Hola a todos!
No sabéis lo que me alegré de ver el buen recibimiento que ha tenido este fic! Estoy súper feliz de que os gustara el primer capitulo :)
Mama Shmi: Bienvenida de nuevo! Pues si, ellos no cierran la puerta pq creen que están solos! Y si, me has dado unas cuantas ideas! ;)
patybenededmalfoy: Me encanta leer que te alegró la noticia de mi regreso! Va a ser duro para Snape lidiar con la adolescencia y las hormonas de sus 2 niñas!
AlejaBorrayo: Bienvenida! Me alegra que te gustara mi anterior historia. Espero que esta te guste lo mismo o mas! Aquí tienes el siguiente capitulo. Espero que lo disfrutes y me dejes tus criticas e ideas en un review! :)
Alexza Snape: Me alegra saber que te ha gustado el comienzo! A ver que te va pareciendo! Bienvenida de nuevo! ;)
El 1 de septiembre llegó sin que nadie pudiera detenerlo. Severus y Hermione no habían podido gozar de ningún momento de intimidad des de la desafortunada interrupción de su hija mayor.
Los días previos al inicio de curso fueron una locura para toda la familia. Sofía empezaba su tercer año y Eileen el sexto. Ambas necesitaban comprar su material y hubo muchas idas y venidas al Callejón Diagon.
Cuando no andaban preparando sus cosas, correteaban por la casa peleando o armando jaleo cerca de la piscina disfrutando de los últimos días de sol.
Snape y Hermione odiaban tener que dejarlas solas pero tenían que preparar el curso y por la mañana muy temprano salían hacia el castillo y no llegaban hasta bien entrada la noche. Las niñas se quedaban al cuidado de los elfos y en ocasiones Lucius y Narcissa se pasaban a ver que todo estuviera en orden.
Severus estaba deseando que empezara el curso y así dejar de aguantar ese horrible sonido al que Eileen se empeñaba en llamar música que salía de su habitación.
Sofía se pasaba las horas detrás de su hermana intentando emularla en todo.
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Las puertas del Gran comedor se abrieron para recibir a los alumnos de primer año. Las hermanas Snape estaban ya sentadas en la mesa de Slytherin con sus impecables uniformes.
La selección fue larga y aburrida. Severus no podía disimular su mal humor y los niños de primero estaban mas asustados que de costumbre al ver el semblante de su director.
Hermione miraba distraída a sus hijas. Sofía había crecido mucho. Llevaba su lacia y larga melena castaña recogida en una coleta alta. Sus ojitos negros estaban puestos en una de sus compañeras de curso mientras hablaban en susurros y de vez en cuando mandaban miradas disimuladas a la mesa de Gryffindor donde estaba sentado James. Vaya! Así que a su pequeña le empezaban a interesar los chicos... Al pobre Severus le iba a dar algo.
Luego miró a Eileen. Toda una mujercita. El día de Halloween cumpliría ya 16 años. No podía negar que era hija de Severus. El pelo lo llevaban igual salvo por el flequillo que lucía su hija. Tenía que admitir que su niña tenía un carácter amargo y muy mala leche igual que su padre pero viendo como la miraban disimuladamente los chicos de su casa, le hacía pensar que la chica les resultaba atractiva. Severus mataría al pobre niño que se atreviera a acercarse a ella...
Por lo visto su hija mayor solo tenía ojos para Lucius, el hijo de Draco, al que tenía delante y no dejaba de mirar a cada momento. Definitivamente sus pequeñas se estaban haciendo mayores.
Severus sacó a su mujer de sus pensamientos cuando se puso en pie para dar unas palabras antes de dar comienzo a la cena.
-Alumnos- empezó en su característico tono seco- empezamos otro año mas y espero que se comporten como magos y brujas respetables y no dejen en mala posición al colegio. - recorrió con la mirada el gran comedor y disfrutó al ver la cara de pavor que tenían la mayoría de sus estudiantes.- Ya conocen las normas, espero que las respeten. A los nuevos se les informará de ellas en sus respectivas salas comunes. Cuando terminen la cena saldrán ordenadamente y se dirigirán en orden y silencio a sus habitaciones siguiendo a los prefectos de cada casa. Es todo.- se iba a sentar pero Hermione lo miraba de forma reprobatoria. Él suspiró y añadió unas palabras mas a su frió discurso.- Sean bienvenidos y disfruten de la cena.
La comida apareció en los platos y todos empezaron a cenar.
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Como ya venía siendo tradición des de que Severus fue nombrado director, al terminar la cena los prefectos de cada casa se pusieron al frente de sus respectivas mesas y esperaron a que todos los alumnos se pusieran de pie. Luego formaron filas de 4 y mesa por mesa fueron saliendo en un orden casi militar. (Tal como se ve en la última película).
Una vez estaban todos los alumnos fuera, los profesores se marcharon a sus respectivas habitaciones.
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Hermione estaba leyendo en la cama esperando a su marido. No habían empezado las clases y el pobre ya estaba encerrado en su despacho con una montaña de papeles que revisar y firmar.
La chica también echaba de menos los momentos de intimidad con su marido. Recordaba aquellos fogosos encuentros que tenían en cualquier lugar y de cualquier manera. Ay si las paredes de ese castillo hablasen...
Se dijo que de esa noche no pasaba. Si Severus tenía trabajo, lo tendría que apartar por unos momentos porque ella quería divertirse un rato.
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Entró en el despacho sin llamar. Efectivamente su marido estaba sentado con un montón de papeles rodeándolo. La saludó sin ni siquiera levantar la vista de lo que estaba leyendo.
Ella se cambió el atuendo con un pase de varita y cerró la puerta con magia para después poner un hechizo silenciador.
-Señor director...- dijo con voz melosa.
Severus alzó los ojos para abrirlos como platos un segundo después. Su mujer estaba frente a él vestida con un uniforme de colegiala que perfectamente podía haber salido de las mas perversas fantasías de alguno de sus alumnos hiper hormonados. Una falda plisada verde ridículamente corta con una camisa blanca varias tallas mas pequeñas, unos calcetines blancos por encima de la rodilla, unos tacones de color negro y claramente sin ropa interior. Hermione llevaba el pelo recogido en dos trenzas y jugueteaba con una de ellas mientras lo miraba des de la puerta.
-Merlín...- fue lo único que salió de la boca de Severus que en esos momentos estaba totalmente seca.
-He sido una alumna muy mala señor y me han mandado aquí para que me de mi merecido...- decía ella mientras se acercaba con paso insinuante.
La entrepierna de Severus empezó a dar saltos dentro de su pantalón. Era cosa de él o hacía mucho calor en ese despacho?
Hermione veía que su marido no reaccionaba y decidió ir un paso mas allá. Apoyó una de sus manos en el lateral del escritorio mientras ponía su casi desnudo trasero a la vista del pasmado director. Con la otra mano empezó a acariciarlo con movimientos circulares y de pronto se soltó un azote a ella misma.
-Creo que necesito un buen correctivo señor... - y volvió a azotarse el trasero.
Severus no pudo resistirse mas, soltó la pluma y comenzó a acariciar el trasero de su mujer.
-Señorita Granger...
-No, señora Snape!
-Nada de eso! En este colegio no hay ninguna alumna que se llame señora Snape.- dijo propinándole a su mujer un fuerte azote.- es usted la señorita Granger.
Ella le sonrió por encima del hombro.
-Si señor. -esos juegos de profesor/alumna conseguían sacar el lado mas salvaje de Severus.
-Ha sido usted una alumna muy mala señorita Granger y necesita ser castigada. Venga aquí.- dijo él apartándose un poco de la mesa y golpeando su propio muslo.
La tumbó sobre sus piernas y Hermione pudo comprobar que su marido tenía una gran erección solo para ella.
-A las alumnas que se portan mal- dijo mientras volvía a golpear el trasero de su mujer.- se les dan unos buenos azotes.- y volvió a golpearla.
-Si señor- respondió ella con la voz cargada de deseo.
Severus subió la falda de su mujer y pudo comprobar como efectivamente ella no llevaba ropa interior. Volvió a azotarla.
-Vaya, vaya señorita Granger, es usted una alumna muy traviesa! Que es eso de andar por el colegio sin ropa interior? - seguía azotando el trasero de su mujer que se movía de forma ondulante y deliciosa a cada golpe.
-Lo siento señor.- respondía ella muerta de ganas de que la tomara sobre ese escritorio.
-Creo que merece que la expulsen! - dijo él mientras alternaba azotes con apretones a sus rojas y doloridas nalgas.
-No por favor señor. Haré lo que sea!
-En ese caso creo que podremos llegar a un acuerdo Señorita Granger. Póngase en pie.
La chica obedeció de inmediato. Severus la miró con lascivia.
- Quiero que baile para mi mientras poco a poco se va desnudando.
-Si señor.- respondió Hermione con fingida vergüenza.
Severus se acomodó en su silla y se preparó para disfrutar del espectáculo. Ella empezó a moverse de forma sensual mientras empezaba a juguetear con los botones de su camisa. Mientras, Severus, se bajó los pantalones liberando su dolorosa erección y empezó a masturbarse lentamente mientras miraba a su mujer.
Hermione abrió su camisa y confirmó las sospechas de su marido de que no llevaba nada debajo. Luego pasó a su falda.
Severus seguía tocándose mientras admiraba a la que él creía la criatura mas hermosa del mundo.
La mujer quedó desnuda frente a él. Solo llevaba los calcetines y los zapatos. Severus se desnudó por completo con un pase de varita y le levantó de su silla para plantarse delante de su mujer.
Llevó dos dedos al sexo de ella y pudo comprobar que estaba mas que lista. Decidió torturarla un poquito mas y siguió tocándola buscando su clítoris.
Ella echó la cabeza hacia atrás mientras gemía y separaba un poco las piernas para dar un mejor acceso a su marido.
-Vaya, vaya, vaya señorita Granger. Mire como está - dijo él apartando abruptamente los dedos y mostrándoselos a ella para que viera lo mojada que estaba.- Está usted muy mojada...- acto seguido introdujo esos dos dedos en la boca de Hermione. -me ha ensuciado los dedos. Cupe hasta que queden bien limpios.
Mientras ella chupaba sus propios jugos, él empezó a mordisquear, succionar y lamer sus pezones.
Severus estaba al limite. Quería enterrarse en las cálidas profundidades del húmedo coñito de su mujer.
De pronto apartó de un manotazo todo lo que había sobre el escritorio y la sentó a ella.
Se posicionó entre sus piernas y con una fuerte embestida se adentro por completo en el cuerpo de su mujer soltando un varonil gemido ronco.
Hermione se tumbó sobre la fría madera mientras Severus apretaba de forma casi dolorosa sus pechos.
Empezó a moverse de forma casi animal dentro y fuera del cuerpo de su mujer.
Embestía sin piedad en cuerpecito de Hermione robandole fuertes gemidos a cada estocada. Ambos sudaban y jadeaban pero en esos momentos se estaban acercando al cielo.
Hermione no resistió mas y se corrió ruidosamente agarrándose con fuerza a la madera de la mesa.
El felino gemido que soltó y las fuertes contracciones de su vagina arrastraron a Severus al orgasmo y se llenó a su mujer con su semilla mientras gemía de forma ronca.
Durante unos momentos ambos se quedaron en silencio mientras respiraban pesadamente.
Severus depositó un beso en la frente de su mujer y se apartó de ella para vestirse. Hermione se levantó despacio hasta quedar sentada sobre el escritorio del director. Miró el despacho y se dio cuanta de todo el desastre de papeles, plumas y tinata que había esparcido por el suelo.
-Vaya...- dijo con un hilo de voz.
Severus les puso el pijama a ambos con la varita y sonrió a su mujer.
-Vamos?- preguntó tendiéndole la mano a hermione.
-A donde?- preguntó ella poniéndose en pie.
-A la cama. Es hora de dormir.
-Y vas a dejar todo esto así?
-No te preocupes, mañana lo recojo.
Ambos se abrazaron y se marcharon a su dormitorio.
-Has sido una buena alumna pequeña.- dijo Severus mientras abrazaba a su mujer que se acomodaba sobre su pecho para dormir.
-Gracias señor director.- dijo ella con una sonrisa.
TBC...
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