Hola, hola!
Sigo aquí! Perdón por no actualizar pero he pasado unos días muy malos y no tenía ganas de nada y ayer que estaba mas animada, fue mi cumple y estuve de celebración!
Aquí os dejo el capi, espero que no me odiéis mucho cuando lo leáis... XD
Intentaré actualizar antes!
Besos y a leer! ;)
Mama Shmi: El tercero en discordia está poniendo de los nervios al pobre Sev y en cuanto leas este capi, vas a desear que llegue Luc de una vez! ;)
TequilaNervous: Como bien supones, Jean Marc va a traer líos a los Snape y en cuanto leas este capi verás que no solo Jean Marc va a ser el causante de los problemas!
Sonysnape: Me alegra leer que has extrañado mi fic. Eso es que no lo hago tan mal! Espero que disfrutes de este capi! :)
patybenededmalfoy: Las cosas entre Luc y Leen no andan demasiado bien... A ver si son capaces de solucionar sus problemas...
Alexza Snape: Que bien conocemos todas a nuestro Sev. Ración de celos marchando! ;)
ErreDeRojas: Por lo que leo tu eres como yo, a mi también me encanta ver celosos a Sev! Besitos! :)
-Queeeee?!- dijeron a la vez Eileen y Sofía.
-Shhhh, niñas, bajad la voz- dijo Hermione con apuro.- Porque no volvéis a la playa?
-No, yo quiero saber que pasa.
-Eileen,- dijo Severus dando una clara orden que no daba opción a replica.- haz caso a tu madre y llévate a tu hermana. Id al hotel y esperar allí.
-Pero papi...- empezó Sofía.
Severus les mandó una de las clásicas miradas Snape y las niñas no necesitaron mas. Se levantaron, se despidieron y se marcharon cabizbajas.
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La mesa estaba rodeada por un tenso silencio que Liam se encargó de romper reclamando la atención de sus padres con sus ruiditos de bebé.
Los tres adultos dirigieron su mirada al pequeño que sonrió encantado ante tanta atención.
-Puedo?- Preguntó Jean Marc con intención de coger en brazos al pequeño.
-Claro- respondió Hermione sonriendo.
-No- respondió Severus al mismo tiempo.
Jean Marc se quedó parado sin saber muy bien que hacer.
-Severus, por favor, no seas así.- dijo bajito Hermione.- Jean Marc es un buen amigo.
Severus no contestó y se limitó a observar con enfado como su mujer ponía a su pequeño Liam en brazos de otro hombre.
Jean Marc estaba encantado con el pequeño Liam. Lo arrullaba de forma algo torpe pero en el fondo de su corazón estaba viviendo su sueño secreto de toda la vida, tener en brazos un bebé de Hermione. Sabía que él no era el padre, como hubiera deseado, pero por un momento se sintió feliz.
-Que os parece si vamos al bar del hotel y nos ponemos al día?- preguntó Hermione mirando a los dos magos frente a ella.
-Por mi, estupendo.- respondió Jean Marc.
Severus simplemente gruñó en respuesta y se levantó para pagar la cuenta.
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Severus estaba sentado frente a un muy incomodo Jean Marc mientras hacía girar el whisky de su vaso. Los dos magos estaban esperando a Hermione en un incomodo silencio.
-Ya estoy aquí- dijo Hermione mientras se sentaba junto a su marido.
-Has tardado.- dijo este sin apartar la vista del joven sentado frente a él.
-Si, lo siento, Liam no quería dormir y las niñas estaban armando escándalo... Dios, Jean Marc, todavía no me creo que estés aquí.
-Yo tampoco...- respondió por lo bajo Severus.
-La vida da muchas vueltas, verdad Herms? Quien me iba a decir a mi que te encontraría en Barcelona.- respondió con una triste sonrisa.
-Pues si, y que haces aquí? Trabajo o placer?
-Trabajo, trabajo... He venido a reunirme con unos posibles inversores para expandir el negocio.
-El hotel?
-Si, estamos intentando abrir otro hotel aquí. Ya tenemos 5 en Francia y hemos pensado expandirnos por Europa.
-Un hotel para magos?- preguntó Severus de forma mordaz.
-No, la intención es mantener la esencia de nuestros hoteles franceses. Hoteles llevados por magos donde aceptamos Muggles que se hospedan ajenos a todo.
-Bueno, cuéntame Jean Marc, que tal tu vida fuera del trabajo?- preguntó Hermione.
-Bueno pues tengo un hijo de 17 años, Philipe, que debe de andar por la playa.
-Vaya! Y estás casado?
-Divorciado. Estuve casado durante 7 años pero la cosa no terminó demasiado bien con Avril. Pero de ese matrimonio tengo a mi mayor tesoro.
-Y no hay nadie mas en tu vida?- preguntó Hermione con curiosidad-
-Bueno..- respondió algo incomodo.- hay una chica Michelle, pero no es nada serio. Es complicado.
-Complicado? No te sigo.- dijo Hermione claramente confundida.
-Tiene 19 años...- respondió Jean Marc con un susurro.
-Vaya...- dijo Hermione.
-Casi la edad de tu hijo.- señaló Severus recibiendo a cambio una mirada de odio de Jean Marc.
-Si, por eso es complicado. Philipe no lo aprueba.
-Bueno, dale tiempo. Es muy joven, ya lo entenderá.
-Espero. Pero la cosa está complicada con él. No la soporta. Por eso hemos venido los dos solos, para ver si vuelvo a ganarme la confianza de mi hijo.
Hermione y Jean Marc siguieron hablando largo y tendido durante casi dos horas mientras Severus los observaba. No hacía falta ser muy suspicaz para darse cuenta de que ese mago estaba completamente enamorado de Hermione. No le gustaba ese niñato. Lo quería lejos de sus brujas y mas sabiendo que se acostaba con una chica no mucho mayor que Eileen.
-Papi!- Severus giró la cabeza a tiempo para ver acercarse a su primogénita con Liam en brazos.
-Que haces aquí, princesa?- preguntó este, sonriendo a sus hijos.
-Estamos muy aburridos y Sofía y yo queríamos ir a explorar por la ciudad.
-Solas?- preguntó alzando una ceja.
-Bueno, esa era la idea, pero puedes acompañarnos.
-Que me dices, nena?- preguntó mirando a Hermione.
-Porqué no las acompañas tu? Yo me quedó aquí con Liam y Jean Marc.
Severus estaba a punto de responder alguna lindeza cuando un joven con el pelo cobrizo, odulado, piel tostada por el sol y ojos verdes se paró al lado de su mesa.
-Papá, quien es esta gente?- preguntó en francés.
-Philipe te presento a Hermione, su marido Severus y dos de sus tres hijos Eileen y Liam.
El joven les miró a todos y asintió. Iba vestido de forma impecable. Un polo blanco claramente de marca, con unas bermudas de hilo color crudo con una finas rallas azules, unas chanclas de piel y unas gafas de sol negras de esas nuevas que imitan a un modelo antiguo.
-Que tal Philipe, te gusta Barcelona?- preguntó Hermione sonriendo al chico.
-Está bien. -Se limitó a responder este con indiferencia.
-Oye, si Philipe no tiene nada que hacer,- empezó a decir Hermione- podría acompañar a las niñas a conocer la ciudad.
-Buena idea, Herms!- Respondió Jean Marc.- te parece bien Philipe?
-Como quieras- respondió el chico mirando a Eileen.
-Nena,- dijo Severus acercando a su hija para hablarle al oído.- llevas tu varita?
-Siempre, papá.
-Esa es mi chica. No dudes en usarla si este franchute intenta algo raro.
Eileen se limitó a sonreír.
Sofía llegó como un tropel al bar y le encantó la idea de ir a conocer la ciudad con su hermana y Philipe.
Después de advertir a sus hijos que tuvieran cuidado, de darles algo de dinero Muggle y de quedar con ellos en una hora para cenar, los tres jóvenes abandonaron el hotel mientras sus padres seguían charlando en el bar.
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-Y esto como dices que se llama?- preguntó Sofía mirando a su alrededor boquiabierta.
-Plaza Cataluña.- respondió Philipe sonriendo por el asombro de las chicas.
Los tres jóvenes se habían aparecido en un callejón cercano. Estaban en el centro de una plaza enorme y abarrotada de gente. Cerca tenían un corte inglés, un Fnac y un montón de tiendas y restaurantes.
-Si vamos hacia allí- dijo el chico señalando una avenida ancha- veremos una de las zonas mas famosas de Barcelona, las Ramblas.
Las niñas asintieron entusiasmadas y se dirigieron a las mencionadas Ramblas.
El centro de Barcelona era un hervidero de vida. Gente y coches por todas partes y ese ruido sordo de las miles de conversaciones que les rodeaban.
los tres chicos empezaron a caminar calle abajo. Las Ramblas eran impresionantes. Un montón de quioscos con prensa, otros llenos de flores, artistas callejeros dibujando a los turistas y mimos. Unos mimos que enamoraron a Sofía que no dejaba de fotografiar todo lo que veía.
Mientras paseaban, Eileen y Philipe hablaban de todo. Ambos se sorprendieron gratamente al darse cuenta de que compartían varios gustos comunes.
Después de un rato de paseo, llegaron a una zona del puerto muy bonita. Estaba llena de puestecitos de antigüedades y los chicos se acercaron a mirar.
Eileen se encapricho de una bonita pulsera para el tobillo de plata de la que colgaban unas campanillas y Philipe no dudó en regalársela. Ella quería impedírselo pero desistió ante la insistencia del chico.
Después de curiosear un rato, Sofía propuso tomar un helado y los tres se acercaron a una bonita terraza al lado del mar. Ocuparon una mesa y degustaron un rico helado mientras seguían charlando de las maravillas de la ciudad condal. Eileen pagó los tres helados consiguiendo que Philipe se sintiera algo ofendido pero ella le dijo que era a cambio de la pulsera que ahora adornaba su tobillo y que hacía un graciosos sonido al caminar.
Cruzaron un gran puente de madera donde un semáforo los hizo para en medio y las chicas pudieron ver como el puente se abría para dejar pasar a un barco.
Al final de ese puente había una zona comercial llamada Maremagnum y los tres entraron y se pasearon por las tiendas.
Sofía compró una gorra del equipo de fútbol de la ciudad para llevársela a James como recuerdo. Mientras la pequeña compraba, Philipe y Eileen esperaban sentados en un banco frente a la tienda.
-Y que te está pareciendo la ciudad, Eileen?
-Pues lo poco que he visto me encanta! Eres un guía estupendo.- respondió la chica sonriendo a su acompañante.
Philipe apartó un mechón del negro cabello y lo acomodó tras su oreja con delicadeza. La piel de Eileen se erizó y mientras veía como los labios de Philipe se acercaban a los suyos, se olvidó por completo de Lucius Jr.
TBC...
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