Gracias por seguir leyendo mi fic

Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)


Capítulo 19: De entre cenizas


El golpe que recibió en el hombro, y en su trasero, no eran nada, pues el dolor que sintió en el vientre era tan fuerte que dejo de darle importancia a todo lo demás. Estaba aterrada, ya que no quería experimentar la misma horrible experiencia de perder a su bebé.

―Ya llegamos, aguanta por favor. ―jadeaba. ― ¡Viejo, ven, Rukia te necesita!

La recostó en una camilla y busco como loco a su padre.

―Ichigo, ¿Qué…? ―vio a la shinigami gimiendo de dolor― ¿Qué paso? ―corrió hasta ella y mientras la examinaba escucho la razón del porque ella estaba así.

― ¿Estará bien, cierto? ―Ichigo no dejaba de llevarse las manos a la cabeza.

― ¡Nee-san! ―Kon se preocupó.

―Esperen afuera.

―Pero…

― ¡Qué esperes afuera! ―lo miro con dureza― Déjame revisarla. ―a la fuerza, Isshin los saco para revisar a Rukia.

Ichigo parecía león enjaulado, farfullando maldiciones y reprimiendo su desesperación, pues al cabo de casi una hora aun no tenían el diagnostico de Rukia. A esto, el pequeño peluche le propino un golpe en la pierna al ojiambar, causando aún más la ira de este:

― ¡Tsk! ¿Por qué demonios lo hiciste? ―lo cargo hasta su cara y, antes de darle un puñetazo, Kon lo reprendió.

― ¡Idiota, nee-san necesita que le muestres fortaleza y seguridad! ―contenía las lágrimas―Ella nunca lo admitirá, pero esta aterrada… y aunque no lo diga en voz alta es evidente que te necesita a su lado.

―Kon…―su semblante se relajó.

Las palabras del peluche tocaron una fibra sensible del pelinaranja. Era cierto, Rukia nunca admitiría necesitarlo, así que únicamente le quedaba permanecer a su lado sin condiciones.

―Gracias… Kon. ―le sonrió.

―Ichigo.―su padre entro a la sala de la casa.

―Viejo, ¿Cómo esta Rukia? ―soltó a Kon.

El gesto de su padre era serio, y eso significaba algo delicado pues no era normal en él.

―Todo está bien ―le dio una palmadita en el hombro―, no fue tan fuerte el golpe.

―Entonces…

―Sí, el bebé está perfectamente. Rukia no tendrá problemas con el embarazo, sólo debe descansar.

― ¿Por qué?

―Ha tenido muchas emociones, su cambio de vida, sin olvidar que está obligada a vivir como humana durante meses… hijo, no es fácil. ―se estiro y relajo su cuello―Muy bien, iré a descansar.

Ichigo se quedó parado varios minutos frente a la puerta de la habitación, de la clínica, donde Rukia descansaba, pues no lograba que su cuerpo dejara de temblar a causa del miedo a experimentar la pérdida de su bebé. Tal vez él era el menos indicado al pensar eso, ya que Rukia lo vivió en carne propia, completamente sola.

―Ichigo…―su voz era suave―Nee-san te necesita.

―Lo sé. ―apretó el picaporte y abrió sigilosamente.

Una tenue luz salía por la rendija que aún lo separaba de la mujer que cambio su vida, por eso entro silenciosamente hasta cerrar la puerta tras de sí. Lo primero que vio fue a Rukia recostada, de lado, dándole la espalda y en sumo silencio. Sonrió al ver como su cuerpo se movía al ritmo de su respiración, "Está tranquila", pensó justó cuando ella se volvió para verlo fijamente:

―Lo siento, ¿Te desperté?

―No.―volvió a darle la espalda―Deberías estar durmiendo.

―Quiero saber cómo te sientes.

Rukia hizo a un lado la manta con la intención de que se acostara a su lado, antes de volver a su posición original. Ichigo se quitó la chaqueta y cuidadosamente se acomodó a su lado, abrazándola y hundiendo su nariz en la cabellera negra.

Ninguno dormía, ni hablaba, sólo disfrutaban del momento. Por los menos hasta que él acaricio el vientre de la shinigami, provocando una sonrisa en ambos. No necesitaron de palabras para entender que estaban aliviados de que aquel ser siguiera con vida, en especial fuera del alcance del hollow y las amenazas de la Sociedad de Almas.

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Sin previo aviso visito a Urahara, con un genio que ni él mismo aguantaba. Aunque no le sorprendió en algo al ojigris, pues ya lo esperaba en el umbral de la puerta mientras fumaba de su pipa. Incluso Yoruichi, en su forma gatuna, estaba a su lado esperando a reprender al pelirrojo:

― ¿¡Qué te pasa idiota!? ―se abalanzo a su cabeza para arañarlo― ¿¡Acaso Ichigo y tú son torpes!? ¡Deben dejar tranquila a Rukia, sino puede ocurrir otra desgracia!

― ¡Ahhh! ¡Tsk!... maldita ―balbuceo tras los arañazos― ¡Me hiciste sangrar!

― ¡Presta atención! ―el tono de la morena era firme― Debes volver a la Sociedad de Almas, no es buena idea que te quedes… sin mencionar que esta fuera de la ley.

―Pero Rukia… ―

―Ella está aquí gracias a que Ukitake convenció al Comandante Yamamoto, sino ella también regresaría contigo.

― ¡Tsk! ―bajo la mirada― Muy bien, pero he de recordarles que no me rendiré con ella.

―Abarai, todo a su tiempo… aun debemos estar alertas por si acaso. ―Urahara apago su pipa.

―Pero dijeron que el peligro del hollow…

―Sí, sabemos lo que dijimos.

―No comprendo, ¿Por qué hacen esto? ―estaba confundido.

―Todo a su tiempo, todo a su tiempo. ―Yoruichi lo veía fijamente.

Renji carcajeo de impotencia. Era evidente que estaba enfadado, confundido además de estar limitado en cuanto a sus acciones para con Rukia. Sólo metió las manos a los bolsillos de sus pantalones, miro para todos lados y fue directo al campo subterráneo para regresar a la Sociedad de Almas. Probablemente ya lo estarían esperando, con un sinfín de preguntas sobre la condición de la madre y el hijo.

―Prométanme que me mantendrán al tanto del embarazo de Rukia. ―estaba a un par de metros de la entrada artificial.

―Descuida, yo estaré vagando entre los dos mundos ―Yoruichi sonrió―, así que lo más posible es que te encuentre y te dé un informe.

―Abarai ,en cuanto llegues debes informarle al Byakuya y a Ukitake lo que sabes sobre Rukia, ¿Esta bien? Yoruichi se encargara del resto a su debido tiempo.

― ¡Ja! No tenías que decirlo, en cuanto ponga un pie en el Seireitei me interrogaran.―su alma salió del gigai―Nos vemos. ―los vio de reojo.

Sin más, se introdujo en el Dangai, dejando atrás a la morena y al ojigris, quienes se dedicaron una mirada algo misteriosa. Ambos se quedaron así algunos segundos antes de que Ururu los interrumpiera al avisar que la cena estaba lista.

¿Acaso ese par tiene algo entre manos?, ¿Esconderán un secreto?

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Como lo dijo, al poner un pie dentro de la Sociedad de Almas, Renji se vio rodeado de un pequeño grupo de las fuerzas especiales. Está de más decir que Soi Fong encabezaba el grupo, ya dispuesta a patear traseros con tal de conseguir información:

―Teniente Abarai Renji―se le acercaba con una mirada asesina―, dime todo lo que sepas de la shinigami Kuchiki Rukia.

― ¡Ja! Con todo respeto, capitana, no tengo nada que decirle. ―mantuvo la cabezaen alto―Ella está bajo el cuidado de Urahara y de Ichigo bajo la autorización del Comandante Yamamoto, el capitán Kuchiki y Ukitake.

―Lo sé, pero se me encomendó averiguar la estabilidad espiritual de la oficial y del producto.

―No hay nada de qué preocuparse. ―estaba hombro con hombro―El hollow… no se manifestara de nuevo.

― ¿Estás seguro? ―sonrió con burla―Muy bien, te creeré por el momento. ―hizo una señal de retirada y se esfumo.

El pelirrojo no dejaba de rechinar sus dientes, ¿Qué ganaba Soi Fong con herirlo aún más?, ¿Acaso ella estaba al tanto de algo que él no?... El estrés lo estaba dominando, así que para evitar caer en alguna tontería se encamino a su división para poder darse un baño y descansar antes de hablar con Byakuya.

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Al volver del campamento, Yuzu y Karin no sabían cómo reaccionar ante la noticia de dar asilo a Rukia, quien estaba embarazada. Por supuesto nadie les menciono el trasfondo de todo, por lo que mantuvieron la idea de que el bebé era de su hermano.

Rukia creyó que la odiarían, pero se llevó una sorpresa al ver la emoción en el abrazo que Yuzu le dio después de escuchar la "historia". En cuanto a Karin, estaba algo disgustada por el modo en que la ojivioleta entro en la vida de su hermano, y no es que la odiara, sólo que aún no deseaba asimilar que su hermano seria padre muy pronto.

―Si causo problemas, puedo irme con Urahara y…

―De ninguna manera ―Yuzu la miraba enfadada―, tú te quedaras con nosotros. ―bajo la mirada y sonrió―Karin entenderá, sólo le resulta algo difícil acostumbrarse ala idea.

―Pero yo…

―Rukia, no te preocupes, hay que darle tiempo al tiempo. ―Isshin le sonrió.

―Hablare con ella. ―Ichigo fue a buscarla a su habitación.

―Bueno… ¿Dónde has estado durmiendo? ―se le acerco demasiado a la ojivioleta.

― ¿Eh? ―parpadeo―Pues… en una de las habitaciones de la clínica.

La cara de la castaña mostraba su inconformidad. ¿Cómo que dormía en la clínica? para la pequeña era inconcebible. Así que, después de sermonearla, Yuzu la cogió de la muñeca y la hizo seguirla hasta la habitación de Ichigo.

―Puedes tomar la cama de mi hermano.

―Claro que no. ―alzo las manos en negación―Estoy bien en la clínica.

― ¡ttt! ―le negó con el dedo―Te quedaras aquí y punto, él puede dormir en el suelo.

―Yuzu, ¿No crees que estas exagerando? ―su padre la veía extrañado.

Una breve y cómica discusión se abrió, llamando la atención de la shinigami. "Es una hermosa familia… cuanto daría porque mi bebé creciera en un ambiente como este", sus pensamientos dan a entender que posiblemente regresara sola al Seireitei.

― ¿Por qué discuten? ―Ichigo estaba al lado de la pelinegra.

― ¿Hum? ¿Y tú hermana? ―lo veía con duda.

―Estará bien… ¡Dejen de pelear! ―el tono en que lo dijo la tranquilizo.

Mientras veía como padre e hijo discutían y se maltrataban, Rukia no dejo de sonreír. Haría lo que fuera por mantener a Ichigo junto a su familia, aun a costa de su propia felicidad. Repentinamente, la discusión se terminó y ella sintió como el ojiambar la metía a la habitación, cerrando con seguro la puerta, para evitar que su padre siguiera metiéndose en lo que no le importaba.

Sus mejillas ardían del disgusto, su ceño estaba fruncido y sus ojos estaban tan estrechos que ni ella pudo resistir la risa, ya que se veía realmente gracioso. Ichigo le dedico una mirada asesina antes de aprovechar, que ella no dejaba de reír, para cargarla y robarle un beso mientras la llevaba directamente al escritorio para sentarla.

―Espera…―susurraba―… tus hermanas… ―se ruborizo.

―No te preocupes, no pasa nada. ―no dejo de besarla.

Sus hábiles manos recorrían cada centímetro del cuerpo de la pequeña shinigami, deleitando a la vez sus papilas al recorrer su cuello, sus hombros y sus labios. Eran tan suave, tan delicada y hermosa que no resistía la tentación de hacerle el amor.

―Ichigo…―entrecerró los ojos a causa de los besos en su cuello―… ¿Cuándo se notara mi embarazo?

―¿Mi padre no te explico todo eso? ―no dejaba de surcar su cuello con la lengua.

―Pues…―se ruborizo.

Con ternura, Ichigo le quito el vestido, se arrodillo para quedar a la altura del vientre de la ojivioleta.

― ¿Qué haces? ―le peinaba el cabello con los dedos.

Le beso el vientre y alzo la mirada para decirle, acariciando su vientre, que su cuerpo comenzaría a cambiar, sin olvidar que a los cinco o seis meses la notoriedad seria drástica.

―Ichigo… tengo miedo…

―No vuelvas a decir eso, por favor no lo digas. ―hundió su cara en el cuerpo de la shinigami.

―Y si…

― ¡Shhh! ―se paró para coger su cara entre sus manos y acallarla con un beso. ―Esta vez, no te dejare sola ni un momento…

Entre besos y caricias, Ichigo se agasajó al acariciar sus largas piernas, sus muslos, sus suaves senos, su espalda, su cintura.

―Todo estará bien… ―sonrió antes de imitar las acciones de él.

El estar sentada en el escritorio le facilito quitarle la playera y deleitarse visual y táctilmente con el bien trabajado cuerpo de su amado. Lo aparto un poco para memorizar, de nuevo, cada uno de sus músculos, cada una de sus cicatrices. Pero lo que en verdad desea observar era la virilidad con la que estaba dotado, por lo que inconscientemente bajo la mirada y sonrió.

―Me recuerdas a las primeras veces que teníamos sexo. ―Ichigo la cogió del mentón.

― ¿Eh?

―Ambos estábamos asustados, aunque sedientos de placer. ―le robo un beso.

Sus lenguas se encontraron en un frenesí de lujuria. En fracción de segundos, el miedo de Rukia se difumino por un insaciable apetito sexual que Ichigo sabia apaciguar. Ya deseaba hacer el amor, así que le arranco el cinturón y bajo la bragueta tan rápido que ni siquiera el ojiambar sabía cómo reaccionar ante tal acción.

―Me fascinas… ―acariciaba su abdomen para bajar hasta sus pantalones y bajarlos junto al bóxer.

―Tú me encantas…―introdujo su lengua en su boca con la intención de provocarla.

La torpeza de sus dedos al quitarle el sostén lo obligaron a arrancarlo junto a la pantaleta, acompañados de un reclamo de la ojivioleta. Pero poco le importo, ya que lo primero que hizo al despojarla de sus prendas, fue abrir las lindas piernas de aquella mujer para juguetear con su ya incitado clítoris.

Rukia ya estaba húmeda y deseosa por comenzar con su añorado encuentro sexual. Así que sin dudar, lo abrazo por la cintura, con ambas piernas, exponiendo completamente su rosada intimidad; al mismo tiempo que le susurraba su nombre al odio, mordisqueándole el lóbulo de la oreja y lamiéndolo.

Sujetó y elevo la pierna izquierda de la ojivioleta hasta su fornido hombro, mientras que la flanqueaba al recargarse sobre su codo y poder penetrarla con mayor facilidad.

― ¡Tsk! ―arqueó la espalda, antes de recargarse en la pared, y cerró los ojos alsentir el excitado miembro, de su amante, dentro de su ser.

Los objetos tambaleaban, caían al piso sin remedio y el escritorio golpeaba con rudeza la pared. En cambio, Rukia sentía la calidez del aliento de Ichigo entre sus senos, pues este había hundido su rostro para sosegar sus gemidos mientras la embestía cada vez con más ferocidad. Al contrario de él, ella gemía sin represión, lo rasguñaba a lo largo de la espalda, le mordía el labio cuando sus bocas se encontraban y saboreaba su lengua.

― ¡Hah! ―coloco su mano debajo del trasero de ella, para cargarla y acostarla en la cama.

― ¡Tsk! ―al tenerla contra el colchón sus embestidas profundizaron, pues la flanqueo con ambos brazos mientras ella lo abrazaba con ambas piernas por la cintura.

La ojivioleta elevo los brazos en busca de las sábanas para ahorcarlas, pues esa era otra manera de manifestar el completo deleite sexual que su amante le estaba brindando.

― ¡Hah! ―lo veía a través de su rebelde cabellera.

El sudor, los gemidos, los besos, las caricias y los rasguños se intensificaron cuando el ojiambar le pidió a la ojivioleta que se colocara a cuatro patas,recargándose sobre los codos. Rápidamente, él se recargo en su espalda sin dejar de penetrarla, al mismo tiempo que le acariciaba sus senos y la excitaba más al juguetear con su clítoris.

― ¡Hah! ―no le llegaba aire a los pulmones, pues sus gemidos se intensificabanmás a cada segundo. ― ¡Ichigo, hah!

―Rukia―le susurraba al oído.

"Maldita sea… sabe cómo hacerme el amor… lo deseo tanto", pensaba mientras contoneaba su cadera al compás de las estocadas de Ichigo.

―Ichi… ¡Hah!... Ichigo… ―sus mejillas rebosaban de incandescencia.

El ojiambar se irguió para sujetarla de la cintura y penetrarla con más rapidez, ocasionándole un estremecimiento visual al ver la perfección con la que sus cuerpos embonaban. Ichigo no resistió delinear con sus manos, su lengua y su respiración toda la espalda de la mujer a la que le hacia el amor de forma lujuriosa. Lo que más le gustaba era sentir como el pequeño cuerpo de esa mujer temblaba, sudaba y friccionaba junto al suyo, especialmente cuando contraía su feminidad a su vigoroso miembro cuando alcanzaba un orgasmo.

― ¡Hah! ―suspiraba, jadeaba y gemía el nombre de su amante.

― ¡Hah! ―le aprenso lascivamente los senos, ya que estaba a punto de culminar su encuentro sexual.

― ¡Hahh… Ichi…go! ―se dejó caer sobre el colchón.

―Ru…kia…―cerro los ojos después la complacida expresión de ella. ― ¡hah! ―se dejó caer sobre ella.

Ambos sonreían satisfechos.

―Rukia…―como aún seguía recostado sobre ella, recargo su mejilla en el aun plano vientre de la pelinegra. Claro, abrazándola por la cintura.

― ¿Hum? ―le acariciaba su cabello.

―Te verás hermosa cuando el embarazo se note. ―sonrió.

―Mentiroso―carcajeo un poco―, no creo que me vea hermosa.

―Dime como quieras ―recorrió su abdomen, sus senos y su cuello con besos―, pero yo no dejare de pensar que te verás preciosa. ―le sonrió antes de besarla.

Ichigo no recordaba la última vez que habían estado juntos y durmieron abrazados en completa paz, pero esa noche recompenso todo. Rieron y conversaron por varios minutos hasta quedar profundamente dormidos

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Seguía yendo al instituto al igual que cumplir con su deber como shinigami sustituto. Incluso Orihime, Uryu y Chad lo apoyaban para facilitarle el trabajo, pues se enteraron casi dos semanas después de que Rukia residía en casa de él.

― ¿Por qué no nos avisaste desde el principio? ―Orihime se le acerco demasiado, y a decir por su expresión se mostraba molesta.

― ¿Eh? ―elevo las manos―Lo siento, Inoue, pero tuvimos que resolver algunos problemas.

― ¿Todo está bien con Kuchiki? ―Uryu seguía en su pupitre, bordando un pañuelo.

―Sí. Sólo que… ―bajo la mirada y frunció el ceño―… ella sigue algo asustada por tener que estar aquí, dentro del gigai todo el embarazo.

―No sólo te ayudaremos con los hollows, también cuidaremos de Kuchiki. ―Chad alzaba el pulgar.

―Gracias chicos. ―su semblante cambio.

―Ya casi acaban las clases, vayamos a verla. ―Orihime junto las manos y sus ojos brillaban de emoción.

― ¿Eh?... ¡Ay! Inoue. ―una gota caía en la frente de Uryu ante lo impulsiva de su amiga.

Ichigo asintió ya que sabía que de negarse, la ojigris insistiría hasta convencerlo.

Y tan pronto sonó la campana, los chicos se encaminaron a casa del ojiambar. Orihime bailaba y tarareaba, mientras los varones caminaban detrás de ella y hablaban de la poca información que tenia de la Sociedad de Almas, incluyendo la novedad de que Rukia estaba embarazada y…:

―Aparentemente, Soi Fong no está convencida de que el hollow blanco no es una amenaza.

― ¿Quieres decir que Abarai es el padre? ―el ojiazul se acomodó las gafas.

―Para ser honesto―se apretó la sien―, los únicos que lo saben son mi padre y Urahara. Rukia no quiere saber nada.

― ¿Entonces por qué la capitana está dudando? Algún motivo debe tener. ―Chad estaba creando sus propias teorías.

―No lo sé. Siento que ese sombrerero loco y esa gata me están ocultando algo. ―miro fijamente hacia adelante―Incluso creo que mi padre está ocultándome algo.

―De ser así, debes prepararte para cualquier cosa. ―le dio unas palmaditas en el hombro―Para dejar ir a Kuchiki… ―lo miro de reojo―… o para irte con ella.

Aquellas opciones resonaron en el corazón de Ichigo, mismas que lo sugestionaron a crearse otras opciones. Si era cierto que la morena y el ojigris le ocultaban algo, cabía la posibilidad de que alguien saldría herido o muerto.

― ¡Tsk! ―sacudió la cabeza.

― ¿Todo bien? ―Chad lo vio fijamente.

―Sí.―alzo la mirada para darse cuenta de que ya estaban frente a su casa.

―Apresúrense.―Orihime ya estaba en el umbral de la casa, pues se había adelantado bastante y Yuzu la dejo pasar.

Rukia estaba en la cocina ayudando a preparar la comida, por eso la sorprendieron cuando todos entraron, además de que Orihime corrió a abrazarla por la espalda. Al volverse, se alegró de verlos después de mucho tiempo.

―Kuchiki, ya te extrañábamos. ―no dejaba de restregar su mejilla con la de ella.

― ¡Je! ―sonreía apenada.

―Basta, Inoue, deja a Kuchiki―Uryu se acomodaba las gafas.

―Lo siento, pero no la veía desde hace muchas semanas. ―al moverse, su mano toco sin querer el vientre de su amiga― ¿Hum? Por cierto―bajo la mirada― ¿Estas bien? ―a decir por su tono, dejo claro que se refería a algún incidente con el hollow blanco.

―Sí.―se hizo a un lado y toco su vientre―No hay problema alguno. ―bajo la mirada y su sonrisa era triste.

Al ver esa expresión y al oír el tono en que lo dijo, Uryu concluyo que el bebé era de Renji, pues de ser del pelinaranja ya se hubiera manifestado la amenaza de su alter ego. Sin embargo, no quiso comentarlo, pues ver la expresión de sus amigos le era suficiente para percatarse de ese era el único dolor que enfrentarían día a día. Y antes de que pudiera hacer otra pregunta, Yuzu interrumpió el reencuentro para pedirles ayuda en acomodar la mesa.

―Yuzu, ¿Por qué les pides ayuda?... Por cierto, ¿Dónde está Karin y el viejo?

―Lo siento, pero necesito ayuda si quieren que termine de preparar la comida. ―sostenía un cucharon de madera mientras cruzaba los brazos―Karin aviso que llegaría tarde, y papá salió a unas conferencias. Y no te preocupes, cuando terminemos de comer también saldré, quede con unas amigas para vernos en la nueva plaza. ―levanto el pulgar mientras sonreía.

―No hay problema, Ichigo. ―Chad ya estaba colocando los platos en su sitio.

En cuestión de segundos, sus amigos ayudaron gustosos a la hermana del ojiambar.

― ¡Gracias por la comida! ―Orihime ya saboreaba la comida― ¡mmm! Se ve delicioso. ―sus ojos destellaban.

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Después de comer, Orihime jalo a Rukia hacia el patio trasero para poder hablarle con más privacidad.

―No he visto a Kon. ―lo buscaba con la mirada.

―Se fue de casa, como siempre. ―se llevó el dedo al mentón al recordar sus pasadas huidas, cuando ella perdió sus poderes― ¿De qué quieres hablar?

―Ya veo. ―la ojigris le dedico una nostálgica mirada al mismo tiempo que se le acercaba y estrechaba entre sus manos las de ella―Kuchiki, no te enfades pero… Kurosaki nos contó algunas cosas…

― ¿Es por eso que sabían que estoy embarazada? ―sonrió― ¿También les dijo que posiblemente sea de Renji? ―se hizo a un lado.

―Sí.―su gesto era triste―También sabemos que los únicos que saben de quien es son Urahara y el padre de Ichigo, y discúlpame si me veo atrevida pero… al abrazarte supe de quien es.

Rukia se volvió para verla desafiante, sujetó la cabeza y se acuclillo mientras le repetía a la ojigris que no se atreviera a decirle de quien era. "¿No es obvio que lo sabemos? Es de Renji…por alguna razón no he visto al hollow blanco de Ichigo". Su tono de voz llamo la atención de los varones, quienes corrieron hasta ellas:

― ¿Qué pasa? ―Uryu miraba a la ojigris abrazándose a sí misma.

―Kuchiki… lo siento, no pretendía decírtelo. ―se refugio en el abrazo del ojiazul.

―Rukia, cálmate. ―Ichigo la levanto y dejo que lo abrazara para llorar sobre su pecho.

Orihime les explico por qué la ojivioleta reacciono de esa forma. Ninguno le reclamo algo, únicamente le dijeron que no se preocupara, quien arreglaría todo sería Ichigo. Pero estaba tan avergonzada que prefirió despedirse, por ese día, y dejar tranquila a su amiga.

―Nos vemos Kurosaki. ―Uryu iba tras Orihime. ―Vendremos después.

―Hasta luego. ―Chad le dio una palmada en la espalda al ojiambar.

―Gracias chicos.

Al despedirse con un ademan de mano, Ichigo acomodo a Rukia en el sillón, tapándola con una manta y sentándose a su lado. Nada más vio como subió los pies y abrazo sus piernas, recargando su mentón en las rodillas y la mirada fija sobre la alfombra. También veía como jugueteaba con un hilo salido de la manta, mostrando desinterés por retomar el tema, por lo que no le quedaba remedio que dejarla tranquila.

Después de un rato ambos quedaron profundamente dormidos, por eso no escucharon cuando Yuzu y Karin llegaron a casa:

― ¿Hum? Están dormidos. ―Karin los veía con un dejo de disgusto.

― ¡Oh!... ¡Shhh! ―susurro―No los vayas a despertar. ―los ojos de Yuzu brillaban de ternura.

― ¿Los vamos a dejar aquí?

― ¿Quieres cargarlos? ―la vio hiriente―Claro que los dejaremos aquí.

En seguida la jalo de la ropa para hacerla subir a su habitación. Era claro que a la castaña le emocionaba la idea de verlos juntos, en cambio a Karin aun le disgustaba un poco.

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Isshin no había ido a una conferencia, estaba con Urahara y Yoruichi con el fin de saber las novedades en la Sociedad de Almas. No esperaba que en el Seireitei las cosas estuvieran calmadas, en especial por las intervenciones de Byakuya y Ukitake, quienes se responsabilizaban por Rukia, asegurando que el alter ego de Ichigo no existía en el producto.

―Increíble, no pensé que Byakuya cambiaría de parecer con respecto a su hermana― se llevó el puño bajo el mentón.

―Pero es verdad―Urahara dejaba escapar humo de su boca―, el capitán Kuchiki está haciendo lo posible porque el viejo Yamamoto no engrandezca las cosas.

―La que me preocupa es Soi Fong―Yoruichi sostenía una copa de sake―, aún está detrás de las cabezas de ese par de tontos. Y no es para menos.

―Aún tenemos tiempo, si las cosas siguen como hasta ahora… ―suspiro―… no hay de que alterarse.

―Muy bien, confiaremos en tu hijo si algo sale mal.

―Ténganlo por seguro.

En los problemas era lo único a lo que su atención se fijaba. Los tres sostendrían algo hasta las últimas consecuencias… ¿Pero qué?

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Se había librado de la vigilancia de la capitana de la segunda división, sin embargo, seguía teniendo precaución de no mencionar algo concerniente a Rukia o Ichigo. Además de que Byakuya le advirtió mantener la mayor discreción posible. A esto, Renji sentía un peso inexplicable sobre sus hombros. Su orgullo, su hombría, su confianza estaban desmoronándose poco a poco, pues la mujer que aun ama, regresó a lado de otro hombre. "Creí haberla superado… Ya estaba bien, ¿Por qué demonios me acosté con ella?". Estaba golpeando la pared de su habitación, cuando un golpecillo en la puerta lo libró de su tortura psicológica.

― ¿Quién es? ―arrastro las palabras.

― ¿Eh? Lo siento teniente, soy Hanataro.

―Entra de una vez. ―se sentó a la orilla de la cama. ― ¿Qué quieres? ―le miraba con frialdad.

―Bueno… es que yo… ―jugaba con sus dedos índices―… me gustaría saber cómo está la señorita Rukia. ―bajo la cabeza, pero aun así lo miraba fijamente.

Renji no dejaba de verlo con crudeza, aun así le respondió que la salud de ambos era buena. Una extraña sensación de calma lo embargo al ver al pelinegro sonreír, de oreja a oreja, al oír la noticia. "Tal vez sea el momento de seguir mi camino y ser feliz"… Debía seguir adelante, tarde o temprano encontraría su verdadera felicidad.


ღRukia_Kღ (L. Ro)