Cuando el reloj dio las cinco y con él vino el descanso para tomar el té, comenzó el verdadero descanso del día. Durante la comida apenas habían podido terminar el plato, porque el rodaje iba retrasado y el ritmo se volvió apabullante. Por eso cuando el olor a té y pastitas invadió el plató, todo el mundo detuvo el rodaje, machacados y deseosos de descansar. Vanessa recuperó rápidamente el asiento con su nombre bajo una sombrilla, y Renee junto a ella también se dejó caer en su butaca. Después de seis horas intensivas apenas eran capaces de moverse y solo permanecían sentadas bajo el sol, relajándose al fin.

"¿Cansadas?" preguntó la voz de Ted por detrás de ellas.

"¡No!" sonrió Vanessa "Solo estamos muertas" bromeó mientras veían llegar y sentarse junto a ellas a Ted y Lucy. Estos dos venían tranquilos, sonrientes y sobretodo con energía.

"¿Y por que vosotros no estáis muertos?"

"Bueno, cansados quizás si" comentó Lucy "Pero muy contenta también" añadió sonriendo de oreja a oreja.

"Lo echabas de menos, ¿verdad?" pregunto Renee mirando a su amiga.

"Mas bien, os echaba de menos" la respondió dulcemente, sin apartar la mirada de su amiga.

"¡Ohhh!" gritilló Vanessa contenta, interrumpiendo todo el momento "Nosotros también te hemos echado muchísimo de menos" respondió emocionada "Y si no fuera porque casi no puedo ni moverme, te daría un abrazo"

"Me lo creo" contestó Lucy riendo. Se recostó en la silla relajándose y cerró los ojos tranquila, mientras el sol la acariciaba suavemente en la cara.

"¡Viene el jefe!" murmuró Ted

"¿El tonto o el listo?" bromeo Renee satíricamente. Mientras Robert Tapert llegaba junto a ellos, añadió "¡Nuestro jefe número uno!" Rob se la quedó mirando extrañado, mientras los otros tres contenían la risa.

"Seguro que ese comentario significa algo, pero prefiero pasar" gruñó "Hola chicos, ¿un día duro?"

"Demasiado" gimió Vanessa

"Bueno, bueno, ya queda poco" respondió Rob. De repente su cara pareció transformarse y Vanessa también cambió su gesto con una mueca de susto "Solo un par de horitas y se acabó el día" añadió "A eso me refería, jeje. ¡Animo chicos! Por cierto Vanessa, ¿puedes venir un momento?"

"¿es necesario que me levante?" gimió cansada. Pero la mirada de Rob no daba lugar a bromas. "Vale, vale, ya voy… si el cuerpo me responde" gruñó mientras se levantaba.

"Lucy, ¿qué tal la vuelta?" preguntó entonces Rob. Los cuatro actores le miraron sorprendidos. ¿El productor estaba preguntando que tal a alguien? "¿Te han tratado bien?"

"Si, todos son encantadores, y todo son facilidades"

"Eso esta bien" sonrió "Tenemos que cuidar de nuestra Callisto"

"Anda, vamonos" pidió Vanessa tirando de él hacia los despachos.

"¿Rob ha sido amable? ¿Se ha preocupado por otro ser humano?" preguntó Ted sorprendido.

"¡Que exagerado!" sonrió Lucy

"¡Que no! Parece triste, pero esto solo tiene una explicación, que ha empezado el Apocalipsis o que trama algo" dedujo Renee

"Todo es demasiado extraño, ¿no?" murmuró Lucy "Poca claridad para algo que seguro que no es nada" imaginó la actriz despreocupada "De todas formas, yo creo que todo este misterio me esta estresando y me destroza la espalda" bromeó tocándose los hombros, algo doloridos, pero por el rodaje.

"¿Quieres que te de un masaje?" propuso repentinamente Renee. Se arrepintió solo un segundo después de haberlo pronunciado, y mas al oírse y detectar un tono exagerado de predisposición, casi de deseo en su voz. ¿Por qué frente a ella no podía tener la boca cerrada? ¿No podía pensar y dejar las ideas ahí, solo en su cabeza?

"No, no te preocupes, peque. No es nada que no se pase durmiendo"

"Bueno, pero prueba los masajes de Renee, ¡son milagrosos!" insistió Ted

"No, de verdad, si estarás muy cansada"

"No te preocupes" le sonrió Renee dulcemente.

"¡Claro que no! Además ya veras que manos" añadió Ted. Eso es lo que me preocupa, sus manos, pensó Lucy para si. Pero hasta que no las tuvo sobre su espalda, no las temió de verdad. Renee deslizo sus manos por los hombros, rozando levemente su cuello, antes de comenzar a moverse hábilmente por toda la espalda. Lucy intento calmarse cerrando los ojos. Cuando notó sus tiernas manos lleno sus pulmones respirando profundamente, pero cuando sus dedos presionaron con cariño sobre su piel, aunque en medio hubiese una camiseta, no pudo evitar un gemido que transformo rápidamente en un suspiro.

"¿Te gusta?" siseó Renee. Y como única respuesta un extraño ronroneo por parte de su amiga.

"Creo que le encanta… ass" comentó Ted mirando a sus amigas. Renee parecía estar muy centrada en el masaje, pero Lucy escuchó perfectamente el toque final de la frase. Por su mente pasaron mil contestaciones y sus ojos se morían por taladrarle, pero su amigo tenía demasiada razón y sentía que cualquier gesto le confirmaría a Ted aun más sus teorías. Prefirió limitarse a relajarse y disfrutar del encantador masaje de su amiga, de su suavidad, de su toque…

"¡Lucy!" se rió Ted.

"¿Qu… que?" preguntó sorprendida, saliendo de su ensimismamiento. Pero es que los dedos de Rene por su piel la perdían… "¿Por qué gritas?" preguntó intentando volver en si, mientras les oía reír detrás de ella.

"Ted contaba que esta tarde irá a casa de su hermano"

"Vale, ¿por qué?"

"Es lo que estábamos hablando, cuando tu mente se marcho" exclamo Ted "Para ver que consigo sacarle sobre todas estas situaciones tan raras"

"¿Crees que servirá?"

"No lo sé… pero no miente muy bien, seguro que algo sabremos"

"¡Diez minutos para rodaje!" anunció uno de los ayudantes del director

"Lo bueno, cada vez mas breve… suspiró Renee "os abandono, chicos. Tengo que encontrar a Vanessa para repasar la muerte de mi esposo" bromeó levantándose y apartando sus manos de Lucy

`¡No, no nooooo!´ pensó para sí, viendo como Renee se alejaba de ella. "Pobre Pérdicas" fue todo lo que alcanzo a decir Lucy

"Hasta ahora Ren" sonrió Ted

"Ahora nos veremos" se despidió Lucy viéndola sonreír mientras se marchaba. "Nosotros también nos ponemos en marcha, ¿no?" preguntó levantándose con pocas ganas.

"¡Que remedio!" farfulló él, sintiendo que hasta hablar le cansaba, Dirigieron sus pasos lentamente hacia el set "¿Lucy, te puedo hacer una pregunta?"

"Dispara" contestó ella con tono seguro, aunque por dentro sentía que las preguntas de su amigo la hacían temblar de miedo.

"¿qué es lo mas duro de terminar el descanso? ¿Volver a rodar o dejar los brazos de Renee?"

"¿Con sinceridad?" Ted la miró temeroso, pensó que no llegaría a contestar a su insinuación "Cuando consiga estar de verdad entre los brazos de Ren, te contestaré" respondió casi sin voz y con la mirada perdida en sus pasos. No le hizo falta mirar a su amigo para comprobar la cara que tenía, ni necesitó girarse para saber que se había detenido, como paralizado. Algo dentro de ella quería gritar, deseaba volverse y asegurar una y mil veces que solo había sido una broma. Pero en ese momento su mente no era escuchada, ni iba a hacer caso a su conciencia. Solo había necesitado contestar y en esos momentos no había consecuencias que la atormentaran, tan solo una dulce sensación de tranquilidad.


Ted conducía mirando a la carretera, pero su mente revoloteaba en una y otra cosa sin prestar atención a nada, tan solo pensaba. Pensaba en sus amigas, en todas las insinuaciones que ahora se convertían en verdades, en la extraña pero sincera confesión de Lucy. Era extraño haber sido tan consciente y al mismo tiempo no ver nada.

Pero ahora era una verdad confirmada, se recordó mientras una sonrisa pícara se colaba entre sus labios. Lucy había confiado en él, o quizás se le había escapado, no lo sabía, y aun le era difícil creer que hubiera dicho aquello, pero le hacia muy feliz.

Volvió al mundo real, cuando su cabeza le avisó que había llegado a su destino. Entraba en el jardín de su hermano, pero algo no iba bien. Junto a la entrada estaban aparcados alrededor de 10 coches más. Reconoció el de Vanessa y Liz Friedman, pero los demás, a cada cual mas caro, le eran desconocidos.

Si no se equivocaba, allí se estaba preparando una reunión y estaban implicados los jefes de la serie. Parecía que ese día estaba predestinado a descubrir cuantos secretos se le pusieran por delante.

Bajó del coche veloz, y con la curiosidad recorriéndole de pies a cabeza, corrió hacia la puerta y llamó con fuerza. Aun con la puerta blindada en medio, las voces de dentro y los pasos que las acompañaban se dejaban oír en el exterior. Y solo unos segundos después unos de esos pasos se dirigieron hacia la puerta.

"Joder Rob, ya iba siendo hora, ¿no?…" preguntó Vanessa antes de fijarse en el nuevo invitado.

"¡Ted! ¿Qué… que tal?"

"Vanessa, tu por aquí… lo curioso es que no me sorprende"

"Vanessa, ¿qué pasa?" preguntó por detrás la voz de Sam

"Que no era Rob"

"¿No? Entonces quien…" comenzó a preguntar mientras se asomaba. Su rostro, de repente lívido y con una mueca indescifrable, miraba a su hermano "¡Ted!" exclamo torpemente.

"¡Sam!" le imitó él con sarcasmo.

"Anda, pasa, pasayo" gruñó Sam invitándole a entrar con resignación "¡Y cierra la puerta!"

Continuará...