Hola a todos!

¿Me extrañaron? ¿Quieren matarme por la tardanza e inactividad que tuve en los últimos tiempos?

Antes que me persiguen para acabar conmigo (?) lean el capítulo, el cual me costo bastante escribirlo (Las ideas se me escapaban y me trabe bastantes veces) y lo bueno que es un poquis más largo.

Espero que les guste el capítulo n.n

Yugioh y sus personajes no me pertenecen.

Más allá de que los ojos ven

Anzu estaba nerviosa, otra vez tenía que hacer aparecer sus alas y lo peor de todo era que lo haría en presencia de Atem. El tricolor la miraba entre una mezcla de ansiedad y preocupación, ella solo esperaba que no se le notara la inseguridad y miedo que la invadían. Su madre a diferencia de ella se encontraba relajada y le sonreía dulcemente, antes de que se obligara a sacar sus alas, la ojigris se la llevó de la biblioteca para desconcierto de todos los presentes y ella misma. El ángel la condujo hacia su habitación y le tendió un top azul con la espalda descubierta, para que a Anzu no le ocurriera como la última vez cuando rasgo la remera que antes llevaba puesta. En resumen, en esos momentos la ojiazul ya estaba completamente lista, o al menos eso se suponía. Anzu suspiró y cerró sus ojos, sabía qué hacer, debía concentrarse, hallar esa parte de ella que estaba escondida en su interior, se relajó y todo fue un poco más fácil. El cosquilleo de en el centro de su ser seguía latente y ella se tensó un poco al recordar lo que seguía, sin embargo no sintió el dolor de su pecho, solo un tibio calor familiar, el cual fluyó como si de agua se tratase por su espalda. No sintió como si le abrieran la espalda o como si le clavaran cuchillas en esta, esa vez fue como si estirara una extremidad que hacía mucho tiempo no movía, el cansancio la invadió, sin embargo se mantuvo en pie y luego abrió sus ojos.

Atem miraba a la ojiazul con sorpresa e incredulidad, aunque estas expresiones no duraron mucho en su rostro, el cual después se limitó a sonreírle mientras sus ojos brillaban con intensidad. Por otra parte la madre de la chica estaba sonriente, todo lo contrario a Mai, quién se encontraba seria y su rostro reflejaba preocupación por su amiga. A Anzu le invadió una mezcla de vergüenza por como el tricolor la miraba e inseguridad por toda la situación.

- Es más increíble de lo que pensé- Admitió el ojivioleta.

- ¿Te encuentras bien Anzu?- Preguntó la rubia, quién miraba detenidamente a su amiga, la castaña no se había movido ni hablado por un buen tiempo y le preocupaba.

- No te preocupes Mai, esta vez lo controla considerablemente mejor- Dijo la ojigris, quién miró de reojo a la rubia para luego acercarse a su hija.

- No hablaría mucho de eso ma, siento que todo me da vueltas- Contradijo Anzu, sintiéndose levemente mareada.

- Tranquila mi niña, ahora te va a pasar- Le sonrió y apoyó una mano sobre el hombro de la chica- Solo relájate, te he visto muy tensa.

- Sigo pensando que esto es una mala idea- Dijo Mai, mientras miraba a ambas con desaprobación.

- ¿Cuánto tiempo aproximadamente puede permanecer de esa forma?- Preguntó Atem interesado, su mirada no se despegaba de la ojiazul.

La ojigris dirigió su mirada hacia el joven y lo observó atentamente, la forma de que este miraba a su hija, le hacía recordar momentos pasados. Sonrió para sí, los ojos de Atem reflejaban tanta fascinación de intriga como los de Eliot al conocerla… ¿Quién diría que el hijo de Akanan mirara de esa forma tan profunda a Anzu? Por alguna razón la palabra "destino" le venía a la mente, de igual forma con su encuentro con su gran amor hace ya tantos años.

- En el caso de Anzu, no mucho a diferencia de mí, pero pronto podrá aguantar días, inclusive meses- Su mirada se tornó al preocupada- Sin embargo en este mundo no es necesaria la presencia de seres como nosotras y por eso suele cansarnos más de lo normal estar de esa forma- Debió su mirada- Hay hasta veces que nos puede causar daño, por eso hay que tener cuidado cuando mostramos esta forma.

- No veo el problema que se quede así, aparte Anzu tiene sangre del mundo de los monstruos y de este ¿Eso no cambia en nada?- Quiso saber Atem.

- Aunque tengas razón es peligroso que ella esté así, tan solo piensa que no solamente su salud corre peligro, sino que hay muchos que quieren tener a Anzu por diversas razones- Le respondió Mai, antes de que la madre de su amiga le dirigiera la palabra al chico.

- Por eso creo que hay que averiguar cuáles son y protegerla, pero sin dejar de ser lo que ella es, según tengo entendido, Anzu tiene que aprender a aceptar y controlar cada parte suya- Dijo Atem con seriedad, dispuesto a ayudarla cuanto le fuera posible.

- Que listo- Dijo sarcásticamente Mai- Pero si no lo habías notado guapo, ya lo sabía, a parte desde que tuve más información al respecto, no me he despegado de Anzu por su seguridad.

- No haces bien tu trabajo, en la escuela la atacaron y vos no estabas para ayudarla- Dijo el tricolor, fulminándola con la mirada.

- ¿Cómo iba a saber eso yo? No puedo estar…

- En dos lugares al mismo tiempo- Le interrumpió y terminó su oración- Por eso yo la protegeré- Dijo Atem con decisión.

- ¿Pero quién te crees para decir eso?- Pregunto molesta- Vos no sabes nada niño, no tienes idea de cómo son las cosas.

-Basta Mai, Atem sabe de lo que habla, no lo trates como si fuera lo contrario- Dijo seriamente la ojigris- A parte yo confío en él.

- Pero Mai tiene razón, no creo que Atem pueda con esto y no soportaría que le pasara algo- Dijo Anzu, al mismo tiempo que bajaba la mirada, sin querer ver al chico a los ojos, imaginándose cómo este se iba a tomar lo que ella dijo.

- No me subestimes Anzu, déjame protegerte, sabes bien que puedo hacerlo- Dijo él entre molesto y decepcionado ¿A caso no confiaba en él?

- Ya la escuchaste guapo, no estás a la altura, déjaselo a los que sí- Dijo Mai mientras sonreía con satisfacción.

Atem estaba a punto de protestar, sin embargo fue interrumpido por el sonido de un celular. La rubia hizo una mueca y sacó de su chaqueta el teléfono, al mirar la pantalla de este su expresión se tornó seria. Desvió su mirado hacia los presentes y suspiro molesta.

- Hablando de gente a la altura, Valon me llama- Dijo Mai, para luego voltearse, alejarse un poco y atender la llamada.

- ¿Quién se supone que es?- Preguntó Atem.

- Es un amigo de la infancia de Mai, ella me contó mucho sobre él- Dijo Anzu mientras sonreía- Se ven una vez cada tanto- "Y tengo el presentimiento que Valon siente algo por Mai"

- Él es como un investigador, al igual que su padre- Dijo la ojigris.

- ¿Entonces él…?- Preguntaron el tricolor y la castaña al mismo tiempo.

-Sí, es el hijo de una de las personas que se vieron involucradas en el viaje del mundo de los monstruos- Mira con seriedad a la ojivioleta- Él y Mai se encargan de asuntos relacionados con las criaturas del reino de las sombras y del mudo de los monstruos.

- Es increíbles y yo nunca lo supe- Dijo Anzu sorprendida y algo molesta por su falta de información.

- Tengo que irme, me toco atender un asunto muy importante- Dijo la rubia, una vez que había terminado de hablar por el celular, entonces ella mira a su amiga seriamente- No pienses ni por un segundo en salir de la casa, enseguida vuelvo.

- Cla-claro- Sonríe nerviosamente- Nos vemos al rato.

-Cuídate Mai- Dijo la ojigris- Y mándale saludos a Valon y a sus padres.

- Por cierto- Mira fijamente al tricolor- Aprovecha esta oportunidad para cuidar a Anzu y no esperes tener otra- Dijo seriamente la rubia.

- Eso lo veremos- Dijo también seriamente el ojivioleta, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

- Lo tomo como un reto Atem- Dijo Mai mientras sonreía de costado.

Y así la rubia se despide con un gesto de mano, una vez fuera de la casa saca su moto del garaje, se sube a esta y avanza a gran velocidad por las calles de la ciudad. La duelista tenía muchas cosas en que pensar y más con su reciente llamada que le daba un mal presentimiento, sin embargo todo se iba a aclarar una vez que se encontrara con Valon, ese chico a veces parecía que tenía cualquier excusa para verla.

- "Es algo sumamente importante"- Le había dicho Valon por celular.

- Ya veremos si es importante y por tu bien que así sea- Acelera un poco más- No me gusta perder mi tiempo.

En la escuela

Kisara esperaba a Seto con impaciencia, ella ya estaba harta de la directora, la cual no paraba de hablar del amor de los jóvenes, de verdad que la forma de que la señora hablaba sobre el tema la hacía ver aún más vieja de lo que ya era ¿A caso ya se le había terminado de revisar todo los documentos y papeles de la escuela o qué? ¿Cómo había llegado a eso? Era humillante y si justo Kaiba llegara a la dirección en el preciso momento que la señora siguiera con sus habladurías sobre el tema del amor y sobre todo de ella, perdería la poca paciencia que le estaba quedando y haría algo que después de seguro se arrepentiría. Porque si ese fuera el caso, era un hecho que la ojiazul cometería asesinato y luego suicidio, de verdad que así de exagerado, bueno capaz no, pero por lo menos se lo imaginaba. Primero mataría a la directora por declarar que ella estaba completamente enamorada del duelista y luego, sabiendo que allí se encontraría Seto, ella se querría morir por tal motivo. La alvina deja de pensar las mil maneras de matar a tu directora y se fija por como décima vez su celular, habían pasado como treinta segundos desde la última vez que vio la hora y como cinco minutos desde que ella recibió el último mensaje de su duelista.

"Tranquila, de seguro tuvo algún inconveniente, eso…, no te preocupes al pepe Kisara"- Se trató de convencer la joven- "¿Pero si al final no puede buscarme y tengo que seguir escuchando a la vieja esta? No, no lo creo, Seto vendrá, él lo dijo…, bueno, lo escribió"- Pensó ella mientras peinaba con sus manos su pelo con impaciencia.

- Niña- La llamó la directora, esta sostenía unos papeles entre sus manos y su expresión cambió a una seria. Por un momento Kisara tuvo un escalofrío, pensando que había hecho algo malo y que la señora la castigaría- Quédate aquí, ya vengo, debo de encargarme de algo- Le dijo al mismo tiempo que se levantaba de su asiento.

- E-está bien directora- "Era ridículo que ella pudiera leer mi pensamiento, por un momento pensé que sí lo hizo y me castigaría por lo que estaba pensando"- No me moveré de aquí- "Solo escaparé cuando venga Seto"- Pensó con decisión mientras sonreía levemente.

La mujer la miro con cierta desconfianza y la joven se puso algo nerviosa ante eso, sin embargo se relajó cuando la directora se dio media vuelta y salió de la dirección sin dirigirle más ni la mirada ni la palabra. Kisara suspiro de alivio, por un momento pensó que le iba a decir algo, se cruzó de brazos y miro al techo, era mejor tratar de aprender a ocultar lo que pensaba, parecía que lo que le venía a la mente se podía leer con facilidad. Aunque eso era una exageración pero ciertas cosas no sabía para nada disimular por más que lo intentara, por lo menos no era esa clase de chica que su nivel de disimulo era nulo, sin embargo este se volvía por debajo del cero cuando se trataba de Seto. Entonces con tan solo pensarlo, la puerta de la dirección se abre de golpe y aparece el joven castaño ante ella, la cual se sorprende al verlo, ante eso Kisara deseó que eso fuese una habilidad duradera para que el duelista fuera invocado cuando quisiera, cual monstruo de juego de duelo.

- Kisara- La llamó Kaiba mientras dirigía su vista en dirección de ella, haciendo sus miradas se encontraran.

- Seto- Su rostro se iluminó y se levantó de golpe de la silla- Viniste- Dijo contenta mientras corría hacia el castaño y lo abrazaba. El chico que tensó y miró con algo de sorpresa a la chica, pero enseguida lo ocultó las emociones que esa acción le provocaba.

- ¿Se puede saber por qué tanta emoción?- Quiso saber mientras trataba de alejar el impulso de corresponderle el abrazo.

-¿Eh?- Comprendió lo que estaba haciendo, entonces se sonroja y se separa enseguida del joven, quien no le quitaba la mirada de encima- E-es q-que… viniste por mí S-seto- Dijo ella mientras le sonreía tímidamente.

Kaiba desvió su mirada por un momento al ver la expresión del rostro de la chica y se maldijo mentalmente ¿Por qué Kisara se le hacía tan condenadamente tierna en ese momento? Volvió a mirarla y ella seguía sonrojada, al mismo tiempo que mordía su labio con nerviosismo, tenía su mirada fija en él y también notó como los ojos de la joven brillaban intensamente. Por eso el duelista se maldijo por segunda vez por las ganas que tenía de abrazarla y besarla ¿Desde cuándo pensaba en esas tonterías? Algo estaba verdaderamente mal en él y le vino a la mente la imagen burlona de su hermano menor, sin embargo la alejo con rapidez de sus pensamientos.

- Era obvio que iba a venir por vos, ahora vámonos- Dijo Seto, para luego darse vuelta, dispuesto a marcharse y que ella no viera el leve coloreo de sus mejillas que apareció sin su consentimiento en su rostro.

- Espera Seto- Dijo Kisara, quién lo detuvo- Tenemos que esperar a la directora, no me dejaran irme sin su permiso.

- ¿A caso me tiene que importar eso?- La mira de reojo- Olvídalo y vámonos.

- Pero es la directora, nos podemos meter en serios problemas- Dijo Kisara, quién dudo por un momento en irse de esa forma de la escuela.

- Tonterías, nos vamos- La agarra de la mano y se la queda mirando por un momento- Si te preocupa después lo arreglo, ahora te vienes conmigo- Dijo Seto mientras le sonreí de costado.

- S-sí Seto- Le respondió la joven completamente sonrojada.

Una vez que la peliblanca le respondió afirmativamente, Kaiba la llevó hacia la salida del colegio. Kisara sabía que estaba mal lo que estaba haciendo con el duelista, sin embargo no le importaba, él había dejado su trabajo para buscarla y en esos momentos estaban con las manos entrelazadas ¿Qué más podía pedir? Sonrió ampliamente, la mano de Seto era cálida, la hacía sentir segura y además le parecía un gesto hermoso. Y en esos momentos deseó más que nunca que el duelista no soltara su mano ni que se alejara de su lado.

En la casa de Anzu

La joven ojiazul suspira y dirige su mirada hacia su madre, la cual estaba sentada en el sillón, tomando con calma su taza de té. Anzu se preguntó a qué se debía esa tranquilidad, no había razón para estar así, la llamada que tuvo su amiga hizo que sintiera cualquier cosa menos calma ¿Cómo podría? En tan solo unos pocos días se enteró que era mitad ángel del mundo de los monstruos y mitad humana y también en esos momentos era consciente del peligro que eso representaba. A demás estaba lo de Atem ¿Quién era realmente él y por qué nunca quería hablar de ello? Ella lo miró detenidamente, él seguía con la mirada pérdida por donde se había marchado Mai, en su rostro se reflejaba seriedad y confianza en sí mismo, como si estuviera propuesto a todo. Le parecía horriblemente estupendo que ahora no tan solo tuviera a su amiga tan querida como hermana de niñera, ahora también al chico que le gustaba ¿Genial no? Como si eso fuera bueno, entonces ella se queda en shock por unos momentos ¿A caso estaba admitiendo que sentía algo más por Atem que tan solo amistad? Oh, no eso no era bueno, si de verdad estaba enamorada del tricolor ¿Cómo iba a hacer para actuar normal? Después de todo él iba a estar pendiente de ella ¿Tendría que estar feliz o no? Por un lado sí sentía felicidad, pero por otro lado…

- Anzu- La llamó Atem, haciendo que saliera de golpe de sus pensamientos- ¿Todo está bien?

- Yo…- Genial, tan solo genial- Pensó mientras sonreía con algo de nerviosismo- Estoy bien Atem.

- Te quedaste perdida en tus pensamientos- Dijo el tricolor mientras la miraba fijamente.

- En-enserio, estoy bien, no para que me mires así- Dijo la castaña con nerviosismo mientras desviaba su mirada y sus mejillas se coloreaban.

- ¿Así como?- Preguntó Atem y la ojiazul no podía creer que este no se percatara porqué lo decía.

-"Como si miraras mi interior"- Pensó ella, quién lo miro de reojo-Yo…- Bajo la mirada, sin saber que decirle.

- Atem- Lo llamó la madre de la chica y esta suspiro de alivio por la interrupción- Si no fuera tanta molestia- Sonríe- ¿Te podrías quedar con Anzu? Tengo que ir al trabajo, solo por esta vez me cambiaron el horario.

- Así que por eso estabas en casa- Dijo Anzu, para luego inflar sus mejillas como una nena chiquita.

- Dudo poder hacerlos convencer para que me dé el día libre- Le respondió la mujer, para luego reírse levemente ante la cara de su hija.

- ¿Ma, vos…?- Comenzó a preguntar, pero no terminó la oración al ver que su madre le giñaba el ojo, dándole a entender que lo que pensaba era cierto.

- Convencer o manipular no es nada que un ángel debería hacer, pero, esta vez fue necesario- Admitió ella.

- ¿Tienen esa habilidad?- Preguntó Atem mientras alzaba una ceja.

- La voz angelical puede embelesar a cualquier persona, pero no manipular, hable con mi jefe y entendió- Le respondió la mujer mientras seguía sonriendo, como si le diera gracia el tema de conversación.

- ¿Le contaste todo?- Preguntó Anzu algo molesta- Yo no confío en ese tipo ma, aunque sea tu jefe.

- Claro que no, solamente dije que estabas enferma y que si me podía dejar ir más tarde, a cabio de quedarme más en el trabajo- Le respondió ella con calma.

- ¿Entonces fue una mezcla de mentira y habilidad de convencer la que utilizó?- Preguntó algo interesado el tricolor, sin embargo no cambiaba su expresión de desaprobación ante eso.

- No lo hagas ver tan mal Atem, solo un cambio de horarios, igual trabajo las horas que me corresponde.

- ¿Yo puedo hacer lo mismo? Sería genial en época de examen- Dijo la ojiazul entre animada y decidida.

- No- La miró enojada y Anzu tembló un poco- Tienes una voz tierna y hermosa Anzu, sin embargo no posees semejante poder.

-Ufa, que mal que no hederé eso, podría convencer a los profesores para que no den ni tarea y que nos den más tiempo en las pruebas- Dijo ella desanimada e inevitablemente haciéndola ver como una niña.

- De todas formas no ibas a usarlo en todo su potencial- Dijo el tricolor con una gotita estilo anime, después de todo, la chica podría hacer muchas cosas si tuviera ese poder.

- Bueno Atem, cuida de mi hija, si todo sale bien nos vemos mañana- Dijo la ojigris, dispuesta a ya marcharse.

- ¿Mañana?- Preguntó su hija.

- Voy a llegar a la madrugada Anzu.

- ¡UFA! Siempre llegas tarde- Se quejó nuevamente la ojiazul, quien luego miro de reojo al tricolor y luego se sonrojo. De verdad que le era vergonzoso, después de todo se estaba comportando como una niña caprichosa delante de Atem.

- Haré lo posible- Sonríe- Nos vemos Atem, te encargo a Anzu.

La madre de la castaña les sonríe ampliamente a ambos chicos y después se despide con un gesto de mano, ambos jóvenes la miran fijamente hasta que esta desapareció de su vista, los dos pensaban lo mismo, la ojigris parecía muy tranquila ante toda la situación que estaba pasando. Por una parte Anzu piensa que su progenitora tenía una razón de estar tan calmada o simplemente ocultaba lo que pensaba por el simple hecho de que no quería que ella se sintiera nerviosa y asustada ante todo. Por otra parte, Atem pensaba no tan solo lo mismo que la castaña, sino que también que la mujer ocultaba algo, el tricolor se quedó pensativo por un momento, todo se le hacía muy raro y estaba, sin querer admitirlo, preocupado por Anzu hasta el punto de no querer separarse de ella ¿Cuál era la razón de ello? No lo entendía en el momento, sin embargo estaba seguro de que las cosas se aclararían, por el momento se conformaba de saber que Anzu estaba a su lado y que no permitiría que nada malo le pasara.

En las calles de la ciudad Domino

La ojiazul miraba a través de la ventanilla de la limosina de Seto, era la segunda vez que viajaba en esta y los nerviosismos de la vez pasada que sentía por estar al lado de Kaiba, no se desvanecían por completo. Solo estaba considerablemente más tranquila, ya que el duelista le transmitía esa sensación de paz al tener sus manos entrelazadas y al pensar en ello, la joven se sonrojo violentamente. Siguió con la vista perdida en el paisaje fuera del automóvil que pasaba velozmente, para distraerse tan solo un poco ¿Ahora qué iba a pasar? Seto la había sacado de la escuela y la había hecho entrar en su limosina, la cual arrancó apenas ambos entraron. Él no había dicho nada de donde la llevaba, no hablaron de eso, capaz se dirigían hacia su casa para dejarla allí, sin embargo lo dudaba porque el camino que tomaron no era para dirección a su hogar. También podrían dirigirse hacia la corporación Kaiba, el camino coincidía, sin embargo… ¿Era su imaginación o habían pasado de largo la compañía del duelista? Ella miró con más atención y claramente distinguió como ese gran edificio se hacía más pequeño a medida que se alejaban de él. En ese momento Kisara se le fue de golpe la seguridad y tranquilidad que había tenido ¿Dónde se supone que Seto la llevaba?

- S-seto- Lo llamó con voz algo nerviosa mientras volteaba a verlo, Kaiba al escucharla desvió su mirada hacia la chica, sus ojos se clavaron en los de ella y la joven sintió como su corazón empezaba a latir con mayor velocidad- Y-yo, que-quería saber a dónde vamos- "Cálmate, cálmate"- Se repitió mentalmente.

- Ya verás- Dijo Seto mientras le sonreía y ella juraba que vio un brillo en sus ojos de hielo, ante esto se sonrojó violentamente y desvió su mirada hacia la ventana nuevamente, tratando de ocultar el color que se intensificó en su rostro.

Unos pocos minutos después, la limosina se paró, entonces Seto, quien no la había dejado de mirarla desde que habían hablado, le soltó delicadamente la mano y salió del automóvil. Ella lo siguió con la mirada y vio como este desde afuera abría la puerta de su lado y como él le extendía la mano para que ella la tomara y saliera del auto. Kisara con un sonrojo extremo aceptó la ayuda del duelista y sintió una corriente eléctrica viajar por todo su cuerpo cuando este sostuvo suavemente su mano y la impulsó hacia adelante para que ella saliera de la limosina. La joven estaba nerviosa y más cuando se tropezó con sus propios pies, ella pensaba y se iba a caer y que sería una humillación, sin embargo, Kaiba, quien aún sostenía su mano, se había apresurado a agarrarla de la cintura para que no se cayera, quedándose uno muy cerca del otro. Eso no era bueno ¿No? Sus rostros estaban centímetros de distancias, sentía el brazo cálido alrededor de su cintura, la otra mano del joven sostenía la suya y por un momento tan solo en pensar en ello se sintió abrumada. Y para no ayudarla, la mirada de Seto se había vuelto intensa, el hielo en sus ojos quemaba, el tiempo se congeló entre ellos y la distancia entre sus rostros se acortaba cada vez más y…

- ¡Hermano, regresaste!- Dijo Mokuba, quién corría contento hacia donde estaban ambos jóvenes.

Tanto como Kaiba y Kisara alejaron sus rostros de golpe, ella se sonrojó a no más poder y Seto se tensó, las mejillas del duelista se colorearon levemente. Entonces el castaño la soltó, pero no la alejo de él, luego desvió su mirada y tapo su cara con su mano mientras maldecía mentalmente y por primera vez la importunidad de su hermano menor. La chica bajó su mirada con nerviosismo ¿Qué estaba haciendo?¿Qué demonios le pasaba? Es más ¿Qué ocurriría si Mokuba había visto eso? Era mucho para ella, quién gritó para sus adentros.

- ¿Hermano? ¿Kisara?- Los miró extrañamente- ¿Qué les pasa? ¿Por qué están así?- Preguntó sin comprender la razón de que Seto estuviera ocultando parte de su rostro mientras miraba hacia otro lado y que la chica estuviera súper roja y mirara el suelo como si fuera lo más interesante del mundo.

- Nada Mokuba- Dijo Kaiba una vez que se había aclarado la garganta para hablar "normal", o sea frío y algo distante- No sabía que estabas en la mansión.

- Etto-Sonrió con nerviosismo- Digamos que salí antes del colegio- Dijo el chico.

- Mokuba…- Comenzó a decir Seto, sin embargo fue interrumpido por el menor.

- Es la primera vez que Kisara viene a la mansión, al parecer le llama mucho la atención- Dijo Mokuba para distraer a su hermano, lo cual consiguió y él festejó mentalmente que eso haya funcionado.

En efecto, Kisara miraba sorprendida lo que tenía adelante suyo, la mansión de Seto estaba frente sus ojos con todo su esplendor. El lugar le era gigantesco para ella, detrás de las rejas un gran patio con fuentes y todo se hallaba antes de ingresar al hogar del duelista. Seto sonrió de costado ante la fascinación que la chica observaba la mansión, los ojos de la chica brillaban con intensidad y se notaba la curiosidad y ganas de entrar allí que ella tenía en esos momentos. Entonces el duelista la agarró de la mano e hizo que avanzara, ya que se había quedado tildada en la entrada del sitio, por su parte la ojiazul pegó un pequeño gritito de exaltación y se fue arrastrada por el duelista hacia la mansión de este. Al ver eso, Mokuba reprimió la risa que toda la situación le causaba y solo se limitó a sonreír mientras seguía a esos dos que estaban extrañamente juntos y sí, era un hecho raro para cualquiera, ya con tan solo saber cómo era su hermano. Igual el menor debía admitir que esa parte de Kaiba que no mostraba le era interesante y sería divertido hablar sobre cómo este se comporta en presencia de Kisara y él con gusto lo ayudaría a que él estuviera bien con ella.

En casa de Anzu

La castaña escribía y miraba de reojo a Atem, quién tenía su mirada perdida en un libro, ella suspiró y trato de volver a concentrarse en lo que estaba haciendo. Ella en el momento que se fue su madre y que había quedado a solas con el tricolor, no tuvo mejor idea de terminar el trabajo que ambos tenían que hacer para la escuela. Aunque ese era el propósito principal por el cual el chico se encontraba allí, no deseaba hacer nada relacionado con la escuela, sin embargo, prefería realizar eso por dos motivos, el primero porque lo tenían que hacer y el segundo porque ninguno de los dos parecían querer hablar sobre el tema que discutieron anteriormente. La chica se muerde el labio y sigue escribiendo en su hoja, para su mala suerte, tenía que terminar de escribir una oración más y ya terminaban con todo, al menos ella, ya que Atem ya había acabado con su parte y solo se encontraba leyendo con una gran concentración el texto entre sus manos. Anzu terminó, dejo su birome a un lado y suspiró ¿Qué le interesaba tanto de ese libro en partícula? Ella deja de mirarlo de reojo para verlo con detenimiento, entonces casi se cae de la silla al ver de qué se trataba, contuvo un pequeño grito y se puso nerviosa ¿Por qué de todos los libros de la biblioteca debía agarrar ese? De verdad, habría por lo menos unos dos mil libros en ese lugar ¿Pero por qué justo el libro de su padre?

- ¿Está todo bien Anzu?- Preguntó Atem despegando su mirada del texto.

- Yo…- Sonrió con nerviosismo- N-no es nada, s-solo terminé.

- Ah, bueno- Dijo este mientras alzaba una ceja, ya que le era raro el comportamiento de la ojiazul- Entonces ya terminamos todo por hoy.

- Eso parece- Dijo Anzu mientras guardaba las hojas de los dos en un folio y luego lo guardaba en su mochila- "Y si ya hicimos todo…. ¿Ahora qué? Estoy sola con Atem y… ¡Estoy sola con Atem!"- Pensó ella, quien se puso más nerviosa de lo que estaba, lo cual le era ilógico que le pasara eso ¿Por qué se sentía de esa forma?

- Anzu- La llamó e tricolor y ella casi salta de la silla por la sorpresa, otra vez se había perdido en sus pensamientos.

- ¿Q-qué pasa Atem?- Preguntó ella mientras trataba de calmarse, lo cual se le estaba haciendo difícil cuando tenía al ojivioleta a su lado.

- ¿Cuánto tiempo vas a seguir así?- Preguntó él mientras le señalaba las alas.

- E-etto… No lo sé, mi mamá no me dijo cuanto tiempo con exactitud debo seguir de esta forma- Le respondió Anzu, quién ya se había olvidado de que seguía de esa forma- ¿A caso te molesta?

- No es que me moleste- Desvía su mirada- Es solo que es extraño verte de esa forma y admito que me da curiosidad.

- A mí también, sabes, es raro- Se levanta de su asiento y da una vuelta- Antes no podía ni mantenerme en pie y me resultaban algo pesadas, sin embargo ahora son muy livianas, aunque me cueste moverlas y dudo que pueda volar por el momento- Dijo Anzu mientras agitaba un poco sus alas y al hacerlo sentía un pequeño tirón en ellas, capaz eso se debía por la falta de uso de estas.

El ojivioleta se la quedó mirando con detenimiento muy fijamente, para luego levantarse y acercarse a ella, ante eso, Anzu retrocedió unos pasos y lo miró algo nerviosa por la cercanía del chico mientras sus mejillas tomaban un leve color rojo. Atem observó las alas de la chica, estas se veían delicadas, eran blancas como las nubes y tenían un aspecto suave y liviano. Entonces el tricolor inconscientemente acerca una de sus manos a las alas de la joven y al tocarlas ambos sienten una corriente eléctrica, ante eso Atem se aleja un poco de ella, retirando su mano. Eso le fue extraño a los dos, quienes se sonrojaron un poco, de verdad no sabían interpretar lo que ambos sentían, en ese momento sus ojos vuelven a fijarse en el del otro y se quedan mirándose por un tiempo, sin decirse nada, pero a la vez todo.

- Sería increíble verte volar- Dijo Atem decidiéndose a hablar mientras desviaba su mirada.

- Sería increíble, volar en un cielo que parece no tener fin, respirar el aire puro, sentir el viento acariciándote- Sonríe ampliamente- Sentirse libre, sin ninguna cadena que te atara, como si no hubiese preocupaciones y algo que te causara dolor- Lo mira otra vez directamente a los ojos y Atem se queda hipnotizado por un momento, sintiendo atrapado por ella, quién parecía mirar su interior, más allá de que lo ojos de uno ven- Me encantaría también que volaras a mí lado Atem.

- Yo no tengo alas Anzu, no soy un ángel como vos- Le respondió el tricolor, sin apartar la vista de ella.

- Pero podrías montar a un dragón, uno que gozara volar en el cielo como si fuera el dueño de este, su color sería rojo como el amanecer para brindar esa calidez y sobresalir en el mar azul que navega- Dijo la castaña mientras recordaba el sueño que había tenido una vez, no hacía mucho tiempo, un chico montado en un dragón rojo, específicamente el dios egipcio Slifer.

- ¿Dónde sacaste eso Anzu?- Preguntó sorprendido Atem.

- Pues… yo…- La chica abrió grande sus ojos al recordar mejor al joven montado en el dragón, este ahora que se daba cuenta, era idéntico a Atem- Una vez, antes de conocerte, soñé con eso, un chico montado en un dragón rojo mientras a su alrededor se reunían diferentes tipos de criaturas- Desvía su mirada- ¿Ese joven eras vos Atem no?- Preguntó ella con un poco de inseguridad.

- Anzu… ¿A caso vos?…- Comenzó a decir el tricolor, sin embargo fue interrumpido por el sonido de cosas rompiéndose a lo lejos.

- ¿Qué fue eso?- Preguntó Anzu mientras volteaba a dirección de la salida de la biblioteca, ese ruido parecía haber provenido de muy cerca.

- Capaz se calló algo- Dijo el tricolor, aunque no estaba seguro y solo lo dijo para que la chica no se alterara.

- No creo que fuera…- No termino de decir la oración, ya que el tricolor la agarra de la mano y la tira hacia él, para que ella se situara atrás suyo- ¿Q- qué pasa Atem? ¿Por qué hiciste eso?- Preguntó ella sorprendida ante la acción del chico.

- Esto…- El artículo del milenio que estaba colgado en su cuello palpita- Parece como si algo viniera hacia acá.

- ¿Cómo?- Preguntó Anzu, preocupándose al instante por la forma que el tricolor lo había dicho.

- Esta sensación es la misma que sentí en la escuela, otra vez vienen por vos- Dijo él seriamente y la joven tembló a tan solo recordar lo que había ocurrido.

- ¡¿Qué?! Debe de ser una broma- Dijo ella, no queriendo saber nada sobre eso, si pensaba que en su casa estaría a salvo, claramente se había equivocado.

En ese momento una de las paredes de la biblioteca es derrumbada, Atem envuelve con sus brazos a Anzu para protegerla y ambos caen al suelo, una nueve de polvo los envuelve y los restos de madera, libros y pared se esparce por todo el lugar. La castaña, la cual había cerrado los ojos ante el impacto, los abrió luego de sentir un intenso dolor que pasaba como electricidad por su cuerpo. Una vez que logró ver su alrededor cuando el polvo se dispersó un poco, vio que gran parte de la biblioteca estaba hecha pedazos y sus ojos se nublaron por las lágrimas que amenazaban con salir por ellos, el único lugar dónde se podía sentir conectada con su padre, estaba casi en ruinas.

- Anzu- La llamó Atem, el cual se encontraba sentado a su lado- ¿Estás bien Anzu?- Le preguntó con impaciencia, ya no agradándole que la chica no le respondiera- ¡Anzu!

- E-estoy bien- Se refriega con sus manos los ojos- ¿Vos cómo estás?- Preguntó ella mientras lo observaba y para su alivio parecía que el chico se encontraba en buenas condiciones.

- Estoy bien, justo a tiempo logré protegernos con el poder de mi rompecabezas del milenio- Dijo Atem mientras se paraba y luego extendía su mano hacia la ojiazul, para ayudarla a levantarse.

- Tuvimos suerte- Dijo ella, quién acercó su mano en dirección de la del tricolor, sin embargo, al hacer eso, una corriente de dolor la invadió- Pero…- Mira su brazo, sin embargo este no estaba lastimado y no entendía por qué le dolía.

- Anzu, estás sangrando- Dijo Atem, quién se arrodilló en frente de ella.

La castaña se sorprendió del simple hecho de estar lastimada, como lo dijo el ojivioleta, ella está sangrando, la joven acercó su mano hacia su espalda y al retirarla con un quejido, vio que su palma estaba llena de sangre. La herida empezaba en su omoplato y seguía por un poco más al comienzo de su ala derecha, ante esto, una especie de terror la invadió, si no tenía cuidado podía perder esa ala. Mientras ella pensaba en lo cerca que estuve de que fuera peor el daño, Atem miraba con enojo su alrededor, no perdonaría a quien se había atrevido a provocar que Anzu se lastimara. Desvió su mirada nuevamente hacia la ojiazul mientras se preguntaba por qué a la castaña no la protegió el rompecabezas del milenio y en cambio a él sí, sin embargo esa incógnita la tenía que dejar para después, en esos momentos debía saber qué era lo que estaba pasando.

- ¿Puedes levantarte Anzu?- Le preguntó el tricolor y ante esto la joven asintió.

- ¿Qué fue todo eso?- Preguntó la castaña mientras miraba su alrededor con cierto dolor reflejado en sus ojos.

- Pareció como una especie de explosión- Dijo el ojivioleta, quien dirigió su mirada hacia el hueco de la pared- Sin embargo es extraño.

- Esto me no pinta bien, tengo un mal presentimiento de todo esto- Dijo Anzu, quién sintió un escalofrío pasar por su cuerpo.

- En eso concuerdo- La mira de reojo- Voy a pasar del otro lado del agujero, como estamos solos vendrás conmigo, no pienso dejarte- Le tiende la mano- ¿Vamos?

- S-sí- Le respondió Anzu mientras enrojecía y entrelazaba su mano con la del chico.

-Anzu…- La mira seriamente- Es mejor que ocultes tus alas, no quiero que te dañes más de lo que ya estás y yo me encargare que no te pase nada.

- Y-yo…-Lo observa detenidamente y asiente- Esta bien, solo espero lograrlo.

- Sé que puedes- Dijo Atem mientras le sonreía.

Entonces Anzu desvió por un momento su mirada, tratando de que no se sonrojara ¿Por qué tenía que ser tan así Atem? Con esa habilidad de hacer que su corazón se acelere cada vez que le hablara o tocara. Otra vez estaba pensando en eso, se reprochó a sí misma por eso y luego trató de concentrarse para guardar sus alas. Por suerte, a pesar de su nerviosismo, el dolor y el miedo ante toda la situación, logró hacerlo, aunque se sintió algo débil. Esto el tricolor pareció notarlo y la acercó un poco más a él para evitar que ella se cayera, sostuvo firmemente su mano y entonces con las manos entrelazadas ambos avanzaron, guiándose por el rastro del desastre. Los dos se dieron cuenta que no solo la biblioteca estaba en mal estado, toda la casa se encontraba como si un huracán hubiese pasado. Como si fuera poco, el ambiente estaba completamente atrapado por una especie de niebla, la cual tanto Atem como Anzu identificaron que esta era proveniente del reino de las sombras.

- Esto no se ve para nada bien- Dijo Atem, quién miraba con desconfianza todo su alrededor.

En esos momentos en un sitio específico del lugar, la niebla se junta y forma varias criaturas oscuras, las cuales miraban amenazadoramente a ambos. Atem miro de reojo a Anzu, para luego volver a dirigir su mirada a los monstruos, a pesar de la situación se mantuvo en calma, analizando a cada uno de los seres delante de ellos. Entonces si pensarlo dos veces, invoca el poder de su artículo del milenio, el ojo de Horus aparece en la frente del tricolor y el rompecabezas del milenio resplandece con una luz dorada, la cual ataca a las criaturas, quienes chillan ante el contacto de esta, haciendo que se desintegren casi al instante. Por otra parte la castaña mira sorprendida el poder que poseía el ojivioleta, aunque ya lo había visto antes, le seguía facinando, él había acabado con facilidad a esos seres. Sin embargo el polvo que de los monstruos desintegrados se habían esparcido a su alrededor y al poco tiempo volvieron a tomar la forma que antes tenían, rodeándolos a ambos.

- Esto no es bueno- Dijo Atem mientras hacía que el rompecabezas volviera a brillar.

- Pero si los atacas van a volver a…- No terminó de hablar, ya que sintió como si algo la agarrara por atrás, ella volteó a ver y se encontró con una de esos monstruos, el cuál no le dio no tiempo de pronunciar ninguna palabra más. Este la alejó de Atem, quién trató en vano que ella no se apartara de su lado.

- ¡Déjala!- Exclamó el tricolor mientras miraba con odio a la criatura.

- La híbrida viene con nosotros, los mundos, la oscuridad, el reino de las sombras la reclama- Dijo con una voz gruesa y rasposa el monstruo.

- ¿Reclamar? ¿De qué hablas monstruo?- Preguntó él, al mismo tiempo que era completamente rodeado por la luz del rompecabezas del milenio.

-El equilibrio, el orden de las cosas, todo desaparecerá y la clave, la llave de la destrucción debe estar en la oscuridad- Con sus garras sostiene con fuerza a Anzu, quién hace un quejido de dolor al sentir como las garras de la criatura se clavan en su brazo y arañan su cuello.

- ¡Anzu!- Trata desesperadamente llegar hasta ella, pero varias criaturas le impiden el paso- Esto… esto no lo permitir- La luz del rompecabezas ataca a los monstruos que le impedían el paso, solo quedando el que tenía a la castaña- Prepárate para tu juicio criatura de la oscuridad- Dijo mientras lo señalaba y tanto el ojo de Horus y el rompecabezas brillaban más intensamente que antes.

- Es inútil, regresaremos igual aunque nos hagas cenizas.

- ¿Cenizas?- Se ríe- Tu pegados es tan grave que no me conformaría con hacer eso para que regreses de donde provienes- Sonríe- Te haré desaparecer por completo.

- Atem- Dijo Anzu mientras lo miraba con temor.

- Tranquila Anzu- Cerro por un momento sus ojos, para luego abrirlos-"Dioses egipcios bríndenme su poder"- Desaparece- Dijo al mismo tiempo que la luz de su alrededor se tornaba más clara, más blanca, se volvía pura y casi de inmediato esta se dispara en dirección al monstruo que en vano trata de cubrirse.

Anzu logra liberarse, se tambalea un poco pero no se cae, detrás de ella el ser del reino de las sombras comienza a evaporarse.

- Criatura de la luz… ¿Cuánto crees que puedes evitar que la tomemos?- Dijo el ser antes de desaparecer por completo.

- Es una amenaza… ¿O un reto?- Dijo para sí mismo el tricolor que se había quedado mirando hacia donde antes se encontraba el monstruo.

- Atem- Lo llamó Anzu, para luego abrazar al chico, quien se sorprendió ante aquél acto de parte de ella- Tengo miedo- Dijo con voz temblorosa, al mismo tiempo que empezaba a llorar.

- Tranquila Anzu, estoy con vos- Le corresponde el abrazo - Yo te protegeré, ya no llores- Dijo él cálidamente, para luego alejarla un poco de él. Anzu lo mira a los ojos y este con su mano le seca las lágrimas en su rostro, para luego tomarla de la mano - Ahora debemos irnos ya no es seguro estar aquí.

- Pero…- No llegó a decirle nada más ya que él ya había empezado a correr, arrastrándola con él.

- Es mejor que nos demos prisa, no sabemos cuándo más monstruos puedan aparecer- Dijo Atem mientras la dirigía hacia la salida.

- ¿Pero qué hay con mi mamá y con Mai?- Preguntó ella mientras trataba de seguirle el paso.

- Les avisaremos después- Dijo al mismo tiempo que la miraba de reojo.

- Sí, pero…, lo que me preocupa es que…- Suspira- Mai se va a poner furiosa.

- No le tengo miedo y no me gusta seguir órdenes, así que de paso la desobedezco - Atem le sonríe de una forma que hace que Anzu se quedara sin habla, haciendo que solo pudiera sonrojarse y seguirlo.

Fin del capítulo dieciséis.

¿Qué les pareció?

De verdad pido perdón por la demora, se me esta haciendo una mala costumbre, aunque no lo hago apropósito u.u

Muchas gracias por el apoyo, mucha, pero mucha paciencia a: Rossana's Mind (Kaiba es todo un princeso XD, me encanta que te encante la pareja principal, hay muchos secretos en torno a ellos), srto (Ya sé tarde mucho nuevamente en actualizar, espero que este capítulo haya valido la pena tanta espera), keri89, DanyStormborn01 (Kaiba es lo más XD, espero seguir caracterizandolo bien), Princces-Zelda (Que bueno volverte a ver por el finc :) Yo soy la que hace mucho que no aparecía, como siempre, amo tus reviews. Yo también quiero a un Kaiba que me rescate o un Atem que me proteja, la vida es injusta u.u XD)

Hasta el próximo capítulo!

Besos y abrazos (bien de eso, casi asfixiantes XD) psicológicos.

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