Hola a todos!

Hace mucho que no actualizaba esta historia, como tres meses (lo siento, estuve muy metida en mi otro finc "Marcas del destino") y ya era hora que actualizara. Ya terminé las clases y estoy ¡Libre! (aunque me falta todavía ingles del instituto T-T)

No les entretengo más ¡Ahora al capítulo!

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Más allá de que los ojos ven

¿Por qué le pasaba eso a ella? Primero Anzu la avergüenza por eso ella tira su cartuchera, esparciéndose todo su contenido, luego la castaña no la ayuda por irse con Atem ¿Qué le pasaba a su amiga? Últimamente estaba actuando raro ¿Será porque se enamoró del hermano de Yugi? No podía ser que por eso ella la dejara sola y que después viniera Seto a ayudarla, no era que no le había agradado que el castaño la auxiliar, para nada, solo lo que pasó después de eso. Kisara no lograba concentrarse ni un poquito en la clase, por el hecho de que el Kaiba le había tomada de la mano, la había besado y antes que se fuera ella hizo lo mismo y se avergonzaba al tan solo recordarlo y más las palabras que le había dicho y la respuesta del duelista. Estaba roja como tomate, garabateaba la hoja de su carpeta con corazones y flores que adornaban el nombre del chico que tanto amaba y por eso no escuchó al profesor que le hablaba. El docente golpeó fuertemente con el libro su banco, haciéndola casi saltar de su asiento por el susto que le había dado y cuando ella lo miró, este la había fulminado con la mirada ¿Qué culpa tenía que su cabeza estuviera en las nubes por los sucesos anteriores? Lo peor era que el profesor ese día no estaba de muy buen humor ¿A caso no había comido su ensaladita de todos los días o qué? La cuestión era que en ese momento se encontraba en dirección, sí en presencia de la directora, quién la miraba fijamente como si hubiese hecho algo malo ¿Por qué tanta crueldad? Sólo estaba distraída, no le había faltado el respeto al profesor ni hecho alguna travesura para estar allí.

- Ya que estás acá Kisara- Dijo la directora mientras se paraba de su asiento- Me han informado que usted es la amiga de la señorita Mazaki ¿O me equivoco?

- Soy la mejor amiga de Anzu- Se fijó en la expresión de la mujer y sintió escalofríos- N- no es que eso importe- Dijo rápidamente la peliblanco.

- ¿Tiene idea del paradero de su amiga?- Preguntó la directora mientras la miraba fijamente.

- Pues… yo…- "¿Qué hago? Anzu se fue con Atem, si le digo eso se meterá en problemas. Parecería una fuga de enamorados"- Pensó nerviosamente Kisara.

- Si tiene alguna información, es mejor que lo diga- Dijo con voz amenazadora la que dirigía la escuela.

- A- anzu no se sentía muy bien y…- "Inventa algo rápido, parece que esta vieja tiene un detector de mentiras incorporado"- Atem la acompañó a…- "No puedo decir enfermería porque no hay en esta escuela, rayos, no puedo cubrirla, lo siento mucho Anzu"-La llevó a su casa.

- ¿La llevo a su casa?- Preguntó la mujer mientras alzaba una ceja.

- Sí, no- Se corrigió, si decía eso los dos se meterían en grandes problemas- "Son menos de edad, alguien mayor tiene que retirarlos"- Pensó y entonces se acordó del abuelo de Atem y Yugi- Lo que quiero decir – Se aclara la garganta- Atem llamó a su abuelo, el cual tenía permiso de la mamá de Anzu para retirarla y de paso él también lo hizo porque estaba preocupado por ella- "Bien hecho"- Se felicitó mentalmente la ojiazul.

- Si es así como me lo decís ¿Por qué el señor Muto no firmó para retirarlos? ¿Y qué hay de las mochilas de los dos? No se las llevaron- Volvió a cuestionar la directora.

- Anzu no estaba bien y tanto el abuelo como Atem se la llevaron lo más rápido posible y por la preocupación a ambos se les olvidó lo de la firma y más al señor Muto que ya es grande y no tiene muy buena memoria- Miró de reojo la hora del reloj de pared- A parte el abuelo no puede dejar por mucho tiempo la tienda y falta todavía para que sea el horario de cierre- Sonrió- Y lo de las mochilas, Atem le dijo a Yugi que se ocupara- Terminó de decir Kisara, satisfecha por su justificación- "Me debes una bien gorda Anzu"

- Es entendible- La mira pensativamente- Solo por esta vez te creeré, ya que es razonable lo que dices, sin embargo no me convence del todo- Dijo la mujer, para luego sentarse.

- Yo no le mentiría directora- "Al menos no si no se tratara de mis amigos"- Pensó mientras miraba inocentemente a la mujer.

- Bien, eso por un lado resuelto, por otra parte ¿Se puede saber por qué te mandaron a dirección?- Le preguntó mientras observaba como la chica suspiraba rendida – No me digas, tu cara lo delata ¿Estabas en las nubes por pensar en alguien? ¿En un chico precisamente?- Preguntó, dando justo en el blanco y ante eso la ojiazul casi se cae de la silla.

Kisara desvía su mirada mientras un sonrojo se apodera de su rostro ¿Era tan obvia? Que fácil que la directora lo descubrió, ahora faltaba que estuviera como una vieja chismosa ¿Por qué le pasaba eso a ella? Y la ojiazul quería desaparecer en ese preciso momento y más al ver la sonrisa burlona de la mujer, para que luego esta empezara a reír. Esa reacción de parte de la directora no se lo esperaba y sin poder evitarlo, también se echó a reír, pensando por un momento de que la entendía, después de toda la docente también había tenido su edad y casi podía verla a ella cuando era más joven y le pasaba lo mismo.

En casa de Anzu, específicamente en la biblioteca

La ojiazul estaba pálida al ver a su madre en su forma de ángel y más sabiendo que Atem estaba presente ¿Qué le iba a decir al tricolor? Algo como: "Mira Atem, mi mamá es un ángel de otro mundo que se quedó a vivir en el nuestro y sí, soy mitad ángel" No podía decir eso, era de locos.

- M- mamá ¿Qué haces así?- Preguntó Anzu mientras veía a su madre, la cual tenía sus alas y luego observaba de reojo a Atem, quién miraba fijamente a la ojigris.

- Regresas rápido a casa cariño y veo que con un amigo- Le respondió la mujer mientras sonreía ampliamente y miraba al tricolor.

- Genial- Suspiro- Sí que sos descuidada- Dijo molesta Mai mientras miraba a la madre de su amiga- ¿Ahora cómo piensas explicarle al chico lo que está viendo?

- Así que ese es el ángel- Murmuro Atem, quien seguía con la mirada perdida en la mujer.

- A-Atem, y-yo- Tartamudeó la castaña, para luego morderse el labio- "¿Qué se supone que tengo que hacer? Que lio ¿Y ahora qué?"- Pensó nerviosa Anzu.

- "Anzu es hija del ángel de la dimensión de los monstruos, eso significa…, significa que Anzu es a quién estaba buscando, el corazón de la profecía escondido en la leyenda que me contaron cuando era niño"- Pensó el tricolor mientras miraba de reojo a la ojiazul.

- ¿Atem? Ah, ya veo- Se acerca al tricolor, el cual la miraba seriamente en silencio y la mujer se detiene a tan solo unos pasos de él- El hijo mayor de Aknan- Dijo la ojigris.

- ¿Cómo? ¿Conoces al señor Muto mamá?- Preguntó Anzu sorprendida.

- Pues claro que lo conozco, él me ayudó mucho cuando viene a este mundo, además es un viejo amigo- Miró de reojo al ojivioleta-Es una larga historia, pero por lo que veo que Atem ya lo sabe- Dijo la ojigris mientras sonreía.

- Mí padre no me hablo nada sobre eso, pero soy consciente de algunas cosas señora Mazaki- Le respondió el tricolor.

- Me haces recordar a Aknan por lo formal que eres, aunque te pareces un poco más a tu madre- Se rió levemente y al ver la expresión del joven continuó hablando- También la conozco y si es eso lo que ibas a preguntarme.

- Mamá- La llamó Anzu- Es necesario que estés así, me incomoda un poco- Dijo la castaña, refiriéndose a las alas de su progenitora.

- Vamos pequeña, no es nada que avergonzarse, a parte vos tendrías que hacer lo mismo para ir acostumbrándote- Le respondió la ojigris, sacándole importancia.

- Ni hablar, con todo el respeto ma, pero no voy a volver a hacerlo- Dijo Anzu mientras negaba con la cabeza y recordaba lo que había pasado al hacer aparecer sus alas.

- ¿Anzu también tiene alas?- Preguntó sorprendido Atem.

- Y-yo…- Comenzó a decir Anzu, sin saber qué responderle y para su suerte, su madre la interrumpió.

- Es mejor que nos sentemos para hablar más cómodos- Dijo la mujer mientras los guiaba a unos de los sillones que había en la biblioteca.

- Ma, enserio, vuelve a ser como antes- Pidió la ojiazul mientras miraba suplicante a la mujer.

- Si eso te pone más tranquila, lo haré mi niña- Dijo la otra castaña, para luego cerrar los ojos y que sus alas brillaran para que de a poco desaparecieran por completo-Pero ten en mente que tienes que acostumbrarte- Dejo el libro que tenía en la mano en uno de los estantes- Vos también podes hacer lo mismo.

- De cierto modo prefiero evitarlo- Dijo en voz baja Anzu mientras seguía a su madre.

En la corporación Kaiba

Seto estaba en su oficina mientras miraba fríamente a tres de sus trabajadores, no sabía que le enojaba más, que hubiesen echado a perder su trabajo que venía invirtiendo su tiempo hacía meses o porque le habían obligado a regresar a la compañía cuando estaba con Kisara. Definitivamente estaba enojado por ambas y sí que se iba a desquitar con esos tipos. Se paró de su asiento y miró seriamente a los presentes, sí, los iba a despedir uno por uno y lo disfrutaría.

- López- Nombró al hombre calvo, vestido con un traje gris- Arruinaste la configuración de los discos de duelo, de vez de hacer los últimos retoques- El empleado sudó frío ante el tono de voz del castaño- ¿Sabes cuánto me tardó lograr lo que me propuse?- El hombre negó con la cabeza y Seto decidió continuar hablando -Es mejor que te largues en este mismo instantes y quites tus cosas de mí compañía- Su voz era fría y cortante con un tono amenazador.

Ante esas simples palabras, López asintió y se fue casi corriendo de allí, antes de que Kaiba perdiera la paciencia e hiciera algo pero que despedirlo. Por su parte, el resto de los empleados se miraron entre sí nerviosamente, ante de mirar con algo de temor a su jefe.

- Ustedes dos, Luis y Fernández- Se volvió a sentar y se cruzó de brazos- Sé muy bien que ambos eran los ayudantes de López, es más tenían la responsabilidad de supervisar su trabajo- Los fulminó con la mirada- ¿Están conscientes de que tendré que empezar de nuevo? Eso me pasa por solicitar la ayuda de otros, sabiendo muy bien que para que algo saliera como uno quiere, lo tiene que hacer por sí mismo- Señaló la puerta de la oficina- Largo, considérense despedidos, tomen sus cosas y váyanse de mi compañía- Dijo Seto elevando un poco su voz.

Una vez que los exempleados de Kaiba se fueran para no volver, el castaño suspiró y sacó su celular del bolsillo de su chaqueta. Entonces el castaño se dispuso de mandar un mensaje de texto a la peliblanco, ya imaginándose la cara de sorpresa de ella al ver que él tenía su número de celular. Terminó de escribir el mensaje y lo envió, no le gustaba el hecho de que no soportaba no estar cerca de la ojiazul y menos que esta rondara por su cabeza todo el tiempo. Quizás Mokuba tenía razón, pero nunca lo iba a admitir.

Flash back

Los hermanos Kaiba habían llegado a la mansión, luego de haber dejado a Kisara en su casa. Seto agradeció en silencio que al fin estuvieran en su hogar, no soportaba escucha como Mokuba seguía hablando del al peliblanco. Desde que había subido al automóvil, su hermano menor no paraba de comentar cosas sobre la ojiazul, lo cual de cierto modo lo molestó y más cuando Mokuba lo miraba por un tiempo y luego se reía de él. Eso nunca antes había pasado y no recibía respuesta alguna del niño cuando le preguntaba al respecto. Seto baja de la, limosina, siendo seguido por su hermano y ambos entran a la mansión.

- Vamos Seto, debes de admitir de que Kisara es genial, aparte de hermosa- Dijo el menor con una gran sonrisa en su rostro mientras seguía a su hermano.

- Nunca dije que no lo fuera- Le respondió Kaiba sin inmutarse.

- Pero tampoco lo dijiste- Dijo el niño mientras hacía un pequeño puchero y el castaño lo miró de reojo.

- ¿A qué viene eso Mokuba?- Quiso saber Seto mientras se volteaba a verlo, para mirarlo fijamente.

- Note como ella te miraba y como vos la mirabas a ella- Dijo mientras clavaba su mirada al piso- Y creo que…- Lo volvió a ver- Para mí que se gustan- Afirmó el hermanito mientras sonreía.

-Cállate Mokuba, no es cierto- Dijo Kaiba mientras desviaba su mirada.

- Sí lo es- Hizo por segunda vez un pequeño puchero- ¿Entonces por qué tienes la cara roja hermano?- Preguntó mientras lo señalaba. Definitivamente el ojiazul tenía un claro sonrojo en el rostro- A parte estuviste ausente desde que ella te besó en la mejilla.

- Es tarde, es mejor que vallamos a dormir, mañana tengo que trabajar y hay escuela- Le respondió el mayor, cambiando de tema e ignorando lo dicho por el menor.

- Es la primera vez que te sonrojas, apuesto que eso le parecería tierno a Kisara- Siguió hablando Mokuba, a pesar que sabía que su hermano no quería hablar del tema ¿Pero quién no tendría curiosidad o querría saber la razón de por qué el gran Seto Kaiba tenía tales reacciones a causa de cierta alvina?

- Ya vete a dormir, tengo cosas que hacer- Le respondió Seto a regañadientes.

- Ah, bueno- Contestó Mokuba un poco desanimado- Solo te quería decir que tengo el número de celular de Kisara- Le contestó mientras sonreí internamente al ver cómo el castaño se quedaba quieto al escucharlo.

- ¿Cómo lo conseguiste?- Quiso saber mientras miraba fijamente a su hermano, no le pareció creíble que Kisara le diera su número de celular a Mokuba.

- Fue fácil, cuando estábamos hablando del mal hermano que a veces eres, me dijo que me daba su número de celular para que cuando me sintiera abandonado que le avisara y me haría compañía- Sacó su celular- Claro que eso fue mientras corríamos hacia la corporación y antes de que te encontráramos y ella cayera en la cuenta que eras vos mi hermano- Dijo Mokuba, disfrutando de la expresión de su hermano.

- ¿Mal hermano? ¿Eso es lo que piensa de mí?- Preguntó Kaiba mientras se cruzaba de brazos.

- No exactamente, como dije antes, no sabías que eras vos y si lo hubiese sabido no habría dicho nada, ya que lo comprendería ¿A caso te importe lo que ella piense?- Dijo el niño, riéndose por dentro, su hermano no lo engañaba, sentía algo por aquella joven.

- Nunca me importó la que piense los demás y al ser ella no lo cambia nada- Le respondió mientras se daba vuelta, dispuesto a dejar ahí la conversación.

- Se nota- Dijo Mokuba no muy convencido mientras le enviaba el contacto de Kisara a Seto.

- No te imagines cosas que no son Mokuba-Le respondió mientras agendaba rápidamente el número de la chica.

- No lo imagino, digo lo que vi y te conozco bien, te gusta Kisara- le respondió, antes de dar media vuelta y dirigirse a su habitación.

- No es eso Mokuba- Abre la puerta de su cuarto y entra- Es algo más que eso- Dijo mientras cerraba la puerta de tras de sí.

Fin del flash back

El castaño odiaba que su hermano menor tuviera razón, la verdad que había estado observando a Kisara desde que ella ingresó a la escuela Domino, algo en ella le llamó la atención desde el primer día de clase. Parecía alguien tímida y frágil, recordó que cuando intercambiaron miradas por primera vez, la joven se había sonrojado y desviado su mirada al instante. Después noto que Kisara se juntaba con el grupo de fenómenos y era muy buena amiga de la castaña y pudo observar que era una chica con carácter y sin miedo a decir lo que pensaba, claro, eso solo cuando estaba con sus amigos. Por alguna razón cuando estaba en su presencia a penas le dirigía la palabra y de cierto modo eso lo molestaba. Desde entonces la estuvo observando en silencio por un tiempo y pocas veces podían dirigirse la palabra, pero igual Seto siempre supo que la chica también lo veía a él y más de una ocasión la había descubierto observándolo ¿Quién iba a pesar que en poco tiempo estaría en la situación que se encontraba en ese momento? Pensando siempre en la peliblanco y queriendo estar a su lado, las palabras que le venían a la cabeza era "ridículo" lo que pensaba de ella, "imposible" que siempre lo hiciera sentir diferente, era increíble que alguien como Kisara estuviera derritiendo el hilo dentro de él y al final de todo "idiota" por el simple hecho de estar empezando a pensar como un idiota enamorado.

En la escuela

Kisara escucha la melodía de su celular, indicando que le había llegado un mensaje. Entonces miró de reojo a la directora, quién estaba revisando unos papeles con información de la escuela y aprovechó que estaba entretenida para poder ver el mensaje. Al fijarse en la pantalla de su celular, se extraña que el número era desconocido y abre el mensaje de texto con algo de curiosidad.

Mensaje de desconocido:

"¿Aún sigues en la escuela o ya puedes salir? "

- "¿Desconocido? Y que sabe dónde estoy, no me gusta esto. A parte quién se cree para mandarme un mensaje así"- Pensó la peliblanco mientras respondía el mensaje de texto.

Mensaje de Kisara:

"¿Quién eres y cómo conseguiste mi número?"

Mensaje de desconocido:

"¿Quién soy? Nos vimos por última vez en la escuela antes que tuviera que ir a arreglar unos asuntos. El número es cortesía de mi hermano."

- "¿Arreglar unos asuntos? ¿Última vez en el aula? No puede ser…"- Pensó sorprendida mientras sentía que sus mejillas se coloreaban y le respondía nerviosamente mientras la imagen de cierto duelista aparecía en su mente.

Menaje de Kisara:

"Etto… ¿Seto?"

Mensaje de Seto:

"Ahora que lo sabes, como ya terminé voy a pasarte a buscar ¿Terminaste las clases?"

- "Así que Mokuba le dio mí número, no sé si agradecerle o matarlo, sí definitivamente lo voy a asfixiar con un abrazo cuando lo vea"- Pensó Kisara, mientras sonreía y luego volvía a a escribirle.

Mensaje de Kisara:

"Pues, sí y no. Sigo en la escuela, pero en dirección T-T"

Mensaje de Seto:

"¿Puedo preguntar?"

La peliblanco se mordió el labio, prefiriendo no decirle la razón de cómo había terminado en compañía de la directora y luego le respondió rápidamente.

Mensaje de Kisara:

"Es una larga historia, si quieres retirarme, hazlo ahora, no sé cuánto tiempo más podré aguantar a la directora, así que ¡RESCATAME!"

Entonces la ojiazul esperó ansiosamente la respuesta del chico, la cual tardó un poco en llegar y cuando lo hizo, un alivio la invadió por leer tan solo tres simples palabras escritas por parte del chico que tanto amaba.

Mensaje de Seto:

"Voy para ya."

- "¡Es mi héroe!"- Pensó contenta la joven mientras se disponía a agregar el contacto de Kaiba a su celular.

En casa de Anzu, específicamente en la biblioteca.

La ojiazul se sentó al lado de Atem, pero manteniendo cierta distancia, la situación en la que estaba la incomodaba mucho. Su madre y su hermana se sentaron en los sillones de en frente de ellos mientras que la ojigris dejaba cuatro tazas de té arriba de la mesita que estaba delante. Anzu vio como el humo de las tasitas de porcelana hacían formas en el aire y se dejó perder por un momento por las figuras que estas hacían, antes de concentrarse en lo que estaba hablando su progenitora. El tricolor por su parte miraba de reojo a Anzu, para luego centrar su atención en la madre de esta, queriendo saber más sobre ambas castañas.

- Bueno, ahora que estamos todos cómodos, es hora de respuestas ¿No?- Dijo la ojigris mientras agarraba una de las tazas y luego tomaba un sorbo del líquido caliente que este poseía.

- Supongo que sí- Dijo Anzu mientras se hundía en el sillón.

- Cielos, hay que contar tanto que no sé por dónde empezar- Dijo la madre de la ojiazul mientras sonreía melancólicamente.

- Ma, vos no me quisiste contar antes ¿Por qué ahora?- Preguntó Anzu mientras miraba a su progenitora.

- ¿No lo sabías Anzu?- Preguntó algo sorprendido Atem, después de todo se imaginaba que la chica estaba al tanto.

- No lo supe hasta ayer, pero ahora lo comprendo, entiendo mis sueños, las sensaciones que tengo…, mi forma de ver las cosas, me entiendo mejor a mí misma- Dijo Anzu mientras miraba fijamente su taza y luego la agarraba entre sus manos, sintiendo el calor que provenía de esta- Creo que en el fondo siempre lo supe, me parece que sabía que yo era diferente.

- ¿Te parece familiar ese sentimiento Atem?- Preguntó la madre de la ojiazul.

- ¿A qué se refiere?- Preguntó sin comprender el tricolor.

- Hace algunos años, cuando Anzu era pequeña, tuve que hablar urgentemente con tu padre y bueno, hablamos un poco y una cosa llegó a la otra, terminamos cambiando opiniones sobre las dimensiones y me contó sobre vos- Dijo la ojigris mientras dejaba la taza en la mesita.

- ¿Sobre mí?- Preguntó Atem algo sorprendido.

- ¿Qué tengo que ver yo en esta conversación?- Preguntó la chica, extrañada de que su madre la hubiese nombrado, si era que estaban hablando sobre Atem, dándole sin saber un profundo alivio al tricolor por haber interrumpido la conversación.

- Mai- Llamó a la rubia, quién le prestó atención enseguida- ¿Te acuerdas ese día hace unos ocho años?- Preguntó el ángel mientras miraba a la rubia.

- Ese día…- Dijo pensativa la ojivioleta- Ya me acuerdo, cuando Anzu tuvo una recaída, estuvo una largo tiempo enferma.

- ¿De qué hablan? Yo no recuerdo nada- Dijo Anzu sin entender, no tenía memoria de haber estado enferma por tanto tiempo.

- Es normal que a alguien en el estado en que te encontrabas no lo recordara- Le respondió la madre de la ojiazul.

- ¿Qué ocurrió?- Preguntó interesado Atem.

- Anzu tenía mucha fiebre y estuvo inconsciente por días- Cerró sus ojos por un momento al recordar a su amiga acostada en la cama, pálida y con un paño en la frente- No sabíamos que tenía o al menos la tía nunca me quiso decir- Dijo Mai perdida en sus recuerdos.

- De hecho no era nada malo, era algo normal ya que había tenido mucho contacto con el mundo donde provengo y eso hizo despertar la parte de ella que es de allí- Dijo tranquila la ojigris.

- Eso es ridículo, nadie ha conseguido ir al mundo de los monstruos, al menos nadie más que el padre de Anzu y sus acompañantes- Dijo Atem, sin poder creerle.

- Atem tiene razón, nunca fui a ese lugar, aunque deseo ir algún día- Dijo Anzu, pensando igual que el chico.

- Sí lo lograste Anzu, hasta hoy en día lo sigues yendo- Dijo Mai mientras desviaba su mirada.

- Mai está en lo correcto, siempre has tenido sueños de un cielo infinito, un bosque lleno de vida y de maravillosos seres que viven en estés, una briza cálida y familiar- La mira a los ojos- Anzu es hora que sepas que cada ángel tiene una habilidad que lo caracteriza, la tuya es de viajar a través de los mundos con tu mente y a pesar que no estabas consiente de lo que podías hacer. Si aprendieras a controlarlo, incluso podrías transportarte a los mundos sin dificultad, o eso es al menos lo que me hizo entender Aknan- Dijo la ojigris seriamente.

- Y-Yo siempre pensé que solo eran simples sueños, pero… parecían tan reales y creo que en el fondo siempre supe que no era tan solo una fantasía- Dijo la ojiazul mientras desviaba su mirada.

- Si lo pensamos un poco podemos ver a Anzu como un puente que conecta a los tres mundos y eso explicaría mucho de los sucesos anteriores- Dijo pensativo Atem mientras recordaba cómo los monstruos del reino de las sombras perseguían a la ojiazul como si tuvieran un propósito para hacer eso.

- ¿Un puente?- Preguntó Mai mientras se cruzaba de brazos- Eso también explica porque últimamente está habiendo constante presencia de monstruos del reino de las sombras y la mayoría estaban cerca de donde se encontraba Anzu.

- ¿Por eso viniste a la ciudad?- Preguntó la mujer.

- En parte sí- Admitió-Valon me contactó diciendo que había una extraña actividad de criaturas del reino de las sombras en Domino y lo único que pude pensar era que Anzu estaba en peligro, más cuando me recodó lo de los sueños de Anzu- Dijo Mai recordando el día que el motociclista la llamó por ese motivo.

- Nunca me había pasado esto antes ¿Por qué ahora?- Quiso saber la ojiazul.

- Es que a medida que creses tus poderes se van desarrollando, Aknan y yo no sabíamos por cuanto tiempo ibas a seguir a salvo y por eso es que creo que hizo que Atem viniera- Dijo el ángel, pensando en la forma de ser del padre del tricolor.

- ¿Qué tiene que ver Atem en todo esto?- Preguntó Anzu, estaba harta de no saber bien que papel tenía el ojivioleta en todo ese tema.

- Yo vine por mi cuenta, mi padre no me dijo nada- Dijo el ojivioleta, contradiciendo lo dicho por la madre de Anzu.

- Había otra razón de que vinieras a Domino y no solo para visitar a tu familia ¿O me equivoco?- Dijo la ojigris mientras lo miraba fijamente y Atem podría jurar que veía más allá de él.

- No, estás en lo cierto, en parte fue para hacerle un favor a Ishizu- Le respondió algo incómodo.

- ¿Ishizu?- Preguntó Anzu, ya que no conocía a la nombrada.

- Es una amiga de la infancia- Dijo Atem como si nada mientras agarraba su taza.

- La portadora del collar del milenio, ahora entiendo todo- Dijo Mai.

- ¿La conoces?- Preguntó Anzu, extrañando que su amiga supiera quién era la amiga de Atem.

- Algo así, mis padres me presentaron a su familia en una de sus tantas reuniones- Le respondió la rubia.

- ¿El collar del milenio? Ese es el artículo del milenio que te permite ver el futuro- Dijo la madre de la ojiazul.

- Sí, me parece que ya sabía lo que iba a pasar, aunque nunca me dijo nada sobre sus visiones- Dijo Atem recordando que la egipcia no le había contado exactamente lo que ella había visto en esas imágenes del futuro.

- Esperen un segundo, ya me perdí- Dijo Anzu, quien ya no entendía de lo que estaban hablando.

- ¿Alguna vez has oído hablar de los artículos del milenio?- Preguntó Atem mientras la miraba fijamente.

- En realidad no, nunca escuché sobre eso y no tenía idea que Mai y mamá lo sabían- Dijo Anzu mientras lo miraba algo tímida por la forma que el chico la miraba.

- Ya veo, son artículos creados hace más de cinco mil años en Egipto, se dicen que fueron creados sacrificando toda una aldea entera de criminales y usaron oro para forjarlos- Dijo el tricolor.

- ¿Sacrificio? Que crueles- Dijo Anzu mientras hacía una mueca de desagrado al imaginarse el sacrificio de las personas de ese pueblo antiguo.

- Egipto estaba en crisis en esa época y la forma que encontraron para salvarla era creando estos objetos que poseían magia, el faraón que gobernaba desconocía cómo se habían creado los artículos del milenio, eso se supo siglos después a través de investigaciones y descubrimientos- Dijo Atem mientras miraba pensativo su rompecabezas del milenio.

- Sabes mucho del tema- Dijo Anzu mientras se preguntaba que otros conocimientos poseía el joven.

- Desde que tengo memoria he estudiado los artículos del milenio y sus funciones - Mira a su artículo del milenio- A parte yo poseo el rompecabezas del milenio, es normal que sepa mucho sobre el tema, además del reino de las sombras y el mundo de los monstruos- Dijo el ojivioleta.

- Es sorprendente, lo único emocionante que he estudiado es…- Pensó un poco- No, de verdad que nada- Dijo Anzu mientras miraba con curiosidad el colgante que llevaba el tricolor.

- También hablaban de lo que yo pensaba que solo era un cuento para niños, lo del ángel y del mago- Dijo Atem mientras miraba a la madre de la chica.

- ¿Así es como lo llaman?- Preguntó divertida la ojigris.

- Sí y ni idea por qué.

- De cierto modo será porque a Eliot le decían así en el otro mundo- Dijo mientras sonreía melancólicamente.

- Antes de irme a Domino Ishizu dijo que tenía que buscar a la joven que puede sentir y ver los mundos- Continuó hablando el tricolor.

- Entonces ¿Me estabas buscando a mí?- Preguntó sorprendida ella, después de todo no se habría imaginado que Atem la estuviera buscando.

- Sí, aunque no sepa la razón, igual ya estoy teniendo idea de por qué- Dijo el tricolor mientras le sonreía de costado y Anzu se sonrojaba y más al escucharlo susurrar "eres especial"

- Solo vos podías encontrarla ¿No Atem?- Quiso saber el ángel.

- No creo que sea eso, de seguro mi padre sabía dónde estaba- Dijo algo triste- "De seguro él lo sabía, pero nunca me lo dijo"- El no comentó su ubicación nunca- "Y ya no podré hablarle ni preguntarle nada al respecto"

- Atem…- Susurró Anzu, entendiendo el dolor del ojivioleta y sin pensarlo le tomó la mano, lo cual sorprendió al chico por esa acción de su parte. Él le sonrió, agradeciendo su gesto mientras apretaba un poco su mano con la de ella.

- ¿Podría ser que le puso un tipo de prueba?- Preguntó Mai mientras miraba a la ojigris.

- Conociendo a Aknan, es lo más probable ya que por la conexión que tiene Atem con los dioses, es muy posible que supiera antes de ser consciente de ello- Miró al tricolor- Lamento mucho lo de tu padre, de verdad que lo apreciaba mucho, pero por algo no te dijo nada al respecto.

- ¿Dioses?- Preguntó Anzu mientras seguía con la mano entrelazada con la de Atem.

- Los dioses egipcios, son los monstruos más poderosos del otro mundo y son los que más tuvieron contactos en este- Dijo la rubia.

- Mi familia adoran a los dioses desde hace siglos y muchos dicen que somos descendientes de los faraones- Dijo Atem sin darle mucha importancia al tema, se notaba que no quería hablar sobre eso.

- Es un hecho, no lo dudes y vos lo sabes muy bien Atem- Dijo la ojigris mientras lo miraba fijamente, haciendo que el tricolor la mirara de reojo, para luego suspirar y tomar el té de su taza.

- Nos desviamos del tema, pensé que íbamos a hablar sobre lo que le estaba ocurriendo a Anzu- Dijo el tricolor seriamente, dando a entender que no quería hablar más del tema.

- La cuestión es que Anzu está desarrollando sus poderes y que la buscan con algún propósito en concreto- Dijo Mai seriamente- Eso lo tenemos claro.

- Lo que a mí me parece es que quieren obtener el poder de viajar libremente entre las dimensiones- Dijo Atem seriamente.

- Es ridículo, los monstruos del reino de las sombras pueden venir a este mundo de varias formas y no veo porque querrían ir al de los monstruos- Dijo la rubia.

- Si ese es el caso, no veo la razón de que me quieran- Dijo Anzu.

- Capas hay algo más que estemos ignorando- Dijo la ojigris.

- Puede ser que Anzu tenga otro poder escondido- Dijo pensativo el tricolor.

- Creo que hay una única forma de saberlo- Dijo Mai mientras miraba fijamente a su amiga, la cual sintió un escalofríos ante la mirada de la rubia.

- Entiendo a lo que te referís- Mira a su hija- Anzu, sé que no quieres hacerlo más, pero muestra otra vez tu forma de ángel- Le pidió la mujer.

- ¡¿Qué?!- Preguntó mientras soltaba a Atem y se paraba de golpe- No quiero- Dijo negándose completamente.

- No es que no quiera ver a Anzu en esa forma pero… ¿Cuál es el propósito?- Quiso saber Atem.

- Yo solo puedo lograr utilizar todas mis habilidades cuando hago aparecer mis alas, por eso pienso que cuando Anzu haga lo mismo, tendremos la posibilidad de saber mejor cuáles son sus poderes- Dijo la madre de la chica.

- La última vez no paso eso, apenas lo recuerdo porque me desmayé al instante- Dijo la ojiazul.

- Fue tu primera vez, sé que lo podrás hacer mejor, a parte los de nuestra clase se recuperan rápidamente, apuesto que casi no tienes nada de la herida de ayer- Dijo la ojigris, tratando de que su hija entendiera que nada malo iba a pasarle si intentaba de nuevo liberar su parte de ángel.

- Ahora que lo dices no me duele nada, siento como si nunca me hubiese pasado algo- Dijo Anzu que solo sentía un pequeño cosquilleo en su espalda y no el inmenso dolor de antes.

- Es imposible, hace unas horas estaba – Paró de hablar de golpe al recordar las dos heridas que tenía su amiga en la espalda.

- No lo hagas Anzu, preferiría esperar a que te lastimaras- Dijo preocupado Atem.

- Y-yo- Miró a la ojigris, confiando en su madre- Yo lo voy a intentar, a parte tengo que practicar ¿No?- Dijo decidida, después de todo sabía que lo podía lograr.

- Sí, al igual que tuve que hacerlo yo para tener una apariencia completamente humana- Le respondió la mujer mientras le sonreía.

- Entonces está decidido- Dijo Anzu mientras miraba a todos, en especial a Atem quien no le despegaba la mirada de ella- Voy a estar bien, no se preocupen.

Fin del capítulo quince.

¿Qué les pareció?

Hace mucho que no escribia sobre esta historia (y no me convence mucho el capítulo), de verdad que la estrañaba y espero no tardar tanto la próxima vez.

Muchas gracias por el apoyo, mucha paciencia y reviews a: Rossana's Mind, DanyStormborn01, love stories on my mind, srto, MiraiiKi( ¡Nueva lectora! Bienvenida a mi finc,me alegro que te guste mis historias), keri89 y a todos los que se toman su tiempo para leer este finc.

Besos y abrazos(bien de oso) psicológico n.n

Hasta el próximo capítulo!

Reviews?