Gracias por continuar leyendo ^^
Historia sin fines de lucro.

Los personajes pertenecen a Tite Kubo

Historia alternativa (no sigue la historia del manga o anime)
Autora:
ღRukia_Kღ (L. Ro)


Capítulo 24: El Sol también tiene un lado obscuro


Entre los días que protegieron a la madre e hijo, le mintieron a Yuzu y a Karin que Rukia debía quedarse en la clínica, pues su embarazo estaba por terminar y eso la mantenía cansada. Desde luego, Karin no creyó lo que el viejo decía, ¿pero que podía hacer? Simplemente llenaba su curiosidad con saber que su hermano se encargaría de tener todo bajo control.

Orihime y Hanataro mostraban signos de fatiga, pese a turnarse para descansar y alimentarse. Lo que los mantenía firmes era que el término del embarazo estaba por llegar, pues Rukia ya mostraba incomodidad y ligeros dolores que le impedían moverse a libertad. Estaba aterrada, pues recordaba las burlonas palabras del hollow. Pero lo que en verdad la petrificaba no era eso, sino que ya la estaban preparando para que atravesara la Senkaimon. Ichigo, Renji, Uryu y Chad, ya estaban listos para atravesar el Dangai y ejecutar al pie de la letra el informe que Toshiro les había hecho llegar con los detalles del plan.

Las defensas consistirían en algunos miembros del tercer escuadrón junto al onceavo, pues Zaraki le tenía respeto a Ichigo, además de que si alguien más lo mataba se enfurecería. Los guías constaban de los miembros del noveno escuadrón, donde Hisagi sería el cabecilla para llevarlos hasta la mansión de Ukitake. Tanto en su llegada a la Sociedad de Almas, su traslado y llegada al destino, los amantes se verían protegidos por unas fuerzas extras: los guardias personales de Byakuya, así como los miembros de su división; los colegas de la ojivioleta y los subordinados del capitán Komamura. Si algo se saliera de control, todos ellos reforzarían los puestos de los otros equipos. Y por supuesto, el cuatro escuadrón se encargaría de atender a los heridos y de proteger a los ryoka.

Urahara remato diciéndoles que el onceavo escuadrón era su mayor fuerza, pues los únicos que sabían de su colaboración eran Toshiro, Ukitake, Byakuya y ellos. Así que, las posibilidades de una infiltración exitosa eran muy probables.

En cuanto Ururu y Jinta le indicaron a Urahara que todo contacto con los escuadrones aliados estaba listo, el ojigris se apresuró a decirle a Ichigo que cargara a Rukia. Era necesario, y pese a sus reclamos por querer ayudar en el campo de batalla, Urahara le advirtió que no serviría de nada todo lo que estaban haciendo:

―Entiende, debes sellar al hollow en el momento justo. ―lo miraba sobre su hombro.

No pudo decir más, únicamente pudo pensar en las palabras que su padre le dijo antes de ir a la boca del lobo: "Ichigo, no importa la decisión que elijas, estoy seguro que la tomaras de acuerdo a lo que tu corazón anhela". Tan pronto se conectó de nuevo a la realidad, un fuerte viento lo obligo a mirar adelante. Lo único que faltaba hacer era sacara Rukia del gigai; pero debían hacerlo rápidamente, pues el que fuera expulsada sería muy doloroso para ella, ya que Orihime y Hanataro debían procurar estabilizar la poca energía espiritual que el bebé ya había desarrollado. No podían permitir que se disparara a lo loco y le causara más dolor a la madre. Cuando estabilizaron la energía del bebé, le dieron una señal a Urahara para que sacara el alma de Rukia. Ichigo ya estaba en su modo espiritual, por lo que al ver a Rukia, con su kimono negro entre sus brazos y gritando de dolor, no dudo en correr hasta la entrada de la Senkaimon e ingresar detrás de Uryu, Chad y Renji. Detrás de él iba Orihime y Hanataro atentos a crear otra barrera en la pancita de Rukia llegado el momento. En cuanto a Yoruichi, ella se había quedado en el Seireitei, por lo que se mostraban más seguros de que el plan no fallaría.

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El traslado hasta el otro lado intensifico las molestias de Rukia, pues al no poder contar con la barrera protectora de Orihime y Hanataro, el reiatsu del bebé se disparó de forma drástica. Incluso los presentes se preocuparon, pues lo notaban como al de cualquier otro que no lo ocultase. "Esto es un problema", pensaba Ichigo mientras la sujetaba con más fuerza, pero justo al salir en medio de un campo verde, Orihime coloco la barrera con la esperanza de no ser descubiertos. Y tan pronto lo hizo, la ojivioleta logro abrir los ojos al sentir el disparatado poder espiritual de su bebé controlado. Esperaron algunos momentos antes de movilizarse al punto que Toshiro les había marcado para proseguir con su traslado: las afueras del distrito 78 del Rukongai.

Tan pronto llegaron, Renji, Uryu y Chad se posicionaron en los puntos marcados en el mapa que Urahara les había dado. Envolvían un perímetro curveado, con varios ángulos ciegos. O por lo menos en apariencia, pues Hisagi les hizo una señal para que se movieran al compás que sus oficiales; mismos que los cubrían desde los árboles o casas viejas. Todo marchaba con forme al plan. Incluso al llegarla entrada norte del Seireitei, ya se les habían unido los refuerzos que Urahara menciono antes de partir. Tenían demasiada protección, hecho que debería de tranquilizarlos, pero los alarmo aún más. Con tanta gente cuidándoles las espaldas, Soi Fong ya los hubiera notado y mostrado su ira.

― ¿Con que aquí están? ―aquella voz penetro en lo más profundo de su ser.

― ¡Tsk! ―Rukia sabía que la acción comenzaría.

―Entrégame a la oficial Kuchiki y veré que te encierren en una celda sin humedad. ―Soi Fong burlo toda esa seguridad sin problemas y sin demora amenazó, con Suzubemachi, la yugular del pelinaranja.

Se quedó inmóvil, planeando evadirla hasta llegar al muro donde algunos de los guardias de Byakuya los aguardaban para dejarlos entrar. Pero antes de que efectuara su plan, una ráfaga de viento alejo la amenaza de su cuello. En un parpadeo las espadas chocaban, y al mirar sobre su hombro noto a Yoruichi carcajeando y acorralando a Soi Fong contra un robusto árbol. Las fuerzas especiales a duras penas superaban en número a los escoltas de los amantes, todos comenzaban a defender y atacar. En medio del alboroto Orihime se vio obligada a proteger, con su Santen Kesshun, a Ichigo y Rukia, provocando que solo Hanataro se encargara de contener el poder espiritual del bebé. Y sin algún tipo de aviso, Ikkaku y Yumichika tuvieron que despabilar a los chicos para guiarlos hasta la entrada:

― ¡Tsk! Nosotros somos el elemento sorpresa, ¿Por qué hacemos el trabajo de la novena división? Es horrendo, fuera de lugar. ―Yumichika chocaba espadas con quienes se atravesaban en su camino, aventándolos a un lado.

― ¡Ja! No te quejes, esto es más divertido que esperar entre la maleza. ― Ikkaku disfrutaba salvarle el pellejo a Ichigo, pues eso lo comprometería a aceptar un combate algún día.

― ¿Entonces que hacen aquí? ―Ichigo trataba de no mover a Rukia, pero el brincar por las ramas y correr entre los combatientes no se lo facilitaba.

Ikkaku le explico rápidamente que su teniente, Yachiru, les notifico de último minuto que Soi Fong planeo rodear el Seireitei. "Esa mujer está loca", pensaba mientras Yumichika proseguía, entre risas, explicando que les pareció divertido salirse del juego establecido para unirse a la fiesta. A su alrededor, los guardias de Byakuya servían de centinelas; mientras que algunos oficiales de la novena división los alcanzaron para cubrirles las espaldas desde las calles, pues Ichigo iba junto a Ikkaku y Yumichika sobre los techos. Orihime no tenía problemas en seguirles el paso para protegerlos, únicamente Hanataro sufría al correr a la misma velocidad que Ichigo. Sin embargo, eso no evitaba que Rukia denotara aún más dolor; la barrera ya no estaba funcionando, y al darse cuenta de ello, los tres varones apresuraron su paso al ver que ya estaban cerca de la puerta.

La puerta estaba vierta, ni siquiera el guardián estaba presente. "Esto no es parte del plan" Ichigo noto una figura en medio del camino, "Pero si es…". Abrió de par en par los ojos al ver que era Byakuya. Al cruzar las miradas, Ichigo comprendió que él se quedaría cubriéndoles las espaldas. Rukia pronuncio su nombre, estirando la mano en busca de la suya pero solo obtuvo una leve sonrisa de su hermano antes de perderlo de vista. Orihime deshizo el Santen Kesshun y observaba asombrada la cantidad de partículas espirituales que eran absorbidas por Rukia:

― ¿Qué ocurre? ―Ichigo también estaba asombrado.

―Es el bebé, ya está por nacer. ―Hanataro seguía corriendo a su lado―Por eso está absorbiendo las partículas espirituales.

―Muy bien. ―al sonreír, Ichigo apresuro paso.

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Espadas chocaban, se recitaban kidos, se bloqueaban pasos, se causaban o resentían cortadas profundas. Al mismo tiempo, un grito de dolor se escuchaba en el mismo sitio en el que Ichigo se enteró de que su primer hijo había fallecido. Rukia sudaba, su cara estaba roja y sus labios resecos y pálidos, estrangulaba la sábana con ambas manos, el constante dolor punzante la enloquecía, pero Orihime y Hanataro no podían hacer mucho, ahora dependía del padre. El hijo del shinigami sustituto estaba naciendo.

Mientras Unohana preparaba a Rukia para el parto, volvió a explicarle el método de intrusión para que se encargara de su hollow. Al final de cuentas recurrieron al capitán Mayuri, pues el método que Urahara había empleado en el mundo de los vivos no funcionaría en la Sociedad de Almas, ya que requerían de un tremendo flujo de energía espiritual. La vida de su hijo dependía de las partículas que, durante el camino a la cuarta división, Rukia absorbía:

―Para ser exactos, es tu bebé el que las está absorbiendo. Por eso debes apresurarte, en estos momentos el hollow debe estar aprovechando esa tremenda carga para hacerse del alma de tu bebe y poder estar entre nosotros.

―Aun no comprendo ―veía y oía a Rukia gemir de dolor―, si él y yo somos uno sólo, ¿Cómo es que puede sobrevivir sin mí?

―Por eso quiere matar a tu hijo. ―lo miraba a los ojos―Es parte de ti, por eso necesita hacerse de todo el reichi que pueda absorber para sobrevivir. De lo contrario, moriría.

Entre jadeos, Rukia le contó a Unohana la razón de su amnesia: la influencia en su zanpakuto y en ella, consiguiendo una teoría de la capitana. Sería posible hacerse del alma y de la energía espiritual del bebé de otro que no fuera Ichigo, aunque las posibilidades de sobrevivir más de cierto tiempo sería imposible. "Su objetivo no es tal cual deshacerse de la Sociedad de Almas, sino de matar a Ichigo. De ser posible vivir tanto tiempo, lo aprovecharía y se haría de ambos mundos". Fueron las palabras que paralizaron a Isane, Orihime y Hanataro, pues Rukia sabía de antemano las intenciones de ese malévolo ser.

En fracción de segundos, Isane le grito a la capitana que Rukia estaba lista para que naciera el bebé. Sin chistar, Ichigo se acercó a un extraño aparato que Mayuri preparo para que ingresara sin problemas del mundo interno de la ojivioleta al alma de su hijo. Los presentes se movían como hormigas, esperando que las cosas salieran bien. Orihime simplemente se limitaba a dar lo mejor de sí para resistir un poco más con la barrera, al igual que el pequeño shinigami.

― ¿Listo, Ichigo? ―Unohana le estaba colocando una extraña aguja justo en el corazón―Asumo la responsabilidad por el capitán Kurostsuchi.

― ¡Tsk! Ichi… Ichigo. ―Rukia estiraba la mano hacia él, queriendo alcanzarlo.

―Rukia.―con una mirada decidida le aseguro a la capitana que prosiguiera.

―Kuchiki, también necesito colocarte esto en tu corazón. ―Isane le mostró el mismo objeto que a Ichigo―Mayuri prometió que no dolería mucho.

― ¡ha! ―el dolor que sentía ya era suficiente―Esta bien.

En cuanto la aguja atravesó el corazón del shinigami sustituto, una leve convulsión lo invadió antes de perder la conciencia. Aquella aguja no atravesaba precisamente el musculo de vida de los jóvenes, se incrustaba directamente en sus almas y la fuente de su energía espiritual, de ese modo se establecería una conexión tangible entre ambos. Isane estaba encargada de monitorear las condiciones de sus reiatsu en el transcurso del nacimiento. Rukia era la única consiente de ambos.

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Un punzante dolor lo molestaba en el pecho, un constante ardor y apretujón no le permitían respirar. El malestar era tal que aquella voz, acompañada de un fuerte golpe en sus costillas, lo sorprendieron. Una burlona carcajada penetraba sus tímpanos, dejándolo reconocer a su atacante sin problemas. "Ese maldito… no permitiré que se acerque a mi hijo." Ichigo se limpiaba la sangre mientras lo veía y se alegraba de notar que su zanpakuto estaba en su espalda, como siempre. El hollow blanco caminaba a su alrededor, tal cual un predador ante una presa herida. Se lamia la comisura del labio y dejaba ver sus blanquecinos dientes junto a su lasciva lengua.

―Tengo el mismo derecho ante ese bebé.

― ¡Cállate! ―desenfundo su zanpakuto.

― ¡Ja! Ichigo, Ichigo, Ichigo, ¡Tk, tk, tk! ―negaba con la cabeza―No me hagas reír. Esta hermosa mujer está muy débil por tú culpa―enfatizaba cada palabra―, por eso no tendré problemas en asesinarte y vivir con esta nueva alma.

―Es mi hijo, maldito, ¿Qué te hace pensar que no te atrapara y serás esclavo de su mundo interno?

El hollow carcajeo y aplaudió eufórico por algunos segundos. Se doblaba y apenas podía ver a Ichigo entre lágrimas de risa. Le presumía su inigualable fuerza instintiva con la que él carecía, haciéndolo más apto para sobrevivir en un mundo cruel.

― ¡Tsk! maldito―se le abalanzo.

―Así es, acabemos con esto de una vez. ―de la nada, el hollow desenfundo su espada.

El hollow jugaba con Ichigo, lo exasperaba y lo desesperaba al no darle una pelea seria. Le gritaba diciéndole que su actitud eran tan infantil que no podía tomarlo enserio, a menos que cambiara su actitud, sus ganas de pelear e hiciera relucir su sed por sangre sin importarle morir. "Se atreve a decir que no estoy dando todo por mi mujer y mi hijo", pensaba mientras bloqueaba un ataque. "Maldición, debo detenerlo." Concluyo tras ser cortado en el pecho por la espada de su oponente. Ambos se miraban fijamente, uno con una mordaz sonrisa y el otro con indecisión. La sangre goteaba encharcando sus pies, en tanto escudriñaba nuevamente la razón de ese enfrentamiento pues su defensa y sus ataques eran torpes y desatinados. "No lo lograre… no podre.", veía a los ojos a ese ser que era parte de él.

Pese a los intentos del Hollow por hacerlo reaccionar y jugar un poco, Ichigo continuaba mostrándose dubitativo. "Pero… ¿Por qué me cuesta atacarlo a muerte? Se supone que estaba decidido a eliminarlo con tal de proteger a mi bebé". Sus manos temblaban, tratando de recordar, desesperadamente, la sonrisa de Rukia, sus caricias, sus besos, sus palabras de amor y de placer; las conversaciones con sus amigos, su vida normal y tranquila antes de conocer a la ojivioleta. Ambos mundos, ambas vidas por las que al inicio se negaba a elegir y que solo con palabras aseguro que se quedaría a lado de su amada, aun si significaba quedarse en la Sociedad de Almas, se veían cuestionadas con sus acciones.

―Lo ves, no deseas renunciar a tu mortalidad humana. ―se le acerco a milímetros, con las hojas de las espadas cruzadas.

― ¡Tsk! Cállate.

―Ichigo, se realista. ―lo empujo con la espada―Nunca pensaste en quedarte en la Sociedad de Almas.

Abrió de par en par sus ojos. Ichigo estaba confrontando su cruda verdad. Todos esos meses, todas esas palabras y promesas a Rukia fueron vacías. Y ahora, llegado el momento, se envolvió en un predicamento. Elegir nuevamente entre su vida semi-normal en Karakura o permanecer a lado de la mujer que ama y su hijo, aun a sabiendas que, de elegir la primera, ambos morirían.

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Rukia gritaba y jadeaba de dolor, Isane y Orihime hacían todo lo posible por reducir el dolor, pero los kaidos y el soten kisshun no servían de mucho. Hanataro estaba al lado de Unohana para recibir al bebé, pero el retraso de Ichigo complicaba las cosas. No podían recibir a la criatura hasta que la amenaza fuera nula, pues de nacer con la mitad de la esencia del pelinaranja en su alma se desataría el caos.

Por otro lado, las confrontaciones en el Rukongai y el Seireitei no disminuían. Yoruichi seguía peleando contra Soi Fong, que iracundamente se abría paso para llegar hasta los amantes. Ni siquiera los muros de hielo que Toshiro colocaba le impedían proseguir. Todos, incluyendo a la onceava división arriesgaban su lealtad con tal de probar que el shinigami sustituto seria capaz de salvar, de nuevo, a la Sociedad de Almas. "Kurosaki, más te vale no fallarnos", farfullaba Toshiro mientras se defendía de uno de los oficiales de Soi Fong. Las carcajadas de Ikkaku, el mal humor de Yumichika por lo desalineados de algunos combatientes, la extraña tranquilidad de Kira y la ecuanimidad de Hisagi resaltaban en medio del conflicto.

Cada grupo lidiaba con sus problemas, y Rukia luchaba por resistir un poco más. La confianza de que Ichigo se encargaría de todo la ayudaba a resistir, pero de un momento a otro sentía como su cuerpo se aletargaba. "Ya no puedo, ya no puedo… ¡Tsk!... nuestro hijo nacerá ya". Aunque el miedo se reflejaba en sus pensamientos, sus ojos denotaban fortaleza.

― ¡Ahhh! ―estrangulo las sábanas con sus manos― ¡Tsk!... ¡Ichigo!

Todos captaron de inmediato ese grito. El tiempo se había agotado e Ichigo no daba signos de que la vida de su hijo estaba fuera de peligro, por eso Unohana tomaría una difícil decisión: dejar que el bebé naciera y recurrir a Mayuri.

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Estaba arrodillado, sosteniéndose de Zangetsu, queriendo recobrar su respiración y goteando más que sudor. Su cuerpo ya resentía cortadas profundas y golpes que, al parecer, le rompieron más de una costilla. Ichigo continuaba dudando, y mientras siguiera así su Hollow tendría la ventaja y obtendría esa victoria.

Me decepcionas.

― ¿Qué dijiste? ―Ichigo veía al hollow.

― ¡Ja! Ni siquiera reconoces a quien te habla. Sí que eres un imbécil. ―miraba fijamente detrás del pelinaranja―Maldito, ¿Vienes a detenerme? ―el hollow carcajeo y aplaudió―Lamento decirte que ya es tarde. Tan sólo velo, esta arruinado y la duda de su estúpido corazón únicamente demuestran lo egoísta que es, como cualquier otro humano.

Ichigo, levántate.

Al volverse, Ichigo no parpadeo de la sorpresa al ver al viejo Zangetsu. Su lúgubre apariencia, negruzca y nostálgica lo remontaron a su primer encuentro. ¿Por qué hasta este momento se aparece? ¿Por qué no evito que todo eso ocurriera? Aquellas dudas carcomían el corazón de Ichigo, y Zangetsu lo resentía. Se mantenía a cierta distancia, clavándole la mirada como si quisiera que adivinara la razón de todo lo que cuestionaba.

― ¿Por qué?... ¿¡Por qué pretendes ayudarme hasta ahora!? ―Ichigo le dio la espalda al hollow.

¡No te distraigas!

Ni siquiera tuvo tiempo de voltear. La hoja de la espada le atravesaba el hombro, dejando chorrear a borbotones la sangre.

―Ichigo, nunca… ―acerco su boca a su oído, mientras sacaba la espada de su cuerpo―… le des la espalda al enemigo.

Escupió bastante sangre, clavo su mirada en un vacío borroso. A duras penas escuchaba a Zangetsu hablarle. "¡Tsk! Maldita sea… No entiendo nada". Quería incorporarse, pero un puntapié de su atacante lo regreso al piso.

Ichigo, deja de dudar. Deja de dudar.

―No es tan fácil… ―su voz era un susurro.

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Isshin estaba con Urahara, preocupado por no tener contacto con Yoruichi. Algo le angustiaba y la impotencia de no poder ir a ayudarles lo impacientaba. El ojigris lo calmaba diciéndole que era normal la falta de contacto, pues en ese momento era muy seguro que se estaba librando una pelea entre escuadrones.

―Lo que más me preocupa es el bebé. ―se llevó los dedos a las cienes.

―Unohana y Mayuri estarán al pendiente.

― ¿El capitán Kurotsuchi Mayuri? ―abrió de par en par sus ojos― ¿Por qué el debería de estar involucrado?

Urahara no tuvo más remedio que explicarle lo mismo que Unohana les dijo a los muchachos. Desde luego, esto alarmo un poco a Isshin, pero debía confiar en la fuerza y la voluntad de Ichigo y Rukia.

―Solo podemos esperar… nada más. ―encendió su pipa.

―Esperar.―entrelazo sus manos para recargar su mentón.

Ambos observaban atentos el monitor que únicamente mostraba interferencia, pura estática, in sonido.

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― ¡No! ―Rukia se forzaba.

―Señorita Rukia, es necesario, deje que el bebé nazca ya. ―Hanataro estrechaba su mano.

―Kuchiki, por favor, puja ya. ―Orihime la veía con miedo.

― ¡No, no quiero que el capitán Kurotsushi le haga algo a mi hijo!... ¡Tsk! ¡Ahhh!

―Capitana, debe nacer. ―Isane veía la serenidad de Unohana.

Eran pocas las veces que se le veía realmente enfadada a Unohana, y esa ocasión no sería la excepción. Si el capitán de la doceava división le había dado su palabra de respetar la vida y la integridad del bebé, estaba dispuesta a obligar a Rukia a pujar. Le pregunto a Orihime que si alguno de sus poderes serviría para empujar al bebé y forzar el cuerpo de la madre a expulsarlo.

―No estoy segura de que pueda hacer eso, puede que lastime a ambos.

―Lamento haberlo sugerido. ―veía más que el dolor físico en el rostro de la ojivioleta.

―Tal vez yo pueda ayudarles.

Todos se volvieron a la entrada, temiendo que alguno de los oficiales de la segunda división los hubiera encontrado. Sin embargo, era Ukitake quien, a paso lento,se les acercaba en tanto exponía la forma en convencer a Rukia de que dejara nacer a su bebé.

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Ambos lo veían tendido en el piso, con la mirada aun perdida y los brazos extendidos. El hollow perdía la paciencia, así que entre gritos de victoria anuncio que ya era hora de matar el alma de aquel niño y renacer para deshacerse de él.

― ¡Ja! Espera, ya acabe contigo, justo en este momento. Ahora solamente queda quitar de mi camino a todo aquel que me estorbe. Y si tu amada mujer es una de ellas ―chasqueo los dedos―, será la primera que elimine.

¡Ichigo, levántate ya!... ¡Ichigo!... ¿Cuándo te volviste débil?

―Desde que supe que no quería quedarme en la Sociedad de Almas. ―sus ojos se tornaban oscuros, opacos y sin brillo.

―Bien, me largo de aquí. No te preocupes, antes de asesinar el alma de su hijo le diré que mi estúpido rey se volvió mi caballo.

El hollow les dio la espalda, carcajeando y cargando su espada sobre su espalda. Ichigo únicamente lo oía alejarse.

¿Tan poco amas a esa mujer y a tu hijo? Me decepcionas, dejas que tu egoísmo y tus miedos te dominen. Por eso él ―señalaba al hollow―te gano.

―No me importa.

Lo siento, pero él es mi nuevo rey.

"Su rey… y yo soy… soy… el caballo. Abnegado y sumiso a soportar el peso del rey" Los ojos de Ichigo se obscurecieron al mismo tiempo que Zangetsu se difuminaba en el vació. Ya ni siquiera el hollow estaba presente.


Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)