Espero que les guste el capítulo n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Más allá de que los ojos ven

Suave, cálido e increíble, el tiempo se congeló para Atem y Anzu mientras una sensación que era imposible de describir los invadía mientras sus labios se unían por accidente. La joven de ojos azules no sabía qué hacer y no pensaba con claridad, era la primera vez que sentía algo tan mágico como eso, ella nunca se imaginó que fuese así cuando uno besaba a la persona que amaba, su corazón latía velozmente y no quería separarse de él.

- Esto sí que no me lo esperaba- Dijo Mai quien recién había llegado allí y miraba a ambos jóvenes con sus ojos bien abiertos, sin creérselo.

Anzu se separó de golpe al escuchar la voz de la chica, dejando a un confundido tricolor que la miraba entre el asombro y vergüenza mientras la cara de ambos se tornaba rojiza ¿Cuánto tiempo habían estado besándose? Por lo general cuando eso pasa por error ambas personas se separan enseguida pero ellos no fue así era como si no quisieran que el beso se acabara. En ese momento Anzu sintió un vacío al abandonar los cálidos labios de Atem y ambos se miraron de reojo antes de que ella se decidiera a hablar con su amiga.

- M-mai, yo…- Tartamudeó la castaña mientras trataba de dejar de pensar en lo que había sucedido pero sin lograrlo.

- Lo siento por interrumpir hermanita- Sonrió- Se puede saber quién es tu galán- Dijo Mai mientras le giñaba un ojo.

- Soy Atem, gusto en conocerte Mai- Dijo Atem quien ocultaba lo aturdido que se encontraba, aún se le podía ver un poco sonrojado.

- Atem ¿Eh? Nunca había escuchado que Anzu te nombrara- Dijo Mai mientras miraba con curiosidad al chico, luego miro a Anzu que parecía nerviosa, entonces la rubia sonríe y se acerca a la castaña, para luego abrazarla.

- Suéltame Mai, esto es vergonzoso, a parte me asfixias- Dijo la ojiazul tratando de zafarse de la joven que la tenía fuertemente agarrada.

- Ahora te despedís de tu novio y me contás todo, admito que se ven lindos juntos pero soy tu hermana y exijo una explicación- Le susurró Mai causando que en la cara de Anzu se expandiera aún más el color rojizo.

- No somos novios Mai- Susurro Anzu- "Aunque me encantaría serlo"- Pensó Anzu para luego ponerse más roja de lo que ya estaba, si eso era posible.

Atem miraba incómodo la escena que se hallaba delante de él ¿Cómo había pasado todo esto? ¿Por qué se sentía tan raro? ¿Era posible que empezara a sentir algo especial hacia Anzu? No, eso era imposible, se regañó mentalmente. Después de todos estaba pensando en la joven de ojos azules, la amiga de la infancia de su hermano quién estaba enamorado de ella y… ¿Ahora también él? No, sus sentimientos se estaban equivocando o era que simplemente no quería admitirlo ¡Si ni siquiera la conocía bien! No sabía nada de ella, bueno, capas solo un poco pero… ¿Era posible que con tal solo conocerla un poco te podes enamorar? ¿Por qué no paraba de pensar en ella? No era posible que le estuviera pasando eso a él. Atem no entendía nada, se sentía raro y no dejaba de hacerse preguntas mientras en su mente se repetía una y otra vez el recuerdo de cuando la dulce joven castaña junto sus labios con los de él.

- Enserio Mai ¡Ya suéltame!- Exigió Anzu mientras empujaba a Mai, así logrando liberarse de su abrazo mortal.

La joven de ojos azules se acomodó el pelo ya que se había despeinado toda y luego miro a Atem quien estaba con los brazos cruzados mientras la miraba, se podía ver que seguía perdido en sus pensamientos.

- Emm... Atem, nos vemos mañana entonces- Dijo mientras lo miraba un poco nerviosa y sonrojada al notar que el chico seguía mirándola directamente a los ojos.

- Sí…, nos vemos Anzu, adiós Mai- Se despidió el tricolor para luego marcharse de ahí, eso sí antes miro nuevamente a la castaña y le sonrió.

- Veo que tenes mucho que contarme y yo también a vos- Dijo Mai mientras miraba como Atem se alejaba.

- Sí, mejor vamos a entrar a la casa, así podemos hablar- Dijo Anzu para luego suspirar, ahora le tocaba soportar las preguntas de Mai sobre el tricolor, entonces ambas chicas entraran al hogar.

En casa de Kisara

La joven de ojos azules se encontraba acostada en su cama con una expresión de aburrimiento en su rostro. Su mejor amiga no la llamó, ni respondió los mensajes de texto que le mandó por celular ¿Para qué tenía uno si nunca lo usaba? Capas ella estuviera ocupada observando a Atem o lo que sea pero estaba segura que hacía algo que tenía que ver con ese chico o capas ya estaba Mai con ella. No era justo que Anzu estuviera con la persona que le gustaba y ella no, todo lo que hacía era pensar en Seto, él con su expresión seria, presumida, él sonriendo aunque sea arrogantemente, cuando ella le beso en la mejilla. Resumiendo no dejaba de pensar en el joven que la ponía nerviosa con su mirada de glasear que tenía, todo lo que le tenía dando vueltas en la cabeza era Seto Kaiba.

Kisara suspiro y puso su mano en la frente, no podía dejar de pensar en el joven duelista, trato de no hacerlo o de entretenerse en otra cosa. Para eso trato de escuchar música pero estas siempre le hacía recordar a él y ya había reproducido todas las canciones que tenía, también miro la tele pero él estaba en esta, hasta quiso leer pero siempre se perdía en la lectura porque se distraía con pensamientos de ese chico.

- Ya me cansé- Dijo Kisara quien se había levantado de golpe- Anzu me va a contestar seguramente en unas horas y no tengo paciencia para esperar- Salió de su habitación y agarro una chaqueta rosa que estaba en el sofá de la sala- Mejor voy a tomar un poco de aire, si tengo suerte podré encontrarme con Seto aunque eso es casi imposible- Se dijo la ojiazul para luego cerrar la puerta de su casa detrás de sí y encaminarse por las calles de la ciudad.

Entonces Kisara camino distraídamente y sin ningún rumbo aparente, cada tanto se detenía para ver las vidrieras de las tiendas de ropa que se encontraba en el camino, se maldijo mentalmente por no llevar consigo nada de plata, sino ya hubiese entrado a cada local a comprarse cada prenda que veía. En especial ese vestido, corte imperio ,de un color blanco con toques celeste que parecía salido de un cuento, de verdad muchas veces lo había visto pero no estaba dentro de su presupuesto pero estaba segura que un día lo tendría. Solo al pensar cómo se vería en él se emocionaba aunque este fuera un poco simple pero muy delicado, lo cual no era lo que estaba acostumbrado a usar.

- Maldita pobreza, yo me quejo que no puedo comprarme tanta ropa como querría, en especial ese vestido y Anzu porque no puede tener los libros que tanto desea. Me encantaría un día ir de compras con ella pero siempre que hacemos eso se me hace imposible despegarla de la librería o de la tienda de música- Dijo Kisara para luego seguir caminando.

- Esto debe ser una broma- Se dijo ella al ver un gran edificio a unas tres cuadras delante de ella, de todos los lugares que se podía dirigir, se termina topándose con la corporación de Kaiba- Bueno no tendría nada de malo que me quede por aquí- Dijo Kisara mientras veía una pequeña plaza y decidía dirigirse hacia esta.

En aquél sitio no había muchas personas, capas porque ya era un poco tarde y todos a esa hora se iban a sus casa, igual se veían varios niños jugando entre ellos o parejas que hacían picnic, era a pesar de todos los gritos de los alegres pequeños, muy tranquilo y que te hacía recordar cuando tenías su edad. Kisara se sienta en unas de las bancas mientras mira en dirección de la corporación Kaiba con la esperanza de capas ver a Seto salir de esta y poder hablarle.

En la corporación Kaiba

Seto se encontraba sentado en una amplia mesa, en el lugar donde llevaba a cabo las reuniones importantes de su compañía, ese día no era la excepción y estaban hablando de temas de negocios, como iban las ventas, la distribución, entre otras cosas. En el momento Kaiba se encontraba discutiendo un tema particular con unos de sus colegas de trabajo, que en ese momento estaba poniendo a prueba su paciencia. El señor Leister Thomas, un hombre de unos treinta años, de aspecto respetuoso, con un aire de seguridad, era quien era uno de sus colegas más importantes, la empresa que él dirigía era la encargada de expandir los productos de la corporación Kaiba hacia algunos países del exterior aunque no estaban haciendo un buen trabajo. Seto no estaba satisfecho por las últimas ventas hacia algunos países específicos, habían varios productos desaparecidos y otros que no llegaban a tiempo a los diferentes lugares que los distribuían. Leister seguía diciendo que no tenía nada que ver con lo que Seto lo acusaban y que seguramente el error era de él y de sus trabajadores. Solo había un problema, algo que ese negociante ignoraba, Seto Kaiba nunca se equivocaba y no le era fácil de engañar ni de traicionarlo, sino pagarías un precio muy caro.

- Yo tengo suficiente Leister, esto se acabó- Dijo Seto perdiendo la poca paciencia que le quedaba mientras se levantaba de su asiento- Mi compañía no se relacionará más con la tuya, considera que perdiste un gran negocio y ganaste un enemigo.

- Señor Kaiba, piénselo bien, no anules nuestro trato por pequeños malentendidos-Dijo Thomas mientras lo miraba preocupado, esa vez parecía que de verdad iba a perder todo el negocio que mantenían hace unos años.

- Ya tomé una decisión y es mejor que se marche de aquí o haré que te echen farsante- Se calmó un poco- Es fácil reemplazarte y es mejor que te consigas un buen abogado, nadie me estafa y se sale con la suya- Dijo molesto Seto.

No puedes hacer esto Kaiba, necesitas a alguien de mi experiencia en esto, necesitamos más tiempo para distribuir los productos y…- Siguió excusándose y tratar de hacer recapacitar a Seto pero este lo ignoraba, luego el joven le lanzó una mirada de desprecio haciendo que el hombre se callara de golpe y se apurara para salir de allí- Se arrepentirás de esto joven Kaiba- Dijo por último antes de abandonar completamente el edificio.

-Como si eso fuese a pasar- Dijo Seto para después ir a su oficina, aunque estuviera cansado por la reunión que se prolongó más de lo que esperaba, esta duro varias horas pero él no podía darse el lujo de descansar, tenía otras cosas que hacer.

Kaiba suspiro mientras se sentaba y prendía la computadora, tenía que buscar y arreglar una fecha para reunirse con otra compañía que se encargara de las distribuciones de sus productos y también ponerle fin al asunto de Leister, sería fácil sacárselo de encima. Igual ya deseaba terminar con todo, ya bastante tenía con el dolor de cabeza que hacía rato que sufría, era muy difícil para él manejar solo la compañía pero no se iba a rendir con una simple molestia.

Unos minutos después se escucha que se abre la puerta de su oficina, el castaño no le da mucha importancia, estaba concentrado en su computadora, ni siquiera se dio cuenta de la presencia de su hermano menor que lo veía algo preocupado.

- Seto, ya es tarde, sería mejor que descanses un poco- Dijo Mokuba mientras observaba a su hermano.

- En un momento, tengo que terminar esto- Dijo Kaiba sin despegar su mirada de la máquina que él se encontraba presionando las teclas velozmente.

- Siempre que decís eso, tardas más- Dijo el niño para luego sentarse en frente de su hermano. Mokuba no le gustaba mucho esperarlo, le preocupaba mucho cómo Seto pasaba casi todo el día con asuntos de la compañía y nunca tenía tiempo libre.

- No me mire así- Dijo Kaiba para luego ver de reojo a su hermanito el cual parecía triste.

-¿Después que termines podemos ir a la plaza o a algún lugar juntos?- Pregunto Mokuba, ignorando lo que dijo su hermano mayor.

- Hoy no será posible, tengo que terminar esto y me va a llevar bastante tiempo- Dijo Seto aunque no le gustaba decepcionar a su hermano y más cuando él tenía razón. No le haría mal un descanso pero trabajo era trabajo.

- Siempre es lo mismo- Suspiro- Espero que otro día podamos hacer algo juntos- Se levantó de su asiento pero en ese momento algo le llama la atención, ya que ve un dibujo encuadrado, el cual nunca había visto. Mokuba mira a Seto y este seguía igual que hace unos momentos, entonces, convencido que su hermano no lo vería, agarro el cuadrito para verlo mejor.

El niño se sorprendió, era un dibujo del dragón de ojos azules, parecía tan real e increíble, cada detalle era específico y muy bien hecho, hasta los ojos de la criatura brillaban ¿Desde cuándo un dibujo era tan real?- Se preguntó Mokuba hasta que sintió como alguien le sacaba el cuadro de las manos. Y allí estaba Seto quien lo miraba fríamente, era la primera vez que su hermano lo veía así y todo porque agarro ese dibujo ¿Tan importante era eso para él hasta llegar al punto de encuadrarlo?

- Lo siento Seto, yo no quería…- Trato de hablarle para que dejara de mirarlo de esa forma.

- No toques mis cosas Mokuba- Dijo Kaiba mientras desviaba su mirada hacia el cuadro y sonreía un poco, cosa que este no se dio cuenta pero su hermano sí lo noto y era muy extraño que el joven sonriera así- Mejor ve a la plaza, yo en un rato estaré allí- Dijo para sorpresa del menor quien lo miro extrañado.

- Pero…- Miro a Seto- Esta bien hermano, te veo en la plaza que está cerca de aquí- Dijo entre contento y confundido.

Mokuba lo vio por última vez antes de salir de allí pero antes de irse por completo se quedó atrás de la puerta para ver que hacía su hermano. Kaiba dejo el cuadro en el escritorio y se lo quedo mirando un rato para luego seguir con lo que estaba haciendo en la computadora, eso sí, a Mokuba le pareció que él susurraba un nombre y si no se equivocaba era de una joven llamada Kisara. El niño sonrió, algo ocultaba su hermano y al parecer era sobre alguna chica que le había llamado la atención para que él estuviera así, miro nuevamente a su hermano y luego se fue del lugar.

En casa de Anzu

Mai y Anzu se encontraban sentadas en el sillón color crema de la sala de la casa, la castaña se había encargado de preparar algo para que ambas, en la mesita de delante de ellas se podía ver dos tazas de café recién servidas y que estas humeaba suavemente. La joven de ojos azules tomó delicadamente la tasita que tenía escrito su nombre y que en un costado de este se hallaba un dibujo de una luna resplandeciente con el fondo de una oscura noche. Mai la imitó y tomó un poco de su café, su taza estaba igualmente decorada como la de su amiga, a diferencia que en esta estaba su nombre y alrededor de este se hallaban dibujos de plumas de una variedad de colores.

- Preparaste las tazas de cuando éramos niñas- Dijo Mai mientras miraba con atención el objeto que sostenía entre sus manos.

-Sí, me acuerdo que tus papás nos preguntaron qué era lo que queríamos que nos trajeran una vez que regresaran de su viaje- Miro a la rubia mientras sonreía- Si no me equivoco, vos estabas enojada con ellos porque nunca te llevaban a sus viajes, solo te daban promesas que nunca cumplían.

- Y siguen haciéndolo- Dijo Mai mientras tomaba el café.

- Sí- La miro por un momento- Al final yo sí les dije que quería algo, recuerdo que les dije que me encantaría que nos trajeran unas tazas que tuvieran nuestro nombre escrito en ellas- Desvió su mirada hacia la tasita que sostenía su mano- Por alguna razón tus papas se alegraron que yo les hubiese pedido eso y cuando nos las dio, quedé fascinada, nunca antes había visto una taza esos detalles tan finos y delicados, ni hablar de los dibujos que estos tenían y hasta ahora siguen teniendo, aun creo que parece no ser hecho en este mundo – Dijo Anzu mientras recordaba ese momento en específico y sus ojos brillaban con intensidad

- No es para tanto Anzu- Dijo la joven de ojos violetas mientras miraba la taza que se hallaba entre sus manos.

- Pero de verdad Mai, es como si los dibujos de las tazas describieran tu personalidad y en estas hubiera algo mágico- Dijo Anzu mientras le sonreía.

- Ya veo, siempre miras con otros ojos las cosas, varios hubiesen dicho que son dibujos sin importancia, solo una decoración para el objeto- Dijo Mai mientras dejaba su taza en la mesita.

- Es solo mi punto de vista, no todos ven las cosas de la misma forma- Dijo Anzu mientras se encogía de hombros.

- No todos ven las cosas como son en realidad- Dijo Mai mientras se acomodaba mejor en el sillón.

La joven de ojos azules se la quedó mirando por un momento, sin comprender pero igual no le dijo nada, solo se limitó a beber su café el cual le era cálido y reconfortante.

- Anzu, si es así ¿Qué dice para vos el dibujo de mi taza?- Le pregunto Mai.

- Emm, creo que por las plumas podría ser un símbolo de libertad, que va muy bien con vos- Dijo Anzu pensativamente, sin saber que más agregar ya que no era lo único que pensaba sobre eso.

- Ya veo, siempre fui un espíritu libre, que va sin rumbo fijo- Dijo Mai mientras le sonreía- ¿Qué me podes decir del tuyo?- Le preguntó.

- No sé cómo explicártelo, sé que se parece a mí pero no comprendo bien de qué forma- Dijo Anzu mientras miraba atentamente el hermoso dibujo de la taza de ella.

- Te comprendo, a veces sos indescifrable, ya que hablamos de esto- La miro sonriente- Dime Anzu ¿Qué le ves a ese chico?- Preguntó de pronto Mai haciendo que Anzu se atragantara.

-Cof, Cof, Cof- Toma un sorbo del líquido de la taza para tranquilizarse y luego hablar- ¿Hablas de Atem?- Preguntó nerviosa la joven de ojos azules.

- Sí, del chico que te estabas besuqueando en frente mío hace unos momentos y no vale que me digas que te interesa porque es guapo- Dijo Mai mientras Anzu se sonrojaba.

- Él es una buena persona…emmm… me escucha y se preocupa por mí…y…- Dijo pensativa Anzu, no sabía bien cómo explicar lo que era Atem para ella.

- No sabes nada de él ¿O me equivoco?- Preguntó Mai mientras jugaba con el cierre de su campera.

- En realidad Atem es todo un enigma para mí, lo que sé de él es muy poco, no es de contarle sobre él a los demás o almenas eso es lo que yo creo. Lo que sí estoy segura de él es lo que logro ver en sus ojos, pero no me gusta los sentimientos que en ellos se reflejan, algo de dolor, misterio y que por alguna razón brillan de una forma diferente que los de otras personas – Dijo Anzu al recordar como el tricolor la miraba.

- Siempre te ha interesado lo misterioso, inexplicable e increíble. Después de todo de eso se trata la vida- Miro a la castaña y se corrigió- Tu vida ¿No Anzu?- Le preguntó Mai- Nunca conociste a tu padre, tu mamá nunca quiso hablar de él, lo que sabes es por ese viejo libro gris que él escribió, el cual ella te lo prohibió. Ni si quiera sabes quién sos ¿Cómo piensas saberlo de otra persona?- Le dijo Mai con una expresión seria en el rostro.

- ¿Por qué me decís esto Mai? Nunca antes hablaste de este tema, siempre lo evitabas y parece que me escondes algo- Dijo Anzu, tratando de comprender a la rubia, mientras dejaba la taza en la mesa y la miraba interrogante.

- ¿Qué pasa si te digo que la mayoría de tus seres queridos te ocultan algo o te mienten?- Preguntó Mai- En especial tu madre y yo- Agregó y por alguna razón a la castaña le dio un escalofrío al solo pensar eso.

- Primero, para ser sincera, me pondría triste, luego querría saber la verdad y la razón de tantas mentiras- Dijo Anzu mientras miraba fijamente a Mai, buscando una respuesta.

- Entonces el día de hoy se te va a alargar más de lo que podrías pensar porque ha llegado el tiempo de respuestas ¿No lo crees?- Dijo la ojivileta mientras le sonreía cálidamente.

- Sí pero es como si quisiera saber y a la vez no, es extraño- Dijo Anzu mientras se acomodaba en el sofá.

- Es mejor que empecemos por lo que sabes y después te contare lo que yo sé- Dijo Mai mientras la miraba fijamente y le sonreía.

En la casa de Yugi

El pequeño tricolor se encontraba revisando algunos libros, no había podido reunirse en ese día con el grupo que tenía que hacer el trabajo. Joey se encontraba visitando a su hermanita ya que había tenido permiso de su madre para poder verla y eso Yugi lo entendía ya que sabía lo importante que era Serenity para su amigo y que cuando tenía oportunidad de verla era mejor no decirle que haga lo contrario. Tristán en ese momento trabajaba por extraño que le pareciera, pensar que lo hacía porque tenía tiempo libre y Kisara no se encontraba en su casa ya que intento llamarla en varias ocasiones y no respondía el teléfono.

Yugi ya se estaba cansando ya que no podía hacer la gran cosa él solo, no le haría mal descansar un rato a parte esperaba que su hermano regresara de la casa de Anzu en cualquier momento. Pensando en eso, esos dos se comportaban de una forma extraña cuando andaban juntos ¿Sentirían algo más que amistad? ¿Eso era posible? Parecía que su hermano tenía mucha suerte, en todo y ahora con la chica que él le gustaba desde pequeño la cual no había podido decirle lo que sentía por ella y había abandonado todas esperanzas de ser algo más. Igual no tenía nada de malo que Atem quisiera estar con ella ya que Anzu se veía feliz y ambos parecían tener una extraña conexión pero igual no le fascinaba la idea.

El sonido del timbre lo hace sacar de sus pensamientos, antes de dirigirse ve la hora, ya eran casi las seis de la tarde, había dos posibilidades, que era su madre que se le había hecho tarde en el trabajo o que era su hermano. De verdad esperaba que fuera la segunda porque no quería soportar el cuestionario de su mamá preguntando dónde se encontraba su hermano. Entonces Yugi abre la puerta y para su suerte era Atem quien parecía perdido en sus pensamientos y apenas le prestaba atención.

- ¿Todo bien Atem?- Pregunto Yugi mientras cerraba la puerta y veía como su hermano se sentaba en el sofá y cerraba sus ojos.

-Sí, no pasa nada- Le respondió el mientras se cruzaba de brazos.

- Bueno… ¿Cómo te fue en la casa de Anzu?- Pregunto el pequeño tricolor mientras miraba con curiosidad como Atem abría de repente sus ojos y miraba para otro lado.

- Bien… No pudimos terminar el trabajo, así que mañana regresaré a su casa- Dijo Atem mientras seguí esquivando la mirada de su hermano.

- ¿Seguro que no pasó nada más? Parece que me estás ocultando algo- Dijo Yugi al notar la expresión e Atem.

- No sé de qué me hablas…- Paró de hablar al recordar cuando él y Anzu se besaron- Solo leímos algunos libros y hablamos- Dijo el tricolor mientras trataba de ocultar un pequeño sonrojo que por suerte Yugi no noto.

- Ah, genial, entonces hoy se conocieron un poco mejor pero desde ya te digo que te será difícil saber bien como es Anzu, a veces es de ocultar cosas- Dijo Yugi lo cual Atem lo vio sorprendido- Te digo porque aunque la conozco hace años, de verdad sé muy poco de ella, en eso te pareces porque aunque seas mi hermano no te conozco como quisiera- Agregó él mientras lo miraba fijamente.

- Uno nunca va a conocer del todo a las personas que los rodea, aunque estas sean muy unidas- Dijo Atem al ver la expresión de su hermano quien antes era muy unido a él pero pasaron ciertas cosas que hicieron que se separaran y ahora eran casi unos desconocidos.

- Lo sé, eso me quedó claro- Dijo Yugi mientras le sonreía y después se marchaba hacia su habitación, sin intención de seguir hablando ya que sabía que no iba a poder que Atem le contara todo lo sucedido en casa de su amiga.

- Anzu… ¿Qué es lo que escondes? ¿Quién sos en realidad?- Se preguntó el tricolor mientras recordaba todo lo sucedido esa tarde, últimamente pensaba mucho en ella y cada vez le intrigaba más el hecho que guardaba un gran secreto- Eso es, tengo que llamar a Ishizu para contarle lo del libro- Pensó Atem en voz alta mientras se levantaba del sofá y se dirigía a su habitación, allí podía hablar sin interrupciones con su amiga sobre lo que descubrió en la casa de Anzu.

En casa de Anzu

Mai miraba a su amiga atentamente mientras escuchaba o que ella le decía, no podía creer que la joven de ojos azules supiera todo eso, aunque algunas cosas eran erróneas, sabía más de lo que pensaba y eso era una buena noticia para ella. Después de todo no era mucho lo que le tenía que contar.

-Eso es todo Mai, como ves, es confuso para mí- Dijo Anzu mientras la miraba fijamente, esperando que la rubia digiera algo.

- Es bastante, siempre nos ocultaron cosas cuando éramos chicas y esperaban que no sospecháramos nada y pensaban que podían evitar nuestra curiosidad de algunas cosas que no sabíamos- Dijo pensativa Mai.

- Sí, pero… ¿Vos que sabes?- Pregunto impaciente Anzu.

- Sé que la mayoría de los cuantos que nos contaban de pequeñas es verdad y que la historia que tanto te encanta en realidad es la que más habla de vos- Dijo Mai mientras la miraba fijamente.

- ¿Qué quieres decir?-Pregunto Anzu sin creérselo.

-Esa historia es sobre tus…- No pudo continuar la oración ya que fue interrumpida por el sonido de la puerta de entrada abriéndose, mostrando a la madre de la castaña la cual recién llegaba de trabajar.

- Hola Anzu, hoy logré llegar temprano…- Mira a Mai- Y veo que tenemos visitas- Sonrió- Hace mucho que no te veo Mai- Dijo la ojigris para luego cerrar la puerta de entrada y dejar a un lado su bolso.

- Hola, como me mude a un departamento de por aquí, quise venir a ver a Anzu- Dijo la joven de ojos violetas mientras le sonreía y le hacía una seña para que se sentara al lado de ella.

- Ya veo, me alegra que nos visites- Dijo la mamá de Anzu mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado.

-Mamá Mai me estaba contando algo interesante, respecto a…- Comenzó a decir Anzu pero su amiga la interrumpió.

- Lo que quiere decir Anzu es que decidí que era hora de contarle la verdad- Dijo Mai mientras miraba fijamente a la mujer quien la miraba con una mezcla de sorpresa y tristeza.

-Ya veo, creo que tener razón, no se lo puedo ocultar por siempre y más por la edad que ya tiene, debe saber que pasara ahora en adelante- Dijo un poco desanimada la mujer de ojos grisáceos los cuales resplandecían.

Anzu miro a ambas, pronto se le revelarían varias cosas y no sabía si estaría preparada para eso pero igual era lo que más deseaba en el mundo, que algo le fuese claro por una vez en su vida. Ella ya se había cansado de buscar explicaciones a cosas que le pasaban y que sentía, Mai tenía razón era tiempo de respuestas y cuando estas se dieran, todo cambiaria y no habría marcha atrás.

Fin del capítulo nueve.

Gracias por el apoyo, ánimos y reviews a: Rossana's Mind, DanyStormborn01,lirilara1993,prics17, Keri89, srto, DarkRose00 y a todos los que leen esta historia.

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos psicológicos XD

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