Gracias por seguir leyendo mi Fic.
También agradezco sus comentarios constructivos ^w^
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
Capítulo 28: Cada vez más lejos
Yoruichi no necesitaba entrar al juicio para enterarse de que las cosas con el hijo del shinigami sustituto resultaron mejor de lo que esperaba. Nada más debía esperar a que Ukitake y Byakuya salieran para informarles sobre la condición de Ichigo y saber detalles sobre la solución del problema. En su lugar vio acercarse a Rukia, a Renji y a Hanataro, quien caminaba despacio por cargar al bebé.
― ¡Tsk! Ni hablar, tarde o temprano debe saberlo.
Al acercárseles escuchó la conversación, animándola a interrumpir. No dejo de carcajear al verles la cara de susto, aunque tuvo que contenerse al ver la seriedad de la ojivioleta. Eso significaba una cosa, deseaba enterarse sobre la condición de su amado. Antes que nada, Yoruichi pidió que la pusieran al tanto sobre la decisión de Yamamoto, y al oír que le perdonó la vida a los tres se alegró de no estar rodeada únicamente de malas noticias.
― ¿Hum? ―la veía desconcertada―Yoruichi… ¿Le paso algo a Ichigo? ―temía la respuesta, pero al ver la expresión de insatisfacción se preocupó.
―Rukia, no te mentiré, tengo malas noticias. ―veía a Neo.
Rukia captó la gravedad en su voz, así que dejó a Neo al cuidado de Hanataro y Renji para conversar con la morena de aquel asunto que la atormentaba. Al apartarse un poco Yoruichi no le dio rodeos, empezó a explicarle los procedimientos que Urahara implemento para poder salvarle la vida al desintoxicarlo.
― ¿Qué es lo malo?
―… Ichigo vivirá, pero…
― ¿Pero? ―no comprendía.
―Hay una gran posibilidad de que no recupere sus poderes debido a la brecha que se abrió en su corazón. Ichigo ya no es capaz de retener reichi.
― ¡Ja! ¿Es una broma verdad? ―la veía a los ojos.
―Lamento decir que no, no es una broma. ―miro hacia el bebé―Esperemos que todo sea un mal sueño y que ese pequeño pueda conocer a su padre.
Rukia miraba a Neo. Lo veía bostezar e intentar tallarse los ojos con sus manitas. ¿Cómo aquel pequeño podría vivir sin saber de su padre? No importa cuántas comodidades podría darle Byakuya a su sobrino, este siempre viviría con el hueco de no conocer a Ichigo. Yoruichi posó su mano sobre el hombro de la ojivioleta, con afán de apoyarla, antes de ir a conocer al pequeño por el cual el Seireitei enloqueció. "Ichigo, prometiste cuidarnos…", miraba a Yoruichi cargar a Neo, mientras Renji iba con ella.
― ¿Estas bien?
―No. Neo no podrá conocer a Ichigo. ―cubrió su boca con la mano.
― ¿Qué?
―Ichigo… Ichigo no volverá con nosotros. ―rápidamente le contó lo que conversó con Yoruichi.
Antes de que el pelirrojo reaccionara, Yoruichi le entregó su bebé a Rukia para despedirse. No sin antes hacerle saber que de haber algún cambio positivo se lo diría personalmente. La ojivioleta asintió, con una sonrisa forzada.
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En el transcurso de dos días, Urahara ya tenía en sus manos los resultados del análisis que practicó sobre la energía espiritual de Ichigo. Pese a mostrarse positivo ante la notable estabilidad física del shinigami sustituto, el ojigris se desconcertó al descubrir que efectivamente este sería incapaz de recuperar sus poderes. Al primero en informárselo fue a Isshin, quien se fue abajo al pensar en cómo sobrellevaría su hijo el dolor de no conocer a Neo. Ni las ocurrencias de Kon, en el cuerpo de Ichigo, arrancaban una sonrisa en los presentes.
Cuando Yoruichi volvió con la grata noticia de que el pequeño Neo era un bebé saludable y precioso, todos olvidaron por un segundo la pena de ver al shinigami sustituto aun inconsciente. Incluso Orihime lloró al saber que su amigo no podría ver a su hijo crecer; y aunque Uryu no lo demostrara, también le dolía al igual que a Chad.
― ¡Tsk! ―Ichigo gruñía.
―Demonios… ―Urahara revisó el monitor. ―Ya no responde al gigai.
―Kisuke, eso no es buena señal. ―Yoruichi desconectaba las sondas.
―No, no es buena señal. ―su mirada era perturbadora. ― ¡Tessai, ayúdame a colocar el alma de Kurosaki en su cuerpo!
― ¿Qué? ―Kon no tuvo tiempo de reaccionar.
Ururu lo hizo salir, poniéndolo de nuevo en el cuerpo de felpa, para que Tessai colocara el alma del pelinaranja sin problemas. Orihime quería poner una barrera para ayudarlo a soportar el dolor, pero ya lo habían colocado. Ichigo no dejaba de gruñir, su cuerpo temblaba y estaba hiperventilando.
― ¿Qué le pasa? ―Uryu lo veía retorcerse.
―Rechazó el gigai antes de tiempo, lo más seguro es que ya haya perdido su energía espiritual.
Todos, incluyendo a Kon, se pasmaron. ¿Por qué los perdió de la nada?... esa pregunta era un tanto complicada de explicar, por lo que Urahara resumió todo a que Ichigo se llevó al límite al salvar la vida de Neo, por lo que su alma y su cuerpo ya no son capaces de retener energía espiritual.
― ¿Ya no podrá recuperar sus poderes? ―Orihime deseaba una esperanza.
―Por ahora no. ―Isshin les daba la espalda―Estoy seguro de que si descansa lo suficiente podrá regenerarlos naturalmente como antes.
―Pero, ¿No fue gracias a Kuchiki que logró desatarlos y desarrollarlos? ―Uryu odiaba mostrarse pesimista.
―Sí, pero si los vuelve a regenerar… por lo menos podrá ver a su hijo. ―miraba sobre su hombro hacia Ichigo.
―Nee-san debe estar extrañando al idiota de Ichigo. ―Kon estaba a lado del pelinaranja.
De un segundo a otro, Ichigo recobró un poco la conciencia, así que se sentó y aferró sus manos en su cabeza debido al constante mareo y dolor que resentía. Aun se quejaba de incomodidad pero, al ver detenidamente las palmas de sus manos, comprendió cuales eran las consecuencias que estaba pagando en ese instante. Nadie emitió palabra alguna. Ichigo profirió una sonrisa torcida seguida de una carcajada quebrada. Orihime se asustó por esa extraña reacción, esperaba ira, gritos, llanto y reclamos. Chad se animó a acercársele con la intención de saber cómo se encontraba pero, antes de tocarlo, Ichigo lo sujetó con fuerza de la muñeca para preguntarle una cosa:
― ¿Rukia y mi hijo están a salvo? ―mantenía la mirada y la cabeza bajas.
―Sí. El capitán de la primera división les perdono la vida. ―Chad comprendía el dolor de su amigo.
―Ya veo. ―torció otra sonrisa.
―Ichigo ―Yoruichi le dio un zape en la nuca―, no es momento de que decaigas. Neo está muy bien, es un bebé muy sano y fuerte como tú.
Cuando pronunció aquel nombre, Ichigo levanto la cabeza para verla a los ojos y rogarle que repitiera su nombre. La morena se desconcertó, sabia por lo que estaba pasando pero la actitud que expresaba no era normal. Incluso Isshin se preocupó al ver lo desorbitado de sus ojos, el constante temblor de sus extremidades, su boca seca y una inusual ansiedad.
―Hijo, debes descansar. ―al intentar tocarlo recibió un rechazo.
―No. ―golpeó la mano de su padre a un lado―Estoy bien, necesito… necesito… ¿Dónde están?
En fracción de segundos la razón de Ichigo se tornó inconstante. Isshin miro inquisitivamente a Urahara, buscando una respuesta ante ese cambio tan drástico en la actitud de su hijo. El ojigris sabía que habría efectos secundarios, pero no del grado neuronal o psicológico. Eso lo tomo por sorpresa como a todos los demás. ¿Qué harían ahora?... Entretanto, Ichigo se incorporó y empezó a tambalearse por el lugar como si buscara algo. Tampoco dejaba de repetir el nombre de Rukia y Neo.
―Kurosaki, ¿qué ocurre? Ellos no están aquí, están en… ―Ichigo la calló al poner un dedo sobre su boca.
― ¡Tsk! Necesito verlos ―cerraba con fuerza los ojos y se llevaba las manos, hechas puños, sobre la cabeza.
―Esto está muy mal. ―Uryu chasqueo los dientes. ― ¡Tiene que hacer algo! ―le grito a Urahara.
―No puede quedarse solo. Lo siento Isshin, temo que falle y él deberá quedarse indefinidamente para averiguar si su estado es temporal o…
―Urahara, sólo has lo que tengas que hacer para ayudar a Ichigo. ―Isshin lo veía con frialdad.
―Lo haré.
Orihime se entristeció al ver estado depresivo del pelinaranja, ¿pero que podía hacer? Si el único remedio estaba en las manos de Urahara, quien tampoco estaba seguro de cómo actuar. Por el momento, todos acordaron ocultarle el problema a Rukia, por lo menos hasta ver algún cambio o consistencia en el estado de Ichigo. No tenía sentido amargarle la vida aún más. Sin embargo, Yoruichi se opuso un poco ante esa petición, argumento que quizá sería prudente mantener al tanto a Byakuya.
― ¿Para qué? ―Kon estaba desconcertado―No veo el chiste de que él lo sepa.
―Cierto, pero… ―se mordía la uña del pulgar―…, ya se… volveré al Seireitei. Odio el solo pensarlo pero quizá ese loco de Mayuri pueda ayudarnos.
― ¡Uf! Mi hermosa Yoruichi, espero que tengas razón. ―Urahara lamentaba haber fallado.
―Si para el fin de semana Ichigo sigue igual, iré.
― ¿Puedo ir? ―Kon deseaba ver a Rukia.
―Lo siento, Kon, pero prefiero ir sola.
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Transcurrió una semana que la tranquilidad rodeaba al Seireitei, y eso lo agradecía pese a que aún le negaban regresar a su escuadrón. Rukia sonreía nada más al recordar la cara de enfado de Ukitake al exigirle que se cuidara por un tiempo, así también podía atender a su hijo: "Neo te va a necesitar más que nunca, no le niegues tu sonrisa ni tus brazos cuando los necesite". Estaba sentada en medio del jardín, con Neo acurrucado en medio de la manta que Byakuya coloco para que no tocara el frío y húmedo césped.
El pequeño exploraba sus manitas al meterlas en su boquita; parpadeaba por culpa del sol filtrándose entre las ramas del árbol que les daba sombra; movía sus piernitas como si ya quisiera correr; balbuceaba y sonreía tiernamente. Al verlo, Rukia podía ver la esencia de su amado en el pequeño; "Ichigo… gracias por darme la oportunidad de ser madre", se cubrió la boca ahogando el llanto, tenía que ser fuerte por Neo.
Sin embargo, Renji notaba que le costaba trabajo. Cuando la veía odiaba revivir el amor que sentía por ella, y se repetía constantemente que todo hubiera sido más fácil si él hubiera sido el padre.
―Rukia, ¿Cómo estás? ―se acuclillo frente al bebé.
―Bien.
― ¡Ja! ¿Por qué no te creo?... ¡Ah!, ya se… lo extrañas. ―dejaba que Neo jugara con sus manos.
―Renji, ¿crees que todo esté bien allá? ―entrecerró los ojos―Yoruichi no ha venido en estos días. ―forzó una sonrisa.
―Tal vez…
Renji fue interrumpido por el tintinar de una mariposa infernal revoloteando alrededor de Rukia. La observaron detenidamente, pues eso podía significar dos cosas: que la necesitaban en su escuadrón, o eran noticias sobre Ichigo. El pequeño insecto estaba apresado en las manos de la ansiosa shinigami:
― "Rukia… ven enseguida al Rukongai… sabrás donde encontrarme"
― ¿Yoruichi?... Espera… Por lo menos dime… ―la mariposa se le escapo.
Renji y Rukia se dedicaron una dudosa mirada. Para ambos era claro donde era el punto de reunión, lo que los desconcertaba era la razón de querer sacarla del Seireitei para hablar de la condición de Ichigo. A todo eso, el pelirrojo se ofreció a cuidar a Neo mientras ella acudía al llamado de Yoruichi.
―Gracias Renji. ―le dio un beso en la frente a su hijo y salió corriendo de la mansión.
El pelirrojo observaba como el pequeño se percató de la ausencia de su madre, pues empezó a llorar tan pronto se alejó. Alarmado, Renji hizo maroma y media para tranquilizarlo, pues de ver Byakuya el estado de su sobrino seguramente lo enfadaría.
Entretanto, Rukia recurrió al shunpo para verse rápidamente con Yoruichi, misma que la esperaba sentada sobre una roca. Estaba frente a la choza donde la ojivioleta sobrevivió a su niñez junto a Renji y otros niños. No hubo necesidad de anunciarse, sin rodeos la morena le advirtió que se preparara sentimentalmente:
―Soportare todo, pero dime de una vez cómo esta Ichigo.
― ¡Ok! Rechazo el gigai y el tratamiento que Kisuke preparo, por lo que… ―cruzo los brazos―…hubo serios efectos secundarios.
― ¿Cuáles efectos secundarios?
―Ichigo ya no logra retener ni una pizca de energía espiritual, sufre constantes desmayos y ha perdido la noción del tiempo. Esta delicado, ni siquiera podemos dejarlo salir de la tienda.
― ¡Tsk! ―apretó los puños―Tengo que ir a verlo.
Antes de que diera la vuelta, Yoruichi la cogió de la muñeca y la retó con la mirada. Le dijo que no tenía caso, pues él no sería capaz de verla ni oírla debido a su pérdida de poderes. Lo único que podía hacer era esperar a que con el tiempo su cuerpo se restableciera para ser capaz de regenerar su poder espiritual de nacimiento.
― ¿Qué pasa si no ocurre? ―temía la respuesta.
―Pues, esa es una de las razones que me trajo aquí. Odiamos esto pero… tal vez el Capitán Kurotsuchi pueda ayudar a Ichigo.
―Pero al ser un humano sin poder espiritual no puede ingresar a la Sociedad de Almas.
―Lo sé, por eso vine por cachivaches que nos sean de ayuda. ―la soltó y le dedico una cálida mirada―Rukia, no te preocupes, Neo no crecerá sólo. ―no estaba segura de cumplir esa promesa.
La pequeña shinigami torció la sonrisa y se fue sin decir algo. Se golpeó con ese amargo sentimiento humano que había adoptado al conocer a Ichigo y a los demás. "Renji me lo advirtió, aun así lo ignore y me involucre de más con los humanos", pensaba mientras regresaba a casa. No importaba cuanto detestara tener el corazón repleto de punzadas amargas, tampoco le importaba el peso en su pecho que debía cargar a partir de ese momento.
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Ichigo apenas lograba sentarse en la orilla de la cama y alzar la mirada, a través de la ventana, para ver el cielo. A duras penas ingería alimentos, dormía demasiado, pues su cuerpo le pesaba, y casi no hablaba. Ni siquiera los berrinches y los reclamos de Kon lo inmutaban.
―Kurosaki… ―Orihime estaba preocupada―… ¿Cómo te sientes hoy?
El pelinaranja la vio de reojo por unos segundos antes de preguntarle cuando podría ver a su hijo y a Rukia. Se giró ligeramente a ella, aun sosteniéndole la mirada. Sus ojos denotaban frustración, pena, impotencia y rabia. Y al ver que la ojigris no respondía, Ichigo se exaspero y se levantó para cogerla de los hombros y sacudirla a modo de arrancarle una respuesta.
Orihime se asustó tanto de aquella reacción que instintivamente abofeteó a Ichigo. Cuando fue liberada del fuerte agarre, le contestó que nadie podía responder eso por el momento. Incluyendo que por eso Yoruichi se encontraba en la Sociedad de Almas, para buscar a Mayuri y encontrar una solución.
Ichigo agacho la cabeza y la mirada por la vergüenza. Apresuradamente se pegó en la pared, farfullando miles de "lo siento", ahogando una carcajada nerviosa. "¿No podré verlos?... Ni siquiera conozco a mi hijo… ¡Tsk!", pensaba al dejarse caer al piso para rasguñar la vieja madera.
―Kuro…
―Inoue… déjame solo―miraba al piso―, por favor.
Con tristeza, Orihime salió del cuarto. Ya ansiaba que llegara Yoruichi con buenas noticias para terminar con la depresión que embargaba el lugar y a los demás. Y como si la hubiese oído, la morena llego justo en ese momento buscando al pelinaranja.
― ¡Ichigo! ―sonreía― ¡Ichigo, tengo noticias de Neo!
Cuando pronuncio aquel nombre, el pelinaranja corrió a su encuentro para exigir como se encontraban Neo y Rukia. Tan pronto como se la topo, él la cogió de los hombros al mismo tiempo que habla torpemente a causa de la emoción. Yoruichi le propino un buen zape en la cabeza y lo aparto:
― ¡Cálmate! Todo está muy bien con ambos.
―Neo… dime ¿cómo es mi bebé? ―su mirada reflejaba curiosidad.
―Es muy lindo. Tiene los mismos ojos que Rukia, al igual que su cabello negro como la noche y con la probabilidad de heredar tu fuerza. Es un niño muy saludable y alegre.
Ichigo rió al saber que logró salvarlos a ambos. Lo único que lamentaba era su incapacidad de recuperarse y regresar a la Sociedad de Almas. A esto, el semblante de la morena cambio drásticamente cuando mencionó que también había ido a ver a Mayuri.
― ¿Te dio una solución? ―Urahara estaba detrás de ella.
―Pues… ―se cruzó de brazos y relato lo que el capitán le había dicho:
"― ¡Vamos! Ichigo necesita tu ayuda.
―Ese idiota de Urahara, ¿acaso no pudo hacerlo bien? ¡Tsk!
―Es lamentable, pero no pudimos evitar que perdiera su energía espiritual.
― ¡Ok!... hay un método, pero es algo riesgoso.
―Dime de una vez de que trata.
―El shinigami sustituto deberá morir para encontrarse consigo mismo y sobrevivir.
― No comprendo ¿morir y sobrevivir?
― ¡Ash! ¿Acaso todos son tontos?... ―saco una extraña espada―… cree esta cosa con el fin de experimentar en algún shinigami muerto en combate para obligarlo a regresar a la vida.
― ¿Cómo un zombi? ―carcajeaba ante la broma.
― ¡Ash! ―una venita sobresalía de su frente―Ingresé en esta espada un poco de mi energía espiritual, con el fin de que al incrustarse en el corazón del shinigami se vea estimulado a no dejar morir su mundo interno. De ese modo se enfrentará a sí mismo para recobrar el control de su alma y cuerpo."
Yoruichi les mostró la espada que Mayuri creó para ese tipo de situaciones, rematando con la advertencia de que nunca se había probado, por lo que Ichigo sería el conejillo de indias y observar sus resultados. Pero el pelinaranja mostró interés en probar las locuras del capitán Kurotsushi.
― ¿Rukia sabe de esto?
―No, la vi antes de ir con el capitán.
―Muy bien… Urahara, tú sabrás cuando y como comenzar.
―Está bien. ―Urahara veía la seguridad en Ichigo.
―Olvide decir una cosa más… El proceso puede tardar meses, incluso años. ―Yoruichi mantenía la seriedad.
― ¿Años? ―Ichigo se asombró―No importa, con tal de intentar todo lo posible por ver a mi familia, estoy dispuesto a eso.
―Esta noche incrustaremos la espada en tu corazón, y estarás inconsciente durante el periodo que te tome en retomar el control de tu mundo interno. ―Urahara admiraba la espada.
―Kurosaki, ¿estás seguro de esto? ―Orihime estaba preocupada.
―Muy seguro, Inoue.
Antes de proseguir con los preparativos, Yoruichi llamó a Isshin para tenerlo al tanto de la decisión que Ichigo había tomado. De paso, hizo saber que la duración del proceso tardaría meses, inclusive años, desconcertando a todos en la habitación.
―Viejo, diles una mentira a mis hermanas. No quiero que sepan en que situación estoy.
―Ichigo, temo que no recobres la conciencia de nuevo.
―Todo estará bien, tengo que estarlo por Rukia y Neo.
Isshin abrazo con fuerza a su hijo, animándolo y dándole fuerzas pese a su sufrimiento por ver a su hijo arriesgarse con tal de ser feliz a lado de su amada e hijo.
Autora: ღRukia_Kღ (L. Ro)
