Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo.
Únicamente los tomo prestados para crear una historia alterna sin relación al manga o anime Bleach.
Gracias por leer
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
Capítulo 25: Como piezas de ajedrez
Soi Fong consiguió herir a Yoruichi y abrirse paso hasta las cercanías de la segunda división. La morena se irrito, pensando que todo estaría perdido y que en poco tiempo la pelinegra los alcanzaría y asesinaría al bebé. La única esperanza que tenía era que Ichigo ya hubiese sellado a su hollow, si es que el bebé ya estaba por nacer. Una cosa a su favor era que las cosas se salieron del plan original. No llevaron a Rukia a casa de Ukitake, sino a al cuartel de la segunda división. Los únicos que lo sabían eran Ukitake y Byakuya; los demás estaban a ciegas.
Paralelamente, Unohana y los demás se veían en problemas. Rukia ya no resistía y comenzaba a pujar contra su voluntad; gruñía de dolor y se aferraba a las sábanas mientras pronunciaba el nombre de Ichigo.
―Es demasiado tarde, el shinigami sustituto no lo…
― ¡Lo lograra! ―Orihime bajo la mirada para ocultar sus lágrimas―Sé que lo lograra, no nos defraudara.
―Rukia, resiste un poco más. ―Ukitake le acariciaba la cabeza.
― ¡Tsk! ―apenas y lograba asentir― ¡hah!
Ukitake convenció a Unohana para que esperara un poco más antes de llamar a Mayuri, pues estaba seguro de que Ichigo lo lograría. Sólo debían darle más tiempo. Entretanto, Isane y Hanataro seguían ayudando a Rukia con el parto, lo único que los distrajo fue el cambio repentino de los signos vitales, que el corazón de Ichigo, registraba:
―Capitana, observe esto. ―Isane miraba sorprendida la pantalla―No puede ser. ―no parpadeaba.
― ¿Cómo es posible? ―Unohana también se anudado.
Los gritos de Rukia se intensificaron a la par que los registros se salían de control. Ya no había nada más que hacer. Repentinamente una fuerte carga espiritual invadió el lugar, incluyendo todo el Seireitei.
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Las espadas dejaron de chocar, los kidos se detuvieron y los golpes cesaron. Todos prestaban atención a la fuente de la gran carga espiritual que se farfullo maldiciones al caer en la cuenta de que todo había salido mal y que Soi Fong se saldría con la suya después de todo. Incluso Kira, Hisagi y Rangiku se preocuparon ante la derrota de Ichigo:
― ¿Qué haremos ahora? ―por alguna razón, estaban espalda con espalda.
―Debemos seguir protegiendo el cuartel de la cuarta división. ―Rangiku mantenía empuñada su espada.
―Bien… ¡Ja!... Si no hay más que hacer… ―Hisagi se lanzó contra los oficiales de Soi Fong.
Por su lado, Yoruichi continuaba luchando con la pelinegra para que no se acercase a Rukia ni al bebé. Y para su suerte Byakuya intervino para ayudarla, pues estaban a unos cuantos metros de llegar hasta donde los amantes se encontraban. Incluso Ukitake se posiciono para proteger la entrada.
― ¡Wow! Todo está fuera de control. ―Kyoraku salió de la nada.
― ¡Kyoraku! ―parpadeaba sorprendido― ¿Qué haces aquí?
―Se supone que somos amigos ¿Por qué no pediste ayuda? Sabes que lo hubiera hecho con gusto.
―Lo siento.
―Ya no importa―sonreía―Protejamos al hijo del shinigami sustituto.
Ambos capitanes se posicionaron para esperar a Soi Fong o a alguno de sus subordinados.
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Carcajeaba, no cabía de gozo al haber logrado su cometido. Lo único que lo detenía era la duda de ser capaz de sobrevivir sin su otra mitad: Ichigo, pues, aunque detestara admitirlo, era parte de él. Aun así, consiguió atravesar aquella línea que lo unía al pelinaranja, encontrándose con el corazón de aquel niño. Podía sentir la fuerte energía que emitía, lo único que tenía que hacer era arrancarle el corazón para liberarse del encierro en que Ichigo lo mantenía. Ya odiaba tener que lidiar con la debilidad de su shinigami, apetecía ser libre y matar al causante de su penuria.
―Por fin. ―al tocar una especie de espesa niebla, sabía que estaba haciéndose uno con el descendiente del pelinaranja. ― ¡Ahhh! ―Un inigualable dolor embargo cada parte de su ser.
Entre carcajadas y gemidos de dolor, el hollow ya estaba por adueñarse del alma y el corazón del pequeño. Incluso podía escuchar a la madre sufrir. Estaba tan ansioso por liberarse de su opresor que ni cuenta se dio que una brecha le impidió dar el último paso a su destino:
― ¡Tsk! ¿Qué pasa? ―miraba de reojo su alrededor.
― ¿Te vas tan pronto?
― ¿Cómo es que llegaste hasta aquí? ―le dedicaba una mirada asesina.
―Eso no importa. Es momento de que te resignes a ser parte de mí. ―sonrió de lado―Aunque no nos agrade, así es como deben ser las cosas.
―¡De ninguna manera! ―corrió hasta Ichigo.
Sus espadas se encontraron. La fuerza de Ichigo iba más allá de lo físico; su mente y su corazón se equilibraron al punto en que Zangetsu lo reconoció nuevamente como su rey. No obstante Ichigo lo reconoció como su igual, pues sin él no podría proteger al amor de su vida, a su hijo, a su familia y amigos.
― ¡Aunque no te guste, eres parte de mí!
― ¡Cállate!
La furia, el odio y la rabia eran evidentes en cada estocada que el hollow emitía contra Ichigo.
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Ichigo yacía en el piso, esperando morir y resignado a haberle fallado a Rukia y a su hijo. No tenía la mínima intención de levantarse, ni siquiera con las crudas palabras de Zangetsu, quien ya le había dado la espalda antes de desvanecerse de su presencia. En lo único que pensaba era en cómo acabar con aquel suplicio, sin olvidar su fuerte egoísmo al romper la promesa que le hizo a Rukia de dar su vida con tal de salvarlos.
―Ichigo…
― ¿Qué?
―Ichigo…
Una suave y distante voz hacía eco en su soledad. Apenas distinguía las palabras que retumbaban en sus tímpanos. "¿Quién me está llamando?... Es… es la voz de una mujer". Se colocó boca arriba, con el fin de escuchar claramente el susurro:
―Ichigo… hazlo por tu hijo.
― ¿Quién… quién eres? ―su vista estaba clavada en el vacío.
― ¿Ya olvidaste mi voz? ―esta vez se oía más cerca y claro.
― ¿Qué? ―abrió de par en par sus ojos―No es posible.
―Hijo… hazlo por tu hijo. Sálvalo.
―Madre…―se sentó.
Miraba para todos lados con tal de verla, pero fue en vano. Únicamente podía oírla repetir que no se diera por vencido, que era capaz de proteger a su hijo. Y aunque al principio se mostró renuente a creer que su madre le hablo, Ichigo se incorporó y juro que daría su vida para proteger a su hijo. Y antes de que abriera los ojos, Zangetsu poso su mano sobre su hombro y le entrego la espada:
―Nunca hagas dudar a tu corazón, incluso el más fuerte se ve reducido en las tinieblas de la incertidumbre si deja un espacio al miedo y al egoísmo.
―Zangetsu.―al abrir los ojos, tenía entre sus manos su zanpakuto―Gracias madre, también a ti… Zangetsu. ―sonrió al ver la brillante hoja de su espada.
Al mismo tiempo un fuerte golpe de reichi lo aturdió, dándole a entender que su hollow ya estaba haciendo de las suyas. Sin dudas o miedos, se encamino directo a salvar la vida de su hijo, atravesando por una espesa niebla que le dificultaba encontrar a su objetivo. Supo que estaba frente al hollow por su energía espiritual y por qué distinguió la, casi debilitada, energía espiritual de su bebé.
― ¡Tsk! ¿Qué pasa?
― ¿Te vas tan pronto?
― ¿Cómo es que llegaste hasta aquí?
―Eso no importa. Es momento de que te resignes a ser parte de mí. Aunque no nos agrade, así es como deben ser las cosas.
― ¡De ninguna manera!
― ¡Aunque no te guste, eres parte de mí!
― ¡Cállate!
Mientras más chocaban sus espadas, descargaban grandes cantidades de energía espiritual que perturbaban la de Rukia y la del bebé. Eso le inquietaba a Ichigo, pues al desequilibrar el reichi de ambos cabía la posibilidad de que murieran. "¡Tengo que hacer algo ya!", pensaba mientras esquivaba y atacaba a su hollow. Y como si hubiera hablado en voz alta, el hollow refuto al gritarle que no podía hacer nada, y de intentarlo todos morirían.
Deseaba comprender el anhelo del hollow por librarse de él, por ser fuerte a su modo salvaje, instintivo y cruel. Lo veía detenidamente cuando sus ojos se encontraban, percatándose de que su sonrisa burlona se esfumo junto a su seguridad. "¿Por qué se ve iracundo y no seguro como antes?"; escudriñaba cuando él le reclamo su debilidad, su falta de apetito asesino y su resistencia por ser libre:
― ¿¡Acaso no entiendes que necesitas tener instinto asesino para sobrevivir en este asqueroso mundo!?
―Te entiendo… ―entrecerraba los ojos al bloquearlo―… Pero no puedo darme el lujo de descontrolarme a mi antojo.
― ¿¡Por qué no!?
― ¡Porque si dejo que me domines lastimare a quienes amo!
― ¿¡Y eso que!? ¡Nada más me importa sobrevivir!
― ¡Prefiero que vivas!
― ¿Qué?
El hollow se apartó abruptamente para ver con detenimiento a Ichigo. No comprendía aquellas palabras, ¿Qué quería decir con "prefiero que vivas"? Su cabeza martilleaba y su corazón era el que se inundaba de dudas. ¿Por qué ya no actuaba como siempre?... Justo en ese momento, Ichigo camino hasta él, cogiendo su espada por la hoja para apuntarla en su corazón.
―Prefiero que vivas, pues sin ti estaré incompleto. Zangetsu me ha mostrado su vulnerabilidad al querer protegerme al obligarme a hacerme más fuerte. Tú… aunque me moleste admitirlo… eres la parte que tanto presumes de la que carezco. Eres mis ganas de luchar hasta la muerte con tal de ver sanos y salvos a mis seres queridos. ¿Acaso no comprendes que estamos perdidos el uno sin el otro?
El hollow lo veía fijamente, torciendo la boca con un temblor en las manos por atravesarle el corazón. Pero, al ver la mirada de Ichigo, se enfureció al verse asequible. No soportaba admitir que le rabiaba no poder desarrollar instintos asesinos en él. Sin embargo, el poder matar una parte del alma de Ichigo lo liberaría y sofocaría nuevamente en su mundo interno, asumiendo el papel de rey y caballo. Tanto él como el pelinaranja eran ambos roles, muy a sus pesares.
―Maldito… ¡Tsk! ―sin dudar, encajo la espada en el corazón de Ichigo.
― ¡Tsk! ―entrecerró un ojo―… Nos veremos en el otro mundo.
Una potente descarga de reiatsu se expandió hasta el corazón del bebé, provocando que Rukia lo resintiera también. De pronto, el entorno se difumino de un fuerte resplandor a un profundo negro, logrando escuchar un sencillo "Ambos somos el rey y el caballo… ¡ja!...ambos nos la jugaremos siempre."
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Kyoraku y Ukitake se encaminaron hasta donde Rukia se encontraba, creyendo que todo resulto mal. Pero tan pronto llegaron, se vieron envueltos en un insoportable peso espiritual que ni la ojivioleta soportaba. Unohana le pidió a Isane, Orihime ya Hanataro que trataran de crear nuevamente una barrera que separara al hijo de la madre, con la intención de separar el reiatsu de ambos. Y al notar que tenían dificultades para mantenerla hasta que el bebé naciera, ambos capitanes proporcionaron un poco de su reiatsu para reforzar la barrera.
―Capitanes.―Isane los veía sorprendida.
― ¡Vamos, no se distraigan! ―Kyoraku sonreía despreocupado.
― ¿Qué hay de Ichigo? ―Ukitake miraba el monitor roto que registraba los signos vitales de ambos.
―No lo sé, pero a juzgar por los hechos temo decir que… ―bajo la mirada, sin dejar de estar al pendiente de recibir al bebé―… el shinigami sustituto murió.
― ¡Tsk! ―Rukia estaba en su límite―No es verdad… ¡No es verdad!
Al mismo tiempo que la insoportable carga espiritual se disipaba, un agudo llanto invadía la habitación. Rukia continuaba respirando agitadamente, sus sentidos estaban aturdidos y apenas lograba distinguir su alrededor. Lejanamente escuchaba el llanto de su hijo, pero el tono de alarma en las voces de todos la angustiaba. "¿Qué… qué pasa?... mi… mi hijo… ¿Dónde está mi bebé?". Borrosamente distinguía la silueta de Orihime y Hanataro movilizándose a su alrededor, hasta que perdió completamente la conciencia.
Mientras tanto, Unohana e Isane colocaron al bebé dentro de una defensa para contenerlas partículas de reichi dentro de su corazón.
―Capitana―Isane estaba asustada― ¿Cómo es que el bebé del shinigami sustituto tiene las mismas condiciones que nosotros?
― ¿Qué quiere decir con eso? ―Orihime no comprendía a que se refería.
―Es sencillo. ―no dejaba de realizar la contención de energía― Cuando fue concebido, ambos estaban en su estado de alma.
― ¿De verdad es posible eso? ―Hanataro se mostraba curioso.
―Sí. Es posible. ―una perturbadora voz los desconcentro un momento―Así como esposible que un quincy procree con un shinigami, un humano, con los mismos niveles espirituales con los que cuenta Kurosaki, puede concebir con uno de los nuestros. ―Mayuri se les acercaba, con una malévola sonrisa.
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"¿Estoy muerto?... ¿Dónde estoy?" sus ojos eran opacos, no estaba consiente de respirar o no, no se movía ni hablaba. Su alrededor era hueco, completamente azul cielo, con los indistinguibles rascacielos de su mundo interior. "¿Pero qué demonios paso?" Yacía boca abajo, por lo que al moverse para mirar hacia arriba un fuerte dolor le impidió colocarse de lado. Toco el origen del malestar: su pecho. Al tocarse sintió como aun sangraba. Estaba enmedio de un gran charco de sangre, misma que no dejaba de brotarle.
― ¡Tsk! A este paso…
― ¿Morirás? ―su hollow le daba la espalda, con su espada a un lado.
Lo veía sobre su hombro, dedicándola una sonrisa torcida, al mismo tiempo que sujetaba su espada, nada más para que observara como se desintegraba entre sus dedos. Esto desconcertó a Ichigo, no captaba la intención de su hollow. Ni siquiera se percató de que su cuerpo era traslucido hasta ese momento. Mientras se arrastraba hasta él, Ichigo le cuestionaba su incertidumbre obteniendo carcajadas o suspiros como respuesta. Aun así, dejando a su paso sangre, el pelinaranja lo sujeto de la manga del kimono para exigir atención. Pero tan pronto lo toco, el hollow lo miro de nuevo sobre su hombro mientras le advertía que ese no era el final.
―Espe…espera… ¡Espera!
―Ichigo, es importante que dejes de sangrar.
― ¡Tsk! ¿Cómo demonios lograre eso? ―apenas y podía respirar.
―Tu hijo ya nació, y tú te estancaste en tu mundo interno.
"¿Ya nació? Mi hijo… ¿Está vivo?" no cabía del gozo. Sin embargo, Zangetsu se encargó de recordarle que debía salir pronto de su mundo interno, pues al permanecer más tiempo ahí no extraería su energía espiritual del corazón de su hijo.
―Pero estoy dentro de mi propia alma, ¿Cómo es posible?
―Aun estas ligado al alma de tu hijo, así como a la de la shinigami Kuchiki Rukia. Si no recobras tu conciencia te quedaras atrapado aquí, llevándote la vida de ambos.
―Maldición.
Al recargarse sobre sus manos, entendió que no dejaría de sangrar hasta averiguar qué es lo que perturbaba la paz de su corazón. Y al mirar directo a los ojos a Zangetsu se dio cuenta de que aún estaba la brecha del egoísmo que resguardaba en su corazón.
―Al no tener la amenaza dentro de su corazón, tu hijo no necesitara que intervengas nuevamente. Aun así, él no puede ir al mundo de los vivos, por lo menos no para vivir de por vida.
― ¿Estas tratando de obligarme a decidir? ―cubría con su mano la herida en su pecho.
―Simplemente digo la verdad. Puedes elegir quedarte o volver al mundo de los vivos. De elegir la segunda… ―cerro los ojos.
― ¿Qué?
―Tendrás que renunciar a Rukia, y a Neo.
Era la primera vez que oía el nombre de su hijo. "Neo… Neo… ¿Me pregunto si Rukia ya pronuncio su nombre?" Miraba la palma de su mano cubierta de sangre. Sonreía como tonto al murmurar aquel nombre.
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Mayuri estaba por desconectar el aparato del corazón de ambos shinigamis, pero Unohana intervino al reclamarle el acuerdo que tenían. Una breve discusión acalorada obligo a Ukitake y a Kyoraku a intervenir, alegando que la seguridad de ambos seguía pendiendo de un hilo, por lo que no permitirían que los desconectara.
― ¿Por qué habría de importarme sus vidas? El niño está vivo, el padre muerto y la madre terminara igual. ―Mayuri estaba exasperado.
― ¡Kurosaki no está muero! ―Orihime se interpuso entre los capitanes―Él no dejara sola a Kuchiki ni a su hijo. ―sujetaba la mano de la shinigami―Por favor, espere un poco más.
Aquella impetuosidad exalto aún más al capitán, tentándolo a declinar al favor hasta que un fuerte estruendo se escuchó muy cerca de su posición. Las miradas se clavaron a la espesa cortina de polvo, acompañada de leves temblores y explosiones. Incluso pudieron sentir el inconfundible viento helado de Hyorinmaru. Hanataro se asustó al tener demasiado cerca a la capitana Soi Fong. Ya era suficiente con Mayuri como añadir más leña al fuego.
―Tenemos que sacarla de aquí. ―Uryu entro por uno de los boquetes causados por las peleas.
―Uryu.―Orihime lo veía horrorizada, pues su cabeza sangraba al igual que su mano derecha.
―No hay tiempo, ¡Por aquí! ―le grito a Chad.
Tan pronto como entro, Chad cargo a Rukia para sacarla de aquella habitación y dirigirse hasta la mansión de Byakuya. Detrás de él iba Rangiku para llevarse al bebé en brazos, así como Ikkaku para cargar en su espalda a Ichigo, con Yumichika a su lado para cargar el aparatejo que los mantenía unidos. Sin más remedio, los capitanes, a excepción de Mayuri, accedieron, así podrían retenerlo más posible a las fuerzas especiales.
― ¡DETÉNGANSE! ―Soi Fong estaba iracunda. Sus ojos llameaban.
― ¡SOI FONG, ESPERA! ―Yoruichi iba detrás de ella.
En cámara lenta, cada una de las acciones parecía torpes o imposibles de ejecutar. En cuanto Soi Fong entro a la habitación, consiguió evadir a todos los presentes e inyectar el veneno de Suzubemachi en la espalda del pelinaranja. Una sonrisa surco su rostro mientras Yoruichi la sujetaba por la espalda para someterla en el piso.
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
