Por fin un nuevo capítulo!
Lamento la demora, se me hizo imposible actualizar antes, por ese motivo hice el capítulo más largo, espero que les guste n.n
Yugioh y sus personajes no me pertenecen
Más allá de que los ojos ven
Otra vez se encontraba perdido en ese bosque de fantasía, de verdad era increíble que estuviera allí nuevamente, cuando pensaba que no iba a volver a regresar a ese sitio, ya que la última vez que había estado en aquel lugar, este había desapareció por completo y con ayuda de su rompecabezas del milenio había logrado huir. Realmente pensaba de que nunca más volvería a ver ese maravilloso lugar, tan fantástico y atrapante como un buen libro. Entonces Atem camino por el verdoso paisaje, mientras escuchaba a su alrededor leves murmullos, todo parecía haber vuelto a la vida, como si como si el incidente que había ocurrido en ese lugar recientemente nunca hubiese pasado. Siguió por un sendero de puntiagudos pinos que la punta de estos, se perdían en el cielo. El chico observo todo con curiosidad, era la primera vez que estaba en esa parte del sitio, no recordaba haber estado anteriormente en esa parte del lugar, cada paso que realizaba, más se adentraba a las profundidades del bosque, el cual parecía no tener fin.
El joven avanzó hasta llegar a un pequeño arrollo, en el cual, el agua que contenía se veía cristalina y pura. Entonces el chico observo atentamente su alrededor, el sonido de la naturaleza lo rodeaba, al igual que los murmullos que cada vez se escuchaban más fuertes, más cerca de él. De pronto el viento soplo fuertemente, causando que los árboles se agitaran violentamente ante tal corriente de aire, Atem se cubrió con los brazos para protegerse del viento, mientras trataba de ver la razón de que este de un momento a otro hubiese soplado así, ya que parecía como si alguien lo hubiese ocasionado y no estaba equivocado. Entonces lo escucho, el agitar de unas alas. El tricolor miro hacia el cielo y se sorprendió al ver que un dragón se hallaba arriba suyo, suspendido en el aire, pero no uno cualquiera, se trataba de Slifer, el dios egipcio, quien lo miraba fijamente y Atem no tardó en hacer lo mismo que la grandiosa criatura. Al poco tiempo, se unió al dios del cielo, Ra, quien brillaba, brindando luz a todo el lugar y a su vez, la tierra tembló, al aparecer Obelisco. Los tres dioses egipcios estaban observándolo con su poderosa y temible presencia.
Atem se quedó mirando atentamente a las criaturas, admirándolas, aunque para él, esa no era la primera vez que los veía, estas no dejaban de maravillarlo, aun recordaba cuando las había visto por primera vez y las cosas que habían cambiado para él. El tricolor cerro sus ojos por un momento y entonces escucho claramente lo que decían los murmullos que flotaban en el aire, al principio eran voces distorsionadas que se tapaban unas con otras pero al prestar atención, estas pronunciaban una palabra: "Elegido"
El joven retrocedió, sin despegar su vista de los dioses, su mirada refregaba sorpresa al darse cuenta que esas profundas y confusas voces pertenecían a aquellas fascinantes criaturas. Él nunca había pensado que ellos pudieran hablar y menos que los pudiera entender.
-Otra vez no- Susurro Atem, mientras recordaba sucesos del pasado que odiaba.
"Cada vez estas más cerca de empezar con tu misión, cada vez estas más cerca de cumplir tu destino"
- Pero… ¿Qué se supone que debo hacer?- Pregunto el tricolor, buscando una respuesta a esa incógnita que tenía hacía ya un largo tiempo.
"Ya sabes la respuesta"
El ojivioleta iba contestarle pero en ese momento Ra comienza a destellar y cubrir por completo el lugar, bañándole con su luz, Atem cierra sus ojos por esa luz potente, mientras siente un ardor en su pecho. Después todo desaparece, incluyéndole.
Atem despierta por el sonido del reloj despertador, el cual anunciaba que ya era hora de levantarse para ir a la escuela. El chico gruño mientras abría perezosamente sus ojos y luego estiraba su brazo para apagar al fastidioso aparato que al instante dejo de hacer ese incesante ruido. Para el ojivioleta la noche se le había pasado muy rápido, también no había dormido mucho que digamos, ya que cuando estaba a punto de acostarse, Yugi le había propuesto tener un duelo y ambos estuvieron jugando hasta altas horas de la noche.
El tricolor se estiro mientras seguía pensando en el sueño que había tenido, al parecer los sueños en ese mundo de fantasía no iban a parar, sin mencionar que desde que había conocido a Anzu, estos se hacían más frecuentes, hasta el punto que le parecía que realmente era verdad lo que soñaba, como si lo estuviera viviendo y que no era un simple sueño. Ese sueño… no podía dejar de pensar sobre eso, los dioses siempre lo sorprendían y no entendía lo que querían decirle, todo lo que era relacionado con su destino o su deber o como uno quiera llamarle, le seguía siendo confuso.
- Tengo la sensación que algo va a pasar- Pensó en voz alta el tricolor para luego suspirar, mientras se tocaba el pecho y después se levantaba, dispuesto a darse una ducha rápida para aclararse las ideas y sacarse el cansancio.
Unos minutos después, Atem ya estaba listo para ir al colegio, se acomodó su chaqueta para luego tomar su mochila y bajar las escaleras, dirigiéndose hacia la cocina, donde se encontraban desayunando su hermano, su madre y el abuelo, el cual leía con interés el periódico. Saludo a su familia, para luego sentarse en la silla libre, en frente de Yugi quien devoraba unas galletitas de chocolate.
- Hoy va a ser un día corto, por suerte- Dijo Yugi mientras agarraba la taza y luego tomaba un poco del contenido de esta.
-¿A qué hora salimos hoy del colegio?- Pregunto Atem, mientras miraba a su hermano, como él era nuevo en esa escuela, era normal que no supiera el horario.
- Como a la una de la tarde- Dijo Yugi.
- Mmm… - Fue la única respuesta del tricolor mayor, para luego agarrar su tasa y beber el contenido de esta.
- Al menos van a tener tiempo para hacer el trabajo de lengua- Dijo la madre de los dos chicos.
- Sí, después de la escuela Joey, Tristán y Kisara van a venir a casa- Dijo Yugo despreocupado- No es mucho y lo vamos a terminar en menos de una hora- Vio cómo su mamá lo miraba- Pongámosle dos horas y media- Se corrigió, después de todo Joey y Tristán siempre retrasaban el trabajo.
- ¿Y vos Atem?- Preguntó la mujer mientras miraba a su hijo mayor.
- Lo mismo, después del colegio voy a ir a la casa de Anzu para terminar el trabajo- "Por lo menos hoy voy a pasar desapercibido"- Pensó Atem, ya que la castaña no iba a pensar que la seguía a todas partes como si fuera un acosador, pensar que hacia eso para protegerla y que no le pasara nada, ella se estaba convirtiendo en alguien muy importante para él tricolor.
En la casa de Anzu, media hora antes
La joven ojiazul observaba con la mirada perdida, el reloj hallado en su mesita de luz, el cual ya marcaba las siete pasadas. Por lo visto, ya debería levantarse para ir a la escuela, la cuestión era que no tenía energías ni para abandonar su cama, igual así no quería faltar a clases y preocupar a sus amigos por su ausencia y a su familia por su estado en ese momento. Anzu suspiro para luego sentarse con dificultad, cada mínimo movimiento que realizaba era una tortura, por eso, para tratar de soportar el dolor, respiraba profundamente mientras hacia lo posible en no pensar en las sensaciones que la atravesaban. Una vez que se sentía, dentro de todo, un poco mejor, se destapo, dejando las sábanas al pie de la cama y seguido de esto, se paró, sin embargo no duro mucho tiempo de pie, ya que sintió como se le aflojaban las piernas y tubo que sentarse, porque si no lo más probable era de que se callera.
En ese momento entra Mai a la habitación, la rubia, a diferencia de la ojiazul, ya estaba vestida, su conjunto consistía en una blusa negra con detalles violetas, un jean negro y unas botas que hacía juego con el conjunto. La ojivioleta se quedó quieta por un tiempo en la entrada del cuarto, ella miraba fijamente a Anzu, para luego dirigirse rápidamente hacia la castaña quien ni siquiera se molestó en verla, simplemente se había quedado con la mirada perdida en el piso, mientras trataba de no pensar en la herida de su espalda, ni como esta le dolía.
- ¿Cómo te encuentras Anzu?- Le preguntó Mai, mientras se sentaba al lado de la ojiazul. Sin embargo su amiga no le contesto- ¿Anzu? ¿Estás bien?- Volvió a preguntarle, ya un poco más preocupada y al no recibir respuesta, la ojivioleta le toca el hombro para llamarle la atención a la castaña, la cual se estremece ante el contacto.
- S-sí, estoy bien Mai, no te preocupes- Dijo Anzu, para luego tocarse la frente con su mano.
- Cada vez que decís "no te preocupes", es para hacerlo- Le respondió Mai mientras se cruzaba de brazos y luego estufaba.
- Tenes razón- Sonríe brevemente- De todos modos estoy mejor que antes- Le dijo Anzu, tratando de calmar a su amiga.
- Claro, te creo y todo- Dijo sarcástica- Sos muy mala mintiendo niña ¿Ahora puedo saber qué es lo que te duele?-Le pregunto mientras la miraba fijamente.
- Esta bien- Suspira derrotada-No es la gran cosa, solo me duele la espalda, nada más- Dijo la ojiazul mientras miraba para otro lado, esperando que con esa respuesta, Mai la dejara tranquila, pero como siempre le pasaba, eso no fue suficiente para la rubia.
- Déjame ver, quiero estar segura que no tenes nada grave – Le ordenó seriamente la ojivioleta.
- B-bueno…- Dijo Anzu insegura, no quería mostrarle, por miedo que de verdad fuese grave. La castaña suspiro, para luego sacarse la remera que usaba para dormir, la cual tenía un tierno estampado de conejitos y era bastante holgada, por lo menos tres talles más de lo que ella era. Entonces sostuvo la prenda, tapando su pecho, solo dejando al descubierto su espalda, ante esto tembló ligeramente al sentir esa parte de su cuerpo expuesta.
- ¡Anzu!- Exclamó entre sorpresa y horror Mai al ver la espalda de su amiga, su mirada estaba fija en la herida que la castaña tenía en su espalda, las cuales eran una especie de tajo en cada omóplato de la chica y estos emanaba sangre, parecía como si alguien le hubiese cortado profundamente con algún objeto filoso.
- ¿T-tan mal se ve?- Pregunto un poco asustada Anzu quien estaba empezando a asustarse, ante la reacción de la rubia.
-Tranquila Anzu…, yo solo… voy a buscar algo para curarte, ya vengo- Dijo Mai mientras se levantaba y se dirigía rápidamente hacia la salida del cuarto, dejando sola a la ojiazul.
- Genial- Suspira- "¿Por qué me pasa esto a mí? No puedo creer que este en medio de toda una historia ¿Quién soy realmente? , Esa es una pregunta que siempre tuve y ahora que lo sé…, no, ahora que descubrí lo que me escondían, simplemente no lo puedo creer…"- Pensó Anzu, mientras miraba el reflejo que mostraba el espejo de la habitación, el cual mostraba la herida que tenía en la espalda- "Yo soy mitad ángel, parte de otro mundo distinto a este…"- Mira atentamente la imagen de su espalda en el espejo, mientras se imagina teniendo sus alas-" Parece como si me hubiesen arrancado las alas"- Pensó, al ver que justo sus heridas estaban donde estarían sus alas.
Anzu sale de sus pensamientos, al escuchar que su amiga regresaba a la habitación, la joven ahora traía consigo el botiquín de primeros auxilios de la casa, para que ella lo hubiese encontrado tan rápido, de seguro su madre se lo hubiese dejado a mano. Entonces Mai se acercó a ella y se sentó detrás suyo, para luego sacar del botiquín alcohol y algodón para limpiar las heridas y un par de vendas para cubrirlas después.
- Trata de quedarte quieta, no tardaré- Agarra el alcohol y moja con este el algodón- Te curare, así te sentirás mejor- Dijo Mai con voz tranquilizadora, sin embargo sus manos temblaban ligeramente.
La joven castaña solo asintió y al poco tiempo sintió un ardor casi insoportable, producto del alcohol actuando sobre su herida. Era doloroso, tanto que cerró sus ojos y mordió fuertemente su labio para reprimir un grito de dolor, entonces la chica saboreo el gusto metálico de la sangre en su boca, al parecer había partido su labio. Su cuerpo temblaba nuevamente y algunas lágrimas surgieron de sus ojos y se desplazaron en su rostro. Al parecer su amiga se dio cuenta de esto y trato de apurarse para que Anzu no sufriera tanto, por suerte logro vendar rápidamente y con cuidado las heridas de la ojiazul.
- Listo niña, ya termine- Dijo la rubia mientras la miraba atentamente, comprobando que la hemorragia había cesado y que las vendas estuvieran bien colocadas.
- G-gracias Mai- Dijo Anzu, para luego levantarse lentamente y hacer equilibrio para no caerse.
- ¿Estas segura que te encuentras bien?- Pregunto Mai preocupada, ya que su amiga no se veía para nada bien.
- Sí, quédate tranquila- Le respondió la castaña en voz casi inaudible, mientras caminaba hacia el placar y de este sacaba la ropa de la escuela.
- Como digas, aun así no me convences- Se levanta de la cama y se dirige hacia la puerta de la habitación- Te espero en la cocina, así una vez que desayunamos, te acompaño al colegio- Dijo Mai, para luego marcharse.
- Eso es nuevo, al parecer muchas cosas van a cambiar a partir de hoy- Pensó la ojiazul en voz alta, mientras se cambiaba con un poco de dificultad, varias veces había rosado con la ropa, donde ella estaba lastimada, causándole leves corrientes de dolor.
Una vez que Anzu terminó de arreglarse, se fue derecho a la cocina, donde estaban Mai y su mamá, ambas tomando café con galletitas integral. Todo parecía estar tranquilo y la ojigris no se veía preocupada, esto extraño mucho a la ojiazul, sin embargo, sabía muy bien que su madre solo trataba que ella no se sintiera preocupada ni que tuviera temor por lo que podía suceder, después de todo, enterarse que los monstruos del reino de la sombras están atrás de ella con anda a saber qué propósitos horribles tengan. Sí, eso no era absolutamente nada tranquilizante.
- Buenos días bebé- Le saludo la ojigris cariñosamente, haciendo que Anzu le dedicara una pequeña sonrisa.
- Buenos días ma- Le respondió mientras se sentaba en la silla que estaba vacía y se acomodaba en esta.
- ¿Dormiste bien?
- Algo…- Agarra una galletita y le da un mordisco- Aunque no fue la mejor de las noches- "¿A quién engaño? Es obvio que no dormí ni estoy bien y al parecer mamá ya se dio cuenta, lo que me extraña es que no me dice nada"- Pensó ella mientras observaba a la ojigris quien parecía ocultar la inquietud que tenía.
- Ah, me acorde de que ayer tu celular no paraba de recibir mensajes y llamadas- Dijo la mujer, cambiando repentinamente de tema, mientras le daba el aparato a la ojiazul, llamando inmediatamente la atención de su hija.
- ¡¿Qué?! – "¿Algo malo abra pasado? ¿Y si era Atem quién me llamaba? No eso no es posible, él no tiene mi número de celular, por otra parte Yugi se lo pudo haber dado…. ¿Y por qué estoy pensando en esto?- Se regañó mentalmente Anzu, para luego agarrar bruscamente el celular y fijarse rápidamente de quien era tantos textos y llamadas perdidas.
- ¿Y?- Preguntó la mujer, mirándola atentamente.
- ¿Quién te buscaba con tanta exigencia?- Pregunto interesada Mai.
- Pues… Kisara- "Me siento mal por no haberle respondido a Kisara y más por olvidarme completamente de ella ¡Y la que se me va a armar! Ella se enoja cuando no contesto los mensajes. Ahora ya no tengo ganas de ir a la escuela, seguro ella está enojada conmigo"- Pensó Anzu preocupada y un tanto desanimada.
- Vamos Anzu, no es tan malo, seguro que ella va a entender por qué no le respondiste- Dijo Mai, adivinando el pensamiento de la ojiazul.
- Claro, vos no sabes cómo se pone, me voy a tener que tragar todos sus regaños- Le respondió, para luego comerse de un bocado, el pedazo de galletita que tenía en la mano.
- Me parece que eso ya es una exageración- Dijo Mai mientras alzaba una ceja.
- Ella siempre es así, vas a ver que se arma todo el cuento y al final no es nada- Dijo la mujer, para después tomar un sorbo de su café.
- Solo espero que no esté realmente enojada- Agarro otra galletita y se la comió de un solo bocado- Por cierto ¿Al final qué vas a hacer Mai?- Preguntó Anzu.
- Yo me quedare una temporada aquí, así que niña, acostúmbrate a mi presencia- Dijo Mai, para luego giñarle un ojo.
- ¡Genial!- Exclamo contenta- Como los viejos tiempos- Dijo la ojiazul mientras sonreía ampliamente.
- Y te voy a acompañar a la escuela- Agregó la rubia.
- Suena bien…, espera, antes de ir al colegio, siempre voy a la casa de Yugi y también es normal que me encuentre con mis demás amigos- Dijo pensativa Anzu, mientras veía de reojo a su amiga.
- ¿Y qué problema hay?- Preguntó extrañada.
- ¿Estas segura que queres acompañarme? Sabes muy bien que Joey está en el grupo y…- Empezó a decir la ojiazul, sin embargo fue bruscamente interrumpida.
- ¡¿Qué importa que este ese payaso?!- Dijo molesta Mai mientras se sonrojaba.
- Nada…- Dijo Anzu mientras trataba de suprimir su risa, al parecer su amiga había entendido lo que quería decir.
Entonces las tres mujeres siguieron charlando por un rato más de cosas triviales, evitando el tema que les preocupaba. Una vez que todas terminaron de desayunar, Anzu se dispuso a agarrar su mochila, para luego esperar a Mai en la puerta de la casa, ya que ella le había dicho que hablaba algo con la ojigris y después la alcanzaba.
- No se preocupe, yo cuidare a Anzu- Dijo decidida la chica de ojos violáceos.
- Confió en vos Mai, sé que la protegerás, pero prométeme que tendrás cuidado- Le dijo preocupada la madre de la ojiazul.
- Nos vemos más tarde tía- Se despidió la rubia, para luego salir de la casa, junto con Anzu.
La mujer las observó desde la cocina a ambas chicas hasta que estas se hubiesen ido por completo del lugar, luego suspiro y se levantó de su asiento y se dirigió en dirección de la biblioteca de la casa. Una vez que llegó allí, la ojigris se quedó por un momento observando la puerta de madera e inconscientemente acarició con las puntas de sus dedos, los finos tallados que este tenía, mientras la imagen de un hombre de cabellos negros que casi le tapaba sus ojos, los cuales eran de un oscuro azul quien sonreía con una expresión que transmitía confianza y cariño. La castaña alejo su mano de la madera, como si esta la hubiese quemado, para luego sonreír tristemente y después abrir la puerta e ingresar a la biblioteca y cerrar la puerta detrás de sí.
En las calles de Domino
Anzu y Mai caminaban hacia la casa de Yugi y Atem, como era de costumbre para la ojiazul. El hogar de los mellizos estaba a unas ocho cuadras de donde la castaña vivía, por eso tuvieron un tiempo para platicar entre ellas. Fue algo reconfortantes para ambas, ya que pudieron olvidarse de lo que había ocurrido recientemente y las actuales preocupaciones que esos sucesos les ocasionaban.
-Y así fue como todos terminamos comiendo en McDonald- Le contó Anzu a Mai, causando que esta se riera.
- Ese Wheeler, siempre es lo mismo, piensa que puede derrotar a Kaiba y nunca lo logra.
- Joey es muy persistente, es increíble la determinación que tiene- Dijo Anzu, recordando todas las veces que el rubio había retado a Kaiba y como siempre terminaban esos duelos.
- Sí, aunque casi siempre se comporta como todo un idiota, sin mencionar que es infantil- Se ríe- ¿Qué juguete dijiste que se compró?- Pregunto mientras sonreía.
- Veras, al principio quería al dragón negro de ojos rojos, pero el último se lo había llevado un niño de cinco años, después de hacer unos pucheros y casi quitarle a la fuerza el juguete al pobre nene, obvio que no lo logró porque todos lo detuvimos antes que peleara con el niño- Se ríe junto con Mai- Se conformó con el bebé dragón- Termino de contar Anzu, entre risas.
- Es todo un caso ese chico- Dijo Mai mientras sonreía.
- Tenías que ver la cara que puso cuando escucho que te dije que compro la cajita feliz, estaba tan avergonzado- Dijo Anzu, mientras se le venía a la memoria, la imagen de Joey sonrojado mientras abrazaba el juguete.
- Me imagino- Dijo Mai mientras sonreía de costado y luego ambas detenían su paso, ya que habían llegado a la casa de los Muto.
Anzu se acercó a la puerta de la casa y tocó el timbre, para luego esperar pacientemente, mientras miraba como el abuelo de Yugi comenzaba a abrir la tienda y le señalaba que entrara a esta. La ojiazul asintió y llamo a Mai, así ambas ingresaron al local.
- Buenos días- Saludo la castaña mientras sonreía.
- Buenos días Anzu, mis nietos ya vienen, están terminando de desayunar.
- Están retrasados- Dijo Anzu mientras veía la hora que marcaba el reloj de la tienda.
-Esos niños son unos holgazanes, también eso les pasa por jugar hasta tarde duelo de monstruos- Dijo el señor Muto mientras limpiaba la vidriera con un trapo.
- ¿A quién llamas holgazanes abuelo?- Dijo Atem mientras entraba en la tienda de juegos - A parte yo me quedaría despierto todo un día entero si se tratara de un duelo de monstruos- Agregó, para luego mirar a Anzu, haciendo que esta se sonroje.
- Buenos días Atem- Dijo Anzu en voz baja mientras jugaba con la manija de su mochila, ya que como le dolía llevarla en la espalda, prefirió llevarla en la mano. Por otra parte Mai la miro divertida ante la timidez de la castaña.
- Buenos días Anzu- Le devolvió el saludo, mientras sonreía de costado y no la dejaba de ver.
- ¿…Y Yugi…?- Pregunto la castaña, al notar que su amigo todavía no estaba con ellos.
- Acá estoy Anzu- Dijo el tricolor menor, mientras avanzaba en dirección de lo demás- Me tarde porque no encontraba el libro de matemáticas.
- Si ya estamos todos, creo que ya podemos irnos- Dijo Mai.
- Hola Mai, no sabía que ibas a acompañarnos a la escuela- Dijo Yugi mientras sonreía.
- Se lo prometía a Anzu y es mejor que nos apuremos, sino se nos va a hacer tarde- Dijo la rubia mientras se dirigía a la salida de la tienda de juegos y era seguida por los dos hermanos y Anzu. Una vez afuera se toparon con Joey y Tristán, quienes al parecer habían corrido hasta allí.
- L-llega-m-mos- Dijo agitadamente Joey, para luego suspirar.
- N-nunca más t- te voy a esperar por tanto tiempo- Dijo el castaño, igual de cansado que el rubio.
- ¿Así que también eren un dormilón, aparte de holgazán?- Dijo Mai mientras sonreía de lado.
- ¡Ey! No es mi culpa que el despertador no suene- Se defendió Joey- ¿Eh?- Mira a la rubia, recién dándose cuenta de ella- ¡Mai! ¿Qué haces aquí?- Preguntó él mientras la miraba curiosamente.
- ¿Tenes algún problema Wheeler?- Dijo la ojivioleta mientras se cruzaba de brazos.
- Eh… no- Dijo él mientras ponía una mano detrás de su cabeza- Solo es que me sorprendiste, primero nunca nos vemos y ahora incluso nos acompañas a la escuela.
- Acostúmbrate guapo porque desde ahora será así- Dijo coquetonamente la rubia, haciendo que Joey se sonrojara levemente y para sorpresa de los presentes, que este se callara.
- Esto va a ser interesante- Dijo Tristán al ver el cómo se trataban entre sí ambos rubios y todos concordaron con él. Al poco tiempo llegaban a la escuela.
- ¡Anzu!- La llamo Kisara quien se acercaba rápidamente hacia la castaña.
- Oh, no, Kisara- Dijo nerviosa Anzu.
-¡Anzu! ¿Se puede saber por qué no me contestas ni los mensajes de texto ni las llamadas?- Pregunto Kisara, entre molesta y preocupada.
- Eto, yo...- "¿Y ahora qué le digo? No me gusta ocultarle la verdad a Kisara pero lo que ocurrió no lo debe saber"- Yo solo… - Comenzó a decir Anzu, pero fue interrumpida por Mai, que por suerte la ayudo.
- Estaba conmigo, de hecho yo la saque de su casa, sin darle tiempo de llevarse el celular, ya que tenía prisa y quería llevarla a conocer una de mis tiendas favoritas en la ciudad- Dijo Mai, para luego mirar a Anzu y giñarle el ojo.
- Me suena como escusa- Mira con reproche a Anzu, quien le sonreía nerviosamente, ya que le parecía increíble que supiera cuando ella mentía, de verdad la conocía muy bien, demasiado para su gusto, por eso a la peliblanco la descifraba tan fácilmente- Pero por esta vez te perdono- Cambia su expresión a una llena de alegría- Ya que lo que me paso evita que me enoje y te lo tengo que contar ya Anzu- Dijo Kisara mientras arrastraba a la castaña a una distancia para que los demás no la escuchara.
- ¿Qué paso?- Pregunto Anzu mientras veía de reojo como Mai comenzaba a discutir con Joey y pensaba que de verdad esos dos harían una muy linda pareja juntos.
- No sabes lo que me paso ayer- Dijo Kisara mientras ampliaba su sonrisa.
- A mí también me pasaron muchas cosas- Dijo Anzu mientras recordaba los sucesos del día anterior.
- ¿Ah, sí? ¿Tiene algo que ver con el sexy hermano mayor de Yugi?- Pregunto interesada ella mientras miraba atentamente a su amiga, la cual se puso completamente roja.
- B-bueno… yo…- Miro nerviosamente para otro lado- ¿Qué me ibas a decir sobre ayer?- Le preguntó Anzu, tratando de cambiar de tema- ¿Es algo sobre Kaiba?- Agregó, haciendo que esa vez la peliblanco se sonrojara.
- N-no creas que pudiste evadir mi pregunta, me lo vas a contar igual, no te vas a salvar de mí- Dijo Kisara mientras fingía estar enfadada.
- Claro que te lo voy a contar- Le respondió la castaña para luego reír nerviosamente.
- Veras, yo estaba aburrida en mi casa y no dejaba de pensar en Seto y no había nada que pudiera hacer para distraerme, sin mencionar que mi mejor amiga no respondía mis llamadas y los millones de mensajes de texto que le envié- Miró acusadoramente a Anzu por un momento- Me dije que capas estabas con el sexy hermano mayor de Yugi o que estabas dibujándolo o haciendo algo que ver con el sexy hermano mayor de Yugi- Volvió a repetir y a hacer énfasis en las últimas palabras.
- No lo llamas así- Dijo Anzu, quien no podía más del sonrojo de su rostro- Y n- no estaba con él y nada de lo que dijiste.
- Entonces…- La mira fijamente- ¿Por qué te sonrojas?- Dijo burlonamente Kisara, quien al ver que su amiga no le respondía y que esta, observaba de reojo a Atem y luego desviaba rápidamente su mirada. Ante esto la joven sonrió y se dispuso a seguir hablando- Por eso, decidí caminar por la ciudad, hasta llegar a la plaza que se encuentra cerca de la corporación de Seto.
- ¿No me digas que te encontraste allí a Kaiba?- Preguntó Anzu.
- No, solo fue con su hermano, aunque al principio no sabía que era el hermanito menor de Seto- Le respondió Kisara.
- ¿Cómo es posible que no supieras que era el hermano de Kaiba?- Preguntó Anzu, ya que su amiga sabía todo sobre el duelista.
- No me había dado cuenta, Mokuba no se parece mucho a su hermano- Se defendió ella-Igual como supuse, lo admira mucho, me estuvo contando como Seto da todo por él y como este se preocupa.
- Sí pero eso solo con su hermano- Dijo la castaña ya que sabía muy bien que Kaiba nunca había sido considerado o al menos preocuparse por alguien que no fuese el mismo, su hermanito menor o su preciada compañía- ¿Y después qué pasó?
- Bueno… yo… como no sabía que él estaba hablando de Seto, a parte el niño se veía muy triste, entonces ambos fuimos a la corporación, después de todo pensaba que el hermano de Mokuba era uno de los empleados de Seto.
- ¿Qué hiciste?- Preguntó preocupada.
- No hice nada, solo fuimos hasta allá y… fue Seto quien apareció en la entrada del edificio en un momento a otro y… ambos nos chocamos.
- No me digas que te regaño.
- No, es más me ayudo a levantarme y también se ofreció a llevarme a casa.
- ¿Te llevo a tu casa?- Pregunto Anzu sin creerlo.
- Sí y en limosina-Sonrió mientras se sonrojaba- S-sabes que le gusto mi dibujo ¡Hasta lo encuadro! Ayer fue el mejor día de mi vida, no solo me hablo y se comportó amable conmigo… me parece que le agrado… incluso que le gusto- Dijo Kisara mientras sonreía.
- Para, para, para ¿Enserio le gustas?- Dijo contenta Anzu, ya que sabía cuánto su amiga amaba a ese chico.
- Creo que sí, no se comporta fríamente conmigo y tampoco se molestó cuando lo abrace o le vece la mejilla- En ese momento se acordó de algo- Anzu, yo bese dos veces en la mejilla a mi chico y también lo abrace, solo me pregunto…- La mira con una sonrisa maliciosa, causando que la castaña retrocediera unos pasos- ¿Qué avances tuvo mi querida amiguita con el sexy hermano mayor de Yugi?- Preguntó Kisara, causando que Anzu se pusiera completamente roja.
- Y-yo… l-lo- Mira a la peliblanco, quien la miraba atentamente- L-lo…b…besé….- Susurro nerviosamente Anzu.
- ¿beso, beso? ¿O sea en los labios?- Pregunto entre sorprendida y emocionada.
- … Sí… - Dijo Anzu incómodamente.
- No lo puedo creer ¡Encima me ganaste! Exijo saber cómo fue- Dijo Kisara mientras atrapaba en un fuerte abrazo a la castaña, quien hizo una mueca de dolor y mordió su labio para contener una exclamación de dolor ante aquella acción.
- P- pues… veras…- Empezó a decir Anzu, pero en ese momento sonó el timbre, anunciando que comenzaban las clases. Aprovechando esto, la castaña se liberó de su amiga.
- Te cuento después, ahora mejor entremos a clase- Dijo mientras se dirigía hacia los demás y Kisara la seguía al mismo tiempo que le hacía prometer que le contaría todo en el recreo.
- Mai- Llamo Anzu a la ojivioleta quien dejo de discutir algo con Joey, mejor dicho, al escuchar a la castaña, esta ignoró olímpicamente al muchacho quien refunfuñó e hizo pucheros como un niño ante tal ignorancia de parte de la chica- Nos vemos después y por favor asegúrate que mi mamá este bien, ella no se veía muy bien que digamos- Le dijo preocupada.
- Sí, ella no es de comportarse así, estaré al tanto, igual la que más me preocupa eres vos- Dijo Mai mientras la miraba fijamente.
- Te dije que estoy bien, tendré cuidado de que no se me habrá la herida- Dijo Anzu para luego sonreírle, igual ese gesto no tranquilizo a la rubia.
- Confío en vos Anzu, igual si me necesitas ya sabes cómo encontrarme, mejor dicho, solo llámame- Dijo Mai quien le giño un ojo para luego despedirse de ella.
- ¿Mai ya se va?- Preguntó Joey mientras veía alejarse a la chica.
- Sí, igual dijo que me iba a venir a buscar- Lo mira y le sonríe- ¿No me digas que ya la extrañas?
- ¿De qué hablas Anzu? Obvio que no- Dijo mientras se ponía rojo y en ese momento Tristán lo agarraba por el cuello.
- Miren que tierno, se está sonrojando- Dijo burlonamente el castaño mientras se reía y los demás también.
- Tristan ¡Yo te mato!- Dijo enojado Joey mientras empujaba al chico y lo empezaba a perseguir y el castaño huía de su furia.
- Siempre buscan un motivo para pelear- Dijo Yugi mientras sonreía.
- Ese par nunca cambian- Dijo Kisara para luego reírse.
- Es increíble que siempre sean así de infantiles- Dijo Atem mientras observaba el comportamiento de ambos chicos y después desviara su mirada hacia Anzu quien parecía distante- ¿Pasa algo Anzu?- Le preguntó el tricolor mientras se acercaba a la chica.
- N-no, nada, solo estaba pensando- Dijo ella, para luego voltear para verlo y sonreírle.
- ¿Segura?- Le preguntó preocupado, sin creerle.
- Sí- Le agarra la mano, sorprendiendo al ojivioleta, mientras ambos sentían un cosquilleo ante aquel contacto- Mejor ya entremos- Dijo Anzu mientras ambos se disponían a alcanzar a sus amigos quienes sin que se dieran cuenta se adelantaron.
Fin del capítulo doce
¿Qué les pareció?
Gracias por su paciencia, apoyo, animos y reviews a: Rossana's Mind, Princces-Zelda (me encanto tu review XD), DanyStormborn01, Keri89, srto (Espero que en este capítulo no haya tenido muchas faltas de ortografía, es que muchas veces no me doy cuenta, gracias por decirmelo, haré lo posible para no terlas) y a todos los que se toman su tiempo para leer este finc.
Hasta el próximo capítulo!
Besos y abrazos psicológicos n.n
Reviews?
