Gracias por seguir leyendo mi Fic

Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)


Capítulo 20: Más humana


Estaba aburrido, viendo sin prestar atención a la clase, ansioso por salir y correr directo a su casa, pues pese a que su hollow no se manifestaba ante ella, Ichigo albergaba la mínima esperanza de que así fuera. Quizás era un poco egoísta de su parte desear eso, pues de ser así se le vendrían serios problemas; sin embargo, eso significaría que él es el padre de aquel hermoso ser que la shinigami cuidaba en su vientre.

―Kurosaki―lanzo el borrador directo a la cara de él―, ¡HAGA CASO A MI CLASE! ―una venita estaba a punto de reventarle.

―¡Tsk! ―se quedó en la misma posición―Lo siento, pero… ¿¡Por qué me lanzo esa cosa!?

―¿Cómo que por qué? ―se agacho a su altura―Se ausento mucho al inicio del ciclo escolar, debe aplicarse para no reprobar.

"Aplicarme, ponerme al corriente, pasar el año para graduarme e ingresar a la universidad", pensaba cada palabra mientras sólo veía, sin escuchar, a la profesora. "Eso no me importa ahora"

― ¿Entendió señor Kurosaki? ―cruzo los brazos, fulminándolo con la mirada.

― ¡Aff! Sí.

― ¡Ok! Continuemos…

Uryu, Orihime y Chad sabían la razón de su desasosiego. Aunque Mizuiro intuía que algo no andaba bien con su amigo, y ni hablar de Keigo –el chico más despistado del mundo-, así que al terminar las clases se acercó para interrogarlo. Por supuesto, Ichigo levanto una barrera que el pequeño peliazul sabia no atravesaría. Y no importaba cuanto insistiera, la negativa de algún malestar dejaba sin opciones a sus amigos para acercarse y apoyarlo. En cambio, los otros tres se preocuparon de que su amigo últimamente había mostrado indiferencia con las clases, dirigiendo casi toda su atención a eliminar hollows y cuidar de Rukia; quien cada día lo reprendía por desatender sus obligaciones.

―Visitemos a Kuchiki, me gustaría ver como esta. ―la ojigris caminaba junto a sus amigos.

―¿Crees que sea buena idea? Kurosaki no ve de buen humor. ―el ojiazul no dejaba de ver al frente.

―No lo sé, pero quiero verla. ―se llevó el dedo al mentón―Desde aquel malentendido no la he visto, y quiero asegurarme de que este bien… especialmente porque ya tiene cuatro meses de embarazo y Kurosaki se ha alejado de nosotros.

Al ver el gesto de preocupación de Orihime, Uryu suspiro profundamente antes de darle el gusto de someterse al mal trato que Ichigo les daría por ir a su casa sin invitación. Con lo que no contaban era con que había una pequeña fiesta familiar, ¿El motivo?... ya lo averiguarían.

Con algo de duda, la ojigris tocó el timbre y espero a que abrieran la puerta. Rápidamente, la pequeña Yuzu abrió y los dejo entrar. Los únicos que brincaban de alegría y cantaban eran ella e Isshin, pues Karin estaba por su lado leyendo un libro en el sillón, Ichigo tenía su ceño fruncido y viendo con vergüenza a su padre, mientras que Rukia sólo estaba sentada completamente ruborizada.

―Inoue.―se asombró― ¿Qué hacen aquí?

Rukia se levantó para abrazarla y agradecerle que apareciera en ese momento tan incómodo. Le suplico con la mirada que la sacaran de aquel loco lugar. En cuanto a Ichigo, la siguió con el pretexto de que debía atender a sus amigos, aunque Uryu sabía que le importaba un carajo. Por lo que al sonreír mucho, la ojigris se disculpó por "robarse" un momento a su amiga para poder conversar a gusto.

―¿A qué vinieron? ―Ichigo mal miraba a Uryu―

―No vinimos a verte a ti, estamos aquí por Kuchiki. ―se acomodaba sus gafas, enfatizando una grosería con el dedo.

―¡Tsk! ―una venita sobresalía en su frente.

―Lo siento, quería saber cómo estás. ―Orihime abrazaba de nuevo a Rukia―No queríamos interrumpir su reunión. ―se mostró curiosa― ¿Qué celebraban? No hay una festividad en estas fechas.

Rukia e Ichigo se miraron antes de responder. Mientras se rascaba la nuca y desviaba la mirada, se acercó a la shinigami y confeso la misma noticia de la que se enteró justo al llegar a casa: el bebé que ella espera es un niño.

― ¡Aww! ¿En verdad? ―sus ojos chispearon―Felicidades. ―la volvió a abrazar.

― ¿Eh? ―correspondió el abrazo―Gracias, Inoue.

―Kuchiki, esa es una linda noticia. ―Uryu le dio unas palmaditas en el hombro.

―Chad debe saber esto. ―la ojigris se emocionó tanto que saco su celular para mensajearle la noticia―Él no pudo venir porque se fue a un ensayo con su banda antes de que decidiéramos venir a verlos.

Ichigo estaba complacido al ver la reacción de sus amigos. No esperaba tanta atención y ternura por parte de Orihime, así como de Uryu, quien le prometió a Rukia tejerle linda ropa al bebé. ¿Así como se deslindaría de ambos? Lo había dicho y lo sostendría: la shinigami y el bebé se quedarían a su lado pese a todo, incluso de Renji. Tan ensimismado estaba que no se dio cuenta de que estaban tratando de llamar su atención:

―Kurosaki… ¿Han pensado en un nombre para el bebé? ―los ojos de Orihime brillaban de emoción.

― ¿Eh? ―ni siquiera ellos lo había pensado―En realidad ―se rasco la cabeza―, no.

La ojigris los reprendió por mostrarse indiferentes ante algo importante, por lo que cogió la mano de la shinigami y amenazo con ir, en ese instante, en busca de un libro con nombres de bebés. Al principio los varones se mostraron reacios, pero al notar la expresión de Rukia accedieron. La ojivioleta sonrió de lado, ocultándola con la mano al simular toser. Era claro que le emocionaba la idea de ponerle nombre a este bebé, pues al primer retoño que tuvo en sus entrañas no tuvieron oportunidad de llorarle por su nombre.

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Orihime seguía abrazada al brazo de Rukia, buscando una librería para iniciar su compra, pero un ligero jalón la distrajo de su búsqueda. La ojivioleta dio un traspié al marearse por un instante, obligándola a sostenerse de una pared para recuperar el equilibrio. Además del intenso calor que hacía, Rukia aun manifestaba los malestares que cualquier humana tenia al estar embarazada:

― ¿Sientes nauseas? ―Ichigo le dio una botella con agua―Pensé que ya no tendrías molestias.

―Estoy bien―cogió la botella y dio un largo trago―, ¡Af! Tu padre me dijo que quizá estos días se pasen los malestares. Mientras tanto tengo que soportar los mareos y las náuseas.

―Sera mejor que volvamos. ―Orihime la sujetaba de la cintura.

―Estoy bien―sonrió―, no se preocupen… Ese maldito Urahara si que supo cómo arreglar este gigai para que fuera una experiencia completamente humana. ―sonrió de lado.

―Mejor esperen en allá―Uryu señalo una heladería―, nosotros iremos por el libro.

―Busquen uno que contenga nombres para ambos sexos. ―la ojigris se le acerco demasiado al ojiazul― ¿De acuerdo?

Tras asentir con miedo, ambos se encaminaron a la librería, mientras que las chicas se acomodaban en una mesa y pedían un cono grande de helado.

―Kuchiki, ¿Has sabido algo de Abarai? ―mantenía las manos sobre las rodillas.

―No.―cruzo los brazos sobre la mesa―No he querido saber nada al respecto, ni del Seireitei ni de él. Sólo de mi capitán y mi hermano. Los extraño mucho.

―Ya veo. ¿Por qué no los visitas?

―No puedo, Urahara me dijo que tengo que quedarme aquí. ―una pequeña lágrima se asomó en el rabillo de su ojo.

La ojigris había tocado una de las fibras sensibles de su amiga, así que cambio el tema para alegrarla. Comenzó por contarle las nuevas recetas que había inventado durante esos días, a las que la ojivioleta consideraba incomestibles. Poco a poco la distrajo de su tristeza, y justo a tiempo, pues los chicos habían vuelto con el libro en sus manos.

Ichigo le entrego el libro a Rukia para que lo hojeara y buscara algún nombre. Por algunos veinte minutos leyeron el significado de algunos, creando discusión entre los cuatro pues ninguno coincidía en alguno que les agradara. Por lo menos hasta que la madre pidió pluma y papel a la mesera y escribió algunos nombres.

Algunos nombres que les gustaron para niña:

*Natsuki: Nombre compuesto: de Natsu (verano) + Tsuki (luna)Significado: Luna de verano.

*Mizuki: Nombre compuesto: Mi, de 'mei' (belleza) + Zuki, de'tsuki' (luna) Significado: Bella luna.

*Mitsuki: Nombre compuesto: Mi, de 'mitsu' (luz), Tsuki (luna)Significado: Luz de luna.

*Miu: Nombre compuesto: Mi, de 'mei' (belleza) + U, de'uru' (llover, mojarse) Significado: Bella lluvia.

*Y su favorito, Yukiko: Nombre compuesto: Yuki (nieve) + ko (hijo-a, niño-a, crio-a) Significado: Hija de la nieve, niña de las nieves

En cuanto a nombres para niño:

*Akira: Significado literal: Claro, brillante, alegre Significado abstracto: Que será brillante y alegre.

*Issei: Nombre compuesto: I, de 'ichi' (uno) + Sei (vida,vivir) Significado: Una vida, toda una vida

*Taisei: Nombre compuesto: Tai (grande, grandeza) + Sei(estrella, astro) Significado: Estrella mayor, gran estrella

*Taiyo: Significado: El Sol, Sistema Solar Significado abstracto: Que será grande y brillante como el sol

*Yusuke: Nombre compuesto: Yu (amabilidad, ternura, bondad) +Suke (ayuda) Significado: amabilidad y protección, amable y protector

*Y su favorito, Neo: Ne de 'nii (nuevo)+ o (vida) Significado: nueva vida, recién nacido, algo nuevo = 'Neo' o 'Niio'son

―Listo,no me importa si no te agradan. ―dejo la pluma mientras le dedicaba una mirada burlona a Ichigo.

― ¡Tsk! Siempre haces tu voluntad. ¿Por qué elegiste estos nombres? ―cogió el papel y leyó detenidamente cada uno.

Su rostro se ilumino al ver el significado de cada uno de ellos. Comprendió porqué Rukia eligió esos, resaltando sus favoritos con caritas de Chappys a su alrededor. Por vez primera ignoro los horrendos dibujos de la ojivioleta y le dedico una tierna sonrisa. Estaba de acuerdo con las elecciones que la mujer que ama había elegido.

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En una bifurcación los amigos se separaron, dejando solos a Rukia e Ichigo. Iban en completo silencio, como si esperasen que el otro hablara, pero no ocurría. Yendo contra su orgullo, la ojivioleta profirió una palabra a la par que el pelinaranja:

―Lo siento, habla tu primero. ―evadió la mirada y cruzo las manos en su nuca.

―Ichigo…―abrazaba con fuerza el libro, con la hoja de papel entre sus páginas―… ¿Te gustaría que fuese niño o niña?

Se sonrojo tanto que cubrió la mitad de su rostro tras el libro, pues no quería que él la viera vulnerable. Aun así, espero algunos segundos, que parecieron minutos, a que hablase y respondiera, pero en su lugar lo vio detener su andar repentinamente.

― ¿Hum? ―parpadeo.

Bajo la cabeza, sonrió de lado y le hizo una seña a Rukia para que se le acercara. Al obedecer la chica, Ichigo la abrazo con fuerza, y le contesto que sería lindo que fuera niña, pues de ese modo se parecería a ella: ojos preciosos, cabello hermoso, piel suave y nívea, mal genio y linda cara.

―Tonto…―aferro sus manos en su chamarra.

― ¿Y a ti? ―la tomo del mentón― ¿Niño o niña?

― ¿Eh? ―oculto su cara en el pecho de él.

Casi inaudiblemente declaro que le encantaba la idea de que fuera niño. Por un mili segundo olvido la posibilidad de que el bebé podría parecerse a Renji, pues aún estaba en duda quien era el padre biológico. Por una fracción de segundos imagino a ese pequeño niño crecer y ser tan fuerte como Ichigo, pero la realidad se encargó de hacerla abandonar la ciudad de los sueños y anhelos cuando una vocecilla burlona dentro de su cabeza la hizo reaccionar: "Puede ser de Renji" Súbitamente se apartó de Ichigo y dio un par de pasos hacia atrás al mismo tiempo que sus pupilas se dilataban.

―Rukia―la sujeto de los hombros.

― ¡Tsk! ―rechino los dientes, apartando su mano lentamente―Ichigo, dejemos este tema en paz, por favor…

―Tranquila, olvidemos todo por hoy. ―comprendió porque lo decía.

Lo que menos quería era amargarse el día con una dolorosa verdad, así que la cogió de la mano y la hizo caminar hasta la clínica. Y al estar frente a la casa, notaron que una luz seguía encendida, por lo que prefirió llevarla hasta la habitación donde se quedaba hasta que la hicieron dormir en la misma habitación que Ichigo.

Entraron sigilosamente, pues lo que menos quería Ichigo era encontrarse con las ridiculeces de su padre o los regaños de su hermana Yuzu. Así que, a hurtadillas la invito a entrar a la habitación, y cerrando el pestillo tras de si, Ichigo la abrazo y le dio un dulce beso. Al principio Rukia opuso resistencia, ya que sus ánimos estaban algo cabizbajos, por lo menos hasta que el ojiambar comenzó a deslizar su suéter por sus hombros.

―Ichigo… espera… no podemos… hacerlo…―ladeaba la cabeza, exponiendo su cuello para recibir los besos de su amante.

― ¿Por qué no? ―le besaba los hombros, el cuello, las orejas, la mejilla y sus labios. ― ¿Tienes miedo? ―su voz era un susurro.

―Un poco… ―alzo los brazos para que le quitara el vestido.

― ¿Por el bebé? ―acaricio su cuerpo hasta llegar al cierre y abrirlo para deshacerse de esa prenda que lo apartaba de su tersa piel.

―Sí.

―No te preocupes. ―aventó el vestido.

Las caricias y los besos de Ichigo hacían que Rukia se estremeciera como la primera vez que estuvieron juntos. Lo recordaba tal cual había ocurrido las cosas. Cada caricia, cada beso, cada gemido y gota de sudor deseaba revivirlo una y otra vez, sin importarle nada. Lo deseaba, por eso lo sujeto con fuerza del cuello para besarlo lascivamente e introducirle la lengua en busca de la suya.

Instantáneamente, el ojiamabar la sujeto del trasero para cargarla y hacerla abrazarlo con ambas piernas por la cintura, aprisionándola contra la pared. Adoraba friccionar su lengua con la de ella, pero lo que más le urgía era despojarla de sus lindas pantaletas de encaje blanco y ese coqueto sostén casi traslucido que le permitía ver sus suaves y excitadas aureolas.

―No vayas a romperme este juego de ropa interior. ―tenía los ojos entrecerrados.

―De acuerdo. ―sin dejar de besarla, consiguió dejarla en su exquisita desnudez.

― ¿Qué, piensas quedarte así? ―su sonrisa fue tan sensual que el ojiamabar no resistió carcajear un poco antes de lanzarla contra la cama.

―No me provoques. ―al mismo tiempo arrojaba su playera a una esquina.

La ojivioleta sonrió complacida, gateo hasta él para ayudarlo a quitarse los pantalones. Mientras desabrochaba el cinturón, besaba y lamia el bien trabajado abdomen de su amante, pero no fue hasta que bajo la bragueta y bajo el pantalón –junto al bóxer- que ella se aferró más a él.

―Rukia…―sintió un escalofrió― ¿Qué… haces? ¡Hah! ―se le fue la fuerza de voluntad.

Parecía que degustaba una paleta, pues sostenía la virilidad del ojiambar con su pequeña mano mientras lamia lo largo del mismo hasta colocarlo entre sus labios. Era suave y provocativa. Estaba logrando que se estremeciera, siendo que nunca habían tenido sexo oral. Sin detenerse, lo cubrió completamente con la boca para lamerlo, besarlo y succionarlo, mientras acariciaba sus musculosos muslos, su bien trabajado abdomen y su firme trasero.

― ¡Hah, Rukia! ―alzo la cabeza, manteniendo los ojos cerrados. ― ¡Hah! ―acariciabala suave cabellera de su amante, pues intensifico la rapidez con la que lo estimulaba.

Eventualmente ella alzaba la mirada para complacerse al verlo excitado. Ni ella se había imaginado hacer lo que estaba haciendo.

― ¡Hah! ―estaba realmente excitado. Podía sentir como gradualmente bajaba la intensidad y acariciaba la longitud de su virilidad con la lengua hasta llegara la punta, a la que frotaba en toda su erótica forma. ― ¡Hah! ―abruptamente la aparto, dándole la espalda.

― ¿Hice algo mal? ―se limpiaba con el dorso de su mano.

―No… sólo que… ―al verla sobre su hombro, se avergonzó de sentir que se vendría sobre ella.

― ¿Ichigo? ―seguía hincada sobre la cama.

―Rukia…―rudamente la recostó y elevo sus torneadas piernas.

― ¿Ichigo, qué haces? ¡mm! ―arqueo la espalda al sentir sus habilidosos dedos en su pequeño clítoris―Espera, Ichigo… ¡hah!

No le hizo caso, seguía estimulándola hasta lograr que lubricara lo suficiente para seguir satisfaciendo su deseo sexual. Desecho la idea de excitarla con sus dedos, así que prefirió degustarse al juguetear con su lengua por el contorno de su rosada feminidad, al mismo tiempo que le acariciaba el abdomen, sus senos, sus muslos y elevaba su cadera con una almohada. Y tras ver como ardían sus mejillas, empezó a lamer el clítoris, recreando pequeños círculos, con la punta de la lengua, provocándola a gemir; después lamió sus labios vaginales hasta explorar aquel interior con su lengua.

― ¡Hah, Ichi…! ―sus gemidos eran la prueba de la perfecta estimulación que ese hombre le regalaba.

Cuando Rukia estaba por dejarse ir, Ichigo se detuvo para observarla satisfecho. Ella estaba más que bien lubricada para seguir con su encuentro sexual.

― ¡Uff! ―tenia los brazos extendidos a sus costados.

―Te ves hermosa así. ―gateaba sobre ella, colocándose entre sus piernas.

―Ichigo…―cogió su cara entre sus manos para acercarlo y besarlo― ¡Hah! ―sin separar sus labios, gimió al sentir la ruda penetración. ― ¡Hah! ―seguía sobre la almohada, por lo que las embestidas de su amante eran más profundas.

Ichigo se recargo por completo sobre el delicado cuerpo de su amante, hundiendo su rostro en su hombro y recargándose en los antebrazos para poder penetrarla con un vaivén feroz.

― ¡Hah!

― ¡Hah! ―enterraba sus uñas en la musculosa espalda de Ichigo.

Al alzarle una pierna para que lo abrazara por la cintura, el ojiambar se olvidó por un segundo que ella estaba embarazada, por eso no dejo de embestirla con más pasión, con más deseo. Cientos de perlas liquidas rodaban por cada centímetro de sus cuerpos, delineando el momento de placer del que gozaban. Los gemidos inundaban la habitación, las sábanas yacían en el piso y la luz de la luna los iluminaba.

― ¡Hah!

― ¡Hah! ―le besaba sus senos, succionaba, lamia y mordisqueaba sus aureolas.

En el momento oportuno, la ojivioleta se aferró más a él. Los subibajas eran más erráticos, al igual que los gemidos. Él se apartó para poder ver contonearse, de arriba abajo, los senos de aquella mujer y ver su expresión al regalarle un orgasmo.

― ¡Hah, Ichi… Hah! ―alzo una mano, haciéndola puño al no encontrar que estrangular entre los dedos― ¡hahh! ―en fracción de segundos Rukia comprimió la virilidad de Ichigo en el más placentero éxtasis.

―¡Hahh! ―cerro con fuerza los ojos, mientras se dejaba ir dentro de ella.

Tras jadear un poco, Ichigo se recostó sobre el pecho de Rukia, quien apenas y podía resguardar aire, pues el peso de su amante y el placer previo la dejaron exhausta. Entre suspiros, acariciaba su aun ceñida cintura, su brazo y su hombro. Una sonrisa enmarcaba su satisfacción por hacerla suya una vez más.

―Ichigo…―aun no recuperaba el aire.

― ¿Mm? ―alzo la mirada.

―Se honesto conmigo. ―sonaba seria.

Esas palabras llamaron su atención. ¿Por qué hablaba de esa forma?

―Dime.―se colocó de lado, recargándose sobre su antebrazo para poder verla.

― ¿Aun te gustare cuando cambie? ―estaba ruborizada, y mientras le hablaba tocaba su vientre.

Ichigo comenzó a reír, provocando un puchero de la ojivioleta. Al calmarse la miro a los ojos, sujetándola del mentón, para responderle que esperaba ansioso verla con su pancita crecida. Al besarla, entrelazo su mano a la de ella para dibujar sobre su vientre, le susurro que siempre seria la mujer más hermosa, sobre todo la más apetitosa sexualmente.

Eso la hizo sonrojarse aún más, y cubriendo su cara con ambas manos le cuestiono lo último. ¿Cómo seguiría siendo sexualmente atractiva para él?, si ya había visto mujeres humanas con su embarazo avanzado y estaban realmente redonditas de la pancita.

― ¡Ey! ―entre risas le quito las manos de su cara― ¿Tantos mangas que has leído para adecuarte al mundo de los vivos y nunca te diste el tiempo de leer sobre ese tema?

― ¡Tsk! ―evadió la mirada

―Rukia…―se acercó a su oído―… dicen que el sexo es más placentero cuando la mujer esta embarazada.

― ¡Estás loco! ―lo aparto con ambas manos―No te creo, sólo lo dices para seguir acostándote conmigo. ―se cubrió los senos e inflo las mejillas.

―Es verdad. ―le sonreía dulcemente.

El resto de la noche siguieron discutiendo sobre el tema, hasta que logro convencerla tras mostrarle los folletos que tenían en la clínica. Rukia estaba nerviosa y fascinada por tanta información. Le era obvio que Ichigo deseaba seguir teniendo relaciones con ella, pero al leer los beneficios para la madre y el bebé, la ojivioleta sonrió aprobatoriamente el apetito sexual que no podía contener.

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Durante las noches de las siguientes semanas, ambos se escabullían de sus ocupaciones para encontrarse y disfrutarse. Reían y recordaban sus primeros encuentros sexuales, incluyendo su primera cita fallida:

―Lo lamento, amor. ―entrelazo su mano con la de ella.

― ¿Por qué? ―estaba recargada sobre su pecho― ¿Por nuestra primera cita? ―carcajeo un poco.

―Deja de burlarte… pero sí, lamento no haberte cortejado más. Mereces que te trate con más ternura… bueno, sabes a lo que me refiero. ―recordó las palabras que alguna vez Uryu le dijo.

―Ya veo… ―lo abrazo, aun bajo las sábanas.

―Rukia… salgamos mañana. ―acariciaba su espalda.

La ojivioleta parpadeo sorprendida. "Pero… pensaran mal de él si lo ven conmigo", cavilaba mientras tocaba su vientre ligeramente abultado, y reprimiendo un suspiro le negó con la cabeza.

― ¿Por qué no? ―la abrazo con más fuerza.

―No quiero que piensen mal de un chico que aún está en preparatoria.

― ¡Tsk! No seas tonta, ya se lo he dicho a mis amigos antes… ―le dio un beso en la frente―No me importa lo que los demás piensen de mí. Los demás no viven mi vida, no saben lo que me gusta o no hacer, así que no te preocupes por estupideces.

Rukia abrió completamente los ojos antes de entrecerrarlos para liberar algunas lágrimas. Estaba feliz de tener a ese hombre a su lado, de hecho se preguntaba porque al principio de todo quería alejarlo de su vida y la de su bebé. "¿En qué instante cambie de parecer?", sonreía mientras Ichigo introducía su lengua en su boca. Esa noche seria larga.

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― ¿A dónde vamos a ir? ―se miraba al espejo, atenta a ver si su vientre se notabacon ese vestido morado y un ligero suéter blanco.

―Es una sorpresa. ―la veía de reojo. Noto que estaba preocupada por que no se notara su embarazo―Tranquila, de todos modos aún no se te nota con la ropa.

Sonrió dudosa, por lo menos hasta que se despidieron de Yuzu, quien le dijo que se veía hermosa con ese vestido:

― ¿Hum? ¿Pasa algo?

―Ya quiero que se te note la pancita. ―Yuzu inflo sus mejillas, creando una boquita de pato.

―Todo a su tiempo, ya se le notara. ―Karin hablaba con la boca llena―Así que deja de molestarla.

Después de esas semanas, Karin ya comenzaba a acostumbrarse a la idea de ser tía a temprana edad, al igual que su hermano al ser padre.

―Que les vaya bien. ―los despedía con un ademan de mano.

―Diviértanse.―Yuzu los despedía desde el umbral.

Al caminar por las calles, Rukia se sentía algo incomoda y tonta. Por un momento sentía que estaba fuera de lugar, pues ya extrañaba la Sociedad de Almas, sus misiones, a su hermano, a su capitán y a sus colegas. Sin embargo, la felicidad de estar con el hombre que ama la calmaba un poco. Por supuesto, Ichigo se dio cuenta de su expresión, así que cuidadosamente le cogió la mano para entrelazarla con la suya y caminar como lo que eran: una pareja de enamorados.

―Todo mundo nos está viendo. ―miraba para todos lados.

―Ya te lo dije, me importa un carajo lo que piensen de mí. ―la miro de reojo y le sonrió.

La timidez la hizo sentir que duraron horas caminando, cuando sólo llevaban algunos minutos. Por lo que sintió alivio al ver que llegaban a su destino: un acuario. Rukia veía sorprendida ese enorme lugar, cuya entrada simulaba la boca abierta de una ballena azul.

― ¿Qué es esto? ―sus ojos destellaban de emoción.

―Tontita,es un acuario.

― ¿Y eso qué es?

Al mirarla con pesar, la jalo para ir dentro del lugar. Al principio ella se asustó al ver las paredes de cristal con diversos peces, corales, tiburones, esponjas de mar y otras criaturas marinas. Pero al ver un lindo pez payaso,Rukia se acercó, hasta donde pudo, al cristal para admirarlo. Parecía niña pequeña jalando a Ichigo de la manga de su chaqueta a un lado para otro; incluso le pidió que le comprara un peluche de Chappy disfrazado de sirenita:

― ¿Para qué quieres esa horrenda cosa? ―le recordaba el alma artificial de Rukia.

― ¡No es horrendo! Además…―observo detenidamente el peluche―… todas mis cosas se quedaron en mi casa. ―su mirada eran nostálgica.

Se sentido mal por haberla molestado sin percatarse que realmente extrañaba su hogar, así que inmediatamente le arrebato el peluche de las manos para pagarlo; demorándose un poco, pues le pidió a la señorita que lo envolviera en una caja de regalo.

―Toma, aquí está tu Chappy sirena. ―se rascaba la nuca y evadía la mirada mientras le entregaba la caja adornada con un lindo moño morado.

―Ichigo…―sus ojos estaban aguosos, pero abrazo con fuerza la caja entre sus brazos―Gracias.

Tras dedicarle una tierna mirada, Ichigo la cogió de la mano para sacarla del acuario y llevarla a otro sitio.

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Mientras tanto, Isshin aprovecho para ir de nuevo con Urahara y Yoruichi. Estabapreocupado por averiguar que las cosas en el Seireitei se mantuvieran como hasta ahora.

― ¡Ey, ey! No te apures, la hermosa Yoruichi está allá y por el momento no ha reportado nada fuera de lo normal.

― ¿Qué hay con la capitana Soi Fong? ―cruzo los brazos― ¿Aun insististe en que tiene la razón con respecto al bebé de Rukia?

―Sí, y pese a las palabras de Yoruichi, la capitana sigue sigilosamente noticias que le llegan al capitán Ukitake y Kuchiki.

―Es verdad, rara la vez la pequeña Rukia se contacta con su hermano y su capitán.

―Por cierto ―exhalo humo de la boca―, ¿Ambos se encuentran bien? ―su mirada era penetrante.

―Sí.

Su charla se vio interrumpida por el llanto de Ururu, quien se refugió en los brazos de Urahara tras huir de los golpes que Jinta le propino por no haber limpiado a tiempo el almacén. Y pese a la reprimenda de Tessai, el pequeño pelirrojo no dejaba de patalear y amenazar con el puño a la pequeña pelinegra. Y aun así, la seriedad de Isshin no se despejo de todo, era muy claro que no dejaría de estar preocupado hasta que el peligro hubiese pasado.

―Bien, tengo que irme. ―camino hacia la salida―Avísame si hay alguna novedad. ―se despidió con un ademan de mano.

―Tenlo por seguro. ―un destello en sus ojos enfatizaban sus palabras.

Aun no planeaba regresar a casa, pues no quería que Ichigo lo viera preocupado, así que decidió dar una vuelta por varios sitios y despejar su mente. Con lo que no contó fue precisamente a quienes evitaba los vio al otro lado de la calle. Su hijo y la pequeña shinigami iban de la mano, caminando con tranquilidad y viendo aparadores mientras ella él sostenía una caja de regalo. Isshin se quedó observándolos, con una sonrisa en su rostro, y contemplando la hermosa imagen que hacían ese par.

Pensó que no lo verían, pero Rukia fue quien volteo directo hacia donde estaba parado. Para ocultar su inquietud, corrió directo a Ichigo para golpearlo con un puntapié en las costillas.

― ¡Hiiijooo! ―en pleno vuelo, el pelinaranja se hizo a un lado, dejando que su padre se estrellara contra una pared, tirando los cubos de basura que estaban cerca.

― ¡Tsk! Maldito viejo, ¿Qué demonios te ocurre? ―lo cogió del cuello de la camisa.

―Hijo mío, me da tanto gusto ver que tomas enserio tu papel como padre de familia. ―dos cascadas de lágrimas chorreaban de sus ojos― ¡Ah, Masaki, nuestro hijo es todo un hombre!

― ¡Ahhh! ―le dio un puñetazo en la coronilla― ¡Cállate maldito viejo, todos te escucharan!

―Ichigo, ¿Acaso te avergüenza que todo el mundo sepa que esta hermosa señorita será la madre de tu hijo? ―no dejaba de llorar ni de sonreír.

La gente que caminaba no dejaba de verlos, por lo que Ichigo lo fulmino con la mirada y lo obligo a ir con ellos a un sitio más discreto. Mientras tanto, Rukia no dejaba de sorprenderse ante la discreción de Ichigo por resguardar su reputación, y no porque le avergonzara, sino por cuidar de todo lo que le importaba además de él mismo.

― ¡Tsk! ―lo lanzo contra una banca del parque― ¿Qué haces por aquí? ―le piso la espalda al verlo caer a la tierra― ¿Quién esta con mis hermanas?

―Ellas están bien. ―intentaba levantarse.

―Señor, ¿Vio a Urahara? ―Rukia se agacho para verlo a la cara.

Ante esa pregunta el semblante del pelinaranja cambio, y tras retirar el pie de la espalda de su padre presto atención a la conversación. Y al incorporarse, Isshin se mostró serio y le contó sólo lo que necesitaba saber.

―Ya veo. ―ya se mostraba más segura.

―Veo que no te afecta como antes. ―Isshin la vio detenidamente.

―No, ya no permitiré que mi orgullo y mi confianza se vean afectados.

―Me alegra oír eso. ―se sacudió el polvo―Nos vemos. ―les dio la espalda, despidiéndose con la mano en el aire.

― ¡Ey, viejo! ―el gesto de Ichigo era gracioso para estar enfadado.

―Los veo en casa. ―sin más, Isshin se retiró y dejo a los tortolitos divertirse un poco más a solas.

Ambos lo observaron hasta que se mezcló entre la gente, perdiéndolo de vista. Rukia se sorprendió al sentir la cálida mano de Ichigo sosteniéndola y jalándola. Una extraña sensación la invadía, los nervios la traicionaban, sus manos sudaban y sus mejillas se mantenían carmesí. Su única salvación era cubrir su rostro con su mano envuelta con el puño de su suéter.

― ¿Hum? ―la veía de reojo― ¿Qué haces?

―Nada.―evadía la mirada― ¿A dónde me llevas?

―Sigue caminando.

Sólo hizo un gesto de disgusto e inconformidad, pues sabía que no le diría a donde la llevaba. Así que simplemente se dejó guiar hasta aquel desconocido destino.

―Está obscureciendo. ―estaba molesta e incómoda.

―Deja de quejarte, además… ―se detuvo, haciendo que ella chocara contra su espalda―¿Acaso no ves por dónde vas? ―la miro sobre su hombro.

― ¡Tsk! Tonto, te detuviste de repente. ―mientras se sobaba la nariz, miro hacia adelante y noto que estaban en un parque, al igual que varias parejitas.

Sin previo aviso, fuegos artificiales iluminaron el cielo nocturno. Rukia abrió tanto como pudo sus ojos ante tal espectáculo.

― ¿Te gusta? ―Miraba las flores chispeantes del cielo.

―Ichigo… nunca… nunca había visto algo igual. ―sus pupilas se dilataron.

De pronto, un cálido abrazo la sorprendió por la espalda. Ichigo recargo su mentón en su coronilla, mientras la abrazaba y despacio llevaba una mano hasta el pequeño bultito que era su vientre. La mayoría de las parejitas se abrazaban, algunos recostados en el césped y uno que otra besándose cuando la obscuridad les regalaba un poco de privacidad.

El corazón de la shinigami comenzó a palpitar cada vez más fuerte, quedándose estática ante el significado que ese sitio y el momento conllevaban. "Deseo fervientemente ver al hollow de Ichigo… deseo verlo…", y como si el ojiambar adivinara sus pensamientos le susurro al odio que también deseaba que viera a su hollow.


Autora:ღRukia_Kღ (L. Ro)