Hola a todos y Feliz Navidad!
He intentado por todos los medios actualizar antes pero me ha sido imposible! No se cuando voy a poder actualizar otra vez pero intentaré que sea lo antes posible. ;)
Quisiera dar las gracias otra vez a todos los que me han añadido a favoritos, me han puesto en seguimiento y/o simplemente me han dado una oportunidad leyendo mi fic.
Espero que disfrutéis de la lectura igual que yo disfruto escribiendo :)
Besitos a tod s! :)
Alexza Snape: En cuanto he podido he actualizado! XD Y con el tema de lo que sufre Sev con sus niñas, no le queda nada al pobre hombre...
Sonysnape: Intento actualizar lo antes que puedo pero entre el trabajo y las fiestas, ando muy ocupada! Espero que disfrutes de este capitulo! :)
ErreDeRojas: Gracias a ti por leer y comentar! Me alegra saber que te gusta! :) Y si, Hermione sabe controlar muy bien lo que es suyo.
patybenededmalfoy: Pues si, Herms tiene mucha suerte de tener a un hombre como Sev! Gracias por estar ahí y comentar mis actualizaciones! :)
Dana: Pues si, muy bien resumidas tus tradiciones Navideñas! Muchas gracias por tus comentarios, de verdad. :)
Severus resoplaba mientras esperaba a que sus hijas terminaran de arreglarse.
Hermione estaba sentada a su lado poniéndose unos altísimos tacones aunque su marido le había pedido que no lo hiciera. Según él, una mujer en su estado debería llevar calzado cómodo y no salir por las noches, pero ahí estaba su mujer, a punto para ir a una fiesta y subida a unos tacones de infarto.
-Esto es una estupidez. No me gusta vestir así...- se quejaba Severus.
-Sev, es una fiesta sobre el mundo Muggle, se supone que debemos vestir con su ropa.
-Tu estás tan tranquila porque normalmente ya viste como una Muggle...
-No te quejes. Ese traje te sienta como un guante!
-Echo de menos mis capas...
-Oh, por favor!- dijo ella- Deja de exagerar! Me oyes a mi quejarme?
-No, pero tu estás preciosa.
Hermione llevaba un leggings negros brillantes con cortes y una amplia camiseta larga sin mangas de un color plateado brillante y los altos tacones negros.
Severus y Hermione vieron como sus hijas bajaban las escaleras. Sofía llevaba un bonito vestido verde esmeralda que le había comprado su padre, este sonrió al ver a su benjamina tan adorable. Sus ojos vagaron hacia Eileen y no pudo mas que resoplar con hastío. Su primogénita se había enfundado en unos pantalones de poli piel rojos con un corsé y unos tacones negros.
Quiso protestar por el atuendo de su hija pero la severa mirada de Hermione hizo que se tragara sus palabras. Nunca pudo llegar a entender que es lo que hacia Hermione con él para dominarle de ese modo. Estaba deseando de que naciera su pequeño Liam para no ser el único hombre de la casa nunca mas.
Hermione conjuró los abrigos de todos y llegaron vía Red Flu al Caldero Chorreante. Saludaron a Tom, el tabernero, y se adentraron en el callejón Diagón.
Cuando llegaron al local, Narcissa Malfoy los esperaba en la puerta hablando animadamente con el portero.
-Por fin llegáis!- dijo sonriendo- Estaba a punto de morir de frío!
-Culpa de las niñas- dijo Severus sin ocultar su mal humor.
-Vamos, todos han llegado ya.
La familia al completo se adentró en el club una vez el portero les abrió el cordón de terciopelo y ganándose mas de un mal comentario de los magos que estaba en la cola esperando para poder entrar.
El club era realmente impresionante. Después de pasar por por un amplio vestíbulo, entraron en lo que parecía ser la sala principal. Una sala enorme con luz muy baja, música muy alta y atestada de gente que se movía al ritmo que marcaba el DJ situado en una plataforma algo mas elevada desde la que podía ver toda la pista.
Unos escalones por encima de la pista de baile, había una zona con sofás blancos flanqueada por uno o dos magos del personal de seguridad del local. Narcissa los condujo hacia allí y el mago les permitió el paso. Subieron esos escalones y llegaron a su reservado. Los Potter estaban allí enfrascados en lo que parecía una animada conversación con el resto de los Malfoy.
Los Snape saludaron al resto y se sentaron. Severus se dirigió enseguida a la barra de los reservados y se pidió el primer whisky de fuego de la noche.
Sofía y James se sentaron lo mas lejos que pudieron de sus padres y se pusieron a hablar de sus cosas. La pequeña Lily se había quedado en la Madriguera con Molly y Arthur.
Luc y Eileen pidieron sus copas y dejaron a los mayores en el reservado con los niños para ir a la pista donde había varios de sus compañeros de Hogwarts.
La música de la noche eran todos los éxitos del mundo muggle.
Severus intentaba seguir las conversaciones a su alrededor pero no podía evitar mirar hacía la pista para controlar a su hija y al joven Malfoy.
Los chicos bailaban animadamente. Quizás algo mas cerca de lo que a Severus le gustaría pero bailando al fin y al cabo.
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Tanya Stevens estaba junto a sus compañeras de Gryffindor observando desde un rincón como Eileen y Lucius Jr bailaban y se regalaban algún beso.
-Vamos a actuar.- anunció Tanya.
-Estás segura? No se si es muy buena idea...- dijo una de las chicas con algo de miedo.
-Te vas a rajar ahora Megan?- preguntó Tanya molesta.
-No, pero... No se, puede salir muy mal.
-Esa tipa me ha avergonzado delante de todo el colegio primero interponiéndose entre Malfoy y yo y luego usando los truquitos de Mortífago que le enseñó el murciélago de su padre. No va a salir indemne.
-Ya, pero... No se Tanya creo que esto es demasiado.
-Megan, yo solo voy a ayudar a que Snape se suelte un poquito y la ayudaré a darse cuenta de que tiene que irse a la cama con otro que no sea Malfoy.
Las Gryffindor rieron con malicia mientras Tanya sacaba de su bolsillo una bolsa con tres pastillas diminutas.
Tanya Stevens había decidido que ya que esa era una fiesta Muggle, usarían drogas Muggles. Se acercó disimuladamente a Eileen y mientras esta besaba a Luc, deslizó 2 pastillas dentro de su bebida.
Si lo que le habían contado era cierto, en una media hora, el éxtasis haría su efecto y Eileen estaría flotando en una nube. Podrían manipularla facilmente y hacer que se alejara de Luc para liarla con cualquier otro y si eso no funcionaba, siempre podrían acusarla de tomar drogas y conseguir que Malfoy la dejara por ese hecho.
Eileen se bebió lo que quedaba en su vaso de un solo trago.
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Eileen empezó a tener mucho calor. Seguía bailando con Luc cuando sus amigos la animaron a subir a bailar a una de las tarimas que había en la sala.
La chica se sentía acalorada pero muy desinhibida y con muchas ganas de pasarlo bien. Estaba bailando mientras era jaleada por sus compañeros.
La música estaba alta y las luces eran hipnóticas.
Eileen notó de pronto como todo lo que la rodeaba se aceleró. Miró una de sus manos y la vio moverse a cámara lenta mientras todo a su alrededor estaba muy acelerado.
Le costaba respirar, sentía que el corazón se le iba a salir del pecho y empezaba a marearse.
Luc vio que algo no iba bien con Eileen y la ayudó a bajar de allí.
-Estás bien nena?- preguntó muy preocupado al ver la cara desencajada de su chica.
Eileen solo pudo negar con la cabeza lentamente. Luc miró a su alrededor la mejor forma de sacar a Eileen de allí. Por un momento su mirada se cruzó con la de Tanya Stevens que observaba la escena des de no muy lejos.
-Leen, vamos a que te de el aire.
La chica no pudo ni asentir. Puso los ojos en blanco y cayó al suelo convulsionando.
-Eileen!- Gritó Lucius Jr muy asustado al notar que su chica se desplomaba a su lado.
Rápidamente se agachó a su lado sin saber muy bien que hacer.
-Que alguien traiga a Severus!- gritó desesperado mientras su novia seguía convulsionando en el suelo.
En menos de un segundo Severus Snape llegó junto a su hija seguido de Draco, Lucius y Harry.
Cuando vio a su pequeña con los ojos en blanco y convulsionado en el suelo no dudó en cogerla en brazos y correr a la calle para aparecerse en San Mungo.
Pasó corriendo con el cuerpo inconsciente de su hija en sus brazos por delante del reservado donde las mujeres intentaban calmar a Hermione que no sabía muy bien que había pasado. Solo sabía que algo no andaba bien con Eileen y que un chico de su curso había ido a por Severus.
Hermione gritó desesperada el nombre de su hija y su marido cuando lo vio pasar corriendo por delante de ella.
Unos segundos después, Lucius se acercó a su mujer que sostenía a Hermione que lloraba histérica pidiendo que alguien le contara que pasaba y le contó lo sucedido al oído.
Harry se acercó a Hermione y la abrazó para intentar calmarla.
-Herms, escúchame, Severus se ha ido al hospital.
-Que?! Me voy con él!- dijo poniéndose en pie para salir corriendo.
-Tranquila, ahora te llevo yo. Pero por favor, tranquilízate. Esto no es bueno para Liam.
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Ginny y Pansy se llevaron a los niños con ellas. Lucius, Draco, Harry y Narcissa estaban intentando calmar a Hermione que lloraba desconsolada en una sala de espera de San Mungo.
Luc les había contado lo que había pasado y ahora estaba sentado solo en un rincón mirando a la nada.
Severus entró a la sala de espera. Tenía su conocida cara de poker en el rostro pero sus ojos dejaban ver que estaba muy asustado.
-Sev!- dijo Hermione con la voz llorosa.
Severus se acercó a su mujer y la abrazó para que llorara contra su pecho. Nadie se atrevía a preguntar nada.
-Eileen sigue inconsciente. Creen que llegamos a tiempo. Le han encontrado éxtasis en la sangre. Le han hecho un lavado de estomago. Creen que saldrá adelante pero no nos aseguran nada. De momento se queda aquí.
Todo eso lo dijo sin ningún tipo de expresión en la voz.
Hermione lloraba mas que antes. Estaba aterrada por su hija. Severus intentaba calmarla pero él mismo sentía tanto miedo que era incapaz de infundir ningún tipo de confianza.
-Hola.- dijo una tímida voz de chica sacándolos a todos de sus pensamientos.
Todos los ojos se posaron en la chica que acababa de entrar. Severus y Draco la reconocieron enseguida. Al igual que Luc que la miraba sorprendido. Hermione no había apartado la cara del pecho de Severus donde seguía llorando.
-Megan?- preguntó sorprendido Draco- Que haces aquí?
-Verá, yo...
-Ha sido ella verdad?- preguntó Luc. La chica asintió.
-Ella quien? De que hablas?- Preguntó Severus.
-Señor Snape, verá... Las drogas...
-HABLA!- gritó Severus asustando a la chica que empezó a llorar.
-Tanya Stevens- dijo Luc sin expresión- Ella le ha dado las drogas a Eileen.
En ese momento Severus notó como la ira recorría su cuerpo. Hermione lloraba desesperada en sus brazos.
Narcissa y Lucius conocian de sobra esa expresión en la mirada de Severus. Cuando su nieto pronunció el nombre de la culpable, pudieron comprobar como su mirada se ensombrecía.
Narcissa se acercó muy despacio a Severus y cogió a Hermione para estrecharla entre sus brazos.
Las manos de Severus empezaban a temblar. La ira no le dejaba pensar de forma racional. Su antebrazo izquierdo empezó a hormiguearle en donde antes había habido la marca Tenebrosa. Sacó su varita y la sujetó con fuerza con la mano izquierda.
-Donde está?- preguntó en un tono que hubiera helado la sangre al mismísimo diablo.
Nadie respondió. Severus se acercó a Megan y agarrándola por el cuello le gritó que le dijera donde estaba Tanya Stevens.
Todos los presentes se acercaron a separarles.
La joven no estaba segura de donde podía estar Stevens pero le dijo entre llantos donde era posible encontrarla.
Harry intentó impedir que Severus hiciera una locura pero solo consiguió que este le lanzara contra la pared con un fuerte hechizo. En unos segundos había desaparecido.
Lucius, Draco y Harry se marcharon para alcanzarlo.
-Me duele.- dijo débilmente Hermione llamando la atención de Narcissa.
La señora Malfoy miró a Hermione que lloraba en sus brazos y pudo ver que la joven señora Snape se agarraba el vientre.
-Hermione que te duele? Es Liam?- preguntó alarmada.
Hermione notó una desagradable sensación acompañada de unas fuertes punzadas de dolor en su vientre. Acercó temblorosa una mano a su entre pierna para sacarla de allí manchada de sangre.
Miró aterrada a Narcissa que a su vez miró muy asustada a su nieto Luc que se puso de pie enseguida para correr al pasillo.
-Ayuda! Necesitamos un medico!- gritó el chico con desespero.
TBC...
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