Hola!
De verdad lamento la demora del capítulo, estas últimas semanas me fueron muy difíciles y tarde mucho en traerles este capítulo (Primero estuve enferma en cama como por una semana y después tuve las últimas pruebas del trimestre y uno que otro oral para subir nota)
No me alargo más, espero que les guste este capítulo :)
Más allá de que los ojos ven
Estar rodeado por criaturas del reino de las sombras, mientras se encontraba con Anzu, no estaba en sus planes. Decir que lo que menos quería estaba sucediendo, ya no había paso atrás, prefería mil veces que Anzu supiera sus secretos de que fuera capturada por esos monstruos oscuros. Entonces observó atentamente su alrededor, como lo suponía, no eran tantos monstruos oscuros, tan solo debía utilizar el poder de su rompecabezas del milenio para acabar con ellos. Esto le iba a ser fácil. Entonces Atem sonrió mientras se concentraba para utilizar el poder de su artículo del milenio.
Al principio pudo ver cómo las bestias retrocedían un poco, sin embargo se apresuraron a estar a solo unos cuantos pasos de ellos, eso hizo que el tricolor se preguntara si a aquellas criaturas no les importaba ser eliminadas y que en realidad estaban allí en busca de algo, o de alguien. El ojivioleta miró de reojo a la castaña quién lo abrazaba firmemente por la espalda y tenía los ojos fuertemente cerrados. No le gustaba para nada imaginarse que los monstruos del reino de las sombras quisieran a la chica y era mejor que se dieran por muertos si se atrevían a tan solo tocarla.
- Tranquila Anzu, yo te protegeré- Le dijo Atem con voz dulce y tranquilizadora, al mismo tiempo que ella levantaba su mirada y lo observaba fijamente.
- Atem…- Susurró ella, al mismo tiempo que abría sus ojos, los cuales estaban brillosos y lo miraba.
- Dame solo un minuto- Le sonrió confiado y luego su mirada se tornó seria al volver a prestar atención a las criaturas que estaban a su alrededor.
El ojivioleta se concentró para invocar el poder del rompecabezas del milenio, el cuál brilló más intensamente que hacía unos momentos. Entonces de un segundo a otro, esa energía ancestral se dispersó por todo el alrededor, quemando a cada criatura del reino de las sombras, las cuales gritaron ensordecedoramente, para luego hacerse cenizas y desaparecer. La niebla proveniente de aquél reino de la oscuridad, poco a poco se fue desvaneciendo, dejando que el patio de la escuela sea alumbrado nuevamente por el sol de la mañana.
- ¿E-eso es todo?- Preguntó Anzu entre sorprendida e insegura mientras miraba temerosamente su alrededor. Nunca había creído que esos monstruos que solo veía en sus pesadilla fueran reales.
- Por el momento, ahora es mejor irnos de aquí- Se suelta de Anzu y se aleja un poco de ella, lo cual hace que ojiazul se desanime un poco ante tal acción. De verdad quería seguir abrazando al chico. Entonces Atem inspecciona su alrededor, fijándose que no hubiese quedado ningún ser proveniente del reino de las sombras. Por suerte no había rastros de ellos, sin embargo sabía que eso no iba a ser por mucho tiempo, tenía que sacar a la castaña de allí, la escuela ya no era segura. El tricolor se da media vuelta para mirar a Anzu fijamente, seguido de esto le toma delicadamente la mano.
- Pero…- Se sobresalta al escuchar el sonido del timbre que anunciaba el final del recreo- Que raro, normalmente dura unos diez minutos el descanso- Dijo la castaña.
- ¿Vistes la niebla que nos había rodeado al igual que los monstruos?- Le Atem preguntó mientras la miraba a los ojos.
- Sí- Dijo Anzu, al mismo tiempo que asentía y lo miraba fijamente. A ella le encantaba mirarlo a los ojos como estaban haciendo en ese momento.
- Eso es porque estábamos en el reino de las sombras- Al escuchar eso, la ojiazul se tensó- En ese lugar pasa el tiempo diferente que fuera de este- Le explicó el tricolor.
- A- atem- Dijo con voz temblorosa- ¿Esas cosas van a regresar?
-Es lo más probable- Vio como la ojiazul se mordía el labio -La escuela no es un lugar seguro ahora, en cualquier momento van a regresar – Dijo el chico seriamente, para luego avanzar hacia la salida del lugar, arrastrando nuevamente a Anzu.
- Pero no podemos, tenemos clases- Dijo la castaña mientras lo seguía torpemente. Sentía como si su cuerpo fuera de gelatina por cómo le temblaba este con cada paso que daba. El miedo que había sentido al ver aquellas criaturas horrendas seguía persiguiéndola, al igual que las abrumadoras incógnitas que tenía dando vueltas en su mente sobre el tricolor.
- Eso no es importante, me preocupa tu seguridad- La miró- Ahora vámonos de aquí- Le respondió al mismo tiempo que apretaba un poco más la mano que sostenía de la chica, sin llegar a lastimarla.
- No podemos irnos así ¿Y qué hay de mis cosas…?- Preguntó la ojiazul.
- Yugi se encargará, de seguro ya se habrá dado cuenta de todo- La interrumpió Atem sin prestarle mucha atención a las preocupaciones de la castaña.
- ¿Cómo es eso posible? Yugi no sabe nada de esto…- Dijo ella sin entender.
- Hablaremos de eso más tarde, primero nos vamos a tu casa- Dijo el tricolor mientras apuraba un poco más el paso, ambos casi estaban en la salida de la escuela.
- ¿A mí casa?- Preguntó extrañada.
- Sí, pienso que vas estar mejor allí, ahora vamos- Dijo Atem, para luego salir del colegio con la castaña.
En casa de Anzu
Mai se encontraba cruzada de brazos, mientras miraba a la castaña que se hallaba sentada delante de ella en el escritorio de la gigantesca biblioteca. La mujer parecía en cierto sentido, algo cansada y preocupada, sin embargo su expresión era seria y la observaba con detenimiento, la ojigris en ese momento meditaba cuál sería la mejor forma de hablar de un tema un tanto delicado. El silencio que se había formado entre ambas se estaba volviendo irritante e incómodo.
- Podrías explicármelo bien, porque de verdad no comprendo lo que tratas de decirme- Hablo finalmente Mai, cansada de ese pesado ambiente.
- Quisiera decirte Mai, pero prefiero hacerlo cuando Anzu este también con nosotras- La mira fijamente- Igual tienes derecho de saber- Suspiro- Veras, cuando yo atravesé el portal junto con los compañeros de Eliot, me sentía aturdida y con un fuerte vacío en mi corazón al darme cuenta que estaba sola en un mundo desconocido. De verdad me aterraba el mundo que había llegado- Mira a la ojivioleta- Tuve mucha suerte al tener apoyo de tus padres, ellos sabían quién era y me ayudaron innumerables veces.
- Mis padres habían acompañado a Eliot hacia el otro mundo, era normal que quisieran ayudarte, a parte mi madre me contó que no fue difícil que fueran amigas, hasta mi padre entablo fácilmente una amistad con vos- Desvía su mirada hacia la ventana que estaba atrás de la castaña y vio el paisaje del hermoso jardín, el cual parecía sacado de un cuento- No sé porque mis padres siempre sintieron que te debían algo.
- La que le debe mucho soy yo y más a tu madre- Sonrió- Siempre fue sincera conmigo y me dio a entender muchas cosas- Se ríe y la rubia la ve extrañada- Te pareces mucho a ella- Dijo la castaña.
- Creo que nos estamos desviando de tema- Dijo Mai, claramente molesta ante la comparación que no le agradaba de lo más mínimo.
- No te enejes, temperamental como tu padre- La ojivioleta iba a protestar, sin embargo no tuvo la oportunidad porque la mujer continuó hablando, pero está vez melancólicamente- No estoy evadiendo el tema, de hecho a eso iba.
- Entonces dime quién es ese tal elegido por los dioses- Dijo seriamente la rubia.
- Es el hijo de un viejo amigo, alguien que conocí por las insistencias de tus padres- Le respondió, al mismo tiempo que se acordaba de esa charla, que más bien era una discusión con papás de la chica.
Flash back
La joven ángel caminaba de un lado a otro, claramente nerviosa mientras debatía con sus recientes amigos un tema que le hacía querer salir corriendo. Apoyada en la pared, mirando la ventana que daba al exterior, se hallaba una mujer de pelo castaño oscuro, casi negro y con un par de ojos violetas que brillaban con intensidad. A pocos pasos de ella un hombre rubio de ojos rojos estaba con los brazos cruzados y con una expresión seria en el rostro. Esa pareja era amigos de Eliot, los había conocido muy poco y sabía que eran personas confiables, aunque era un poco incómodo estar con ellos, más sabiendo el carácter de ambos.
- "Así que observando a Isabel y James"- Le dijo el joven de ojos azules oscuros mientras se acercaba a ella y le sonreía tímidamente- " Ellos siempre pelean por una cosa u otro, ya parecen casados, aunque todavía no lo estén. No te sientas mal si los ves enojados y alejándose, después de todo solo cuanta hasta diez y los veras juntos de nuevo"- Le había dicho Eliot al verla preocupada por la discusión de la joven pareja. Ella todavía le costaba entender las relaciones que tenían los humanos, pero con el pelinegro a su lado conoció muchas cosas nuevas y sensaciones que pensó que nunca iba a tener.
Y en esos momentos estar allí, lejos de su hogar, lo cual la hacía sentir inquieta, lo único que conocía de ese mundo era esas dos personas presentes en la gran biblioteca que había pertenecido a aquél joven que le había robado el corazón. Pensar que ese muchacho había estado viviendo en esa casa, caminado en ese sitio, mirando con cara de pensativo y ojos que destellaban curiosidad al investigar su mundo. Se lo imaginaba acariciando cada página de los libros que estaban en cada mueble de la biblioteca, leyendo y soñando con ese mundo de fantasía. Una punzada de dolor le atravesó el pecho al pensar en eso, ya no lo vería más, no lo escucharía, no podría estar de nuevo entre sus brazos.
- Debemos llegar a un acuerdo, no podemos seguir así, o la obligas vos o lo hago yo- Dijo enojado el hombre mientras miraba a la ojivioleta.
- Ya la intente de convencer pero como ves, ni siquiera nos presta atención- Le respondió la mujer mientras desviaba su mirada hacia la castaña, quien dejo de caminar al escucharla.
- No pienso salir de aquí, entiendo que me quieran ayudar pero…- Empezó a decir la ojigris pero fue interrumpida.
- Nada de peros- Dijeron la pareja a unísono.
- Has estado encerrada en esta casa desde que llegaste a este mundo, a parte tienes que pensar no tan solo en tu bienestar, sino que también el del bebe- Dijo la ojivioleta mientras miraba preocupada a la castaña. Isabel trataba de ayudarla, desde que se enteraron del embarazo del ángel estaban muy preocupados y tenían varias razones para estarlo.
- Y vos también, no se han despegado de mi ni un segundo y tarde o temprano darás a luz- Dijo la ojigris al mismo tiempo que miraba la no tan grande panza de embarazo de la otra mujer.
- Para eso falta mucho y antes de eso quiero verte mejor- Le respondió Isabel claramente preocupada.
- No funciona que le digas palabras dulces, hay que buscar ayuda- Dijo el rubio mientras agarraba por los hombros a la ojivioleta.
- ¿Pero de quién? Solo un pequeño, para no decir minúsculo grupo sabe esto y no agrada la idea de que este tema se haga conocer- Le respondió ella mientras lo miraba fijamente.
- Conozco a alguien de suma confianza, quien me ayudó en mis investigaciones- Dijo James al mismo tiempo que le sonreía.
- ¿Te refieres a…?- Preguntó la ojivioleta al acordarse de unos de sus amigos de estudio.
- A él mismo, aunque he perdido contacto con él por un tiempo, no será difícil encontrarlo, después de todo nunca se ha alejado de Egipto- Dijo James pensativo.
- ¿De quién están hablando?- Preguntó la ojigris perdida, ante esto sus dos amigos la miraron fijamente.
- Tendrás que salir de aquí si lo quieres saber- Le sonrió de costado- Y cómo sé que los de tu especie suelen de ser curiosos, eso no va a ser ningún problema- Dijo el ojirojo.
- Yo no soy igual a los míos- Replicó ella- No tengo deseos de conocer este mundo- Continuó diciendo, sin embargo eso no era cierto, había quedado maravillada con todo lo que Eliot le había contado sobre ese mundo. Pero en esos momentos era diferente, las cosas habían cambiado y el simple e inocente deseo de estar allí con la persona que amaba se había evaporado por completo y aquel joven de ojos azules oscuros de cautivadora voz se había desvanecido como si de un sueño se tratase.
- Mientes y se nota claramente- Se separa de su pareja y se acerca hacia el ángel- Tienes que tener esperanzas- Entrelaza sus manos con las de ella- Todo se va a arreglar- Le dijo la otra mujer, al mismo tiempo que le sonreí cálidamente.
- Yo…- La miró a los ojos, notando la fe y confianza que su amiga tenía- Lo intentaré- Dijo finalmente la ojigris.
- Por algo se empieza- Dijo Isabel, para luego suspirar.
- Voy a reservar el vuelo para mañana a primera hora, nos vamos a Egipto- Dijo el rubio, al mismo tiempo que se disponía a salir de allí.
- Siempre tan impaciente- Dijo la ojigris.
- Ni lo menciones, lo conozco muy bien- Le respondió Isabel- Ni te imaginas como esta con el tema del bebé ¿Sabes que seguimos teniendo discusiones con el nombre?
- Creo que el nombre se lo deberías poner vos, cambiando el tema- Mira fijamente Isabel- ¿Quién es ese amigo suyo?- Preguntó curiosa el ángel.
- Aknan, vive en Egipto y está súper familiarizado con todo lo que tenga que ver con los mundos. Su familia ha investigado sobre eso durante décadas- Le respondió Isabel, quien se le notaba un tanto molesta porque le había cambiado del tema.
- ¿Él era amigo de Eliot?- Preguntó la ojigris, el nombre de aquella persona le sonaba familia. Era muy probable que el pelinegro le hubiese hablado de él en algún momento.
- Sí y uno muy cercano, cuando Eliot se obsesionó con los dos mundos y descubrió que en Egipto había una gran fuente de información de ello, no dudo en ir allí. Entonces conoció a Aknan y hablaron mucho del tema, al final se hicieron muy buenos amigos y ambos comenzaron a plantearse cómo poder conectarnos y transportarnos por los otros dos mundos- Sonrió- Tenías que haber visto cómo se llevaban ellos dos, parecían inseparables, ambos se entendían tan solo con simples miradas y gestos- Dijo la ojivioleta, recordando como Eliot y Aknan trabajaban juntos.
- Pero yo no lo vi cuando llegamos aquí, si estaba tan metido en esas investigaciones… ¿No debería haber estado con nosotros?
- Aknan no quería participar del viaje ni estar presente, una cuestión personal, creo- Le respondió Isabel mientras se encogía de hombros.
- Ya entiendo, debe de tener sus razones- Dijo el ángel, tratando de no sonar tan decepcionada.
- Bueno… está todo listo, mañana a primera hora nos vamos a Egipto- Dijo James mientras ingresaba nuevamente a la biblioteca y miraba a las dos mujeres.
- Eso fue rápido- Dijo la ojigris.
- Estamos hablando de mí, siempre consigo lo que quiero- Dijo el rubio mientras sonreía de costado.
- Eso será un problema, porque yo también y quiero elegir el nombre- Dijo la ojivioleta mientras sus ojos brillaban.
- ¿El nombre?- La miró sin entender- No me digas que otra vez estas con eso Isabel…- Dijo James con voz cansada.
- Oh, sí que lo estoy, va a ser niña y se va llamar Mai quieras o no- Le contestó ella, al mismo tiempo que le lanzaba una mirada de advertencia si la cuestionaba.
- Ya discutimos esto y dijimos que iba a ser Leila- Dijo el ojirojo, ignorando cómo lo miraba la ojivioleta.
- No quiero que se llame así- Se quejó Isabel.
- Es el segundo nombre de mi madre, no veo el problema de que se llame así- Dijo el rubio mientras se cruzaba de brazos.
- Y ese es el problema, detesto a esa mujer- Dijo ella mientras se cruzaba de brazos también y lo miraba claramente molesta.
- Isabel…- Dijo James perdiendo la paciencia.
- Ahora que lo pienso yo no pensé todavía ningún nombre- Dijo la ojigris, interrumpiendo a la pareja, ya cansada de la discusión de ambos jóvenes.
- Bueno… el bebé es muy pequeño todavía para saber que va a ser- Le dijo Isabel con voz calmada, sin embargo se la notaba aún molesta.
- Lo sé, sé que va a ser una niña y que será mitad ángel y mitad humano. También estoy consciente que vamos a correr peligro ambas- Dijo el ángel seriamente, ante esto Isabel y James intercambiaron miradas.
- Tiene razón, sin embargo nosotros te apoyaremos- Dijo la ojivioleta mientras le sonreía.
Capas al atravesar el portal, las cosas no habían salido como habían pensado, sin embargo la ojigris sabía que no estaba sola. Ella siempre iba a tener el apoyo de Isabel y de James, también estaba la posibilidad de poder hacer que Eliot estuviera nuevamente con ellos y de obtener muchas respuestas en Egipto. Tan solo había que tener esperanzas.
Fin del flash back.
En la escuela Domino
Kisara miraba fijamente su mano entrelazada con la de Seto, esta era caliente al tacto y la hacía sentir la sensación de protección y le era reconfortante, capaz de calmar un poco su acelerado corazón. Sin embargo, la ojiazul estaba segura que igual en cualquier momento iba a tener un ataque si Kaiba seguía tan cerca de ella mientras la miraba fijamente, como si viera más allá de ella. El chico seguía hablando algo sobre el trabajo que llevaba en la compañía Kaiba, su voz en esos momentos era tranquila, fría y cortante, pero igual se lo notaba tenso y el sonrojo no había desaparecido de su rostro. Al final Seto terminó su llamada con una orden firme hacia quien le estaba hablando, al parecer no era alguien de su agrado.
- Era la compañía, tuvieron dificultades con los nuevos discos de duelo- Dijo este claramente molesto, sin embargo sin dejar su tono tranquilo de voz.
- "Pareciese como si quisiera mantener oculto sus sentimientos, siempre le cuesta expresarse. Aunque parece sincero conmigo"- Pensó Kisara mientras trataba de no ponerse más roja ante esos pensamientos -¿Tendrás que ir a tu compañía?- Le pregunto ella y se maldijo internamente porque su voz era temblorosa. Aún podía sentir los tibios labios del castaño sobre los suyos y tan solo recordar eso la ponía más nerviosa de lo que estaba.
- Sí, todo por esos inútiles- Guardó su celular y la volvió a mirar fijamente mientras pensaba bien qué decirle, no era que estuviera nervioso o algo por el estilo, pero se sentía incómodo y empezaba a tener nuevamente sensaciones que antes no tenía y todo por la chica que estaba a su lado, como le había pasado las anteriores veces que estuvo con la ojiazul.
- Ya veo que hoy despedís a una gran cantidad de personas- Dijo Kisara mientras desviaba su mirada.
- O hacen bien su trabajo o me deshago de ellos, por algo les pago- Le respondió el castaño sin darle mucha importancia- Es mejor que vaya antes que hagan algo irremediable, no son ni capaces de seguir las instrucciones simples que les di.
- Cierto que vos fuiste el que invento los discos de duelo- Dijo la peliblanco y luego se sonrojó cuando el ojiazul le sonrió brevemente.
- Sí y últimamente he estado perfeccionando los discos de duelos- Dijo Seto, lo cual para muchos le sonara egocentrista, para Kisara no.
Entonces Seto observó que seguía agarrando la mano de la chica, no se había dado cuenta que no la había soltado. No le molestaba tener los la mano entrelazada con la de la ojiazul, sin embargo tenía que irse para arreglar el desastre que habían cometido sus empleados y él no quería separarse de ella. Estos pensamientos lo molestaron, no entendía la razón de que no deseara alejarse de Kisara y menos la acción que había cometido antes ¿Por qué la había besado? No lo sabía y eso lo enojaba. Cerró por un momento sus ojos y soltó la mano de la chica, no le fue difícil hacer eso, sin embargo lo dejo con una extraña sensación de vacío.
- Nos vemos Kisara- Dijo Seto mientras le daba la espalda y se disponía de salir del aula. Pero en esos momento la chica lo detiene agarrándole el brazo, él confundido voltea a verla y nota que ella se sonroja.
- Y-yo…- "Genial, ahí vamos otra vez con el tartamudeo y acciones sin pensar ¿Por qué lo detuviste Kisara? Que mal y ahora te está mirando fijamente otra vez y eso que sabes muy bien que te pones súper nerviosa cuando él hace eso. A parte ya pareces un tomate con el color rojo que seguramente tienes en la cara"- Se reprochó mentalmente la peliblanco.
Kisara lo mira nerviosamente, sin embargo mantiene su mirada fija en Seto, quien no se enojó al ser detenido por ella. La joven no sabía bien que hacer, quería estar con el castaño, aunque le daba vergüenza decírselo al chico. Por otra parte Kaiba esperaba que la ojiazul le digiera algo y le extrañaba que ella simplemente no hiciera nada, no parecía la clase de chica que se queda callada cuando quiere decir algo o cuando desea expresar lo que siente. El duelista tenía razón, aunque no se esperaba que en ese momento Kisara lo soltara, para luego rodearle con sus brazos el cuello y besarlo tiernamente en los labios. A comparación del anterior, este duro poco, después de que él le devolviera el beso y antes de que pudiera inconscientemente abrazaba por la cintura, la chica rió entre sus labios y se separó del castaño tan rápido como se acercó a este.
- Emmm- Lo mira por un momento. Seto la miraba fijamente- E-eso fue porque me robaste mi primer beso- Dijo Kisara, para luego desviar su mirada, no queriendo verlo a los ojos por lo que había hecho.
- No soy fácil de sorprender, sin embargo vos sos la única que logra que me sorprenda siempre- Le sonrió de costado- Vos también sos la primera- Agregó mientras salía del aula, sin mirarla y la peliblanco se quedó incapaz de responderle ante lo que él le dijo.
- "Por qué le dije eso"- Pensó Seto una vez fuera del alcance de Kisara- "Últimamente no sé lo que me está pasando…"- Sale de sus pensamientos al ser empujado por un chico, al fijarse bien, se trataba de Joey- ¿Qué te pasa Wheleer?- Le pregunto fríamente.
- Lo siento no fue mi…- Joey mira al castaño, dándose cuenta de quien se trataba- Olvida lo que dije ricachón.
- Piérdete Wheleer- Dijo Kaiba fríamente, para luego ignorarlo y seguir su camino.
- ¿Eso es todo?- Preguntó Joey incrédulo- Normalmente nos seguiríamos insultando mutuamente y terminaríamos en un duelo.
- Que como siempre perderías- Dijo Tristán, ganándose una mirada fulminante de parte del rubio.
- Mira que no me olvido de lo de Serenity pervertido- Dijo el rubio.
- ¡Ey!- Se quejó el castaño.
- A decir verdad, Kaiba parecía un poco extraño, como perdido en sus pensamientos- Dijo Yugi pensativo.
- No me extraña tiene tantas cosas en su cabezota que de seguro algún día le va explotar- Dijo Joey.
- Es muy probable que este así por un asunto de su compañía, las últimas semanas ha salido varias veces de la escuela para atender asuntos del trabajo- Dijo el tricolor.
- ¿Desde cuándo te preocupas tanto por Kaiba?- Preguntó Tristán y ante esto Yugi solo se encogió de hombros.
- Creo que pasar tiempo con Kisara lo está afectando, después de todo ella es la quien siempre está hablando del ricachón- Dijo Joey y en ese momento toca el timbre, anunciando que terminaba el recreo- Viejo, el descanso se pasó rápido y por mala suerte ahora tenemos biología- Ante esto los tres se dirigieron sin apuros al aula. El profesor de biología se tomaba todo el tiempo del mundo para ir a clases, muchas veces todos los del curso pensaban que había faltado por lo que el docente tardaba. Una vez tuvieron solo diez minutos de clases y en ese poco tiempo el profesor no había hecho la gran cosa, solamente había anotado dos páginas del libro que debían resumir, lo cual casi nadie lo hizo. De todos los profesores que tenían era el más irresponsable y el que el alumnado se preguntaba quién le había dado el título de docente.
- ¿Por qué no saliste al recreo?- Le preguntó Yugi a Kisara, una vez que había entrado al aula. La ojiazul estaba sentada en su banco, perdida en su mundo.
- ¿Emmm?- Lo mira recién dándose cuenta de que estaba al lado de ella- Tuve que juntar los útiles de mi cartuchera que estaban esparcidos por todo el aula- Le respondió la peliblanco.
- ¿Anzu no te ayudo?- Preguntó el tricolor, quien pudo notar la ausencia de la castaña. Normalmente la chica se encontraba en el aula una vez que tocaba el timbre.
- ¿Anzu?- Se pone colorada y desvía su mirada al recordar que no fue su mejor amiga quien la había ayudado, sino que Seto- No, de hecho no sé ni donde está- Hizo una mueca- Me dejó sola mientras se iba con Atem- Dijo Kisara un tanto molesta.
- ¿Con Atem?- Preguntó Yugi extrañado.
- Como ya dije ante, ese par de tortolitos no se separan desde que se conocen- Dijo Tristán.
- ¿Por qué será que se ha llevado a Anzu?- Preguntó Joey con tono pícaro.
- Espero que no seas mal pensado Joey- Dijo Kisara mientras lo miraba fijamente.
- ¿Yo?-Se señaló el rubio mientras ponía cara de inocente- No sé de qué estás hablando Kisara.
- Lo que puede llegar a ser inocente en Joey es cuando este pone cara de perrito degollado- Dijo el castaño.
- ¡Ey! No me digas así- Se Quejó Joey.
- Lo siento, cierto que solamente Kaiba te puede llamar así- Dijo Tristan mientras ponía una mano detrás de su cabeza con indiferencia.
- Sí- Se calla por un segundo- ¡Ey!- Exclamó molesto el rubio.
- Hasta lo admite- Dijo Kisara divertida.
- Es mejor ir a nuestros bancos, me pareció ver por la puerta que el profesor venía para acá- Dijo Yugi.
- No, imposible ¿Es el fin del mundo o qué? Nunca llega a tiempo ese tipo- Dijo Tristán mientras se asomaba a la puerta, siendo seguido por Joey. Y sí, definitivamente venía el profesor.
- Mierda, es verdad- Dijo el rubio, para luego alejarse de la puerta- Y parece que no está de buen humor.
En las calles de la ciudad Domino
Anzu caminaba atrás de Atem, siéndole casi imposible seguirle el paso, ya que él se desplazaba rápidamente por la ciudad. El chico parecía perdido en sus pensamientos, sin embargo se notaba que estaba atento a su alrededor, vigilando que ningún monstruo del reino de las sombras estuviera cerca. El hecho de que no le prestara atención y que no le hubiese dirigido la palabra desde que salieron de la escuela, la molestaba enormemente. La joven resopló, estaba cansada del ambiente tenso entre ellos dos, entonces paró de caminar de golpe y soltó la mano del tricolor, el cual enseguida volteó a verla.
- ¿Qué pasa Anzu?- Le preguntó Atem mientras la miraba atentamente, un tanto extrañado.
- Es que estoy cansada de que no me cuenten las cosas, una cosa si es mi familia y otra que seas vos- Lo miró fijamente, notando como este se tensaba al escuchar lo que dijo- No quiero secretos, no quiero desconfianza, no lo quiero y menos con vos- Desvió su mirada sonrojada, últimamente el tricolor se había vuelto una persona muy importante para ella.
Ambos se habían quedado nuevamente en silencio y Anzu se maldijo por haberle dicho lo que todo el tiempo le hacía sentirse mal. Lo que menos quería era que Atem no le quisiera hablar sobre eso y que inevitablemente se distancien, aunque era exagerado pensar eso. Al notar que el ojivioleta no le había respondido, desvió su mirada, la cual hacía rato estaba fija en el piso gastado de la vereda, para mirar al tricolor. Este la seguía mirando fijamente, parecía pensativo, como si tratara de ordenar sus pensamientos para contestarle, como si no supiera qué responderle exactamente.
- Olvídalo, no importa, mejor vamos a casa…- Comenzó a decir ella, pero fue interrumpida por el chico.
- ¿Es horrible no?- Preguntó Atem mientras miraba más allá de ella.
- ¿Qué?- Pregunto Anzu mientras lo miraba sin entender. No le agradaba en lo más mínimo la tristeza de la voz del tricolor.
- Que te oculten las cosas, pero a veces lo hacen para proteger las personas que quieren- Desvió su mirada- Sin embargo no siempre es el camino correcto y de una forma u otra uno va alejando a esas personas importantes – Se dio media vuelta- Te lo voy a contar todo a su debido tiempo, hay cosas que son difíciles de decir y otras de explicar- Dijo Atem serio.
- Atem… yo… no debí decirte eso- Dijo la ojiazul totalmente arrepentida, lo menos que quería era hacer sentir mal al chico.
- Tranquila, no sos la única, yo también quiero saber todo sobre vos- Dijo el tricolor volteándola a verla y Anzu juró que sus sonrisa era tímida y que sus mejillas estaban algo coloreadas.
La ojiazul se sonrojó, aun así le mantuvo la mirada fija en él, para luego acercarse tímidamente a Atem y agarrarle la mano. El chico entrelazó sus dedos con los de ella y de cierto modo le pareció verlo aliviado ante esa acción de parte de ella. Entonces ambos sonrieron y siguieron su camino, después de todo estaban a tan solo una cuadra de la casa de la castaña. Cuando menos lo pensaron ya habían llegado a la entrada del hogar de la ojiazul.
- Ya llegamos- Miro la casa, la cual parecía acogedora como de costumbre, las cortinas estaban a los costados, dando la posibilidad de que uno viera el interior de esta. Seguramente la madre de la chica había dejado entrar la luz del día para que alumbrara todo el interior- Ahora que lo pienso no quiero entrar, esta Mai en casa y no sabe nada que nos escapamos de la escuela, de seguro se va a enojar- Dijo Anzu mientras dudaba ingresar a su hogar- "Y más porque me había pedido faltar a la escuela y yo voy y me escapo de esta. Definitivamente no me va a recibir con una sonrisa"- Pensó Anzu.
- ¿A caso ella vive ahora con vos?- Le preguntó Atem y ante esto la castaña asiente.
- Se va a quedar con nosotras una temporada, mi mamá parecía aliviada- Le respondió Anzu mientras miraba para otro lado, esperando que el tricolor no pregunte el motivo de eso.
- Entonces va a pedir explicaciones- Dijo pensativo el ojivioleta.
- Eso temo, no sé cómo le vamos a explicar todo esto y más porqué vos estas metido en este lio.
- Tranquila, solo déjamelo a mí- Dijo Atem confiado.
- No sé qué tienes en mente, pero confío en vos- Dijo Anzu mientras sonreía y se disponía a abrir la puerta de la casa- Vamos- Ambos entraron.
El interior de la casa tenía la misma apariencia de siempre, pero a la castaña le extraño ver las cosas de su mamá en el sillón de la sala. Normalmente la cartera de color azulado, que la ojigris usaba para el trabajo estaba colgada en el perchero de la entrada, a parte a esas horas la madre de ella debería de haber estado trabajando y esta nunca se olvidaría de la cartera. Entonces la castaña inconscientemente fijó su mirada hacia la puerta que daba a la biblioteca y como si esta la atrajera, se dirigió hacia la madera de bellos tallados.
- ¿Qué pasa Anzu?- Le preguntó Atem mientras la observaba atentamente.
- … Emmm- La ojiazul que estaba a tan solo unos pasos de la puerta parpadeó- Nada, solo que…- No termina la frase, ya que escuchó murmullos proveniente de la biblioteca- Escucho voces detrás de la puerta.
- Entremos, aunque pueda ser de tu madre y tu amiga, es mejor fijarnos- Dijo el tricolor seriamente.
En la biblioteca
-¿Entonces mis padres de llevaron a Egipto?- Preguntó Mai mientras observaba a la ojigris.
- Sí, como sabes allí es donde hubo mucha actividad de los otros dos mundos que cualquier parte y la familia de Aknan es unas de las que están más ligadas- Le respondió la castaña.
- Aknan, me suena como el nombre de un antiguo rey egipcio.
- Allá parece que es una costumbre ponerse nombres honrando a algún faraón, igual Aknan es una abreviatura- Dijo la ojigris, quitándole importancia.
- Como sea, nunca escuche hablar de esa persona ¿Y qué tiene que ver con mi anterior pregunta?- Dijo Mai, no le gustaba que la madre de su amiga diera tantas vueltas para responderle una simple pregunta.
- Es raro que tus padres no te lo hayan contado- Suspiró- Después de todos tiene que ver porque la familia de Aknan está vinculada con los dioses Egipcios- Dijo la mujer mientras se paraba y observaba los libros que estaban ordenados por temas.
- ¿Con los dioses egipcios?- Preguntó la rubia sin creérselo.
- Sí, la familia Muto siempre tuvo un especie de contacto sobresaliente con los dioses, no es extraño que uno de los hijos de Aknan fuera elegido por estos- Le respondió mientras agarraba un libro de la estantería.
- Ese apellido…- Dijo Mai pensativa, hasta que logró acordarse de que Yugi llevaba ese apellido- Eso significa qué…- Empezó a decir sorprendida, sin embargo la madre de su amiga terminó su oración.
- Dos de los amigos de Anzu son los hijos de Aknan y uno de ellos es el elegido por los dioses- Abrió el libro y empezó a ojearlo- No es coincidencia que Anzu entablara amistad con ellos.
- ¿Entonces Yugi es…?- Preguntó la rubia.
- No, conozco a Yugi desde que es un niño y no es su caso.
- Entonces es su hermano, Atem. Hay que decírselo a Anzu- Dijo la ojivioleta mientras sacaba su celular, dispuesta a al menos comunicárselo a su amiga por un mensaje de texto.
- No hay prisa Mai, después de todo Anzu ya se encuentra en casa y esta acompañada- Dijo la ojigris mientras dirigía su mirada hacia la puerta del lugar.
- ¿Cómo puedes saber eso?- Preguntó la rubia, al mismo tiempo que tenía la mirada fija en el mismo lugar que la mujer.
Entonces como había predicho la madre de su amiga, la puerta se abre de golpe y de esta entran la ojiazul, siendo seguida por Atem, quien se queda sorprendido al ver a la madre de la castaña, quién lo observaba mientras le sonreía.
- Anzu, Atem- Dijo Mai sorprendida mientras miraba al tricolor y luego a su amiga- "Deberían estar en la escuela ¿Habrá pasado algo?"- Pensó preocupada ella- ¿Qué hacen aquí?
- Sabía que ibas a estar aquí Mai…- Mira con sorpresa a su madre- ¿Mamá? ¿Por qué no estás en el trabajo? ¿Por qué estas con tus alas?- Se voltea a ver al tricolor, sintiéndose nerviosa por lo que él pensara al ver a su progenitora con esa apariencia- "Que descuidada que es mamá, sin embargo no le molesta que Atem la viera así y él esta… sorprendido, sin embargo no tanto como lo esperaba"- Pensó al ver al ojivioleta quién miraba fijamente a la ojigris.
Fin del capítulo catorce
¿Qué les pareció?
Muchas gracias por el apoyo, mucha, pero mucha paciencia y reviews a : Rossana's Mind (vos extrañas leer cosas mías y yo extraño leer cosas tuyas), DanyStormborn01 (En este capítulo hubo bastante AtemxAnzu y SetoxKisara XD), izanami1019 (A mí me dió vergüenza cuando escribi esa parte de Atem y Anzu con las manos entrelazadas), Taenny ( Hace rato que no leía un review tuyo, me alegra que te guste como esta llendo la de prestar más atención cuando escribo, siempre algún error tengo), srto (Que bien que te gusto el capítulo, trataré de actualizar más rápido, hasta me siento mal cuando no puedo seguir por mucho tiempo mis historias) y a todos los que se toman su tiempo para leer este finc.
Besos y abrazos psicológicos!
Hasta el próximo capítulo!
Review?
