Hola a todos! Hace mucho que no me pasaba por fanfiction y siento mucho la demora, no quería dejarlos por tanto tiempo con la intriga pero por diversas cosas me tarde mucho en hacer este capítulo, solo espero que les guste n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Más allá de que los ojos ven

Atem caminaba junto a Anzu, ambos tenían sus manos entrelazadas y se dirigían hacia el aula. En todo ese trayecto, el tricolor tuvo una extraña sensación, de vez en cuando miraba sus alrededores en busca de la causa de eso y le pareció ver sombras que se reflejaban de un lugar a otro. El reconocía eso y no se podía equivocar, era la presencia del reino de las sombras que arecía como si lo estuviera vigilando y no solo a él, sino que también a la castaña, eso no indicaba nada bueno, podía pasar cualquier cosa en un instante a otro. Igual no le temía a los seres de la oscuridad y por el momento su rompecabezas del milenio tenía el poder de protegerse tanto a él, como a Anzu que estaba a su lado. Pensando en la ojiazul, Atem dirigió su mirada hacia la chica, mientras seguía al tanto de la presencia del reino de las sombras y se había percatado de que la chica no estaba del todo bien, por alguna razón la sonrisa que formaba en sus labios no parecía sincera, era como si se forzara a demostrar de que todo estaba bien, sin embargo el ojivioleta no se lo creía, a parte le pareció ver que sus ojos reflejaban cierto dolor y que claramente estaba sumida en sus pensamientos. Entonces el tricolor abrió la boca dispuesto a hablarle, sin embargo no dijo nada, ya que habían llegado al salón de clase y en la puerta de este se encontraba la profesora, quien los miro con reproche. Justo ese día les tenía que tocar con la docente que odiaba la impuntualidad de los alumnos.

Anzu sonrió forzadamente a la profesora para luego entrar rápidamente al aula, siendo seguida por la mirada de Atem, quien no se había dado cuenta cuando la castaña había soltado su mano. El chico por un momento se quedó algo pensativo, mientras sin querer estaba ignorando a la profesora que le exigía entrar al sitio para poder comenzar con su clase.

- Muto, será mejor que ingrese una vez por todas al aula, sino me encargaré de no solo darle a usted tarea extra, sino a todo el curso- Le amenazó la profesora.

Ante esto todo el alumnado se quejó y gracias a tanto alboroto Atem salió de sus pensamientos para luego observar a sus compañeros molestos y a la profesora que trataba de no perder la paciencia. Entonces el tricolor se encogió de hombros y entró al aula, ignorando a todos los chicos que se quejaban de él o simplemente lo insultaban, cosa que el ojivioleta no le llevo el apunte y se sentó en su lugar que estaba junto al de Anzu.

-"Que raro, Atem parece muy pensativo hoy"- Pensó Anzu mientras observaba a tricolor y luego sacaba los útiles que iban a usar en ese día.

-"Genial, es la primera clase que tengo con esta profesora y ya le di una mala impresión, igual eso no es importante"- Pensó el tricolor, para luego voltearse a ver a la ojiazul quien estaba con su mirada perdida en el libro de la materia- "No sé porque siento que algo está ocultando, aunque me haya contado muchas cosas sobre ella y yo sé otras que es muy probable que ella no lo sepa. Igual tengo la sensación que hay algo más que tal vez yo ignore"- Suspira y dirige su mirada hacia la profesora quien estaba explicando una fórmula química- "Capas ya sepa todo, aunque no lo creo posible pero… ¿Si es así?"- Sacude su cabeza en negación- "No es posible, sino ella me lo hubiese contado"- Se sorprende de sus propios pensamientos- "¿Si es así por qué me lo diría? Solamente es algo que querría yo, de cierta forma no comprendo la razón de que deseo que confié en mí, pero… ¿Cómo lo va a hacer sino sabe nada de mí? Tengo muchos secretos y más que ella"- ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?- Dijo Atem, llamando la atención a todos los presentes.

- ¿Hay algo que no entienda Muto?- Preguntó la profesora mientras dejaba de escribir el pizarrón y se volteaba a verlo.

- Mmm- Dijo el tricolor mientras recién se daba cuenta que había pensado en voz alta- En realidad no profesora, por favor siga con la clase- Se apresuró a decir, obteniendo miradas raras de sus compañeros.

- Como quieras, pero si hay algo que no entiendas, no dudes en preguntármelo- Dijo la profesora para luego voltearse y volver a escribir.

- Emmm- Dijo nuevamente el tricolor mientras asentía- "Últimamente estoy pensando en muchas cosas, aparte de lo de Anzu, me intriga y confunde el sueño que tuve ¿Qué es en realidad lo que los dioses Egipcios quieren de mí?"- Pensó Atem para luego suspirar y dedicarse a prestar atención a la clase, sin embargo no podía evitar mirar cada tanto hacia la castaña- "¿Tendrá alguna relación con Anzu? Después de todo, últimamente cuando sueño con el mundo de los monstruos, la vea a ella. Aunque eso solo fue una sola vez, después es solo la imagen de ella antes de despertar"- Siguió pensando el tricolor, mientras se esforzaba a concentrarse en lo que explicaba la profesora, sin mucho éxito ya que por su mente pasaban miles de interrogaciones respecto a la castaña, los dioses Egipcios y sobre él mismo.

Atem copió automáticamente lo que estaba en el pizarrón, no era difícil el tema que estaban viendo y no le fue necesario escuchar la explicación de la profesora, el aprendizaje era una de las cosas que le resultaban fáciles. El chico dejó por un momento de escribir, había percibido de nuevo la presencia del reino de las sombras y eso no le agradaba de lo más mínimo. De una forma u otra, tenía que acabar con esos seres de una vez por todas, pero no era el momento indicado, estaba en plena clase, rodeado de muchas personas y no era bueno que tantos espectadores presenciara lo que estaba pensando hacer y menos Anzu. No quería que ella se enterara de esa forma lo que era capaz de hacer sin mínimos esfuerzos, no quería que supiera ese lado de él.

Por otra parte, Anzu miro de reojo a Atem y luego desvió su mirada. Últimamente quería saber lo que pensaba el tricolor y el hecho que le llamara la atención, ese deseo de saber todo sobre él y el presentimiento de que no se habían conocido porque si, la hacía pensar como si hubiese algo que ambos ignoraran pero que los dos compartían. De pronto la castaña dejo de pensar al sentir una presión en su pecho que casi la deja sin aire, seguido por unas puntadas en su espalda. La chica entrecerró los ojos, a causa del dolor, el cual le era inexplicable, ya que hacía unos momentos había dejado de sentir eso. Miro a su alrededor y nadie se había dado cuenta, menos Atem quien se había percatado del cambio de la ojiazul y que por eso la miraba preocupado y frustrado por no saber qué le estaba sucediendo a la joven.

- ¿Qué pasa Anzu?- Pregunto el tricolor mientras la observaba detenidamente, la castaña se veía muy pálida, parecía que en cualquier momento fuese a desmayarse. El ojivioleta espero que Anzu le digiera algo pero cuando la castaña no le contesto, hizo que se preocupara aún más- "¿Cómo puede ser que nadie se dé cuenta de cómo se encuentra Anzu?" Se preguntó mientras miraba a su alrededor, ni su hermano se había percatado de lo que le pasaba a la ojiazul- Anzu…- La volvió a llamar, para luego apoyar su mano sobre la de ella. Ante esto, el chico sintió una agradable corriente eléctrica ante ese mínimo contacto entre los dos. Enseguida la chica levantó su mirada y lo miró fijamente, para luego sonreír, confundiendo al tricolor.

- ¿Qué pasa Atem?- Preguntó ella mientras lo miraba detenidamente.

- N-nada- Dijo sin entender cómo había cambiado de expresión la castaña y se disponía a retirar lentamente su mano de la de ella, pero Anzu lo agarró más fuerte, impidiendo que la alejara.

- Estoy bien- Dijo la ojiazul mientras sus ojos brillaban y hacían sonrojar levemente al tricolor- Por favor no sueltes mi mano- "Por favor, no lo hagas, sin poder explicármelo, cuando vos me miraste, cuando me tocaste, el dolor desapareció"- Baja su mirada- "Todo desaparece cada vez que estas a mi lado, es como que olvido todo y me siento en paz"

En la casa de Anzu

Mai entre a la casa de su amiga y se extraña al no ver a la madre de la castaña, al menos que esta se hubiese ido a hacer algunas compras o algo por el estilo, sin embargo algo le decía que no era así, tampoco había ido al trabajo, ya que arriba del sofá se encontraba su cartera y su abrigo. La rubia la llama pero no obtiene respuesta de parte de la ojigris, así que se dispone a buscar en las habitaciones de la casa, sin embargo no había rastros de la mujer, el último lugar que le quedaba por fijarse era en la biblioteca, pero eso no podía ser posible, su tía nunca había querido entrar a ese lugar, desde que tenía memoria, evitaba estar allí. Entonces Mai camina hasta estar en frente de la puerta de madera con grandes detalles, suspira y abre la puerta para ingresar a dicho lugar, una vez dentro, observa su alrededor. En ese momento se sintió pequeña de nuevo, le traía muchos recuerdos aquella biblioteca, nada de esta había cambiado, la última vez que piso ese lugar, Anzu había tomado sin permiso aquel libro gris, era irónico que a través de ese texto su amiga creyera firmemente en el mundo fantástico que este describía entre sus páginas y que actualmente, años atrás se enterara que todo era verdad y que ella está relacionado con dicho sitio de sueños.

- Ya regresaste Mai- Dijo la madre de la castaña, sacando a Mai de sus pensamientos.

La angelical mujer la miraba fijamente a la rubia, quién se sorprendió que esta se encontrara en su forma verdadera, de verdad los seres de su clase poseían una belleza única, su expresión era indescifrable, aunque se notaba que estaba tensa. Lo que más le sorprendió a la ojivioleta era las hermosas alas de la mujer, las cuales se desplegaban delicadamente desde la espalda de la castaña, era la primera vez que veía claramente la forma de ángel, después de todo cuando Anzu desplegó sus alas, duró muy poco y no las pudo admirar como lo estaba haciendo con la de la madre de su amiga. Después la rubia se fijó mejor en la expresión de la mujer y supuso que la castaña estaba ocultando como realmente se sentía, como si haciendo eso la tranquilizaría de alguna forma. Mai sonrió, ahora sabía de donde había heredado Anzu esa forma de ser.

- Te sorprendí, tu expresión me lo confirma – Sonrió brevemente- ¿Sabes algo? – Mira su alrededor y después detiene su mirada en la ojivioleta-Los libros más importantes de este lugar se encuentran en las estanterías más altas y como me agrada estirar mis alas una vez cada tanto, aproveche a hacerlo- Dijo la mujer mientras sostenía con más fuerza el libro que llevaba entre sus manos. Mai no cría que hubiese hecho eso solo por ese simple motivo- A parte cuando Anzu llegue de la escuela planeo contarle muchas cosas y enseñarle aún más.

- Anzu no debió ir a la escuela, pero es muy persistente cuando se le mete algo en la cabeza, no importaba cuanto le decía, no me escuchaba, solo quería que nadie se preocupara por ella- Dijo Mai mientras se cruzaba de brazos y miraba un tanto molesta a la madre de su amiga de la infancia.

- En eso es igual que su padre, aunque yo le hubiese dicho algo, ella hubiese hallado la forma de hacer lo que quería, a parte mucho no podía ayudarla en un momento como este, no hay cura ni nada que pueda aliviar el dolor que ella siente, despejar su mente capas la ayude más que estar pensando en ello aquí- Le respondió la castaña.

- Igual es peligroso, le podría pasar cualquier cosa mientras está en la escuela y yo no soy estudiante de allí para vigilarla todo el tiempo, lo mínimo que puedo hacer es buscarla al finalizar las clases del día- Dijo Mai mientras se descruzaba de brazos y tiraba un mechón de su pelo para atrás, no poder ayudar tanto como quería a su amiga, la frustraba.

- Igual te estas preocupando demasiado Mai…- Comenzó a decirle la ojigris, sin embargo fue bruscamente interrumpida por la chica.

- ¿Demasiado? ¿Cómo puede ser que digas algo como eso?- Preguntó la rubia, sin creer la tranquilidad de la mujer ante la situación.- ¿A caso no se preocupa por el estado de su hija?- Ante esto la mujer desvió su mirada, causando más enojo a Mai- Aparte le podría pasar cualquier cosa.

- Hay cosas que no sabes Mai- Susurro la ojigris.

- Sí, que no sé y que no entiendo- Dijo la ojivioleta mientras se cruzaba de brazos.

- Veras que Anzu estará bien- Levanto su mirada, los ojos de la mujer parecían nublados pero a la vez un brillo permanecían en ellos- Como dije, no hay forma de ayudar a Anzu y no temas por su protección, después de todo se encuentra con el elegido por los dioses- Dijo seriamente la castaña.

- ¿Qué? – La miro con sorpresa- ¿Qué quieres decir? ¿De quién se trata?- Preguntó Mai un poco sorprendida, sin embargo se empeñó en que no se notara tanto.

- Que raro que no te hayan contado nada- Sonrió- En fin, solo te digo lo que vi en sueños, los ángeles del otro mundo tenemos esa habilidad de ver cosas y predecir sucesos del futuro a través de ellos, a parte yo conozco bien a la familia del joven elegido por los dioses, ellos me ayudaron cuando vine a este mundo- Dijo la mujer mientras recordaba aquellos tiempos- Creme Mai, Anzu va a estar bien.

En la escuela Domino

Anzu estaba tratando sin éxito de prestar atención a la clase de geografía, la profesora hablaba del tema como si fuera lo más interesante del mundo, no era que no lo fuese, pero no era su materia favorita y la mujer contaba las cosas de una forma que hacia dormir mágicamente a todos sus compañeros de clase. La ojiazul mira a su alrededor, sin extrañarse al ver a la mayoría del alumnado sumidos en un sueño profundo como se lo había imaginado, de hecho ,los que miraban a la profesora con atención eran contados. Atem era uno de ellos, parecía estar interesado en todo lo que la docente decía, no era una sorpresa para ella, después de todo, la mayoría de cosas que veían en la escuela, él no las había visto y a veces le hacía pensar de qué mundo venia el ojivioleta, ya que todo en él era tan diferente y enigmático.

Después que había terminado la clase de física, el tricolor había cambiado de banco, ya que la profesora le había dicho que como era la primera clase que tenía con ella, quería que prestara la mayor atención posible y sobre todo ver cómo trabajaba en su materia. Esto para Anzu era ridículo, ya que no tenía nada de malo que Atem siguiera sentado al lado de ella, después de todo la profesora podía ver su rendimiento de él desde ese lugar, pero no era bueno discutir con esa mujer, nada bueno saldría de eso. Capas una de las razones que más le molestaba era que el chico dejara de tomarle la mano y que por eso sintiera un gran vacío al no sentir el calor y la tranquilidad que ese solo contacto le transmitía, también podía ser por eso que la docente los había separado, porque ella podría ser una distracción para Atem. La castaña se sonrojo ante la idea de que pensaran que estaba teniendo algo especial con el hermano de Yugi ¿Qué creerían los demás al ver que ambos estaban con las manos entrelazadas?

Anzu sacudió su cabeza, tratando de dejar de pensar en ello, mientras dejaba que se le bajaran los colores de la cara, últimamente al mínimo pensamiento que tenía de Atem, sucedía lo mismo. A pesar de todo, no pudo evitar seguir mirando al tricolor, quien se veía concentrado y tranquilo, mirando hacia el frente mientras mantenía sus brazos cruzados y cada tanto participaba en la clase, al parecer se estaba llevando muy bien con la profesora. Ella no supo cuánto tiempo estuvo observando al ojivioleta, pero algo le decía que fue por mucho y se sonrojo fuertemente cuando este se percató de cómo ella lo veía. Entonces la castaña muerta de vergüenza, aparto enseguida la mirada mientras seguía sintiendo que Atem la seguía mirando y como su corazón latía velozmente.

-"¡Qué vergüenza! No sé cómo me pude quedar viendo a Atem de esa forma"- Se tocó la frente con la mano- "¿Qué habrá pensado de mí?"- Se preguntó para luego voltear de nuevo y verlo, el tricolor la seguía mirando y luego este le sonrió como solo él podía hacer, esto hizo sonrojar aún más a Anzu, quien le devolvió una sonrisa nerviosa, para luego apartar su mirada otra vez- "Tiene una hermosa sonrisa"- Pensó la castaña mientras se cubría con el libro de la materia- "Pensar que yo… besé esos labios"- Anzu se queda sorprendida ante lo que estaba pensando, sin creérselo, nunca había sentido algo así por alguna persona y cada tanto la desconcertaba el hecho de encontrarse pensando algo sobre Atem ¿Cómo era posible que le estuviera gustando tanto el hermano de Yugi?

En ese momento la chica siente el vibrar de su celular, el cual la saca de sus pensamientos. La castaña mira de reojo a la profesora y luego saca el aparato de la cartuchera, aunque no era un buen lugar donde guardar el celular, durante las clases servía mucho tenerlo a mano, de hecho varias ocasiones mandaba mensajes de texto a escondidas a sus amigos, especialmente a Kisara. Entonces Anzu aprovecha que la profesora estaba ocupada revisando algo en el libro de clase, entonces desbloquea su celular para poder leer el mensaje el cual nota sin sorprenderse que fuera de su amiga.

Mensaje: Kisara

"Que aburrida que esta la clase, con esta vieja me duermo, aún me pregunto cómo podes mantenerte despierta, pero no me sorprende que lo estés, después de todo no has despegado ni por un segundo la mirada del sexy hermano mayor de Yugi ;)"

Anzu mira completamente roja a Kisara, quien le giña el ojo y señala disimuladamente a Atem. La ojiazul mira por un segundo al tricolor y después desvía su mirada hacia Kaiba quién leía un libro y cada tanto observaba de reojo a su amiga, entonces la castaña vuelve a mirar a la peliblanco mientras sonreía de costado. Ya sabía qué responderle a su amiga.

Mensaje: Anzu

"Al parecer no soy la única que se mantiene despierta de esa forma, después de todo, tu príncipe de hielo no deja de mirarte, anda a saber qué cosas estará pensando de vos"

Anzu envió el mensaje y espero con ansias que la otra ojiazul lo viera, ya que como se imaginaba, en el momento que su amiga leyó su mensaje se puso completamente roja y luego trató de ver con disimulo a Kaiba, claro que no lo había logrado, porque se había puesto muy nerviosa y el castaño la había descubierto fácilmente y se le quedo mirando fijamente. La pobre de Kisara no sabía cómo reaccionar, se había quedado perdida en los ojos de Seto quien no le despegaba la mirada de ella, el tiempo se le congelo y todos desaparecieron de su alrededor, sin mencionar que sentía una extraña sensación dentro de ella, la cual le era imposible de describir.

- "¿Yo me veía así cuando estaba observando a Atem? Ahora entiendo por qué Kisara se burlaba de mí"- Pensó Anzu mientras miraba a su amiga y luego miraba la hora que marcaba el reloj que llevaba en su muñeca- "Pobre Kisara, su mágico momento de miraditas va a ser interrumpido por el timbre del colegio"- Se dijo a sí misma y como había predicho, en ese mismo instante suena el timbre, causando el sobresalto de la peliblanco, quién empujo con su brazo la cartuchera, tirándola al piso mientras que los útiles adentro de esta se esparcieran por el piso.

- ¡Oh no!- Exclamó avergonzada Kisara al ver lo que había hecho, para luego molestarse ya que sus compañeros de clase habían salido corriendo del aula y tiraron más lejos sus útiles.

Anzu sonrió un tanto divertida, sin embargo se apresuró a ayudar a su amiga, al menos lo había intentado, porque en ese mismo instante Atem la toma por el brazo, llamándole la atención. La ojiazul queda desconcertada por tal acto y mira fijamente al tricolor, perdiéndose en el mar violáceo que eran sus ojos.

- Tengo que hablar con vos- Dijo Atem mientras la miraba un tanto serio, lo cual sorprendió a la chica.

- P-pero…- Mira de reojo a Kisara, se suponía que la iba a ayudar pero al ver que Kaiba se acercaba a la peliblanco, pensó que sería mejor dejar a ambos jóvenes solos- Esta bien- Le respondió, para luego ser arrastrada por el tricolor.

- ¿Esos no son Atem y Anzu?- Preguntó Tristán mientras señalaba a la castaña y el tricolor, quienes salían del aula.

- ¿Dónde?- Preguntó Joey, para luego ver lo mismo que su amigo- Parece que alguien quería estar a solas- Sonrió pícaramente.

- Sí, esos dos desde que se conocieron están muy juntos- Dijo Tristán, pensando igual que el rubio.

- Es mejor que los dejen tranquilos- Dijo Yugi.

- Mira Yugi, vos no te preocupes, te conseguiremos una chica- Dijo Joey mientras le daba una palmada en el hombro.

- Primero consíganse una ustedes- Dijo el pequeño tricolor, no era que le molestaba lo que decían sus amigos, era que no estaba interesado en otra chica, ya que quiera admitirlo o no, tenía grandes sentimientos hacia Anzu, pero al verla tan feliz con su hermano, ya no quería seguir pensando sobre ese tema.

- ¿Pero qué dices? Si ya tenemos- Sonrió ampliamente- Yo tengo a la hermosa flor de Serenity y este cabeza hueca tiene a su Mai- Dijo Tristán, causando que Joey se pusiera rojo.

- ¡Deja de hablar tonterías Tristán!- Dijo molesto Joey.

- Pero si es verdad…- Empezó a decir el castaño, pero no termino la oración ya que el rubio lo agarro de la remera.

- No es cierto y olvídate de mi hermana- Le dijo este mientras lo miraba enojado.

- Oblígame- Dijo Tristán mientras se zafaba del agarre de su amigo y salía corriendo- Después de todo no es justo que vos te puedas quedar con Mai y yo no con Serenity.

- ¡Ven para acá Tristán! ¡Te mataré si tocas a mi hermana pervertido!- Le grito Joey mientras perseguía al castaño.

- ¡Joey, Tristán! ¡No peleen!- Dijo Yugi, para luego seguir a ambos chicos.

Por otra parte, Kisara se había arrodillado en el suelo y se dedicaba a guardar cada útil de ella, ya sea lápices de colores o marcadores. En ese momento se arrepentía haber tenido la idea de llevar tantas cosas en la cartuchera- "Son para dibujar o pintar cuando estés aburrida en clase"- Había pensado, pero ahora uno vaya a saber dónde estaba cada una de sus pertenencias, lo más probable era que no encontrara todos ¿Y que iban a decir sus padres al respecto? Seguro que la regañaría por no cuidar las cosas y dirían algo como "crees que las cosas son baratas para que las andes perdiendo" o "tienes que cuidar mejor las cosas Kisara" al pensar eso la molestaba. Ella no tenía la culpa, fue Anzu por haberle mandado ese mensaje, fue Seto por quedarse mirándola y fue ella por perderse en esos ojos de hielo. No podía negarlo, fue su culpa y le molestaba reconocerlo, justo ella se venía a enamorar de una persona como Seto Kaiba, alguien que la podía dejar sin respiración en cuanto la miraba, quien hacía que su corazón se acelerara a mil por segundo. Una persona imponente y reconocida por todos por su carácter fuerte y frío, inteligente y habilidoso tanto para el duelo de monstruos como para los negocios.

La ojiazul noto que su birome estaba cerca de donde se encontraba y se dispuso a agarrarla, pero en ese momento vio como alguien se acercaba a ella. Entonces la joven levantó su mirada al ver que se detenía delante de donde estaba. Grande fue la sorpresa de Kisara al ver que era Seto y se sintió muy pequeña e indefensa estando mirándolo desde el suelo, sin embargo se tranquilizó un poco al ver que este sonreía brevemente ¿Kaiba sonriendo? ¿Quién lo diría? Y no era una sonrisa de superioridad, ni arrogante, tampoco era amistosa, ni amable, solo era…. ¿Divertida? ¿Desde cuándo Seto tenía esa clase de sonrisa? Eso era algo nuevo y se extrañó y alegró al mismo tiempo al notar que solo con ella mostraba distintas expresiones que a los demás.

- Que desconsiderado del grupo de fracasados en dejarte sola y no ayudarte- Dijo Kaiba mientras la miraba fijamente.

- ¿Fracasados? ¿Te refieres a mis amigos?- Pregunto molesta, estaba bien que le gustara aquel chico, sin embargo, no le agradaba ni un poquito que hablara así de sus amigos.

- ¿De quién más sería?- Le respondió él un tanto frío e indiferente.

Kisara iba a contestarle, dispuesta a defender a los demás, sin embargo se quedó sin palabras al ver que el castaño se agachaba y empezaba a juntar sus cosas, para luego extenderle su mano y volverla a mirar.

- No es necesario que me ayudes- Agarro los lápices que tenía Seto en la mano y al tocarlo sintió un escalofríos- Igual gracias…- Dijo la ojiazul mientras alejaba su mano de la del chico y notaba que esta le temblaba un poco- "Malditos nervios y eso solo por tocarle la palma de la mano ¿Cómo puede ser que me pase esto a mí? ¿Cómo hacia Anzu para no estar nerviosa al agarrar la mano de Atem? ¿Por qué no puedo hacer lo mismo? Tengo que tratar de disimular un poco"- Pensó ella, para luego mirar a Kaiba- "Imposible, se súper nota que me gusta, solo espero que no note mi sonrojo"- Pensó nerviosamente mientras desviaba su mirada.

- Me parece que no hay más cosas tuyas en el suelo- Miro el aula, comprobando que fuera así.

- Parece que no…- Revisa su cartuchera para fijarse que tenía todo y era así, pero…- ¡Oh, no!- Exclamo- No está mi pulsera de la suerte- Dijo mientras miraba el piso del aula.

- ¿Una pulsera?-Preguntó extrañado.

- Sí, era una que me había encontrado una vuelta que fui de vacaciones cuando era niña, siempre se me salía y por eso la mantenía guardada en la cartuchera- Le explicó la chica, al ver la cara que le ponía el chico- No es gran cosa pero…

- Es especial para ti- Terminó lo que iba a decir- ¿Cómo era?- Le preguntó Kaiba.

- Pues…- "No puedo creer que le interese"- Pensó mientras se sonrojaba un poco- Es blanca, con detalles azules, cuando era chica me hacía pensar mucho al dragón blanco de ojos azules, por los colores de esta- "Y ahora que lo pienso, el azul de la pulsera es idéntico al color de ojos de Seto"

- Ya veo- Le sonríe de costado, haciendo que Kisara sintiera mariposas en el estómago- ¿Te parece llamar a Wheeler?

- ¿Qué?- Preguntó sin entender.

- Supongo que como buen perro debe de ser un gran rastreador y le podes decir que le vas a comprar comida si lo encuentra.

- Pues…- Se ríe- Admito que Joey es así pero no hay necesidad que lo llames de esa forma, no es su culpa que tenga instintos caninos y sabes cómo se pone- "Perdón Joey pero es gracioso porque es verdad, si tan solo se viera cada vez que tiene hambre y empieza a buscar hasta que encuentra comida. Tampoco puedo creer que Seto este diciéndome esto"

- Insoportablemente patético, me reta siempre a un duelo y le gano con facilidad, de verdad que es molesto- Dijo mientras se levantaba y le ofrecía la mano a la peliblanco para que ella hiciera lo mismo.

- Es persistente, pero te va a decepcionar, Joey solo encuentra comida- Le respondió, para luego aceptar contenta el gesto del empresario.

Entonces Kisara se da cuenta que estaba muy cerca de Seto y que este seguía sosteniéndole la mano. No era la primera vez que estaba a tan corta distancia del duelista, de hecho era la cuarta, pero estaba vez parecía diferente a las anteriores. Esta no fue un accidente como las otras, tampoco fue porque ella quería, esta vez fue Kaiba quien había hecho que ella estará cerca de él, también noto que el ojiazul le agarraba firmemente la mano y la miraba fijamente. Kisara se sorprendió al ver que en los ojos del chico desaparecía la frialdad que lo caracterizaba y el hielo de estos la quemaba con su mirada penetrante e hipnotizadora. Ella bajo su mirada hacia los labios de Seto, por alguna razón tenía deseos de besarlo e inmediatamente se sonrojo por eso, estar tan cerca de él la ponía muy nerviosa, sentía que su corazón iba a salir de su pecho por lo rápido que este estaba latiendo y que se iba a volver loca por los pensamientos y sensaciones que poseía ese momento. Entonces Kaiba acerca su cara lentamente a la de Kisara que en ese momento se había quedado sin respiración al ver lo que trataba de hacer el duelista. La ojiazul cerró sus ojos al sentir la respiración del castaño cerca de ella, seguido a esto Seto roza los labios con los de ella, haciéndola sentir que volaba y luego cuando la besó completamente, se sintió desfallecer. Muchos decían que Kaiba era frío sin emociones, ella no estaba de acuerdo, porque lo que estaba sintiendo era todo lo contrario. Y ahí le quedo más claro que nunca que el hielo te puede quemar.

Fue un mágico momento para ambos, sin embargo fue interrumpido por el sonido de un celular. En ese mismo momento, tanto Kaiba como Kisara abrieron sus ojos y se separaron, al principio con lentitud y luego rápidamente. El empresario se quedó observándola con la mirada perdida por un momento, sin creer lo que había hecho, de todas formas salió enseguida de ese estado de confusión para luego aclararse la garganta y contestar su celular. La ojiazul parpadeó, cómo si lo que hubiese pasado fuera solo su imaginación, luego toco sus labios con su mano. Había pasado de verdad, Seto la había besado y en ese momento él estaba mirando para otro lado mientras hablaba por celular. El chico se encontraba levemente sonrojado y seguía tomándole la mano derecha de ella. Kisara se sonrojó a no más poder, había cumplido uno de sus sueños, besar al chico que tanto amaba. A parte Kaiba estaba sonrojado ¿Quién lo diría? Es la primera vez que sucedía eso, de verdad se veía tan tierno que si la peliblanco hubiese podido moverse, sino estuviera en shock, le sacaría una foto y la guardaría como el mayor tesoro que hubiese tenido.

Regresando con Anzu y Atem

El tricolor estaba literalmente arrastrando a la castaña por los pasillos del colegio mientras la sostenía firmemente la mano. Capas para Anzu sea extraña la reacción de Atem, pero él tenía una buena razón, un poco más y no habría llegado a salvarla.

Flash back

Atem guardaba los útiles que estaban arriba de su banco, para que cuando regresara de recreo no se encontrara con que le habían tirado todo o que le faltaran cosas. Después el tricolor levanta su mirada y ve a Anzu, ella estaba tranquilamente sentada, mientras guardaba su celular y miraba a Kisara, él sonrió al notar que la chica se reía de su amiga, sin embargo borró enseguida esa expresión de su rostro. Cuando la ojiazul se levantó de su asiento, un monstruo del reino de las sombras se aproximó hacia ella, era imposible advertirle, ya que ella no los veía, solo los poseedores de los artículos y unos otros pocos logran verlo. Entonces en un segundo a otro, invoca el poder de su rompecabezas de milenio, el ojo de Horus aparece en su frente y mientras su artículo brilla del mismo color que el aura que rodea a Atem. Con un solo movimiento el ojivioleta inmoviliza al ser oscuro, gracias al poder que poseía.

- Desaparece de mi vista monstruo del reino de las sombras, regresa dónde perteneces- Susurró mientras mantenía una expresión seria y mantenía su palma extendida hacia el ser oscuro.

Al instante la criatura grita silenciosamente, para luego hacerse cenizas y desaparecer. Entonces Atem baja su brazo y deja de utilizar el rompecabezas del milenio, haciendo que se desvanezca la marca que tenía en la frente y el resplandor que lo rodeaba. Enseguida él se acerca a la castaña y le agarra el brazo, no era momento de explicaciones, estaba dispuesto de alejarla de allí cuanto antes. Más monstruos provenientes de la oscuridad se estaban acercando al aula y la situación se podía poner peligrosa. Cueste lo que cueste, él la iba a proteger, sin importar que ella en el proceso descubriera todos sus secretos.

Fin del flash back

Atem dirige a Anzu hacia un lugar apartado del patio de la escuela, mientras se fijaba cada tanto su alrededor, si eso seguía así, en un segundo a otro estarían ambos completamente rodeados y eso era lo que él menos quería que pasara.

- ¿Qué pasa Atem?- Le pregunta Anzu mientras trataba de comprender la razón de que él la estuviera arrastrando por todo el colegio. Sin embargo no obtuvo respuesta alguna de parte del tricolor- ¿Me estas escuchando At…?- No pudo terminar la pregunta ya que Atem había parado de golpe, haciendo que ella se chocara con él.

- Quédate tranquila Anzu- Dijo Atem con voz suave mientras la miraba de reojo.

- Nada de tranquila, solo quiero saber por qué vos…- Se calla de golpe al ver que todo su alrededor estaba rodeado por una especie de neblina oscura que de un segundo a otro cubrió todo por completo- ¿Qué está pasando?- Pregunto con la voz un poco temblorosa mientras sentía una sensación extraña que la asustaba.

- Al parecer nos atraparon por completo- Dijo seriamente Atem mientras aparecía nuevamente el ojo de Horus en su frente y se ponía alerta.

- ¿Q-qué es esto A-atem?- Dijo Anzu mientras se aferraba más al chico al ver que en su alrededor varias criaturas monstruosas sumergían de las sombras. Al escuchar a la castaña Atem le sonrió por un momento para tranquilizarla un poco.

- Anzu, quédate atrás mío y no te alejes, solo dame unos minutos y terminare con esto- Le contesto para luego ponerse serio y mirar hacia los monstruos del reino de las sombras.

- Atem…- Susurró ella mientras se sorprendía al notar el cambio del joven, el dibujo que este tenía en la frente, cómo sus ojos se tornaban más oscuros y la luz que los rodeaba a ambos.

- Esto va a ser divertido- Dijo el ojivioleta mientras sonreía de costado.

Fin del capítulo trece.

¿Qué les pareció?

Gracias por su apoyo, mucha paciencia y reviews a: Rossana's Mind, DanyStormborn01, Princces-Zelda (De verdad siempre me divierto leyendo tus reviews XD) srto, keri89 (¿Encerio? No me dí cuenta que puse Yugo, jaja) izanami1019 y todos los que se toman el tiempo en leer este finc.

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos psicológicos n.n

Review?