Durante las últimas horas de trabajo, la morena dejó la zona de rodaje y con el permiso de Renee marcho al camerino de su amiga. Sentada en su silla y con la foto de ellas dos frente a si, comenzó a releer el guión. Intentaba centrarse pero con cada escena que leía y repasaba, su mente divagaba más y más y se negaba a centrarse en los diálogos y las palabras que tenía delante. Era tan extraño volver a encontrarse en aquellos estudios, vestirse de nuevo con las ropas de Callisto y recuperar una rutina que incluía ver a Renee. Sonrió vergonzosamente para si. Todo aquello le encantaba y su amiga la volvía irremediablemente loca, aunque tratara de evitarlo. Desde que recibió su llamada, su corazón se había vuelto loco y al verla comenzó a latir con fuerza, como desbocado. Nunca se había sentido así y sabía que dentro de ella se producía una dura pelea entre resistirse o dejarse llevar…
Recordaba una y otra vez que su personaje moriría y que de nuevo su paso por allí tenía fecha de caducidad. Había sido un golpe duro leer el final de aquel capitulo, pero saber que Renee había propuesto algunas ideas para su reaparición, la había hecho mas feliz que cualquier final desastroso que le esperara a su personaje. Sin embargo temía la despedida, porque esta vez sería mucho mas dura.
Dos horas más tarde intentaba por enésima vez memorizar la primera escena, pero solo recordaba las dos primeras frases. Y sobre la mesa sonó de repente un zumbido, seguido de la melodía de su móvil. Agarró el teléfono al segundo y lo miró incrédula mientras el número de Renee parpadeaba sin parar en la pantalla:
"Sabes que estoy en tu camerino, ¿verdad?" comentó Lucy sonriendo sorprendida
"¡Si! Lo recuerdo, pero te dije que te llamaría antes de lo que esperabas. ¡Y además no es por trabajo!" bromeó Renee
"Ey, pero no vale. Estamos a unos metros"
"¿Y si a cambio te ofrezco un buen plan?"
"Depende… ¿en que piensas?"
"En algo que me enseño una buena amiga, ¿turismo nocturno? En honor a Callisto" propuso Renee "Voy para el camerino y…"
"¡¿Salimos de fiesta?!" pregunto una voz chillona detrás de Renee. Lucy se apartó el teléfono del oído, mientras Vanessa continuaba hablando "Siiiiii, unas copas para celebrar el reencuentro"
"Bueno, Vanessa, yo…" comenzó Lucy intentando que la oyeran. El turismo nocturno era algo entre ella y su amiga y su corazón ya se había hecho ilusiones sobre tener a Renee para ella sola. Pero todo intento parecía inútil, porque incluso la voz de Ted se unió a la conversación "¡Si! ¡Si! De fiesta"
"Lucy… vamos al camerino, ahora debatimos, ¿vale?" siseo Renee mientras recuperaba su teléfono.
"Aquí te espero, bueno, os espero" siseó, pensando en el repentino cambio de planes. Intento imaginar posibles salidas para deshacerse de sus compañeros, cuando apenas cinco minutos mas tarde abrían la puerta. Y junto a Renee, entraban Ted y Vanessa.
"¿A dónde vamos?" pregunto la actriz protagonista
"¡A bailar!" pidió Ted sonriente. Lucy sonrió, sintiéndose vencida y miro a Renee. Sonrió más aun al comprobar que su amiga guardaba el mismo gesto de resignación.
No hubo lugar a discusión, dos horas más tarde Lucy llegaba al bar que Vanessa había elegido y antes de atravesar la puerta, pensó que no era el plan que más le apetecía, pero que al menos celebraría su regreso. Porque tenía que reconocer que solo el volver a formar parte de la serie se merecía una fiesta. Al atravesar la puerta se encontró con sus tres amigos, ocupando ya una mesa y con cuatro copas llenas de champán.
"¡POR CALLISTO!" gritaron los tres al verla entrar
"Por Callisto" respondió ella emocionada, yendo veloz junto a ellos.
Una semana más tarde Lucy volvió a encontrarse ante una cámara y vestida con las ropas de Callisto, después de más de un año. Y en su cara, junto al maquillaje de la malvada Callisto, lucía una sonrisa de oreja a oreja.
La escena se desarrollaba en un decorado con forma de celda y Lucy se encontraba maniatada a un sillón de piedra. El secundario fingía ser su carcelero, listo para darle de comer. Y junto a ellos el director, el equipo y Ted, Renee y Vanessa atentos al regreso ante las cámaras de su amiga.
"Cinco y… ¡acción!" El secundario cerró los ojos y los abrió listo para meterse en el papel. Lucy se fijó un segundo en las caras que los miraban, y entre ellos, destacando, estaba Renee. Le guiñó un ojo rápidamente, antes de comenzar a actuar. Renee al ver el gesto de su amiga, se estremeció de pies a cabeza, sonriendo nerviosa.
"¿Tienes frío, Ren?" susurró Vanessa extrañada.
"N…no, solo ha sido un escalofrió" contestó ella ruborizada. Pero Ted, que no había perdido detalle, sonrió cómicamente por la reacción de su amiga, antes de centrarse en el rodaje.
"Vamos, ¿qué se dice?" preguntó el secundario acercándole un plato de comida desde las rejas de la puerta. Lucy tan solo le miraba quieta como una estatua, pero con una mirada mortal. Respiró hondo y con una voz que ponía los pelos de punta, respondió:
"Digo que antes de matarte te haré gritar como un cerdo, patético montón de excrementos" El secundario abrió la celda con violencia y con pasos furiosos llego hasta ella gritando como un energúmeno "¡Ya estoy harto de que me insultes!" Y dando la espalda a quienes observaban la escena, fingió que golpeaba con fuerza la cara de Lucy, que hacia pequeñas muecas de dolor entre cada tortazo simulado. Ren, ante la imagen, dirigió la vista hacia el suelo, mientras Ted le susurraba al oído:
"No te preocupes, peque. Es de mentira" siseó guasón
"¿No me digas?" contestó ella sarcástica, aunque lo cierto era que el realismo de la escena la molestaba mas de lo normal. Volvió a fijarse en Lucy que cerraba los ojos tras el último tortazo, como volviéndose sumisa por el dolor.
"A ver, ¿qué tienes que decir ahora?" preguntó de nuevo el carcelero, autoritario y enfadado.
"Gracias" respondió Lucy lentamente mientras le miraba a los ojos.
"¿Lo ves? Respeto" exclamó el secundario al aprendiz que le acompañaba "Hay que exigírselo" añadió mientras salían de la escena y Lucy permanecía inmutable en su asiento, pero con las llaves del carcelero enganchadas en la punta de su pie.
"Y… ¡corten!" gritó "¡Si, señor!" celebró eufórico entre los aplausos de todo el equipo.
"¡Bienvenida de nuevo a la serie, Lucy!" gritó encantado Sam Raimi. Ella aun sentada en el "trono" sonrió emocionada, mientras se felicitaba mutuamente con su compañero de escena y agradecía la bienvenida. Volvía a estar allí, ahora era plenamente consciente y una sensación de cosquilleo la recorría empezando por el estomago. ¿Pero era la serie… o su compañera de rodaje? Se pregunto preocupada mientras se fijaba en Renee, que la aplaudía sonriente junto a los demás. Suspiró con media sonrisa, asumiendo lo que su corazón le gritaba… era por su amiga.
Continuara…
