Historia alterna, sin finalidad de lucro.
Los personajes son propiedad de Tite Kubo, únicamente los tomo prestados para crear una historia ubicada en un universo alternativo. No esta ligado al manga ni al anime.

Gracias por seguir leyendo.
Autora:
ღRukia_Kღ (L. Ro)


Capítulo 26: Las llamas del Sol se extinguen


¿No piensas dejar de sangrar?

―Zangetsu…―miraba al vacío― ¿Crees… crees que ellos estarán bien sin mí?

¿Admites qué nunca quisiste quedarte en la Sociedad de Almas?

La herida de Ichigo seguía sangrando, pese a que la apretujaba con la palma abierta. Sus dudas se mantenían arraigadas en su corazón, cosa que no podía permitirse pues en el exterior se estaba librando otra pelea. Ante eso, Zangetsu mostró su inconformismo, reclamándole que no pretendía servirle a un ser frágil de convicciones y débil de voluntad. Dándole la espalda, hablándole sobre su hombro, Zangetsu le dedicaba da una mirada gélida. Lo primero en que Ichigo pensó, al verlo, fue la mirada de audacia en Rukia, cuando lo atravesó justo en el corazón para que se hiciera cargo de proteger a sus seres queridos.

Estás en tu límite, lo siento… Ichigo… no pude ayudarte esta vez.

― ¡Tsk! Zangetsu… espe…espera… ―se arrastraba, aprensando su pecho con su mano, queriendo alcanzarlo.

Los pasos de Zangetsu eran aletargados, pesados, lentos, como si deseara que su shinigami lo alcanzara a cualquier costo. Pero, tras un profundo suspiro se resignó y decidió dejar solo al pelinaranja.

Adiós… Ichi…

Ichigo cogió su mano con la misma que apretujaba su pecho para evitar el sangrado. Zangetsu se volvió perplejo ante tal acto; no pensó que el coraje de su shinigami pudiera sorprenderlo nuevamente.

―Te dije que esperaras. ―jadeaba debido al dolor―Aunque muera, aunque no vea crecer a mi hijo… lo salvaré.

Un destello de valentía vislumbraba en sus ojos, en sus palabras y en su voz. Zangetsu estaba aliviado y convencido ante la franqueza de Ichigo, así que sin dudar un segundo más lo corto con su misma esencia.

La hoja de su propia zanpakuto lo quemaba hasta la médula, pero el precio que debía pagar por la nueva oportunidad que Zangetsu le otorgaba.

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Miraban estupefactos como Ikkaku dejaba caer a Ichigo de bruces en el suelo, al mismo tiempo que la aguja se desconectaba de su corazón. Rápidamente Yoruichi aventó a Soi Fong a un lado para poder cargar a Ichigo, pero en cuanto lo iba a tocar una pesada carga espiritual los sofoco por algunos momentos. Nadie comprendía que ocurría hasta que Unohana intentaba explicar que la causa de esa explosión espiritual era porque el shinigami sustituto salió de su mundo interior. Esto los dejó estupefactos, pues creían que había muerto.

Rukia gruño de dolor sin razón alguna, por lo que Chad estaba por recostarla en suelo cuando noto que alguien le arrancó la aguja de su corazón. Fue Renji, quien le pidió, con un gesto, que no dijera que se la llevaría lejos del alboroto en tanto se la quitaba de los brazos. Los únicos que se dieron cuenta fueron Orihime, Hanataro y Rangiku, pues Renji les hizo una seña para que lo siguieran mientras los capitanes se encargarían de todo.

Byakuya y Komamura llegaron momentos después, junto a Unohana, Kyoraku, Ukitake, Toshiro y algunos de los guardias de la familia Kuchiki, bloqueandole el paso a Soi Fong ya sus subordinados. El área estaba rodeada, no había forma de escabullirse. Toshiro no dudo en hablar con la capitana, razonando que dieran un poco más de tiempo a que el shinigami sustituto terminara lo que empezó; obteniendo como respuesta una sonrisa torcida y un sarcasmo, de Soi Fong, mismos que tuvo que tragarse en cuanto el llanto del bebé los atrajo.

― ¿Por qué llora el niño?―Ukitake no quería quitarle la vista de encima a Soi Fong.

―Mi querido amigo ―Kyoraku sonreía― es más que obvio la razón. ¿Acaso no lo sientes? ―lo miraba fijamente.

El peso excesivo de energía se disipaba velozmente, los gruñidos de Rukia eran menos y el llanto del bebé aumentaba. Al volverse, los capitanes abrieron de par en par sus ojos al ver, entre el espeso polvo, una figura negra de ojos brillantes como el fuego.

―Es increíble… ¿Cómo es que…? ―Ukitake no daba crédito a lo que veía.

―Ese maldito, ya era hora. ―Renji carcajeo un poco.

―Ichi… Ichigo… ―Rukia apenas podía distinguir las figuras ante ella. Todo estaba borroso.

De pronto, Soi Fong se abalanzó contra aquella silueta.

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En lugar de sangrar aún más noto que su herida se cerraba raudamente. La hoja de su zanpakuto calcino la herida, ayudándolo a dejar las dudas y el miedo atrás. Estaba determinado a proteger lo que adoraba y amaba en ambos mundos. Tras susurrarle "gracias" a Zangetsu, Ichigo abrió abruptamente los ojos al sentir la punzada causada por Suzubemachi. Ágilmente se incorporó en medio del bullicio. Escudriñaba su alrededor en busca de su hijo.

―Ichigo… ―Ikkaku lo veía asombrado.

― ¿Dónde está Rukia y mí…―en ese momento un llanto atrajo su atención.

Ikkaku carcajeo ante la nueva postura de su colega. Le dio unas palmadas en el hombro y le señalo la barrera de capitanes. Ichigo supo que no tenía tiempo, debía intentar razonar con Soi Fong para evitar una tragedia; así que busco entre el polvo hasta dar con ella. "Ahí esta…" apretó el mango de su espada entre sus manos, preparado para defenderse.

― ¡Ahí estas! ―en un parpadeo, la pelinegra estaba encima suyo―Con que sigues vivo… Shinigami sustituto.

―Soi Fong, cálmate… no tienes por qué continuar con todo esto.

―Las ordenes no las tú.

Ichigo bloqueaba los golpes de la capitana. Ella estaba enfurecida por no evitar que aquella amenaza naciera, así que se encargaría del padre y después de la criatura. Rukia era lo de menos, ya no sería peligro alguno por lo que mantenerla encarcelada bastaría.

El llanto del bebé distraía por segundos a Ichigo, y despertó por completo a Rukia. Por mucho que Renji trataba de detenerla no evito que se zafara de su abrazo. Ya deseaba vera su hijo, pero antes de eso necesitaba ayudar a Ichigo. La casa de Byakuya estaba muy lejos, por lo que no podía usar su espada, así que le quito la suya a Hanataro.

― ¡Espere, señorita! ―extendía su mano hacia ella.

― ¡Kuchiki! ―Orihime bloqueo su camino con su Santen Kenshun.

La shinigami ardía de angustia y bravura, rompiendo sin problemas el escudo de la ojigris. Entre el polvo y los escombros de su alrededor, Rukia dio con Ichigo y la capitana. Estaba dispuesta a enfrentarse a ella sin importarle las consecuencias. Ya había sido acusada de traición, que más daba volver a serlo si con ello le salvaba la vida al amor de su vida. Sin temor, se lanzó contra Soi Fong.

― ¡No te entrometas!

― ¡Rukia! ―Ichigo vio como la capitana le inyectaba el veneno de Suzubemachi en el pecho.

Al mismo tiempo que la ojivioleta caía al suelo Ichigo se interpuso en la segunda inyección. ¡Tsk!... Rukia… Neo…" Todo había acabado para él, ya que era a segunda dosis de veneno que recibiría en el mismo lugar.

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Toshiro le ordeno a Rangiku que alejara al bebé del lugar, llevándose también a Hanataro y a Orihime. Uryu y Chad pretendían quedarse a ayudar en lo que pudieran, pero Yoruichi les advirtió que sería mejor que se fueran con el niño.

― ¿Qué pasara con Kurosaki y Kuchiki? ―el ojiazul sentía impotencia.

―Cálmate, nosotros nos aremos cargo. ―la morena le dio la espalda―Cuiden del niño. ―le sonrió sobre su hombro antes de irse.

Se posiciono juntos a los otros capitanes, lista para terminar lo que empezaron. Tan pronto se colocó a lado de Ukitake, la morena observó como Rukia se abalanzaba contra Soi Fong, y como esta se volvía contra ella para atacarla. "¡Malditos mocosos!... ¿No pueden estarse quietos?" farfullaba al mismo tiempo que corría hacia ellos para bloquear el golpe. Demasiado tarde. En cuanto cogió la mano de Soi Fong, una segunda flor aparecía en la espalda de Ichigo.

―Ichi… Ichigo… ―abrió de par en par sus ojos― ¡IIIchigooo! ―Rukia lo veía desplomarse.

El cuerpo del pelinaranja yacía sobre Rukia, misma que lo sacudía insistente para que se levantara. Le daba bofetadas con la intención de hacerlo reaccionar, pero lo único que consiguió fue una sonrisa torcida, una mirada opaca y un "te amo" antes de que perdiera la conciencia. La ojivioleta quedó estupefacta al sentir la frialdad corporal de su amado. "No… no, no, no… Ichigo, despierta… Neo te necesita... yo te necesito…" Pensaba, sin darse cuenta de que a su alrededor miles de pétalos de cerezo cubrían el entorno, al igual que una gruesa capa de hielo.

A lo lejos, Orihime escucho el llanto de su amiga. Una fuerte punzada en el pecho no la dejo tranquila, así que regresó sus pasos para ayudarla. Algo andaba muy mal y no pretendía quedarse de brazos de cruzados, mucho menos permitió que Uryu o Chad la detuvieran. Estaba determinada a acudir sin importar lo que le ocurriera. Pero en cuanto se acercó, vislumbro a Byakuya y a Toshiro encerrando a los amantes con el fin de protegerlos de las fuerzas especiales. El sitio estaba rodeado, y quienes prestaron su espada estaban fatigados.

―No puede ser. ―se llevó las manos a la boca―Ku… Kuchiki… Kurosaki. ―escuchaba al fondo el llanto del bebé, pues Rangiku se detuvo para observar el caótico escenario.

Kyoraku borró su sonrisa, por derrotar a algunos oficiales de las fuerzas especiales, en cuanto vio el gran muro que Byakuya y Toshiro crearon. Eso sólo significaba una cosa, el shinigami sustituto estaba mal herido y posiblemente muriendo. ¿Pero por qué encerrarlo junto a Rukia?... Posiblemente para darles un momento para despedirse. Ukitake estaba espalda con espalda, viendo sobre su hombro la misma escena que su amigo, lamentando no haber ayudado más a su subordinada y deseando que las cosas no llegaran a ese punto.

Por su lado, Yoruichi arrincono a Soi Fong, penetrándola con una aturdidora mirada, para exigirle la verdadera razón de su aberración contra el shinigami sustituto y la oficial. La capitana torció la sonrisa y declaró que no era personal, simplemente seguía las órdenes del Capitán Yamamoto; así como proteger a la Sociedad de Almas.

― ¡Pero el bebé nació sin el hollow en su corazón!

― ¿Qué? ―no parpadeaba― ¿Por qué he de creerte?

―Soi Fong ―estaba a milímetros de su cara― ¿Acaso no sientes la energía espiritual del niño?

Ambas se quedaron en silencio, prestando atención a su entorno. La pelinegra no solo consiguió escuchar su llanto, también sintió el poderoso poder que crecía en el niño. "¿Cómo es posible?... ¿Cómo puede ese recién nacido tener tal energía?" Al abrir los ojos, se encontró con una mujer sosegada.

―Señorita Yoruichi.

―Soi Fong, tenemos que ayudar a Ichigo. Esta ahí adentro, muriendo.

―Lo lamento, no puedo hacer algo por él. El veneno de Suzubemachi ya debió hacer efecto.

―Quizá yo pueda ayudar en este predicamento. ―Mayuri apareció detrás de ellas, con su macabra sonrisa y su ansiedad por ponerle las manos encima al shinigami sustituto y a su hijo.

Yoruichi lo miro inquisitivamente y lo amenazó para que no intentara algo para su beneficio científico, a lo que el capitán se irrito y aceptó bajo la condición de experimentar con el cuerpo si las cosas salían mal. Con un bufido, la morena accedió. El plan de Mayuri consistía en conectar el corazón de padre e hijo, de la misma forma que lo hicieron con Rukia e Ichigo, sólo que esta vez la finalidad cambiaria.

― ¿Es seguro para el bebé? ―la morena lo veía dudosa.

―Tú misma lo dijiste, él tiene una fuerte energía espiritual. Sin mencionar que en estos momentos está absorbiendo partículas de reichi como loco.

― ¿Por qué? ―Soi Fong deseaba saber más.

― ¡Ja! Niñas ignorantes. El hijo del shinigami sustituto y de esa oficial tiene ese potencial poder debido a su origen paterno. ¿Acaso no saben que él es mitad quincy y mitad shinigami? Su raza es pura y al mismo tiempo es mestizo. Su madre era una quincy de sangre pura y…

―Su padre un shinigami de sangre pura. ―Yoruichi cerró los ojos.

La pelinegra exigió saber quién es el padre de Ichigo, sin esperar que se sorprendería del linaje de aquel chiquillo. Presto atención a cada palabra de la morena:

―Kurosaki… ―sonrió de lado―… más bien, Shiba Isshin es el padre de ese atolondrado.

―Es imposible, esa familia era de la nobleza hasta la tragedia de… ―se calló al razonar el motivo de su expulsión del Seireitei.

―Exactamente. El capitán de la décima división "traicionó" al Gotei trece por quedarse, sin autorización, en el mundo de los vivos para proteger a una quincy.

La capitana seguía enmudecida. ¿Cómo era posible que por esa extraña razón, el bebé tuviera semejante carga espiritual?... Mayuri se fastidio y explicó que al combinar fuerzas de origen puro, las probabilidades de que una tercera o quinta generación las combinara exitosamente y más poderoso. Pese a ser de sangre distinta, el hecho de ser puro aseguraba el bienestar de la energía espiritual de las generaciones venideras.

―Muy bien, vayamos por el bebé. ―Soi Fong fue hasta Rangiku para arrebatarle al niño.

― ¡Tsk! Esa niña es impaciente. ―Yoruichi gruño.

― ¡Af! ―Mayuri supo que no sería fácil.

Soi Fong detestaba equivocarse, por lo que de mala gana corrió hasta Byakuya y Toshiro para exponerles brevemente como salvarle la vida a Ichigo. Orihime, al estar cerca, escucho todo y se ofreció a brindar sus poderes para opacar la descontrolada fuente de energía que el bebé absorbía, de ese modo los daños colaterales serian mínimos. Al principio Toshiro se mostró renuente, pero Rangiku, quien corrió para alcanzar a Soi Fong, secundo la idea de Mayuri. Todos sabían que eran un riesgo de alta magnitud, sin embargo, debían hacer algo.

― ¡Ichigo!

Escuchaban como la shinigami gritaba al llamar al amor de su vida. Byakuya no resistió seguir oyéndola sufrir por lo que retiró a Senbonzakura, animando al pequeño capitán a hacer lo mismo. Una vez que los pétalos y el hielo se disipaban, se entumecieron al ver la trágica escena que ocultaban: Rukia abrazaba con fuerza a Ichigo. Su ropa, su rostro y sus manos estaban ensangrentados, pues la herida del pecho de él se abrió nuevamente, además de que el veneno le había amoratado algunas zonas del cuerpo.

― ¡Kuchiki, Kurosaki! ―Orihime invoco su Soten Kisshun para cerrar la herida.

―Eso no bastara. ―Soi Fong observaba el innecesario esfuerzo de la ojigris.

―Conecta ese aparato de una vez. ―Yoruichi estaba molesta― ¿¡Qué esperas!?

Mayuri se sorprendió de la agresividad de la morena. Llamó a Nemu, pues ella cargaba un nuevo aparato que permitiría salvarle la vida al shinigami sustituto. Byakuya cargo a su sobrino, para acunarlo mientras permanecía conectado; mientras tanto, la ojigris se encargaría de encapsular al pequeño para que absorbiera cierta cantidad de reichi, misma que Ichigo acapararía para sobrevivir.

―Señorita Kuchiki. ―Hanataro se sentó a su lado.

―Rukia… ―Renji se paró detrás de ella.

Kira, Hisagi, Ikkaku,Yumichika, Komarura y los demás quienes los ayudaban estaban presentes. Incluso Kyoraku se entristeció de no mostrar sus habilidades pues Soi Fong dio la señal de retirada a sus subordinados. Aunque el pelirrojo era el más afligido, no le gustaba ver a Rukia desmoronarse.

―No estorben, esto sería un poco peligroso. ―Mayuri conecto la aguja en el corazón de Ichigo.

― ¡Ey! ¿Qué le hará al bebé? ―Renji sujeto la mano del capitán―Rukia, ¿permitirás que…

―Deja que lo haga… ―Rukia acariciaba el cabello del ojiambar―…escuche todo antes de que retirasen la barrera. ―sus ojos estaban rojos y aguosos.

La ojivioleta acomodo en su regazo la cabeza de Ichigo, de esa forma lo ayudaría a soportar el dolor en la trasferencia de energía espiritual. Una vez que Mayuri que zafó su mano, con enfado, del agarre de Renji, fue con el niño para incrustarle la aguja. Sin embargo, Byakuya lo detuvo al pedirle que lo dejara ser él quien lo conectara. Tras hacer los ojos en blanco, Mayuri accedió.

―Todo estará bien. ―le susurro a su sobrino antes de colocarle la aguja en su pequeño corazón.

El llanto del bebé no se hizo esperar. Al mismo tiempo que lo conectaron, el monitor comenzó a registrar una incontrolable fuente de energía. Ahí es donde la ojigris intervino y encapsulo al bebé, permitiendo que el aparato regulara el flujo de reichi. Ichigo se retorcía de dolor, gemía y enterraba sus dedos en la tierra. Rukia no sabía a quién prestarle atención; su hijo también lloraba de dolor.

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Urahara e Isshin aun esperaban que el monitor dejara de mostrar estática. Estaban ansiosos por saberlo que ocurría en el Seireitei. Lo que más le preocupaba al pelinegro era saber si su estúpido hijo logró librar el alma de su nieto del hollow. Estaba tan inquieto que se paseaba de un lado a otro de la habitación tal cual león enjaulado, ni siquiera los berrinches de Jinta y las peticiones de Ururu porque se tranquilizara lo distraían. Isshin pensaba nada más en la vida de Ichigo, Rukia y de su nieto.

―Vas a gastar la madera, siéntate de una vez. ―Urahara saco su pipa y la encendió.

―Lo siento. ―se sentó a su lado―Quiero saber que está pasando allá.

―Han pasado casi dos días. ―exhaló humo―Quizá aún estén lidiando con el hollow.

Isshin sabía la verdad detrás de aquellas palabras. Urahara no le diría algo cruel a no ser que en verdad lo supiera. Ambos permanecieron pacientemente inquietos a una señal de la Sociedad de Almas.

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Orihime ejecutaba las indicaciones al pie de la letra. Cada vez que Mayuri le indicaba dejar pasar cierta cantidad de reichi, ella abría un pequeño orifico a su barrera para que el bebé lo absorbiese. Poco a poco una considerable cantidad de energía se trasladaba del recién nacido a Ichigo. Unohana estaba a cargo de revisar los signos vitales de ambos, pues de notar alguna inconsistencia que los pusiera en riesgo daría prioridad a la vida del niño.

Byakuya acunaba lo mejor posible a su sobrino, especialmente porque este no dejaba de llorar. Sus mejillas estaban sumamente rojas, sus manitas eran un completo puño, su respiración era entrecortada. Rukia tampoco soportaba verlo así, mucho menos con Ichigo en su regazo retorciéndose. Al cabo de algunos minutos, su herida paro de sangrar, pero la cortada seguía abierta pues las flores de Suzubemachi permanecían en su espalda. El veneno seguía en las venas del shinigami sustituto.

Uryu contó el tiempo que tenían así. Casi dos horas sin muchos cambios, preocupándole pues no era sano que el pequeño llorara por mucho tiempo.

― ¿Cuánto tiempo deben estar así? El bebé no ha parado de llorar.

―Uryu…― Rukia lo miraba―… ¿Qué hago? ―aferraba sus manos en la ropa de Ichigo.

―Kuchiki… ―miro su dije y decidió acelerar las cosas.

―Capitán Kurotsuchi… ¿Sera que, al ser mitad quincy, yo pueda acelerar su curación?

Las miradas se clavaron en el ojiazul, haciendo enfadar a Mayuri. No recordaba que aquel quincy estaba presente. Lo cogió con fuerza del brazo para acercarlo al niño, al mismo tiempo que explicaba que posiblemente el cuerpo, el alma y el corazón de Ichigo se restaurarían por completo al recibir una fuente pura de su memoria genética.

―Eres brillante quincy, estoy muy molesto de no haber sido yo quien lo propusiera. ―sin aviso, incrusto una tercera aguja en el pecho de Uryu.

― ¡Ahhh!... ¡Tsk! Maldito, ¿¡Por qué lo hizo sin decirme antes!? ―sus ojos lagrimeaban.

―Cállate. Esto permitirá que regules tu paso de energía al cuerpo de Ichigo. Cuando la muchacha deje paso al reichi tú liberaras la misma cantidad.

― ¿Está seguro de eso? ―el miedo se reflejaba en sus ojos.

―Desde luego que sí. Al recibir dos fuentes de nutrientes ese idiota podrá recuperarse rápidamente.

― ¿No son falsas ilusiones? ―la ojivioleta no los veía, su mirada estaba en Ichigo.

―Niña tonta, claro que no son ilusiones. ―Mayuri se molestó aún más.

Toshiro intervino, pues no era momento de discutir los pormenores. Tenían algo que hacer y debían darse prisa. En cuanto la primera dosis de reichi de Uryu, el pelinaranja se retorico aún más de dolencia. Al contrario del bebé, quien al resentir aquella dosis se calmó y dejo de llorar. Eso lo agradeció la ojivioleta, aunque seguía afligida de ver a su amado gemir amargamente.

En el transcurso de media hora, la cortada de Ichigo cerró completamente, lo que animo a Rukia a voltearlo para ver de nuevo su espalda. Sonrió levemente al notar que una de las flores había desaparecido. Soi Fong se sorprendió, pues había mejorado bastante el nivel mortífero de su veneno. Sin embargo, las cosas no permanecieron estables. Tan pronto Rukia acomodo a Ichigo en su regazo, este profirió un estruendoso grito mientras se hacía ovillo. El monitor registraba una inconsistencia: el corazón del pelinaranja rechazaba la dosis de reichi de su hijo y Uryu.

― ¡Maldita sea! ―Renji veía la frustración en los ojos de la ojivioleta.

― ¡No es posible que lo esté rechazando! ―Mayuri veía desconcertado el monitor― ¡Todo iba muy bien!

― ¿Por qué lo está rechazando? ―Byakuya aun sostenía su sobrino.

Una mariposa infernal revoloteaba a un lado de Yourichi. "¿Hum?..." La observo detenidamente hasta que logro escuchar la voz de Urahara, quien hablaba de forma precipitada al darle instrucciones sin necesidad de preguntar que ocurría.


Gracias por leer.

Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)