Historia sin fines de lucro.
Esta historia alternativa no esta ligada en el manga o anime, salvo en la toma de personajes y escenarios.
Gracias por leer.
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
Capítulo 23: Preparándose para morir
Abrió de par en par sus ojos, la respuesta estaba frente a sus narices. ¿Cómo pudo descuidar ese detalle? Todo el tiempo la procuraron a ella, pero nunca lo hicieron por la otra mitad de su corazón: Sode no Shirayuki. Tan pronto reacciono, Urahara corrió al interior de la clínica en busca de Rukia, quien seguía dormida. Isshin siguió a ojigris, asimilando aquel descuido. Al entrar, Ichigo los observo disgustado:
― ¿Qué quieren? ―una gota caía sobre su frente―La despertaran, mejor…
―Kurosaki―Urahara lo interrumpió―, ¿Desde cuándo tiene ese tipo de recaídas?
― ¿Hum? ―no comprendía, nada más los miraba dudosamente.
― ¿Desde cuándo la señorita Kuchiki se ha sentido mal? ―lo veía fijamente.
―Ahora que lo dices… ―bajo la mirada con preocupación.
En breve, Ichigo le contó las ocasiones en las que la veía moverse entre las sábanas, sudaba o sollozaba entre sueños. Incluso las ocasiones en las que repentinamente se sentía mareada y muy cansada, aun después de los meses en los que aquellos malestares debían haber desaparecido. Esa información dejo pensando al ojigris: "Entonces puede ser cierto, el hollow se escondió en el mundo interno de Rukia… ¿Pero… en qué momento invadió el del bebé?". Mientras él trataba de atar cabos, el ojiambar cuestionaba a su padre:
― ¿Qué debo saber esta vez? ―lo veía con frialdad, ya no permitiría que le ocultasen las cosas.
―Ichigo―veía a Rukia―, creo que es momento para que comiences a tomar decisiones difíciles.
El ojiambar abrió de par en par sus ojos, apretó los puños y frunció aún más el ceño. Sabía lo que esas palabras significaban: un desencadenamiento de sufrimiento para Rukia y él. Sin embargo, estaba dispuesto a hacer lo que fuese para protegerla junto a su hijo. De la nada, Urahara intervino, dirigiéndose a la shinigami y al shinigami sustituto:
―Al parecer los planes tendrán que cambiar.
―Sean claros.
―Está muy claro, debes prepararte para ingresar al mundo interno de Rukia para erradicar a tu hollow. ―Yoruichi estaba en la ventana―Lamento decirlo, pero no tienes opción ―lo miraba directo a los ojos― más que morir o quedarte en la Sociedad de Almas… Por siempre.
Los miraba con un dejo de angustia asomándose en su cuerpo tembloroso; el sudor que caía por sus sienes; el latir estrepitoso de su corazón y el temor de fallarle a los seres que lo necesitaban con desesperación. Tampoco dejaba pensar en que debía enfrentarse a su hollow, lo cual era un problema. Ichigo sabía que si lo eliminaba perdería drásticamente gran potencial de pelea, pues, le gustara o no, el hollow en verdad era una parte importante en su equilibrio espiritual. "Si tan sólo no fuera amenaza". Estaba tan absorto en sus pensamientos que casi ignora que le jalaban, ligeramente, la mano. Era Rukia, dedicándole una mirada inanimada.
Se arrodillo a su lado para juntar su frente a la de ella mientras sujetaba su mano. Al darle un suave beso en el dorso de su mano, Ichigo le dijo que estaba seguro de lo que haría y que asumiría las consecuencias:
―Ichigo… no tienes que…
―La vida de nuestro hijo y la tuya son más importantes.―le acomodaba el rebelde mechón que mediaba su frente―Además, Byakuya nunca me perdonaría si les ocurre algo. Estarás a salvo con él. ―su voz sonaba con una alegría forzada.
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Caminaba de un lado a otro, maldiciendo y respirando con fuerza. Estaba desesperado por ir a verla, pero Urahara le pidió que avisara a Byakuya y a Ukitake la nueva situación. Renji no soportaba tener que esperar la respuesta a lo que tanto temían ocurriera. Por su lado, Hanataro miraba por la ventana en espera de una buena noticia.
―Teniente Abarai, ¿Aun no responden los capitanes? ―veía su reflejo en el cristal.
―No.―miraba con impaciencia una extraña computadora que los mantenía en contacto directo con el Seireitei.
―¡Ah! ―se incorporó enseguida― Ahí vienen la señorita Yoruichi y Urahara.
Al mismo tiempo, aquel aparato se ilumino con un mensaje de los capitanes. Renji estaba aliviado, por fin sabrían qué medidas tomar, pero todo cambio cuando leyó lo que estaba escrito:
― ¡Tsk! No puede ser, ¡Maldita sea! ―golpeo la mesa con sus puños.
― ¿Qué pasa? ―era Urahara, quien se colocaba sus pantuflas.
Renji no dijo palabra alguna, simplemente se quedó viendo aquellas inesperadas palabras mientras Yoruichi se paraba detrás de él para saber el motivo de su disgusto. La morena frunció el ceño ante el nuevo problema que tenían enfrente.
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Ukitake estaba en cama a causa de una recaída, por lo que Byakuya le hizo compañía para esperar juntos el informe de ese día. Con lo que no contaban era que esa nueva información traería consigo un infortunio. En medio de la tranquilidad uno de los guardias privados del ojivioleta se presentó con el tan esperado papel que los mantenía al tanto:
― ¿Cómo está tu hermana, Byakuya? ―estaba atento, esperando buenas noticias.
El pelinegro desdoblo la hoja para leer y decirle a su acompañante la nueva noticia; aunque nada le ganaba al hecho de saber que su sobrino era un varón y estaba tan saludable como la madre. Aun así, complació a su amigo para comentarle las novedades. Sin embargo, una sombra nublo su mirada, llamando inmediatamente la atención de Ukitake:
―Byakuya, ¿qué pasa con Rukia? ―se sentó sobre el futón.
―No podemos hablar. ―arrugo la hoja entre sus manos y miraba por el rabillo del ojo su alrededor.
― ¡Ja! Después de todos estos días, apenas te dignas a no ignorarme. ―la voz provenía de entre los arbustos que rodeaban el pequeño estanque frente a la habitación de Ukitake.
―Me importaba un carajo que nos vigilaras, no tengo porque rendirte cuentas. Al fin y al cabo se trata de mi hermana y mi sobrino, Soi Fong. ―se levantó y ataco con un kido para hacerla salir.
Salto frente a él, retándolo con Suzubemachi. Esperaba que le diera el papel por las buenas, sino reaccionaria como tanto había querido, con suma violencia para hacerse de la amenaza que Rukia llevaba en su vientre. En tanto, Ukitake trato de levantarse pero una crisis de tos se lo impidió, por lo que Kiyone y Sentaro salieron de su escondite para ayudar a los capitanes. La situación estaba saliéndose de control y la tensión estaba al tope; Soi Fong entablo una breve pelea con el ojivioleta, arrasando con todo a su paso.
En el punto en que salieron de la casa de Ukitake para proseguir con su encuentro, se vieron rodeados por un grupo de oficiales. Byakuya los miraba de reojo, preguntándose de qué lado estarían. Tan rápido como especulo, su duda se disipo: Rangiku dio la orden de proteger a los capitanes Kuchiki y Ukitake, sin importar las consecuencias. A gran velocidad, los oficiales del décimo escuadrón los rodearon, pero amenazando con sus espadas a la pelinegra.
― ¡Ja! No me hagan reír. ―se puso en posición de defensa― ¿Enserio son tan estúpidos como para traicionar al Seireitei? ―no lo veía, pero era claro a quien le hablaba.
―No estamos traicionando al Seireitei, simplemente queremos ser justos. ―Toshiro se colocaba a lado de Rangiku, arriba de un techo.
―Lo que estoy haciendo son órdenes directas del Comandante Yamamoto ―sonreía de lado―, ¿En verdad crees que él no lo vea como traición?
―Ya te dije que este asunto no te concierne, capitana Soi Fong. ―Byakuya le apuntaba con Senbonzakura.
― ¡Ja! Necesitaste de mi distracción para liberar a tu zanpakuto ―le negaba con el dedo―, ¡tk, tk tk! ―también con un chasquido de boca―Capturare a tu hermana, en cualquier momento lo haré.
Tras una carcajada burlona, Soi Fong se retiró. Justo en ese momento Ukitake salió, a pesar de Kiyone y Sentaro, para saber el desenlace de esa discusión.
―Capitán Ukitake, debería descansar, nosotros nos encarga…
―No, Rukia es mi subordinada, por eso no puedo permitir una injusticia. ―aun tosía y se tambaleaba.
―Estén tranquilos, nosotros no somos los únicos que estamos presionando la decisión del Comandante. El escuadrón cuatro, la séptima y tercera división están en la causa por encontrar una solución que no lleve al caos a la Sociedad de Almas.
La ojiazul les explico que los cuatro escuadrones se mantendrían alertas por si ocurría algún problema, eso incluía el regreso del shinigami sustituto junto a Rukia. Sus planes consistían en refugiarlos a los límites del Rukongai para que el escuadrón cuatro se encargara de ayudar a Ichigo a deshacerse de la amenaza del hollow. Igualmente hablaron de su inseguridad por pedir colaboración por parte del doceavo escuadrón, ya que Mayuri estaría ansioso por sacar provecho del asunto y experimentar con la madre y el hijo.
―No tenemos opción, tenemos que esperar noticias de Urahara, o que Yoruichi venga y nos informe algo. ―el ojivioleta cerró los ojos con suma seriedad.
―Por el momento, sí, es lo único que podemos hacer. ―Toshiro se llevó el dedo sobre el mentón.
Ninguno se imaginaba que Soi Fong tomaría sus propias medidas de protección para la Sociedad de Almas.
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Tan pronto llego a la capitanía, la pelinegra descargo su rabia contra los muebles al aventarlos, golpearlos y destrozarlos, haciendo que Marechiyo Omaeda corriera hasta su oficina. Fue mala idea, pues al verlo entrar le dedico una mirada fulminante y un sinfín de insultos por su cobardía y holgazanería al no apoyarla en conseguir información que la condujera hasta su objetivo. Únicamente una carcajada intempestiva desconcertó al teniente, pues su capitana se doblaba de la gracia que le daba haber olvidado que le quito el papel a Byakuya al último momento.
― ¿Por qué se dejó arrebatársela? ―se limpiaba las lágrimas de risa.
― ¿Hum? ―no dejaba de comer frituras― ¿De qué habla capitana?
―Idiota―le mostraba el maltratado papel―, dije que le quite esto y el sencillamente lo permitió. ¡Uff! No importa ―lo desarrugo―, esto es lo que necesitaba para… ¡Oh!―carcajeaba nuevamente―… Con que todo lo que presentía era cierto.
― ¿Presentía? ―escupía las frituras.
―Sí que eres idiota ―le arrojo el papel―, esa chiquilla de Kuchiki Rukia…
― ¿Qué con esa niña?
― ¡Tsk! Su bebé… ―se volvió hacia la ventana―… es del maldito shinigami sustituto.
Adoraba tener la razón, especialmente el motivo perfecto para hacerlo que tanto esperó: acabar con Ichigo, y de paso con la princesa adoptada del Clan Kuchiki. Soi Fong no cabía de alegría al poder servir con honor al Seireitei y al Gotei trece. Solamente le faltaba armar una estrategia, que requeriría de paciencia para hacerse de aquellos personajes y eliminarlos.
De ese modo, empezó su plan escribiendo una carta de advertencia. ¿La finalidad? Sólo ella se entendía, pues Omaeda se mostraba perezoso para prestarle atención a su capitana.
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Yoruichi rechino sus dientes, dispuesta a ir a la Sociedad de Almas, pero Urahara la detuvo al decirle que aún no era prudente reaccionar. Todos estaban molestos y preocupados, incluso Renji no dejaba de leer la carta que sostenía entre sus manos:
"Se notifica, bajo la aprobación del Comandante Yamamoto, que la oficial Kuchiki Rukia y el shinigami sustituto Kurosaki Ichigo, están bajo arresto por el cargo de traición al Seireitei, al someterlo bajo un riesgo de código rojo."
Urahara le quito la carta, pidiendo atención a él y a Hanataro. Sin rodeos, les explico que efectivamente el bebé de Rukia tenía en su interior al hollow de Ichigo. Las pupilas del pelinegro se comprimieron, externando su miedo; Renji rechinaba los dientes tras una risa fingida. Aun así, el ojigris no los dejo asimilar las cosas, pues los envió a casa de Ichigo para que cuidasen de Rukia.
Pese al miedo que embargaba a Hanataro, este se armó de valor para ir a lado de su amiga. En cuanto a Renji, se limitó a ir, con los puños apretados y el ceño fruncido. Mientras tanto, Yoruichi y Urahara se encargarían de la Sociedad de Almas. La morena se apresuró a ir con Ukitake, sin saber que algunos escuadrones estarían de su lado.
Hanataro corría tan rápido como sus piernas se lo permitían, aun no se acostumbraba del todo a su gigai. Aun así, Renji no logro alcanzarlo por un buen tramo. "Ese enano, en verdad está preocupado por Rukia… ¡Tsk! Ese idiota de Ichigo, me las pagara". Justamente al tocar la puerta, el pelirrojo preparaba sus puños para saludar al pelinaranja con un afectuoso puñetazo, pero en su lugar fue la pequeña ojivioleta quien abrió:
― ¡Señorita Rukia! ―la abrazo y sollozo sobre su hombro.
―Ha…Hanataro… ¿Qué hacen aquí? ―al corresponderle, miraba fijamente al grandulón.
―Urahara ya nos dijo que el hollow de ese idiota está dentro del bebé. ―veía detenidamente como ella acariciaba, con ternura, su pancita.
Rukia bajo la mirada, intentando esconder su preocupación por las consecuencias que llevarían a sus amigos y al amor de su vida en graves problemas. Lo que menos deseaba era desatar la ira de la Sociedad de Almas, pero al escuchar aquella maldita verdad, simplemente se desplomo en uno de los sillones. Al mismo tiempo que el pelinegro terminaba de hablar, Renji miraba de reojo la casa en busca de Ichigo:
― ¿Dónde está ese idiota?
―Fue por una compresa, la que estaba en la clínica se rompió. ―miraba al vacío, sin dejar de frotar su pancita.
Y como si lo hubieran invocado, Ichigo apareció con la nueva compresa. Pero antes de siquiera entrar a la sala, Renji le propino un buen golpe en la mejilla, provocando que trastabillara un poco y una pequeña gota de sangre se asomara en la comisura del labio. Tras reír, él hizo lo mismo: lo golpeo en la nariz al mismo tiempo que le decía que se encargaría de todo, que daría su vida por las dos razones que le daban sentido a su vida.
Hanataro se enfadó, los reprendió y exigió que se callaran, pues alteraban la energía que envolvía al bebé. Era claro que todo estaba hecho un caos, sin la posibilidad de ver una luz al final de aquel profundo túnel. Incluso Rukia, Ichigo e Isshin ocultaban su angustia ante Yuzu y Karin, y una prueba de ello era que, en medio de todo ese caos, realizaron las festividades navideñas sin algún contratiempo. Los regalos, el árbol navideño, la cena de noche buena y la reunión familiar en Navidad se realizaron con normalidad. Así como la celebración de año nuevo, en la que Ichigo e Isshin se mostraron alejados de la alegría que las pequeñas mostraban.
También Ichigo estaba aliviado de que el problema con el Seiteitei comenzara fuera de su ciclo escolar, de ese modo no tendría que explicarles el porqué de su repentina ausencia a Keigo y Mizuiro. Desde luego, los únicos que estaban al tanto de las desgracias de ese par de tortolos eran Orihime, Uryu y Chad, mismos que no tardaron en acudir al punto de reunión tras enterarse por el mismo Urahara. Lo primero que hizo la ojigris fue preguntarle a Hanataro el estado de Rukia y del bebé, así como brindar todo su apoyo para que Ichigo se deshiciera del hollow. Igualmente, Uryu y Chad ofrecieron su fuerza.
―Debieron decirnos antes―Orihime reprendía a Ichigo―Todo esto está alterando la estabilidad espiritual que envuelve al bebé. Hanataro, ¿Crees que podríamos turnarnos para mantenerlo estable? ―no lo veía, estaba atenta a la pancita dela ojivioleta.
― ¿Hum? ¿Quieres que lo envolvamos con nuestro reiatsu?
―Sí, ¿Se podrá?
―Podemos intentarlo, pero la señorita Rukia tendría que estar inmóvil hasta el nacimiento. ―la miraba con tristeza.
― ¿En verdad podrán? ―los miraba con dolor―El hollow es bastante fuerte, noquiero que les…
―Kuchiki…―la ojigris cogió sus manos entre las suyas―… tenemos que intentar lo que esté en nuestras manos para protegerlos.
Rukia no parpadeaba, únicamente miraba la fortaleza de sus amigos. Estaba agradecida, y al sonreírles y asentirles, el pelinegro inicio a invocar un Kaido con el fin de cubrir al bebé. En tan solo unos segundos, este sonrió de oreja a oreja ante el éxito. Rukia sonrió al sentir una especie de paz en su interior, lo único que la inquietaba era que el hollow quisiera pasarse de listo.
―Todo estará bien, Rukia. ―Ichigo se le acercó para darle un beso en la frente.
Antes de que reaccionara, una chillona voz envolvió la casa. Era Kon quien corría, con lágrimas y mocos en la cara, directamente hacia Rukia. Su cabeza fue aprensada por el puño de Rukia y el pie de Ichigo:
― ¡Tsk!... ¿No se supone que te largaste de casa? ―lo veía con enfado.
― ¡Sí, pero al saber que mi amada nee-san estaba en problemas regrese!
― ¿Cómo te enteraste? ―Renji lo cogió de la cabeza para verlo a la cara.
― ¡Suéltame! ―agitaba sus patas de felpa―Lo escuche todo en la tienda de ese loco del sombrero.
― ¿Cómo es que apenas llegaste? ―seguía sosteniéndolo en alto.
― ¿EH? ―se calmó al avergonzarse de contar que todo el tiempo dormía bajo la tienda, robando los alimentos durante la noche y durmiendo por el día.
―Kon… ¿Escuchaste algo más?
―Lo siento, nee-san. ―bajo la cabeza.
No había nada más que hacer. Durante las siguientes horas, inclusive en los siguientes días, Orihime y Hanataro se turnaban para mantener el campo de reiatsu alrededor del bebé. Los tres estaban por desfallecer, a pesar de que Rukia dormía debido al constante flujo de energía en su interior. Lo único que la calmaba era que por esos días no veía al hollow.
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Antes de que Orihime y Hanataro concordaran en turnarse días en el cuidado del bebé, Yoruichi fue al Seireitei para aclarar cuentas con la capitana de la segunda división. Pero como era de esperarse, aun al entrar de contrabando, una docena de guardias de las fuerzas especiales, la rodearon en un parpadeo. La morena se quedó estática, buscando con la mirada a su "enemiga".
― ¡Vaya, vaya! ¿A quién tenemos aquí? ―aplaudía mientras salía de detrás de un árbol―Es la misma Shihoin Yoruichi.
―Soi Fong… ―cruzo los brazos―… olvidemos los rodeos y vayamos al punto. ―la veía con decisión― ¿Acaso el viejo Yamamoto te enviara al mundo de los vivos por esa pequeña presa?
― ¡Ja! Ese "pez gordo" es mío. ―caminaba a su alrededor―El comandante Yamamoto me autorizo a ir justamente cuando nazca ese peligro.
―Él debe saber que hay un método que puede salvar a la criatura y a la Sociedad de Almas.
―Me importa un carajo.
―Déjala hablar.
Detrás de los guardias, Toshiro y Rangiku se hicieron presentes, abogando por otorgarles el beneficio de la duda a la oficial Kuchiki Rukia y al shinigami sustituto Kurosaki Ichigo. A paso lento se acercaron a la capitana, mientras exponían el método del que Yoruichi se refería.
― ¿Cómo lo saben? ―los miraba dubitativa.
―Hace unos momentos, Urahara nos envió la información. El capitán Ukitake y Kuchiki lo saben también. ―Toshiro no dejaba de observar la errática mirada de SoiFong.
― ¡Ja! ―relajo sus hombros― Ya veo.
―Sí lo dijo ese bueno para nada de Urahara no tengo porque creerles.
―Siempre le has tenido aberración a Kisuke ―la morena le hablaba con frialdad.
― ¡Tsk! No cambies el tema, ya está decidido. En cuanto esa criatura nazca estoy autorizada para ir con dos docenas de mis hombres para captúralos y eliminarlos.
―Lo siento, no nos dejas más opción. ―Toshiro desenfundo su zanpakuto, al igual que Rangiku,
En fracción de segundos, la ojiazul llamo a Haineko para envolver el entorno con una fina arena, cegando y aturdiendo por segundos a los presentes. Ese tiempo les permitió escabullirse entre las calles del Rukongai, no sin antes de que Toshiro creara un muro de hielo para darse más tiempo al buscar un refugio: La unidad de la cuarta división.
― ¡Tsk! ¡No permitan que se escapen! ―Soi Fong trataba de ver entre la espesa arena, que a duras penas se disipaba. ―Maldición. ―farfullo al notar que ya sehabían ido.
Fueron bastantes veloces. Tan pronto como llegaron a la cuarta división, Isane los guio hasta la capitanía para que se encontrasen con Unohana. En cuanto pusieron un pie dentro de la oficina, Yoruichi explayo su molestia para con las medidas extremas del comandante Yamamoto:
―Tranquilízate, lo único que podemos hacer es confiar en el shinigami sustituto. ―Unohana poso su mano en el hombro de la morena―Me imagino que todo está controlado en el mundo de los vivos, ¿Ya saben qué hacer?
―Sí.―Yoruichi miraba por la ventana―Ese par de tontos ya tienen claro las medidas que se tienen que tomar.
― ¿Qué hay con Kurosaki? ―Toshiro deseaba informarse más para saber cómo actuar.
―Está dispuesto a dar su vida con tal de proteger a Rukia y a su bebé.
― ¿Es necesario que muera? ―Rangiku se mostraba seria.
―Aun no lo sabemos con certeza, aun así…
Unohana interrumpió a Yoruichi para explicarles lo que todos, en el mundo de los vivos, ya sabían en cuanto a las probabilidades de sobrevivencia del bebé, en el caso de que Ichigo se viera obligado a erradicar a su hollow. Y por ende, su propia vida. Aquella información petrifico a los oyentes. Las cosas iban de mal en peor. Aunque, eso no podía detenerlos, debían pensar una forma en cómo ayudar a Rukia a llegar a la Sociedad de Almas sin ser detectada, en el caso de verse en la necesidad.
Tan pronto organizaron sus ideas y se pusieron al tanto, concordaron que debían confiar en la alianza de los otros escuadrones y así crear distracciones y defensas para abrirse paso hasta la mansión de Ukitake:
― ¿Por qué a la mansión del capitán Ukitake? ―Rangiku tenía la idea de llevarla ala mansión de Byakuya o a la cuarta división.
―El capitán Ukitake también cuenta con túneles, mismos que sólo conoce Yoruichi. ―Unohana la miraba para engrandecerla―La capitana Soi Fong ira primero a la mansión de los Kuchiki, no podemos darnos el lujo de crear únicamente defensas. Tenemos que planear y atacar, de ser necesario.
Los presentes sabían que aquellas ideas perturbaban a Unohana, pues siempre buscaba medidas diplomáticas para solucionar conflictos. Sin embargo, la situación planteada, desde la perspectiva de la segunda división, la obligaban a crear ángulos alternos.
―Está bien, contactaremos a los escuadrones que brindaran apoyo. ―Toshiro le dio una señal a Rangiku para ejecutar su idea.
Y al cabo de horas, todos aquellos que ofrecieron su espada, estaban reunidos en la capitanía de la cuarta división. Esto creo un poco de angustia en Isane, por lo que Unohana la tranquilizo al recordarle que la vida de muchas personas estaban en juego. Hisagi, Kira y algunos miembros de los escuadrones de Komamura, Byakuya y Ukitake estaban presentes, dispuestos a conocer el plan y a ejecutarlo a su debido tiempo.
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
