Hola a todos y Feliz Año!
Antes que nada, gracias por vuestra paciencia. Estos días estoy muy ocupada y hoy que por fin he tenido una mañana libre, he aprovechado para subir un nuevo capitulo.
Espero que estéis pasando unas felices fiestas. Ya no os entretengo mas, ahora a leer! :)
Aurora Snape: En este capitulo leerás lo que Severus hizo. Y tengo que reconocer, que el Crucio también es mi maldición favorita! :)
sueksnape: Aquí te dejo otro capi! A Severus le viene justo de volver a casa... Ya me contarás que te parece!
Mama Shmi: Jajajaja Te aseguro que no es hija de Bella pero ahora que lo dices, Tanya parece tan loca como ella!
Alexza Snape: Aquí te dejo el capitulo donde sale la resolución al caso de Severus. Espero que te guste.
Sonysnape: Me alegra mucho leer que te gustan mis actualizaciones. Aquí te dejo otra que espero que disfrutes! :)
ErreDeRojas: Pues si, Tanya se lo tiene muy bien merecido. Menuda Arpía! Y a Sev le viene muy justito esta vez. A ver si aprende a no dejarse llevar. Gracias por tus ánimos! :)
patybenededmalfoy: Pues si, Tanya se merece todo lo malo que le pueda pasar. Espero que disfrutes de este capi! :)
Los pasos de las mujeres Snape sonaban por los pasillos del Ministerio de Magia.
En esas fechas estaba casi desierto. Hermione caminaba delante de sus hijas con paso firme y mirada nerviosa. Había quedado con Harry delante de los ascensores.
Mientras se dirigía allí, rezaba a Merlín porque su marido pudiera pasar el último día del año con ella y sus hijas.
La señora Snape estaba cerca de su cuarto mes de embarazo, y aunque su sanadora le había recomendado reposos absoluto y nada de estrés, no podía dejar a su marido solo en su vista.
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Harry se giró al oír pasos apresurados y vio como su amiga se acercaba a toda prisa con sus dos hijas.
-Hola Herms, niñas.- Saludó Harry formal.
Hermione y las niñas le devolvieron el saludo. Se notaba que todos estaban algo nerviosos y preocupados.
-Estamos solos?- preguntó Hermione mirando a su alrededor.
-Los demás nos esperan abajo.- dijo Harry mientras pulsaba el botón para llamar al ascensor.
-Abajo?- preguntó Hermione desconcertada.- Donde narices es la vista?
-En la sala del tribunal del Wizengamot.- Dijo Harry con pesar..
-Que?! Eso es ridículo!- gritó escandalizada Hermione.
-Lo se, es una vergüenza Herms...
-Que pasa mamá?- Preguntó Sofía con un hilo de voz.
-Nada cielo.- mintió Hermione con una sonrisa que no llegó a sus ojos.- Solo que vamos a una sala que lleva muchos años en desuso.
-Vamos a la sala donde juzgaron a los Mortífagos verdad?- preguntó Eileen claramente molesta.
Hermione miró a Harry asustada de que su hija conociera esa parte de la historia y el niño que sobrevivió asintió levemente mientras entraba en el ascensor delante de ellas.
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-Aquí están.- dijo Lucius poniéndose en pie.
-Hola.-Saludó Hermione muy seria.
Lucius Malfoy estaba claramente incomodo. El estar en esa sala de nuevo le ponía nervioso.
Todos estaban ya allí. Hermione entró a la sala y la recorrió con los ojos. Todos estaba dentro. Draco y Pansy estaban cada uno sentados al lado de su hijo Luc que lucía una expresión apesadumbrada en el rostro, y Narcissa estaba junto a su hijo esperando a su marido. Ginny sentada junto a su hijo James esperando claramente a Harry. En la primera fila estaban Albus, Minerva y Neville que sonrió con tristeza a Hermione en cuanto la vio.
En la parte mas alejada, estaban sentados los señores Weasley junto con Hagrid.
Sentada sola en el lado opuesto a todos ellos, había una chica morena de la edad de Eileen y Luc con los ojos hinchados por el llanto.
Hermione suspiró derrotada cuando vio a todo el consejo de magos del Wizengamot al completo sentados ya en sus puestos.
Tomó asiento junto a sus hijas al lado de Albus y Minerva.
-Hermione, como te encuentras?- preguntó en un susurro Minerva.
-Podría estar mejor.- dijo la señora Snape bajando la mirada.
-Tranquila niña,no dejaremos que le pase nada a Severus.- dijo Dumbledore sonriendo con amabilidad.
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-Caso numero 24601- empezó a decir el presidente del tribunal.- uso de maldición imperdonable. Entren al acusado.
Todos los presentes miraron hacia la puerta cuando Severus entró escoltado por 2 aurores que le apuntaban con las varitas en alto. Sus manos y pies estaba atados con cadenas y aunque solo había pasado unos días en Azkaban, se le veía demacrado, mas delgado y profundamente deprimido.
Sofía apretó inconscientemente la mano de su madre y esta la rodeó con su brazo para intentar calmar a su pequeña.
Severus alzó los ojos y pudo ver allí a todos sus allegados. Cuando vio a sus pequeñas princesas con el terror en la cara apartó enseguida la mirada para chocar con los melados ojos de su mujer que amenazaban con estallar en llanto. Severus bajó la mirada apesadumbrado y suspiró mientras su corazón se partía en pedazos. Había fallado a su familia. Se había dejado llevar por la ira y había dejado a sus ángeles solas.
Los aurores sentaron a Severus en una silla situada en el centro de la sala circular. Todos agradecieron que por lo menos hubieran prescindido de la bochornosa jaula que se usaba antaño.
-Severus Tobías Sanpe ingresó en azkaban el día 25 de diciembre a raíz de usar la maldición cruciatus contra Tanya Olivia Stevens, menor de edad y estudiante de el Colegio Hogwarts de Magia y Hechiceria donde el acusado ejerce como Director.
Los murmuros y cuchicheos llenaron la sala.
-Silencio!- gritó el presidente del tribunal.- Señor Snape, es eso cierto?
-Si.- respondió Severus sin ni siquiera alzar la cabeza.
-Quiero recordar a todos los miembros de este tribunal que el señor Snape es un reconocido Mortífago que estuvo mas de 20 años al servicio del Que no debe ser Nombrado y se le atribuyen todo tipo de cargos de todos esos años...
-El señor Snape demostró en repetidas ocasiones que peleaba de nuestro lado y su heroica actuación es en gran parte lo que ayudó al señor Potter a vencer a Lord Voldemort.- dijo Albus poniéndose en pie.
-Señor Dumbledor, por mucho que usted sea el presidente honorifico de este tribunal, no podrá negar que la falta del señor Snape no pude quedar impune.
-No creo que señor Snape atacara a esa chica sin ninguna razón.
-Nadie mas que la señorita Stevens puede decirnos que pasó...
-Da la casualidad que tengo aquí a testigos que pueden dar fe de lo realmente ocurrido.
-Ilustrenos señor Dumbledore.- dijo el presidente del tribunal con aburrimiento.
-El señor Lucius Malfoy...
-El señor Malfoy es otro reconocido Mortífago compañero del señor Snape, su testimonio no es valido.
-Bien, el señor Draco Malfoy estará...
-El tampoco nos sirve. Tiene a alguien en su lista de testigos que no tenga la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo?-preguntó el presidente del tribunal con sorna en la voz.
-Claro- dijo Dumbledor con fingida jovialidad- no recordaba lo intolerantes que pueden llegar a ser los miembros de este tribunal. El señor Lucius Malfoy Jr. presenció todo lo ocurrido.
-El señor Malfoy está involucrado sentimentalmente con la hija del señor Snape. Tendremos que estudiar hasta que punto su testimonio es imparcial.
-Bien, señor Potter, es tan amable de contar que pasó?
Todo el tribunal se quedó en silencio. Hermione juró que dejaron de respirar en el momento que Albus nombró a Harry Potter como testigo.
-Claro Profesor Dumbledore.- dijo Harry haciendo uso de la antigua forma de llamar a Albus.
Harry relató todo lo ocurrido en la fiesta. Contó todo lo que pasó en San Mungo y contó como siguió a Severus para encontrarlo frente a Tanya Stevens con la varita en alto.
Severus oía horrorizado como Harry relataba los hechos de esa noche. Estaba cegado por la ira ya que no recordaba haber exigido a voz de grito que Stevens se arrodillara ante él y pidiera perdón por el daño infligido a su familia.
Harry contó como Snape lanzó la maldición cruciatus y mientras la chica se retorcía en el suelo por las replicas que sacudían su cuerpo, él soltó la varita derrotado, se llevó las manos al pelo mientras repetía "Que he hecho?" como un mantra. Cuando llegaron los aurores, no opuso resistencia y se entregó él mismo.
La sala volvió a llenarse de murmullos.
-Orden por Favor!- dijo el presidente del tribunal alzando la voz- Muy bien señor Potter, tendremos en cuanta su testimonio a la hora de deliberar pero esto es su palabra contra la de la señorita Stevens.
-Está insinuando que Harry miente?- preguntó perplejo Dumbledore.
-No claro que no- respondió atropelladamente el presidente del tribunal.- es solo que...
-Tengo otro testimonio. -dijo Dumbledore cortando la respuesta del presidente.
-Si está pensando en la señora Snape le recordaré que su testimo...
-No, el testimonio que le traigo echará luz sobre todo el asunto. Megan querida, puedes venir aquí?
Hermione vio como la morena de los ojos llorosos se ponía en pie y se acercaba con paso vacilante a Dumbledore. Severus alzó los ojos sorprendido de ver a la chica allí.
-Oh Dios mio! Ahora se quien eres. Megan Taylor de Gryffindor.-dijo Hermione mientras reconocía a su alumna.- Con todo este lío no te había reconocido...
-Diga su nombre completo señorita.- exigió el presidente del tribunal.
-Megan Susan Taylor.- dijo con un hilo de voz la chica.
-Vamos Megan, cuéntales todo.- dijo Dumbledore poniendo una mano sobre el hombro de la chica para infundirle confianza.
La chica empezó a relatar todo des de el principio.
Contó lo ocurrido en el baile, como Tanya se empeñaba en molestar a Eileen, lo ocurrido en las clases de duelo, los planes de venganza que Tanya tradaba en su sala común y como se les fue de las manos el día de la fiesta de Navidad.
Megan también les contó entre lagrimas que Tanya las tenía amenazadas y que si contaban algo iría a por ellas. Les contó como la señorita Stevens inventó sobre la marcha que decir si se tomaban represalias en contra de ella mientras Severus Snape llevaba a Eileen a San Mungo.
Después de contarlo todo, Megan sintió un gran alivio. Como si hubiera soltado una pesada carga.
-Gracias Señorita Taylor.
Megan se sentó al lado de Eileen que le dijo un tímido gracias mientras la abrazaba levemente.
-Este tribunal- empezó a decir el presidente- entiende que las causas que llevaron al señor Severus Tobías Snape a usar la Maldición Cruciatus. Tenemos en cuenta que fue él mismo el que se entregó y también los malestares físicos que el ataque gratuito de la señorita Setevens causó en la señora Snape y su estado de gestación. Teniendo eso en cuenta, pedimos la expulsión inmediata de la señorita Stevens del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. En cuanto al señor Snape, no podemos pasar por alto su falta ya que es reincidente. Este tribunal condena a una estancia en Azkaban de...
-Deténgase presidente!- dijo Kingsley irrumpiendo en la sala.
-Señor ministro, a que debemos el honor?
-No pueden condenar al señor Snape.
-Pero es reincidente y...
-Nada de "y"- dijo Kingsley molesto.- Quiero recordar al tribunal que en esta sala hay por lo menos 10 magos mayores de edad que pidieron repetidas veces y por escrito la libertad de este caballero y estarán dispuestos a responder por el Señor Snape ante cualquier incidente.
-Señor Ministro, esto es muy irregular. Nos está pidiendo que le dejemos libre y sin castigo?
-Eso es exactamente lo que les pido.
-No podemos hacer eso. No me sirve que sus allegados respondan por él.
-Está bien. Yo respondo por él.
Todas las personas de la sala ahogaron un grito al oír la firme declaración del ministro de Magia.
-En ese caso, Severus Tobías Snape a día 30 de Diciembre, queda libre de todos los cargos y puede volver a sus funciones como director bajo la responsabilidad del Ministro de Magia.
Cuando el presidente del tribunal golpeó con su mazó la mesa, todos soltaron gritos de alegría y aplaudieron felices.
En cuanto los Aurores soltaron a Severus, este fue asaltado por sus dos hijas que se le lanzaron al cuello para abrazarlo y llenarlo de besos.
Hermione miraba la escena mientras lloraba de felicidad.
Severus la vio y se acercó despacio a ella.
-Lo siento.- dijo este con la voz estrangulada como si contuviera el llanto.
Hermione negó con la cabeza mientras sonreía y las lagrimas caían libremente por sus mejillas. Abrazó a su marido y le besó.
Severus sonrió y acarició la pequeña curva del vientre de su mujer.
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Después de agradecerles a todos todo lo que habían hecho por ellos, los Snape volvieron a su casa.
Esa noche, y sin que sirviera de precedente, durmieron los 4 en la misma cama. Severus respiró hondo y sus sentidos se llenaron del dulce perfume de sus mujercitas y mientras se quedaba dormido rodeado de sus ángeles, Hermione le acarició el pelo y ambos sintieron que su verdadero hogar era estando los unos en los brazos de los otros.
TBC...
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