Hola!
Por fin actualizo! Espero que les guste este capítulo, sin más que escribir, empecemos.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Más allá de que los ojos ven
En las calles de la ciudad Domino
Un joven tricolor iba caminando tranquilamente por las calles de la ciudad Domino, miraba curiosamente cada tienda con la que se topa en su camino y observa con detenimiento a cada persona con la cual se cruza, como si las inspeccionara, todo era tan distinto para él, nada era igual del lugar del cual venía. El suelo estaba pavimentado, las casa estaban construidas diferente, había muchas personas, la arena no cubría el lugar y sin mencionar que el clima era muy diferente y sobre todo la gente no parecían del todo confiables. Al escuchar el ruido de botes de basura cayéndose lo saca de sus pensamientos y se dispone a mirar a su derecha solo para encontrarse a un tipo quien lo miraba amenazantemente, parecía que en ese sito era muy común esas clases de cosas.
- Niño dame todas tus pertenencias y más vale que no te me reveles- Lo amenazo el hombre.
El chico solo lo mira atentamente como evaluándolo, la apariencia de aquella persona era deplorable, parecía tener unos cuarenta y pico de años, vestía una camiseta sucia con algunos agujeros y unos jean azules gastados por el constante uso.
- No te lo diré otra vez, dame todos tus objetos valiosos o….- No llego a terminar la oración ya que fue interrumpido.
- ¿O qué?- Pregunto el joven muy confiado mientras sonreía de lado.
- Esto se va a poner feo- Dijo sacando un revolver de uno de sus bolsillos de sus pantalones.
-¿Puede ser que todos estén controlados por la avaricia y la oscuridad que llevan en sus corazones? De verdad eso es patético- Dijo como si esto lo hubiese vivido miles de veces y fuese lo más normal del mundo.
- Me canse de tus habladurías- Apunte el arma hacia la cabeza del muchacho- ¡Ahora muere!- Grito mientras tiraba del gatillo y disparaba.
Entonces en ese mismo momento una luz dorada y antigua protegió al joven mientras aparecía el ojo de Horus en su frente.
- ¿Pero qué…..?- Pregunto confundido el hombre .
- Mi artículo del milenio me protege de tus ridículas acciones- Cierra los ojos- Puedo ver todos tus pecados, cometiste varios asesinatos, has herido y violado a muchas personas, sim mencionar tus robos.
- ¿Quién eres vos? ¿Cómo sabes todo esto?- Dijo con temor el vagabundo.
- Pagaras por tus acciones, tu alma ya no tiene salvación por todos los crímenes que realizaste- Abrió los ojos- Ahora tu vida será absorbida por el reino de las sombras, no mereces seguir en este mundo- Dijo al mismo tiempo mientras señalaba al hombre quien lo miraba con terror y confusión.
- ¡No te me acerques!- Gritó mientras le disparaba barias veces nerviosamente a la vez que retrocedía.
- Es inútil resistirse, es este mismo instante serás consumido por la oscuridad- Dicho esto aquel sujeto da un grito de horror al ver como que su mano se estaba desintegrando siendo seguido por todo su cuerpo. El arma cae pesadamente al suelo junto con el rastro de polvo que alguna vez había sido del rufián el cual se lo lleva el viento y desaparece.
- Desde que llegó aquí siempre es lo mismo eso que no llevo ni una hora en esta ciudad- Dijo para luego seguir con su camino.
En casa de Anzu
Anzu apago su reproductor de música y se preparó para ir a la casa de su amigo de la infancia. Busco una cartera en su armario ya que allí era donde solía colgar aparte de su ropa varios bolsos de distintos tamaños y para variadas ocasiones, esta vez eligió uno de un tamaño mediano de un color azul clarito con varios bolsillos por el cual uno puede poner todo lo que quiera, con un llavero de "amistad brillante" basado del personaje de una carta de duelos de monstruos el cual se lo regalo Yugi cuando eran pequeños y por el cual siempre le hace recordar a la gran amistad que ella tiene en su grupo de amigos. Luego se dirigió a su escritorio y abrió el segundo cajón de este donde ella suele guardar sus dibujos y su mazo de cartas pero no contaba con no encontrarlo, revolvió todo pero nada, cansada decidió sacar el cajón para tirar todo su contenido para ver si así lo hallaba. Una vez que dicho objeto fue sacado de su lugar, encontró lo que buscaba en el fondo del cajón, resulta que como hace tanto que no tocaba sus cartas el pobre mazo fue tapado por todos los dibujos que ella había realizado, entonces lo agarro y lo puso adentro de su cartera. Suspiro al ver el desorden que hizo, todos sus dibujos estaba esparcidos por el piso de la habitación, hadas, magos, dragones, todos los seres fantásticos que ella diariamente soñaba los dibujaba. Entonces se acordó del día de que había soñado que estaba en compañía de unos elfos los cuales le enseñaban a como cuidar a la naturaleza o cuando se encontraba con los enanos que le hacían practicar el buen uso de la espada pero su favorito era cuando estaba con diferentes clases de dragones y que uno de ellos la dejo montarlo para poder volar junto al resto. Parecía tan real cada brisa que soplaba el viento, cada rayo de sol que la calentaba, cada criatura que se encontraba mientras caminaba en el bosque de que era producto de su imaginación aunque sentía que este era tan real como ella. Se dio cuenta de que hace un buen rato que se había quedado perdida contemplando sus dibujos mientras estaba sentada como indio en el piso, entonces se apresuró a levantar todas las hojas y a dejarlas cuidadosamente en su escritorio, cuando regrese a su casa las ordenaría. Luego se miró en el espejo, no estaba nada mal vestida con la ropa que se puso al llegar de la escuela pero su pelo era otra cosa, estaba hecho un desastre. Se rio de ella misma ya que sus cabellos parecían a los de Yugi porque estos estaban todos parados, agarro su peine y con cuidado se cepillo el pelo hasta que este quedara de la misma forma de siempre.
- Espero que Yugi esté en su casa- Dijo una vez que salió de su hogar y termino de cerrar la puerta con llave.
En las calles de la ciudad Domino
El tricolor caminaba tranquilamente hasta llegar a una pequeña tienda de juegos, sonríe pues a partir ese momento iba a vivir en aquel lugar. Se acercó a la puertita que se hallaba al lado del local y saca del bolsillo de su chaqueta azul un juego de llaves con la cual abrió la entrada. Una vez adentro del lugar, echa un vistazo a su nuevo hogar el cual era bastante acogedor. Se dirigió hacia la sala la cual era de un tamaño mediano con las paredes pintadas de un amarillo suave, había una mesita adelante del sofá verde y delante de esta un mueble el cual tenía encima de este una televisión. En los muebles que se encontraban alrededor del sitio estaban repletos de libros de historia y sobre todo de arqueología.
Se da media vuelta al escuchar una voz familiar que lo llama y al hacerlo se encuentra con Yugi el cual se veía preocupado.
- Ya llegue Yugi, lo siento por tardar tanto, solo me entretuve en el camino – Se justificó al ver la cara de duda del chico que se acercaba a él.
- Se suponía que cuando llegaras al aeropuerto vendrías directamente para casa- Se quejo Yugi.
- Lo sé, ya estoy aquí así que no te enojes ¿Se puede saber la razón de que estés así?- Le pregunto ya que lo veía raro.
- No es solo por vos es que en cualquier momento viene Anzu- Dijo nervioso.
- ¿Y qué problema hay?- Pregunto sacándole importancia.
- Es que me va a matar- Dijo muy preocupado Yugi obteniendo solo una mirada confusa del otro tricolor.
- No comprendo tu preocupación- Dijo entrecerrando los ojos.
- Es que no la conoces, seguramente piensa que le oculto algo- Dijo Yugi.
- ¿Y eso por qué? ¿Qué tiene de malo que te visite tu hermano? – Pregunto alzando una ceja.
- Ese es el punto, nunca le dije que tenía uno y…-No pudo terminar la oración ya que en ese momento se escucha el sonido del timbre.
Yugi le hace una seña para que lo espere y se dirige rápidamente hacia la puerta y al abrirla no le extraña al encontrar a cierta castaña la cual lo miraba muy feliz pero como siempre las apariencias engañan, solo esperaba que no lo bombardeara con preguntas.
- Hola Yugi- Dijo mientras le sonreía.
- Hola Anzu- Le respondió mientras miraba de reojo hacia atrás de él esperando alguna reacción o salvación de parte del anterior recién llegado.
- Como te dije antes vine para que me enseñaras jugar bien al duelo de monstruos, espero que no halla interrumpido algo, ya sabes por que según vos viene tu "hermano"- Dijo la última palabra sarcásticamente.
- Jeje, sí….- "No me creyó ni un poquito"- Pensó Yugi.
- ¿Y dónde está tu hermano?- Preguntó curiosamente.
- emmm, sí, está en la sala, mi hermano mayor,….Atem….- Lo llamo haciendo que este se acercara a él.
Anzu que quedo de piedra por un momento al verlo, ese joven, pues si se parecía su amigo y tranquilamente podía ser el hermano de Yugi pero no era eso, lo que le sorprendía no era eso sino que este era el mismo que el de su sueño. Recordaba muy bien esos ojos violáceos profundos, la sonrisa confiada y ese aspecto tan respetuoso y poderoso como un si se tratase de un rey. Pero había diferencias ,en su sueño este vestía una ropa que consistía en una camisa negra, unos jeans azules oscuro y unas botas del mismo color, sin mencionar que este se hallaba montado encima de un dragón rojo el cual era un dios egipcio, ah, sí y que era solo eso, un sueño raro como los que ella tenía siempre. Podríamos decir que en la realidad el chico, "hermano de Yugi recién descubierto por primera vez", usaba ropa común la cual era una remera negra , encima de esta una chaqueta azul oscuro , unos pantalones negros y un par de zapatillas deportivas del mismo color.
Atem por su parte la observó curiosamente como si ya la hubiese visto anteriormente, bueno como si eso fuera posible ya que desde que llego a Domino las únicas personas que conocía eran a Yugi, su mamá y a su abuelo. Obvio que había escuchado de Anzu ya que el pequeño tricolor le había contado mucho sobre sus amigos especialmente de ella. Cuando se le ocurrió ver a su hermanito noto como este lo miraba preocupado como si esperara que algo malo pasara.
-¿Anzu te ocurre algo?- Pregunto Yugi al verla tan rara.
- ¿eh? N-no- Dijo ella y se sonrojó al darse cuenta que estuvo un largo rato observando a Atem.
- T-te llamas Atem ¿no?- Preguntó nerviosa porque era la primera vez que algo así le pasaba.
El nombrado solo asintió mientras le sonreía de una forma que hizo sentir a Anzu como si tuviera mariposas en su estómago ¿Era su imaginación o estaba haciendo calor?
-¿A sí que venís de Egipto? – Pregunto ella ignorando todas extrañas y nuevas sensaciones que estaba experimentando.
Atem mira de reojo a Yugi para luego dirigir su mirada fijamente hacia la castaña- Sí, de hecho desde que era pequeño vivía en Egipto pero decidí quedarme a vivir con Yugi una temporada- Afirmo el tricolor.
- Espera un segundo ¿Vos y Yugi hace cuantos años que no se ven?
- No mucho ya que me visita a menudo.
- ¿Y por qué viven separados?- Pregunto curiosa.
- Anzu déjalo, acaba de llegar y debe de estar muy cansado ¿no Atem?- Dijo mirando al otro tricolor notando que estaba algo incómodo por la última pregunta.
- Claro Yugi pero no tengo ningún problema en responder su interrogación como vos decís- Dijo Atem pero era obvio que solo lo decía por educación.
- Bueno pero ahora no porque le prometí a Anzu que iba a ayudarla con el duelo de monstruos- Dijo salvando a su hermano mayor haciendo que este de un suspiro de alivio.
- A sí, toma mi baraja Yugi, solo espero que tenga arreglo –Dijo Anzu entregándole las cartas al pequeño tricolor quien con una sonrisa lo agarro.
- ¿Juegas monstruos en duelo?- Pregunto curioso Atem.
- Pues al menos lo intento pero soy pésima , capas antes podía ganarle a Joey pero he descuidado mucho mi baraja, hace rato que no juego- Dijo Anzu .
- Es que a diferencia de nosotros Anzu…emmm, - Dijo mientras hacia una pausa para pensar-Digamos que es la artista ya que se dedica más a bailar o a dibujar a los monstruos de duelo, es más creo que ya dibujo todos los existentes en el juego.
- No lo creo Yugi, para mí no todos los monstruos existentes los hicieron cartas, me parece que existen muchos más- Una vez de terminar la oración se avergonzó de lo que dijo-"Oh no, estoy diciendo esto otra vez"- Pensó.
- ¿Crees de verdad eso Anzu?- Pregunto provocando que Anzu quisiera salir corriendo del lugar.
- Y-yo solo creo que las cartas creadas son pocas, seguramente debería haber más clases de monstruos existentes- "Genial la estoy estropeando"- Pensó Anzu mientras posaba una mano en su frente.
- Que curiosa forma de pensar, yo opino lo mismo- Dijo Atem mientras la miraba fijamente a los ojos logrando que ella se perdiera en ellos.
- ¿Enserio?- Pregunto tímidamente-"Es la primera vez que alguien piensa igual que yo ¿Y desde cuando soy tímida para responder algo?"- Pensó Anzu.
- ¿Anzu sigues teniendo cartas tiernas en tu baraja?- Pregunto Yugi al ver el mazo de su amiga.
- Si ¿Cuál es el problema?- Dijo volteándose para ver mejor a su amigo.
- Yo ya lo veo, sin ofender pero con ternura no se ganan los duelos, puedo observar que tenes una gran variedad de monstruos de clase hadas pero están cada cual por su parte, sin mencionar que tus cartas mágicas y trampas no se complementan bien con tus criaturas- Dijo Atem al observar las cartas.
- Ah, ya entendí ¿Más cartas rudas y menos lindas?- Pregunto ella.
- No exactamente Anzu, las cartas fuertes no lo son todo- Dijo Yugi.
- Si, también se nota que cuando formaste tu mazo no lo hiciste a base de una estrategia y eso no está bien, es muy difícil obtener la victoria de una batalla con esto.- Dijo Atem.
- ¿Entonces tendré que empezar de cero?- Pregunto ella a ambos hermanos.
- Si queres sí, sería lo mejor y nosotros te podemos ayudar- Dijo Yugi mientras le sonreía.
- No estoy segura Yugi, aunque suene ridículo me encariñe con esta baraja- Dijo con un poco de vergüenza.
- Para nada, yo no sé qué haría con mi baraja ya que me pasa lo mismo- Le respondió con sinceridad.
- Lo sé, me fije y son las cartas que a lo largo de los años te regale como la de la maga de la fe que es tu favorita que te la di en tu cumpleaños cuando éramos chicos o amistad brillante cuando fue el día del amigo o….- Comenzó a enumerar hasta ser interrumpido por la castaña.
- Ya entendí Yugi, prácticamente uní todas las cartas que me dieron mis amigos- Dijo Anzu mientras lo miraba como diciendo "ya todo el mudo entendió, no necesario decirlo"
- Como el abuelo tiene muchas cartas podemos armar una baraja fuerte y podes conservar algunas de tus anteriores cartas y las que sobran las guardas- Dijo entusiasmado el pequeño tricolor.
- ¡Eso sería genial! ¿Pero el abuelo no se va a enojar por tomar sus cartas?- Pregunto indecisa Anzu.
- No, treinta o cuarenta cartas no es nada- Dijo sarcástico Atem.
- ¿Yugi?- Pregunto ella mientras miraba a su amigo quien le sonrió cálidamente.
- No te preocupes yo lo arreglo con mi abuelito, no te preocupes- La tranquilizo él.
- ¿Estás seguro?- Pregunto ella sin creerle consiguiendo solamente que Yugi asintiera confirmando que sí.
- Mejor empezamos ahora- Sonrió- ¿Con qué cartas formamos tu nueva baraja?- Pregunto pensativo.
- ¿Qué clase de monstruos te gustaría?- Dijo Atem mientras la observaba detenidamente- Aunque creo saber la respuesta.
- Pues….hadas, jajaja,emm, dragones ¿Capas magos?- Dijo desviando su mirada ya que la ponía nerviosa Atem.
- Resumiendo todo lo que hay en los cuentos de hadas los cuales a uno les lee cuando es pequeño- Dijo Yugi.
- ¡Entonces manos a la obra!- Exclamó.
Yugi había traído con mucha dificultad una caja gigantesca repleta de diferentes cartas de duelo de monstruos, ante esto solo recibió un regaño de parte de su hermano mayor y de su amiga de la infancia ya que se enojaban porque no les había pedido ayuda y le dieron un sermón de "Que pasaría si se te caía todo o y si te tropezabas por el camino y te caías, te golpeabas o que la caja es muy pesada para que la lleves vos solo…" Definitivamente la que exageraba era Anzu quien desde siempre fue muy sobreprotectora con él, su hermano solo se quejó porque no le pidió ayuda. Dejando de lado eso todos se sentaron alrededor de la mesita la cual se hallaba en la sala y empezaron a escoger las cartas obvio que algunas eran del anterior mazo de cartas. Su objetivo era formar una baraja fuerte y equilibrada.
En ese tiempo reunidos Anzu aprendió muchas cosas sobre el juego y descubrió que le encantaba, y que no era tan difícil de entender, todo parecía más fácil, también fue una buena oportunidad para saber un poco de Atem, aunque no logro averiguar la razón de que ella se sintiera tan ¿Cómo decirlo? ¿Rara? Trato lo más que pudo disimular sus sensaciones, ya tendría tiempo de pensar todo, solo tenía que olvidarse de eso en el momento y disfrutar su compañía.
Así pasaron la tarde entre cartas, estrategias y varios comentarios y anécdotas que surgían por casualidad en el momento.
¡Creo que lo logramos!- Exclamó Yugi emocionado.
- No, le falta algo- Dijo pensativo Atem mientras miraba de reojo a Anzu.
- ¿enserio?- Pregunto extrañada la chica de ojos azules.
- Algo fundamental- Dijo mientras metía la mano en el bolsillo de la chaqueta para sacar una carta para dársela a la castaña.
Anzu la tomo entre sus manos y la miro con curiosidad, sonrió y sus ojos brillaron, se trataba de una maga pero no cualquiera, su atuendo la delataba, bella y delicada, ojos verdes y un hermoso pelo rubio largo, su atuendo de color rosa y azul. Si, era la maga oscura, aunque su carta favorita fuera el mago de la fe diría que aquella preciada carta sería la segunda de su lista pues le encantaba.
- Puedes quedártela, es una carta muy confiable y te puede sacar de problemas- Dijo mientras sonreía al ver lo contenta que estaba Anzu.
- ¡Muchas gracias!- Dijo ella aguantando el impulso de abalanzarse sobre los dos hermanos y darles un fuerte abrazo- Nunca terminare de agradecérselos chicos.
- No hay de qué Anzu, cuando vos quieras- Dijo Yugi.
Anzu sí que estaba contenta, mira a Atem y nota como este miraba fijamente el reloj de la sala situado en la pared de esta, entonces ella observa la hora y se desanima ya que eran las cuatro de la tarde, la hora había pasado volando y ya tenía que despedirse de sus amigos ya que tenía que ir a escuela de baile y había quedado con Kisara de que iría a su casa para luego ir juntas a la clase.
- Bueno…, me tengo que ir- Dijo mientras se acercaba a la mesa y agarraba su mazo para luego guardarlo en su cartera.
- Nos vemos mañana Anzu- Dijo Yugi mientras se despedía de la chica.
- Nos vemos- Sonrió- Un gusto conocerte Atem – Dijo mientras le giñaba un ojo y se disponía a salir de la casa.
- Igualmente Anzu…- Susurro Atem el cual se encontraba apoyado en la pared con los brazos cruzados y sonreía de lado mientras miraba a Anzu marcharse.
Fin del segundo capítulo.
¿Que les parecio? por favor comenten su opinión del finc. Lamento muuuchooo la tardanza pero se me complicaron las cosas, trarare de actualizar más rápido(pero no prometo nada ya que siempre ocurre algo y no lo cumplo u.u)
Agradezco los reviews de:DanyStormborn01, ClariEleven, Rossana's Mind,Blueshipping Fan y todos los que se toman el tiempo de leer este finc.
Besos y abrazos psicológicos y hasta el próximo capítulo. n.n
Reviews?
