… dijiste? ―entre abrió los ojos.

―Que aún no puedo creer que eres mía, Rukia.

En cuestión de segundos, Rukia reconoció aquellas palabras con la voz de otro hombre. "No puede ser… Renji… Renji no es con quien he tenido relaciones". Abrió por completo sus ojos y aparto súbitamente al pelirrojo de su lado, haciéndolo caer de espaldas contra el tatami.

Él shinigami estaba desconcertado, no comprendía lo que ocurría. Sencillamente yacía en el piso, observando como la ojivioleta se cubría el torso y sollozaba. Intento acercarse, pero fue en vano pues ella lo rechazo inmediatamente al mismo tiempo que le daba la espalda y lo veía sobre su hombro para cuestionarlo sobre quién era el hombre al que recordó:

―Ya veo. Tu corazón aun clama por él aunque tu mente no lo recuerda. ―Renji se apretó la cien antes de vestirse.

―Sólo dime… ¿Quién es? ―se abrazaba a si misma―Cabello anaranjado, ojos color ámbar… es todo lo que aparece ante mí. ―lloraba―Renji… ¿El bebé… el bebé que esperaba no era tuyo, cierto?

La culpa domino completamente la conciencia del pelirrojo. Con sumo pesar se levantó y salió de la habitación, no sin antes afirmarle que aquel bebé hubiera sido de aquel hombre al que tanto niega recordar. Kurosaki Ichigo fue lo último que pronuncio antes de seguir su camino.

Rukia aferro sus brazos contra su vientre y profirió un fuerte grito, que rápidamente atrajo la atención de un individuo que la abrazo sin dudar. Su llanto resonaba paralelamente a la de esa persona. Por una extraña razón, ella no quería que la soltara, al contrario.


GRACIAS POR LEER MI FIC

ღRukia_Kღ (L. Ro)