El horario del siguiente día de rodaje estaba organizado de manera que desde las nueve de la mañana se rodaba la ultima escena del capitulo, la muerte de Callisto en la ciénaga. A las once de la mañana estaba planeada una lectura previa del guión y por la tarde, un ensayo general.

Por lo tanto todos estaban convocados a las once, excepto Lucy y Vanessa que llevaban desde las nueve rodando en exteriores. Acompañadas de la arena, el mar y algo de viento, recorrían la playa en la carrera de carros.

Mientras daban los últimos retoques a la escena final, Ted llegaba a los estudios un poco antes de tiempo. Y no le sorprendió comprobar que el coche de Renee descansaba ya en el parking. La primera parada de la mañana era el camerino de su amiga.

Al tiempo el rodaje en la playa terminaba entre aplausos y mientras recogían el equipo y la iluminación, las dos actrices marcharon hacia la sala de reuniones, donde se realizaría la lectura del guión.

"Tengo arena en lugares que no tienen ni nombre" farfulló Vanessa sacudiéndose todo el cuerpo "¿Y tu?"

"Creo que no tengo un centímetro de piel sin barro" respondió Lucy intentando sonreír

"No… no quiero ser cotilla, pero ¿estás bien?" preguntó preocupada "Hoy has estado… no me malinterpretes, estuviste fantástica, pero algo distraída"

"Anoche me costó dormir. Por los nervios… de la oferta, supongo" respondió ella con pocas ganas de explicaciones

"Claro" siseó Vanessa andando junto a ella "No me gusta verte preocupada" respondió con gesto triste

"Se me pasará" contestó sonriendo de medio lado, aunque Vanessa estaba segura de que no lo decía convencida.


Ted golpeó la puerta del camerino de Renee al comprobar que estaba cerrada. Al segundo oyó unos pasos apresurados, prácticamente como una carrera,

"Ren, ¡soy yo! No te emociones" gritó a través de la puerta. Los pasos se calmaron al instante y un rato después Ren abría la puerta "¡Qué cara, peque!"

"¿Qué le pasa a mi cara?" preguntó ella con tono cansado

"Pues no sé que se nota más, si las ojeras del tamaño de un puño o tu carita de sueño"

"Bueno, no he dormido muy bien y me vine un poco antes de la hora" contestó ella invitándole a entrar y dejándose caer en su butaca.

"¿Dormir poco significa haber estado toda la noche despierta por Lucy?" preguntó el con media sonrisa

"Quizás…"

"¿Y venir antes significa una hora antes?" cuestionó mirándola fijamente

"Hora y media… murmuró casi para si

"¡¿Qué?! ¡Ren…!"

"Solo intenté verla un poco antes…"

"Tenía rodaje, ¿cómo ibas a verla?" preguntó casi riéndose de su amiga

"Pues… ¡viéndola! Si acababan antes o llovía, o… ¡no se!" contesto "deja de reírte de mi, ¿vale?"

"Es que eres como una adolescente enamorada" bromeó el cómicamente "Me gusta verte así" admitió él con sinceridad "¿Quieres que vayamos ya a la sala de reuniones?"

"¡¿Es la hora?!" sonrió ella poniéndose en pie velozmente

"Si, casi las once" contestó él "¡Tranquila!" exclamó Ted riéndose mientras la veía casi salir corriendo del camerino.


Cuando Vanessa y Lucy llegaron a la sala de reuniones los guionistas, el director, Renee, Ted, Kevin Smith y el resto del reparto ya las esperaban. Pero fue verlas llegar y saber que la espera duraría un poco mas. Venían moviéndose a paso lento y dejaban tras de si un sendero de arena. Lucy se quedó en la puerta apoyada y solo Vanessa entró hasta dentro.

"¿Vais disfrazadas de playa andante?" preguntó Ted guasón, mientras el resto de compañeros se reía. Todos excepto Renee que solo tenia ojos para Lucy y se encontraba tan perdida en su amiga, que casi no sabia que decían.

"No es un disfraz, somos la playa" contestó Vanessa "¿Nos dais unos minutos para adecentarnos?"

"Va a ser lo mejor" sonrió el director "Os damos treinta minutos, chicas"

"Suficiente, ¡ahora volvemos!" exclamó Vanessa agarrando a Lucy de la mano y corriendo a los camerinos.

"Renee, no pongas esa cara de pena" susurró Ted sonriente, fijándose en su amiga "Para que vayan mas rápido, vete a ayudarlas" comentó repentinamente Ted, lo suficiente alto como para que todos los demás lo oyeran

"Si, no es mala idea" corroboro el director "Vete y meteles prisa" bromeó. Renee miró a su amigo atónita, pero dos segundos después salía prácticamente corriendo hacia Vanessa y Lucy.

"Vas a tener que ayudarme" dijo Lucy andando junto a Vanessa "Se hacer de loca maniaca, pero ser Xena es más complicado" sonrió

"Pues vas a tener que aprender, para cuando te conviertas en ella" respondió Vanessa bromeando, hasta que se fijo en la cara de su amiga, seria y preocupada "Bu…bueno, si aceptas, claro" añadió intentando arreglarlo "¿Con que frases tienes problemas?" preguntó cambiando de tema. Detrás de ella Renee estaba cerca de alcanzarlas.

"Hmmmm… Joxer, baja la espada y te lo explicaré" pronunció Lucy con una entonación cálida y serena, mucho más dulce que su personaje Callisto "Joxer, escúchame con atención, yo no soy Callisto, soy Xena. Callisto trabaja para Ares y yo solo tengo un día"

"¿Problemas? Lucy, lo has hecho perfecto, casi mejor que yo" respondió Vanessa sorprendida y sonriente "¿Tú que opinas, Renee?" preguntó mirando a su amiga que al fin las había alcanzado. Lucy también la había notado llegar pero no era capaz de mirarla.

"Hola chicas" sonrió ella intentando sonar tranquila "Tengo que ayudaros por petición del director" añadió mientras llegaban a los camerinos.

"Perfecto, pues llévate a Lucy a tu camerino, que tiene baño" propuso Vanessa "Además esta pringada de arena por todas partes" recalcó con un escalofrío pensando en todo ese barro.

"Cuando te sumerjan en un tanque de arenas movedizas hasta la cabeza, me comprenderás" gruño Lucy sacudiéndose el pelo. Podía contestar a Vanessa, hacerla reír o mirarla, pero aun sintiendo a Renee a su lado mirándola, no podía ni girarse.

"Lo que tu quieras, pero límpiala. ¡Y bien!" bromeó Vanessa antes de entrar en su camerino "Os veo en un rato" añadió antes de cerrar la puerta.

"Oye Ren, no hace falta que me ayudes si no quieres. Terminaré enseguida" comentó mirándola apenas un segundo, antes de devolver los ojos al suelo.

"¡Tienes arena hasta en las orejas!" rió ella haciéndola sonreír "¡así que sí me necesitas!" añadió sonriendo. Pero la sonrisa se borró al instante mientras se sonrojaba "Bueno, para limpiarte…" siseo "¿Entramos?" preguntó invitándola al camerino. Solo verla de nuevo la había hecho temblar, pero saber que estaban a solas y en su camerino, era superior a sus nervios.

Y para Lucy tampoco era mucho mas fácil, sobre todo cuando vio a su amiga echando el cerrojo de la puerta "¿Qué haces?"

"Por si acaso viene alguien, como ayer" respondió Renee casi sin mirarla, pero intentando sonreír.

"Ah" fue toda la respuesta de Lucy que era incapaz de no sonrojarse y menos recordando la tarde anterior. Además seguía sin entender lo del cerrojo a pesar de la respuesta de su amiga. así que de nuevo se veía necesitando hacer algo y dejar de pensar, por lo que comenzó a quitarse el peto del traje, pero las manos se le trababan con los enganches por los nervios

"déjame que te ayude" pidió Renee andando hacia ella. Apartó las manos de su amiga y comenzó a desabrochar poco a poco cada agarre "Lucy… ¿vas a aceptar la oferta de la serie?" preguntó subiendo la mirada de su peto a sus ojos. La tenía tan cerca, a solo unos centímetros, podía ponerse de puntillas y le robaría el beso que ayer había dejado a medias…

"Ya lo sabes, ¿eh?" preguntó retóricamente. ¿Por qué no podía quitarse ella misma el traje? ¿Por qué tenía que ayudarla Renee y por tanto estar tan cerca de ella? En cualquier circunstancia tener a Renee así de cerca era un placer, pero ese día se parecía más a un suplicio "La verdad es que no lo se aun. Pero no termino de verlo, no sé…" respondió de forma ambigua, aunque en su cabeza ya había imaginado un No rotundo.

"A mi me gustaría que te quedaras" respondió Renee quitando otro de los enganches y haciéndose con otro más.

"Vanessa tendría que irse"

"No quiero que Vanessa se vaya, pero quiero que tu te quedes" respondió mirándola dulcemente. Sonrió encandilada cuando se percató de que su amiga no era capaz de mirarla y se sonrojaba con cada segundo de conversación "Lucy, ayer…"

"No, Renee. Déjalo, por favor" suplicó la actriz tensándose como si de repente su amiga quemara. Se giró, casi dándole la espalda y continuó ella sola la tarea de los enganches "Mira, no pretendía ofenderte ni decir lo que dije, yo…"

"¡Ven aquí!" pidió Renee cortándola y sin poder evitar sonreír. Se puso frente a ella de nuevo. "Déjame a mi" insistió mirándola. Los ojos de Lucy esta vez si respondieron y Renee pudo comprobar que además de sus mejillas sonrosadas, sus ojos brillaban, quizás a punto de llorar. Ella misma se entristeció solo de verla así "Solo escúchame, por favor." Lucy cerró los ojos un par de segundos y apretó los labios con fuerza, estaba evitando llorar y Renee lo sabía "Ayer no te corregí, porque no tuve valor. Soy yo la que tiene que pedirte perdón"

"¿De que hablas?" preguntó intentando tranquilizarse

"De la tradición que ayer tenían todos con ligar contigo" respondió, viendo como de nuevo Lucy perdía toda la serenidad y volvía a sonrojarse sin remedio. Era simplemente tan irresistible, pensó para si. Sus dedos se deslizaron hacia otro enganche, pero recorriendo los centímetros de la piel de su amiga acariciándola "Sé que soy un poco torpe y claramente demasiado sutil, pero yo también cumplí con la tradición, aunque no consiguiera que lo notases" susurró mirándola a los ojos, esos que la rehuían… pero sobre todo esos que la volvían loca.

"Ren… que…" intentó pronunciar sin entender nada

"Quiero que aceptes ese papel, necesito verte cada día, estar contigo siempre, por favor." suplicó, deshaciendo otro enganche y esta vez deslizando su mano hasta el rostro de Lucy, ese que estaba a solo unos tentadores centímetros de ella "Se Xena, quédate conmigo" susurró sonriéndola dulcemente, pero su amiga no reaccionaba. De repente Renee no estaba muy segura de que aquella confesión hubiera sido buena idea y perdió su seguridad. Comenzó a sentir como los nervios la recorrían dolorosamente y se centró como pudo en los enganches. Lucy movió sus manos, las deposito sobre las de Renee y se acercó a su cuello. Acercó los labios al oído de su amiga, rozándola:

"Si quieres desnudarme no hace falta que uses trucos, solo tienes que pedirlo" bromeó en un susurro acariciando su rostro.

"¡Te ríes de mí!" musitó sonrojada, soltando su peto.

"Bueno… te lo debía" sonrió Lucy, agarrando sus manos para volver a posarlas sobre su traje, acariciándolas. Renee tan solo podía mirarla y sonreír de medio lado, cuando Lucy comenzó a inclinarse hacia sus labios. Podía sentir su respiración, y la nariz de su amiga acariciando suavemente la suya, tan solo disfrutando de ese instante…

"Toc, toc"

Lucy se apartó de golpe, mirando al suelo. Pero esta vez Renee no pensaba dejarla escapar, ni cometer ningún error. Agarrando la armadura de Callisto, tiró de Lucy hacia sí, hasta volver a tenerla a solo un centímetro. Colocó un dedo en sus labios, pidiéndola silencio, antes de sustituirlo lentamente por sus labios. Primero despacio, casi como si temiese que Lucy detuviera el beso. Pero cuando sintió que no sería así, se dejó llevar y abrazó a su cuello con cariño. Los brazos de Lucy la rodearon con fuerza y se pegó rápidamente a ella.

"Chicas, ¿estáis ahí?" preguntó la voz de Vanessa, pero ninguna pensaba contestar, aquel era su momento y nadie podría interrumpirlo. La euforia recorría a Lucy por cada centímetro de su cuerpo y lloraba de felicidad mientras abrazaba con todo su amor a la mujer que quería. "¡Si alguien pregunta…!" gritó a través de la puerta Vanessa "…Lucy ha tenido que ir a casa a por ropa!" Y tras eso se oyeron los pasos de la actriz marchándose tranquilamente por el pasillo.

"Es… espera, Vanessa ha dicho que…" susurró Lucy mirando atónita a Renee.

"Creo que si… ¿nos ha propuesto una excusa?" preguntó incrédula "¿Por qué conseguí que todo el mundo supiese que te quería menos tú?" cuestionó entre risas

"¿Me quieres?"

"Qué no se te suba a la cabeza… ¿eh?" respondió sonrojada.

"¿Y entonces ayer?" preguntó meciéndola entre sus brazos "Parecía que fuese a matarte en lugar de a darte un beso…" musitó con voz triste

"No se que decir… solo que lo siento muchísimo, Se que no es justo… pero solo podía pensar en que te irías y no fui capaz de dejarme llevar." musitó arrepentida "¿Qué harás entonces? ¿Te quedarás conmigo? ¿Callisto… o Xena?" preguntó mirándola fijamente a los ojos.


La lectura del guión comenzó con muchísimo retraso, porque Vanessa no regresó hasta treinta minutos después, pero tuvieron que esperar otra media hora para que Renee y Lucy también se unieran a la lectura. Entraron sonrientes en el salón de actos, pero alteradas, como si se hubieran dado mucha prisa en volver o…

Ted, mirándolas desde su sitio no era capaz de adivinar con exactitud que había ocurrido. Tan solo sonreían por cualquier cosa, y las miradas fugaces se repetían a cada instante, acompañadas de cálidas sonrisas. Y para colmo hasta Vanessa parecía participar en aquel juego de miradas cruzadas. ¿Qué habría ocurrido en los camerinos? Aprovechó un segundo de la lectura, para susurrarle a Lucy unas palabras:

"¿Qué ocurre aquí?"

"¿Ocurrir? Nada" musitó "Pero por fin te puedo decir que dejar sus brazos es lo mas duro que he tenido que hacer…" siseó mirando a Renee derritiéndose.

"¡¿Qué?!" preguntó asombrado, interrumpiendo toda la lectura, y consiguiendo un silencio sepulcral mientras todas las miradas se dirigían a él "Perdón…" musitó azorado, pero sonriendo de medio lado. Ted comprendió entonces porque Lucy y Renee parecían haber traído consigo un soplo de alegría a la sala y porque el ambiente entre el equipo había cambiado.

Aunque con retraso, se leían los diálogos entre risas y confianzas. Nadie se preguntó por el cambio entre ellos, tan solo se dejaban llevar mientras la lectura terminaba.


Apenas dos horas más tarde se daba por terminada la reunión y marchaban todos de allí entre risas, excepto Lucy. Renee y sus dos amigos se quedaron en la puerta, esperándola, pero Lucy, que se había detenido junto a Sam y Rob, miró a Renee y con su seductora media sonrisa, le guiñó un ojo. La actriz, sonriendo con el rostro iluminado, comprendió lo que quería decirla y tirando de Ted y Vanessa, les sacó de la sala de reuniones.

"Quería hablar con vosotros…" comenzó sonriendo ilusionada "¿La oferta sigue en pie?"

"Claro que si" contestó Sam eufórico

"Entonces seré vuestra nueva Xena" afirmó emocionada

"¡SIIIIIIIIIIIIIII!" gritilló una voz asustando a todos.

"Vanessa" musitó Renee enfadada. La actriz, cerca de la puerta había escuchado todo y ahora frente a ellos, saltaba de alegría. Renee con una sonrisa de oreja a oreja y los ojitos sospechosamente brillantes, agarró de nuevo a Vanessa del brazo, llevándose a la emocionada actriz, aunque seguramente esta continuaría cerca, escuchándolo todo.

"Bueno, como veo que todas las partes están de acuerdo, bienvenida como Xena, Lucy. Sabemos que será un placer trabajar contigo" dictaminó Sam

"Muchísimas gracias"

"Y también sabemos que serás la Xena más atractiva que ha tenido esta serie" añadió Rob, intentando un tono seductor. Detrás de la puerta se oyó una sonora y molesta tos y Lucy supo sin mirar, quien estaba enfurruñada.

"Se hará lo que se pueda" sonrió ella, mientras estrechaba la mano de ambos productores y abandonaba la sala. Como esperaba, junto a la puerta, Ted, Vanessa y Renee, esta última de espaldas, la esperaban. Aun sin verla de frente, podía imaginarse a su amor con gesto enfurruñado y los brazos cruzados a la altura del pecho, mientras resoplaba molesta por Rob. Se acercó suavemente por detrás y sin pensar en nada que no fuese Renee, la abrazó cálidamente, cubriendo su espalda con cariño. Depositó un beso en la curva de su hombro y susurró dulcemente en su oído:

"Gabrielle, espera. Escúchame. Voy a decirte algo imposible… yo soy Xena" musitó notando como la actriz se reclinaba tiernamente sobre ella y correspondía a los mimos y las palabras sonriéndola antes de girarse entre sus brazos y abrazarla con más fuerza aún.

"Te quedas conmigo" afirmó Renee feliz, sintiendo como alguna lágrima rebelde se escapaba

"Siempre, cariño…" siseó Lucy, abrazándola con fuerza

"Ohhh…" gimió Vanessa emocionada, mirándolas con gesto enternecido.

"¿Y tú por qué no te sorprendes?" preguntó Ted mirándola extrañado.

"A veces pareceré tonta…" comentó ella con gesto ofendido "… pero no estoy tan ciega. ¿Supusiste que lo del lametón fue por casualidad?" sonrió maléfica, mientras comenzaban a andar. Y junto a ellos, caminando tan abrazadas que casi parecían una, Renee y Lucy, devorándose con tiernos besos.

Al tiempo dos productores miraban la escena, uno con cara perpleja y otro con gesto cómico:

"Va a ser mejor que tengas las manos lejos de la chica de Renee" bromeó Sam mirando la cara de perplejo de su amigo "Y cierra la boca, que te llega hasta el suelo"

"Pero… ellas… ¡Sam!"

"¿Te sorprende? ¿Por qué pensabas que Renee trabajó tanto por su regreso? ¿Creías que eran super amigas?" preguntó cómicamente, riéndose sutilmente de su amigo.

"No sé…"

"¿Esperabas casarte con ella o algo así?" añadió Sam, sin poder evitar reír finalmente. Rob gruño algo y con gesto enfadado se marchó a su despacho, mientras Sam observaba a lo lejos marcharse al cuarteto protagonista. "Este es el principio de una bonita amistad" bromeó consigo mismo.

CINCO MESES MAS TARDE

Una niña se sienta intrigada frente a la televisión al ver la cabecera de una serie que de vez en cuando sigue: Xena, The Warrior Princess. Pero durante los créditos descubre que algo ha cambiado: Renee O´Connor, o el personaje de Gabrielle sigue exactamente igual, pero las imágenes de la rubia y despampanante princesa guerrera, se intercalan con las de una nueva Xena, una mujer morena, de mirada fría pero irresistible y sonrisa arrebatadora. La antigua Callisto convertida en Xena.

La pequeña fan queda irremediablemente enganchada frente al televisor y junto a ella miles y miles de fans y televidentes, contemplan ese pequeño, pero al tiempo importante y acertado cambio. Algo le dice a esa niña que esa no es la misma serie, sino un nuevo fenómeno televisivo, imposible de pasar por alto. Algo en ella le hizo sentir en ese momento que habían encontrado a la autentica Xena.

FIN