Hola! Les traigo otro capitulo recién salido del horno!
Espero que lo disfruten y no se corten a la hora de dejar reviews! Me gusta saber lo que pasa por sus cabecitas y ya sabéis que las sugerencias y criticas son muy bien recibidas! :)
patybenededmalfoy: En este capitulo llegan los esperados enfrentamientos de las dos chicas! No se si han quedado muy bien pero la intención era buena
Mama Shmi: por lo que he leído en tu review, este capitulo creo que te va a gustar! ;)
ErreDeRojas: Pues si, como familia son un amor y Severus es un cielo con los suyos cuando está relajado y en la intimidad... :)
Alexza Snape: En este capi, Tanya se va a arrepentir de haberse metido con una Snape!
-Merlín Hermione... Mmmmmmm... siiiii- gemía Severus sin poder evitarlo.
Ese Lunes se habían despertado muy juguetones y después de unos besos calientes y húmedos Hermione tenía a su marido sentado en uno de sus sillones orejeros, con el pantalón del pijama por los tobillos retorciéndose de placer mientras ella lamía y succionaba su endurecido miembro.
Tantos años juntos hacían que Hermione supiera exactamente cuando su marido estaba a punto de explotar en su boca. Antes de que eso pasara, se levantó, se quitó su corto camisón revelando que no llevaba ropa interior y se sentó a ahorcajadas encima de su marido.
Severus fue soltando el aire poco a poco a medida que su mujer descendía deliciosamente despacio sobre su erección.
Ella empezó un lento movimiento de vaivén mientras enredaba sus dedos en los negros cabellos de su marido.
Severus besaba con infinito deseo a su mujer. Su lengua recorría el delicado cuello de su mujer regalandole algún mordisco y arrancando eroticos gemidos de su deliciosa boquita.
Severus quería ser delicado pero todo su auto control se fue a la mierda cuando Hermione gimió su nombre cerca de su oído.
Agarró fuertemente las caderas de su mujer y la empezó a guiar mientras le pedía mas intensidad.
Hermione se dejó llevar y cabalgó a su marido de forma frenética.
Los gemidos de ambos inundaban la estancia.
Severus tenía ante sus ojos la mejor visión que un hombre podría tener. Su mujer se soltó de su cuello y alzó los brazos mientras gemía muy alto cuando la alcanzó el orgasmo.
Severus veía los pechos de su mujer como se columpiaban delante de sus ojos, oía como gemía y tenía las fosas nasales inundadas con el característico olor del sexo.
Apretó mas fuerte las caderas de su mujer y se corrió escandalosamente derramándose en su interior.
Ambos se quedaron abrazados en la misma posición en la que habían terminado mientras se calmaban sus respiraciones.
-Caray Hermione! Despertemos así cada día por favor!- dijo Severus antes de besar la frente de su mujer.
-La verdad es que eso sería genial, pero mira la hora que es! Ya no llegamos al desayuno!
-Tranquila nena, le pediré a los elfos que nos traigan algo aquí. Tu ve a ducharte.
Cuando Hermione salió de la ducha su marido la esperaba sentado frente a la mesa leyendo el Profeta.
Ambos desayunaron con calma y después Hermione se despidió de su marido para ir a dar sus clases.
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Eileen y Tanya se habían estado echando miradas envenenadas durante todo el desayuno.
Las chicas de Slytherin estaban planeando un ataque pero Eileen les pidió que abandonaran esa idea. No quería problemas con su padre.
Lucius Jr. estuvo sentado a su lado durante todo el desayuno y aunque se moría de ganas de abrazarla y besarla no tuvo el valor necesario para pasar de un escueto "Buenos Días" y una tímida sonrisa.
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Sofía andaba hacía su clase de DCAO al lado de James Potter. Ambos entraron al aula y se pusieron juntos como siempre cuando Harry les pidió que trabajaran en parejas.
Harry potter miraba divertido como su hijo y la hija de Hermione trabajaban muy bien juntos. Esos dos parecían muy a gusto el uno con el otro.
No pudo evitar sorprenderse cuando vio como su hijo besaba en la mejilla a Sofía que se sonrojó muchísimo.
Vaya! Así que esos 2 se gustaban! Su pequeño se estaba haciendo mayor...
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Tanya Setevens y sus compañeras de Gryffindor estaban en medio del pasillo del aula de pociones hablando y riendo mientras esperaban a su profesora.
Eileen y sus compañeras intentaron pasar pero las Gryffindor les cortaban el paso.
-Buff! Quien ha dejado la basura tirada en medio del pasillo?- Preguntó Mel con fingido asco.
-Oh vaya!- Dijo Tanya- dejen pasó a la princesita de Slytherin y a su séquito de víboras.
Las chicas de Slytherin abrieron filas y Eileen se plantó delante de ellas.
-Cierra el morro Stevens.- dijo Eileen en un tono muy parecido al de su padre.
-O que Snape?- preguntó la otra con una burlona sonrisa.
Eileen no le contestó. Pasó por su lado con aire altivo. Tanya la empujó cuando la morena estaba a su altura y esta fue a chocar contra la pared.
En cuestión de segundos Eileen se enderezó, agarró a Stevens por el pecho de su uniforme y la arrinconó contra la pared contraría.
-Te recomiendo que no vuelvas a tocarme.- siseó en un tono bajo y cargado de rencor.
Todos los estudiantes estaban en silencio observando la situación. Se podría decir que ni respiraban.
-Te ha quedado claro niñita estúpida?- Preguntó Eileen acercándose mas a la asustada cara de Tanya mientras mostraba sus dientes en un gesto amenazante.
Tanya asintió con la cabeza. Eileen alzó una ceja en un gesto típico de Severus.
-Creo que te he hecho una pregunta, estúpida Gryffindor. - dijo Eileen que cada vez se parecía mas a su padre.
-S...si, si me ha quedado claro. - respondió Tanya muy bajito.
-Que no se te olvide. - Y la soltó con desprecio. (Muy parecido a como Severus agarra y suelta a Harry en la peli de la orden del fénix)
Segundos después llegó Hermione y todos entraron al aula. A la señora Snape no le pasó por alto la fría y calculadora expresión en la cara de su hija. Los alumnos estaban mas callados de lo normal. Ahí pasaba algo y quería saber que era.
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El resto del día transcurrió con mas o menos normalidad para todos.
Entre los alumnos solo se hablaba del encontronazo entre Snape y Stevens en el pasillo. Todos coincidían en que Eileen daba miedo cuando se lo proponía y todos hablaban del gran parecido entre esta y su padre. No cabía duda de que era una Snape.
Por su parte, Tanya defendía que Eileen era una camorrista y que si por ella fuera la hubiera agarrado a golpes en el pasillo pero que ella era un bruja respetable y no soportaba ese tipo de comportamientos tan violentos...
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Eileen y Lucius se regalaban algunos besos en el baño de Myrtel la Llorona.
-Leen, he estado pensando y deberíamos mantener lo que sea que tengamos en secreto.
-Te avergüenzas de mi?-Preguntó la chica poniendo morritos.
-Que?! No! Claro que no! Y menos si me pones esos morritos.- y se lanzó a besarla de nuevo.
-Entonces, porque nos ocultamos?
-Leen, nena, tu padre me asusta.
-Pero es mi padre! Él quiere que sea feliz!
-Si, lo se pero no creo que tolere el que te ponga un dedo encima.
-Si, supongo que tienes razón...- respondió Eileen después de pensarlo un poco.
Ambos chicos decidieron seguir manteniendo su secreto hasta que se les ocurriera una forma de planteárselo a Severus sin morir en el intento.
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Harry le contó a Hermione lo que había visto en su clase con Sofía y James y la señora Snape sonrió divertida.
Ambos estaban de acuerdo en que sus hijos estaban creciendo mucho. A Severus no le hizo ni pizca de gracia que Potter insinuara que su pequeña Sofía etaba involucrada con uno de sus hijos.
Un Potter en la familia? No, eso ni hablar!
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Faltaban 5 minutos para las 22:00 y todos los alumnos des de tercero hasta séptimo esperaban delante de las puertas del Gran comedor.
Tanya y Eileen estaba cada una en una esquina flanqueadas por sus respectivas amigas y no paraban de mirarse con odio.
Todos se preguntaban quienes serían esos duelistas expertos que les darían clase.
Las puertas se abrieron y todos entraron dentro. Las mesas del comedor habían desaparecido y en su lugar solo había una larga tarima en el centro.
De pie sobre esa tarima estaban Hermione, Harry, Severus y Draco con las manos detrás de la espalda. Iban vestidos con lo que parecía un traje de esgrima pero de color negro y Hermione se había recogido el pelo en una larga trenza.
Los alumnos se acercaron temerosos y se situaron frente a sus profesores.
-Alumnos- empezó Severus- hoy van a empezar a tomar clases de duelo. Aunque vivimos en tiempos de paz no está de mas que todos ustedes sepan desenvolverse en una pelea de magos.- Los alumnos estaban entre asustado y emocionados- Como somos muchos nos dividiremos en dos grupos. Los de tercer y cuarto curso practicaran con el profesor Potter y la profesora Snape en uno de los invernaderos que ha preparado el profesor Longbottom y los alumnos de quinto, sexto y séptimo curso, practicaran aquí con el profesor Malfoy y conmigo.
Hermione y Harry saltaron al suelo, reunieron a sus alumnos y se marcharon hacia el invernadero.
Cuando las puertas se cerraron Draco les dio instrucciones de que se pusieran por parejas y les mostró movimiento básicos de defensa. Eileen y Lucius se pusieron juntos.
Severus y Draco se pasaban entre las parejas de alumnos observando y corrigiendo sus movimientos.
Después de unos minutos Severus pidió voluntarios para batirse en duelo frente a los alumnos.
Tanya estaba tan segura de sus habilidades que no dudó en ofrecerse. Pasó al lado de Eileen.
-Que pasa Snape, no te atreves conmigo en un duelo legal?- susurró en su oído.
Eileen entrecerró los ojos y sin dudar se subió a la tarima de un salto.
Los alumnos esperaban expectantes el que seguro iba a ser un muy esperado enfrentamiento.
-Quiero un duelo limpio señoritas.- dijo Draco.
Severus se situó detras de su hija y le dijo mentalmente "No presumas mucho nena". Su hija se giró y le sonrió.
-A la cuenta de tres empezáis- dijo Draco des de detrás de Tanya.- Uno, dos...
-Flipendo!- Gritó Stevens antes de tiempo.
Eileen repelió el hechizo sin ni siquiera molestarse en hablar.
-Stevens! - Grito Draco- Eso ha estado fatal, no puede...
-Expeliarmus!- gritó Eileen interrumpiendo a Draco.
Tanya salió despedida hacia atrás cayendo pesadamente al suelo. Severus observaba sin moverse a su hija. Quería ver a donde eran capaces de llegar esas dos chicas.
Draco iba a intervenir pero un gesto de Severus le hizo parar. Ambos profesores se bajaron de la tarima y dejaron a las chicas solas en la pelea.
-Everte Statum!
-No puedes hacerlo mejor Stevens?- pregunto Eileen esquivando casi con aburrimiento el hechizo de Tanya.
Severus no pudo evitar sonreír ante la chulería de su hija. Le recordaba tanto a él...
-Vamos Tanya, aquí me tienes.- dijo poniendo los brazos en cruz.- Envertestatil!
El hechizo impactó contra el pecho de Tanya que la lanzó hacia atrás de nuevo y quedó tumbada en el suelo aturdida.
-Severus, no crees que deberíamos pararlas?
-Draco, mi hija sabe lo que se hace. Lleva batiéndose en duelo des de que podía aguantar una varita en su mano.
-No es Eileen la que me preocupa...
Tanya se levantó como pudo entre los vítores de todas las casas excepto la Slytherin que la abucheaban fuertemente.
-Que Stevens, te rindes?
-Mas quisieras Snape!
-Vamos, déjalo antes de que haga daño.- añadió Eileen entre burlas.- Soy mejor que tu, salta a la vista y eso que no has visto nada...
-Oh claro! Se me olvidaba que tienes sangre de Mortífago corriendo por tus venas. Seguro que conoces un montón de maldiciones!
El cerebro de Eileen se apagó y dejó de pensar de forma racional. Había tocado el tema tabú. Nadie se metía con su padre y menos para llamarle Mortífago.
La ira corría por las venas de Eileen. Todos en el gran comedor pudieron ver como adoptaba una expresión fría y el color abandonaba su cara.
Sus movimientos fueron fluidos, precisos y muy calculados. Casi no pudieron darse cuenta de lo que pasó.
-Obscuro!- gritó con voz fría.
Una venda se ató a los ojos de Tanya privándola de toda visión.
-Levicorpus!
El cuerpo de Tanya se elevó por los aires como si una fuerza invisible la sujetara por el tobillo.
-Nadie, me has oído Stevens? Nadie se mete conmigo o mi familia!
Snape poco a poco fue acercándose a su hija. Nunca había visto esa expresión en su carita y los ojos de su pequeña refulgían de ira. Empezó a tener miedo de lo que su hija podía llegar a hacer.
Eileen levantó su varita y sin vacilar empezó a pronunciar una maldición que tanto Draco como Severus conocían muy bien.
-Sectum...
-Detente Eileen!- Gritó Lucius en medio de todo el caos que se había montado en el gran comedor.
La chica se detuvo para mirar al joven Malfoy y fue el momento que aprovechó Severus para placarla y tirar a su hija al suelo mientras la abrazaba con fuerza.
Draco Bajó a Tanya que lloraba muy asustada.
-Todos fuera. Se acabó la clase!- gritó Draco a los alumnos. - Stevens, Malfoy! Conmigo al despacho del director.
-En cuanto calme un poco a Eileen nos reuniremos con vosotros. - dijo Severus que seguía en el suelo sujetando a su hija.
Draco salió de allí con su hijo y la joven Gryffindor.
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Severus soltó a su hija poco a poco. Ambos se sentaron en el suelo de la tarima con la respiración acelerada.
-En que narices pensabas Eileen?- preguntó Severus sin ni siquiera levantar la voz.
-No lo se papá. No pensaba.- Severus suspiró.
-Has estado a punto de hacer una cosa terrible por dejarte llevar. eres consciente de ello?
Eileen lo miró a los ojos y empezó a llorar. Severus volvió a suspirar y abrazó a su hija fuertemente contra su pecho.
-Lo siento mucho papá- dijo entre sollozos.
-Lo se, pequeña, lo se.
-Tengo miedo. Yo no soy mala persona...
-Claro que no lo eres! Esa Gryffindor ha dicho cosas terribles sobre mi y sobre ti y has reaccionado mal.
-Pero quería hacerle daño papá!
-Eileen, eres muy joven, tienes que aprender a controlar tu ira. Es todo.- y la besó en la frente.- Ahora, calmate un poco y vamos a mi despacho que draco nos espera allí.
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Severus entró en su despacho seguido de su hija.
-Que narices ha pasado esta noche?- preguntó muy enfadado.
-Eileen me ha atacado señor.- respondió Tanya con tono de niña inocente.
-Stevens, no me venga con falso victimismo porque todos hemos oído sus insultos.
-Pero...
-Nada de peros! Ha insultado gravemente a la señorita Snape y a mi que por si no lo recuerda soy el director!
-Lo siento señor.
-Sus disculpas no me bastan! Ha sido usted muy irrespetuosa!
-Y ella que? Ha querido lastimarme!
-La señorita Snape recibirá su castigo igual que usted! Draco, que narices hace tu hijo aquí?
-Mi hijo es parte del problema entre estas dos señoritas.
Severus miró a Lucius Jr. que miraba a sus zapatos como si allí residiera el secreto de la vida eterna.
-Señor Malfoy, puede usted explicar que ha pasado esta noche?
-Bueno... pues... yo...
-Déjese de balbuceos! - gritó Severus. Draco puso una mano en el hombro de su hijo para infundirle algo de valor.
-Todo viene des de el baile de Halloween. Yo iba de pareja con Tanya pero prefería pasar el tiempo con Eileen y Tanya y ella discutieron. Des de ese día se han llevado fatal y todo a explotado esta noche.- contó Luc omitiendo los besos y el principio de relación con Eileen.
El despacho estaba completamente en silencio. Nadie miraba a nadie. De pronto, y para sorpresa de todos, Severus empezó a reírse.
-En serio Eileen? Todo esto es por un chico?
Eileen miraba a su padre sorprendida.
-Stevens, por sus insultos estará castigada a limpiar los baños de las mazmorras durante una semana. Puede irse. Draco, llévate a tu hijo y asegúrate de que se quede en su sala común y no vaya enredando con mis estudiantes.
Draco se despidió de ambos y salió del despacho con Tanya y su hijo.
-Nenita, -dijo Severus cuando se quedó a solas con su hija.- se que Lucius es tu amigo pero no es necesario montar todo este circo porque decida salir con una Gryffindor cabeza hueca.
-Cual va a ser mi castigo papá?
-Vas a ayudarme a preparar unas pociones para la enfermería.
-Eso no lo hace mamá?
-Normalmente si pero me muero de ganas por volver a estar entre unos calderos así que de ahora en adelante y siempre que pueda lo haré yo. Me ayudarás?
-Claro!- dijo Eileen sonriendo.
La puerta del despacho se abrió de pronto y Harry Potter entró como un huracán.
-Severus, corre! Hermione se ha desmayado y está en la enfermería!
Eileen miró a su padre unos segundos y ambos bajaron corriendo las escaleras siguiendo a harry.
TBC...
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