Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)

Gracias por leer


Capítulo 22: Un peligro anhelado


A partir de esa noche Renji y Hanataro se hospedaban en la tienda de Urahara, lo cual era favorable ya que podían mantenerse al tanto de los movimientos del Seireitei gracias a Yoruichi. Aunque el pequeño shinigami casi no pasaba tiempo en la tienda, ya que todos los días iba a casa de Ichigo para visitar, y revisar la salud de, Rukia. Mientras que el pelirrojo peleaba constantemente con Jinta, pues el pequeño le ordenaba hacer tareas en la tienda como pago de su estancia.

Duraron casi tres semanas de ese modo, mismos en los que el invierno era un hecho y Rukia cumplía el octavo mes de embarazo, asunto que mantenía en la expectativa a Isshin, Urahara y Yoruichi. Mismos que cada semana se reunían para conversar sobre lo mismo, llegando a la misma conclusión una y otra vez, hasta que el primero se rindió:

― ¡Afff! ―dejo el vaso de sake en la mesa―Creo que nos equivocamos.

― ¿¡Cómo podemos estar equivocados!? ―Yoruichi le lanzo un tazón vacío de arroz―Tú mismo lo comprobaste, esas cosas humanas no pueden fallar.

―Lo sé, pero… ―se rascaba el mentón―… todo es muy extraño.

― ¿Algo está mal con el bebé y la señorita Kuchiki? ―Urahara se abanicaba.

―Todo está bien con ambos, están muy sanos.

― ¿Entonces? ―la morena seguía comiendo.

―No lo sé, será mejor que regrese a casa. ―fue a la salida y se colocó los zapatos.

Pero antes de retirarse, el ojigris lo detuvo al comentarle que dejara de lado sus pensamientos negativos. Isshin torció la sonrisa y arrastradamente aseguro no decir nada hasta que Rukia lo pidiera. Ya en casa se encontró con los gritos de Ichigo discutiendo con Renji y Kon; ni siquiera se tomó la molestia de preguntar la razón de su pelea, sencillamente siguió hasta la tranquilidad de la clínica. Pensaba que estaba sólo, por lo que al encender la luz se sorprendió al ver a Rukia sentada a un lado de la ventana:

― ¿Qué haces sola en la obscuridad? ―se acercaba lentamente.

―Estoy asustada. ―no dejaba de ver por la ventana―Tiene semanas que evito la curiosidad por saber quién es el padre―forzó la sonrisa―, pero al ver la realidad de que no he visto al hollow de Ichigo sé que no debo por qué tener curiosidad. Sin embargo, algo en mi corazón me exige que pregunte la verdad.

―Pequeña Rukia… ―Isshin miro hacia el cajón donde aún guarda el resultado del ADN―… ¿Quieres saberlo?

Lo miro de reojo, con la mano en su pecho aferrada a la ropa. Dejo escapar una risita de nervios e ironía, pues todo el tiempo pudo abrir ese cajón y quitarse ese doloroso peso de encima. La mirada que le dedico era más de dolor que de ansias, pese a lo que dijo, aun así el padre de Ichigo le dio el sobre que contenía la respuesta. Estaba dubitativa, analizando las consecuencias de su curiosidad, pero ya con la mano a punto de cogerlo y ver la respuesta que anhelaba fuera verdad, Hanataro interrumpió. Gritaba de felicidad por haber encontrado el helado que la ojivioleta le había pedido.

Isshin entendió que el avance que consiguió se pauso, por lo que cogió la mano de Rukia para darle el sobre. No sin antes decirle que siempre los tendría para cuidarla. Una vez dicho eso se retiró, propinándole un coscorrón al pelinegro mientras pasaba a su lado.

Rukia no dejaba de ver el sobre, sus manos le quemaban por destrozar el sobre y desplegar la verdad ante ella, misma que Orihime pudo darle meses atrás. Pero nuevamente se vio interrumpida por Kon, quien se aferró su pecho sin dejar de llorar. Detrás de él iban Ichigo y Renji, mismos que lo apartaron de ella para aventarlo al piso y pisotearlo sin cansancio. Paralelamente, Hanataro se dio cuenta de la tristeza en los ojos de su amiga; desde que llego con el teniente no la había visto en ese estado. Sigilosamente se le acerco e invoco un Kido:

― ¿Qué haces? ―se despabilo de su tristeza.

― ¡Awww! ―sus ojos brillaron― Esta muy sano.

Ella sonrió al mismo tiempo que sentía a su bebé moverse. Desde el primer movimiento de su bebé, Rukia no tardaba en gritarle a Ichigo para que tocara la zona donde sentía las pataditas, incluso Orihime llego a sentir como se movía el bebé. Yuzu también se emocionaba cuando Rukia les decía que se movía, y a pesar de que al inicio se mostraba indiferente, Karin comenzó a interesarse y enternecerse.

― ¿Quieres sentirlo? ―llevo su mano hasta su vientre.

― ¿Eh? ―se sonrojo― ¿Está bien si lo hago? ―dejo que guiara su mano hasta donde el bebé se movía― ¡Wow! ―su sonrisa no era sólo por la ternura del momento, sino por saber la verdad del origen del bebé.

Los gritos de Renji, Ichigo y Kon se detuvieron de ipso facto al escuchar la risa de emoción de Hanataro al afirmar sentir al bebé.

―Es increíble. ―no dejaba de sonreír―Gracias por dejarme sentir al bebé, señorita Rukia.

― ¡Nee-san! ―Kon corría hacia ella― ¡También quiero tocarte! ―un fuerte puntapié de Ichigo lo hizo volar hasta el otro lado de la habitación.

―Rukia… ―se rascaba la punta de la nariz―… será que…―evitaba verla a los ojos.

―Renji, está bien. ―el pelinaranja le golpeo el hombro.

Precavidamente se arrodillo y espero a que la ojivioleta le dijera que podía posar su mano, pues no todo el tiempo se movía el bebé. De pronto, sujeto su mano para posarla a un costado. Renji se maravilló al sentirlo, los nervios y la timidez lo embargaron a tal grado que se apartó rápidamente, dándole la espalda a la pequeña mujer. Ichigo comenzó a molestarlo, creando una nueva discusión sin sentido que a Rukia le alegro un poco su malestar.

::


::

Esa misma noche, Yoruichi contacto a los amigos de Ichigo para informarles sobre la visita de Renji y Hanataro, con el fin de tranquilizarlos y asegurarles la nula posibilidad de problemas; o por lo menos por el momento. Esto llamo la atención de Orihime,quien no dudó en poner las cartas sobre la mesa y cuestionarla junto a Urahara. Estaba sentada frente a ellos, con Chad y Uryu a sus flancos, mirándolos con determinación mientras esperaba la respuesta sobre la verdad del hijo de Rukia:

― ¿Por qué tardaste tanto en confrontarnos? ―Yoruichi la veía detenidamente.

―Por respeto a Kuchiki, pero el hecho de que este aquí Abarai no me garantiza que en verdad no haya problemas. ―sus manos ahorcaban su falda.

―Bien, para que seguir ocultándolo… ―suspiro con pesar―… por lo menos con ustedes, ya saben la verdad.

Uryu era el único que se sentía desorientado, pues al parecer la ojigris y Chad estaban satisfechos sobre su verdad confirmada. Así que se atrevió a explayar los hechos y a preguntar por qué todo indicaba otra cosa:

―Me sorprende que te hayas desviado de la obviedad, supongo que la reacción de tus amigos en verdad te sugestiono. ―Urahara sostenía su pipa a milímetros de su boca.

―Entonces… ―sus ojos titilaban―… ¿Pero cómo es posible? ―recargo sus manos sobre la mesa, intentando asimilar lo inverosímil de todo lo que escucho.

―Ni siquiera nosotros sabemos el porqué, únicamente sabemos que debemos estar alerta. ―la morena se oía preocupada.

Los tres chicos se paralizaron ante el peso de las palabras de Yoruichi, intercambiaron miradas y cavilaron formas de ayudar a sus amigos. El único problema era saber en qué momento estallaría aquella bomba de tiempo, la cual Soi Fong ansiaba ver hacer trizas su alrededor.

::


::

Era la primera vez, después de meses, que no durmió. Estaba intranquila, ansiosa y tensa por culpa de su curiosidad y desesperación. "Debí dejar que Inoue me dijera todo ese mismo día", veía el sobre encima del escritorio, ni cuenta se dio que el pelinaranja no estaba en la habitación. Se sentó en la orilla de la cama y acaricio su pancita mientras se daba valor de leer el contenido. "Ichigo, perdóname", no quitaba el dedo del renglón, estaba segura de que el bebé era de Renji. Aun así saco el papel y lentamente lo desplego únicamente para toparse con términos médicos que no comprendía. No llego hasta la parte que decía Positivo, cuando Isshin le hablo desde la puerta:

―Sabía que te animarías. ―se quedó dónde estaba.

―Señor… ―arrugo el papel―…¿Qué significa esto? ―lo miro directo a los ojos.

―Te dije que te haría una prueba de ADN para saber quién era el padre, pero nunca te dije que sólo haría la compatibilidad genética con mi hijo.

Los ojos de Rukia estaban abiertos de par en par, prácticamente obtuvo la respuesta que daba por un simple sueño. Se incorporó tan rápido que perdió por un momento el equilibrio, logrando sostenerse sobre el escritorio. Isshin se acercó para ayudarla a sentarse de nuevo:

―Me está mintiendo… ―tenía la mirada perdida― ¿Por qué juega así conmigo? ―sus ojos se humedecieron.

―Pequeña Rukia―la hizo verlo al cogerla del mentón―, dime ¿Qué ganaría con engañarte?

― ¡Ah, ah! ―no sabía si sonreír o llorar―Entonces, ¿Por qué no he visto al hollow de Ichigo?

―Eso es lo que nos tiene preocupados, pero… ―se vio interrumpido.

Rukia lo abrazo antes de correr y buscar a Ichigo, quien desayunaba para irse al instituto. La emoción era tal que olvido ponerse las pantuflas de conejito que Yuzu le regalo, aunque no olvido el papel para mostrárselo a Ichigo. Detrás de ella Isshin le decía que bajara con cuidado las escaleras, pues parecía que por esos segundos Rukia no sentía los malestares físicos. Bajo justo a tiempo, pues él ya estaba despidiéndose desde el umbral de la puerta.

―Rukia, ¿Por qué estás tan agitada? ―soltó la mochila para sujetarla de los hombros―Rukia…

―Ichigo… ―lo miraba con ternura.

― ¿Qué ocurre?

La ojivioleta lo abrazo por la cintura y comenzó a sollozar entre risitas nerviosas, y no fue hasta que el ojiambar le correspondió el abrazo que le contó el más maravilloso sueño hecho realidad. El pelinaranja no daba crédito a lo que acababa de oír. "Es… es…" sólo pensaba en estrecharla entre sus brazos y besarla apasionadamente. El mundo entero desapareció, el tiempo se detuvo, el silencio era melodía, el dolor se hizo cenizas e incluso la llegada de Renji y Hanataro fue borrado.

― ¿Es verdad? ―cogió su cara entre sus manos, juntando su frente a la de ella.

―Aquí lo dice todo… ―le extendió la mano con la prueba.

Inmediatamente desarrugo el papel para leer todo. Su nombre estaba en el papel, asegurando que era el padre del producto que la joven Kuchiki Rukia esperaba. Arrojo el papel, se hinco frente a la pancita, la beso, acaricio y susurro a su bebé lo mucho que lo amaba.

―Mi bebé… ―recargo su mejilla en la pancita―… te amo.

Rukia se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano, mientras le peinaba el cabello con los dedos a Ichigo. Ahora la única duda era averiguar porque el hollow blanco se ha mantenido alejado de ese bebé, pues con el primero se mostraba decidido a apoderarse de su mundo interior para destruir al padre. Por el momento disfrutaban de la más grande felicidad que pudieron regalarles esa mañana, por el resto de sus vidas.

::


::

Como todas las mañanas, después de ayudar en la tienda, Renji y Hanataro se retiraban a visitar a Rukia. Nunca imaginaron que se encontrarían con una noticia que comenzaría un revuelo en la Sociedad de Almas, pero en cuanto llegaron a casa de Ichigo notaron que él seguía ahí:

― ¿Hum? ―Renji lo veía a través de la ventana.

Sin decir algo, le hizo un gesto al pelinegro para que lo siguiera al interior de la casa, sitio que estaba repleto de los gritos de Kon. El peluche no dejaba de correr en círculos mientras lloraba y gritaba que Ichigo era un bueno para nada, que sería descuidado y mal padre. Esas últimas palabras paralizaron al pelirrojo, pues no esperaba enterarse de esa forma de la verdad que tanto deseaba saber anteriormente. En cuanto a Hanataro, él no se sorprendió en lo absoluto, al tocarla aquel día supo de inmediato de quien era el bebé, al igual que Orihime.

―Hanataro―se le acerco―, ¿Ya lo sabias, cierto? ―cogió sus manos entre las suyas.

―Sí, pero no dije nada para protegerla. ―le sonreía con ternura.

― ¡Kuchiki, Kurosaki! ―Orihime entro corriendo.

― ¿Inoue? ―dijeron al unísono Ichigo y Rukia.

― ¡Kurosaki! ―Uryu llego segundos después.

― ¿Pero qué demonios ocurre? ―el pelinaranja se sobaba la cien.

Sin demora, Orihime explico que Isshin los había contactado para decirles que Rukia ya sabía la verdad, asunto que les incumbía pues debían estar alertas por si acaso. También mencionaron que Chad no los acompaño debido a unos pendientes que debía arreglar con su banda, por lo que tampoco asistiría al instituto.

―Ese viejo, siempre de impertinente, por cierto ¿Dónde está? ―Ichigo miraba todos lados, hasta que Kon le grito que se había salido y que no lo noto por estar de cursi con Rukia.

Tras callarlo con un buen golpe en la cabeza, Ichigo agradeció la presencia de sus amigos. Aunque la preocupación no tardo en reflejarse en sus ojos, pues debían de considerar dos potenciales amenazas: el Seireitei y/o su hollow blanco. Sin importarle interrumpir, Renji expuso la doble intención de su presencia en el mundo de los vivos:

―Ya endiento la insistencia del capitán Kuchiki por enviarme al mundo de los vivos junto a este atolondrado. ―le propino un coscorrón a Hanataro―Quiere asegurase de que protegeré a Rukia y a tu bebé, Ichigo.

―Ya veo. ―el pelinaranja mantenía a Kon entre su puño y el brazo.

Rukia les dedicaba una mirada segura y decidida. Ya lo había dicho y lo sostendría, de ser necesario salvaría la vida de su bebé a toda costa. Pregunto por su hermano y su capitán, quienes se esforzaban por mantener el secreto a salvo, especialmente lejos delos oídos de Soi Fong.

―Ya veo… ―se llevó el dedo bajo el labio―… Hermano… ―susurro para sí misma.

―Señorita Rukia―Hanataro se le acerco― ¿Está bien?

― ¿Eh? ―lo vio fijamente―Sí.―se fue a lado de Ichigo―Aun me preocupa que tu hollow no se haya aparecido en la superficie de mi mundo interno.

El pelinaranja la sujeto de los hombros, se agacho a su altura y le sonrió tiernamente mientras le decía que no había de que preocuparse. Y mirando sobre su hombro, espero alguna solución por arte de Renji o Hanataro, quienes no tardaron en informarles sobre su conversación con Yoruichi y Urahara. Ichigo escuchaba atentamente, al igual que Uryu y Orihime, asimilando cada palabra para hacerse a la idea de cómo enfrentar las cosas dependiendo el suceso.

―Si tienen que volver a la Sociedad de Almas, nosotros iremos con ustedes. ―la ojigris lo veía decidida.

― ¡Uf! ―se acomodaba las gafas―Creo que no tengo opción, también iré con ustedes.

―No es necesario, Ishida.―a decir por el gesto del ojiambar, estaba irritado por el comentario.

―Kuchiki… ―la curiosidad se notaba en su voz―… ¿Cuándo nacerá el bebé?

Con una inigualable alegría, Rukia confirmo que a finales de enero; posiblemente el mismo día que su hermano: 31 de enero. Esto la hizo esbozar una pequeña sonrisa, pues nunca supo el día exacto del cumpleaños de su hermana Hisana. Nuevamente la extrañaba demasiado y deseaba tenerla a su lado. Por el momento no podían hacer nada,únicamente esperar y enfrentar las cosas en su debido tiempo.

::


::

Posteriormente a aquel encuentro, Renji procuraba mantener informado a Byakuya sobre la salud de Rukia y del bebé, a través de Yoruichi pues era la única que podía evadir las amenazas de Soi Fong. Hanataro y Orihime se encargaban de hacerle chequeos a ambos, pues disfrutaban sentir como el producto desarrollaba poco a poco su propio reiatsu. Decían que era una diminuta pulsación muy cálida, misma que Uryu, Chad, Urahara, Yoruichi, Renji, Isshin e Ichigo sentían ocasionalmente. Eso les daba esperanza de no preocuparse por el hollow blanco, por ende ni del Seireitei.

Sin embargo, Rukia comenzaba a sentirse incomoda junto a un inexplicable hueco emocional se desarrollaba aún más en sus pensamientos, y pese a que Isshin le aseguraba que era normal en algunas mujeres, especialmente primerizas, ella no se relajaba. Casi todas las noches las pasaba en blanco, pero despertaba con severas agitaciones, escalofríos y sudor frío. ¿Cómo es que no se alarmaban? Simple. Rukia nunca les mencionaba los estremecimientos que le provocaba aquella sensación, y cuando llegaba a despertar a Ichigo le mentía diciendo que se sentía incomoda con el gigai. Desde luego él no le creía, pero no podía hacer algo más si ella no daba razón concreta de su malestar. Y esa noche no sería la excepción. Ichigo estudiaba en la sala para no despertar a Rukia, ya que tendía a dormir hasta tarde con tal de ponerse al corriente en las clases, por lo que no presencio la intranquilidad de la shinigami:

La nebulosidad blancuzca era más espesa, su cuerpo lo sentía pesado y rígido; y cada paso que intentaba dar era lento y torpe. Estaba asustada y seguía sin entender por qué cada vez aquel sitio inconsciente se tornaba más real. Incluso esta vez se percató de que su cuerpo no mostraba su avanzado embarazo.

― ¿Qué ocurre? ¡tsk! ¿Porqué no estoy embarazada? ―recorría su cuerpo con las palmas de su manos― ¡Ah!―sollozaba―Maldita sea, ¿Qué pasa?

―Tranquila… todo estará bien. ―era una voz masculina, realmente varonil y seductora.

―Esa voz… ―iba a voltear, pero unos fuertes brazos la abrazaron por la espalda, impidiéndole moverse―¿Quién eres? ―no intentaba zafarse.

― ¿No tienes curiosidad?―le susurró al oído.

― ¿Saber qué? ―quería voltear para ver a aquel hombre.

―No importa―carcajeaba.

― ¿Quién eres? ―abrió de par en par sus ojos al sentir su piel desnuda junto a la suya.

―Tranquila. ―le acariciaba y lamia el cuello, los hombros y parte de la espalda― ¿Acaso no recuerdas lo bien que lo pasamos a solas? ―levanto su cara para besarle el cuello.

Rukia cerró los ojos ante el encanto de aquel hombre, se volvió hacia él y comenzó a tocarlo, recargo su mejilla sobre sus bien trabajados pectorales, al mismo tiempo que delineaba los músculos de su abdomen, hasta llegar al bien dotada virilidad de él. De un color violeta azulado, pasaron aun morado opaco, casi negro y vacío sus ojos.

―Así me gusta, esta vez no dejare que me arrebaten mi libertad. ―tocaba sus senos, introducía su lengua en su garganta, acorralándola contra el piso―Kuchiki… Rukia… serás mía… ―le alzo los brazos para sujetarlos con fuerza, al mismo tiempo que le acariciaba la cintura, los muslos, la cadera y su vientre hasta llegar a su feminidad.

― ¡hah! ―la callo con un lascivo beso.

― ¡Shhh! ―estimulaba su clítoris con sus hábiles dedos.

Alternaba círculos y golpecitos en su excitada feminidad. Pero no le era suficiente, quería que en verdad se humedeciera para poder penetrarla con facilidad.

―Espera… ―su voz era casi un susurro― ¿Quién… quién eres? ―entre las caricias y los espasmos de excitación, logro mirarlo por el rabillo del ojo― ¡Tsk!

Se apartó repentinamente de su abrazo, mirándolo con odio y preocupación. Estuvo a punto de caer nuevamente en su fervor. Su respiración era agitada, su cuerpo temblaba y mantenía la distancia del hollow blanco. Él únicamente carcajeaba y se limpiaba la comisura del labio, al mismo tiempo que le sostenía la mirada y se acercaba a ella.

Rukia estaba enfadada y asustada, pero no podía darse el lujo de bajar la guardia o mostrarse débil ante él, así que lo confronto exigiendo saber cómo logro adentrarse en su mundo interno. La respuesta la paralizo, dejándola caer desesperación:

― ¡jajaja! ―aplaudía mientras caminaba hacia ella―Mi hermosa reina, estoy dentro del mundo interno de tu bebé… desde que su corazón se formó dentro de ti.

―No… eso no puede… ¿cómo es que…? ―tartamudeaba.

―Mi reina… ―al tenerla de frente la cogió del mentón para que lo viese a los ojos―… la herida que te hice con la zanpakuto de mi estúpido rey no fue superficial―acerco su boca a su odio―, siempre estuve en tu mundo interno, incluso cuando perdiste al primer bebé.

― ¿No es verdad? ¡Todo esto es una pesadilla! ―se cubrió las orejas con las manos mientras se arrodillaba entre lágrimas― ¡Tú mismo dijiste que ni había caso que siguieras en mi mundo interior!

El hollow blanco carcajeo un poco más y le resolvió su infernal duda a la shinigami. Al agacharse a la altura en la que se arrodillo, le dijo con satisfacción que había sido una blanca mentira. Sabía que no tardarían en volver a estar juntos y hacer florecer su amor; así que espero pacientemente a que volviera a embarazarse.

―En cuanto este hermoso bebé nazca seré capaz de deshacerme de mi estúpido rey, al fin seré libre de su maldita humanidad y dejare a relucir el instinto que rechaza para ser invencible.

― ¡No permitiré que le hagas daño a mi hijo! ―Rukia lo veía con firmeza.

―Lo siento mi reina, las cartas ya están sobre la mesa.

Tras carcajear, el hollow se difumino en la espesa niebla que envolvía el entorno. Rukia estaba angustiada, sabía que si decía una sola palabra el caos se desataría. Sin pensarlo demasiado, decidió ocultárselo a todos, estaba segura de encontrar una solución antes de que el tiempo se agotara.

::


::

―Nee-san, te ves cansada ¿A caso el idiota de Ichigo no te deja dormir con sus ronquidos? ―Kon estabasentado a su lado.

― ¿Eh? Deja de decir tonterías, estoy bien. ―frotaba su pancita, recordando aquella noche.

Estaban solos, aguardando en la sala a que la casa se llenara nuevamente, pues Yuzu y Karin seguían en el colegio, al igual que Ichigo; e Isshin estaba muy ocupado en la clínica.

― ¿Recuerdas aquella vez que Ichigo lloro al abrazarte? ―Kon la miraba con ternura―Después de que volviste de la calle.

― ¿Qué? ―lo miro fijamente al recordar cuando― ¿De qué hablas?

―Ichigo susurro en tu vientre―se paró y poso sus patas de felpa sobre el regazo de ella― "Si eres mi hijo, cuida a tu madre por mí"

¿Por qué le susurro eso? En primera, en ese momento no sabía que él era el padre; y segunda, ¿Por qué le pido eso? La ojivioleta no parpadeaba, pues su mirada estaba fija en el vacío intentando responderse la razón de aquellas palabras. Sin dudar, cogió al peluche y lo interrogo:

―Nee-san… sí el bebé resultaba ser de ese pelos de zanahoria, él estaba dispuesto a sacrificarse con tal de que el Seireitei los dejara en paz. ―estaba mareado por tanto zangoloteo.

― ¿¡Qué!?... ¿Acaso está loco? ¡tsk! ―lo dejo en el sofá.

De pronto se levantó y salió sin darle explicaciones a Kon. Farfullaba maldiciones por no poder usar el shunpo y no poder correr con libertad a causa del embarazo. De algún modo logro llegar al instituto y esconderse para buscar a Ichigo y reprenderlo por planear semejantes tonterías. No quería perderlo, no toleraba la idea de vivir sin él y no poder explicarle a su hijo la razón de la ausencia de su padre.

Entre suspiros y dolor de pies, Rukia se alegró de ver que los estudiantes comenzaban a salir. Lo único que esperaba era no toparse con alguno de sus amigos, ya que la interrogarían de su presencia en el instituto y deseaba pelear a gusto con Ichigo.

― ¡Ah! Ahí viene.

Seguía detrás de un poste de luz, observando que ni hubiese moros en la costa. En seguida vio como Orihime, Uryu y Chad salían; detrás ellos iban Mizuiro y Keigo. "¿Dónde está Ichigo?", comenzaba a irritarse por no verlo, incluso los demás se dispersaban y seguían sus caminos."Ni hablar, tendré que ir a buscarlo", pensó, armándose de valor justo cuando lo vio salir a lado de otra chica. "¡Tsk!... ¿Qué demonios está haciendo?", se enfureció de verlo conversar con una chica de su clase, e impulsivamente se dirigió hacia ellos con la intención de propinarle un golpe a Ichigo. Pero a la mitad de su trayecto ambos cruzaron su mirada, dejándola completamente paralizada de vergüenza e ira.

―Nos vemos.―Ichigo se despidió sin mucho interés― ¿Pasa algo? ―veía a Rukia hasta estar a centímetros de ella.

― ¿Estás loco? ―evadía la mirada.

― ¿Hum? ―sonrió burlonamente― ¿Te encelaste? ―se agacho a su altura para ver su reacción.

― ¡Tsk! ¿celosa? ¡Ja! No me hagas reír. ―lo miraba con odio.

― ¿Entonces porque estas así? ―le revolvió el cabello―Esa chica es la presidenta de la clase, estaba regañándome por no haber colaborado en las actividades de la clase, debido amis constantes y largas ausencias.

―Ya dije que no estoy celosa, y ese no es el motivo de mi enfado. ―cruzo los brazos.

― ¡jajaja! Como digas, ¿Entonces a que… ―abríos de par en par sus ojos― ¡Rukia!

Un repentino dolor obligo a la shinigami a dejarse caer. Afortunadamente el ojiambar la sostuvo a tiempo, pero ella estaba casi inconsciente por el fuerte dolor en su pancita y su cabeza. "Aún faltan un par de semanas para que nazca, no puede tener dolores de parto", pensaba mientras la acomodaba con cuidado para poder cargarla y llevarla hasta la clínica de su familia. Mientras caminaba lo más rápido posible, Ichigo le decía que todo estaría bien, que no se angustiara, pero todo era en vano. Rukia no dejaba de apretar los dientes y aferrar sus uñas en el hombro del pelinaranja.

Tan pronto llego abrió la puerta de la clínica de un punta pie, gritándole a su padre para que atendiera a Rukia. Isshin acudió tan pronto como pudo al llamado, alarmándose por las dolencias de la ojivioleta; era claro la razón de su estado, pero no quiso comentarlo hasta estar seguro, así que se limitó a revisarla como a cualquier mujer humana para descartar todas las posibilidades. Mientras tanto, Ichigo parecía león enjaulado, caminando de un lado a otro en espera de una respuesta positiva y agradeciendo que Kon y Renji no estuvieran presentes, pues el drama lo enloquecería aún más.

::


::

Rukia no soportaba el dolor, estaba casi inconsciente y eso la perturbaba, pues cada que cerraba los ojos veía claramente la blanca y burlona sonrisa del hollow. La debilidad la embargo tan abruptamente que inmediatamente al llegar a la clínica se desmayó. La obscuridad envolvía el entorno, ni un sonido, ni una pequeña luz y ninguna presencia habitaba aquella bóveda claustrofóbica. Sin embargo, un sepulcral frío hacia que se estremeciera, en especial porque estaba en su completa desnudez. "¿Qué ocurre?" su voz era su pensamiento, "¡Tsk!" una brisa helada recorrió su espina dorsal, forzándola a volverse y buscar el origen de su miedo.

―Te dije que ya soy parte del hijo de mi maldito rey. ―únicamente su voz estaba presente.

― ¿Cómo has logrado sobrevivir en mi mundo interior? Sode no Shirauki no me perdonara haberle fallado de ese modo. ―estaba inmóvil, mirando su alrededor.

― ¡jajaja! No te preocupes por ella, ni siquiera se dio cuenta de mi presencia porque ni siquiera entre a tu mundo interno. De haberlo hecho ninguno habría salido bien librado y yo no hubiera sido capaz de resistir la espera. Como la primera vez, me aferre a la superficie de tu mundo interior.

―Maldito.―seguía viendo su entorno.

―Sí, la verdad es que es cierto. Mi inofensiva invasión en tu interior hizo que perdieras tu memoria por un corto plazo. ―carcajeo un poco―Y podría decirse que no fue tu culpa el que engañaras al idiota de Ichigo.

― ¿Qué? ―se puso a la defensiva― ¿Qué intentas decir? ¡Explícate!

―Hermosa―carcajeaba―, por más paciencia que tuviera, al ver las oportunidades delante de mí no evite influenciarte un poco. ―seguía riendo.

― ¡Maldito, muéstrate de una vez!

Su cuerpo se vio envuelto por un fuerte y gélido abrazo, su oreja se vio invadida por esa burlona y malévola voz que le susurraba lo mucho que le agradecía el haberlo ayudado a proseguir con su plan de libertad. Rukia no parpadeo, paralizándose completamente al mismo tiempo que se recriminaba su estúpida debilidad al no percatarse de ese intruso, pues había caído tan bajo como shinigami, como mujer, como amante de Ichigo. Se falló a sí misma y a quienes apreciaba o ni siquiera conocía.

― ¿Qué ocurre hermosa? ―acariciaba su mejilla.

―Aléjate de mí. ―su voz era un suave gruñido.

Lo veía con odio, deseaba deshacerse de él pero le preocupaba la vida de su hijo. "¡Tsk!... Debe haber alguna forma que no involucre a Ichigo, sino él podría… podría…", temía pensar en las consecuencias. Estaba renuente a perder al amor de su vida nuevamente, así que rápidamente rezo algunos kidos contra el hollow.

― ¡Tsk! ―logro esquivarlos― ¡Ya te lo dije, no permitiré que le hagas daño!

Él se limitó a evadir los encantamientos mientras carcajeaba y le refutaba que ya no había nada que hacer, ya que en el momento en que el pequeño naciera se apoderaría completamente de su corazón, su cuerpo y su mente. Rukia reprimía las lágrimas, tratando de hacerlo salir de su inconsciente y hallar la manera de sacarlo de la jugada completamente.

::


::

Era claro que no era un simple agotamiento o deficiencia en su gigai, por lo que Isshin se vio obligado a contactar a Urahara y a Yoruichi para comenzar a actuar inmediatamente. Pero tan pronto como estuvo por salir de la clínica, Rukia tartamudeo suavemente "No le diga a Ichigo", para después perder la conciencia de nuevo. Al acercarse para revisarla, se tranquilizó un poco al notar que simplemente dormía.

― ¡Tsk! ¿Qué demonios paso? ―la miraba, tratando de encontrar sentido a la inesperada fuerza de la shinigami.

Aun así llamo a Urahara para informarle que el peligro casi explotaba en sus único que debía mentirle era a Ichigo:

―Ichigo.

― ¿Qué le paso a Rukia? ―frunció más su ceño.

―Ella… está bien, fue un simple agotamiento. ¿Estuvo mucho tiempo bajo el sol? ―era la única forma de tener tiempo antes de decírselo.

―Ahora que lo dices… ―elevo los ojos al recordarla toda chapeada en el instituto― ¡Tsk! Esa atolondrada. ―elevo su puño "enfadado".

―Mejor entra a verla, está descansando.

Le dio unas palmaditas en el hombro antes de salir de la casa, necesitaba tenerlo distraído para poder esperar a Urahara y hablar de lo ocurrido. Por su lado, elojiambar entro con sigilo, viéndola respirar con tranquilidad. A sentarse a su lado, cogió su mano para entrelazarla con las suyas y admirarla descansar. "Tonta, me diste un gran susto.", sonreía aliviado de que no fuera algo grave.

Al mismo tiempo, Isshin esperaba recargado en un poste de luz, fumando un cigarrillo y una mano en el bolsillo del pantalón, por lo menos hasta que una sepulcral voz llamo su atención. Urahara lo acompaño al fumar de su pipa, reuniendo valor para enfrentar cara a cara los problemas que aun veían lejanos.

―Estoy seguro de que vio al hollow blanco, pero lo que me sorprende es la rapidez con la que logro recobrar control de su conciencia. ―miraba hacia su casa.

―Apuesto a que no es la primera vez que la señorita Kuchiki ve al hollow. ―mantenía los ojos cerrados al inhalar de su pipa.

― ¿En verdad lo crees?

―Sí.―miraba las siluetas dibujadas en las cortinas de las casas vecinas―Mi teoría es que el hollow se resguardo en el mundo interno de la señorita Kuchiki en espera de que se embarazara nuevamente. ―inhalo y exhalo el humo―Con el fin de hacerse huésped de la nueva vida. Lo que no me queda claro es… ―miro de reojo a Isshin―… ¿Cómo sobrevivió tanto tiempo sin que ella o Sode no Shirayuki lo notasen?

::


::

Continuaba burlándose de ella, esquivando y sorprendiéndola al acercársele ocasionalmente. Disfrutaba hacerla rabiar, ver el carmesí de ira en sus mejillas, la llama del odio en sus ojos y el rechazo en cada ataque. Cuando Rukia se detuvo a causa del cansancio, él aprovecho para caminar hacia ella y contarle como había sobrevivido; esto llamo la atención de la shinigami, quien no dudo en exigirle la respuesta.

―Impaciente, como toda una reina. ―le negó con el dedo―Tranquila, aún tengo algunos minutos antes de irme, temporalmente.

― ¡Habla de una vez! ―grito y golpeo con la palma abierta el suelo.

―Bien, he de confesar algo… ―caminaba a su alrededor a paso lento―… es cierto que tu hermosa zanpakuto esta ilesa.

― ¿Le hiciste algo a Sode no Shirayuki? ―lo veía por el rabillo del ojo.

Tan pronto dejo de reír, el hollow reveló que justo en el momento en que perdió la conciencia en el accidente –del que Ashido la ayudo-, su mundo interno se vio afectado también, pues el impacto que recibió no fue cualquiera. Aquel hecho abrió una brecha en la que incluso pudo introducirse en la misma Sode no Shirayuki, creando una inestabilidad en ambas.

―No comprendo, ¿Qué quieres decir? ―lo seguía con la mirada.

―En pocas palabras―se le acercó a milímetros de su boca―, todo el tiempo me refugie en la misma dama de nieve, por eso nadie notaba mi presencia. ―carcajeaba―Y en cuanto te embarazaste tuve que esperar otra distracción que me permitiera salir e introducirme en tu bebé.

Rukia recordó aquel golpe que se dio al caer de bruces en el piso, cuando Renji e Ichigo discutían en la calle. "Fue un leve golpe, no fue igual de impactante como el anterior, ¿Cómo es que…?". Y como si le hubiese leído la mente, la cogió del mentón para que lo viera a los ojos:

―Aun estabas débil, y desde que le brindaste tus poderes a mi estúpido rey ya no recuperas tus poderes con la misma rapidez que antes. ―la abrazo por la espalda, aprovechándose para acariciarle los senos.

Estaba muda, ¿Cómo es que él la conocía tan bien? Por un momento el miedo la invadió, pero no podía permitirse ese lujo, así que poso su mano en el albino pecho de ese sujeto para lanzarle un kido. Una pequeña niebla de humo bloqueo su visión, por lo que no estaba segura de haberlo dañado o ahuyentado. Miraba para todos lados, sin moverse y manteniendo su mano en posición de lanzar otro ataque, pero una gélida mano la sujeto por la muñeca:

―Relájate, ya me iba de todos modos―estaba intacto―, únicamente pido que sigas cuidando de este bebé. ―así como lo dijo se desvaneció.


GRACIAS POR LEER

Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)