Hola a todos!

Aquí os dejo otro capitulo! A esta historia se le acaba la cuerda. No creo que pueda alargarla mucho mas pero hasta que llegue el momento, disfrutad de los capis que le quedan! :)

Gracias a todos los que leen y me han añadido a favoritos o me han puesto en seguimiento y mil gracias a todos los que me regaláis unos minutos de vuestro tiempo y me dejáis un review. Me anima mucho a seguir escribiendo!


Mama Shmi: Pues si, Lucius hizo bien en "atacar" a Sev e impedir que algo peor pasara. Te puedo asegurar que Severus le está muy agradecido y para nada enfadado.

TequilaNervous: Por lo que leo tu también eres de las que odia a Ron! XD En este capi podrás leer el castigo de Ron y espero satisfacerte! :)

Aurora Snape: No mueras de nervios que aquí te dejo otra actualización. Me encanta que te esté gustando! :)

Sonysnape: Pues si, Liam ha llegado y Sev ya no es el único hombre de la casa. Espero que te guste este capitulo!

Alexza Snape: Me alegra mucho leer que te van gustando los capis que subo. Disfruta de este también! ;)

patybenededmalfoy: Pues si, parece que Eileen atrae los problemas pero eso es uno de los gajes de ser hija de Severus Snape. la pobre niña no lo tiene nada fácil!

marianatika: Gracias por el review. Aquí te dejo otro capi que espero disfrutes!

ErreDeRojas: Me ha hecho mucha gracia tu review pero creo que vas a tener que ponerte a la cola para matar a Ron! Somos muchas las que queremos hacerlo sufrir! Besitos y gracias por tus reviews!


El lunes por la mañana llegó pero Eileen no se presentó a ninguna de sus clases. Los alumnos pensaban que era debido a que Hermione había dado a luz pero solo Lucius Jr. sabía la verdad.

Des de el incidente del sábado en la casa de los gritos, no pudo ver a su novia por mas de 20 minutos.

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Las clases llegaron a su fin 3 horas antes de lo previsto ya que ese día no tendrían pociones. Luc dejó sus cosas en su cuarto y se marchó a ver a Eileen.

Llamó a la puerta y esperó.

-En que puedo ayudarlo señor Malfoy?- preguntó Severus tras abrir la puerta.

-He venido a ver como está Eileen.- respondió este claramente nervioso.

Severus no dijo nada, simplemente se apartó a un lado y dejó pasar a su alumno.

La imagen que esperaba a Luc dentro de esa estancia, no era para nada lo que él esperaba. Creía que encontraría a Eileen decaída y llorosa verla riendo junto a su madre con el pequeño Liam en brazos le dejó confundido.

-Luc!- dijo Eileen al verle parado en la puerta.

-Hola. Que tal va todo? Preguntó con cierta reticencia.

-Bien!- respondió con demasiado entusiasmo Eileen.

-Que tal estás Luc?- preguntó Hermione con amabilidad mientras se acomodaba en el sofá para que Severus se sentara.

-Bien. He venido a ver que tal estabais.- dijo él mirando a sus padrinos.

-Muy amable por su parte joven Malfoy.- respondió Severus.- Quiere un té?

-Si claro, gracias.

Lucius Jr. observaba como Eileen acunaba tranquilamente al pequeño Liam bajo la mirada de Hermione y Severus. La escena parecía de lo mas normal y hogareña, pero algo no encajaba del todo en la situación.

-Nenita- dijo Hermione al cabo de un rato, porque no acuestas a Liam?

-Claro mamá.

-Ve llevándolo tu y enseguida me reúno con vosotros.- dijo ella con una sonrisa.

Eileen se levantó con el pequeño en brazos y entró por la puerta de la derecha para dejar durmiendo a su hermanito.

-Como está?- preguntó Luc una vez la puerta se cerró.

-Ella dice que bien.- respondió Hermione en voz baja.

-Y como está de verdad?- preguntó Luc en un susurro?

-Pues la verdad es que nadie lo sabe- empezó a decir Severus- está extrañamente feliz y tranquila...

-Lo se, no es normal...- la voz de Luc apenas se oía.

-Han pasado dos días y no la he oído llorar.- dijo Hermione mientras se levantaba para ir con sus hijos.

-El abuelo me dijo que cuando despertó en la enfermería había llorado un poco pero que enseguida se recompuso...

-No se señor Malfoy- hablaba Severus mientras su mujer entraba en la habitación- pero conozco a mi hija y se que algo no va bien.

-Lo se, ella y su manía de querer mostrar debilidad...- Severus estudió la expresión de su ahijado después de que este soltara la frase. Realmente Eileen se parecía demasiado a él.

-Mañana tiene que ir al ministerio a declarar.

-Lo se, el abuelo también tiene que ir. A mi me tomaron declaración ayer.

-Me preocupa que Eileen se vuelva a cruzar con el mal nacido de Weasley.- Severus escupió con amargura el apellido de Ron.

-La estaré esperando para lo que necesite.- dijo Luc con determinación.

-Eres bueno para ella- dijo Severus después de pensarlo durante unos minutos.- Agradezco que estés aquí para ella.

Y sin añadir nada mas, Severus se levantó y cruzó la puerta para encontrarse con su mujer y sus hijos dejando a Luc solo en el salón sumido en sus pensamientos.

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El martes por la mañana los alumnos de Hogwarts recibieron con gran entusiasmo la noticia de que no tendrían clase de Pociones. Todos sabían que Hermione estaba de baja por maternidad pero el director Snape era el encargado de dar las clases por ella y ese martes el director se encontraba ausente por asuntos personales y los alumnos celebraron esa noticia. Por un día se podrían librar de las duras clases que impartía su director.

Por otra parte, Hermione, Severus y Eileen Snape llegaron muy temprano al ministerio de Magia vía Red Flu.

Ese día Eileen tenía que declarar en contra de Ron por lo ocurrido en la casa de los gritos. Ese día conocerían la sentencia que se le aplicaría al acusado y Severus deseaba con todas sus fuerzas el beso del dementor para semejante monstruo.

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Severus estaba sentado al lado de su hija mayor mientras esperaban a que les avisaran para entrar a la sala. Hermione había ido a por un café.

Eileen estaba increíblemente tranquila. Severus cojió una de las manos de su hija y la apretó para infundir apoyo. La chica alzó la vista de sus zapatos y sonrío a su padre con una sonrisa nerviosa que no alcanzó a sus ojos. Severus se moría por entrar en la mente de su hija y saber que pensaba realmente pero des de el incidente de hacía unos meses, nunca volvió ha hacerlo.

-Estás bien nenita?- preguntó este acercando a su hija y besándola en la sien.

-Si, no te preocupes papi. Simplemente tengo ganas de que termine todo esto.

Hermione se acercaba a su marido y a su hija.

-Va todo bien?

-Si, todo bien, Hermione. Sabes algo de Liam?

-Si, Ginny me ha mandado su patronus y todo está tranquilo.

Diez minutos después, la puerta se abrió y todos entraron a la sala.

Dentro de la habitación, había un estado donde esperaba el mago encargado del caso. Estaba flanqueado por dos aurores. A su derecha había una silla con cadenas donde todos suponían sentarían a Ron.

Hermione y Severus se sentaron a un lado de su hija que permanecía de pie frente a la silla se suponía que era para ella.

El mago encargado del caso, se acercó a Eileen.

-Buenos días señorita Snape. Soy Arthur Walsh, jefe de Aurores del distrito.- dijo mientras le tendía la mano a Eileen.

la chica se limitó a asentir mientras estrechaba la fuerte manos del Auror de pelo castaño oscuro y complexión fuerte.

-No esté nerviosa señorita, usted solo va a prestar declaración como ya hicieron ayer los señores Malfoy. Luego deliberaremos y haremos saber al acusado su sentencia. Usted no tiene porqué estar presente en esa última parte si no lo desea.

-No, quiero verlo.- dijo Eileen con determinación.

-Está bien... Vamos a empezar, siéntese.- dijo Arthur señalando la silla detrás de Eileen.

La chica se sentó. La expresión de su cara era clavada a la de su padre. Una mascara de frialdad ocultaba a la perfección sus verdaderos sentimientos.

Eileen relató los hechos tal como los recordaba.

Sintió nauseas mientras recordaba como ese cerdo había acariciado su cuerpo.

A Severus le hervía la sangre al oír todo lo sucedido de los labios de su hija. Hermione lloraba en silencio mientras escuchaba horrorizada lo sucedido. Eileen fue incapaz de mirar a sus padres ni una sola vez mientras contaba lo que pasó. Se sentía sucia, sentía vergüenza, asco...

Respondió de forma mecánica a las preguntas que le formulaba el jefe de Aurores del distrito. La joven no cambió su expresión de frialdad mientras duró su declaración y preguntas posteriores.

Su aspecto era el de una chica tranquila, fría y calculadora aunque por dentro su alma estaba rota en pedazos y se retorcía de dolor pero no podía ni quería mostrar ningún tipo de debilidad frente a sus padres. Tenía que ser fuerte. Se tragó sus lagrimas y siguió respondiendo las preguntas que le hacían.

-Bien señorita Snape, creo que tenemos lo que necesitamos.- Dijo Arthur después de una larga declaración.- con los datos que nos ha proporcionado y los que nos dieron en su momento los señores Malfoy tenemos prueba suficientes. Vamos a deliberar unos minutos en lo que tarden en traer al señor Weasley. Pueden esperar aquí si lo desean.

Arthur y los tres Aurores abandonaron la sala dejando a los Snape solos.

-Nena, nos vamos?- preguntó Hermione mientras se acercaba a su hija.

-No- respondió esta con una voz cargada de odio.- quiero ver como castigan a ese miserable.

Nadie dijo nada mas. Severus se limitó a abrazar a su hija.

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Unos minutos mas tarde, Ronald Weasley entraba a la sala esposado y flanqueado por los mismos Aurores que habían estado presentes en la declaración.

Lo sentaron en la silla y las cadenas se ajustaron a su cuerpo impidiendo que se moviera ni un milímetro. Los Aurores seguían apuntándole con las varitas.

Ron estaba tranquilo, incluso se podía ver una media sonrisa en sus labios. Miró a Eileen a los ojos y se sorprendió al ver que la chica no le apartaba la mirada ni se mostraba asustada. Luego miró al matrimonio Snape divertido de ver las miradas de odio que le mandaban.

-Ronal Bilius Weasley- empezó el jefe de Aurores- se le acusa de robo, secuestro e intento de violación y asesinato. Contamos con los testimonios de los señores Lucius Malfoy, Lucius Draco Malfoy y de la señorita Eileen Jean Snape que fueron testigos oculares de lo sucedido. Contamos también con una declaración jurada y por escrito de sus padres y hermanos donde relatan como les robó y donde reniegan de usted. Este jurado, después de tener en cuenta estas pruebas y de estar al corriente de los, en teoría, sus motivos para llevar a cabo estos infames actos, hemos dictaminado que el acusado será ejecutado hoy mismo por el beso del dementor.

-Nooo!- gritó Eileen poniéndose de repente en pie y sobresaltando a todos los presentes.- No pueden hacer eso!

-Señorita, este es el hombre que quiso abusar de usted y matarla!- dijo sorprendido Arthur.

-Eileen, no sabes lo que dices- dijo Hermione mientras ella y Severus intentaban calmar a su hija.

-Eso lo se muy bien! Pero no quiero que le den la satisfacción de morir. Él me lo dijo claramente, morir sería lo mejor que le podría pasar! No tiene nada! No lo entienden?

-Señorita Snape, esto es muy comprensible pero no merece otra cosa.- dijo el jefe de Aurores.

-Si que lo merece. Que se pudra en Azkaban. Que lo dejen solo donde no tenga contacto con nadie, donde puede pensar cada día como ha estropeado su vida y con el constante pensamiento de que va a morir solo porqué no le importa a nadie... Merece sufrir hasta el día de su muerte.

Todos miraban a Eileen muy sorprendidos. Hermione estaba asombrada de la crueldad y odio que albergaba su hija, los Aurores y Arthur pensaban que la idea de la chica era mas que valida y Severus estaba orgullosisimo de su pequeña por mostrarse implacable y despiadada ante semejante monstruo.

-Bien, teniendo en cuenta que esto es deseo de la victima del intento de asesinato y violación del señor Weasley, este tribunal le condena al aislamiento en Azkaban bajo la constante vigilancia de un dementor hasta el fin de sus días.- golpeó con el mazo sobre la mesa y miró a Eileen que sonreía con suficiencia.

Todos los presentes pudieron ver como se llevaban a Ron mientras este suplicara que no le hicieran caso a esa niña y por favor le mataran.

Hermione y Severus abrazaron a su hija contentos de que todo hubiera terminado ya por fin.

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En cuento llegaron al castillo, Eileen se despidió y se marchó a su sala común.

-Severus- dijo Hermione- me preocupa. Está demasiado tranquila.

-Deja que ella lo lleve a su manera Herms.

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Eileen estaba cerca de su sala común cuando empezó a encontrarse mal. Los nervios de estos días empezaban a aflorar. Estaba mareada y tuvo que apoyarse en una pared cercana. Ya no podía fingir mas. Sentía nauseas y su mente era un constante bombardeo de las imágenes de ese cerdo tocándola y se empezó a sentir sucia.

Luc la vio contra la pared respirando con dificultad mientras se sujetaba el estomago.

-Leen?- preguntó algo temeroso.

La chica alzó la vista y vio a su novio acercándose lentamente. Se obligó a tragar las lagrimas que pugnaban por salir. No quería que nadie la viera flaquear.

Lucius Jr. acarició el rostro empapado en sudor de Eileen pero esta se apartó de su toque como si este quemara.

-Que pasa leen?- preguntó el chico acercándose de nuevo.

-No me toques!- chilló Eileen. Se sentía sucia y cualquier toque sobre su cuerpo le recordaba a ese maníaco.

-Nena, soy yo, Luc...- dijo el chico con tono asustado.

-Déjame! Estoy sucia, no te acerques. Mereces estar con alguien limpio!

Eileen empezó a correr pero se tambaleó y cayó al suelo respirando entrecortadamente.

Lucius Jr. se acercó a su chica y la cogió en brazos. La acunó contra su cuerpo y salió corriendo hacia el baño de los prefectos.

Abrió la puerta de una patada, pasó de largo de la gran piscina y se encaminó a una de las grandes duchas que allí había. La encendió y dejó a Eileen en el suelo.

-Dúchate nena, te ayudará a sentirte mejor.

Eileen esperó a que Lucius se diera la vuelta para desnudarse y entrar en la ducha.

Luc se quedó de espaldas a ella esperando a que terminara. Eileen empezó a frotar su cuerpo con fuerza para intentar eliminar esa sensación de suciedad.

Su mente no dejaba de mandarle imágenes de lo sucedido. Su cuerpo empezó a temblar y ya no pudo mas. Se dejó caer en el suelo bajo el chorro de la ducha, se abrazó las piernas con los brazos contra su pecho y dejó que estallara el dique y empezó a llorar.

Lloraba con desesperación y agonía. Luc se giró y se le partió el corazón de ver a Eileen de ese modo. El agua caliente le pegaba el pelo a la cara. Su cuerpo se convulsionaba debido a los fuertes sollozos y su cara se contraía de dolor por el desesperado llanto.

Sin pensarlo ni un segundo, Luc se lanzó a la ducha vestido y todo. Ayudó a Eileen a ponerse en pie y la estrechó con fuerza contra su pecho.

Luc estaba empapado y con la ropa pegada a su cuerpo pero temía que si soltaba a Eileen, esta se rompería en mil pedazos.

-Llora, nena. Sacalo todo. Desahógate de una vez y no guardes nada.- susurraba Lucius Jr. en el oído de su novia.

Y allí, bajo el agua de aquella ducha, Eileen lloró durante horas hasta que se quedó sin lagrimas y Luc no la dejó ni un segundo sola.


TBC...


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