Hola a todos! Espero que hayan empezado bien este 2016 n.n
Primer capítulo del año!
No me había dado cuanta de que hace un montón que no actualizaba este finc, la verdad es que no me venía la inspiración y tardé más de lo que quería.
Espero que les guste el capítulo y me disculpo por la tardanza de este.
Yugioh y sus personajes no me pertenecen.
Más allá de que los ojos ven
Anzu miraba con curiosidad el sitio donde se encontraba, no era la casa del tricolor, tampoco algún lugar que hubiese estado antes ¿Dónde se habían metido? Después que Atem la sacó heroicamente de su hogar infestado de criaturas del reino de las sombras, habían avanzado casi al azar por las calles de la ciudad, o al menos era eso lo que ella creía en ese momento. Sin embargo no había rastro de vacilación de parte del ojivioleta a medida que corrían, en su expresión no había ni un titubeo que le hiciera creer que él no supiera dónde se dirigía. Lo que menos le había agradado era que se metieron en uno de los tantos callejones y más que estos extrañamente parecían ir en ascenso, poco a poco daba la sensación de irse adentrándose bajo tierra. Eso no había preocupado para nada a Atem, quien la tomaba fuertemente de la mano y seguía a paso firme con decisión, en un estado de alerta de su alrededor.
La cosa era que actualmente se hallaba en una especie de gran salón, estilo castillo, la notable diferencia era que este parecía antiguo y muy desgastado, el piso que alguna vez fue de mármol fino se encontraba fragmentados casi en su totalidad, las paredes estaban agrietadas y decoradas con extraños símbolos, los cuales cada tanto eran ocultados con muebles antiguos, repisas o vitrinas que poseían reguardados objetos extraños y llamativos que parecían de otra época. Al observarlo mejor era como una especie de comedor gigante, digno de reyes, solo opacado por el paso del tiempo. Anzu se sorprendió al ver su entorno, nunca había imaginado que en la ciudad de Domino hubiera un sitio como ese o algo que se le pareciera y por la edificación este se hallaba allí desde hacía mucho tiempo, escondido de la vista de todos.
- Lamento traerte de esa forma aquí- Dijo Atem mientras detenía su paso y la joven lo imitaba- Es uno de los lugares más seguros en toda la ciudad- Saca del bolsillo de su chaqueta su celular y dirige su mirada directamente a este.
- E-está bien, no me molesta ni nada, solo me da cierta curiosidad - Sonríe- ¿Qué vas a hacer? - Le preguntó ella mientras veía el teléfono móvil del tricolor.
- Solo te voy a pedir el número de celular de tu amiga ¿Cómo se llamaba?- Se preguntó mientras desviaba su mirada y la veía fijamente, dejando la incógnita en el aire para que ella le respondiera.
- Mai y no creo que lo hayas olvidado tan rápido- Le saca de las manos el celular, cosa que sorprende al chico- Deja que te dé el número, es más rápido si lo ingreso yo- Crea un nuevo contacto con los datos correspondientes de la rubia- Aunque no sé para qué lo quieres o quizás es solamente para que me pueda comunicar con ella por lo que pasó.
- Sí, pero…- Entonces fue el turno de Atem de quitarle el aparato a la ojiazul- Por el carácter que parece que tu amiga tiene, no creo que la quieras decir lo que ocurrió, no sin que te ella diga de todo- Antes eso Anzu bajó la mirada, sabiendo muy bien que él tenía razón-También si no mal recuerdo ella tenía que hacer algo importante y es mejor no interrumpirla, si le envío mensaje podrá leerlo cuando quiera.
- Tienes razón- Dijo Anzu pensándolo mejor- ¿De todas formas qué le vas a poner?- Preguntó ella mientras lo veía tocar con habilidad el celular, de verdad no siempre se veía a alguien escribiendo un texto a esa velocidad y menos con solo una mano.
- Solo lo esencial, no te preocupes, igual hay que tener en cuenta que aquí la señal no es buena y quizás tarde un poco en llegarle el mensaje- Termina de escribir y de enviarlo, seguido a esto la mira mientras sonríe de costado- Ya está, de seguro que ahora te encuentras un poco más tranquila.
- Sí, un poco, sin embargo hay algo que me pone inquieta-Observa su alrededor- ¿Dónde se supone que estamos?- Preguntó ella, para luego mirarlo fijamente.
- No es la gran cosa- Guarda el celular y le da una rápida mirada a todo el sitio-Me sorprende que todavía no te hayas dado cuenta- Le respondió el tricolor mientras se encogía de hombros.
- ¿De qué?- Quiso saber ella, después de todo nunca había estado allí, al menos no que recordara.
- Solo es un sótano, no es la gran cosa- Dijo el ojivioleta sacándole importancia mientras evitaba su mirada.
- ¿Esto?-Miro su alrededor con detenimiento- Imposible, es muy amplio ¿Dónde nos encontramos de verdad?- Preguntó ella, sin creerle, de verdad no se parecía para nada a un sótano-Atem…- Con su mano libre lo tomó del brazo, haciendo que este la mirara directamente a los ojos- No me ocultes nada.
- La verdad-La mirada de la ojiazul era insistente, él sabía que a ella no le gustaba que le ocultaran las cosas, no después de todas las mentiras que le habían dicho. Atem Intentó aparta su mirada, sin embargo no le es posible, la chica lo tenía completamente atrapado- Nos encontramos en el museo de Dominó.
- Imposible- Lo mira con incredulidad- Yo vine antes aquí y no había un sitio como este.
-Anzu, no te estoy mintiendo…- Comenzó a decir el tricolor.
- Que bueno que estés bien Atem- Lo interrumpió una voz familiar para el chico.
- Esa voz…- Aparta su mirada de la castaña y voltea para ver a quién lo había interrumpido- ¿Ishizu?- Preguntó el ojivioleta incrédulo al ver a la joven allí, la cual se suponía que debía de estar en Egipcio, no en frente de él.
Ante Atem y la ojiazul se encontraba una joven pelinegra de piel tostada de ojos azules quien los miraba con cierta diversión. La prenda que llevaba la joven era un vestido largo que le llegaba hasta los tobillos, con hombros parcialmente descubiertos y estampados de oro alrededor del cuello y en los bordes de las mangas. A Anzu le llamó la atención específicamente la tiara de la mujer, claramente también de oro, con una esmeralda que la adornaba en la parte de delante de esta. Entonces cuando el tricolor y la castaña se dieron cuenta de la forma que la otra ojiazul los miraba, ambos se sonrojaron un poco y como si la piel del chico quemara, Anzu se alejó un poco de él, sin embargo no lo soltó, solo había dejo caer la mano que le agarraba el brazo.
- ¿Interrumpo?- Preguntó la egipcia, quien le brillaban los ojos al ver a ambos jóvenes, para luego fijar su mirada en las manos entrelazadas de los dos.
- Para nada- Dijo el tricolor un poco incómodo, cosa que trató de ocultar, sin embargo era algo que se podía leer fácilmente de él si uno lo conocía bien como era el caso de Ishizu.
- ¿Quién es ella?-Preguntó Anzu, intrigada por la familiaridad que ambos se trataban.
- Pues ella es…- Comenzó él, sin embargo fue interrumpido por la pelinegra nuevamente.
- Podríamos decir que soy como su hermana- Dijo la egipcia mientras sonreía.
- Es solo una amiga de la infancia- Dijo simplemente Atem, ignorando lo dicho por la otra joven.
- Oh- Se ríe brevemente- No te apenes, te recuerdo que antes me decías hermanita- Dijo la pelinegra, molestando al ojivioleta.
- De todas formas, se puede saber qué haces aquí- Se apresuró a decir Atem, cosa que le dio cierta gracia a Anzu, después de todo él parecía algo avergonzado por lo que dijo la otra chica.
- Ya lo deberías saber- Desvía su mirada en dirección de la castaña y luego centra su mirada en el ojivioleta- A llegado la hora.
- ¿Estás segura?- Preguntó seriamente el tricolor mientras la miraba fijamente, su expresión se había convertido en una seria, al igual que el tono de su voz.
- No puedo equivocarme- Dijo Ishizu mientras tocaba su collar milenario y miraba a la ojiazul otra vez.
-¿Qué está pasando?- Preguntó Anzu, sin gustarle la situación, detestaba no saber nada y lo que más le molestaba era que ambos hablaran como si ella no estuviera.
- Mi angelito- Sonríe y la chica la ve con cierta sorpresa por cómo se dirigió a ella- Tenemos mucho de qué hablar, pero no creo que sea correcto hacerlo en el sótano de un museo- Dijo la egipcia sin despegar su vista de la otra joven.
Anzu mira con poca confianza a Ishizu, los ojos de esta brillaban con intensidad y parecía conocer algo de ella que ignoraba completamente o simplemente todavía no sabía. Entonces la joven apartó nerviosa su mirada, para luego ver al tricolor, este parecía calmado y tenía su vista fija en la otra mujer. La castaña se sintió de repente incómoda, la pelinegra no le sacaba la mirada de encima y le sonreía de una forma que la ponía los pelos de punto e inevitablemente sintió un escalofrío recorrerle por todo el cuerpo. Entonces cuando el impulso de salir corriendo de allí la estaba invadiendo, Atem le suelta la mano y seguido de eso la rodea con su brazo y la acerca a él, sorprendiéndola y haciendo que su corazón se disparara de golpe. Y si creía que este no podía latir más rápido en su pecho, se equivocaba, ya que cuando el chico se acercó a susurrarle algo en el oído, sintió electricidad pasar a través de ella al sentir el aliento de él chocar contra su piel.
- Tranquila, Ishizu es de confianza- Le dijo con voz suave, sin prestarle atención a lo que le provocaba a la joven.
Anzu se vio incapaz de contestarle, las palabras no salían de su boca y solo logró mirarlo con ojos brillosos y mejillas sonrojadas. La cercanía del chico por un lado la hacía sentir diferente y de cierta forma le gustaba, pero por otra parte se sentía extraña y de por sí la ponía demasiado nerviosa.
En otra parte de la ciudad
Mai reduce la velocidad de su motocicleta a divisar el edificio donde siempre se reunía con Valon, no tardaría en llegar, estaba a tan solo unas pocas casas de este. Una vez allí deja su moto cerca de la entrada del sitio y suspira, para luego ingresar adentro del edificio. Entonces al apenas pisar el interior fue recibida rápidamente por el castaño, quien la esperaba, este parecía preocupado e evitó la mirada de la chica hasta que llegaron a la parte donde solían discutir los asuntos de suma importancia. La rubia pocas veces lo había visto tan intranquilo, era extraño, el ojiazul sabía mantener la calma, la cual casi parecía nula en esa ocasión o tal vez era porque él sabía cómo se iba a poner ella por hacerla ir hasta allí.
-Mejor que sea importante- Dijo ella mientras se cruzaba de brazos y lo miraba fijamente.
- ¿Siempre debes de decir lo mismo Mai?- Preguntó el castaño para luego suspirar- Al menos di un "Hola"
- Hola, ahora escupe todo- Le respondió con un tono de voz amenazante.
- Tan linda como siempre Mai y ni hablar de tu paciencia- Ella lo fulmina con la mirada- Esta bien, iré directo al grano- Dijo Valon mientras se encogía de hombros.
- ¿Y qué demonios esperas?- Preguntó la ojivioletan carente de paciencia.
-Está bien- Suspira por segunda vez y se deja caer en unos de los sofá de cuero del sitio- ¿Te acuerdas el portal que fue creado por el padre de tu amiga?- Preguntó él cambiando su expresión a una seria.
- Sí, pero también recuerdo que este se rompió hace ya mucho tiempo- Dijo Mai, quién como le era costumbre, había dirigido su mirada hacia la ventana que daba vista a la ciudad.
- Eso es lo que al menos creímos- Dijo él mientras bajaba su mirada.
- ¿De qué hablas?- Desvía su mirada hacia el chico, el cual pareció que se encogía ante el tono de voz de ella- No me digas que funciona, sin haber sido tocado por más de dieciséis años- Dijo Mai alterada, un mal presentimiento la invadía al respecto.
- La verdad es que este se activó de la nada hace unos días, me aviaron recién cuando las cosas comenzaron a salir mal- Dijo Valon mientras seguía evitando la mirada de la joven.
- Esos idiotas siempre avisan a último momento- Dijo ella enojada.
- Sé cómo te sientes, pero no creo que podamos hacer mucho, mis padres como los tuyos, se encuentran tratando de resolverlo, sin embargo el portal es muy inestable y se activa cada vez con más frecuencia.
- ¿Qué tan seguido estamos hablando?- Preguntó la rubia mientras se acercaba un poco al joven.
-Pues hoy ya se activó dos veces seguidas y nadie sabe la razón- Se cruza de brazos-Solo sospechan que esto sucede con la liberación de cierto poder de los otros mundos- Dijo él, quien por fin la miraba, pero esta vez no se veía nervioso, solo serio.
- Dudo que esto lo cause los monstruos del reino de las sombras- Niega con la cabeza-Los que llegan aquí no son tan fuerte como para hacer eso- Dijo Mai, sin querer creerle, ella ya se encontraba en frente del chico, a unos pocos pasos de él.
- Nadie dijo que fueran del reino de la sombras, sin embargo estos están siendo atraídos por ello.
- ¿Estás insinuando que es…?- Preguntó ella, teniendo un mal presentimiento.
- Sí, pienso que es por el incremento de poder de tu amiga- Dijo Valon mientras le sostenía la mirada de la chica, la cual lo fulminaba con la suya. Él sabía que el tema de Anzu era un tanto delicado, sin embargo no tenía la culpa que todos los problemas sean principalmente relacionados con aquella chica.
- Eso es imposible, me niego a creerlo-Dijo Mai, quién había tomado por los hombros al castaño- ¿Es verdad lo que me dices? ¿Estás seguro?- Preguntaba mientras apretaba el agarre del chico.
- Eres libre de pensar lo que quieras- Toma las manos de la chica y la aleja de él, pero no la suelta-Sin embargo ese poder puede llamar mucho la atención y no creo que tarde mucho para que los monstruos del reino de las sombras deseen ese poder, aunque algo me dice que ya hace rato que tienen ese objetivo.
- Eso no es bueno- Se libera del agarre de él con brusquedad y se aleja con intensión de irse- Maldición, no es para nada bueno, debo regresar con Anzu- Dijo la joven completamente preocupada.
- Espera Mai- Dijo Valon, quien se había parado de golpe y se acercó a ella, hasta estar detrás de la chica-Hay algo más que debes saber.
- Dilo rápido que no tengo tiempo que perder- Le respondió la rubia sin voltearse a verlo mientras contenía las ganas de mandarlo a volar.
- Para estas cosas lo más seguro era contactar con nuestros colegas egipcios, uno de ellos se encuentran en el museo Domino, pueden ayudarte-Le informó mientras tenía la esperanza que lo escuchara, ya que no deseaba que ella hiciera todo sola y más sabiendo muy bien que no querría su ayuda.
- Yo solo puedo arreglármelas con Anzu, no necesito a ellos- Agarra el picaporte de la puerta- Aunque la ayudaron mucho a ella cuando era pequeña, no confío.
- Entonces solo tenlo en cuenta Mai, uno nunca sabe- Dijo él algo decepcionado.
- Sí, lo tendré en cuenta- Dijo ella mientras asentía, tranquilizando un poco a Valon, quien se le notaba en la voz lo preocupado que estaba por ella.
Entonces la rubia se despide del castaño y se apresura a salir de allí, la fea sensación de que algo le podría pasar a Anzu no se le quitaba. Una vez que visualizó su moto, se apresuró a subir a esta, la encendió y con brusquedad se dirigió hacia la casa de su amiga con la esperanza que ella estuviera bien. Esa chica siempre la preocupada desde que eran niñas, capaz porque desde esa corta edad se propuso a sí misma protegerla, la castaña siempre se veía tan frágil y tierna que la hacía querer siempre ayudar.
En la mansión Kaiba
Si Kisara creía que todo era enorme afuera de la propiedad, más grade fue su sorpresa al entrar en esta, sin exagerar, par arecía un palacio. Le era casi imposible contener la felicidad al ver la mansión en toda su plenitud, casi gritó de emoción cuando pasaron por el salón, su piso de mármol brillaba y un hermoso candelabro adornado con deslumbrantes cristales colgado en el techo, la hacía querer detenerse en el medio del sitio y ponerse a bailar. Cada parte de la mansión era de ensueño y observaba atentamente con ojos brillosos cada destalle que esta tenía, sin prestar atención la forma que la veía Seto y el hermano de este.
- ¿Te parece quedarte a almorzar?- Le preguntó el castaño mientras la veía de reojo y evitaba sonreír al verla tan animada.
- Pero…- Lo mira y luego baja su mirada-Y-yo- Comenzó a decir Kisara insegura, sin querer ser una molestia para el empresario.
- Sería genial Kisara, por favor quédate- Le pidió Mokuba mientras le sonreía entre tierno e inseguro, como un pequeño que deseaba algo y pensara que había poca posibilidad de obtener lo que quería.
- Es que…- Comenzó a decir ella, sin embargo fue interrumpida.
- No te preocupes- La acerca más a él- No nos molesta y no te negarás- La mira fijamente mientras acerca su rostro al de ella- ¿No?- Le preguntó Kaiba con voz calmada, lejos del estado en el que había dejado a la chica.
La alvina se había quedado en shock al ver lo cerca que el castaño estaba de ella, sin ser capaz ni de contestarle. Las mejillas de ella se colorearon y miró nerviosamente los ojos de hielo que la miraban con intensidad, su mente se había quedado en blanco y se perdió en ese azul profundo. Ella solo pudo salir de su ensoñación al escuchar una leve risa proveniente del menos de los Kaibas al ver esa escena.
- C-claro- Dijo ella más nerviosa de lo que ya estaba mientras se alejaba de golpe del duelista, estando a ya unos considerables pasos de distancia de él y evitaba la mirada de este- No será problema.
- Que bien ¿No hermano?- Preguntó el niño mientras miraba contento al castaño.
- Sí- Dijo Seto con voz baja y algo fría.
Kisara sintió un escalofrío al escucharlo y miró atentamente al otro ojiazul, parecía molesto y evitaba verla, de seguro estando enojado por apartarlo de esa forma de ella ¿Pero qué más podía hacer ella? Mokuba los estaba viendo y era súper vergonzoso. Entonces ella se acercó lentamente a Seto y así otra vez estar a su lado, él pareció no notarlo por tener la mirada fija al frente. La joven suspiró, no sabía bien qué decirle, ninguna palabra le salía y el chico de verdad parecía enojado, cosa que no le gustaba para nada ¿Qué podía hacer ella? No parecía que Kaiba quisiera hablar con ella o escucharla. Entonces desvió su mirada hacia el piso, concentrándose en las hermosas baldosas de este, de verdad que estos eran finos y delicados, pero aunque quería mantener su mente ocupada o que sea en eso de ver a cierto castaño, no lo logró. Se sentía tan incómoda y nerviosa, hasta juraría que sentía la mirada del joven fija en ella, sin embargo cada vez que lo miraba disimuladamente no era así.
Por su parte, ni Seto entendía la razón de que le había enojado que aquella chica lo alejara literalmente de un empujón. No era como si estuviera molesto por aquel rechazo, él no era de comportarse de esa forma y no tenía por qué empezar en ese momento. Eso era una de las cosas que estaban cambiando y odiando, todo por esa peliblanco de ojos azules intensos que cada tanto lo miraba y él no podía evitar hacer lo mismo, pero más disimuladamente. No le había importado que Kisara acortara la distancia con él y no admitiría que eso de cierta forma le gustaba y lo aliviaba con tan solo con pensar que lo que había ocurrido era solo por la timidez que a la joven le agarraba casi siempre cuando estaba con él.
Los tres se dirigieron a unas de las tantas puertas de la mansión, esta tenía pequeños adornos cuidadosamente mantenidos a pesar del paso de los años. Kisara la miró con curiosidad ¿Había algo allí que no pareciera de apariencia fantástica? Había ciertas cosas que no le parecía que fuera decorativo de parte de Seto o su hermano, era como si hubiesen dejado todo como estaba allí y no se hubiesen molestado en darle un toque más personal. Entonces deja de pensar en ello cuando Mokuba, que estaba a una distancia considerable de ella y el duelista, se volta para informarles que entraría primero e ingresaba al otro lado de la puerta de madera. Eso hizo que Kisara se inquietara por estar sola con el castaño y cuando se apresuró a seguir ir sonde estaba el niño para que ese sentimiento se desvaneciera, Seto la detuvo agarrándola del brazo antes de que abriera la puerta para ingresar al otro lado.
- ¿Seto?- Preguntó ella mientras lo miraba sin entender.
Fue cuando pasó algo que la chica de verdad no esperaba, aunque deseaba, de un momento a otro, el joven la estaba besando ¿Desde cuándo el duelista hacía esa clase de cosas? Kisara no pensaba que Kaiba la volvería a besar de esa forma y no pudo evitar envolver el cuello el chico con sus brazos y acercarlo más a ella, pero quizás eso no fue una buena idea. En ese momento Seto se tensó y separó sus labios de lo de la joven, quien lo miró entre sorprendida y decepcionada. El chico se la quedó viendo, su rostro reflejaba incredulidad por lo que había hecho, ya que tan solo fue un impulso de él, algo que había hecho sin pensar, cosa que nunca hacía. Sin embargo cambió su expresión enseguida a una más seria y un tanto fría. Entonces hizo que la confundida chica lo soltara, agarrándole de los brazos mientras la miraba fijamente.
- No vuelvas a alejarte de mí – "Maldición ¿Desde cuándo hago este tipo de cosas? De verdad algo anda mal conmigo"- Pensó Seto molesto con él mismo-¿Entendido?- Le dijo seriamente mientras mantenía su mirada en ella y luego la soltaba delicadamente.
- Sí- Respondió ella completamente sonrojada mientras se preguntaba sobre el extraño comportamiento del chico.
En la casa de Anzu
Mai entra corriendo a la casa y mira con horror como todo en esta se encontraba en pésimo estado. El mal presentimiento que tenía se intensificó al ver su alrededor, la mayor parte de las cosas estaban destruidas, había pedazos de cascotes por todos lados como si algo hubiese estallado y destruido parte de la vivienda. Con una sensación de pánico revisó todo el lugar y el alma se le cayó a los pies, su amiga no estaba allí, no había rastros de ella. En la casa había indicios de una batalla y fue cuando se le vino a la mente la imagen de cierto tricolor y soltó un suspiro, aunque no sabía si estar aliviada o furiosa, algo le decía que el chico "yo la puedo proteger" la alejó de dicho lugar. La rubia caminó entre los escombros, sintiendo lástima por cómo había quedado aquella casa que tantos buenos recuerdos poseía, entonces su celular sonó y se encontró con el mensaje de un número desconocido, el cual al abrirlo hizo que le hirviera la sangre una vez que lo leyó.
"Mai, me lleve a Anzu y ni pienses que la regresaré a alguien como tú que nunca está cuando se le necesita, por cierto, soy Atem."
- ¡Atem eres un grandísimo idiota! Cuanto te vea te juro que te mataré- Dijo furiosa Mai- ¡¿Cómo se atreve a secuestrar a Anzu?!
La rubia hecha una furia responder el mensaje rápidamente, para luego salir corriendo de las ruinas de la casa que antes podía considerar como su segundo hogar, subió a su moto y arrancó con brusquedad para luego perderse entre las calles de la ciudad. Mai se veía muy enojada y era mejor ni imaginarse lo que le podía hacer a cierto tricolor que se había llevado a su tan preciada amiga, aunque el texto que le había mandado podría dar una idea a lo que a este le esperaba.
En el sótano del museo Domino
La castaña estaba completamente sonrojada y más al saber que la amiga del ojivioleta los estaba viendo con cierto interés y diversión mezclados. Fue un alivio para Anzu cuando el tricolor dejó de haberle al oído y se había separado un poco de ella, sin embargo él seguía sin notar lo que le hacía sentir a la chica al hablarle de esa forma. La castaña suspiró mientras trataba de calmarse un poco, deseado que sus mejillas no estuvieran tan rojas como creía, pues sentía cómo están ardían en su rostro.
- Hay muchas cosas de que hablar- Sonríe- La primera vez que te vi eras tan solo una niña- Dijo Ishizu mientras miraba directamente a la castaña.
- ¿Qué?- Preguntó Anzu extrañada, no recordaba haberla visto con anterioridad y estaba segura de que si la hubiese conocido antes, no la olvidaría.
- Es compresible que no me recuerdes, después de todo estabas inconsciente, te habías enfermado con gravedad a causa de tus poderes que estaban comenzando a despertar- Desvía su mirada en dirección del ojivioleta- Yo fui quien convenció al padre de Atem para interferir.
- Ya veo…- Vaciló un poco sin saber que decir-Gracias.
- ¿Y ahora cómo te encuentras?- Preguntó la pelinegra mientras la analizaba con la mirada.
- ¿Yo? ¿Por qué lo preguntas?- Dijo la castaña, sorprendiéndose ante la preocupación de la otra joven y el simple hecho de preguntarlo.
- Te lastimaste antes de venir aquí- Le respondió mientras sus ojos brillaban.
- ¿Pero cómo sabes eso?- Preguntó sorprendida.
- Anzu- La nombrada lo mira- Ishizu tiene el collar del milenio, ver el futuro es el poder de este-Dijo el tricolor mientras señalaba con su mano libre el colgante de la pelinegra.
- ¿Qué?- Lo mira con sorpresa, para luego desviar su mirada hacia el collar de la otra chica.
- Los artículos del milenio le da diferentes poderes a su portador como el rompecabezas del milenio y el collar que poseo yo- Sonríe- Así que no es de sorprender que nosotros podamos tener ciertos poderes por ellos, después de todo ya vistes la capacidad que tiene el artículo que porta Atem.
- Me gustaría que hubiera algo normal en mi vida- Dijo Anzu un poco cansada de todo, en los últimos tiempos había descubiertos demasiadas cosas fantásticas e increíbles.
- Eso no será posible y más siendo alguien como tú- Su mirada se torna seria- Tienes que cuidarte, aunque los del otro mundo sean más resistentes y tengan la capacidad de curarse con más rapidez que una persona, no debes ponerte en peligro.
- ¿Me curo rápido? ¿Por eso es que no siento tanto dolor en mi espalda?- Preguntó Anzu al darse cuenta que no se sentía tan mal y que casi se había olvidado de su herida.
- Tus alas son de contraerse y volver adentro de tu cuerpo, eso puede acelerar la recuperación, sin embargo va a ser normal si sientes que te falta energía por ese motivo- Mira de reojo al ojiviolta, quien al darse cuenta entendió lo que le decía con ese pequeño gesto- Te aconsejo que cuando esto pase no saques tus alas hasta tener todas tus fuerzas recobras, nada bueno pasaría si no lo hicieras.
- Está bien, tendré más cuidado, pero…
- No te preocupes, no te pasará eso de nuevo, yo te protegeré y de eso debes de estar segura Anzu- Dijo el tricolor, después de todo había tomado la responsabilidad de ayudar y estar con la castaña.
-Atem- Se sonrojó y luego desvió su mirada- No quiero ser una carga para ti o para quién sea, no te quiero obligar a nada.
- No días eso, debes confiar en nosotros- Niega con la cabeza y luego la mira fijamente-Confía en mí.
-Hay muchas dudas que sé que tienes y que todo es muy confuso- Dijo Ishuzu antes de que la otra chica le contestara-Pero lo que debes saber es que podes confiar en nosotros, como Mai o Kisara.
- ¿Cómo sabes de…?-Deja de hablar por un momento-¿Qué tiene que ver Kisa en esto? Ella no está metida en todo esto –Miró con detenimiento a la pelinegra, sin embargo nada en ella le daba indicio de que estuviera mintiendo al respecto-¿No?- Preguntó insegura y temiendo que la peliblanco estuviera envuelta de alguna forma en todo eso.
- No es el tiempo para que lo sepas- Le respondió la egipcia, sacándole un poco de importancia.
- Tengo derecho de saberlo- La mira enojada-Es mi amiga, ni siquiera quiero pensar que ella está involucrada en esto.
- Quieras o no, es así, nadie elije ser lo que es y creo que es algo que ella te tiene que contar- Le respondió la pelinegra, sin dar indicios de querer darle más información.
- No entiendo, yo…
- Anzu- La llamó con voz seria, sobresaltándola- Es mejor que no insistas, Ishizu tiene razón, hay cosas que es mejor que uno mismo cuente- Dijo Atem, haciendo que la joven lo mirara sin comprender.
- Claro- Lo empuja un poco, haciendo que él la soltar y la mirara sorprendido al hacer eso- Pero si no me lo ha contado con anterioridad… ¿Me lo va a contar ahora?- Se cruza de brazos-Ya viste lo que me pasó a mí, toda mi vida me ocultaron qué era y ahora enterarme que mi mejor amiga también se guarda algo que la relaciona conmigo...yo…- Desvía su mirada al mismo tiempo que retrocede unos pasos, alejándose un poco más del tricolor- ¿Cómo se supone que voy a confiar en las personas? Ni siquiera te conozco bien a ti Atem-Dijo la joven quién lo miró de reojo, para luego clavar su mirada en el piso.
-Anzu, yo…
El chico no sabía bien que decir, abrió la boca en un intento de terminar la oración, pero las palabras se negaban a salir para agregar una respuesta a todo lo que le había dicho la chica. Era la primera vez que le pasaba algo como eso, se sentía incapaz de comentarle algo que revelara la verdad que nunca deseo que alguien supiera, pero eso era contradictorio con el sentimiento de querer abrirse a la castaña, que esta le comprendiera y que confiara en él. Por otra parte con tan solo verla tan confundida mientras trataba de ocultar el claro temor de lo desconocido y por lo que estaría por venir, hacía que quisiera protegerla. Definitivamente no iba a dejar que Anzu corriera peligro, no permitiría que los monstruos del reino de las sombras o quien sea le hiciera daño. El tema estaba era que ella se resistía a la idea de que la protegieran con la excusa de que eso sería ser una carga, pero lo que no entendía era que él nunca pensaría eso y le gustaba estar en su compañía.
- Cálmate angelito, no te la agarres con Atem- Dijo Ishizu al ver lo afectado que estaba el joven por las palabras de la chica-Se acerca a la otra ojiazul, quién inconscientemente retrocedió al ver los pasos que se dirigían hacia su persona.
- Por favor…, no me digas así- Dijo la castaña sin mirar a ninguno de los presentes, sabiendo bien que tenían sus miradas fijas en ella y la única que no creías soportar por mucho tiempo era la del chico.
- Ang...- Se corrigió rápidamente- Anzu- Apoyo las manos en los hombros de la chica, haciendo que esta levantara su mirada y la viera a los ojos. Ambos tonos de azules se mezclaron al hacerlo y Ishizu sonrió al ver el mar de emociones que transmitían los ojos de aquella joven, tan iguales y distintos a los suyos- ¿De verdad quieres respuestas? ¿Sin importar cuáles sean estas? ¿Estás preparada para saber y ver todo lo que se te ocultó por tu protección?- Le preguntó la pelinegra con voz calmada, pero firme mientras su artículo del milenio parecía brillar.
- Una parte de mí sí, pero- Mira de reojo a Atem, quien no había dicho nada y que solo se limitaba a verla, ella lo notaba perdido en sus pensamiento con cierta tristeza que mostraban los ojos de este y algo más que no logró descifrar por completo- La otra no.
- Es mejor saber la verdad de las cosas que vivir en una mentira- La suelta se da media vuelta- Pero las respuestas a todas tus dudas es demasiado difícil de conseguir y responder- Observa su alrededor, posando su mirada en cada uno de los objetos antiguos que decoraban el lugar- Primero debes descubrir bien quién eres.
- ¿Así que hay más sobre mí de todo lo que me contaron?
-Sí y hay que empezar por el inicio de todo, mucho antes de tu nacimiento, la historia de cómo se conectaron los tres mundos y una profecía más antigua que las pirámides de Egipcio.
- ¿Qué tiene que ver Egipto en todo esto? Preguntó Anzu con curiosidad.
- Allí hubo la primera ruptura entre los mundos que nunca debieron tener contacto entre sí- Voltea a verla-No hay mucha información al respecto, pero gracias a mi collar milenario pude ver algunas imágenes, fragmentos de lo que pasó.
- ¿Entonces lo sabes?
- Yo no diría que sí, lo que vi no era claro, por alguna razón el poder del artículo del milenio es bloqueado y no es lo bastante claro para entenderlo bien.
- Sin mencionar que eso tenía efectos colaterales- Dijo Atem, entrando a la conversación después de un largo silencio- Espero que no lo hayas intentado nuevamente.
-"Efectos colaterales"- Pensó Anzu mientras miraba al chico y luego desviaba su mirada hacia la pelinegra quién tenía la vista fija en el tricolor.
- No lo hice- Aparta su mirada- Después de lo que me pasó y lo que me dijiste…, dejé de intentarlo- Su voz se había vuelto suave, casi inaudible.
Ishizu parecía un poco triste, haciendo querer a la castaña saber bien qué había ocurrido, pero por las expresiones de la mujer y Atem, comprendió que era mejor no preguntar sobre ese tema.
- De todas formas hay algo que quiero mostrarte Anzu- Dijo la egipcia después de un breve silencio lleno de tensión.
-¿Qué cosa?- Preguntó interesada.
- Algo que hasta a tu padre le fascinó- Le respondió ella mientras sonreía levemente.
Entonces Ishizu hace que Atem y la castaña lo siguieran, a pesar de estar en un sótano el espacio en este era increíble y la chica se sorprendió a ver como este podía tranquilamente convertirse en un laberinto si uno no lo conocía. Caminaron uno detrás del otro, dejándose guiar por la pelinegra, quien se encontraba delante de Anzu y atrás de ella, se encontraba el ojivioleta, manteniendo un poco su distancia. Pero en poco tiempo, los dueños de los artículos del milenio se distanciaron de la ojiazul, ya que ella se había adelantado, sintiendo el repentino impulso de avanzar hacia donde sentía como si algo la llamara, dejando atrás a los demás, quienes parecían estar perdidos en una conversación.
- ¿Estás segura de mostrárselo?- Preguntó el tricolor no muy seguro.
- Esta ya había reaccionado antes y cuando pasó eso se desequilibró el balance entre los mundos, eso ocurrió ya dos veces- Mira a la castaña, la cual ya estaba unos cuantos pasos por delante de ellos-Últimamente esta es rodeada por una leve luz dorada y palpitante, solo sucediendo cuando Anzu hace uso de su poder.
- Eso no puede significar nada bueno- Dijo Atem mientras le venía a la memoria todo lo que había pasado la chica y sabiendo muy bien en el fondo que eso era solo el comienzo de algo más grande.
- Mi artículo del milenio mostró clara imágenes de que esto sucedería y lo que está por venir los involucra a ambos- Dijo Ishizu, quién inconscientemente lleva su mano derecha hacia su collar.
- ¿Por qué cuando hablas de tus predicciones eres tan poco clara?- Preguntó él y ante eso la pelinegra sonrió.
- Confía en mí Atem- Cerró por un momento sus ojos, antes de volver a abrirlos- Todo está pasado tal cual y debes de estar preparado para lo que vendrá.
- Pero…- Una mala sensación lo invade, junto con una leve opresión de su pecho, como diciéndole que algo no estaba bien. Entonces mira con impaciencia su alrededor en busca de la castaña, percatándose que no estaba más cerca de ellos- ¿Dónde está Anzu?
- Ella se nos adelantó- Dijo Ishizu mientras señalaba al frente en el cual a lo lejos la figura de la otra ojiazul desaparecía al doblar el pasillo.
Atem maldijo por lo bajo, para luego comenzar a correr en dirección de donde se había ido la castaña, dobló por lo que parecía un estrecho pasillo y paró de golpe una vez que salió de este. A poco pasos logró divisar una roca egipcia, la cual había comenzado a brillar y Anzu se encontraba allí en frente de ella, a escasos pasos de esta. La intensidad de la luz que rodeaba al antiguo objeto parecía que de un momento a otro la envolvería a la ojiazul por completo. Entonces fue cuando el rompecabezas comenzó a brillar también, el ojo de Horus apareció en su frente y con ello su mal presentimiento aumentó hasta llegar a una especie de desesperación. Al poco tiempo vio como la castaña se acercaba un poco más a aquella roca repleta de jeroglíficos escritos sobre ella, de cierta forma Anzu parecía ser atraída por esta.
- Atem es peligros, ve con ella, si estás a su lado nada malo le pasará- Dijo Ishizu, apareciendo de repente atrás del tricolor.
El ojivioleta desvió su mirada hacia su amiga, sin entenderla, pero cuando ella le señaló a Anzu comprendió que algo malo estaba a punto de suceder y no lo dudaba. Él no se equivocaba, la roca había comenzado a formar un remolino de luz, parecía un pequeño agujero brillante dispuesto a llevarse todo consigo y la ojiazul estaba siendo arrastrada hacia allí. Atem vio a la castaña con preocupación y de repente a su desesperación se le sumó el temor, tenía miedo a lo que le podía suceder a Anzu, sin embargo se vio imposible de avanzar hacia ella.
- ¡Atem no hay tiempo! ¡¿A caso quieres perderla?!- Le gritó Ishizu, para luego darle un pequeño empujón, el cual lo hizo reaccionar, haciendo que él ya estuviera dirigiéndose hacia la otra joven.
-¡Anzu!- Grito Atem mientras corría desesperado en dirección de la ojiazul.
La joven volteó a verlo y también gritó su nombre, sin embargo su voz fue tapada por un estruendo que hizo que perdieran el sentido de la audición. Entonces ambos fueron rodeados por un inquietante silencio mientras una luz cegadora los envolvía. Un vez que aquel resplandor fue desapareciendo, también se había llevado al tricolor y a la ojiazul con él, sin dejar ni el más mínimo rastro de ellos.
Afueras del museo
Mai se sintió de pronto mareada y débil, causando que casi tropezara con los escalones de la entrada del lugar, ella se había dirigido hacia allí porque tenía el presentimiento que en ese sitio podía encontrar indicios de su amiga. A pesar de estar enojada con Valon, había seguido su consejo y había ido hacia el museo donde supuestamente hacía unos días que este recibió a unos de los miembros del grupo Egipcio que estaba en constante contacto con ellos. Esperaba sin muchas esperanzas que le dieran alguna información o algo, después de todo ellos fueron quienes habían ayudado a Anzu, pero es esos momentos le era imposible ingresar museo, la respiración de ella era entrecortada y sentía una fuerte presión en su pecho.
-¿Pero qué es esta sensación?- Se preguntó mientras se tambaleaba un poco y buscaba apoyo de lo que fuera para no caer.
En el trabajo de la madre de Anzu
La ojigris caminaba por el edificio con algunos papeles a mano, estos estaban llenos de números de cifras considerablemente grandes. Cuando ya se estaba acercando a su escritorio, la mujer comienza a ver borroso, un fuerte dolor de cabeza la invade, junto con un gran dolor en su corazón. Apenas llega a sentarse antes de poder perder el equilibro y caer.
-Anzu…- Dijo la mujer con voz suave y preocupada, sabiendo que algo le había pasado a su hija, pero sin sentirse bien para ir por ella.
En la mansión Kaiba
Kisara había terminado de comer con los Kaibas en un ambiente extrañamente agradable, entonces ella se levanta de la mesa dispuesta a dejar los platos usados en la cocina, a pesar de las quejas de Seto a que espera que los empleados que lo recogiera, sin embargo ella se había negado varias veces. La ojiazul miró de reojo al castaño mientras sonreía levemente, este seguía sin quitarle la vista de encima, ya había estado así todo ese día, cosa que no dejaba que ella parara de sonrojarse. Se sentía de cierto modo bien estar allí, a pesar de los nervios que le producía, era lindo estar con quien tanto quería. Sin embargo en ese momento sintió como si el aire se le fuera de los pulmones, sus piernas temblaron y un mal presentimiento la embargó. Trató de calmarse, sin embargo su vista se tornó borrosa, estaba tan débil que de un momento a otro se cayó para sorpresa y susto de los presentes.
- ¡Kisara!- La llamó Seto mientras se apresuraba a estar a su lado, a diferencia de su pequeño hermano, quien se había quedado paralizado al verla caer de esa forma.
Pero ella apenas se percataba de su alrededor, cerró sus ojos al intentar de que se calmara el dolor intenso de su cabeza y en su pecho. Se sentía débil y temblaba mientras en su mente se le venía la imagen de Anzu, haciendo que tuviera el pensamiento de que algo le había pasado y no era precisamente bueno.
Fin del capítulo diecisiete.
¿Qué les pareció?
Hay algunas cosas que no me convencen del todo(Modo inseguridad activado), pero bueno, ustedes juzgaran y ojalá que la espera del capítulo valiera la pena.
Muchas gracias por la súper paciencia, el apoyo y los reviews de:Rossana's Mind(Yo siempre pensé que Mai y Atem se parecían, tarde bastante en actualizar, de verdad últimamente me demoro mucho), DanyStormborn01 (Me gusta escribir sobre Seto enamorado, pero sin salir tanto de su personalidad, solo espero estar haciéndolo bien. Yo vivo complicándole las cosas a Anzu ¿Empeorará? ¿Mejorará? El tiempo lo dirá), Semayet(Me alegra que te encante mu finc, todas queremos un Atem XD Espero seguir leyendo tus review, estos siempre me animan a seguir escribiendo, aunque admito que me tardo en actualizar),Love Stories On My Mind (De verdad que Anzu y Atem hacen muy linda pareja, me encantan juntos. La tardanza siempre me preocupa, es mucho tiempo y mi imaginación a veces no ayuda para actualizar más rápido.),srto (Espero que haya valido la pena tanta espera, ya vimos un poco la reacción de Mai al enterarse, cuando sepa de todo... es mejor correr. Tardé siglos, ojalá no me tarde tanto la próxima, pero son cosas que pasan y a veces no lo puedo evitar u.u) y a todos los que se toman su tiempo de leer este finc.
Informo que me iré de vacaciones,así que voy a estar bastante inactiva (más de lo que estoy) y quizás tarde en actualizar mis historias(Más de lo normal).
Hasta el próximo capítulo!
Besos y abrazos(Bien de oso) psicológicos n.n
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