Holaaaa! Con todo lo que está pasando… y con el hecho de que… listo! NaruHina Cannon señores! Yo lo supe siempre y listo, ya se nos está por conceder… con el fin del manga y con la peli… Hoy salió tanta info que me dejó locaaa! Sí! Estoy delirando jajaja… tanto que estoy aquí publicando! 3

Espero les guste este capi… disculpas por la horrografía y espero que les guste esto que poco a poco va aumentando en suspenso y aumentará en romance…

Les amo~~ Disfruten la lectura :*


CAPÍTULO 4:

Huellas Del Pasado.

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No existían palabras que describieran lo que sentía en aquel momento. Su corazón latía a mil kilómetros por hora.

El doctor le había pedido entrar a la habitación porque era la única persona relacionada a ella que estaba dentro del hospital en aquel momento. Y entonces la vio…

Su azulado cabello se extendía sobre la almohada, escapándose en rebeldes mechones de la venda sobre su cabeza. Le habían limpiado y ya no estaba cubierta de hollín ni polvo. Las mantas la cubrían hasta su pecho, con sus brazos sobre la cama. Respiraba con la ayuda de una mascarilla y las mangueras conectadas a sus venas no dejaban de transferir sangre, suero y algún que otro medicamento.

Habían transcurrido al menos 6 horas y aún no despertaba.

—¿Có… cómo está ella? —preguntó a quien le había permitido entrar a su habitación. Estaba preocupado, y sobre todo nervioso.

—Para haber entrado a una casa en llamas, y, haber recibido el impacto de un gran tronco de madera sobre su cabeza y espaldas… debo decir que aún está viva.

—No me trate de idiota, por favor —pidió el rubio rascando su cabeza. Lo habían obligado a tomar una ducha y cubrirse con las ropas necesarias para entrar a la unidad de cuidados intensivos en los que ella permanecía.

—Señor Naruto, trato a las personas según la inteligencia que demuestran tener —dijo manteniendo semblante serio y frio—. Solo a usted se le ocurre preguntarme si ella está bien, ¿acaso está ciego? Esa mujer tiene suerte de estar viva ahora mismo.

—Padre, no seas tan rudo con el idiota —el rubio giró su rostro y observó a Ino asomándose por la puerta—. Creo que se cayó de niño.

—Ino, ¿qué haces aquí? ¿Dónde están mis hijas? —preguntó irritado pero manteniendo la voz baja.

—Kakashi insistió en que debía traerlas a que las chequearan a ellas también, pueden haber aspirado humo durante el incendio, sobre todo Naruko.

—Ya veo —bajó la mirada, se sentía frustrado. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo—. Inoichi-san, ¿ella estará bien?

—No lo sé —respondió observando a la inconsciente mujer—. Su espalda está bien y parece que es una cabeza dura porque más allá de una contusión y una leve fractura no parece haber ocurrido nada grave. Aspiró mucho humo pero ya se han limpiado sus pulmones y solo queda esperar a que despierte.

—¿Quieres ir a ver a las niñas? —preguntó la rubia apretándole el hombro.

—No. Kakashi sabe cuidar de ellas —desvió la mirada en dirección al cuerpo inerte frente a ellos—. Sin embargo, si puedes, llévalas contigo esta noche.

—¿Y tú? —el rubio sonrió de lado.

—Yo me quedaré aquí. Sasuke fue apresado por golpear a un bombero, le prohibieron visitas así que no puede darme ninguna información sobre ella —dijo refiriéndose a la niñera—. Necesito que vayas temprano a pagar su fianza y te hagas cargo de la oficina por los próximos días.

—¿Ya has hablado con Neji? —preguntó sonriendo tras asentir a todas las peticiones de su jefe.

—Sí. Casualmente está aquí en Tokio —suspiró—. Le pedí que viniera mañana directamente aquí, le comenté lo sucedido, aunque ya lo había visto en las noticias.

—¿Le encargaras las reconstrucciones a él? —Naruto asintió.

—Confió plenamente en Neji. Tiene la mejor firma constructora del país y me dijo que se encargaría personalmente.

—Es bueno saber que aún conservas buenos amigos de la escuela.

—Neji es más que un amigo de la escuela…

—¿A qué te refieres? No me digas que…

—Claro que no, loca pervertida —Naruto se sentó junto a la cama y estiró las piernas—. Neji y yo casi fuimos parte de la misma familia, o eso tengo entendido.

—Ya veo —se acercó al rubio y le golpeó suavemente la frente con los nudillos—. Ella no es Naida, te aseguro que se va a recuperar.

—No estaba pensando en Naida… —susurró— Sé que los muertos no vuelven de sus tumbas —tomó un mecho azul entre sus dedos con sus manos temblorosas—. La verdad, pensaba en alguien más.

—No te preocupes, no preguntaré —sonrió y se retiró sin decir nada más.

Las horas pasaban lentas y los sonidos que inundaban la habitación se dividían entre los complejos aparatos que guardaban en detalle todo lo que sucedía con su cuerpo y el «tic tac» tan común del reloj en la pared. Cursaban alrededor de las 3 de la madrugada.

Le dolía la cabeza de tanto pensar, pero ¿por qué? ¿Por qué se le hacía tan familiar esa mujer? Podría jurar que la había visto antes, en otro lugar, tal vez en otra vida, pero estaba casi seguro de que la conocía y no solo eso pero, ¿Cómo descifrar lo que no comprendía? El dolor era agudo, enterró el rostro en el borde de la cama y el sueño lo venció.

La música a todo volumen, el olor a cigarrillo y alcohol junto a un embriagador perfume de mujer, las luces estridentes de la pista de baile y los cuerpos que se volvían sombras entre los cambios coloridos de las brillantes lámparas.

Te amo, Naruto-kun —una voz dulce, y temblorosa por los efectos del alcohol le hablaba con ternura. No reconocía aquella voz, pero sabía que le gustaba escuchar esas palabras.

La música a todo volumen, el olor a cigarrillo y alcohol junto a un embriagador perfume de mujer y las luces de los autos en aquella avenida.

Abróchate el cinturón —le ordenó a alguien que asintiendo obedeció.

La música a todo volumen, el olor a cigarrillo y alcohol junto a un embriagador perfume de mujer, las luces de los autos en aquella concurrida avenida, su cinturón desabrochado, un conductor de frente en su dirección, los chirridos de las ruedas contra el pavimento y un golpe estruendoso.

¡Naruto! —era el grito que le acompañaba.

El sudor caía de su frente y sentía las manos húmedas tras los guantes. Habían pasado años desde la última vez que debió enfrentar ese mal sueño.

—Maldita sea —bufó a baja voz. Giró el rostro y su mirada azul se cruzó con una color perla—. Hinata… Estás despierta. ¡Estás despierta! —se levantó de prisa, tropezando con todo a su paso—. ¡Iré por Inoichi! No te muevas —se devolvió con el rostro avergonzado—. Bueno, creo que no puedes pero… ¡cómo sea! Volveré en seguida.

Ella no dijo nada, se mantuvo inerte.

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—¿Qué haces aquí? —preguntó el azabache soltando un bostezo.

—Hay algo que quiero preguntarte —respondió quien le visitaba. De pie frente a la reja que los separaba.

—Ella no tenía idea de que era la casa de Naruto —sus ojos brillaban en la tenue luz de la celda.

—¿Esa es tu respuesta? Pero aún no he hecho mi pregunta.

—«¿Por qué estaba Hinata en casa de Naruto?» —dijo con tranquilidad y una sonrisa ladina—. ¿Acaso no es eso lo que deseas preguntar?

—Tu dijiste que te encargarías de que Hinata se olvidara de una vez por todas de ese hombre —el azabache se encogió de hombros ante aquellas palabras y recostó su cuerpo en la banca de cemento.

—No me culpes. Hinata no es un perro al que puedas entrenar para hacer lo que quieras. Lo intenté. Eso te lo puedo jurar, además, no lo hago únicamente porque tú quieras, también lo hago porque realmente me gusta Hinata.

—¿Te gusta? —bufó—. ¿Entonces por qué diablos la traes a casa de ese hombre?

—No fue mi idea, ¿ok? —se levantó y tomó las rejas entre sus manos—. Naruko y Haruko insistieron en llevarla con ellas.

—¡Pero tú se las presentaste!

—¡Lo sé! —gritó golpeando las rejas con las palmas de sus manos—. Haré lo imposible por alejarla de Naruto de nuevo, así sea lo último que haga.

—Bien. Más te vale, después de todo me lo debes.

—Lo sé. No me lo tienes que recordar.

—Nos veremos luego, Sasuke.

—Sabes que algún se enterara, y entonces ella va a odiarte, ¿verdad?

—Lo sé —respondió—. Pero es un riesgo que seguiré corriendo si de esa manera puedo mantenerla a salvo. Además, no se enterará.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Porque, aunque tenga que matar a todo el que lo sepa, ella no se enterará de lo que pasó.

—Tú sabrás lo que haces, Neji.

—Y tú, solo asegúrate de mantener la boca cerrada.

Se retiró, dejando tras de sí el chasquido en los dientes de Sasuke y el chirrido de la puerta de seguridad al cerrarse.

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—¿Te sientes bien? —preguntó el doctor con una sonrisa que se podía reconocer tras la máscara.

—Sí… —asintió con suavidad.

—¿Te duele algo? —ella asintió—. ¿Qué te duele?

—La cabeza —respondió con algo de dificultad y la voz cansada.

—Te harán unos estudios más, una tomografía, te tomaran unas muestras de sangre y mientras preparan todo puedes descansar, ¿está bien?

—Sí.

—Entonces, iré a preparar todo para los estudios.

—Está bien —respondió sin inmutarse.

—Ha sido una noche larga, ¿cierto? —preguntó quien tenía rato en la habitación sin decir nada.

—Sí… —susurró desde la cama.

El olor a alcohol y antiséptico sus fosas nasales recientemente desconectadas del respirador. Su mirada luchaba por enfocarse en quien le hablaba con cierta dificultad por el cansancio.

Un golpe resonó contra la puerta y tras un «adelante» se abrió.

—Buenos días, Naruto —saludó aquel hombre alto y de largo cabello castaño. Sus ojos blancos se pasearon desde el rubio hasta la inmutable mujer que yacía en la cama.

—¡Neji! —gritó eufórico el líder Uzumaki—. ¡Mil gracias por aceptar venir!

—No te preocupes, lo que sea por ayudarte —se acercó y clavó su mirada en la esquiva de Hinata—. Hola, tú debes de ser la «súper-niñera» de la que me hablaron hace instantes las hijas de Naruto.

—¿súper…? He… —rió de lado con sorna.

—Hyuga Neji, un placer —dijo con suavidad sujetando su mano con delicadeza.

—Hyuga Hinata —respondió ella con orgullo y sosteniéndole la mirada por primera vez desde su llegada.

—¿Los dos firman Hyuga? ¿Acaso son familia?

—En absoluto —respondieron al unísono.

—Bien, supongo que es un apellido común —estiró los brazos y tomó unos papeles de la silla en que antes había estado sentado.

Se encontraban en una habitación normal de hospitalización. Estaba fuera de peligro y había sido retirada de la unidad de cuidados intensivos.

—Esto es lo que tengo planeado Neji.

Anunció con entusiasmo y comenzó a mostrarle el diseño que había dibujado esa noche mientras esperaba que la bella durmiente abriera sus ojos.

Hinata solo podía observar como espectadora. Los dibujos eran simples, como los de un niño de primaria pero identificaban claramente cada centímetro de aquella casa, o al menos eso entendía por las explicaciones que daba a su primo.

Las ojeras bajo sus ojos denotaban el cansancio de pasar la noche en vela, tenía un par de vendajes en los brazos y la mano derecha.

En pocos minutos un asentimiento de cabeza de parte del castaño, seguido de una amplia sonrisa en los labios de Naruto le hizo entender que estaban de acuerdo.

Neji dio sus opiniones sobre el diseño, anunció que se lo mostraría completo en 2 días y el rubio le agradeció mil veces el poco tiempo que esperaría por los planos a sabiendas de que reconstruirían la casa en el menor tiempo posible.

—¿Dónde te irás con las niñas mientras se remodela la casa? —el rubio suspiró.

—Supongo que a un hotel —dijo rascándose la cabeza—. Aunque sé que ellas no están muy de acuerdo.

—¿Y qué pasa con las otras propiedades, tienes más de una casa en Tokio, o me equivoco?

—No, estás en lo cierto, pero, la mayoría de mis empleados son de mi pueblo natal así que Ino y Kakashi se encargaron de reubicarlos a todos en las diferentes propiedades, y la casa del centro se la di a Gaara junto a sus asistentes de cocina para que puedan trabajar allí.

—¿La de la cocina que te diseñó el alemán? —el rubio asintió.

—Ino también ofreció que nos quedáramos en su casa, pero… creo que eso sería abusar demasiado de ella.

—Y te saldría más costoso que un hotel —dijo burlón.

—Sí… esa maldita rubia me exprime como a un trapo viejo.

—Pero ya sabes que si te descuidas te la robo —advirtió sonriendo.

—No dejaré que lo hagas, por eso le complazco todos sus caprichos.

Las risas de ambos hombres resonaron en la habitación hasta que la puerta se entreabrió suavemente.

—Naruto, traje a las niñas —la voz de Kakashi se coló en la habitación y las 2 pequeñas entraron casi corriendo. Ignorando por completo a su padre y rodeando ambos lados de la cama.

—¡Hinata! —exclamaron al verla.

—Por favor discúlpame —pidió de inmediato Naruko abrazándola, con delicadeza para no lastimarla.

—Sí, disculpa que mi hermana sea una idiota —apoyó Haruko –a su manera– aferrada al brazo izquierdo, lleno de intravenosas.

—Tengan cuidado —las reprendió su progenitor separándolas de Hinata—. Lo siento, ¿te lastimaron?

—No, estoy bien —estiró su mano hasta que Naruko la tomó—. ¿Tú estás bien? —la niña asintió—. Entonces no importa que yo esté aquí.

—Hinata… —las lagrimas aflojaron en los ojos de la rubia y se acercó un poco más—. Lo siento…

—Ya las complací, es hora de irnos niñas —anunció Kakashi—. Naruto-sama, le recuerdo que en 3 horas es el recital de balet de Naruko-ojousama.

—¡Lo había olvidado! —se acercó a Hinata y tomó su mano con firmeza y suavidad—. Volveré luego, mejórate, ¿sí? —ella asintió con una tenue sonrisa—. Bien, no quiero perder a mi niñera.

Se dio la vuelta y siguiendo a Kakashi y las niñas se retiró de la habitación, no sin antes despedirse de Neji con un apretón de manos para perderse en los pasillos blancos.

—¿A qué estás jugando? —preguntó directamente a Hinata que solo desvió la mirada—. Respóndeme.

—No es tu problema —bufó encogiéndose de hombros.

—¿Quieres irte de nuevo a Australia? Porque yo encantado te enviaría allí una vez más.

—¡¿Crees que dejaré que me envíes a Australia de nuevo?! —preguntó gritando—. ¡No soy una maldita mocosa a la que le dices que hacer, Neji!

—No grites, y cálmate, no estás en condiciones de armar un drama.

—¿Yo armo dramas? —rodó los ojos—. Eres igual que Hideki.

—¿Yo me parezco a nuestro abuelo? —se señaló a si mismo frunciendo el entrecejo—. Eres tú quien actúa como él. Haciendo las cosas por capricho y sin pensar en el daño que puedes causar a otros.

—Bien, tú mandas, ¿Qué hacemos? —preguntó apretando los puños—. ¿Le decimos al doctor que me deje ir contigo porque yo soy Hyuga Hinata, esa Hyuga Hinata, y que Naruto se entere de…?

—¡Cállate! —espetó.

—Tú lo sabes, sabes lo que va a pasar si él se entera.

—¿Se lo dirás? —ella negó, bajó la mirada y sus ojos se humedecieron—. Solo esperare a salir de este lugar y volveré a ocultarme de él, como todos estos años...

—Sabes que es mejor así —intentó consolarla sentándose al borde de la cama—. Por cierto, mi abuelo sigue pidiendo verte, Hinata. Insiste mucho sobre eso.

—Neji, te juro, te juro por lo más sagrado que él es la última persona que me interesa ver, no quiero saber cómo está, si es de gravedad o no, si se va a morir o no, no me interesa, y lo sabes, ¿por qué insistes?

—Porque es tu abuelo.

—¡Arruinó mi vida!

—¡Tú sola la arruinaste! —Hinata se paralizó—. Tú sola te encargaste de hacer las cosas mal, arruinaste los planes y todo terminó mal. No te apegaste al plan.

—Tenía 14 años, Neji, ¿quién se adapta a esa clase de planes teniendo 14 años?

—Tú debiste de hacerlo…

—Sí… porque era yo la perfecta…

—No solo por eso, Hinata —le limpió las lágrimas que se escapan del borde de sus ojos—. También porque eras más lista que eso…

—Neji…

—¿Sí…? —preguntó acariciando un mechón de su largo cabello.

—Me iré a Australia en cuanto salga de esto.

—¿Verás al abuelo antes de irte? —ella negó—. Supongo que no hay manera de convencerte.

—No quiero escucharle recriminarme de nuevo por todo lo que pasó.

—Entiendo —susurró—. Tengo que irme —ella asintió—. No dudes en llamarme si algo pasa.

—Lo haré.

—Por cierto —se detuvo en la puerta y sacó su teléfono móvil. Buscó algo marcando opciones de la pantalla táctil y se acercó a Hinata de nuevo—. Es Hanabi —indicó señalándole el teléfono antes de entregárselo.

—Está hermosa —susurró antes de comenzar a llorar de nuevo—. Cumplirá 15 años pronto.

—¿Puedes enviarla al menos una semana a Tokio? —Tras dudarlo un instante asintió.

—Solo una semana, cuando comiencen las vacaciones decembrinas —ella asintió entusiasmada—. Eres su tía después de todo, no le veo nada de malo que te visite.

—Gracias —respondió en un movimiento de labios sin palabras.

—Te enviaré la fotografía a tu teléfono.

—Te avisaré en cuanto tenga de vuelta mi teléfono.

—Por favor. Adiós.

—Adiós.

Ella quedó recostada en la almohada, sola, llorando con fuerza, al punto de sentir dolor en su pecho, temblando y luchando por calmarse para que al llegar el doctor no notara su depresión repentina.

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Las luces estaban apagadas y las miradas de todos se enfocaban en el escenario decorado con árboles, flores, brillo y un tema lleno de fantasía.

El traje negro de Armani le iba bien con aquella corbata naranja de rallas y su melena rubia y alborotada le hacía resaltar entre la multitud.

Sus ojos se enfocaban firmes en la pequeña tarima y sus manos con inquietud tomaban una y otra vez el teléfono que yacía en su gabardina. Volviendo a guardarlo consecutivamente.

Sus ojos intentaban cerrarse a causa del cansancio cada cierto tiempo y a su lado, la menor de sus hijas le observaba intrigada. Él le devolvía una sonrisa, diciéndole que estaba trasnochado y ella sonreía tranquila, enfocando sus ojos en el escenario, a la espera de la aparición de su hermana.

El teléfono móvil llegó una vez más a sus manos y con la pantalla encendida sus ojos se enfocaron en él.

En algún momento una fotografía apareció en la pantalla.

—¿Quién es? —preguntó con curiosidad la espía junto a él.

—No lo sé —respondió rascando su cabeza avergonzado.

—Seguro la bajaste de internet sin darte cuenta —bufó la pequeña, enfocando su atención en la directora que acababa de hacer acto de presencia en medio del escenario.

—Sí… —su rostro se apagó un poco al igual que sus ojos observando la fotografía—. Se parece tanto —pensaba con el palpitar a mil.

Cerró la fotografía, silenció el teléfono y se enfoco en el anuncio que daba inicio al recital de invierno.

—Y ahora con ustedes, para dar apertura a este gran evento, tenemos a la coral del instituto, acompañada de la sinfónica nacional.

Un evento sin precedentes que presentaba a los hijos de líderes y celebridades del país en todo su esplendor.

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—Sasuke, ¿cómo pudiste llevar a Hinata a casa de Naruto? —el moreno se encogió de hombros.

—Fue un accidente.

—¡Tu trabajo es asegurarte de que ella se enamore de ti, no ir a lanzarla a los brazos de mi hijo! —espetó con fuerza cierta pelirroja.

—Las cosas se dieron de esta manera, pero no me rediré tan fácilmente. Ya me conoces, Kushina, yo siempre obtengo todo lo que quiero —la mujer rodó los ojos y suspiró.

—Más te vale que consigas la manera de alejar a esa mujer de mi hijo tanto como sea posible.

—Lo haré, yo tampoco quiero que ella esté muy cerca de Naruto.

—No podemos arriesgarnos, Sasuke.

—Lo sé, además, Hinata me pertenece.

—¿Sí, y por qué terminaron?

—Es parte de mi estrategia. A Hinata no se le puede presionar. Me asegurare de que ella sola vuelva a buscarme.

—Pues date prisa con eso, idiota.

—Sí, sí, sí —colgó el teléfono y apretó el volante del auto—. Maldita sea…

—Hora de irnos —anunció Ino abriendo la puerta del copiloto—. Ya finiquité todo. Debes presentarte en una semana en la estación de bomberos, debes hacer servicio comunitario 2 semanas en ese lugar para que se te limpie el expediente.

—Como sea —musitó encendiendo el vehiculo.

—¿Qué te pasa? ¿Una noche en una celda y ya te comportas como un ex presidiario? —se burló Ino con una amplia sonrisa—. No, en serio, ¿te pasa algo?

—¿Por qué preguntas?

—Llevamos 2 minutos en el mismo espacio cerrado y no has intentado seducirme —su tono de voz engreído sacó una sonrisa en los labios vecinos.

—Sabes que quiero más que nada meterte en mi cama, pero no me revolcaré contigo en un auto, quiero un hotel, algo elegante. No eres cualquier ramera, ¿o eso te consideras?

—Idiota —bufó enojada.

—Pero si quieres… —detuvo el auto en seco haciendo que la cabeza le rebotara en el asiento—. Podemos hacerlo aquí y ahora.

—Enciende el maldito auto antes que te la corte, pendejo.

—Eso pensé…

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Continuará…


Bueno, me alegra que tantas personas lean con tanta emoción este Fanfic jejeje…

De verdad estoy sorprendida y casi con ganas de llorar al ver la cantidad de reviews en relación a mis otras historias... sobre todo porque esta solo tiene 4 capis con este jajaja.

Gracias a todos! De corazón :*

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Bueno, acá les dejo sus respuestas:

Memetomori1986: Gracias, me alegra que te gusta, eso quiere decir que estoy haciendo bien mi trabajo xD

Son Of Time: jajaja seeee… quería trolearlos con el título del capítulo xD. Bueno, lo de Naruko, es porque sé que muchos hemos experimentado el bullying en la escuela y quería hacer mensión a eso, sé que muchos se identificaran… Bueno, aquí tienes la otra que tuviste que esperar aún más xD

Kyraa: Hola! A mi me gusta que te gustó(? En cuanto a Sasuke… que te digo, es sexy, se lo merece xD… Seguro habrá "Sasu-todas" así que te complaceré XD… Bueno, el NaruIno está más difícil porque soy celosa con Naruto(? jajajaja pero bueno, veré que hacemos(? Besos!

atadalove: jajajajajajajajaja… Lo sé! Es que… estaba escribiendo y pensaba: Una puta razón por la que Ino no le entre?! Y pgsjkfbsdkvbk! Es Lesbiana! xDDD… Es que Hinata es la chingona de la historia(? xD Me gusta que te gustara… bueno, ya veremos en el corazón que tal queda xD yo lo leeré y lo sabes xD… Pd5: yo también lo amo jajaja

Joplin97: Hola! Asistencia anotada(? Jajaja. Bueno, me alegra tu comentario y espero seguir complaciéndote jajaja… Gracias por leer y hasta el rato :*

Natsuko Sasaki: Continuadooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo jajajaja

Hinata Teikoku DenKare: Jajajaja como dije, yo tampoco, fue algo repentino XD Pero me agrada xD.

netokastillo: Pues sí… trataré de no enfocarme mucho en temas médicos porque de eso no sé mucho jhaja… pero más adelante, cuando entregue cierta info del pasado si le pediré opinión a un amigo que es doctor :P

sango surime: Gracias a ti por leer.

metalero-7896: Muchas gracias por tu comentario.

AnHell: Muchas gracias por comentar y por leer. Espero no defraudar tu emoción.

Davaru: Bueno, acá la tienes. Me alegra que te haya gustado y gracias por leer :*

Anacar: Jajajajajaja Yo también quiero verlos celosos… aún falta mucho por mostrar y cada vez se develaran más cosas…

sukihime510: Gracias por leer y comentar.

alfaro: Gracias… ya está xD

Rosihyuuga: Me alegra que te guste! Gracias por leer y eso! Estaré esperando esos reviews con ansias :*

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Besos~~ FanFicMatica :*