-Entonces Konoha perderá a su Jinchuriki…
Esas palabras exactamente habían salido de la boca de Uzumaki Naruto. Retumbaban en el interior de Tsunade Senju, y a juzgar por su mirada taciturna, triste y a la vez determinada iban en serio. Y es que en estos temas no podía ser convencido ni siquiera chantajeado si quiera.
Si Uchiha Sasuke era ejecutado, poco después Tsunade apostaba que probablemente a la mañana siguiente Naruto desaparecería de la aldea y de acuerdo a como pensaba el rubio, se violentaría contra sí mismo en los límites del país del fuego. Si, Naruto no tenía un corazón despiadado al respecto, no atentaría contra su vida dentro de Konoha dejándolos a merced de Kyubi dentro de días, cuando el Bijuu regresara de la muerte. Y ahí estaba el detalle mayor, su intuición le aconsejaba que simplemente el nueve colas volvería con mucha fuerza de destrucción, puesto que según rumores el Uzumaki había sido el único en controlarlo por su cuenta, logrando casi la perfección.
Y al final según habladurías había surgido algo entre la bestia y el rubio.
¿"Cariño al carcelero"?
No necesariamente.
¿Respeto por su Jinchuriki?
Tal vez.
Durante todo esto, Naruto se encontraba Triste por la decisión que se veía más que obvia y que caería sobre Sasuke.
Sin embargo…
Le había prometido.
Se había prometido… que tal vez en el otro mundo el Uchiha y el se entenderían por fin, al estar libres de ataduras y de asuntos que caían sobre sus hombros durante todo el desarrollo de sus vidas. Estaban marcados por el destino, todos esos detalles más que frivolidades y coincidencias, que no les importarían a ellos.
Y ahora, justo ahora recordaba las palabras de Tobi.
Odio y Fuego.
Uchiha y Senju.
Sasuke y Naruto.
Uzumaki cerró su puño y apretó los dientes, Godaime notó ese cambio de ánimo en el rubio, pero no dijo nada, así que dio un fuerte suspiro y pronuncio lo siguiente
-No te prometo nada…
Los ojos azules de aquel ninja héroe se volvieron a la realidad. Iba a decir algo pero las palabras murieron. ¿Qué podía decirle a Godaime? ¿Exigir? ¿Suplicar? Aun mas, si durante más o menos 5 años había hecho eso. Estaba cansado.
Al no obtener respuesta, un indicio de esperanza que el Naruto que la Senju conocía emergiera, simplemente continuo.
-Hablare con el consejo de Jounin primero, si tengo su apoyo será más fácil…Pero debo primero ganar tiempo y no dejar que los consejeros se me adelanten sino, ya no podre hacer nada por Sasuke…-se levanto de su silla y paso por un lado del Uzumaki, este por su parte la siguió de reojo. —Ni por ti Naruto…-apoyo su mano en el hombro del joven.-…Debes saberlo Ya, los rumores que hay…
Naruto giro su cabeza hacia la rubia. ¿Qué quería decir con eso? Esas palabras eran muy raras y a la vez su sexto sentido le proponía que se preocupara.
Ante el desconcierto del Uzumaki, Tsunade decidió ya no decirle nada mas, para que atormentarle con ese hecho, estaba segura que si se enteraba de todo, sería una carga más para él, y peor aún se culparía por su ser el causante de su destitución.
Sin más le dio un palmada en la espalda lo suficientemente fuerte como para descolocarlo y sacarlo de balance, si no se podía olvidar que Godaime poseía una fuerza de más de 100 hombres.
-Puedes irte Naruto…-concluyo la soberana, volviéndose a su asiento-…Tengo que atender informes y muchas otras cosas más, y no tengo más tiempo que perder contigo…
Sin más el Jinchuriki del Kyubi se retiro, dejando a Godaime.
Vaya carga, pensó Tsunade, ser la única en saber que si perdía la partida en relación a Sasuke, no solo perdería la oportunidad de que la verdad de la masacre Uchiha se supiera y reivindicar ese error en la historia de Konoha sino que también perdería a su protegido, aquel que le había devuelto la esperanza de los sueños que tanto Nawaki, su hermano menor, como Dan, el amor de su vida, tuvieron alguna vez.
Cuando se hallo sentada, levanto la vista de los informes en sus manos y se percató de una presencia familiar.
-Sakura ya sé que estas ahí…-dijo con molestia al concebir que la Haruno la hubiera espiado.
La peli rosada se acerco a la puerta. Y entro en el despacho. Juzgando por su cara, ya había llorado.
Mientras tanto, en los calabozos de Konoha, un prisionero por primera vez en su vida, había terminado de dormitar un rato. Sasuke Uchiha había conseguido conciliar el sueño después de muchas noches en donde solamente meditaba y descansaba sus ojos. Entonces de pronto, escuchó un leve alboroto en el exterior. Sus orbes oscuras se abrieron para estar en guardia, a lo mejor alguien podría venir a "hacerse el héroe" matándole antes de tiempo.
Entonces dos gritos se escucharon en las lejanías y luego dos ruidos sordos, había caído la guardia Anbu que custodiaba. a unos cuantos metros, la entrada a la prisión subterránea de Konoha. De entre las sombras emergió una figura con una capa larga oscura y una máscara Anbu encubriendo su rostro. Sasuke no tenía muchas opciones para defenderse habían sido sellados sus manos, para evitar la realización de jutsus, sus ojos solamente podían invocar el Sharingan normal, había sellos en las paredes para restringir técnicas oculares poderosas y su katana estaba confiscada. Pero bueno, era un genio y cuando estaba sereno podía idear estrategias, su fase de destruirlo todo termino y su cordura estaba de vuelta.
Al instante algo paso volando por su hombro, estrellándose contra la dura roca, una katana. El extraño ente se arrodilló a unos cuantos metros de la celda, con cuidado para no ser descubierto por el prisionero, y con ágil movimiento eliminó la kekkai protectora que impedía que se le acercaran al criminal. Luego se acercó a los barrotes, Sasuke lo miró con detenimiento, cautela y algo mas, a continuación quito los sellos de los barrotes y musito.
-Estos sellos son fáciles de desactivar una vez que los conoces…
Esa voz, Sasuke dio un gran suspiro, lo que le faltaba…
El Uchiha retrocedió de nuevo internándose en su celda sin pararse a recoger el arma que le lanzaron.
-Sigues siendo el mismo Sasuke…-pronunció el desconocido, quitándose la máscara, revelando su identidad.
-Que te traes ahora Naruto…-sentenció el Uchiha, estaba harto de la persistencia y la terquedad del Uzumaki.
-Vine a verte.
No contesto Sasuke.
-Ni siquiera te importaría si te doy la oportunidad de escapar de la muerte y vivir…
-Arrasare Konoha en una primera oportunidad…-advirtió para que lo dejara en paz, por Kami, Naruto era ciego o no quería ver, el nunca sería como antes, tal como el rubio quería.
Todo había cambiado. No importaba si Konoha le daba el perdón o no, alguien lo cazaría aquí o en otro lugar del mundo ninja.
-A toda consta quieres que te deje solo ¿verdad?
No contesto otra vez.
Si la soledad en esa celda era mejor que hablar con alguien que no lo comprendía, y que se la pasaba persiguiéndolo todo el tiempo con el mismo fin, y que ni con la muerte se libraría de su presencia.
Al estar solo tenía la oportunidad de estar consigo mismo, sentir a Itachi y obtener la resignación de todo. Pero no, la vida en forma de Naruto venía a molestarlo.
Sasuke se tocó los ojos en un acto reflejo.
-Itachi no está aquí…-dijo Naruto abruptamente. —El te querría afuera…
Eso lo enojo enormemente, que sabia Naruto de su hermano. Y lo encaró con su Sharingan y una mirada asesina que si no estuvieran las protecciones de la cueva, le hubiese lanzado al rubio un amateratsu. Se fue acercando más y más hasta chocar con el rubio a través de los barrotes fríos.
-Me odias Sasuke…puedo verlo en tus ojos…-incitó el Uzumaki-…Y sentirlo también…Aun estas vivo, Toma esa espada y acaba conmigo ahora…
El Uchiha se sobresaltó un poco por esas palabras, ¿Qué pasaba por la mente del Uzumaki?.
-No me moveré te lo prometo…ni gritare cuando me des el golpe…Una vez me dijiste que me dejaste con vida por un capricho…
Ese encuentro en la guarida de Orochimaru.
Sasuke tomó la espada sin perder de vista a su objetivo.
La apuntó primero al brazo del Uzumaki podría encajarla en el punto donde se une la yugular al hombro.
Naruto cerró los ojos.
Luego movió la katana al pecho, moriría en un solo movimiento.
Finalmente al cuello, podría encajarla en la garganta y por ultimo cortar la cabeza del joven.
Deseaba destruirlo.
Naruto representaba todo lo que no quería aceptar y detalles en los que no deseaba volver a creer: Vida, Amistad, Promesas, Alegría…y muchas cosas más que no podía explicar, veía al rubio y se enfurecía consigo mismo, con el mundo, con el destino y con el ninja numero en sorprender a la gente.
-¿No piensas hacerlo?
-No, no lo hare solo porque tu lo digas-contesto Sasuke retrocediendo y devolviendo la Katana a Naruto al proyectarla a las afueras de la celda. -Lárgate…
Basta de que le dijeran que hacer…Itachi lo manipulo hasta el final, no pasaría lo mismo con alguien como Naruto Uzumaki.
-Entonces yo también. No me iré solo por tú me lo digas…-replico el rubio con astucia.
Y así envueltos en la oscuridad los dos Shinobis compartieron el silencio.
