"Hamlet"

9 de Septiembre.

Tenemos un mes ya en esto. Se me hace difícil cargar con un diario y escribir todos los días. Me empiezo a acostumbrar a no poder dormir. Esto a veces por los movimientos bruscos de la litera de arriba. Nunca volveré a compartir litera con Grimmjow, nunca. Y en otras ocasiones por el llanto del chico de la litera de al lado. Su nombre es Hamlet. Este es un soldado experimentado. Lo transfirieron de último minuto a nuestro pelotón. Tiene una interesante cicatriz en el brazo derecho que la cubre un tatuaje. Cubrir no sería la palabra, pero es la intención ¿no? Es un tatuaje de muy mala calidad de un dragón. Tuvimos nuestra primera misión de reconocimiento la otra semana. Hicimos una base improvisada en una escuela de música de la cual sólo quedaba la fachada. Fuera de Las Noches sólo hay ruinas y campos minados. La expresión de Hamlet cambio repentinamente al entrar en esta escuela. Me dejaron con él para cuidar el armamento. Este estaba recostado de la última columna intacta del lugar cuando una ráfaga de disparos empezó a escucharse. Este cerró los ojos y empezó a sonreír. Nunca había escuchado su voz para algo que no fuera dar órdenes.

— ¿Lo escuchas? — me pregunto Hamlet con los ojos cerrados.

Lagrimas empezaron a salir de sus ojos.

— ¿Los disparos? — dije.

— ¡Si! — dijo con entusiasmo.

— Soy un músico — sus lágrimas siguieron saliendo — pero yo no llevo un violín, ya no. Llevo un rifle — las piezas de música sacan lágrimas, y las de nuestras armas también pero ¡Las nuestras duran más y son recordadas por siempre! — dijo mirando hacia abajo.

Este se levantó y empezó a mover los brazos como si estuviera dirigiendo una sinfonía invisible. Sus lágrimas llenaban su uniforme.

— ¡Como odio mi vida! — dijo sonriendo.

No podía parar de observarlo. Estaba intrigado por él. Al detenerse los disparos este empezó a reverenciar volteándose a todos los lados como si hubiese culminado la sinfonía final del repertorio. Creo que dude más de una vez que estuviéramos realmente solos. Tal vez si, había un público, había una orquesta al frente y yo simplemente no tenía permitido verlos. Poco me importaba. Este tomo asiento otra vez en la columna, sacando un cigarrillo del bolsillo. Aún seguía observándolo, no sé qué esperaba realmente ¿Una explicación?

Abrió los ojos llevándose el cigarrillo a la boca. No aparte ni un segundo la mirada de él. Vi como tomaba aire.

— ¿Fumas?

— No — dije.

Este me miro sorprendido.

— Eres un niño, cierto.

No preste atención.

— Está bien ser un niño — este empezó a decir sin mirarme — eso significa que aún tienes toda una vida por delante, más yo, no tengo nada. No podría volver. Me he hecho tan bueno en esto — su mirada se posó en su fusil — que dudo que pueda hacer algo para beneficiar a la humanidad — dijo Hamlet.

Me levante del piso y, no lo sé, me senté a su lado y le pedí un cigarrillo. No hable. Entendía perfectamente cómo se sentía. No teníamos nada productivo que aportar a lo que quedaba de humanidad. Ni siquiera éramos humanos.

— En la Navidad, mi madre me compro un violín, cuando mi padre vio que lo estaba intentado tocar lo quemo diciendo, que yo era un asesino al igual que él y que mis manos estaban hechas para destruir. No estuvo equivocado del todo — este finalizo.

No entendía porque me contaba eso, no supe que decirle en el momento. Creo que este se dio cuenta y por eso sonrió. Este me hecho humo en el rostro. Odio el cigarrillo, su hedor, todo. Lo había olvidado. Cuando llegase a la base me lavaría la boca con la pasta de dientes con sabor a jabón. No sé qué me daba más asco. Este puso su brazo alrededor de mis hombros. Exploto una granada cerca de donde estábamos. Pero nadie presto atención.

— Muévete — dijo este levantándose y tirando el cigarrillo y pisándolo con su bota.

Continuara.

Muchas bendiciones y gracias por leer.


Gracias a:

IrisTohruSohma: ¡hola! Muchas gracias. Un beso y un abrazo. Suerte.